Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.


Capítulo 25

Jasper

Hace cuatro horas que Sam y yo deambulábamos por el centro comercial, a la espera de que Alice vuelva de sus compras. Se suponía que veníamos de paseo porque tenía el día libre, pero terminó siendo un viaje de compras para Alice. Yo estaba agotadísimo y me dolían los pies, pero Sam parecía haber tenido una sobredosis de chocolate, porque corría entusiasmado por todos lados arrastrándome con él.

Sam tiró de mi brazo cuando bajamos del carrusel que había en el centro comercial por enésima vez - Tío Jasper, quiero una malteada.

- Vale, pero te la tomarás sentado – dije sonriéndole mientras desordenaba aún más su cabello. Alice siempre estaba peleando con Bella por no esforzarse en peinar el cabello de su hijo, pero ella dice que es estúpido nadar contra la corriente.

Caminábamos hacia la heladería cuando una señora delgada y pequeña apareció de repente frente a nosotros con una cámara de fotos instantáneas en la mano.

- ¡Oh, por Dios! ¡Es idéntico! – dijo la señora totalmente sorprendida mirando a Sam, luego levantó la vista hacia mí – ¿Es tu hijo?

Negué con la cabeza mientras sonreía cortésmente - Es mi sobrino.

Me devolvió la sonrisa - Siento ser tan imprudente, pero es que tu sobrino es una versión en miniatura de mi hijo. Hasta ese desordenado cabello cobrizo... – se mordió los labios y me miró con entusiasmo – ¿Me permites tomarle una foto? Solo quiero tenerla como una curiosidad.

- ¿Qué sucede, cariño? – preguntó un hombre rubio y de ojos verdes tomado de la mano de una niña de más o menos la edad de Sam, que supuse que debía ser su hija.

La señora señaló a Sam - ¡Mira, Carlisle! ¿No es idéntico a Edward a esa edad? – dijo entusiasmada al hombre, que debía ser su esposo.

- ¿Edward? – preguntó Sam – ¿Edward es tu hijo?

Mientras Sam hacía la pregunta, vi al señor Carlisle, como lo había llamado su esposa, mirarlo y tener un momento de revelación. Miré a la niña que tomaba su mano: rostro, cabello, ojos... el parecido con Sam era impresionante. Entonces, yo también tuve mi momento de revelación, pero entré en pánico y no moví un músculo.

- ¿Conoces a Edward? – preguntó la señora muy interesada, agachándose para estar a la altura de Sam.

- No, pero mi mamá dice ese nombre casi todas las mañanas, y cuando lo hace, se enoja – dijo Sam inocentemente – Creo que tu hijo hizo enojar a mi mami.

El tiempo se detuvo en ese momento, nadie se movió ni dijo nada. Créanme, quería salir corriendo de ahí, pero mi cuerpo no respondía órdenes. Todos estábamos inmóviles hasta que escuché a Alice llamarme mientras se acercaba.

- Aquí están, ya he terminado con mis compras y están en el auto – dijo Alice con su usual entusiasmo, sin percatarse de la pesada atmosfera que nos envolvía a todos allí - Fui buena y no los hice cargar bolsas.

Sam la tomó de la mano - ¡Compremos mi malteada antes de irnos!

- Por supuesto, cariño – dijo acariciando su cabello con la otra mano - Vamos por tu malteada.

La señora se levantó del suelo - Perdona… - dijo con voz entrecortada – ¿Es... es tu hijo?

Alice se sorprendió de que la mujer le estuviese hablando - Es como si lo fuera – dijo sonriendo ampliamente – Es hijo de mi mejor amiga.

- ¿Y como se llama tu amiga? – preguntó esta vez el señor Carlisle.

Abrí la boca para detenerla, pero ella hablo antes de que pudiera mencionar palabra - Se llama Bella, Bella Swan – al ver como se les descompuso el rostro a todas las personas adultas a su alrededor, supo que había hecho algo mal – ¿Por qué…?

Puse mi temblorosa mano en su hombro - E-es mejor que… nos vayamos.

- Pero ¿y mi malteada? – se quejó Sam.

- Prometo comprarla más adelante, ¿vale? – dije mientras caminaba con ellos apresuradamente hacia el estacionamiento.

Compré la malteada en un restaurante cerca del centro comercial. Sam felizmente tomó su malteada y veinte minutos después se quedó dormido en el asiento trasero del auto. En todo el camino a casa, Alice y yo estuvimos en completo silencio.

Bella

Estaba en casa cenando con Charlie mientras me contaba su aportación a la broma, él había ayudado a Jasper a instalar las cámaras y los micrófonos en la habitación de Sam. No podía creer que mis amigos habían gastado tanto dinero en una broma.

- Y como fuiste voluntario para instalarlas, espero que seas voluntario para desisntalarlas - dije llevando nuestros platos al fregadero - No necesito voyeurs en la habitación de mi hijo.

Un momento después de que Charlie se fuera a la sala con una lata de cerveza en la mano, Alice y Jasper llegaron con mi inconsciente hijo en brazos, así que subí con Alice a acostarlo.

Cuando salimos de la habitación, la tomé del brazo - ¿Qué ha pasado? – exigí saber, pues Alice estaba muy callada y seria, eso solo sucedía cuando discutía con Jasper.

- Lo he arruinado - dijo mientras bajábamos las escaleras, fruncí el ceño confundida.

- ¿Arruinar qué? – pregunté siguiéndola a la cocina donde Jasper estaba sentado en una silla con cara de preocupación – Si esto es una broma, iré a prisión por asesinato. Me están asustando.

- Te hemos preguntado anteriormente por el padre de Sam y siempre dices que no quieres hablar de eso. Presionar e insistir en que nos digas al respecto nunca fue nuestra intención porque sabemos que no es tu tema favorito de conversación – dijo Jasper con esa voz de terapeuta que me encabrona. Lo miré significativamente y Alice me hizo sentarme frente a él en la mesa tomándome por los hombros.

- ¿Y qué con eso? – pregunté rápidamente. Quería saber de qué se trataba todo esto y ellos estaban dándole vueltas al asunto.

- En el centro comercial vimos a una señora y a su esposo, dijeron que Sam era idéntico a su hijo – me relajé, podrían ser cualquier par de locos - Cuando la señora mencionó el nombre de su hijo, Sam dijo que tú lo conocías porque mencionabas su nombre todas las mañanas y te enojabas – sentí una punzada de pánico en el estómago. Jasper se inclinó hacia delante – Sé que cualquiera puede tener ojos verdes, pero la niña que estaba con ellos era muy parecida a Sam, Bella. Demasiado.

Me reí por pura histeria – No importa. Ellos no saben que yo estoy detrás de todo esto.

Alice me apretó los hombros – Lo siento, Bella – su voz estaba cargada de tristeza – Les dije tu nombre.

Me levanté de la silla y caminé hacia el fregadero para lavar los platos que Charlie y yo habíamos usado. Ellos me dejaron en paz hasta que uno de los platos se resbaló de mis manos y se rompió ante el impacto con otro plato.

Escuché a Alice dar un paso hacia mí - Bella...

Me apoyé en la encimera y suspiré antes de voltearme hacia ella – ¿Le diste mi nombre? ¿Mi nombre, Alice? ¿En qué demonios estabas pensando?

- En nada. El problema fue que no pensé en nada cuando les di tu nombre.

A pesar de que no levanté la voz, me sentí horrible cuando vi que sus ojos se llenaron de lágrimas - Lo siento - ella no dijo nada, así que miré a Jasper - ¿Cómo se llamaba la pareja? – pregunté en un susurro. Ya sabía que había sido descubierta, pero tenía la esperanza de que me dijera un nombre que no conocía y que aquello hubiera sido nada más que una retorcida casualidad.

- No sé como se llamaba la mujer – dijo Jasper pensativo - Pero el esposo se llamaba Carlisle, así lo llamó ella,

Mi cuerpo fue víctima de millones de escalofríos en cuanto a mis oídos llegó ese nombre. Ya lo sabían. Quizás Edward ya lo sabía. Debí saber que esto pasaría. ¿Cómo puedo ocultar algo como un hijo? Esme me va a odiar, Carlisle va estar muy decepcionado de mi y Edward… Oh, Dios mío...

Mis piernas se aflojaron, así que me senté en el suelo – ¿Bella? - preguntó Charlie entrando a la cocina - ¿Estás bien?

Los ojos se me llenaron de lágrimas que empezaron a derramarse por mis mejillas - ¿Por qué están siquiera en Washington? - pregunté a nadie en especial - ¿Por qué Emmett no me dijo nada de esto?

Charlie se arrodilló frente a mi - ¿Qué sucede cariño?

Empecé a sollozar - Oh, papá… Quiero desaparecer…

Me abrazó y acarició el cabello - No puedes hacer eso, Bella - dijo con voz tranquilizadora – Si desapareces, ¿qué va a ser de Sam y de mí?

No pude dormir en toda la noche. Estuve dando vueltas en la cama y planteándome cosas como tomar a Sam y huir a China. Sabía que Carlisle y Esme vendrían por explicaciones y yo no sabría qué decirles, no podía darles la pobre excusa de que no sabía quien era el padre de mi bebé. No tendría manera de darles la cara, aún más a Edward, quien seguramente me reprochará por haber ocultado algo tan serio como un hijo.

Después de haberme dormido cuando amanecía, no desperté sino hasta las once de la mañana desorientada y asustada. Me fui directo hacia el baño y me di una larga ducha que me supo a gloria. Salí cuando el agua caliente se acabó.

Cuando bajé a la sala de estar, me sorprendí de ver a Charlie echado en el sofá con Sam sentado en su estómago. Los dos estaban en pijamas viendo caricaturas. Recordé que era su día libre.

- Lo siento - dije tímidamente - Deben tener mucha hambre, prepararé el desayuno.

Charlie resopló - ¿Eso crees?

- El abuelo preparó cereal – dijo Sam sin despegar la vista del televisor.

Asentí aunque nadie estaba viéndome - Entonces prepararé el almuerzo.

- Y yo me daré una ducha – dijo Charlie levantándose del sofá.

Antes de que subiera las escaleras, me dedicó una de esas sonrisas propias de él. Nada de excesivas preguntas de si estaba bien. Amaba a este sujeto. Le devolví la sonrisa, le di un beso en la mejilla...

Y luego le dije que no había agua caliente.

Mientras caminaba hacia la cocina para hacer el almuerzo, mi móvil empezó sonar en el bolsillo trasero de mis vaqueros - ¿Hola? – contesté. Mis manos y voz temblaban.

- ¡Bella! ¡Carlisle y Esme se van a mudar a Forks! – gritó Emmett en mi oído – ¡Edward me lo acaba de decir! ¡¿Que vas a hacer con el cachorro?!

Abrí la boca para contestar, pero el atemorizante sonido del timbre de la puerta me congeló por completo.


Hola!

Espero que les haya gustado el cap.

Por lo que han leído ya mamá y papá Cullen están enterados de Sam, hay que ver cómo reaccionan. Hagan sus comentarios sobre cómo esperan que Esme y Carlisle reaccionen.

Un beso y abrazo para ustedes, nos leemos en el próximo cap.

Bye!