CASTLE
Luego de ese momento tan especial que compartimos dedicamos la tarde a ver algunas películas en familia, me sentía feliz de tener a mis 2 chicas junto a mí, aunque aún sentía un poco de culpa por seguir ocultándole la verdad a Kate, sobre lo que paso tantos años atrás y sobre todo de mis sospechas de ser el padre de Alexis, pero decidí que dejaría eso de lado por un rato y me concentraría en disfrutar del momento.
La tarde se convirtió en noche y disfrutamos de una rica cena, mientras limpiaba la cocina, Kate estaba en el sofá con Alexis escogiendo una nueva película, sin embargo cuando me reuní con ellas, mi niña había caído rendida ante el sueño, había sido un día largo entre su visita al abuelo y la maratón de películas que habíamos visto.
¿Parece que la venció el cansancio? – dije suavemente mientas me acercaba a Kate.
Si esta rendida – dijo ella mientras acariciaba su cabeza.
La llevare arriba y así estrena su nueva habitación – dije feliz.
Hablando de eso, no debiste molestarte – dijo ella de nuevo.
Kate basta – dije serio mientras la veía a los ojos – lo hice de corazón, creo que si ella pasara tiempo aquí debe tener su propio espacio.
Está bien – dijo sonriendo mientras nos encaminábamos a la habitación de Alexis – pero ahora tenemos un nuevo problema - dijo seria y yo simplemente me tense, me detuve justo en la puerta de la habitación de Alexis.
¿Problema? – Dije asustado -¿Qué problema?
Si – aún estaba seria y eso no me gustaba – veras esta habitación antes la compartíamos Alexis y yo, pero ahora – dijo ya con una sonrisa – no creo que yo quepa en esa cama junto a Alexis. – termino con una enorme y seductora sonrisa que me hizo suspirar.
Bueno no había pensado en eso – le seguí el juego – pero si quiere te puedo hacer espacio en mi cama – dije tanteando el terreno, nada me haría más feliz que dormir junto a ella.
No lo sé – dijo sonriente colocando bien las sabanas sobre Alexis a quien ya había depositado en la cama – veras no quiero incomodarte.
Bueno – dije tomándola de la cintura y acercándola a mi cuerpo, en cuanto tuve la oportunidad – no veo que haya otra salida.
Si yo tampoco – dijo pasando sus manos por mi cuello y besándome en cuanto termino la frase.
Kate – dije cuando se alejó – no tienes que dormir conmigo si no quiere – no quería presionarla, ella debía tomar la decisión no yo – no hare nada que tu no quieras.
Ella acaricio mi mejilla suavemente y sonrió. – Tranquillo Rick, por hoy solo compartiremos la cama – beso mis labios – ya veremos qué pasa mañana.
Despertar abrazado a Kate era lo mejor que me había pasado en la vida, no había nada mejor, sentirla junto a mí era como un sueño hecho realidad. La observe dormir por unos minutos se veía tan linda que no lo resistí y deje salir aquello que llevaba años queriendo gritar.
Te amo Kate – dije en un susurro para luego depositar un beso en su mejilla y salir de la habitación a preparar el desayuno, quería llevárselo a la cama. Quizá traer a Alexis y desayunar juntos en familia.
Estaba terminando de colocar todo en una bandeja cuando vi a mi princesa bajar las escaleras con el pelo revuelto y su oso de peluche abrasado a ella.
Hola calabaza – dije feliz de verla – ¿Cómo amaneció mi princesa?
Hola Rick – dijo justo en medio de un bostezo - ¿Dónde está mama?
Está en mi habitación – dije dándole un beso sobre su cabello rojo – porque no vas con ella, yo enseguida les llevo el desayuno.
La vi asentir y como se dirigía a la habitación y no pude más que sonreír ellas era mi todo y solo rogaba al cielo nunca perderlas.
BECKETT
Había pasado la mejor noche de mi vida, y es que pese a que Rick y yo no habíamos hecho el amor, el poder dormir entre sus brazos era una sensación increíble, allí sentía una paz y una seguridad que jamás había sentido. O bueno mentía si la sentí una vez, pero hace demasiado tiempo y con alguien a quien en realidad no recuerdo.
Pero aun así esto era diferente, porque Rick era diferente a cualquier hombre que yo hubiese conocido, respire profundo sintiendo como él se movía un poco a mi espalda y supuse que se había despertado, cerré los ojos y fingí dormir. Quería ver como reaccionaba a nuestro primer amanecer junto.
Sabía que él me estaba observando y estaba segura que tenía esa mirada llena de cariño. También esperaba que en cualquier momento el besara mis labios y allí lo sorprendería.
Pasaron unos minutos y pensé que quizá me había equivocado, estaba a punto de abrir mis ojos cuando lo escuche.
Te amo Kate – deposito un beso en mi mejilla y sentí como salía de la cama y después de la habitación.
No abrí los ojos, no me moví, me quede allí escuchando sus palabras en mi cabeza una y otra vez y sentí como poco a poco mi corazón se llenaba de felicidad, como mis labios se curvaban en una inmensa sonrisa. Él me amaba, sabía que era honesto en su confesión ya que él se encargaba de demostrármelo cada día.
Me sentía tan feliz, que no pude evitar que un par de lágrimas salieran de mis ojos, él era el hombre más maravillo e increíble que había conocido, él había sido mi roca en los momento duros, aun sin conocerlo y ahora que lo tenía junto a mi como mi compañero y como mi novio, simplemente no podría ser más feliz. Abrace la almohada que él había usado durante la noche y sentí como mi corazón explotaba de alegría, él era el hombre de mi vida y esperaba que a partir de ahora nada, ni nadie nos separara.
¿Mami?- las caricias de Alexis en mi mejilla me sacaron de mis pensamientos.
Buenos días cariño. – dije levantando la sabana para que mi niña se recostara junto a mí.
Rick traerá el desayuno – dijo adormilada entre mis brazos – pero tengo sueño.
Porque no duermes un ratito mientras el termina – deposite un suave beso en su frente mientras ella se acurrucaba en mis brazos.
Unos minutos después escuche como Rick entraba a la habitación, me gire para verle y allí estaba junto a la cama, con una bandeja en los brazos y una enorme sonrisa en el rostro.
Veo que la enana sigue con sueño – dijo colocando la bandeja en el buro junto a la cama. Para después sentarse junto a mí. – Buenos días – se inclinó y deposito un suave y tierno beso en mis labios.
Buenos días – sonreí.
Prepare el desayuno para los tres, ¿crees que la princesa querrá desayunar? – pregunto.
Aun esta con sueño – dije en voz baja.
Lástima porque prepare toritas con chocolate – dijo el con una sonrisa.
¡¿Tortitas?! – dijo Alexis levantándose rápidamente de la cama y provocando nuestra risa.
Y así entre risas y charla pasamos un domingo en familia, porque a pesar del poco tiempo que llevábamos juntos, sentía que esa era mi familia y lo que más deseaba era volver a escuchar era un te amo de los labios de Rick.
