Última parte del capítulo M. pero bueno, ya viendo el título os lo podéis imaginar.

Una intensa noche de sexo

POV Emma

Llegamos a Nueva York temprano. Supongo que el tráfico tuvo que estar fluido, porque Regina tardó menos en la vuelta que en la ida. He dicho creo, porque estuve durmiendo como una bebé durante todo el trayecto. Además de cansada, estaba en paz conmigo misma. El miedo que sentía por volver a Connecticut solo era recelo a enfrentarme a mis fantasmas. Quizás no lo hubiera hecho sola. Mi novia ha sido la pieza fundamental para cerrar de una vez ese ciclo. Estaba libre, finalmente libre.

Mills estacionó frente a la pizzería que estaba cerca de mi apartamento.

«Creí que te querías convertir en la Bella Durmiente en tu casa, por eso he venido para acá. ¿Estas segura de que no quieres dejar la sesión cine y pizza para otro momento, mi amor?» me preguntaba mientras cogía el bolso del asiento de atrás.

«Estoy bien. Solo me he quedado dormida unos minutos» reí saliendo del coche «Vamos, antes de que me decida por comida china»

«¡Ah, no! Ni pensar. Si quieres ir a aquel restaurante de la manzana de abajo, irás sola y comerás sola. ¡La comida de allí parece de cera!»

«¡Regina Mills y sus exageraciones!» bromeé mientras agarraba su mano y entrabamos en el establecimiento

Escogimos de qué la queríamos, fuimos a la tienda de las bebidas y seguimos para mi casa. El cansancio del fin de semana y el deseo de estar tranquilas nos impidieron deshacer las maletas. Solo las dejamos a un lado, tomamos un baño rápido y caímos casi desfallecidas en el sofá.

«Amor, ¿qué película vemos?» mi novia colocaba las pizzas en la mesita del centro y las cervezas en la cubitera con hielo mientras yo pasaba por los títulos.

«Comedia. Resacón en Las Vegas» respondí poniéndola en pause al comienzo

«Bien. Tenemos que ver algo animado, si no, ambas nos quedaremos dormidas en los primeros diez minutos» rio anidándose a mi lado, debajo del edredón, cogió el mando y le dio al play.

«¿Quieres tener una despedida de soltera cuando nos casemos?» le pregunté

«¿Quieres casarte conmigo, señorita Swan?»

«Sé que pasaré el resto de mi vida a tu lado. Nada más apropiado que estar casada con una mujer increíble, ¿no crees? Tengo que asegurarme de que tus bienes sean míos también» sorbí la cerveza y le di un beso rápido en la mejilla, previendo su reacción

«¡Emma!» me dio una palmada en el brazo a modo de reprimenda «Entonces, ¿solo estás conmigo por interés?»

«¡Claro! ¡Interés en hacerte cariños, interés en amarte, interés en hacerte feliz, interés hasta en comerte!» reímos

«¡Idiota!» Regina mordió un generoso trozo de masa «Hum, considero justo estar casada de aquí a un tiempo. Quien no tendrá la misma opinión es tu madre, ¿no?»

«¡Ay, la señora Mary Margaret! Esa es más difícil de roer. Me sorprendí de lo bien que pudiste llevarla, mi amor» señalé «Creí que no fuese a bajar la guardia, pero conseguiste algo grandioso»

La morena suspiró, se giró hacia mí y me miró de frente

«Tengo que contarte algo» su rostro era una mezcla de preocupación y diversión «Pero no quiero que te enfades, o que hagas ninguna tontería»

«¡Habla! Me estás poniendo nerviosa y preocupada»

«Tu madre…ella…sospecho que me puso algo en mi bebida para que me provocara diarrea»

«¿Qué?» casi escupí la cerveza «¿Cómo es eso, Regina?»

«¡Calma! He dicho que no te quería así»

Cogí aire, conté hasta diez y le ofrecí una falsa sonrisa

«Continua, amor. Estoy calmadísima, como un monje tibetano»

«Deja el sarcasmo, Emma. Bueno, tuve la sospecha cuando Graham empezó a sentirse mal y ella me miró de manera "extraña"»

«¿Extraña cómo?»

«¡No sé! Asustada, incrédula, quizás indignada»

«No me lo puedo creer» bajé la mirada, asombrada ante lo que escuchaba «Incrédula estoy yo. ¿Cómo fue capaz de algo así?»

«Debe haber "bautizado" mi cóctel y dio la casualidad que Graham y yo los intercambiamos. Realmente, quien tuvo mala suerte fue él, pobre»

Nos miramos y nos quedamos algunos segundos en silencio. De repente, en sincronía, comenzamos a reírnos recordando lo ocurrido.

«¿Y si te hubiese pasado a ti?» no conseguía parar de reír

«No quiero ni pensarlo» mi morena se colocaba la mano en el pecho e intentaba recuperar el aliento «El pobrecito allí encerrado sufriendo y tu hermano riéndose»

«Neal es un bromista descarado, ay» terminé mi cerveza y ataqué la pizza «Voy a llamarle la atención a mi madre»

«¡No! ¡De ninguna manera! No ha pasado nada grave y tenemos que intentar entender su punto de vista. Lo que hizo se puede ver cómo la actitud de una madre preocupada por su hija. Todo es nuevo para la gente, mi amor. Fue difícil para nosotras adaptarnos a esta relación, ¿cómo no lo va a ser para ella que nunca imaginó ver a su única hija en brazos de otra mujer? Vamos con calma. Si te pones a discutir, en vez de crear medios para la aceptación, vas a acabar por hacer que cree más antipatía hacia nosotras»

«Sí, tienes razón. Mejor dejarlo como está. ¡Pero la próxima vez no se me escapa!» atraje a Regina para mis brazos «Cambiando completamente de asunto…extraño a Henry»

«Pensé en él en la fiesta de Neal. ¡La casa de tus padres es tan grande! Si lo hubiésemos llevado, se habría divertido mucho»

«Es verdad. Podríamos pasear con el chico esta semana. ¿Qué te parece?» pregunté, acariciando sus cabellos

«¡Teatro! Probablemente Henry nunca ha visto una obra. Un musical, ya que sabemos que le gusta la música»

«Estupenda idea. Mañana vemos qué espectáculos hay en cartelera y vemos a cuál lo llevamos»

«Amor, lo que has dicho hace un momento de boda…¿es verdad?» mirábamos la televisión, pero podía sentir su ansiedad

«Sí y no. Quiero compartir toda mi vida contigo, pero lo del interés era una broma»

«¡Eso lo sé, tonta! Quiero decir…si deseas estar conmigo, seremos familia. ¿Dónde encajaría Henry?»

«No lo sé. Yo…» alcé delicadamente su rostro para mirarla de frente «¿Estás pensando en adoptar al chico, Regina? ¿De verdad?»

«¿Tú no?» el semblante de mi novia plasmaba aprensión

«Sabes que pienso en él, en su situación y en su futuro desde que lo conocí. ¿Es lo que quieres? ¿Estás segura de eso? Porque para mí no habría felicidad mayor que estar con la mujer que amo, cuidando de ese muchachito que nos ha ayudado tanto» Vi una sonrisa hermosa formarse en aquellos labios. Su cicatriz se mostró aún más y no resistí en besarla.

«¿Podemos ir introduciendo el tema poco a poco con Henry y planeando nuestro futuro?» Mills se iluminó de alegría

«¡No podemos, debemos! ¡Vamos a ser una familia! ¡Una hermosa familia!»

La besé otra vez. Un beso apasionado, demostrando todo el amor y la felicidad que sentíamos en aquel momento. Nos separamos y jugueteamos con las narices, acariciándonos mutuamente. Nuestras caricias fueron interrumpidas por el toque estridente del móvil de Regina.

«¡Extraño! ¿Número desconocido a estas horas?» frunció el ceño cuando miró la pantalla del móvil «¿Diga?» paseé mi mirada entre la película, la pizza que comíamos y su insistencia en saber quién era «¡Sí! ¿No va a decir nada? ¿Quién es?» finalmente colgó «¡Mierda! Odio cuando llaman y no dicen nada»

«¿No se identificaron?» pregunté

«No. Se quedó callado. Solo puede ser un gracioso que no tiene nada mejor que hacer» mi novia resopló rabiosa

«¡Relájate! Vuelve a mi lado, que estaba calentito y rico estar abrazada a ti» sonreí abriendo los brazos

Y de nuevo nos abrazamos, sintiendo el calor de nuestros cuerpos y la delicada manifestación del afecto que sentíamos la una por la otra. Acabamos quedándonos dormidas, envueltas en una burbuja de plena satisfacción.

POV Regina

Me desperté sintiendo el peso del brazo de Emma en mi cintura. Me giré lentamente y me quedé varios minutos contemplando su angelical rostro mientras dormía profundamente. El sofá era pequeño para nosotras dos. Estábamos completamente incómodas, pero no quería salir de ahí. Por mí, nunca saldría de ahí. Mi mayor deseo era que aquella vida que pretendíamos tener, la vida perfecta que planeábamos tener, pudiera concretizarse. Quizás se haría, quizás no. Tenía miedo de que el desastre cayera sobre nosotras en cualquier momento y esa era una realidad plenamente plausible. Nada es tan bonito ni tan increíble en este mundo, principalmente cuando se trata de algo relacionado con Regina Mills. Yo no nací para vivir en este cuento de hadas y estar en él, a veces, me retorcía el estómago, pues era tan bueno que me hacía tener la certeza de que no era merecedora de tal felicidad.

No me había dado cuenta de que las lágrimas corrían por mi rostro hasta que mi rubia se despertó y me las enjugó.

«¿Qué ocurre? ¿Pasó algo? ¿Te encuentras mal?» me preguntaba preocupada

«No. Es solo…alegría» suspiré «Gracias por estar conmigo, por amarme y permitir que yo también te ame»

«Finalmente, ¿no? Tardamos en pulir las aristas de nuestro noviazgo. Han sido tantos los problemas que llegué a pensar que no sobreviviríamos. Sin embargo, aquí estamos, encogidas en este sofá y probablemente muy atrasadas» Emma rio, haciéndome reír de sus gracias.

«Sí…conseguiste romper la armadura de hielo de mi corazón»

«Regina, ¿qué sucede con nosotras?» mi novia se levantó «Estamos tan…melosas últimamente. ¿Serán las hormonas? Tiene que ser un problema serio. Demasiado azúcar, diabetes…»

«No me lo puedo creer» bajé la mirada y balanceé la cabeza negando «¡Consigues estropear cualquier momento, Swan!» me puse de pie «¡Voy a prepararme para ir al trabajo que es lo mejor que hago!»

«¡No! ¡Regina, amor, vuelve aquí! Estaba bromeando» vino detrás de mí, provocándome carcajadas cuando comenzó a hacerme cosquillas

«¡Yo también, tonta! No tardes una hora en cambiarte. Ya que insistes en trabajar conmigo, tienes que seguir mis órdenes y odio que los trabajadores se retrasen»

«¡A la orden, jefa!»

Fuimos a la cafetería, y como los otros días, Emma se sentó en una mesa para adelantar sus trabajos mientras yo cuidaba de la cocina. Al volver, fui a colocar las manzanas en la cesa y me quedé observándola dejar el portátil e ir a atender a algunos clientes, ya que un camarero había faltado. Era bonito ver el empeño y la amabilidad con que ella los trataba a todos. Las caras de Leroy y de Wiil no eran nada agradables al ver lo que Swan hacía. Me di cuenta de que, de cierta manera, estaban incómodos con la presencia de mi novia. Celos, miedo de ser despedidos, no lo sé con certeza. Tendría que hacer una reunión con los dos y explicarles la situación. Nunca me ha gustado que mis empleados trabajasen insatisfechos. No iba a cerrar los ojos ahora.

Sonreí abiertamente cuando ella vino hasta mí a informarme de que habíamos recibido elogios y…¡propina!

«¡Felicidades, mi amor! Te las estás apañando mejor que yo»

«Jamás estaré a tu altura. Tus formas son únicas. ¡Nunca serán superadas!»

«Emma…¿podrías quedarte en la caja un momento? Tengo que salir a pagar algunas cuentas y ya que te prestaste voluntaria a ayudar…»

«¡Claro! Me quedo, pero ¿no prefieres que vaya yo en tu lugar o mandar a alguien?»

«No. Ciertas cosas prefiero hacerlas yo misma. ¿Me entiendes, no?»

«¡Por supuesto! Puedes ir tranquila. Cuidaré de todo aquí. ¿Tardarás?» me preguntaba

«Espero que no. Dependerá del banco. Regreso antes del cierre» sonreí, le di un beso en la mejilla y salí antes de que pudiera replicar.

Hace tiempo que venía soñando con algo y quería ponerlo en práctica. Debido a los acontecimientos y a algunas atribulaciones, lo fui postergando, pero he decidido que de hoy no pasaría. Le daría una sorpresa a mi novia. Por suerte, conseguí apartarme de su lado sin que sospechara.

Decidí ir caminando hasta mi destino para tomar algo de aire fresco y poder mover las piernas. En el momento en que salí del Jeunet, mi móvil tocó, y al mirar la pantalla, vi aquel mismo número desconocido de la otra vez. Lo cogí.

«¿Diga? ¿Quién es? ¿Qué broma estúpida es esta?»

De nuevo la persona nada dijo. Colgué resoplando de rabia. ¡Qué manía de estos bromistas que acaban con la paciencia de los demás! Minutos después, otra llamada. No sé por qué, me vino la imagen de Killian a la mente.

«¡Mira desgraciado! ¿La humillación que pasaste no fue suficiente? ¿Quieres más? ¿Quieres saber que tu ex folla conmigo de una manera increíble mientras que contigo fue prácticamente violada? Ahórrame tus chiquillerías. Ya te dije que acabo contigo en segundos. Y no vengas a chantajearme porque también dije que puedo desmentir todo lo que supuestamente tienes en mi contra. Esta vez perdiste. ¡Déjanos en paz!»

Colgué con tanta vehemencia que casi lo dejé caer al suelo. ¿En qué estaba pesando ese "chico"? ¡Era increíble su comportamiento!

Seguí indignada mi camino, hasta que un hombre chocó conmigo

«¡Disculpe, señora!» el infeliz tenía una sonrisa maliciosa en los labios

«¡Me lo merezco!» me aparté aún más indignada

"Esto solo puede ser Murphy. ¡Hijo de perra!" Respiré profundamente para intentar calmarme. Quería que ese fuera un día especial, y no iba a dejar que nada estropease mis planes.

Bueno, hice lo que era necesario y regresé al café a tiempo para cerrarlo.

«Mi amor, me tomé la libertad de comenzar a rellenar las planillas de contabilidad del mes por ti» decía Swan mientras entrabamos en el coche

«¿Ya te he dicho que ere la mejor novia del mundo?»

«No sé…» me dio un beso y ni me importo que estuviéramos a las puertas del trabajo.

«Eres la mejor novia del mundo. Para demostrártelo, vamos a dar un paseo hoy»

«¿Ah sí? ¿A dónde?»

«Sorpresa. Te dejo en tu apartamento y yo me iré al mío»

«Regina, ¿por qué? ¿No podemos prepararnos juntas? ¿Qué estás tramando?»

«Calma, amor. Te va a gustar. En cuanto llegue a casa, te paso la dirección del sitio donde tienes que encontrarme y la hora. ¡Y sin preguntas, Emma!»

«Ok. Sin preguntas, Señora Misterio» reímos de su broma

Y así lo hice. Dejé a mi novia en su casa y me fui a la mía. Me extrañó el hecho de, al girar la llave, ver que la puerta no estaba cerrada.

«¡Ay, Swan! ¿Cuándo aprenderás a ser más atenta?» suspiré y sonreí por lo despistada que era mi novia.

Corrí a tomar un baño, a arreglarme y salir en dirección a sitio cuyas coordenadas le había mandado a Emma. Dispuse lo necesario y me senté, esperando animada la noche maravillosa que tendríamos.

POV Emma

Mi novia siempre ha sido una mujer misteriosa. Ya me había acostumbrado a ese hecho, pero hoy en especial lo estaba un poco más. Salió del café en mitad de la tarde, algo casi imposible que pasara, y encima se sacó de la manga ese paseo sorpresa.

Cuando recibí su mensaje diciéndome que nos encontraríamos en el St. Regis a las 21:00, casi me atraganté con un pedazo de queso que estaba comiendo.

«¿Regina, estás loca? Es el hotel más caro de Nueva York. ¿Qué pretendes?»

Me quedé mirando la pantalla del móvil por un tiempo, aún sin poderme creer lo que había leído.

«¡Ok! Le daré un voto de confianza»

Como no sabía lo que haríamos, opté por ponerme algo básico y elegante, dado que al principio íbamos a estar en un establecimiento extremadamente lujoso. Me puse un vestido negro recortado en las mangas y la espalda al desnudo. Unos zapatos color marfil, cabellos sueltos y maquillaje ligero. Me miré en el espejo y me gustó la imagen reflejada en él.

«Creo que a mi novia le va a gustar» sonreí

Llegué al hotel con diez minutos de adelanto sobre el horario marcado. Estaba nerviosa, ansiosa. No saber lo que estaba pasando, lo que iba a pasar, no tener control de la situación es angustiante. Subí a la suite indicada, me encontré la puerta abierta. Al entrar, me quedé boquiabierta. Toda la decoración era all estilo de "Moulin Rouge"

«¡Wow!»

Al lado derecho de la antesala, había una gran cortina color Borgoña. Enfrente, un sillón de gamuza negro. Luces y velas daban un toque de misterio al ambiente.

«¿Regina?» llamé a mi novia y no obtuve respuesta inmediata.

Caminé por la estancia hasta que, pocos pasos después, su voz ronca resonó

«Swan, siéntate en el sillón. ¡Ahora!»

Me asusté y miré, desconfiada, para todos lados, buscándola. Sonreí, incrédula y decidí obedecer. De repente, pude escuchar una canción lenta y sensual.

"Birds flying high you know how I feel

Sun in the sky you know how I feel

Breeze driftin' on by you know how I feel

It's a new dwan

It's a new Day

It's a new life

For me

And I'm feeling good…"

La cortina se abrió y pude ver a Regina de espalda. Estaba vestida con un corpiño rojo y negro, medias, zapatos de tacón de aguja y un sombrero. Mi novia se movió descendiendo su cuerpo hasta el suelo y empinando el trasero. Tragué en seco, admirando aquella excitante escena. Cuando Mills se giró, la única reacción que tuve fue contener la respiración, desorbitar los ojos y decir

«¡La madre que me parió!»

¡Aquella mujer era maravillosa! En su rostro, de todo el maquillaje, lo que destacaba era ese rojo intenso en sus labios. Las sombra de ojo de colores vibrantes, delineador y pestañas postizas. El escote…¡cielos! Sus pechos parecían listos para saltar fuera de la ropa. Me retorcí un poco sintiendo mi vagina latir de tensión. Hice amago de levantarme, pero Regina dijo que no con el dedo, y enseguida se lo llevó a la boca, exhibiendo aquel cuerpo escultural y cara de desvergonzada mientras se movía al ritmo de la música.

"…Fish in the sea you know how I feel

River running free you know how I feel

Blossom on the tree you know how I feel

It's a new dawn

It's a new Day

It's a new life

For me

And I'm feeling good…"

Mills caminó hasta mí de forma lenta y sensual. Se sentó en mi regazo y se movió al son de la música. Subí mis manos por los laterales de su cuerpo y miré aquellos pechos deliciosos que tenía delante de mí.

«¡Joder! ¡Qué buena estás!» salivé lista a llevarme a la boca aquella tentación, cuando la morena se quitó el sombrero y me lo puso en mi cabeza. La mordida que dio a su labio causó un efecto devastador en mis bragas.

«¿Te está gustando?» la muy hija de su madre se giró y me pasó el trasero por mi cara.

De forma torturadora, Regina se fui quitando los guantes y los tiró hacía mí por encima de sus hombros

"…Stars when you shine you know how I feel

Scent of the pine you know how I feel

Oh freedom is mine

And I know how I feel"

Aquel baile me estaba enloqueciendo. Realmente, el ambiente, la ropa, la forma en cómo Mills estaba llevando la situación me estaba dejando en un enfebrecido estado de deseo sexual.

Mi novia agarró mi mano y nos condujo al cuarto. Pasó la lengua por mis labios, a la vez que sus manos se deslizaban por mi vestido, haciéndolo caer al suelo. Delicadamente, me empujó. Quedé acostada en la cama, apoyando los codos en el colchón, esperando su próximo movimiento. Mientras bajaba y subía su cuerpo, desató el lazo de su corpiño y se quitó la prenda, tapándose con las manos los pechos, haciendo que todo el ambiente se volviera más sensual.

"¡Puta mierda! Si continua así, me voy a correr sin tocarla"

Aquel monumento vino gateando y se colocó sobre mí. Cerré los ojos y sentí su lengua invadir mi boca. El beso fue lento y voluptuoso. Cuando más se movía encima de mi vagina, más clavaba yo las uñas en su cintura. Apreté sus pechos y lamí su lengua antes de que ella descendiera por todo mi cuerpo mientras me iba chupando. Arqueé la cabeza hacia atrás cuando sentí las mordidas en mi abdomen, provocándome escalofríos por todos mis miembros.

«Ahhhhhhhh….Reginaaa….»

La desvergonzada presionó mi vagina, sobre el tejido empapado y me mordió el clítoris, provocándome otro gemido, una mezcla entre dolor y placer.

«Esto está interesante…» su voz era ronca y podría tener un orgasmo en ese mismo instante, en aquel exacto momento, si no fuera por la sorpresa que me invadió cuando mis bragas fueron retiradas de un solo tirón.

Mills pasaba las puntas de sus pechos por mi empapado sexo, haciendo que latiera aún más.

«¡Joder, Regina! No me tortures más»

«¿Crees que estás siendo torturada, querida?» jugueteaba con sus dedos en mi entrada «¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que pare?»

«¡No!» grité afectada «¡No pares! ¡Solo…solo mete esos dedos de una vez dentro de mí y fóllame!»

«¿Así?» la noté penetrándome con dos dedos profundamente

«Ooooohhhh….» me bamboleé sobre su mano, aún con los ojos cerrados, apretando las sábanas «¡Es…es tan bueno!»

Mi morena aumentó el ritmo de las embestidas, yendo cada vez más fuerte y más rápido. Cuando comenzó a lamer mi vagina y a mordisquear mis labios mayores, no resistí y entré en un estado de máxima excitación. El gozo llegó provocando que los músculos de mi pierna se entumecieran. Los dedos que aquella delicia metió en mí fueron a parar a mi boca y los lamí con fruición.

«Adoro cuando te corres de esa manera para mí, ¿lo sabías?» susurró Regina a mi oído, después de meter la lengua en mi oreja «Pero ahora es mi turno…»

Dicho eso, Mills se levantó, se quitó las bragas, ascendió por mi cuerpo, y colocó su vagina sobre mi cara, y ordenó.

«¡Cómeme! ¡Pero hazlo con fuerza, Swan!»

Aquello era música para mí. Agarré su cintura y planté mi boca en aquella vagina ya lubrificada por la excitación. Pasé mi lengua por toda su extensión, prestándole una atención especial a su hinchado y palpitante clítoris.

«Oooohhhh….»

Los gemidos de Regina me hacían delirar. Con mis dedos me abrí camino y metí mi lengua dentro de ella. Mi novia subía y bajaba la pelvis facilitando la penetración. Nuestros cuerpos estaban sincronizados y en sintonía. Una mezcla de tensión y deseo se apoderaba de nosotras. De repente, ella se levantó y se puso de espalda. De nuevo, su trasero empinado estaba en mi cara, dándome una maravillosa visión de sus partes íntimas.

«¡Quiero que me folles, Swan! Fóllame de todas las maneras que puedas. Quiero sentirte dentro de mí y correrme como loca en tu mano»

¡Ah, qué delicia! Sin pensarlo dos veces, lamí de arriba abajo su vagina y enfilé tres dedos en su interior. Mi pulgar masajeaba su clítoris y ella se bamboleaba a un ritmo frenético.

«Eso, Emmaaaa…así…mete más…ahhh…»

La conocía bien para saber lo sedienta que estaba mi novia de sexo y de aquel sexo que nos deja con las piernas como un flan. Di una palmada en sus nalgas y sonreí maliciosa.

«Te voy a dar lo que quieres…»

Alcé un poco la cabeza, y penetré su ano primeramente con la lengua. Dejé la zona bien mojada y fui introduciendo un dedo, después otro, muy lentamente. Aumenté las embestidas y la follé como ella quería. Dicho y hecho. Cuando el orgasmo le vino de forma violenta, arrebatándola y haciendo que su caliente liquido corriera entre sus piernas, me deslicé debajo de ella y ese gozo también vino hacia mí. No me contuve ante aquel delicioso olor a sexo y, al retirar mis dedos, me lancé a su vagina succionando todo su gozo. La ayudé a echarse a mi lado. Encajé nuestras piernas y abracé su cintura.

«¡Wow! ¡Ha sido…increíble!» ella seguía con los ojos cerrados y sonreía abiertamente

«¡Ha sido mágico! Cada vez noto más excitación en ti» respondí aún sofocada

«¿Ah sí? Eso está bien. ¿Sabes por qué? Porque solo estoy recuperando el aliento. ¡Nuestra noche solo acaba de comenzar, querida!»

Me estaba encantado el fuego de aquella mujer. Suspiré y abrí mis piernas para ella. Le ofrecí mi mejor sonrisa desvergonzada. Sí, aquella noche solo estaba comenzando.