Capitulo 25: Desesperados
—Cuantas veces te tengo que decir que no se — dijo desesperada Marina.
—Hay por favor, eres su amiga obvio que si sabes — comentó Takashi caminando detrás de la peliazul —, dime quien es ese sujeto.
Clef dejó lo que estaba haciendo para prestarle atención a lo que sucedía, no le simpatizaba para nada Takashi, desde que lo había conocido eran contadas las veces que habían hablado, no soportaba la forma en que le hablaba Marina, siempre ordenándole, exigiéndole. El mago apreciaba a Anais y no comprendida como una persona como ella estaba con una persona como esa, prefería o más bien necesitaba verla lo más pronto posible con el príncipe de Cefiro para que no hiciera más tonterías. Ella era la única que podía hacerlo entrar en razón.
—No te voy a decir nada porque no se qué fue lo que paso, hace rato no hablo con Anais, deja de ser tan intenso ya me tienes harta a mí y de seguro a ella también — señaló cerrando la puerta.
—¿Todo está bien? —preguntó mirándola.
—Si no hay problema Clef — contestó sonriendo —, siento la demora, se que te había dicho que llegaría temprano pero la verdad he tenido varios asuntos que resolver.
—No te preocupes, lo importante es que llegaste — le correspondió la sonrisa.
—Sí, pero el trabajo que nos espera hoy es un poco extenso espero que estés preparado.
El mago sonrió no caía duda de lo feliz que sentía teniendo cerca y más ahora que la relación de ambos había cambiado para bien, ella ahora lo tuteaba, no era grosera ni gritona excepto claro esta cuando estaba de malgenio.
Era un nuevo día pero con los mismos sentimientos, su cabeza iba estallar de tanto pensar.
—Lucy que mas necesitas para darte cuenta que Latis es una mala persona — dijo Luz reflejándose en el espejo.
—¿Por qué quieres que lo odie? — le preguntó mirándola fijamente —¿Por qué te empeñas tanto en alejarme de las personas que quiero?
—Así que lo quiere, bueno no me extraña la verdad es que Latis sabe hacer muy bien las cosas — señaló fríamente.
—Yo… yo me refiero a Anais y Marina. ¡Tú! Fuiste la culpable de la pelea con Anais — la pelirroja se levantó de la cama —¡déjame en paz!
—Oye Lucy, ¿estás bien? — preguntó Cameo del otro lado de la puerta.
—Sí, no te preocupes ya… ya bajo.
—Lucy te lo diré por última vez, te cercas a Latis y todas las personas que quieres lo pagaran — le advirtió, los ojos de Luz mostraban mucho rencor.
La pelirroja la miró molesta — ¿por qué lo odias tanto?
—Yo odio todo lo que tu amas.
—¡Yo no amo a Latis! Yo… — Lucy bajó la mirada —yo no puedo, no debo, además… —hizo una pausa cerrando los ojos recordando cuando la besó en sus "sueños" — él y yo…
Luz salió del espejo abrazando a la guerrera —no te sientas mas así, no sufras mas, ven conmigo, vamos a jugar — le susurró al oído.
—¿Ir contigo? — la mirada de la pelirroja estaba perdida.
...
—¡Lucy! ¡Lucy! —se escuchó una voz.
—¿Presea?
—Recuerdas lo que te dije ¿lo recuerdas?
Una luz apareció en la superficie de ese extraño lugar donde Luz la tenia atrapada.
—Siempre tienes que tener fe, fe en ti misma, recuerda tu deseo y no pierdas la confianza.
—Mi deseo… ¡aahh! ¡Hay!— La guerrera intentó poderse de pie cayendo nuevamente —¡aahh!… mi deseo.
—Tu sola debes luchar y vencer Lucy, no debes cae en la oscuridad, mira así la luz — dijo Presea.
...
—No… — susurró alejándose de ella.
—¿Que dices? — preguntó molesta.
—No puedo ir contigo, tal vez Latis no sea para mí, pero aquí tengo gente a la que quiero — afirmó mirándola seriamente —, no puedo fallarles.
—Pero, ¿cómo? — por más que trataba de hacer Lucy odiara a todos y se olvidara de todo, mas recuerdos de Cefiro llegaban a la mente del ex pilar.
—No voy a dejar que esto siga así, Saturno, Maciel, Cameo, Marina y Anais… Anais — sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar a su amiga —todos me necesitan.
—¿Te rindes? — le preguntó el espadachín.
—¿Tengo que contestar? — preguntó el príncipe volteándolo a mirar.
—Yo solo digo que no es correcto especular, tal vez ella si mintió pero y entonces lo tuyo con Kasumi que, ¿eso no es mentir?
Paris apretó sus puños — es diferente yo no pienso irme a vivir con ella.
—¿A no? esa muchachita no es de las que se rinde tan fácil, no me extrañaría que terminaras haciendo algo como eso, así sea solo para vengarte.
—Claro que no, pero si voy reconsiderar las cosas entre ella y yo — afirmó seriamente.
Latis tomó sus cosas y lo miró — no sería mejor hablar primero con Anais, que ella te confirme si tiene algo con ese tipo. Además no me parece lógico lo que piensas hacer, nosotros no vinimos a quedarnos — dijo dirigiéndose a la salida —, suerte con la entrevista de trabajo.
El príncipe se recostó en la cama — ¿hablar? — se preguntó mirando el teléfono sobre la mesa.
Tristeza, ese ya era un sentimiento común para ella, estaba acostumbrada a sentirse vacía, aun así en los últimos días había empezado a experimentar otra clase de emociones y sensaciones. Anais no comprendía como una persona en tan poco tiempo había logrado metérsele en el corazón, Paris era todo lo opuesto a ella, no solo le atraía su físico sino su personalidad, disfrutaba tanto de su compañía, el parecía devolverle algo de paz. Tal vez por eso le atemorizaba pensar en lo que debía estar pensando de ella, debía creer que era una mentirosa, él que había sido sincero con ella, mientras que ella no había sido capaz de hacer nada, solo se dejo llevar por el temor. ¿Búscalo? ¿Hablar? ¿Darse una nueva oportunidad? ¿Arriesgarse? ¿Se sincera con respecto a sus sentimientos? Eran algunas de las preguntas que no paraba de hacerse.
—Ya basta Anais, no te tormentas mas con eso — dijo Lulú mientras tomaba el desayuno.
—Eso intento, pero es imposible — señaló bajando la mirada.
—Es que no entiendo porque dejas que siga pasando — comentó moviendo la cabeza de lado a lado.
—¿A qué te refieres?
—Takashi sigue manejándote a su antojo aun sin ser nada, Anais es claro que tú no lo amas y él… obvio que tampoco, pero aun así mira consiguió lo que quería.
La guerrera guardó silencio limitándose a escuchar a su hermana, no le gustaba admitirlo pero siempre tenía la razón.
—Aun así, si tanto te interesa habla con él y arregla todo.
—Y tú crees que quiera escucharme, Paris debe estar pensando que le mentí — dijo mirándola.
—Pero no lo hiciste, solo dile lo que sientes y ya — Lulú se levantó —, ve con él a la boda, te juro que hare lo posible para que el ramo te caiga a ti.
—Lulú tu siempre ves las cosas fáciles.
—¿Por qué no han de serlo?, solo tienes que dejar de ser tan negativa, habla con Takashi corta con eso ¡yaaaaaaaa!, luego vas con Paris y le dices lo mucho que lo amas, él te va a decir lo mismo, se besan y todos felices.
El cansancio la estaba venciendo, no había sido una buena noche, no después de lo sucedido con su madre, aun así estaba dispuesta a seguir con sus planes, en un par de días se iría de su casa, su padre no había dicho nada con respecto a su trabajo aunque sabía que debía buscar un nuevo trabajo.
—El gran señor Ryuuzaki no le gustará tener como presidenta a una chica que lo desprestigia tanto — pensó mientras cerraba los ojos y se recostaba en el escritorio.
El mago sonrió al verla, había deseado tanto tenerla cerca, desafortunadamente su felicidad no era completa, él no solo tenía que hallar la forma para que Marina recordara su memoria como Latis y Paris, sino que también tenía que descubrir si sus sentimientos eran correspondidos.
—No quiero… — susurró Marina.
—¿Mmmm? — Clef regresó de sus pensamientos.
—Solo quiero estar así más tiempo. Lucy, Anais yo se que Uds. también lo desean.
—¿Que estará soñando? — se preguntó intrigado.
La peliazul miraba a sus amiga —no sean así, aquí tenemos todo lo que necesitamos.
Anais suspiró y se sentó al lado de su amiga — Marina ya basta, no sé porque te empeñas en permanecer aquí, Cefiro no es nuestro hogar, además no es real.
—Pero como dices eso, no ves donde estamos — dijo volteando a mirar a Lucy, buscando respaldo en ella.
—No Marina, te equivocas — señaló la pelirroja —, esto no es real, nada de esto.
—¡Que! — exclamó levantándose —, Uds. están mal, Cefiro y todos los que en el habitan lo son.
—¿A si? — dijeron al unisonó las dos guerreras.
Un fuerte viento empezó a arrasar con todo.
—Pero que está pasando — gritó desesperada la guerrera del agua cerrando sus ojos.
—¿Donde está Cefiro ahora? — preguntó una extraña voz.
Marina abrió de golpe los ojos sorprendiéndose al no encontrar nada — ¿que esta pasado? — se preguntó mirando a su alrededor, todo era desolación, era un hueco oscuro.
—¿Donde está Cefiro? — preguntó una vez más la misma voz.
—Cefiro…
—Si Cefiro — afirmó la mujer que apareció frente a ella.
—No puede ser — los ojos de la guerrera se abrieron hasta más no poder, parada frente a ella estaba ella misma vestida con su traje de guerrera mágica.
—Cefiro ya no existe, tú lo borraste de sus recuerdos, borraste cada una de las cosas que viviste en allá, borraste los recuerdos de las personas que conociste, lo borraste al él, acabaste con ese amor. ¡¿Que no lo vez? Yo solo el recuerdo de algo nunca sucedió, tú lo decidiste, ahora despierta, ¡Despierta!
—¡Que Cefiro si existe! — exclamó abriendo los ojos y mirando a su alrededor — ¿dónde estoy?
—Ya Marina cálmate, estas en la oficina — dijo Clef intentado tranquilizarla.
—Es que todo… — la peliazul no podía hablar de lo angustiada que estaba —, yo estaba…
—Tranquilízate, voy a traerte un vaso con agua — dijo dirigiéndose a la salida.
—Espera Clef no me dejes, no quiero quedarme sola — Marina recargó sus codos sobre el escritorio y colocó sus cabeza en sus manos llorando —, esto no puede ser, otra vez.
El mago cerró sus ojos, no sabía bien que había soñado, solo la había escuchado gritar que Cefiro si era real, no podía dejar así, ella lo necesitaba.
—Maldición necesito mi magia — se decía a si mismo mientras abrazaba a la guerrera.
—Tengo mucho miedo — dijo Marina abrazándolo.
—Llora todo lo que quieras, no te voy a dejar sola, esto tiene solución — la consoló. La cara del Guru mostraba mucha incertidumbre, no sabía cómo ayudarla, no sabía qué hacer, todo se veía mal. —¿Guerreras Mágicas que paso con Uds.?
La mirada de Lucy se mostraba más apagada, de la guerrera alegre y enérgica que luchó en Cefiro ya casi no quedaba nada.
—Te… odio… Latis — dijo cerrando los ojos —, haré lo que sea para sacarte de mi corazón.
...
—Nunca voy a dejar que ese idiota se acerque a ti — señaló seriamente Cameo —, se nota que él es de los que está con una y con otra. Es un miserable.
...
Lucy se limpió las lágrimas — quiero odiarte, de verdad que sí.
...
—Latis es una mala persona, no lo ves, el nunca podría a llegar a sentir nada por ti, a el no le importan los sentimientos de nadie, nunca crees en lo que dice solo quiere lastimarte, burlarse de ti — afirmó Luz mirándola fijamente.
...
La guerrera suspiró siguiendo su camino ignorando por completo a la persona que venía detrás suyo.
—Esto es obra de Luz no cabe duda — dijo Latis después de haber escuchado a Lucy. Luz podría ser el alter ego de su guerrera y lo que fuera pero la odiaba con todas sus fuerza.
Luego de un rato Marina logró tranquilizarse, Clef estaba muy preocupado, mientras la peliazul lloraba intentó preguntarle sobre su sueño; ella solo le dijo que eran constantes pesadillas que tenia últimamente con frecuencia.
—Siento mucho todo esto Clef — dijo levantándose —, debes creer que estoy loca.
El mago la miró — no te preocupes, no pasa nada, pero enserio, ¿no quisieras comentarme nada con respecto a este sueño o a los otros?
Marina negó con la cabeza — eso es algo de lo que no me gusta hablar.
—Marina enserio quiero ayudarte — el mago cerró los ojos y apretó los puños sentía tanta impotencia —, no malinterpretes esto que te digo, pero no quiero verte así.
La peliazul sonrió al escucharlo y lo volteó a mirar.
—No soy quien para exigiste que me cuentes lo que te pasa, solo quiero que sepas que puedes confiar en mí.
Tal vez eran las emociones del momento, pero Marina sentía algo tranquilidad, no se sentía sola, creía en la sinceridad con la que hablaba el Guru.
Era la tercera vez que se detenía para mira atrás, de verdad que por más que lo intentaba no darle importancia más le importaba y gustaba. Ojala todo fuera sencillo, que no daría ella por estar con Latis como siempre lo soñaba.
—¡Ya basta! — gritó caminando hasta el —. ¿En qué idioma tengo que hablarte para me dejes en paz?
—No creo que seas ninguno de los idiomas que se hablan en el lugar de donde vengo — afirmó sonriente el espadachín.
La expresión en el rostro de Latis irritó a la pelirroja — eres un idiota, déjame en paz, no estoy dispuesta a tolerar más tus acosos.
—Yo no te estoy acosando Lucy — señaló serio.
—Porque no vas a buscar a otra chica, de pronto consigues a alguna que quiera escuchar todas tus tonterías.
—Solo quiero que me escuches tu — afirmó agarrándola de los brazos y aprisionándola contra el —, solo quiero que tu sepas que te amo — dijo besándola.
Sueño o realidad que más da, el corazón de Lucy parecía que iba a salirse, sus pensamientos habían colapsado. Si era una locura, aun así se permitió disfrutar de ese beso un poco más, no mucho, no estaba dispuesta a demostrarle lo mucho que había esperado ese momento, ¡Eso nunca! Si es que quería alejarlo de su vida para por fin "ser feliz".
Y la reacción no se hizo esperar, con la fuerza que tenía y como pudo lo abofeteó — ¡idiota! — fue lo único que dijo antes de intentar salir corriendo. El espadachín la agarró del brazo con el que le pego —¡suéltame!
—¿Por qué no me crees? ¿Acaso olvidaste lo que te dije antes de irte de Cefiro?
Los ojos de Lucy se abrieron — ¿Cefiro?
—Si Cefiro el lugar que salvaste junto con tus amigas — la esperanza se estaba acabando, el desespero estaba haciendo estragos en el hermano de Zagato, no sabía qué hacer para que Lucy recordara todo.
—De verdad que cada vez que abres la boca logras que te odie mas — la pelirroja lo miraba seriamente —, voy a ser muy feliz el día que deje de verte — dijo soltándose.
Cada palabra que salía de la boca Lucy lo lastimaba mas — no vuelvo a seguir los consejos de ese príncipe idiota — dijo mientras veía a su guerrera alejarse.
Marina miró por la ventana y suspiró — ¿cuantos días más tendré trabajo?
—No creo que tu padre sea capaz de sacarte.
—Al señor Ryuuzaki no le importa que yo sea su hija, para el yo soy solo alguien que sabe desprestigiarlo.
Clef dirigió su mirada a la peliazul.
—Si así como lo oyes, el no quiere que yo me involucre con nadie que no sea de mi mismo estatus — señaló con rabia.
—Eso significa…
—Si mi padre me mataría si se enterara que me trato contigo — Marina bajó mirada.
—¿Entonces con clase de personas te relacionas?
—Con nadie, mis amigas no les cae bien. Mi madre dice que desde que ando con ellas me he vuelto rebelde y grosera, pero no me importa, Lucy y Anais seguirán siendo mis amigas así no les gusten.
—Ahora entiendo.
—¿Que entiendes? — preguntó confundida.
—Él porque tratas a las personas como lo haces.
La mirada de Marina cambió — ¿qué me estas queriendo decir?
—Nada, nada, olvídalo — contestó evitando el tema, no quería verla molesta.
—¿Te parezco muy antipática o qué? — preguntó asesinándolo con la mirada.
—No para nada al contrario me pareces una persona muy agradable y amable — contestó sonriéndole.
La peliazul se sonrojó un poco al verlo sonreír —el caso es que muy pronto todo dejara de hacerse como ellos dicen, en unos días me iré a vivir a otro lado y empezare a buscar un nuevo trabajo.
—¿Te vas? — preguntó sorprendido.
—Sí, me voy a vivir con Anais una de mis mejores amigas — contestó sonriente.
—¡Que!
—¿Mmmm? — Marina lo miró extrañada.
—¿Con Anais? pero si…
...
—Maldición, es una mentirosa — afirmó molesto el príncipe mientras se sentaba en la cama.
—¿Y ahora que paso? —preguntó el mago.
—Anais me mintió.
—¿Por qué dices eso, no se supone que el mentiroso era tu? — preguntó Latis.
—¡Cállate! — exclamó lazándole una mirada asesina.
—¿Que paso Paris? — preguntó Clef.
—Todo iba bien con Anais, era el momento perfecto pero el estúpido de su ex novio llego y nos interrumpió… — el peliverde hizo una pausa — ella tienen planes con él… van a regresar y se van a ir a vivir juntos.
...
—Oye Clef, ¿estás bien? — preguntó acercándosele.
—No nada — respondió fijándose su mirada en la de ella, estaba muy cerca, por eso tuvo que controlarse, no podía dejarse llevar por los impulsos, había avanzado bastante con Marina como para echar todo a perder.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarla? — preguntó Naomi a la recién llegada.
—Buenas tardes, sería tan amable de decirme en que habitación se encuentra hospedado el señor Paris Nakamura.
—¿Mmmm? — Naomi miró a la chica de arriba abajo — ¿quién lo busca?
—Una amiga — contestó Anais.
Naomi sabía lo enamorada que estaba su prima y aunque no estuviera de acuerdo con muchas de las cosas que hacía, no iba a permitir que alguien se interpusiera en su relación — así que una amiga y puedo saber el nombre de esa amiga.
—¿Disculpe?
—Lo siento pero esa información es privada — contestó desafiante.
—Pero que sorpresa tan… agradable— dijo Paris entrando.
Anais cerró los ojos al escuchar esa voz.
—Qué bueno que llegaste te buscan — señaló Naomi aproximándose —. Más te vale que no se te ocurra jugar con mi prima. Mucho cuidado con lo que haces
El príncipe se limitó a sonreír y le hizo señal a la rubia para que fueran a otro lugar.
—Que bueno verte… Paris — dijo nerviosa mientras caminaban.
—Aja… ¿que necesitas? — le preguntó algo molesto, deteniéndose.
—Vine porque quiero hablar contigo.
—¿A si? ¿Sobre qué? — cuestionó negando con la cabeza.
—Paris quiero explicarle lo que paso — dijo casi que suplicándole.
—Anais en ningún momento te he pedido una explicación, olvídalo no paso nada — Paris trataba de mantenerse calmado.
—Pero yo quiero dártela — dijo mirándolo a los ojos.
El orgullo del príncipe se fue al piso al ver esos ojos color esmeralda.
—¡Como que con otra chica! — Gritó Kasumi al escuchar a su prima —, pero, ¿y donde están? ¿Por qué lo dejaste ir?
—No sé, pero cálmate.
—Paris no me haría algo así —afirmó fuera de sí —, no sería capaz — dijo antes de ir a buscarlo.
—¡Espera Kasumi! –exclamó intentado detenerla —. Esto no va a terminar bien — comentó preocupada.
—¿Quieres jugar verdad? — preguntó desafiante el príncipe.
—No, yo solo quiero que sepas la verdad — contestó con tristeza.
—No me interesa enserio, lo que paso entre nosotros no significó nada, sigue con tu vida mientras yo sigo con la mía, no tomes tan enserio las cosas — dijo apretando los puños.
La actitud del peliverde empezaba a desesperarla — Paris yo… — la rubia se acercó dándole un pequeño besos en los labios — ¿entiendes? — le susurró alejándose.
Mas decepción sentía el príncipe, de verdad que no creía que alguien como Anais fuera capaz de hacer tanto daño.
—¡Paris! mi amor por fin — dijo Kasumi corriendo hasta él.
—¿Kasumi qué haces aquí? — preguntó recibiéndola con un abrazo.
—Te estaba buscando, pero Naomi me dijo que había salido en compañía de una amiga — señaló mirándolo fijamente.
—Aahh… claro eso — dijo desilusionado.
—¿Y bien donde esta? — le preguntó alejándose un poco de él y mirando a todos lados.
—¿Quien?
—Pues tú amiga, quien más.
—Ya se fue — el príncipe desvió la mirada.
—A ya, ¿y a que vino? — preguntó molesta.
—Necesitaba un favor — Paris abrazó a su novia, necesitaba dejar de pensar en la mujer que amaba y que no hacía más que lastimarlo — ¿por que eres así? ¿no ves lo mucho que te necesito?— pensó mientras se aferraba a Kasumi. No la quería pero necesitaba sentirse querido, necesitaba sentir que a alguien le importaba.
Hola gente! se que debo una gran disculpa por esta ausencia casi de 1 mes pero la imaginacion e inspiracion me habian abandonado .
Espero que les halla gustado este capitulo. Esta historia se a alargado mas de lo que imagine, aunque no creo que pase de los 50 capitulos, eso es exagerar jajajaja aun asi quiero que tenga un gran desarrollo y no quiero dejar nada a medias. Prometo traer otro capitulo pronto.
Les mando muchos saludos, gracias por acompañarme y por apoyarme.
Lina Andrea
