Ni Superman ni Batman ni la Liga de la Justicia me pertenecen.


Se lo estaba pasando de lo mejor. No podía dejar de sonreír.

Claro, se recordaba a sí misma estar alerta, estaba en un lugar peligroso, en espera del comienzo de "la trampa", pero no podía evitar disfrutar de tanta diversión.

Kal-El y Bruce parecían una verdadera pareja, y aunque era consciente de que se suponía que no era más que una mera actuación (porque hasta el momento Kal-El no se había atrevido a declararse y Bruce estaba excesivamente constipado emocionalmente como para notar su Amor hacia su mejor amigo), la comodidad que mostraban el uno con el otro no era fingida.

Kal-El era deslumbrante hasta pasándole un burdo mini-pie a Bruce mientras le decía que debía comer algo.

Bruce siempre parecía cómodo hablando con Kal-El, pero ahora era como si el kryptoniano fuera su propia zona de confort con pies.

Kal-El siempre había sido alguien extremadamente táctil, pero ahora era como si no pudiera estar ni 5 minutos sin tocar a Bruce, un toquecito en el hombro, un jaloncito a la manga del saco, una mano "acomodando" el arreglado cabello de Bruce; mientras tanto Bruce eterno enemigo del contacto físico se dejaba hacer, como si no fuera nada.

Y todo era mejor cuando Flash y Linterna verde los miraban como si Bruce y Kal-El fueran la personificación en persona de la expresión "Relationship Goals".

Y todo había mejorado exponencialmente cuando Lex Luthor se excuso y comenzó a hablar con otras personas (a una distancia suficiente como para poder ser vigilado por 6 entrenados pares de ojos).

¡Cuánto se alegraba de poder estar aquí!

De repente Bruce la miró con el ceño un poco fruncido, pudiendo descifrar la diversión que ella estaba sintiendo y diciéndole con la mirada un claro "Detente", pero no, ella no se iba a detener.

Y entonces Linterna verde los miró interrumpiendo su conversación de miradas, ante lo cual Bruce rápidamente cambio su atención de Diana a "Superman", sonriéndole suavemente, expresión que "Superman" contestó con una propia, o al menos lo intentó, J'onn no era muy bueno en esto de ser Superman, pero al menos se esforzaba, ni Flash ni Linterna verde lo habían notado, así que…

—¿Y usted en qué trabaja, señor Kent? — Cuestionó Flash, porque probablemente ya no podía controlar un minuto más su curiosidad.

—Soy reportero— Contestó Kal-El sonriendo.

—¡Oh!, entonces, ¿Se conocieron en una entrevista o algo así? — Cuestionó Linterna verde y Kal-El negó con la cabeza.

—Nos conocimos cuando Bruce compró el periódico para el que trabajo— Ella se permitió soltar una carcajada, mientras la sonrisa de Linterna verde se congelaba y Flash se limitaba a abrir sus ojos grandemente.

—La realidad es más extraña que la ficción, ¿cierto? — Dijo Linterna verde dándole un golpe con el codo a "Superman".

—En efecto— Contestó al puro estilo de J'onn, sacándole un ceño fruncido a Linterna verde, quien no era tan tonto como para no darse cuenta de que algo raro pasaba con "Superman", por suerte, se limitó a cuestionarla a ella con la mirada a lo que ella asintió, esperando que esa fuera respuesta suficiente para que su compañero no hiciera un escándalo.

Funcionó.

—Tal vez y el señor Wayne compró su lugar de trabajo para poder salir con usted, señor Kent— Decidió decir ella, porque la verdad era que se estaba divirtiendo mucho, pero se podía divertir más. Kal-El rio con un toquecillo de nerviosismo y un poquitín de molestia, como si quisiera decirle "Diana, por favor cállate".

—Y funcionó— Contestó Bruce de inmediato. A lo que ella soltó una nueva y renovada carcajada, Flash abrió la boca con sorpresa y Linterna verde soltó un curioso ruido entre emoción y sorpresa. J'onn/Superman se mantuvo impasible.

—¡Eso no es verdad! — Exclamó Kal-El rojo hasta las orejas.

Era un hombre adorable.

—No, no lo es— Concedió Bruce sonriendo. —Pero fue muy divertida tu reacción— Y todo era diversión, alegría y risas entrecortadas.

—Buenas noches— Saludó un hombre de estatura promedio, barba de candado y marcadas ojeras. —Es increíble poder ver a tantos superhéroes juntos en una gala y además con el mismísimo Bruce Wayne—Bruce le sonrió, y Diana pudo notar el toque de reconocimiento en el rostro de Bruce, como si conociera a ese hombre de antes. —Mucho gusto, soy Marionn James, reportero. Estuve en la conferencia del señor Wayne, ¿me recuerda? — Era obvio que Bruce lo recordaba.

—Lo siento, no— Contestó Bruce con un tono exagerado de disculpa y decepción. El tal Marionn se notó irritado de inmediato.

—No se preocupe— Y cambió su enfoque de Bruce a Kal-El. —Usted trabaja para el Daily Planet, ¿no? —

—Sí— Contestó Kal-El en su forma amena eterna.

—Me parece sorprendente que pueda estar aquí conversando con el hombre que atacó a su pareja— Dijo con una sonrisa que fue desapareciendo para darle lugar a una mirada de desdén.

—Eso no…— Comenzó Kal-El, para que Bruce se interpusiera entre él y el reportero desconocido.

—Clark conoce…—

—La diferencia entre víctima y victimario, lo recuerdo— Contestó Marionn con aburrimiento. Para volver a sonreír. Y oficialmente el ambiente relajado había desaparecido.

Y Diana se cansó de comentarios rebuscados.

Usar el lazo de la verdad sin que la persona se diera cuenta nunca había sido tan fácil.

— Debe ser bueno ser un superhéroe y que los demás busquen formas absurdas de justificar las injusticias que cometen, pero es lo que hay cuando un sexy omega multimillonario y figura importante de Ciudad Gótica los apoya— Dijo tratando de pasar por un tono ameno. Tono que desapareció en el siguiente acto. —Ustedes solo aparecen exclamando que nos salvaran cuando nunca lo pedimos y tampoco lo necesitamos, lo único que quieren es adueñarse de…— El hombre alzó una mano, como si quisiera tocar el rostro de Bruce, siendo detenido en el acto por Kal-El, que lo miró con el ceño fruncido. —Yo solo quería ser amado, ¡merezco ser amado! — Exclamó saliéndose por completo de contexto, abriendo grandemente los ojos y Diana decidió que era el momento perfecto para liberarlo. —Disculpen— Dijo con voz confusa —Creo que… no fue mi intención… yo… iré al baño, con permiso—

Y Bruce alzó las cejas con una leve sonrisa, Kal-El le sonrió a ella pequeño, Flash trató de ahogar su sonrisa, Linterna verde ni siquiera se esforzó.

—Que impresionante es el lazo de la verdad— Dijo Superman/J'onn y ella finalmente rió.

Cyborg miró a las personas entrando a la gala. Esto no parecía tener fin, personas llegaban y llegaban, cada uno en una limosina más lujosa que otra, con prendas que se notaban increíblemente costosas desde lejos.

Agradecía no tener que ir (aunque se sentía un poco mal por Flash y Linterna verde, la Mujer Maravilla no le preocupaba, pero los otros dos…).

—Esto es tan aburrido, yo quería ir— Murmuró Shazam y él soltó un suspiro.

—¿Para qué quieres estar ahí adentro?, escuchando como la gente habla mal de ti, y te observan con sus miradas juzgonas y teniendo que comportarte— Explicó sintiendo que se había explayado un poco más de la cuenta.

Shazam permitió que un corto silencio los acompañara, para finalmente hablar.

—Me preocupo por ti, Cyborg— Comentó haciéndolo dejar de lado la ansiedad que había querido dominarlo al imaginarse en esa fiesta tratando con personas que lo odiaban. —Pero la respuesta obvia es comida y bebida gratis— Cyborg no pudo evitar soltar una carcajada.

—Supongo que tienes razón, pero si Batman nos pidió quedarnos vigilando, debe ser por algo—

—Eso no evita que yo quiera estar ahí adentro, vigilar es muy aburrido—

—¡Me entristeces, amigo!, ¿Sugieres que no soy lo suficientemente entretenido para ti? —Dijo en tono depresivo juguetón, haciendo un puchero exagerado; Shazam soltó una carcajada.

—No, no, no, ¿cómo crees?, es solo que me gustaría estar comiendo algo—

—Si hubieras preguntado antes te habría dicho que…— Y finalmente Cyborg sacó la bolsa de papas que había estado guardando en una mochila. —¡Traje papas! —

—¡Eres el mejor! —

—Lo sé, pero sigue diciéndomelo— Shazam abrió la bolsa de papas con felicidad, pero antes de siquiera meter una a su boca, algo pareció distraerlo. —¿Qué pasa? —

—Ella— Respondió. —La mujer de vestido rosa, la he visto antes— Cyborg se apresuró a buscar a la mujer que Shazam veía con atención.

Ni bien se topó con una mujer de cabello negro y vestido rosa, su escáner brincó en alerta. Su rostro coincidía según su base de datos. Star Sapphire.

Y al pasear por los demás rostros dispersos por la entrada de la gala, no solo estaba Star Sapphire, había más villanos.

Bane, Cheetah, el Amo de los Espejos y Ma'alefa'ak

—Todos esos son villanos, ¿verdad? —

—Esto se va a poner feo—

El caos había comenzado a reinar en la gala. Explosiones, gritos de terror, pasos desesperados, armas siendo disparadas.

Sí, justo lo que Lex había esperado.

En medio de los gritos y explosiones, corrió como si él realmente tuviera miedo también, hasta refugiarse en su estudio, amortiguando el ruido con ayuda de la puerta.

Caminó con tranquilidad hasta su escritorio, abriendo el cajón superior y sacando la pequeña cajita negra.

La abrió con movimientos lentos, extrayendo el tesoro contenido, un elegante anillo digno de un alfa, cuya piedra brillaba con destellos verdes.

Lo colocó en su mano, embonando a la perfección y sonrió.

Tomó su celular sin dejar de apreciar el anillo en su mano en ningún momento y marcó el número correcto.

—Es hora— Dijo sin dar más explicaciones, sin esperar una sola palabra de la otra línea, para colgar.

Era el fin de Superman.

Y en ese momento la puerta se abrió de golpe, mostrándole la exquisita visión de Bruce Wayne con rostro inundado en miedo, con mejillas encendidas, cabello ligeramente despeinado y un poco de sudor recorriendo su rostro.

Todo estaba resultando perfecto.

—¡Bruce! — Llamó corriendo hasta el omega, colocando una mano en su hombro y cerrando la puerta con la otra. —¿Estás bien? —

—Lex, necesito que me ayudes a encontrar a Clark, justo antes de que atacaran, nos separamos y ahora no sé donde está, ¿crees que le haya pasado algo malo? —

Bueno, parecía que, por cada cosa mala, siempre había algo bueno esperando a la vuelta de la esquina.

—No te preocupes, Bruce, estoy seguro de que está bien—

Bien muerto, con suerte. Era lo que se ganaba ese imbécil por creer que podía vincularse con Bruce. Bruce Wayne era suyo. Desde la primera vez que habló con él, supo que eran perfectos el uno para el otro.

Bruce aparentaba no enterarse de nada, pero Lex no era idiota, si Industrias Wayne era lo que era ahora, todo se debía a Bruce Wayne, hombre que ocultaba su inteligencia y ambición tras una máscara frívola y superficial.

Creyó que no había un omega más perfecto para él, por desgracia, Bruce insistía en salir con un alfa inferior (como lo era Clark Kent), y no solo eso, sino que también insistía en apoyar a los superhéroes

¡Atroz!

Por eso, había tenido que intervenir para moldearlo en la perfección absoluta.

Lex inició una caricia en la mandíbula de Bruce, para recorrer lentamente hasta llegar a la zona detrás de su oreja, bajando al cuello, logrando apartar el pedazo de tela de la camisa ahí presente, sintiendo la casi imperceptible cicatriz que la mordida de Superman había dejado.

Y Bruce, que hasta ahora se había dejado hacer se apartó de golpe.

—Voy a ir a buscar a Clark— Y el omega dio media vuelta, colocando su mano sobre la perilla de la puerta, puerta que Lex se encargó de mantener cerrada.

—Es peligroso, Bruce, quédate aquí. Estoy seguro de que los superhéroes se van a encargar de todo. Clark va a estar bien— Estaba perdiendo a Bruce, si no decía algo rápido no podría retenerlo más tiempo sin uso de la fuerza. —¡Dios!, todo esto es mi culpa, jamás debí haber organizado esta gala, soy un idiota— Dijo en la forma más patética que encontró.

—No, no digas eso Lex, nada de esto es tu culpa…— Luthor casi y no pudo controlar la sonrisa que quería apoderarse de su rostro, era lo que había estado esperando, Bruce diciendo que era culpa de esos imbéciles con capa, alardeando el ser los salvadores del mundo cuando nadie les había pedido nada, cuando nadie los había necesitado nunca. —Son los villanos, todo es culpa de los villanos— La satisfacción que Lex estaba sintiendo desapareció en un parpadeo.

—¿Los villanos? — Murmuró él, logrando que el omega se girara a verlo.

—¿Lex? — Lo llamaron, pero ni con esa sumisa y erótica voz que Bruce portaba, la ira en su interior logro ser apaciguada.

—¿Por qué no lo entiendes? —

—¿Qué?, Lex no te…—

—¡Todo esto es culpa de ellos!, ¿¡No te das cuenta!?, esos imbéciles creyéndose los héroes, ¡lo único que hacen es traer problemas! — Gritó hasta desahogarse, pero no era suficiente, la llave ya había sido abierta. Tenía que continuar. —Creí que tú lo entenderías, Bruce, creí que tú y yo éramos iguales, perfectos el uno para el otro, incluso no me importaba que fueras un omega inferior— Notó como el, ya de por sí tenso, cuerpo de Bruce, se tensó aún más, encogiéndose levemente en sí mismo, como si quisiera desaparecer. Bruce Wayne le temía a Lex Luthor.

Una oleada de satisfacción lo recorrió.

—Creí que lo terminarías de entender con un pequeño empujón en la dirección correcta—

—¿Qué hiciste? — Y la pregunta de Bruce le permitió decirlo.

—Lo disfrutaste, ¿no es así?, disfrutaste como Superman casi te violó, mientras todo el país observaba, disfrutaste su mordida…— Y una cachetada fue colocada en su mejilla izquierda, cachetada impuesta con la casi inexistente fuerza de un omega.

Patético.

Regresó su mirada (súbitamente apartada por una cachetada) a Bruce, conectando un severo golpe con el puño en el rostro del omega, que cayó hincado en el suelo frente a él. Justo su sitio correcto por nacimiento.

—Eres igual que todos los omegas, prefieres restregarte contra todos los alfas que te muestren un poco de cariño, dime Bruce, ¿Hiciste un trío con Superman y Clark Kent? O ¿exactamente cómo es la relación?, ¿se turnan los días?, ¡Contéstame cuando te hablo omega! — Y alzó el brazo, dispuesto a golpear de nuevo al hombre en el suelo.

—Tú lo contrataste— Dijo Bruce sin alzar el rostro, mientras acunaba su mejilla herida con una mano.

Lex siempre supo que Bruce no era un idiota. Rio.

—¿Al Joker?, Sí, bueno, ese fue mi error por confiar en un loco, pero esta vez, no voy a fallar—

—¿Esta vez? —

—¿Por qué crees que están aquí todos esos imbéciles que se hacen llamar a sí mismos villanos?, ¿de verdad crees que mi seguridad es tan terrible como para permitirles la entrada? —

—¿Quieres matar a la Liga de la Justicia? —

—Superman siempre ha sido mi prioridad—

Se sentía bien, tener alguien a quien contarle todo.

Bruce lucía indefenso, sumiso, casi como si le hiciera una reverencia a su "Alfa".

El alfa en su interior vibro con placer. Quería besar al omega que le pertenecía… que le pertenecería.

Se hincó junto a Bruce, colocando una caricia en el cabello oscuro y sedoso del otro, quien no se movió ni un centímetro, acercándose lentamente hasta poder inhalar el aroma natural del omega, sintiendo ira al percibir el ridículo aroma de Clark Kent entremezclado.

Desacomodó el cuello de la camisa y del saco con agresividad, haciendo saltar un botón, dejando de lado el repiqueteo que produjo al caer en el suelo. Mordería a Bruce, incluso si eso no hiciera que se vincularan, ya que Bruce no estaba en celo, la mordida era necesaria para que el omega supiera a quién le pertenecía, aunque Lex entendía que, en estos momentos, Bruce sabía la respuesta perfectamente.

Se preparó. Pero en lugar de llevar a cabo la acción planeada, un intenso dolor le recorrió el cuerpo por completo como si de una descarga eléctrica se tratara, obligándolo a soltar un grito.

Todo se puso negro y Lex se dejó ir.

Bruce se puso de pie, mirando a Luthor, esperando por cualquier atisbo de movimiento; pero el cuerpo lucía tan laxo como un espagueti húmedo.

Uno de los problemas estaba resuelto. Ahora tenía evidencia dada por la mismísima voz de Lex Luthor de que lo que ocurrió con el Joker había sido su culpa, todo el caos llevándose a cabo fuera de esta habitación igualmente era obra suya. Por desgracia no había tiempo para celebrar, justo en ese momento Bruce solo podía pensar en las palabras de Luthor.

Superman siempre ha sido mi prioridad.

Tenía que encontrar a Clark.

—Posiciones— Solicitó a través del auricular en su oído.

—Estoy al sureste, planta baja, con Star Sapphire— Contestó Linterna verde al instante.

—Estoy al sur, segundo piso, peleando con el Amo de los Espejos— Habló Flash.

—Ayudo a J'onn, estamos al oeste, planta baja— Dijo Cyborg.

—Estoy sacando a todos los civiles— Explicó Shazam.

—Peleo con Cheetah al noreste, tercer piso— Dijo la Mujer Maravilla con voz agitada. Y Bruce esperó, pero la voz de Superman nunca llegó.

Mantuvo su corazón sereno y su respiración profunda y estable.

—¿Alguien sabe dónde está Superman? —

—No— Escuchó la misma palabra en diferentes voces.

—Creo haberlo visto por mi ubicación— Aportó la Mujer Maravilla nuevamente.

—Bien— Por suerte, la Mujer Maravilla era la más cercana a él.

Caminó hasta la puerta, tomó el pomo y recordó que había algo más que debía llevarse. Regreso hasta donde se encontraba Lex, se hincó junto a él y tomó el anillo con la piedra de kryptonita.

Sabía que probablemente Luthor tenía mucha más kryptonita oculta, pero tenía la necesidad de llevarse ese anillo.

Ni bien salió de la habitación, la mujer maravilla apareció frente a él y lo cubrió con su cuerpo ante el posible ataque de Cheetah

Para sin mediar palabra apartarse y continuar peleando con la villana. Ver pelear a Diana siempre era atrayente y muy informativo, no conocía a nadie más con tal estilo de pelea, culpa del aislamiento autoinfligido de las amazonas.

La mujer maravilla alzó a Cheetah por sobre su hombro, dejándola caer rudamente, para colocarle un certero golpe en el rostro que logro hacer que su cabeza golpeara fuertemente con el suelo, dejándola finalmente inconsciente.

—¿Estás bien? — Cuestionó ella aun en posición de combate.

—¿Yo? — No estaba seguro de porque él era el interrogado, pues no era quién, apenas escasos segundos, había estado peleando con una mujer con super fuerza y super velocidad. Diana le sonrió un poco exasperada. —¿Dónde está Superman?, Luthor me dijo que planeó todo esto teniendo en mente a Superman como su prioridad—

—Lo vi ir en aquella dirección— Dijo ella. —Vamos— Y a pesar de que la mujer maravilla pudo haber hecho montones de preguntas o cuestionar su participación en el momento (sin traje), inició el camino, presurosa, en búsqueda de su compañero de equipo.

Bruce corrió a abrir una puerta (se estaba cansando de abrir puertas en este maldito lugar) para escuchar el sonido de un arma siendo disparada adornando el leve rechinido de la puerta.

Bruce vio con lujo de detalle como Metallo atravesaba el pecho de Superman. Vio el dolor reflejado en el rostro de su mejor amigo, exacerbado por una enorme nota de sorpresa, como el aire pareció ser arrancado de los pulmones de Superman, para que este se dejara caer, atravesando los enormes ventanales de la habitación, iniciando un rápido recorrido hasta la calle al exterior del edificio.

—¡Kal-el! — Gritó Diana saltando rápidamente a la acción, deteniendo a Metallo de querer ir en busca del cuerpo de Superman y Bruce debía moverse, su cerebro le decía que se moviera, que tenía que hacer algo, pero su cerebro también no dejada de cruzar imágenes de sus padres siendo asesinados con Clark recibiendo un disparo en el pecho.

Como un bucle infinito, una y otra vez.

Clark… su mejor amigo… estaba…

No, antes de caer tenía ojos abiertos, estaba respirando, la bala había entrado demasiado al centro como para impactar contra su corazón.

¡Clark no moriría así!

—¡Aléjate! — Le ordenó a Diana, siendo obedecido al momento, pudiendo lanzar la granada que había estado ocultando y lanzarla en dirección al villano, causando que por la fuerza de la explosión Metallo fuera lanzado a través del cristal, justo como había ocurrido con Superman momentos antes.

—¡Ve con Superman, evalúa su estado y protégelo! —

—¿Tú…? — Comenzó la Mujer Maravilla, pero no tenían tiempo.

—¡Rápido! — Ordenó, arrebatándole a Diana un ceño fruncido, pero siendo igualmente obedecido, viéndola alejarse corriendo en dirección a la ventana por donde Superman había caído, dando un salto para desaparecer.

—Shazam, ve a las afueras del edificio, al noreste. Metallo le disparó a Superman y necesita ser protegido. La mujer maravilla ya está ahí—

—Voy en camino— Contestó Shazam al instante.

—Superman está taquicárdico, taquipneico, veo herida de entrada, pero no de salida—Informó la Mujer Maravilla. —La atención médica está en camino, pero no creo que puedan hacer mucho con sus instrumentos—

—No, no van a poder hacer nada— Afirmó Bruce con la voz de Batman. —J'onn, Cyborg, ustedes son necesarios para salvar a Superman—

—Eh… pues aun estamos un poco ocupados— Explicó Cyborg, siendo todo dramáticamente adornado por el sonido de una explosión de fondo.

—Voy hacia ustedes— Exclamó, porque Clark iba a estar bien.

Flash estaba cansándose de esta pelea que no parecía tener fin, mientras el Amo de los espejos continuaba riendo.

Destruía clones a la misma velocidad en que aparecían de nuevo (como si se de repente él se encontrara en la película el Día de la Marmota).

Bufó exasperado. Cuando por el rabillo del ojo, notó a Bruce Wayne corriendo entre los escombros.

¿Por qué el hombre seguía dentro del edificio?, de por sí era una figura publica que atraía el peligro fácilmente hacia él y no hacia más que facilitarle las cosas al universo poniéndose en la zona de peligro.

Los clones del Amo de los Espejos lo atacaron al mismo tiempo y mientras él continuaba con su rutina de atacar-atacar-proteger, atacar-atacar-proteger, Bane apareció de entre una pared, de forma dramática, haciendo que retumbara el lugar y hasta logrando que el amo de los espejos perdiera el equilibrio.

—Finalmente decidiste aparecer— Escuchó decir a Bane, luciendo muy dispuesto a golpear al señor Wayne con todo de sí.

El gigantón lanzó un golpe dirigido a la cabeza de Bruce Wayne.

—¡Señor Wayne! — Llamó desesperado, apresurándose en llegar hasta el multimillonario, pero siendo detenido por el Amo de los Espejos

—¡Tú estás peleando conmigo! — Gritó su contrincante.

Y Flash sintió su enorme impotencia convertirse en ira. Bane podría matar a alguien de un solo golpe. Inesperadamente vio como el señor Wayne esquivaba el golpe ágilmente; una agilidad curiosa de ver en alguien como el multimillonario, pero muy conocida para Flash, que aseguraba haber visto antes.

Flash se apresuró en derrotar al amo de los Espejos mientras mantenía un ojo interesado en la pelea ocurriendo junto a él.

—No tengo tiempo para ti— Murmuró entre dientes apretados el señor Wayne, no sonando como el hombre alegre que les saludó al entrar a la gala o el hombre aterrado que ayudó a alejarse de Superman.

Sonaba como alguien más, alguien que le parecía muy familiar.

—No te preocupes— Dijo Bane. —Matarte no me tomará mucho tiempo—

El señor Wayne conectó un golpe contra el rostro de Bane, mientras él hacía desaparecer de una vez y por todas todos los clones del Amo de los Espejos con un nuevo movimiento.

El señor Wayne, sin parecer él mismo, conectó un segundo y un tercer golpe, el cuarto nunca llegó pues Bane se agacho para tomarlo de una de sus piernas y lanzarlo contra la pared,

Mientras eso pasaba, finalmente llegó al Amo de los Espejos real, dándole un fuerte golpe para dejarlo inconsciente al instante.

Bane, sin darle tiempo a Wayne de recuperarse, lo alzó por el cuello, enredando sus absurdas enormes manos por toda la circunferencia, creando una aparente falta de aire, causando el enrojecimiento del rostro del omega ante la imposibilidad de obtenerlo y el aumento de presión en su cabeza.

—¡Señor Wayne! — Exclamó lanzándose a atacar al villano, el cual liberó una mano para atraparlo igualmente del cuello.

¡Mierda, mierda, mierda!

Se estrujo desesperado, buscando una forma de liberarse.

Y aunque casi se lo perdió, fue capaz de notar el rápido movimiento que Wayne realizó con su mano, colocando un objeto oscuro en ella salido de entre la manga, para lanzarlo con facilidad en el ángulo correcto para que al regresar cortara la manguera de Bane, liberando un líquido negro y desagradable.

—¡No! — Exclamó el villano, encogiéndose considerablemente y terminando recostado inconsciente sobre el charco de líquido.

El señor Wayne había logrado caer de pie, un poco agitado y tratando de toser lo menos posible, mientras él había hecho los mismo, recuperándose más rápidamente, yendo con rapidez por el objeto negro que los había salvado.

Él conocía ese objeto.

Era un Batarang.

Hijo… de… ¡Perra!

Probablemente se veía muy estúpido de pie junto a Wayne con boca abierta y Batarang en mano.

—T-tú…— Comenzó, exhalando de forma exagerada. —De verdad tú…— Y Flash miró nuevamente el gadget en su mano. —¿Batman? —

—Ayúdame a llegar con J'onn y Cyborg — Ordenó la clara voz de… ¡Batman!

—Tú eres… —

Este era Batman, uno de los mejores héroes que había existido y que existiría, el estratega del equipo, el que les decía qué hacer, el mejor detective del mundo, el mejor amigo de Superman…

El omega que había sido mordido por Superman, en contra de su voluntad y de la voluntad de Superman.

El hombre que Linterna verde había comparado con Lex Luthor.

El hombre que habían pensado que diría cosas terribles de ellos en su conferencia de prensa.

¡Santa madre de Dios!

—¡Flash! — Lo llamaron esta vez con un toque de desesperación, interrumpiendo el colapso súbito que estaba sufriendo su pobre mente. —J'onn y Cyborg —Exclamó con autoridad.

—Claro— Bruce Wayne sacó un anillo de la bolsa interior de su saco, dejándolo caer, para posteriormente pisarlo, haciendo que la enorme piedra verde fuera liberada de la argolla, siendo recogida por el hombre.

—Llévame— Ordenó… Batman.

Cyborg observó al derrotado Ma'alefa'ak, preguntándose hacia que dirección debía correr para encontrarse con Batman. No tuvo mucho tiempo para pensar en eso, pues repentinamente Flash apareció frente a él y J'onn, acompañado de Bruce Wayne.

—Amigos— Comenzó Flash. —No van a creer lo que…—

—Cyborg— Exclamó Wayne caminando con seguridad y autoridad hacia él. Aquello le pareció muy familiar, pero extraño a la vez.

Una brillante piedra verde fue colocada muy cerca de su rostro, desde manos del multimillonario.

—¿Eso es kryptonita? — Cuestionó, aunque él conocía la respuesta perfectamente.

—Reducirás tu rayo al mínimo y usaras la kryptonita como lente para filtrarlo a través de ella. Así cortaremos la piel de Superman para que J'onn pueda extraer la bala de kryptonita con ayuda de su cambio de forma—

¡Wow!

Lo cierto era que Cyborg había creído que Bruce Wayne no era la lampara más luminosa de la habitación, pero aquí estaba, explicándole como salvarían a su compañero de equipo con un plan solo digno de ser ideado por una mente como la de Batman…

Un momento…

Ese porte.

Esa forma de pararse.

Esa forma autoritaria de hablar.

Esos labios que no parecían conocer las sonrisas…

—¿Batman? — Flash comenzó a asentir super-velozmente y J'onn continuó con su misma expresión eterna. El nombrado endureció la mirada.

Así que así se sentía ser mirado por Batman cuando este no tenía la máscara puesta… ¡aterrador!

—Toma la kryptonita y vayan con Superman, ¡Ahora! —

—No es que dude de tu plan, pero no estoy seguro de que realmente vaya a fun…—

—Funcionará— Afirmó Bruce Wayne o Batman (Eso de las identidades secretas era confuso) haciéndolo sentir como si debiera temer por su vida.

—¡Ok! — Dijo tomando la roca verde de manos del multimillonario… que se vestía de murciélago gigante en las noches. — ¿En serio eres…? —

—¡Vayan con Superman ahora! —

Claro, prioridades, era choqueante saber la identidad de Bat-maldito-man, pero si a Superman le habían disparado con kryptonita podría hasta… morir.

Su mente confusa se aclaró.

—¿Dónde está Superman? — Cuestiono J'onn.

Clark sentía el pecho pesado, muy pesado, quemaba. Sentía que lo estaban quemando de adentro hacia afuera, quería que parara.

¿Dónde estaba Bruce?, su omega siempre lo hacía sentir mejor y era muy inteligente, él sabría qué hacer, ¿Dónde estaba?

Una explosión de dolor le hizo soltar un quejido de dolor (¿O había sido un grito?) y luego… nada, el placer de la nada.

Abrió los ojos, encontrando el preocupado rostro de Diana, el inexpresivo de J'onn y el emocionado de Cyborg.

—¡Funcionó! —

¿Qué?

Y de golpe todo regresó a él, había estado en una fiesta de Lex Luthor, como la pareja de Bruce Wayne (el hombre que amaba y que no lo amaba de esa forma) y luego todo se volvió caos.

Peleas, civiles huyendo y él peleando con Metallo, mientras mantenía su audición cuidando de Bruce, escuchando a la perfección la forma en que Lex Luthor aceptaba su culpa y humillaba a Bruce, se sentía iracundo, luego escuchó el grito de dolor de Luthor porque claro que Bruce era increíble…

Y Superman se concentró en su propia pelea, pero ya era tarde. Terminando por recibir un disparo en el pecho… con una bala de kryptonita.

¿Por qué sentía que lo último que había visto era el rostro preocupado y asustado de Bruce?

—¡Br-Batman, funcionó! — Exclamó Diana, claramente hacia el auricular, confundiendo a Clark.

—Bien— Escuchó la susurrante voz de su mejor amigo por el auricular en su propio oído.

—Te salvamos gracias al plan de Batman— Explicó J'onn con paciencia.

—Si funcionó, sería muy amable de parte de ustedes que nos ayudaran con este jodido robot psicópata- ¡ah! — Se escuchó la agitada voz de Linterna verde por el auricular.

Claro, Metallo.

Se alzó con facilidad del suelo (triste suelo con un hoyo causado por su cuerpo al impactar con fuerza contra él), para volar con velocidad hacia donde se encontraban sus otros compañeros.

Con ayuda de su equipo, no tomó mucho tiempo para arrancar la cabeza de Metallo de un golpe, derrotándolo totalmente.

Una vez el villano derrotado y asegurándose que todo estaba bajo control, la necesidad de encontrar a Bruce se volvió intensa.

—Tengo que irme. J'onn— Llamó centrándose en su compañero marciano, el cual le dedicó su atención al instante. —Cuento contigo— Dijo en un extraño tono de solicitud.

—Por supuesto— Concedió su compañero al instante, modificando su apariencia, hasta volverse Superman.

Y un sonido de indignación se dejó escuchar… desde boca de Linterna verde.

—¡Sabía que estabas actuando extraño! — Exclamó el superhéroe, molesto.

—¿Todo el tiempo durante la gala era J'onn? — Preguntó Flash de forma menos ruidosa que los comentarios de su amigo.

Clark colocó una mano en su cuello, avergonzado, mientras Diana reía.

—¿Tú sabías? — Cuestionó Linterna verde a la mujer.

—¿Qué esta pasando? — Preguntó Cyborg.

—Sí, ¿por qué estamos indignados? — Fue el turno de Shazam de hablar.

—Esto era parte del plan de Batman— Trató de explicar Clark, para recordar que se tenía que ir y rápido. —Me gustaría poder explicarles como se debe, pero en serio tengo que irme—

—¿A dónde? —

—Con Bruce— Expuso de forma llana y simple la Mujer Maravilla.

—¿Con…? — Shazam lucía igual de confundido que Linterna verde y ya que él, de verdad, no tenía tiempo para esto, decidió cambiarse en un parpadeo, esperando que la mayoría del equipo entendiera lo que estaba pasando (y que estos mismos se apiadaran y explicaran la situación a la otra mitad).

Y de repente ahí estaba, como Clark Kent, frente a la Liga de la Justicia.

—Eres un… ¿nerd? — Cuestionó Shazam, inclinando la cabeza hacia un lado, pareciendo una curiosa combinación entre niño pequeño y un cachorrito confundido.

—¡Eres…! — Gritó Linterna verde, conteniendo el grito. —¿¡De verdad estás saliendo con Bruce Wayne!? — Indagó, sin gritar, pero con gran impacto en su voz.

—¿¡De verdad estás saliendo con Batman!? — Preguntó Flash al mismo tiempo que su mejor amigo.

—¿Qué? —Exclamó Linterna verde con confusión. —¿Batman? —

—E-Eso no es… yo… tengo que irme, les explicaremos todo, luego—

—Espera, ¡Necesito respuestas! — Gritó Flash.

—¡Explíquenme que mierda está pasando! —Escuchó por último de voz de Linterna verde, para cambiar su atención de ellos al corazón de Bruce.

Bruce ya había hecho su actuación, exigiendo a cada uno de los policías de forma histérica (pero elegante), que lo ayudaran a encontrar a su novio, dando su descripción física de forma agitada y un poco descoordinada.

Cada policía había creído su actuación. No había sido difícil, sabía que era un buen actor, así que ahora estaba sentado en la parte trasera de una de las tantas ambulancias presentes, con codos recargados sobre sus muslos y manos enredadas de forma devastada entre su cabello.

Muchas cosas habían ocurrido esta noche. La mayoría de la Liga sabía su identidad (estaba seguro de que Flash ya les habría dicho a Linterna verde y Shazam para este momento) y Lex Luthor le había mostrado a Bruce Wayne su verdadera personalidad ofreciéndole pruebas suficientes para encerrarlo en la cárcel un buen tiempo.

Pero nada de lo anterior era lo que se mantenía dando vueltas en su cabeza una y otra vez.

Le habían disparado a Superman. En el pecho.

Si el disparo hubiera sido un poco más a la izquierda, le habrían atravesado el corazón en el acto, si hubiera sido un poco más bajo le hubieran perforado la aorta.

Clark pudo haber muerto.

Quería vomitar.

Superman lo había mirado con un enorme dolor, mientras lentamente la sangre comenzaba a manchar su uniforme.

Su madre había gritado un "No, por favor".

Su padre había gritado un "Déjalos ir a ellos".

Su madre había sido la primera en morir, mientras su padre soltaba un grito desesperado que había querido pasar por el nombre de su madre.

Había perdido a sus padres por balas atravesando sus cuerpos.

Y casi le habían quitado a Clark de la misma forma.

Tenía mucho calor, pero estaba temblando; sus manos estaban muy frías y de repente el aire se sentía muy pesado como para pasar correctamente por su nariz. Abrió la boca tomando discretas bocanadas de aire.

¿Qué importa?, Cuestionó su mente. Sabes que esto algún día va a pasar, porque Clark es un héroe y la muerte más probable que le ocurrirá, será una en combate. No es la primera vez que pierdes un amigo.

Pero a Clark no. A Clark no podía perderlo.

¿Así?

De ninguna manera.

¿Por qué?

Porque…

—¡Bruce! — Llamó Clark corriendo en su dirección, sonriéndole torpemente, siendo acompañado de cerca por un oficial. Bruce se puso de inmediato de pie, pero todo le parecía tan extraño, como si todo fuera un sueño, como si este no fuera él y este no fuera su cuerpo y ese no fuera Clark.

Se abrazó al cuerpo ajeno, sintiendo como se aferraban al suyo con la misma desesperación; inhaló profundamente el aroma de Clark, la cálida y delicada combinación de flores y de repente todo parecía estar bien, todo estaba en su lugar.

Este era él y el cuerpo contra él era el de Clark. Podía sentir el latir del corazón de Clark contra su pecho y la calidez de sus brazos.

Este era su alfa.

Este era el hombre que amaba.


¡Muchas gracias por leer!

No puedo creer que ya llegué a los 25 capítulos y estos imbéciles aún no se declaran... ¿Por qué soy así?