soDISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Camino de forma tranquila hacia el almacén en el que guardamos las provisiones, desde donde se escuchan los reclamos de InuYasha, refunfuñando como un niño.

— ¡Maldición! ¿Cómo se les ocurre, en pleno día y en la sala? ¡Y justo hoy! Dijimos que estaríamos de regreso entre hoy y mañana… ¡Idiotas! No necesitaba ver eso, ¡carajo!

Me detengo y observo la escena: InuYasha amarra en paquetes los sacos con arroz que le va pasando Kohaku, quien está rojo como un tomate y no dice nada, pero su expresión denota que está incómodo y un tanto apenado con la situación. Mi amigo levanta el rostro para mirarme y resopla, molesto.

— Pensé que estabas ocupado. ¿A qué vienes?

— Supongo que tenemos que hablar sobre lo que pasó.

Levanto una ceja y le sonrío, él se sonroja un poco en respuesta.

XXV —

"Blushing"

— Y-Yo creo que mejor me marcho, Rin m-me había pedido que le avisara cuando regresáramos… — Balbucea mi cuñado, sin mirarme a la cara y con las mejillas aún más rojas. — Si me d-disculpan…

— También tengo que hablar contigo — levanta la vista, un poco asustado ante la idea. Le sonrío para que se relaje —. Tranquilo, no es nada malo.

— Keh, ¿qué quieres decirnos? Deberían ser más conscientes de lo que hacen.

— InuYasha, esa cabaña es nuestro hogar, eso deberías tenerlo presente — le respondo a su reclamo, él se cruza de brazos, irritado.

— ¡Eso lo sé! ¡Jamás he dicho lo contrario!

— Sí, pero también tienes que actuar como corresponde a esa situación. Y esto va para los dos.

Kohaku vuelve a enrojecer, tartamudeando algo que no logro entender, pero apoyo mi mano sobre su hombro para calmarlo un poco.

— ¿A qué te refieres con eso? Que yo sepa, no hemos hecho nada malo — me espeta mi amigo, con el entrecejo fruncido.

— No estoy diciendo eso, tampoco los estoy regañando. Sólo quiero pedirles que tengan más cuidado. De ahora en adelante, antes de entrar, avisen su llegada. Sango y yo somos un matrimonio y no queremos que se lleven más sorpresas como la de hoy.

— P-Por su-supuesto, su Excelencia, lamentamos lo que pasó hoy… nunca pensamos que us-ustedes… es decir, que mi hermana…

— No te preocupes, no es necesario que des explicaciones. Después de todo, el que entró sin avisar no fuiste tú — le aclaro de forma serena, InuYasha arruga más el entrecejo y me mira desafiante.

— De acuerdo, fue mi culpa pero ¡ustedes saben como soy! Además, pensé que te calmarías un poco ahora que Sango está embarazada…

— Querido amigo, hay algo que tienes que saber: esa clase de cariño no es sólo para hacer hijos. Uno puede y debe brindarlo siempre.

Él se sonroja otro poco ante mis palabras, mi cuñado también ha vuelto a enrojecer, yo suelto una risa al verlos, al parecer preferirían no escuchar este tipo de información.

— S-Si eso es t-todo, yo me retiro… adiós, su Excelencia, nos vemos en la cena — Kohaku se apresura y sale corriendo hacia la aldea, de seguro quiere evitar escuchar más cosas así.

— Idiota.

Le palmoteo la espalda a InuYasha en respuesta a su muestra de aprecio, él da un respingo y me señala el arroz que aún falta por guardar. Me dispongo a ayudarlo a terminar la labor, esperando que lo que le he dicho se quede en su cabeza y no vuelva a interrumpirnos así.

Luego de un rato, volvemos a la cabaña, donde nos encontramos con Kohaku y Rin ayudando a Sango a cocinar. Mi esposa se sonroja levemente al cruzar su mirada con la de nuestro amigo y luego lo evita; me acerco a ella y la abrazo por la espalda, notando que se ha puesto un poco tensa.

— ¿Aún estás preocupada por lo que pasó en la tarde?

— Claro que sí, InuYasha nos vio…

— InuYasha no vio nada, relájate. Además, ya hablé con ellos y no volverá a pasar. Para la próxima, anunciarán su llegada — trato de restarle importancia, ya que si le sigue dando vueltas, será todo un problema.

— ¿Estás seguro?

— Sí, no creo que quieran volver a pasar por el mal rato, ni hacernos sentir incómodos a nosotros. Así que deja de preocuparte por ello.

— Pues a ti no te vi para nada incómodo que digamos…

— Porque no me molesta que sepan que amo a mi mujer sin importar el momento ni el lugar — le susurro al oído, ella se voltea para quedar frente a mí —. Pero si me disgusta que nos interrumpan, así que les dejé claro que debían tener más cuidado.

— De acuerdo — me sonríe y luego me da un corto beso para seguir con la comida.

Me separo de ella y me siento junto a Kohaku e InuYasha, quienes tienen las mejillas levemente rosadas. Les sonrío, comprendiendo demasiado bien que aún se sientan ajenos a nuestra relación.

— Oigan, Sango y yo estamos casados hace bastante tiempo ya, ¿no creen que es hora de que dejen de sonrojarse por nuestras simples muestras de cariño?

Rin nos mira por encima de su hombro y se ríe al escucharme, para luego seguir ayudando a mi esposa. Kohaku se sonroja aún más e InuYasha bufa, ninguno de los dos me responde nada. Suspiro, seguro de que algún día dejarán de actuar como dos niños ante nuestro matrimonio.

Aunque por ahora, tendremos que seguir viendo sus sonrojos.


Palabras: 882 sin incluir disclaimer ni notas.


¡O-ha-you~! Sí, dije que volvería con actualizaciones regulares y aquí estamos. Espero que les guste, es algo con mucho cariño :3

Agradecimientos a Nuez, Morgan y a Penny-hey (gracias por pasarte, ojalá siga gustándote). Respondo reviews en un rato. Pero las adoro~

Gracias a todos los que pasan y espero tenerlos de nuevo por acá, ojalá esta vez con un review :D

Un beso gigante, nos leemos pronto.

Yumi~