"X"
Fuera llovía a cantaros pero no había truenos, "como en las lluvias de verano" pensó Rarity al mirar por la ventana. El invierno aun no acababa de terminar y la estación pensada no llegaría en unos cuantos meses pero la idea le agrado y la frase se le quedó engarzada en la mente como un brillante a un buen vestido dejándola en un extraño y muy cómodo estado de dulce vacío mental precedente al sueño.
Había tenido un día largo, uno lo suficientemente molesto como para hacerle agradecer la vaga comodidad que el sofá del salón podía ofrecerle y sobre todo al pequeño diluvio que le lavaría la mente con su extraña melodía de caos; fue un día lleno de pequeñas confusiones con personas a las que se les tiene que explicar hasta lo obvio, amigas que sencillamente parecían no comprender su visión de la vida; y tienen una idea de "ayuda" muy extraña; y para colmo de males una empleada, su única empleada de hecho, le aviso de último minuto que aquel día no podría ir a trabajar.
"Debió hacerse un corte con papel y ahora está en el hospital" pensó Rarity cuando se enteró y al mismo tiempo supo que no tendría ni un minuto de descanso aquel día. Más tarde se sintió terrible por aquel pequeño comentario que soltó para sí misma pero de todos modos no consiguió ni un segundo para detenerse a considerarlo a profundidad, decidió que solo debería sentirse un poco avergonzada.
La vida la trataba bien y la apaleaba con los nudillos más suaves posibles y no se atrevería a quejarse, ni siquiera lo consideraba en verdad. Lo único que deseaba era olvidarse de sí misma y ahora parecía el momento ideal, podría descansar arrullada por su deliciosa y particular lluvia de verano en invierno.
"Toc…Toc… ¡Toc!"
La puerta de madera transmitió el mensaje sin problemas y Rarity lo recibió como si tuviese la oreja fundida a ella. Se quedó paralizada, en absoluto silencio esperando que no fuera nada importante y aguardara a mañana o al día en el que se sintiera preparada para arreglar lo que sea que fuera.
"Toc, Toc, Toc"
El nuevo ritmo se le antojo especialmente molesto. Sabían que estaba ahí. Sin duda por las lámparas encendidas, quizá por su perfecto deportivo estacionado en la entrada o tal vez tan solo miraron por la ventana cuyas cortinas había decidido no cerrar. Le molesto más pensar en las muchas cosas que pudo hacer para evitar visitas si es que deseaba algo de paz.
"¡TOC, TOC, TOC!"
Un par de insultos impropios cruzaron su mente de inmediato maldiciendo al universo pero al final se limitó a levantarse reprendiéndose a sí misma mentalmente por una reacción tan impertinente y sin cuidado procedió a abrir la entrada para aquel indecente que se atreviera a venir a aquellas horas de la noche a visitar a una dama como ella; de ser por un motivo estúpido se sentía sobradamente preparada para soltar la rabia que venía guardándose todo el día a quien se lo mereciese.
-Buenas noches, lamento la hora pero mi auto acaba de estropearse y el mecánico dijo que no podría venir pronto- Una chica curiosamente familiar la recibió al otro lado y hablo de forma que pareció reír entre cada palabra. Sus ropas no estaban del todo húmedas pero notoriamente tuvo que andar bajo la lluvia al menos un poco, su cabello grácilmente desordenado y su sonrisa a medias expiraba cansancio. No pudo evitar sentirse un tanto identificada con aquella figura- ¿puedo pasar?- pregunto con el tono perfecto para completar la apariencia desvalida que cargaba.
-Claro que sí, adelante por favor- respondió Rarity tan servilmente como podía hacerlo en tanto que se apartaba para dejar a la delicada mujer entrar. Inmediatamente se lamentó de no haber tomado el tiempo para poner orden en su sala o al menos para peinarse y cambiar sus ropas, realmente odiaba recibir invitados de ese modo pero no podía dejarla en la lluvia. El extraño visitante logro deshacerse de todas sus molestias tan solo con su rareza.
-Un clima muy curioso ¿no le parece?- comento la chica de torpemente mientras arrastraba la vista por la habitación.
-Sí y no. Esta ciudad ostenta los cambios repentinos como clima general, a fuerza de ser sincera me resultaría más extraño tener un par de semanas iguales- con falsa espontaneidad Rarity cito un párrafo de un columnista hablando del pronostico del tiempo- toma asiento por favor.
-Es verdad- respondió la joven después de una corta risa cálida que reafirmo en Rarity el enigmático gusto a familiaridad que le producía- no es necesario, no quisiera estropear tu sofá.
Rarity lo pensó durante algunos segundos. Probablemente tendría que cambiar los cojines y apretar aún más su ya estrecha agenda para hacerse espacio e ir a escoger los correctos, definitivamente prefería eso a ser llamada una mala anfitriona aunque fuera por la palabra de una extraña cualquiera. Una vibración en su bolsillo la regreso al mundo real.
-No te preocupes. Preparare té ¿Menta está bien?- solo tenía dos sabores de té y casi se quedaba sin el que no era de menta pero a fin de cuentas la pregunta solo era una formalidad, ningún invitado respetable pediría de otro tipo en una situación como esta.
-Por supuesto, muchas gracias- dijo al tomar asiento sin perder ni una pizca de aquella apariencia débil y cansada, incluso parecía somnolienta hasta cierto punto y no era difícil imaginarla quedando dormida mientras esperaba. A Rarity eso le importaba más bien poco, de todas maneras había valorado desde el comienzo la posibilidad de invitarla a hacerlo pues la lluvia no parecía terminar pronto y si acaso escuchaba al mecánico que le correspondía despertarla no sería mucha molestia. Aquella mujer le resultaba extrañamente poco amenazante.
Rarity desapareció por el portal de la cocina sonriendo a su invitada antes de regresar a una expresión más acorde al cansancio que la invadía.
Vertió el agua del contenedor directamente a la tetera eléctrica y la cantidad de té de menta necesaria de un modo maquinal, marco el tiempo que considero correcto con la extraña sensación de estar olvidando algo importante y se recargo contra la barra pensando en que comentaría con aquella mujer. No sentía ningún deseo de hablar pero tenía la charla de sobremesa tan interiorizada que no representaría ningún esfuerzo soltar algunos comentarios y escucharla sin atención.
Extrajo el móvil del bolsillo y lo encendió al mismo tiempo. Solo se trataba de un mensaje poco importante que decidió no detenerse a mirar.
-El té estará listo en unos minutos- exclamo Rarity con una sonrisa cuando regreso a la sala principal. La chica dejo de explorar con la mirada y sonrió sumisamente en respuesta. El entorno convertía a aquella mujer en una decoración más.
El silencio no duro mucho pero lo suficiente como para ser abrumador, cada pequeño detalle en aquella mujer extraña le pareció a Rarity como si fuera de espera, sin decir nada lograba hacerle notar que una vez más era su turno de hablar.
-Y dime ¿Qué te hizo salir en auto a estas horas de la noche?- La pregunta le pareció inmediatamente impertinente, se sentía más descontrolada que de costumbre al hablar y mucho de lo dicho durante el día escapaba sin un buen filtro de por medio.
-Me dirigía a hacer unas compras, se hizo tarde pero mi despensa estaba vacía y me pareció que no hay mejor momento que el ahora… supongo- sonrió como un niño pequeño que intenta explicar algo obvio y mientras lo hace se da cuenta de que no tiene sentido.
-Sí, supongo que sí…oh, perdona ¿podrías decirme tu nombre?- Rarity decidió que se hallaba más dormida que despierta y le hacía falta prestar algo más de atención. Repaso a la chica intentando encontrar alguna curiosidad memorable. Sus pendientes de falsas perlas le sorprendieron y a la vez aumentaron aquella dolorosa familiaridad inventada que le provocaba, apartar la idea de haberla visto antes se tornaba difícil de ignorar.
-Casi olvido presentarme- soltó como si hubiese sido su idea hacerlo- me llamo Yocasta.
-De acuerdo, mi nombre es Rarity- regreso sin dar importancia a la falta de pregunta.
-Tu decoración es preciosa- Yocasta hablo con naturalidad haciendo ademanes para denotar que la había mirado bien- cada cosa combina perfectamente.
-Muchas gracias, debo admitir que no me esforcé mucho al crearla y recibí algo de ayuda- ambas cosas eran mentira pero no había nadie a quien pudiera importarle defender la verdad en aquel sitio. La mujer respondo asintiendo con algo de admiración.
-Vaya que hace frio ¿no crees?- espeto de súbito mientras se frotaba la parte descubierta de los brazos con los delgados dedos.
A falta de relámpagos una vibración en bolsillo de Rarity la agito con la fuerza que le faltaba a la naturaleza, el escalofrió que le agito el pecho vino más de una verdad redescubierta que del simple acto que aquel rectángulo podía hacer. Su rostro se ilumino y su sonrisa se llenó de nerviosismo.
-Sí, creo que mañana será peor. Iré a revisar el té- Regreso en un instante a la cocina y de inmediato le pareció bastante más cómoda que la otra habitación. No pocas emociones la alcanzaron pero una se sobre puso. Una decente y ligera vergüenza.
Aquella mujer era una actriz. La revelación llego a su mente con la extraña certidumbre de lo que en el fondo siempre se supo; Era una de esas actrices sin nombre que participaban como personajes de fondo en básicamente cualquier obra que llegara a presentarse en el teatro local; dueña de un rostro poco atractivo y más bien difícil de recordar, porte invisible, voz fácilmente ignorarle. Todo lo que la tornaba en una mala elección para un papel principal jugaba a su favor cuando se trataba de pasearse por el fondo y reaccionar a los estelares si hacía falta. Rarity se tomó el tiempo de repetir el nombre por silabas en su cabeza intentando añadirle un buen ritmo: "Yo-cas-ta" un nombre extranjero difícil de recordar una vez aprendido. No pensaba molestarla con preguntas sobre el trabajo pues sintiéndose harta del suyo comprendía perfectamente que no era el tema de conversación mas cómodo si se hallaba cansada… al menos no lo haría hasta que la conversación estuviese completamente muerta y ese fuera su último recurso.
El té fue servido en un costoso juego de tazas de blanca porcelana sobre pequeños platos con la misma pureza. Algo de miel dorada y un par de cucharillas ridículamente pequeñas acompañaron a las bebidas sobre la bandeja antes de que Rarity decidiese que estaban lo suficientemente presentables como para llevarlas a la sala. Con su mejor rostro de ignorante alegría salió en busca de su invitada.
-Muchas gracias, huele delicioso- canturreo torpemente Yocasta al ver llegar a su anfitriona y casi al mismo tiempo subió su mano hacia sus labios deteniéndola en mitad del camino como si se hubiese arrepentido del gesto.
-No hay porque Querida- Respondió Rarity sin el menor rastro de extrañeza. Abandono la bandeja sobre la mesa y espero a que la invitada tomase su taza antes de hacerse con la propia.
-Parece ser que eres muy ordenada ¿no?- escupió rápidamente con las manos rígidas. Su cabello despeinado pareció seco y quebradizo después de secarse un poco. Se apuró a revolver un par de cucharadas de miel en su taza.
-Supongo que solo lo necesario, no es como si clasificara mis cosas al guardarlas. Ya sabes, solo lo justo- La sensación de que súbitamente aquella actriz estaba absolutamente fuera de lugar la invadió. Sus dedos aferraron la taza con algo más de fuerza en tanto que su menta volvía la vista con nervios mal calmados hacia las pasadas coincidencias de pronto demasiado convenientes.
-Si… yo suelo guardar el correo en la ventana, algunos piensan que es extraño ¿tu donde lo dejas?- una mala elocuencia al final de cada palabra y un acento extraño no bastaron para hacerle ignorar que hablo casi sin interponer espacios. La mirada de aquella mujer se le enterró en los ojos y quedo inerte.
-Yo…no-no lo sé, no suelo preocuparme mucho por ello- Aclaró sin dejar de verla, se arrepentía no poco de dejarla entrar sin preguntas, comenzaba a asustarla la manera en que actuaba.
-Claro, no es muy importante creo- Tardo algunos segundos buscando en su memoria antes de soltar una extraña carcajada practicada y hundir los labios en el té.
-Si… ¿Qué tal el té?- bebió todo el contenido de su minúscula taza de un solo trago largo inclinando la taza hacia abajo.
-Es realmente una delicia, muchas gracias- Yocasta consiguió pronunciar eso con naturalidad sin lograr componer su apariencia, con cada parpadeo de Rarity le parecía que la mujer se volvía más y más desaliñada.
-Sí, francamente es uno de mis tés preferidos, la miel lo acompaña perfectamente- el comentario fue forzado por la ocasión, la necesidad imperiosa de no dejar que el mundo callara comenzaba a fluirle por las venas a Rarity.
-Sin duda, es genial- aquella respuesta corta y escabrosa poco significaba para Rarity mas halla del tono con el que fue pronunciada y sin embargo le regalaba la puerta a un poco de verborrea.
-Sí, aunque las miles de opciones pueden ser abrumadoras y… - "Bip" un timbre vibrante desde su bolsillo resonó en el recinto como un grito ahogado- a fuerza de ser sincera realmente disfruto de elegir algo exótico de vez en cuando pero- "Bip"- … pero volver a lo conocido es agradable y… - "Bip" "Bip" "Bip" "Bip" "Bip" la vibración de su bolsillo se volvió continua- lo lamento yo…
-No hay problema, entiendo que eres una mujer ocupada- y sin embargo en el rostro de Yocasta un misterioso temor comenzó a brotar lentamente.
-Necesito un poco más de… debo ir a la cocina- excusó Rarity abandonado la sala con un par de zancadas innecesariamente largas. Sirvió algo más de té en su taza pero sin ganas de beberlo; en cambio el molesto aparato que consiguió sacarla de ahí parecía un tanto más apremiante.
"Hey X"
"X ¿Estás Ahí?"
"Es importante"
"NO abras la puerta ¿De acuerdo?"
"Mierda… no abras la puerta"
"Comienzas a asustarme un poco"
"Dijeron que irían por ti"
"MIERDA X ¿ESTAS AHÍ?"
"SI lees esto no dejes a nadie entrar a tu casa"
…
No terminó de leer. EL hielo que lentamente se expandía por su sangre exploto cuando un estallido sonó en la sala de estar. Dudo si revisar o no pero antes de pensarlo bien ya estaba sostenidos del marco del portal y escrutando cada esquina con la mirada sin saber que buscar.
Un estante derribado y toda la superficie de la alfombra inundada de sus objetos personales; el sofá tirado hacia atrás y le puerta abierta dejando que el húmedo viento del exterior se cuele en la estancia. La ausencia de Yocasta fue lo último en hacerse notar pero como, la pieza final de un rompecabezas que cuesta encajar, brillo con la idea de ser la calve para entenderlo todo.
Demasiado desordenado como para decidir si faltaba algo o no. El sonido de un claxon y el acelerar ahogado de un coche viejo la guiaron hasta la puerta más fue incapaz de descubrir nada entre las densas tinieblas de la nada misma; El motor moribundo desapareció rápidamente del ambiente y solo las gruesas gotas de lluvia contra el pavimento quedaron para ser escuchadas.
Volvió la vista hasta su devastado hogar con la sensación de que jamás volvería a sentirse segura. La taza de té de su invitada continuaba sobre la mesa sin una gota menos que cuando Rarity se la entrego y sin embargo en ella flotaba un papel. Una nota cuidadosamente doblada y escrita en letra cursiva la sorprendió.
-0-0-0-0-0-
"Sabemos que eres tú X, vamos por ti"
-0-0-0-0-0-
Su mente quedo ahí, débil y cansada en lúgubres reflexiones embebida. Sin siquiera atinar a cerrar la puerta se mantuvo de pie mirando aquel trozo de papel mientras la tinta se corría y lentamente las palabras perdían su significado. La vista se le torno borrosa pero ni siquiera se percató del momento en que las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas ni del punto en que su respiración se transformó en una serie de gemidos ahogados.
"Bip"
"X ¿estás bien?"
Leyó con algo de dificultad el mensaje, tuvo que hacerlo varias veces antes de maquinar una respuesta correcta ignorando los anteriores.
X: No.
"Yo… tenemos que hablar. Mañana estaremos en el centro comercial, la fuente…"
X: De acuerdo, estaré ahí.
Notas del autor:
"Será gris o azul, será turbio o homogéneo, será triste o alegre y será amenazante o seguro pero en ultima instancia el cielo es siempre redentor"
-Una nota en mi teléfono titulada "Meditaciones de las más básicas"-
Hey, quizá accidentalmente desaparecí un par de semanas y eso pero... ya escribiré otra antología barata de la cual el primer capitulo es un pseudo ensayo que ni de cerca cuenta como una disculpa, principalmente porque alguien me dijo que debería disculparme así que decidí que no lo haría, pero eso no es importante.
De acuerdo... necesito terminar esto supongo... si acaso piensan dejar una review espero que no este relacionada con esta corta ausencia.
Siendo que tengo mucho que decir y nulas ganas de decirlo me retiro ("lo juro, me piro, no dudo, no tiro faroles; soy sincero y si me esfumo...")
Pd: Compre una variedad de café que por si mismo es peor que algunas anteriores probadas pero combina curiosamente bien con un poco de tequila y aunque no es mejor que un buen café es de las pocas mezclas de alcohol que puedo beber sin preguntarme porque mierda alguien tomaría alcohol.
Se despide su, siempre vuestro, constantemente ManiacoDepresibo autor.
