¡Hola a todos!
Los Guerreros Z se preparan para el torneo de Cell, el cual comenzará en pocos días. Gohan, Trunks y Kalette se vuelven cada día más inseparables y confían en que juntos podrán darle a la tierra un mejor destino que el que les depara el futuro.
XXV: Castillos de Cristal
Gohan
Despertamos después de las 10 de la mañana. Era 22 de mayo y el sol, a esa hora, ya inundaba con sus rayos la habitación en la que estábamos.
A mi lado, Trunks dormía profundamente aunque su sábana estaba tirada en el suelo. En la otra cama, Kalette seguía descansando, como siempre, hasta con el rostro cubierto.
La noche anterior había sido muy divertida. Llegamos y cenamos con Bulma y los señores Briefs, y luego nuestra amiga, la científica, nos mostró un nuevo videojuego de baile que había inventado. Consistía en pararse sobre un tablero cuadriculado y mirar en la pantalla los pasos que debías seguir de acuerdo a la música que sonaba. Cabe destacar que yo fui el mejor de todos. No sabía que podía llegar a ser un gran bailarín. ¡Ja!
Bulma también sabía moverse muy bien, pero Trunks y Kalette fueron los que nos divirtieron. Mi amiga se desesperó tanto por no poder seguir los pasos que indicaba la computadora, que se bajó enfadada y estuvo a punto de patear el aparato. Menos mal que se detuvo a tiempo, sino, ahí habría acabado la diversión.
Luego venimos a esta habitación y jugamos cartas. Ni Trunks ni yo sabíamos cómo se jugaba pero Kalette no enseñó todo lo que había aprendido de los juegos con Turles y su cuadrilla, en los largos viajes espaciales que hacía.
Justo después de despertar esta mañana, llegó Bulma a tocar la puerta y a indicarnos que había llamado mi mami para decirnos que fuéramos a comer a mi casa, pues nos había preparado un banquete especial.
Salimos inmediatamente hacia la montaña Paoz para no hacer esperar a mi mami y a mi papá, que seguramente moría de hambre.
Antes de aterrizar ya llegaba el olor de un delicioso pescado frito que mi mami cocinaba detrás de mi casa, sobre unos leños. Creo que al ver el delicioso platillo sonó el estómago de los tres y la saliva inundó nuestras bocas.
— Ya llegamos, mami — dije a manera de saludo. Trunks y Kalette también saludaron.
— Qué bueno, Gohan. Tu padre se levantó muy temprano a pescar y trajo este banquete para nosotros. Ah, todo cambiará cuando mi Gokú derrote a Cell y vivamos en paz — respondió.
Me alegraba verla tan optimista. Se veía muy contenta y no paraba de cocinar mientras tarareaba una dulce melodía.
Cuando la comida estuvo lista, pasamos a la mesa. En el centro de ella había un jarrón naranja con zinyas amarillas, rojas y rosas y el comedor tenía un olor dulce y fresco.
Nos sentamos los cinco: Trunks, Kalette, mi papi, mi mami y yo. En ese momento me percaté que en estos últimos días siempre estaba con mis dos amigos. Pensé en Trunks: en su época, Kalette y yo habíamos sido muy importantes para él, pero ambos morimos. Nos recuperó en este viaje que hizo y quizá por eso no nos soltaba.
Terminamos de comer y esperamos el postre, mousse de fresa, y mientras mi mamá lo servía, dijo algo inesperado:
— Oye Trunks. Sólo quiero decirte que tienes mi permiso para llevarte a Kalette, si es lo que quieres.
¿¡Qué!? Mi mami nos dejó sorprendidos a todos. Hasta a mi papi que mordía un enorme filete de pez. Naturalmente, Trunks puso rojo como un tomate.
— Eso sí, muchachito. Antes de llevártela, debes casarte con ella. Kalette ha vivido dos años en mi casa y debe salir de aquí como toda una dama — añadió mi madre.
— ¿Te irás, Kalette? — pregunté de inmediato, entristecido. La idea de perder a mi amiga y casi hermana no me gustaba mucho.
— ¿Qué? ¡No! — dijo ella sin pensarlo. Luego reaccionó y guardó silencio.
— En realidad, no hemos hablado sobre ello. Pero muchas gracias por su confianza, señora Milk — añadió Trunks con tranquilidad.
Kalette
No sabía porqué había actuado así, pero mi primera reacción a la petición de Milk de irme con Trunks a su época fue "no". No lo pensé mucho y se podía entender que no quería estar con él.
Algo sí era seguro: yo lo amaba y mucho, y él me amaba, pero la realidad era que no se había enamorado, sino de mi versión del futuro. A mí me amó gracias a ella.
Después de comer, ayudé a Milk a levantar los platos mientras los muchachos hablaban de la futura pelea que tendríamos en cuatro días. Salimos al patio y nos sentamos junto al arroyo que pasa por enfrente de la casa. El señor Gokú lucía sonriente y como si nada le preocupara. Sí, exactamente como salió de la Habitación del Tiempo.
— Entrenaste muy duro en el Templo Sagrado, Kalette — expresó Gokú — Tu ki se siente mucho más fuerte que antes.
¿De verdad? Él, quien era inmensamente poderoso me decía eso, así que lo tomé como un halago. Pero no me confiaba.
— ¿Y cree que sirva para algo en la batalla contra Cell? — cuestioné. Trunks y Gohan miraron fijamente a Gokú aguardando su respuesta.
— Eso no lo sabré del todo hasta que no pelee con Cell. Sí, es cierto, lo pude ver en su forma perfecta y su ki, el que no dejo de sentir en ningún momento, es demasiado poderoso, pero para hacer un cálculo más exacto, debo pelear con él.
— Pero Gokú, lo más normal será que usted pase a pelear hasta lo último, porque es nuestra mayor esperanza — completó Trunks.
Gokú sólo sonrió a manera de corresponder el halago del chico y se marchó a tomar una siesta. Justo en ese momento, Milk llamó a Gohan para que se pusiera a estudiar y sólo me quedé con mi chico, sentados al lado del arroyo. Volteé a verlo y me sonrió.
— ¿Vamos a la cascada? — pregunté extendiendo mi mano hacia él.
— ¡Vamos! — respondió sujetándome con fuerza y llevándome a volar por los cielos.
Trunks
Llévame a volar contigo, hasta ese cielo infinito, forma ya parte de esta ilusión…
Mi corazón latía con más vida que antes. Volaba por los cielos tomado de la mano de ella. El cielo azul, el sol de las 3 de la tarde y el viento fresco y suave eran testigo del momento perfecto que vivía.
La cascada se había convertido en el lugar favorito de todos. Estaba muy cerca de la montaña Paoz y ahí era donde Gokú y Gohan siempre iban a pescar. Kalette también los acompañaba y la belleza del lugar la habían cautivado. Así como a mí. De hecho, nuestro picnic del día anterior había sido muy cerca de aquí.
Llegamos pronto y nos acostamos sobre el césped, debajo de un árbol de durazno que estaba lleno de flores rosas, y que soltaba pétalos que formaban una alfombra encantadora en el suelo.
Kalette se acomodó a mi lado y puso su cabeza en mi pecho. Seguro que sentía mi corazón latiendo muy fuerte. Cerré mis ojos y recordé que esta misma escena la había vivido en mi época, un par de días antes de que Shadow muriera. Pero esta vez no, ella no era Shadow y tampoco iba a morir por mi culpa. Debía dejar de tener pensamientos negativos en estos momentos, así que la apreté hacia a mí y le di un beso en la frente.
— ¿Qué te sucede? ¿Estás bien? — preguntó ella.
— Estoy bien, hermosa. Es sólo que a veces me asusta que todo sea tan bello y perfecto.
No es mi intención causar lástima, pero después de todo lo que he vivido, dudo cuando algo me sale bien porque sé que en cualquier momento, la vida me soltará un golpe que destruirá mis castillos de cristal.
— Confía en mí — me dijo mirándome a los ojos — Yo haré todo lo posible para que tú también seas feliz aquí y en tu época.
— Allá será más difícil, sabiendo que tú ya no estás — le solté. En mi tiempo sólo mi madre me esperaba.
— No creo que saber que la persona a la que amas tiene un año sea lindo — respondió defendiéndose — ¿Lo has pensado, Trunks? En diez años tú sólo tendrás 11, y yo 28. ¿Debería esperar otros seis años para que me hagas caso? Nadie sabe tampoco qué pasará conmigo. Ni siquiera estoy segura de que te enamores de mí en esta época.
Tenía razón. Para ella tampoco era fácil. Después de todo se había enamorado de mí, del Trunks que vive 20 años después, del que ya no existirá para ella si todo sale bien, porque su Trunks será uno que creció con su papá y su mamá, con todos sus amigos, en un mundo lleno de paz y sin la responsabilidad de cuidarlo.
— ¿Qué vamos a hacer? — le pregunté un poco angustiado.
— Cumplir la promesa que hicimos en la Habitación del Tiempo y disfrutarnos en estos días. Después de vencer a Cell, veremos qué sucede — me dijo con una gran sonrisa en su rostro.
Ella siempre me decía que yo era su paz en esta vida tan dura, y para mí ella era la esperanza de algo mejor, su sonrisa me animaba a luchar para que nada ni nadie se la borrara.
Me levanté y me quedé sentado sobre el césped. Ella me imitó y se puso a mi lado.
— Tengo algo que darte. Ahora, cierra los ojos — le ordené mientras ella sonreía y me obedecía.
— ¿Qué estás planeando, guapo?
Planeaba darle el regalo especial que le había comprando el día anterior. Así que metí mis manos en el bolsillo de mi pantalón y saqué una bolsa dorada que puse en sus manos.
— Ya puedes abrir los ojos.
Kalette obedeció y miró la bolsita dorada que tenía. La abrió y con un gesto de sorpresa y encantó, sacó la cadena con el dije azul que le había comprado (o conseguido) en la aldea cercana al monte Frypan. Me sonrió, me dio un beso en los labios y me pidió que le pusiera la joya.
— Yo también he pensado en darte algo especial, Trunks. Aunque ahora no tengo idea de que pudiera ser. Había pensado en mi pulsera de pirita, pero ya tienes la de Shadow — añadió suspirando y se mantuvo en silencio por unos segundos.
Tomó mi mano y observó la pulsera. Esta era la que me dio Shadow antes de morir y en el presente, Kalette aún tenía su pulsera aunque no la usaba, sino que la dejaba guardada en sus pertenencias más preciadas.
— Aunque… ¿Quién sabe? Quizá esta pulsera podría volver a su dueña y tu así llevarías la mía — soltó ella de repente.
¿Qué había querido decir? No entendí y la miré intrigado. ¿Cómo podría ser que mi pulsera volviera a su dueña, a Shadow?
— Kalette, yo no te entendi...
—¿Qué te parece si mejor nadamos? — dijo evadiendo mi pregunta y corriendo hacia el agua.
— ¡Anda, vamos! — me invitó mientras se quitaba la ropa quedando sólo con las piezas interiores y claro, con la cadena que recién le di.
Jamás la había visto así... en esta época. Dejé de mirarla cuando se lanzó al agua y me decidí a seguirla. También me quité la ropa y entré a nadar.
Apareció detrás de mí y me abrazó. Ella sí me había visto así en la Habitación del Tiempo, aunque siempre mantuvo la cordura. Yo la puse frente a mí para mirarla de cerca. Decir que era hermosa era poco.
— ¿Qué tanto me ves? Qué nunca me habías visto así — preguntó divertida. Yo negué con la cabeza.
— ¿Ah si? ¿Pero qué tal a mi versión del futuro eh? — me dijo en tono picaresco.
— Sólo te vi una vez en toalla, cuando salías de ducharte y…
— ¿Y qué pasó? — preguntó queriendo saber los detalles de mi relación con Shadow.
— Te besé.
— ¿Y qué más?
— Sólo eso — respondí. Supongo que Kalette quería saber si había tenido intimidad con Shadow. Y eso me confundía tanto, porque eran la misma persona, en diferentes épocas y a veces creía que la del presente estaba celosa de la del futuro.
— Shadow y yo no llegamos a más. Cuando mejor estaba nuestra relación, la muerte se interpuso — dije decepcionado.
— Entonces, ¿eres virgen? — me preguntó. Demonios, esta mujercita me estaba sonrojando demasiado.
— Siiii… — dije como queriendo zanjar el tema de una vez.
Obtuve una risita suya como respuesta.
— Bien, Trunks. Me agrada que aún tengas tu alma pura y no me gustaría que alguna otra mujer más haya estado en tu vida — respondió mientras se sumergía en el agua.
Un momento. Kalette no se me iba a escapar, así que cuando salió a respirar la detuve del brazo.
— ¿Y tú eres virgen? — le pregunté. Ella se volteó y se comenzó a reir. Me ponía nervioso su risa.
— ¿Para qué quieres saberlo?
— No sé. Sólo es curiosidad — argumenté.
— Aunque he convivido con varones toda mi vida, ninguno de ellos ha significado algo para mí. El único hombre de mi vida es alguien que no pertenece a mi época, pero que amo perdidamente y que está frente a mí — respondió pegando su nariz a la mía.
Me ama y me amará, lo sé. No me quise imaginar mi vida sin ella. Sólo necesité tomarla en mis brazos y aferrarme a su calor, a su olor, a su suave piel y a sus labios que al hacer contacto con mi piel mojada gritaban que ella era mía. Pero yo era más suyo porque sabía que jamás podría querer a alguien así como la amaba a ella en mi presente y pasado, porque en mi futuro ya no estaba.
Pero no me importó. Iba a vivir el momento así que cerré mis ojos, la tomé en mis brazos y me dejé llevar por todos los sentimientos que estaban guardados en mi corazón y que iban a dar paso a momentos que serían eternos para mí.
Respuestas a las reviews del capítulo 24:
GohanSuperSaiyajinNivel2: ¡Muchas gracias por tu comentario! La verdad es que es mi personaje favorito de Dragon Ball, y eso que tengo muchos consentidos más. Su historia me parece muy difícil, y me habría gustado que tuviera un poco más de felicidad (Veremos qué hace el maestro Toriyama con él ahora en DB Super). Te agradezco por tus palabras y espero que continúes al tanto de esta historia y te siga gustando.
AaronVS3: ¡Como siempre! Gracias por tus comentarios y por apurarme para actualizar :p
…
¡Gracias a todos por leer! Y los espero en el siguiente capítulo donde comenzará el torneo de Cell, un parteaguas en nuestra historia. ¡Besos!
