Hermione había pasado sin duda la peor noche de toda su vida ya que apenas logró conciliar el sueño por tan solo unas pocas horas porque al recordar la escena en casa de sus padres la hacía volverse un manojo de lágrimas en cuestión de segundos.

Desde que habían vuelto de la casa de los Granger la noche anterior, la chica solo se tumbó sobre la cama del cuarto de hotel a llorar y sentirse de lo peor. Ron por su parte no paró de abrazarla en ningún momento de la noche y siempre que podía trataba de consolarla, aunque a veces lo mejor era que llorara en su pecho y descargara toda su tristeza. El plan de devolverles la memoria a sus padres había salido muy bien, aunque evidentemente lo que pasó después se salió de sus manos y ahora las cosas habían empeorado luego de haberse mejorado.

El reloj de la habitación marcaba que era un poco más de las 11:00 de la mañana, la Hermione de siempre estaría escandalizada al aún estar recostada sin hacer nada a esas horas, pero luego de lo de la noche anterior lo único que deseaba era estar así sin importar la hora o el día, estaba realmente destrozada.

La chica se removió un poco buscando el brazo de Ron, pero éste no se encontraba junto a ella como la mañana anterior, de hecho no había nadie más aparte de ella en la habitación.

-Qué raro, la última vez que desperté aún estaba aquí dormido… Quizás bajó a comer algo – pensó la castaña sin preocuparse mucho sabiendo que él estaría bien, aunque ella posiblemente no lo estaría tan fácilmente.

Hermione se arropó con las sábanas y abrazó una almohada debido a la ausencia del chico y en cuestión de minutos no fue necesario otro pensamiento además del de sus padres el que hizo que de sus ojos volvieran a salir lágrimas de decepción y tristeza – No sabía que papá tomaría tan mal la noticia de Rose… Sé que fui una irresponsable, pero sufrí mucho todos esos meses y ahora que por fin ellos recuerdan todo y que la guerra ha terminado ni siquiera podré verlos a la cara sin que estén avergonzados de mí, será como si no les hubiera regresado la memoria nunca – todo esto se lo decía mientras con mucha fuerza apretaba la almohada.

-Si tan solo hubiese tenido más tiempo para explicarles todo, pero evidentemente no les gustó la idea de que sea madre y que no haya terminado la escuela, y que además esté con Ron – Este último pensamiento la puso algo confusa – A mis padres siempre les agradó Ron, desde que éramos unos niños. Vale sé que el hecho de que él y yo nos hayamos acostado tuvo mucho que ver, pero la forma en que lo trató papá cuando se enteró de que él es el chico que me embarazó fue tan frío, como si se tratara de un desconocido… Quisiera que nos dieran una oportunidad así como lo han hecho todos, ni siquiera me dejaron decirles que vivíamos en el departamento – pensaba ella tristemente.

-A veces siento que si yo no habría aceptado ir a Hogwarts mi vida no sería la misma; obviamente yo estaría en una Universidad muggle y mis padres estarían orgullosos de mí, no habría tenido que pasar por la Guerra ni tampoco por todos los problemas en los que me he metido desde que estoy en primer año – Pero entonces aquella idea de una vida perfecta no encajaba con ella y se retractó de inmediato – Sin embargo, no tendría amigos como los que tengo, ni tampoco habría pasado por las experiencias más maravillosas que me han ocurrido, tal vez ni siquiera Rose estaría aquí, y lo peor de todo, nunca habría conocido a Ron –

Hermione tuvo un sentimiento de miedo que le recorrió por lo largo de la espalda y se sentó en la cama mirando a la pared mientras sus pensamientos la seguían invadiendo cada vez más – Una vida sin Ron es inimaginable ¿quién me sacaría de quicio como él lo hace? O ¿quién me animaría y me haría sentirme de lo mejor en mis momentos difíciles?, ¿quién me daría la fuerza suficiente para seguir adelante?, y sobre todo ¿Quién me amaría como él lo hace?... Nadie ha hecho ni la mitad de las cosas que Ron ha hecho por mí, y a pesar de que somos las personas más opuestas del mundo logramos complementarnos… Tengo que buscar la forma de que mis padres lo acepten, no quiero dejarlo ir o dejar a mis padres, no puedo permitirlo –

Y al tener esta última idea la persona que invadía sus pensamientos en ese momento entró por la puerta de la habitación, Ron venía algo agitado y además con una bolsa en la mano la cual causó cierta curiosidad en Hermione.

Él apenas se dio cuenta que ella estaba ahí sentada y despierta se acercó, aunque no sin antes poner la bolsa en la mesa de noche.

-Hola – dijo el pelirrojo acercándose a ella – ¿Qué tal has dormido?

-Nada bien a decir verdad – respondió la chica con tono apagado.

-Pude notar que te moviste mucho a pesar de que te tenía agarrada por la cintura… ¿Ya comiste algo?

-No, y no tengo hambre – dijo ella restándole importancia – Solo quiero quedarme aquí acostada el resto del día.

-Hermione no puedes dejar de comer – dijo él seriamente.

-No dejaré de comer, sencillamente no tengo hambre.

-Pero tampoco cenaste anoche, por favor no dejes que lo que pasó ayer vaya a arruinar tu salud.

-Estoy bien, comeré algo en un rato ¿bien?

-Pues yo te acompañaré, ya desayuné hace dos horas pero un postre no me vendría nada mal.

-Ron si no estabas abajo desayunando ¿dónde estabas?

-Salí a caminar cerca de aquí – dijo él mientras tomaba la bolsa que estaba en la mesa de noche y se la daba a Hermione – Y te compré algo.

-Ron no tenías que comprarme nada.

-Pero quise hacerlo, me pareció que necesitabas animarte de alguna manera.

-Un regalo no lo hará, aunque aprecio tu buena intención – dijo ella mirándolo con ternura.

-¿No lo quieres abrir? – dijo el chico señalando la bolsa.

-No tengo ánimos Ron.

-Anda, de alguna forma tienes que volver a ser la Hermione de siempre.

-Ron – dijo ella seriamente – Después de lo de mis padres dudo que vuelva a ser la misma, ellos están decepcionados de mí y ni siquiera quieren verme.

-¿Y vas a estancar toda tu vida por eso?

-No tengo la menor idea de lo que voy a hacer. Solo quiero irme a casa.

-Esto es absurdo – espetó Ron furioso.

Hermione de inmediato se fijó en su cambió y lo miró confunda – ¿De qué hablas?

-Actúas como una niña cuando no le compran el juguete que quiere – dijo él seriamente – No puedo creer que solo porque tu padre se haya alterado con lo de ayer vayas a estancar toda tu vida, ni siquiera estás pensando en Rose y en todo lo que hemos logrado.

-Sí pienso en Rose, y nunca olvidaría todo lo que hemos logrado – respondió la chica poniéndole intensidad al asunto – Es solo que no quiero llevar mi vida normal sabiendo que mis padres me detestan, es como si no les hubiera devuelto la memoria.

-Ellos no te detestan, pueden estar decepcionados ahora mismo pero son tus padres y no creo que te dejen en un momento así.

-Tú mismo escuchaste a mi padre ayer, está decepcionado de mí y nunca me va a entender que todo lo que hice fue para ponerlos a salvo y no porque quería esconderles lo de mi embarazo.

-Yo sé que ahora mismo nos encontramos en un gran malentendido con tus padres, pero no debes dejar que eso se interponga en tu vida – decía Ron con tono más suave mientras acariciaba la mano de la chica – Verás, quizás no pensaron que tendrían que separarse de ti tan rápido para que hicieras tu propia vida, pero es algo que sucede y ya, aunque a nosotros nos haya tocado convertirnos en adultos tan pronto en algún momento lo haríamos.

Hermione no pudo evitar sentirse triste ante las palabras de chico – Yo sé que nunca fui muy dependiente de ellos ya que desde niña ellos siempre estaban trabajando para darme lo mejor, sin embargo, continuar sin ellos será difícil ya que me harán mucha falta Ron.

-Lo entiendo, ellos al fin y al cabo son tus padres, pero creo que debes seguir tu vida y quizás en el futuro vuelvas a encontrarte con ellos y todo volverá a ser como antes, estoy seguro que en algún momento entenderán todo lo que hiciste y sufriste para ponerlos a salvo y que lo mínimo que pueden hacer es aceptarte de nuevo a pesar de las condiciones.

La chica limpió unas pequeñas lágrimas que salían de sus ojos y luego habló – Sabes, desde niña siempre me imaginaba que cuando tuviera mis propios hijos mamá me ayudaría a darles el biberón o cambiarle los pañales, y que papá jugaría con ellos a la pelota o simplemente les contaría historias fantásticas y les enseñaría a tocar el piano, tal como lo hizo conmigo.

-Hermione – dijo Ron sonriendo – Rose apenas tiene seis meses, y a pesar de que no conoce a sus abuelos Granger sé que todavía hay oportunidad de que pasen esas cosas que siempre imaginaste, solo debes darle tiempo al tiempo y verás como todo va a mejorar para nosotros.

-"Después de la tempestad llega la calma" – Citó ella una de sus frases favorita que siempre le decía su madre cuando las cosas se tornaban difíciles.

-Exactamente – sonrió él para luego besarla por primera vez en el día.

Sin duda aquella conversación y el beso habían levantado un poco el ánimo a Hermione. Sentía como la lengua de Ron se movía al mismo ritmo que la suya mientras que con una de sus manos el chico acariciaba la cara de ella. Aquel manojo de emociones hacía que la chica tuviera la vaga esperanza de que las cosas iban a mejorar a pronto, y una corazonada la invadió por completo cuando veía los ojos azules de Ron demostrándole tranquilidad y paz consigo misma.

-Hermione – dijo él sacándola de su ensoñación – ¿Quieres salir conmigo esta noche?

-Ron, sabes que no quiero salir después de lo de ayer, solo quiero irme a casa.

-¿Qué pasó con lo de salir adelante? – Recordó él levantando una ceja sugestivamente – Además no hemos conocido Australia y la verdad es que no viajo todos los días a otro país con la persona que amo.

Ella se sonrojó y sonrió – Ron no tengo nada lindo que ponerme, solo traje mi ropa de siempre y ya está muy gastada como para salir a divertirme una noche.

-¿Estás segura que no tienes nada que ponerte? – dijo él mientras miraba la bolsa que le había entregado hacía un rato.

Hermione siguió la mirada de él y de inmediato abrió la bolsa y sacó lo que había en su interior, y sin duda no se lo podía creer.

Se trataba de un vestido color blanco muy delicado que llegaba hasta las rodillas, tenía un corte en V en el escote pero no se veía vulgar, y la espalda era semi descubierta. Hermione estaba sorprendida ante tal regalo y miró al chico.

-Tiene que ser una broma.

-Pues no lo es – dijo él con simplicidad – Entonces si saldrás conmigo esta noche sin excusa.

-Ron no puedo aceptar un regalo así, este vestido debió costarte mucho.

-De hecho no, tenía el dinero exacto y creí que te gustaría y así aceptarías más rápido mi propuesta de salir.

-¿Esta mañana saliste específicamente a comprarme un vestido nuevo?

-No fui exactamente a eso, pero cuando lo vi pensé en ti – dijo él – Por favor acéptalo, te verás genial y podremos pasar una buena noche recorriendo Australia, me dieron un panfleto con los mejores lugares.

Hermione suspiró profundamente – Está bien, acepto salir contigo esta noche y usaré el vestido, muchas gracias por comprármelo y por animarme.

-Nada es molestia para mí cuando se trata de ti – dijo él sonriendo – Nos vamos a las 7:00 ¿sí? Quiero recorrer varios lugares.

-Me parece genial, a las 7:00 será.

-¿Es una cita? Es que me di cuenta que nunca hemos tenido una – respondió él un poco avergonzado por eso.

Ella rio y le dio un beso en la mejilla para luego mirarlo a esos ojos azules que tanto les gustaban – Es una cita.

Las luces de la ciudad adornaban las calles por las que paseaban Ron y Hermione aquella noche del sábado, al ser fin de semana los lugares se encontraban repletos de personas, aunque pocos fuesen turistas como ellos.

Ya eran alrededor de las 10:00 y los chicos ya habían recorrido lugares tales como Melbourne, el Real Jardín Botánico de Melbourne, habían visto un espectáculo de media hora en el acuario, estuvieron por petición de Hermione en el Museo Nacional de Australia, y por último cenaron en un restaurante con vista al Puente de la Bahía de Sídney.

En ese momento se encontraban caminando por el jardín del Memorial de la Guerra de Australia, el cual se encontraba repleto de personas pasando el fin de semana. Ron siempre que tenía la oportunidad le echaba un ojo a Hermione quien lucía radiante con el vestido color blanco, sus zapatillas a juego, sus rizos definidos, y un poco de maquillaje pero haciéndola lucir más al natural.

Ella captaba la mirada de todos, bien fuesen mujeres, adolescentes, niños y sobre todo hombres, a lo cual a Ron no le hacía mucha gracia y solo se dedicaba a mirarlos con el ceño fruncido y tomarle la mano a la chica para que se diera a entender que ellos estaban juntos. Hermione hacía rato que se había dado cuenta de aquello pero ella no le prestaba atención a los hombres que la miraban y se limitaba a reírse por cómo estaba el pelirrojo.

-Ron te ves ridículo dándoles una mirada asesina a todos los hombres que me miran – dijo ella entre risas.

-Son unos idiotas – dijo él aún con el ceño fruncido – ¿Acaso no respetan que estés con tu novio?

-Nunca me miraron de forma indebida, además los estoy ignorando.

-Igual Hermione, los hombres somos territoriales y puedo ver como esos tipos te miraban como un trofeo que hay que ganar. Estoy arrepentido de haberte comprado ese vestido.

Ella rodó los ojos – Estás exagerando, además ninguno de ellos es mi novio así que no me importan. Y no acepté este lindo vestido solo para que te estés quejando, me lo puse porque quiero estar linda para mi novio.

-Pero todos piensa que estás linda, y no me gusta cómo te miran.

-Yo sólo quiero que tú pienses que estoy linda, e ignora a los demás – dijo ella apretando fuertemente la mano de él con la suya.

Ron se acercó a ella y le dio un corto beso en los labios haciéndola sonrojar y luego sonreírle, adoraba el efecto que causaba en ella porque justamente así le gustaba verla, feliz a pesar de todo. Por eso aquella noche debía ser perfecta, y si tenía suerte entonces todo saldría como lo planeó, aunque estuviera nervioso por ello – Tengo fe en que todo va a salir bien, aunque me esté muriendo de los nervios. Espero no estropearlo –

Hermione lo sacó de sus pensamientos y le habló – ¿Cuál es la siguiente parada?

-¡Oh cierto! – dijo él sacando de su bolsillo el panfleto que le dieron aquella mañana – Dejé lo mejor para el final, verás en media hora hay un espectáculo con esos globos de papel con luces adentro en la playa Bondi, lo hacen cada sábado y creí que sería genial ir.

-¡Fantástico! Adoro los globos de papel y nunca he estado en un espectáculo de esos – dijo ella emocionada – ¡Vamos!

Los chicos tomaron un autobús que los trasladaría hasta la playa a un bajo precio, aquel transporte se parecía vagamente al Autobús Noctámbulo, solo que aquel no tenía camas y podían ir en el piso de arriba y ver lo que restaba de la ciudad mientras eran besados por la brisa de aquella noche.

-Mira Ron – dijo la chica señalando hacía su izquierda – Ahí está el Puente de la Bahía de Sídney… Y más allá está la Galería Nacional ¿podemos venir luego?

-Claro, este lugar es genial.

-Gracias por insistirme en venir, estoy pasando una noche sensacional – dijo la castaña mientras le daba un corto beso en los labios a su novio y luego volvía a centrar su vista en la hermosa ciudad por la que se encontraba paseando.

Ron se limitaba con mirarla, se veía tan fascinada y feliz de conocer aquel lugar aunque muy dentro de ella estaba dolida por lo de sus padres, sin embargo, el pelirrojo se sentía bien consigo mismo al hacerla sonreír de aquella manera luego de pasar por todo lo que habían pasado desde hace un año, solo esperaba que todo siguiera como estaba con respecto a su chica después de esa noche.

-Mira ya llegamos – dijo la chica mientras se bajaba emocionada tomada de la mano del pelirrojo.

Los jóvenes al bajarse del autobús se quitaron los zapatos para poder caminar en la arena y empezaron a ver aquel lugar. Era un ambiente ameno y lindo sobre todo porque había muchas familias, amigos y parejas que esperaban por el espectáculo. La playa estaba repleta de gente así que Ron y Hermione tuvieron que caminar un rato hasta conseguir un buen lugar, y lo lograron.

La pareja se sentó en la arena mientras escuchaban la música de un grupo de la playa que tocaba en vivo una canción instrumental para ambientar el momento, era solo cuestión de tiempo para que empezara el espectáculo de los globos.

-Esta playa es hermosa – dijo Hermione al chico – Debe ser genial ver un atardecer aquí.

-Y que lo digas, hace tanto tiempo que no iba a una playa.

-Me ha encantado Australia, es un lugar hermoso y quisiera volver con Rose en algún momento.

-Igual a mí, un viaje nosotros tres aquí debe ser fantástico – dijo él sonriendo algo nostálgico al recordar a su pequeña.

-Extraño tanto a Rose – Agregó la chica – Quisiera que estuviera aquí con nosotros para ver el espectáculo.

-Esta noche ha sido genial y creo que la haría perfecta si ella estuviera aquí, necesito unas vacaciones para pasar más tiempo con ella y contigo.

-Bueno creo que las cosas serán mejores ahora que sus padres son novios – dijo la chica sonriendo.

-Entonces nuestra hija ya va a aprender cómo se comportan de verdad unos padres – dijo él gracioso.

Hermione sonrió – Cuando les digamos a todos en la Madriguera que somos pareja van a enloquecer, Ginny va a matarme por no enviarle un patronus a Hogwarts dándole la noticia.

-La enana se puede enterar en navidad cuando vaya a casa.

-Eso no cambia el hecho de que vaya a matarme.

-Estará feliz por nosotros al igual que todos – dijo tomando sus manos.

-No me cabe la menor duda – respondió ella dedicándole una sonrisa.

Entonces cuando estaban perdidos en la mirada del otro el grupo musical empezó a interpretar "Sweet Child O' Mine" de la famosa banda Guns N' Roses y junto con ello se pudo ver cuando los primeros globos de papel ascendían al cielo estrellado.

-¡Ya empezó! – dijo Hermione mientras se levantaba de la arena para ver mejor al igual que Ron y el resto de los presentes.

A medida que pasaban los minutos más y más globos adornaban el cielo en todo su esplendor y la música hacía que aquel momento fuese mágico.

Hermione miraba emocionada el espectáculo y en un momento no pudo evitar mirar a Ron a los ojos y decirle con una gran sonrisa – Es hermoso.

-No tanto como tú – dijo él embobado al ver a Hermione iluminada por la luz que desprendían los globos.

-Gracias por todo, te amo – soltó ella mientras apretaba con fuerza la mano del chico.

-Te amo mucho más, disfrútalo – dijo él sonriendo y viendo como ella seguía admirando los globos.

Ron no había prestado mucha atención al espectáculo ya que su vista y toda su atención estaba en la chica castaña que tanto amaba. Se veía hermosa y feliz y eso lo hacía sentirse emocionado, aunque un poco nervioso ya que tenía algo que hacer y esa era la noche perfecta para hacerlo, no podría ser de otra manera, su única preocupación sin duda era que todo cambiara después de eso, cosa que no quería y era su mayor temor en aquel momento.

-Ella está perfecta, no puedes arruinarlo como lo haces siempre Weasley – pensaba él mientras que por nerviosismo apretaba más fuerte la mano de ella – Va a notar que te pasa algo si no actúas con naturalidad y haces algo de una vez por todas, sé un Gryffindor por amor a Merlín – a medida que pasaban los minutos se ponía cada vez más tembloroso aunque su remedio era mirar cada vez más a la chica y convencerse de que lo que iba a hacer sería lo correcto, aunque pusiera en juego tantas cosas importantes, pero debía intentarlo y aquella noche era perfecta para hacerlo.

-Está bien Ron, piénsalo así y hazlo pronto antes de que se acabe el espectáculo… Tienes el ambiente perfecto, la canción perfecta a pesar de que sea muggle y no tengas idea de quien la canta, en fin. Ella es la mujer de tu vida y no habrá ninguna como ella ni en un millón de años, ninguna te va a aguantar la estupideces y tu mal humor como ella lo hace, nadie te va a dar hijos tan fantásticos y nadie te ama más que Hermione, es ahora o nunca –

Este último pensamiento fue el decisivo y aún bajo el cielo estrellado adornado con los globos y con Sweet Child O' Mine de fondo Ron tomó con fuerza la mano de Hermione y luego de captar su atención con el corazón latiéndole a mil por hora se puso de rodillas delante de ella dejándola sorprendida y captando la mirada de las personas que tenían a su alrededor.

Mientras Ron rebuscaba algo entre bolsillos Hermione muy sonrojada le habló al chico – Ron ¿qué haces?

-Algo que sí no lo hago ahora luego no tendré ocasión más perfecta que ésta – Dijo él mientras sacaba una cajita color negra – Hermione Granger, sé que tenemos la historia de amor más disparatada de todos los tiempos pero para mí es perfecta porque eres mi mejor amiga desde los 11 años, y a pesar de que tuvimos un mal comienzo estoy tan feliz de que hayas entrado a mi compartimiento en el tren el primer día de clases y me dijeras que tenía sucia la nariz – dijo él mientras sonreía recordando.

Ella sonrió nerviosa y siguió escuchándolo – Ya perdí la cuenta de cuantas veces nos metimos en problemas junto con Harry pero sin duda esos problemas son los que me hicieron acercarme a ti, la adrenalina que sentíamos ante el peligro y la necesidad que tenía de protegerte fueron las que hicieron que poco a poco las cosas surgieran. Sé que tardé mucho tiempo en considerarte una chica pero es porque soy un idiota, y sé que metí la pata en sexto año, yo quisiera olvidarme de todo eso pero gracias a esas cosas me di cuenta de lo que sentía por ti. Y debo ser muy lento para tener que pasar por un embarazo y una Guerra para poder decirte que te amo y que eres la mujer de mi vida.

En este momento Hermione tenía unas pequeñas lágrimas en los ojos y no dejaba de sonreír mientras Ron seguía hablando mientras abría la cajita color negra dentro de la cual había un anillo – Me haces feliz Hermione, aunque a veces queramos matarnos el uno al otro así somos nosotros. Esta noche quería pedirte que te casaras conmigo pese al poco tiempo que tenemos como pareja, pero hey quiero que Rose crezca y vea que sus padres están juntos y sobre todo quiero que seas mi esposa – dijo él mientras sentía que su corazón se saldría de su pecho en cualquier momento – Te amo Hermione ¿te casarías conmigo?

Hermione no podía creer aquello, ni en sus sueños más locos habría imaginado una escena así y menos con el chico de su vida, eso parecía sacado de un cuento. Aún con pequeñas lágrimas en los ojos y con una gran sonrisa miró a su chico y habló – Sí Ron, me casaré contigo.

Ron sonrió sin poder creer lo que escuchaba, le puso rápidamente el anillo a Hermione y de inmediato se levantó de la arena para besarla intensamente mientras se escuchaban los aplausos de los presentes y la música, sin duda era la escena perfecta.

La pareja de prometidos se separó para mirarse a los ojos y luego sonreírse satisfechos por lo que acababa de pasar. Hermione fue la primera en hablar – Esto parece un cuento de los que leía cuando era niña, pero mejor.

-Sabes que estaba muy nervioso, pero ahora siento que puedo hacer cualquier cosa – dijo él mientras la besaba rápidamente.

-Ron no puedo esperar, de verdad estoy muy feliz y quisiera casarme ahora mismo si pudiera – dijo graciosamente.

Entonces Ron agregó algo que la dejó más sorprendida – ¿Quién dice que no podemos casarnos ahora?

-Ron una boda tiene mucho trabajo, además estamos en Australia y son las 11:00 de la noche, ni siquiera nuestros familiares están aquí.

-¿Qué hay con eso? Digo sé que lo común es la ceremonia y todo eso, pero nosotros no somos comunes.

-¿Qué pretendes? – dijo ella sonriendo.

-Piénsalo un momento, yo te compré un vestido color blanco y te pedí matrimonio en un mismo día y casualmente esta playa está cerca de una pequeña capilla que tiene un sacerdote bastante amable.

-Ron tú planeaste todo – dijo ella sin creerlo – El vestido, todo el recorrido… ¿Sabías que te diría que sí?

-Todo eso lo hice bajo mi propio riesgo aunque dijeras que no yo quería tener la velada perfecta contigo… ¿Estás enojada? – dijo él nervioso.

-¿Por qué? ¿Por qué el chico de mis sueños planeó la noche más sensacional de la historia, me compró un hermoso vestido y además me pidió matrimonio de la manera más romántica en un espectáculo en la playa? Sería una idiota si estuviese enojada – dijo ella mientras lo besaba intensamente y le transmitía que no estaba para nada enfadada con aquel hermoso detalle de su parte.

-Entonces ¿te quieres casar conmigo ahora mismo?

-Dijiste que el sacerdote es amable y que la capilla está aquí mismo, es una idea tentadora.

Ron sonrió y tomó la mano de Hermione mientras ambos se alejaban de la playa. En el camino a la capilla el chico le compró a la castaña unas flores color blanco para que fuesen su ramillete. Al cabo de un rato por fin llegaron al lugar dónde se encontraba el sacerdote encendiendo unas velas, Ron habló con él rápidamente al ser reconocido ya que aquella misma mañana había estado ahí para hablarle al sacerdote sobre su situación y aceptó casarlos al instante.

A Hermione la mandaron al pasillo que estaba antes de entrar al altar para esperar que sonara la marcha nupcial a la cual entraría sola, se sentía un poco triste al respecto ya que siempre soñó con entrar del brazo de su padre y ver a su madre sentada en la primera fila, pero ellos estaban ausentes y a ella solo le quedaba sonreír porque a pesar de todo no se casaba por primera vez todos los días, aquella debía ser la noche más feliz de su vida.

Tan inmersa estaba en sus pensamiento que no se dio cuenta de una presencia justo detrás de ella hasta que le habló una voz conocida – Estás preciosa Hermione, aunque imaginé que tu boda sería distinta.

Ella no podía creer lo que escuchaba y se giró para encontrarse nada más y nada menos que con un hombre bastante conocido – Papá ¿Qué haces aquí?

El señor Granger dio un largo suspiro y luego habló – Vine aquí para llevar a mi única hija al altar y que ésta se case con el hombre de sus sueños, porque es hora de que este viejo entienda que ella tiene a otro hombre en su vida que no es su padre.

-Papá… - pero él la interrumpió.

-No Hermione, escúchame por favor… Te pido perdón por mi comportamiento de ayer, no valoré nada de lo que hiciste por tu madre y por mí, solo vi las cosas malas y malinterpreté lo que sientes por Ron. Es obvio que ustedes dos tienen algo genuino y puro a pesar de ser tan jóvenes. Quiero que sepas que anoche pensé mucho las cosas y tu madre habló conmigo cuando me calmé y me hizo aclararme, nosotros somos tus padres y tenemos que apoyarte en todo y así será, por eso estoy aquí, y debes saber que tienes un novio muy insistente y valiente ya que fue esta mañana a la casa a hablar precisamente conmigo y pedirme tu mano como es debido, también habló conmigo y me contó por todo lo que pasaron y te pido perdón por no escucharte, son los efectos de ser un viejo celoso que no puede aceptar que su hija ya creció.

-Oh papá, lamento haberlos desmemorizados a ti y a mamá, pero tenía que hacerlo, y lo de mi embarazo… - pero el hombre la volvió a interrumpir.

-Sé que no lo planeaste y que ni siquiera eras novia de Ron, pero de igual forma me habría gustado estar contigo para ayudarte en todo… Sin embargo, tengo muchas ganas de ir a Londres y conocer a mi nieta Rose para enseñarle a tocar el piano y leerle un cuento, y tú madre también está emocionada por la idea.

Hermione sonrió sin poder creer aquello y abrazó al hombre fuertemente mientras éste le devolvía el gesto – Te amo papá, gracias por estar aquí conmigo, de verdad significa mucho para mí.

-También significa mucho para mí, te amo mi pequeña y espero que seas muy feliz – dijo el hombre y la miró con una gran su sonrisa al verla vestida de blanco – Mejor voy a llevarte ya mismo al altar, cierto pelirrojo debe estar pensando lo que piensa todo novio y es que lo van a dejar plantado.

Hermione rio mientras tomaba en brazo de su padre y escuchaba la marcha nupcial para entrar caminando a la capilla. Al ir por el pequeño pasillo se dio cuenta que su madre se encontraba en la primera fila sonriendo y llorando al ver a su pequeña casándose, Hermione sonrió al ver a su querida madre.

Entonces luego de eso su mirada se posó en el chico pelirrojo que se encontraba en el altar, podría estar vestido con unos jeans, una camisa de botones y una chaqueta pero para ella estaba perfecto. Al llegar al altar el Señor Granger soltó el brazo de su hija y fue el pelirrojo quien la tomó, antes de que el hombre se fuera a sentar con su esposa le dirigió una mirada al chico y le habló.

-Ahora la dejo en tus manos Ron, confío en que la vas a cuidar y la vas a amar tanto como yo… Oh y siempre recordaré nuestra conversación de hace unos años. Suerte para los dos – dijo el hombre yendo con su esposa.

Ron y Hermione se posaron frente al altar y escuchaban las palabras del sacerdote aunque de vez en cuando se hablaban, y la chica decidió preguntarle algo en voz baja al pelirrojo que la tenía con duda desde hace unos minutos – ¿A qué se refería papá cuando dijo "nuestra conversación de hace unos años"?

-Creo que nunca te he contado que tu padre se dio cuenta que tú me gustabas antes de que yo lo hiciera – susurró él.

-¿En serio? ¿Cuándo?

-Fue el verano antes de comenzar el cuarto año, cuando papá y yo fuimos por ti para los mundiales de Quidditch. Él habló conmigo cuando me pilló mirándote más de la cuenta y a decir verdad ese fue el año en el que empezaste a gustarme y creo que tu papá vio mis intenciones – admitió sonrojado.

-Y tú te quejabas hace rato por los hombres que se quedaban viéndome.

-Yo no te veía de manera indebida, solo me quedé impresionado por lo mucho que habías cambiado – dijo él – Pero de eso se trató nuestra charla, incluso me preguntó que si tú me gustabas, y obviamente le dije que no, aún no estaba seguro de lo que sentía.

-Y él no lo ha olvidado.

-Estoy feliz de que no lo olvidara, por eso creo que él sabe lo mucho que te amo y que hago esto porque de verdad quiero.

Ella le dedicó una última sonrisa antes de escuchar como el sacerdote se dirigía al chico – Ronald Billius Weasley ¿aceptas a Hermione como tu esposa para amarla y quererla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Ron la miró y sonrió – Claro que acepto.

-Y Hermione Jean Granger ¿aceptas a Ronald como tu esposo para amarlo y quererlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

-Acepto – dijo ella sonriéndole a su chico.

-Entonces por el poder que me confiere yo los declaro marido y mujer – dijo el sacerdote para luego mirar a Ron – Felicidades, puede besar a la novia.

Ron no dudó en tomar a Hermione por la cintura y besarla con mucho amor frente al sacerdote y los Señores Granger quienes aplaudían ante aquello. El contacto fue suficiente para que ambos se quedaran sin respiración y para que luego sonrieran al saber que todo había salido de maravilla y que todo aquello parecía sacado de un cuento de hadas, pero era mucho mejor ya que era genuino y real.

Al salir de la capilla el nuevo matrimonio se despidió de los padres de Hermione prometiéndoles que en unos días los visitarían y hablarían sobre el regreso a Londres ya que en ese momento solo podían pensar en que al fin estaban casados. Los padres de la chica los abrazaron y felicitaron por última vez antes de irse a su casa.

Los chicos tomaron un taxi hasta el hotel y en todo el camino no habían parado de darse cortos besos y hacerse pequeñas caricias, ambos estaban ansiosos por llegar a su habitación y pasar su noche de bodas.

Junto con llegar a su destino le pagaron al taxista y de inmediato subieron por el ascensor sin dejar de besarse y buscando entre los bolsillos del chico la llave del cuarto, cuando por fin la encontraron no dudaron en entrar y al cerrar la puerta detrás de ellos se tumbaron en la cama que llevaban compartiendo por dos noches siendo ésta la tercera.

Ron y Hermione se besaban con impaciencia mientras ella se deshacía de la chaqueta de él pero no sin antes decirle algo – Esta sin duda ha sido la mejor noche de mi vida, gracias por todo. Te amo tanto.

-Te amo Hermione, gracias por aceptar ser mi esposa, soy el hombre más feliz.

-Soy muy feliz también – dijo ella besándolo.

-¿Ansiosa por tu primera noche como la Señora Weasley? – dijo él bajando el cierre de su vestido.

-Bastante ansiosa, prepárese Señor Weasley porque va a ser una noche movida – añadió ella pícaramente.

-Demonios, tengo una esposa demasiado salvaje.

-Y yo un esposo demasiado lento – dijo ella graciosa – Es una broma, te amo Ron.

-Te amo Hermione, no me cansaré de decirlo. Gracias por hacerme feliz.

Y luego de aquello se apoderó de sus labios y ambos pasaron una noche de bodas digna de ellos, llena de besos y caricias ya que ambos se encontraban felices de que al fin estaban juntos sin inhibiciones, sin Guerras, búlgaros cejudos, novias locas, peligro o cualquier otra cosa que les impidiera ser felices, ahora solo eran ellos dos y aquello era lo mejor del mundo.

N/A: Hola chicos, bueno por acá uno de los capítulos que más me gustó escribir a pesar de que sea el penúltimo. Por fin todo está en paz y hasta estos dos son esposos! Espero que les haya gustado tanto como a mí y que sigan comentando. Me parece triste que mañana sea el último capítulo de una historia que me ha gustado tanto escribir y que a ustedes les ha gustado leer. Como es de costumbre dedicaré este capítulo a todos los usuarios que siguen la historia y la tienen en sus favoritos:

Aquiles Vaesa

BeckyGrint

Beket13

Donosti

Fanaticpotter

Ishy-24

Jendafuri

Jessi-85

Jorge 4

Lauralunatica

NymphadoraGranger95

Mery Weasley

OliviaDumas28

RonxHermsever

Tankertoon

alehtsediego

eliascastillopoveda

ginni potter

katahcullenpotter

miuri

nany200

yamiakd

yiza25

Gracias a todos y nos leemos en el último capítulo, los quiero. Un beso enorme!