The old redbrick building

Renji

(5)

Dentro de los zapatos náuticos de imitación en verde musgo, Renji movía los dedos de los pies como si tuviera hormigas rojas en los calcetines. Se ajustó un poco el pañuelo de la frente que le tapaba los tatuajes de las cejas. Se lo había sugerido Rukia, en cuanto se enteró del berenjenal en el que se metía.

Esperaba estar lo bastante presentable. Llevaba su único par de vaqueros buenos y en perfecto estado (un pequeño capricho de Levi's en que gastó parte de su primer sueldo en Tokio). La camisa, blanca y con un estampado de aros azules, se la había dejado Ichigo: era la única del 3ºC, y su padre se la había colado en la maleta furtivamente. Renji había arreglado el efecto con una americana de pana a juego con los zapatos.

La chica a su lado parecía firme y serena con sus pequeños tacones negros y su traje de falda de lápiz, pero Renji la había visto tamborilear con las uñas en la rodilla y limpiarse las gafas una mil veces.

-¡Ise, por favor!-llamó la secretaria, en cuanto salió otro chaval del despacho, blanco como un fantasma. Falda de Lápiz se levantó y caminó con rapidez hacia la puerta, haciendo un ruidito con los tacones.

Cuando Cara Fantasma pasó al lado de Renji, este le preguntó:

-¿Qué tal te ha ido?

Él resopló:

-¿Sabes que lo normal es que te digan"ya te llamaremos", pero luego nunca te llaman?

Renji asintió, empezando a sentir (aún más) miedo. El chico dijo:

-Bueno, pues aquí, directamente me han dicho que me dedique a otra cosa...

"Jo...derr..."

Cara Fantasma se metió en el ascensor y la tierra se lo tragó, pero Renji empezaba a estar de los nervios, y solo.

Casi le había dado algo cuando le llamaron de la empresa Rokubantai, una de las más importantes en el mundillo de la construcción, y aún más cuando, al enterarse, Rukia dijo "¡Anda, pero si esa es la empresa de mi hermano!"

Sentado en aquella sala de espera, Renji se preguntó si había hecho bien dándole su vitae al señor Kyoraku.

Volvió a estirarse la camisa y palpó la enorme carpeta en que llevaba algunos de sus planos, tal y como le habían indicado. Se había fijado en que había sido el único que llevaba una, así que esperaba que eso le permitiera seguir manteniendo la esperanza...

Entonces, Falda de Lápiz salió del despacho y cruzó la habitación como una exhalación sobre minitacones, y a Renji le pareció oír que sollozaba.

-¡Abarai!

Renji se tensó como la cuerda de un piano y se puso en pie. Intentaba no parecer tan nervios y caminar menos rígidamente, pero tenía la sensación de que tenía un único hueso liso, recto y duro desde el tobillo hasta la cadera.

Cuando entró al despacho, solo pudo quedarse en pie ante las puertas, cerradas a sus espaldas.

Era una sala amplia, pero en su justa medida. Todo era elegante y a la vez austero. Como si el presupuesto invertido en habilitarlo hubiera sido el justo y necesario. No había lujos innecesarios, ni adornos ni extravagancias. Solo un escritorio, una estantería repleta, y dos butacas de aspecto cómodo ante el asiento idéntico en el que se sentaba Byakuya Kuchiki, que ofrecía el mismo estilo que su despacho..

-Siéntese…-le ofreció

Renji no recordaría si llegó a decir "gracias", pero obedeció.

Tragó saliva. Aquel hombre era el hermano político de Rukia, el viejo amor que quería superar. Pero aunque Renji había oído hablar de él, seguro que Kuchiki no tenía ni idea del vínculo que tenía el con Rukia

-¿Ha traído lo que le pedí?-dijo con voz fría y militar.

-Sí. Claro-Renji abrió la carpeta y le fue pasando las láminas. Según las veía, Kuchiki le hacía una u otra pregunta. Cuando acabó con ellas comenzó a hacerle otro tipo de cuestiones, como qué esperaba de su carrera,…

En un segundo que él se dedicó a mirar unos papeles, Renji pudo volver a respirar y se permitió echar un ojo al reloj de la pared. Llevaba allí algo más de media hora.

A Cara Fantasma lo habían largado en cinco minutos; y a Falda de Lápiz en casi quince.

Finalmente, Kuchiki dijo:

-Puede irse, pero quiero conservar estos planos. Le llamaremos de aquí a una semana. Buenos días.

Con unos súbitos buenos modales, que a saber de donde había sacado, Renji se levantó y salió del despacho. Luego enfiló hacia el ascensor, viendo la sala de espera completamente vacía antes de que se cerraran las puertas.

Cuando notó que el aparato comenzaba a bajar, sacó el viejo móvil del bolsillo con la mano temblorosa y llamó a Ichigo:

-¿Qué…?

Intentó que la voz no le saliera demasiado ansiosa.

-Llama a la panda entera. Esta noche nos vamos a "La Casa de Jackie". Y es muy, muy importante, ¿me oyes?

-Va, pesáo…-y colgó.

El ascensor seguía en su descenso. Ya iban por la décima planta.

Sin poder reprimirse más, Renji se dobló sobre sí mismo y volvió a estirarse de un salto, pegando un aullido de alegría y victoria.


N/A: Voilááááá! Aclarar que no tengo ni idea sobre entrevistas de trabajo para una constructora (no es mi sector …-w-), pero como no creo que tengamos mucha idea ninguno aquí, y esto sigue siendo Japón, pues…

madnicky23 me comentó que no veía a Renji en Arquitectura, bueno pues aquí viene la explicación: los tatuajes. Con tanta tinta, pensé que le iba algo con el Arte, pero como yo no lo veo pintando (le falta paciencia XD) busqué algo un poco más técnico ( y además que imaginaba que Renji querría algo que diera un poco más de beneficio) así que… a Ikkaku le puse en industriales por que se supone que es un manitas así que le puse a construir robots, que es lo que se hace en industriales…

Un besazo y hasta la semana que viene!