Fanfic Gundam Wing
By Karin2
de Fans para Fans
"Lazos de sangre, lazos de Gundam.
El reencuentro".
Capítulo Final,
número 26.
Naomi entrecerró los ojos, miró a su mentor y afirmó nuevamente el arma.
- ¡mátalo ya!- le exigió Arthur fastidiado e impaciente. Introdujo las manos a los bolsillos y comenzó a caminar molesto hacia la compuerta para encender presuroso la nave de emergencia dentro del hangar en la planta 3, y así, salir del lugar. Naomi tragó saliva, miró la espalda inerme de Heero, cuya camiseta de color musgo le ceñía en los músculos del dorso; tensó los brazos, encañonó y evitando tratar de sentir el dolor en su vientre, mientras se encomendaba a su madre Jenny y a su padre, disparó de modo certero...
- ¡¡¡Noooooo!!!- gritó Quatre cuando vió que Naomi apretaba el gatillo y disparaba contra el hombre de aspecto cano. Éste último, luego del impacto por la espalda, en las costillas, volteó mirando a Naomi confundido y perturbado, mientras que con un mano se tapaba el agujero en su pecho, que le había dejado el proyectil atravesándole todo el tórax. Se desangraba poco a poco y no dejaba de mirarla, con una mezcla de sorpresa, desilución, odio... era difícil de precisar lo que Arthur Kirberg estaba sintiendo en ese momento, pues se sentía más que traicionado. Sin embargo, Naomi lo observaba inmutable, sin conmoverse por el más mínimo gesto de imploración o piedad que él le dedicaba.
- Por qué...- le preguntaba estupefacto el Secretario General de Sarmi, de forma entrecortada, pues sus ánimos se oscurecían conforme el grueso hilo de sangre se filtraba entre sus dedos. Se arrodilló cayendo pesadamente sobre el suelo que se opacaba gradualmente. Y la seguía mirando como pidiéndole auxilio. Giró la cabeza y vio a Quatre unos metros mas allá, que estaba con un rostro impactado; vio a Heero que seguía con la posición de ser ejecutado... volvió la vista hacia Naomi y abrió la boca para decir nuevamente:- ¿Porqué le creíste?... lo que ese bastardo dijo no es verdad...- y fue interrumpido por un repugnante vómito del líquido rojo y viscoso. Tosió sangre. Añadió: - Eres una niña mal agradecida... yo te saqué de las calles después de que salieras del hospital, luego de que ese chiquillo que tienes enfrente activara las bombas... eres una mala agradecida... para mi eras como una hija...
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- Maldita sea... no hay pilotos aquí como creí... sólo está ella... -
Naomi se encontraba en su camilla en la enfermería, mientras Arthur Kirberg inspeccionaba expedito el lugar, pues la idea de encontrar un piloto gundam para acabarlo, estaba refutada, pues no habia nadie más herido que la chica. Pero de pronto ella entreabre los ojos, luego de pasar por un sueño profundo y los ve fijamente.
- señor...- dice con dificultad porque sus labios y músculos faciales se hallaban agarrotados y tensos. Él la miró con sorpresa.
- Naomi...-
- ¿vino por mi? ¿verdad?... siempre supe que lo haría -
Arthur titubeó pero asintió al ver que estaba en problemas si ella descubría los planes que habia preparado todo este tiempo, de modo que decidió llevársela.
- si, Naomi... vine a sacarte de este lugar que es peligroso... Debemos salir de aquí para que sigamos con los planes de derrocar al gobernador de la colonia L5, James Worst y de acabar con Heero quien fue el asesino de tu familia... ¿Puedes levantarte?-
- creo que sí - dijo Naomi en un hilo de voz y con la garganta seca, mientras trataba de sacar los pies fuera de la camilla.
- eso... vamos... debemos salir de aqui...-
- ¿quiénes son ellos?- preguntó ella aludiendo a los soldados que lo acompañaban (n/a: esto sucedió antes de que Arthur los matara, obviamente...).
- son soldados de los que te tienen aqui, pero están de mi lado... son agentes mandados por mi para investigar esta organización- mintió el hombre de aspecto cano. Y al decir eso, se cruza frente a la vista de Naomi para que ella no siguiera intentando identificar las placas. La ayudó a levantarse y salieron de la enfermería...
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Quatre miraba con detención lo que estaba sucediendo, sin poder entender el panorama enfrente. Por otro lado, Heero permanecía en la misma posición hincado y con las manos en la nuca, con los ojos cerrados y escuchando atentamente a su alrededor. Un remezón sacudió nuevamente la nave y todos tambalearon, menos Naomi que seguía rígida con el arma en la mano. Y otro remezón. Afuera la refriega se estaba dando entre los Gold Talgessee, el Heavyarms y el Deathscythe, y no pareciera finalizar. Mientras tanto, Wu Fi enviaba a funcionarios a la planta 3, mientras que mandaba a otros, a revisar toda la nave, pues ni Relena ni Sally Po habían sido encontradas aún.
- Naomi... baja el arma...- le pidió Quatre caminando hacia ella, sin embargo, los ojos de la muchacha seguían estáticos sobre la figura casi senil de su mentor y no tenía intenciones de bajar el brazo.
- Naomi... querida... ¿porque me hiciste eso?- volvió a inquirirle Arthur, al tiempo en que trataba de evitar los temblores que daba su cuerpo perforado. La camisa del uniforme de Sarmi, ya había perdido el color, volviéndose de un rojo intenso. Sus pulmones no estaban respirando bien, pues la sangre le osbtruía todos los vasos que pudieran trasportarle el tan necesario oxígeno.
- Naomi...- seguía acercándose Quatre. Él, anteriormente, después de dirigirse a la enfermería y de tomar la radio que Heero había dejado, recibió el aviso de Wu Fei de que Arthur Kirberg estaba vivo y que previniera a Heero, que estaba en la planta 3; pero fue demasiado tarde, pues cuando llegó a ese piso y dobló por unos cuantos corredores, se encontró con el desagradable ruido del disparo de la chica.
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(n/a: Naomi no hace preguntas respecto a la muerte de los soldados que los acompañaban, ya que Arthur argumentó que no debía aceptar traidores que lo desafiaran ni que lo desobedecieran...)
- Señor... soñé con mi madre...-
Arthur apretó la mandibula y frunció el ceño.
- ¿y que soñaste querida?
- no lo recuerdo muy bien... eran imágenes vagas... tambien aparecia mi padre... y Heero Yuy...
- no le des importancia... fueron sólo pesadillas.
Naomi asiente sileciosa pero luego hace un movimiento en falso y cae, cuando caminaban por los corredores. Arthur la sostiene preocupado más por perder tiempo, que por el estado de salud de la chica; debían salir de allí antes de que empezaran los problemas.
- ¿estás bien?
- sólo me duele la cabeza...
- estarás bien pequeña Naomi...-
Ella le sonrió como acostumbraba hacerlo en forma de agradecimiento. Pero Naomi no podía olvidarse de los sueños que había tenido... Y siguieron avanzando...
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-ayúdame...- le imploraba el hombre de aspecto cano, acabando con su propio orgullo y altanería, que lo caracterizó durante toda su carrera de político y militar... o tal vez fingía. Pero como Naomi permanecía silenciosa con una mirada que no se puede precisar si era de compasión o de odio, Arthur frunció el ceño, sacando la gran cantidad de odio acumulado y dejando de lado el fingir que hizo todo el tiempo que estuvo con ella, le gritó:- ¡eres una perra!... ¡te irás al infierno conmigo!.- En ese momento, mientras sonreía haciendo esa mueca tan desagradable, saca un arma ceñida a su cintura, la alza, pero antes de poder cumplir sus palabras, fue perforado cinco veces por las balas salidas del arma de Naomi, quien le disparó con ojos indiferentes, reflejándose la caida y muerte de su mentor, en sus vacíos iris verdes.
Arthur terminó de caer al suelo y expiró en medio de un río de sangre que salía por su abdomen y pecho. Naomi volteó hacia Heero, sin bajar el arma y se desmayó en los brazos de Quatre que había corrido hacia ella para evitar otra tragedia.
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- ¡Rayos!- exclamó Duo apretando su brazo derecho herido contra su tórax. El deathscythe movía de lado a lado su hoz de láser térmico y partía en dos a sus enemigos que hacían uso del sistema zero.
- No decaigas Duo...- le dijo Trowa mirándolo en su monitor- Esto acabó...- y mientras lo decía, las balas de sus cañones atravesaban las piernas y los brazos de los Gold Talgessee para sólo inhabilitarlos. Éstos estaban siendo derrotados por el 03 y el 02 de modo increíble, exceptuando uno que otro soldado de Sarmi que hacía de las suyas con el cañón de rayo y que se resistía a ser derrotado por los chicos Gundam.
- El dios de la muerte no decaerá, payaso sin gracia... eso te lo aseguro- le dijo con una sonrisa que resplandeció en la oscuridad de sus ojos violetas. Y diciendo eso, se abalanzó contra un mobile suit que se preparaba para atacar la parte de la nave, en la que se encontraba la sala de comandos, es decir, donde estaba Wu Fei en ese instante. Duo modificó la forma de su hoz y perforó el pecho del mobile suit, igual como lo hizo cuando salvaba a Howard.
-Gracias Maxwell...- dijo una voz en la señal de radio, que provenía de la nave.
- no te preocupes Wu Fei... sólo invítame a unas hamburguesas o te patearé el trasero por mal agradecido...- fue lo que contestó Duo de modo ufano, arreglándose unos cuantos mechones de pelo castaño que se ceñían en la frente por el sudor, y acomodándose en su asiento, pues la batalla en el exterior de la nave había acabado y no habían indicios de que Sarmi, desde su base, enviara más tropas de Gold Talgessee.
Trowa sonrió en la pantalla.
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En esos instantes, a varias horas luz de la posición de la nave de Prevención, en la base de Sarmi, los pasos de los bototos de los soldados de la mencionada organización, resonaban sutiles en los corredores de la base, respecto al cric-crac incesante de las armas en sus manos. Los hombres llegaron raudos al despacho del gobernador, en cuya compuerta rezaba el nombre de James Worst como director y presidente de la organización Sarmi. Intentaron establecer comunicación con el interior, pero nadie contestaba. Ingresaron un código especial y la compuerta metálica se abrió pesadamente, permitiéndoles el paso a una oficina muy amplia, con muebles modernistas del siglo XXI y con una espectacular vista a la tierra. Un sillón reclinable miraba hacia el espacio y le daba la espalda a la entrada. Los soldados se acercaron cautelosos por la intromisión, voltearon el sillón y el corazón casi se les arranca del pecho al ver al gobernador James Worst con un tiro acertado en su corazón. El connotado cabecilla de la organización Sarmi había sido asesinado... Los soldados miraron hacia todos lados y luego levantaron la vista hacia las cámaras de seguridad... se percataron de que habían sido intervenidas...
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" 'Hija... debo decirte que te amo mucho. Ahora que veo alejarme de las colonias, recuerdo lo mucho que los quiero.
Recibí hace un momento una llamada a mi comunicador, que me dijo que este trasbordador estallaría... No hay nada que hacer, pues es demasiado tarde... por eso escribo este mensaje... para pedirte que en cuanto la recibas, llames a mi abogado (pues no logro comunicarme), él sabrá que hacer... luego de que lo hagas, borra este mensaje... pero por favor hazlo de la manera en que te lo estoy escribiendo y sin demora.
Hay una cuenta en el banco central de la colonia L3, para que usen el dinero cuando lo necesiten. Cuida de tu madre, junto a tu hermano. Perdóname que no pueda estar para tu cumpleaños, pero recuerda que siempre estaré con ustedes. No lo olviden.
Adiós hija mía.
Te ama, tu padre.
pd: si no logran contactar a mi abogado, abran la caja fuerte y manden los documentos a la policía.'
La pequeña Naomi recibió el mensaje y minutos más tarde, el avión en el que viajaba su padre, estalló en medio de la ruta que unía L1 con la Tierra. Corrió presurosa a mostrarle el mensaje a su madre y hermano, e hicieron lo que el mensaje indicaba. Sin embargo, cuando llamaron al abogado del padre, una voz femenina y dulce, mezclada con sollozos contenidos, les dijo que había sido asesinado hace una hora. La madre de Naomi abrió la caja fuerte, que era lo que haría el abogado y cuando revisaron los documentos, advirtieron de qué se trataba todo; y entre clamores y angustia, vieron que los documentos referían un nombre que se les hacía conocido: Arthur Kirberg, el hombre que iba frecuentemente al departamento a hablar con el padre de Naomi. Pero no sólo el nombre les impactó, sino que también, una lista de ventas de armas ilegales para las aún vigentes guerrillas en la Tierra, junto con estupefacientes de última generación.
No alcanzaron a enviarlo a la policía, pues la información fue interceptada. Por esa causa y por las amenazas recibidas, tuvieron que cambiarse de departamento por un tiempo a uno en L2 y luego volvieron a L1.
Fue ahí cuando Naomi conoció a Heero un día cualquiera en el parque. Una semana después, Heero fue reclutado para el proyecto Meteoro (que después pasaría a "Operación Meteoro" años más tarde), por el mismo hombre que amenazó a la familia de Naomi, Arthur Kirberg, antes de que Heero conociera al doctor de la mano mecánica que le enseñaría su Gundam. Y el plan del hombre se concretó, cuando los departamentos explotaron y se perdió todo documento que lo inculparía de esos tráficos.
Naomi perdió la conciencia con el último estallido y desde ese entonces, que la amnesia fue parte de su vida. Es por esa razón que, cuando Arthur Kirberg la reclutó a ella también, luego de que saliera del hospital, ella no lo recordara pues su memoria estaba dividida en miles de piezas de puzzles difíciles de hacer coincidir o de unir..."
- Con que eso sucedió... y recordaste todo antes de dispararle...- murmuró Quatre, cuando con sus manos tocaba dulce la frente de la chica dormida plácida en la camilla, pues con su sensibilidad, pudo saber los secretos de la triste historia de Naomi. Ya todo habia terminado y ahora el árabe podía respirar un poco más tranquilo. Naomi estaba en cuidados intensivos y los médicos de refuerzo, dictaron que le darían un sedante para que permaneciera inconsciente hasta que su estado de salud se estableciera, pues hubieron muchas ocasiones en que se levantó de la camilla, con múltiples heridas por la explosión del Gundam Butterfly en Norteamérica y caminaba por los pasillos de la nave de Prevención, perdiendo sangre.
- En nuestro repentino encuentro, la alegría de mi corazón me decía que quizás, todo esto (de estar tú y yo) se acabaría antes de que yo lo supiera... Esas premoniciones me asustaban. Pero después te miraba a los ojos fijamente, sin entender nada... y seguía confiando en este destino. Cuántos fantasmas, recuerdos y sueños has mantenido en tu corazón, bajo un frío invierno... dime... Estoy aquí, viendo tus sueños y me doy cuenta que la tranquila primavera está llegando a tu corazón. Naomi... mi querida Naomi... debes estar serena, ahora que el verdadero verdugo de tu existencia está muerto... ahora sólo falta que su fantasma en tus recuerdos, desaparezca.- Quatre seguía murmurando en su oído y creyendo fervientemente que estaba siendo escuchado. Le acariciaba el cabello a la chica y le sonreía, esperando pacientemente el correr del tiempo para que ella despertara...
En ese momento, una figura lóbrega apoyada en el umbral de la puerta, observaba la escena con ojos serios, pero luego de un momento, se retiró pasando por la puerta de otro internado en la habitación contigua, quien parecía más vivo que nunca.
- ¡Hey Heero!- dijo la voz del que se encontraba en cuidados en esa habitación.- ¿Me trajiste flores? ¿No ves que estoy herido?... vamos Heero... ¿no entras a visitarme?-
Heero miró hacia adentro y se vio reflejado en los risueños ojos violetas que ocupaban un lugar en esa cara sonriente y brillante del 02. Éste, a pesar de estar acostado en un camilla, con el brazo vendado, pues se le había extraído la bala, estaba alegre como un niño, mientras Hilde se encontraba sentada junto a la cama. Pero Heero lo ignoró y siguió avanzando hacia la sala de estar, hasta encontrarse con el taciturno Trowa.
- ¿Donde irás?- le preguntó el artista circense, mientras el inflexible soldado perfecto pasaba a su lado.
- tengo cosas que hacer...- contestó Heero de manera austera y casi imperceptible, y siguió caminando hasta la salida de la enfermería. Sus pasos sonaban secos en el frío piso de la nave de Prevención. Mientras, Trowa se sentaba con expresión taciturna en uno de las tantos asientos desocupados de la sala de estar. Apoyó la cabeza en la pared, cerró los ojos y se sumió en sus pensamientos, acompañado del sostenido tic-tac del reloj mural enfrente.
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-Gracias señorita Relena... su testimonio nos ha servido de mucho- dijo Wu Fei a la ex ministra de relaciones exteriores, a la que encontraron horas antes, encerrada en una de las tantas habitaciones de la nave, cerca de la enfermería. Ella inspiró relajándose y salió de la sala hacia los baños para refrescarse la cara. Había sido una experiencia difícil todo lo ocurrido ese día, más, le servían para fortalecer su carácter e ideales de justicia.
Cuando Arthur Kirberg ingresó a la enfermería y luego a la habitación de Naomi, se encontró con los médicos, con Relena y Sally Po. Y como estaban desarmados, no pudieron hacer nada contra las órdenes del secretario General de Sarmi, por lo que cualquier movimiento, sería fatal para todos. Pero lógicamente, Arthur no permitiría que hubiese testigos, por lo que antes de salir de la sala, le ordenó a sus soldados que "limpiaran el lugar", refiriéndose a liquidar a los que se hallaban ahí. Entonces, Arthur se llevó a Naomi,... y los soldados lo desobedecieron, pues uno de ellos fue compañero de Sally Po en la academia de fuerzas armadas y muy buenos amigos, de modo que sólo los encerró para que su superior no se percatara de su desobediencia. Sin embargo, antes de salir de la enfermería, Arthur advirtió que el soldado le estaba mintiendo, además de la confesión de otro... asi que le disparó al desobediente y salió de la enfermería, dejando el cuerpo allí, no sin antes intercambiar algunas placas con sus otros soldados, también asesinados. Y no tuvo otra alternativa más que seguir, porque ya no había tiempo de devolverse a acabar con los testigos. El tiempo le estaba valiendo oro.
- ¿Te encuentras bien?- le preguntó Wu Fei a Sally, sentándose junto a ella. Sally había dado su declaración y se encontraba descansando su mente dentro de la sala de comandos de la nave. Miró a Wu Fei y le sonrió como respuesta.
- si, estoy bien...- dijo tranquilamente y algo taciturna. Wu Fei se levantó y le acercó una botella de agua que había en una mesa más allá. Ella se lo agradeció y luego volvió a hablar:- iré a ver cómo está Relena ¿te parece?- Él no contestó, pues no tenía qué articular; las palabras le carecían y sólo se quedó viendo como Sally se retiraba por la compuerta, andando acompasadamente. Wu Fei cerró los ojos, se levantó y se encaminó hacia los paneles para hacer un comunicado de prensa. Parecía que andaban todos aún nerviosos por todo lo que había psado, de manera que era lógico que intercambiaran unos cuantos monosílabos y el resto fuera sólo silencio.
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- Relena...- dijo Heero casi en un hilo de voz, cuando vio que ella salía del baño. Estaba apoyado en el umbral de una puerta contigua, con los brazos cruzados.- ¿Estás bien?
- si Heero... gracias por tu preocupación- le contestó ella con una sonrisa tímida. Se apoyó en la pared junto a él, miró hacia el espacio a través del panel (n/a: me salio verso sin esfuerzo XD), y luego agachó la vista mirando las sombras de sus zapatos.
-supe que estuviste encerrada y que casi mueres si no fuera por la amistad de Sally Po con el soldado... - hizo una pausa, respiró hondo y siguió con la vista fija en la colonia L2 que se veía iluminada a la distancia.- ... Lo siento... ¡lo siento tanto!- exclamó de modo desgarrador, pues se sentía culpable de lo que Relena había pasado. Se odiaría más todavía, si por culpa suya, Relena moría, ya que hace mucho que hizo la promesa de protegerla, desde que le dejó el osito de peluche en un asiento del avión. Sus deseos de hacer hacer justicia sobre sus pecados, entregándole su propia vida a Naomi, lo cegó, olvidándose del motivo de su existencia... olvidándose de quién lo necesitaba en esos momentos.
Relena sonrió algo triste y levantó la vista de nuevo, para decirle:- No te preocupes Heero; no soy quién para exigirte que me protejas ni nada por el estilo... además ya ves que estoy bien... salí ilesa...
- pero pudiste haber muerto en las manos de ese desgraciado- soltó el chico de ojos del color de un oscuro océano, mirándola a los ojos. Sus pupilas brillaban. Heero nunca lloraba... pero su negligencia, le podía haber costado lo único que él tenía en la vida, por lo que su corazón le cobraba sentimientos ajenos a lo que él conocía.
- no estoy muerta Heero. Estoy viva, aqui junto a ti... No sigas pensando en eso...- vaciló un momento- Ahora debo irme porque le ayudaré a Wu Fei con el comunicado de prensa...- y caminó por el pasillo hacia la sala de comandos. Luego paró en seco, volteó y le dijo nuevamente al chico de ojos azulados como un mar tormentoso:- Me alegro que ella (Naomi) no te haya matado... y espero que no vayas nuevamente para buscar tu expiación, porque lo que sucedió aquella vez no fue tu culpa...
Y Heero la siguió mirando hasta que se perdió en el fondo del corredor, y luego con el puño, golpeó la pared con una rabia contenida...
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Naomi no quiso abrir los ojos y aún asi, se dio cuenta de que el ardor todavía hacía presencia de manera intermitente en su abdomen. Una leve brisa ( artificial, para crear el efecto de estar en la tierra atravesaba la habitación provocando que las blancas cortinas se mecieran suaves junto con un hermoso sol penetrando entre ellas. Volvió de su inconsciencia sin saber cuánto tiempo habría transcurrido en ese estado. Además, las imágenes de lo ocurrido anteriormente todavía vagaban perdidas por su cabeza sin lograr unirlas y darles algún sentido. Lo que sí recordaba claramente, era el disparo en la espalda de su antes mentor, Arthur Kirberg. Pero eso ya no le importaba, si no que estaba interesada en la procedencia de una cálida mano que tomaba la suya por un momento, mientras ella estaba con sus ojos cerrados. "¿De quién es esta tierna mano que me sostiene?". Por más que trataba de averiguarlo, los párpados le pesaban demasiado como para ver el dueño de esos dedos que acariciaron los suyos; y aunque la inconsciencia trataba de arrebatarle esas sensaciones, no logró hacerlo pues su corazón le mantenía el tacto de sus manos puestos en los movimientos de la otra que la aferraban firmes y seguras, provocando que Naomi se sintiera bien de estar con el desconocido en esas cuatro paredes... Pero dejó de ser un desconocido para ella pues descubrió la calidez del rubio que le acariciaba la cabeza y le hablaba diciéndole que ya las dificultades habían terminado y que de ahora en adelante todo estaría bien... y ella se volvió a dormir, gracias los medicamentos, sumiéndose en la confianza de estar con su estimado Quatre Raberba Winner...
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"Nuestro héroes resultaron victoriosos de esta batalla en donde tenemos conocimiento de que el Gobernador James Worst fue hallado muerto en su despacho en la base Sarmi. Según algunos antecedentes, el autor del asesinato sería su Secretario General, llamado Arthur Kirberg, persona que actuaba en secreto dentro y fuera de la organización, por lo que ahora tenemos las primeras imágenes... Y debemos informar que él también falleció, dentro de las instalaciones de Prevención hace aproximadamente una hora...
Por otro lado, respecto al cargo de ministro de relaciones exteriores, que fue arrebatado de las manos de la señorita Relena Peacecraft, no sabemos si ella lo tomará nuevamente o si algún postulante se someterá a votación, para obtener dicho cargo.
Debemos recordar que la colonia L1 fue destruida por lo que las autoridades de la Tierra y los gobernadores del resto de las colonias, se han reunido para iniciar el proyecto de la construcción de una nueva L1, llamada "L1 Alpha"
Ahora sólo debemos celebrar esta victoria gracias a los pilotos Gundam y reiniciar nuestras vidas en las colonias".
Fin.
Woooooooolaaaaas!!! al fin terminé este fic que nunca pense que resultaria tan largo; esta historia comenzó un 13 de marzo del año pasado, y lo acabo el 25 de marzo del 2007. Recuerdo que mas o menos en el episodio 9 les venia diciendo que pronto la historia terminaría, sin embargo, el desarrollo se alargó, siendo algo inevitable.
Espero que les haya gustado esta historia y también les agradezco los pocos, pero estupendos reviews.
Puede que hayan quedado con gusto a poco, pero subiré un epílogo en dos partes, que tenia preparado. Asi que esto no termina aquí, si no que sabrán lo que pasó con los chicos luego de este episodio... ¡¡¡NO SE PIERDAN EL EPILOGO!!!
