Epilogo
Sakura estaba tratando de despertar a su esposo repartiendo besos y caricias sobre su espalda desnuda. Si había pensado que Syaoran era un Adonis a los 19, ahora a sus 24 años Syaoran era el espécimen perfecto de la masculinidad.
- Despierta lobito –canto Sakura, mientras besaba a Syaoran entre los hombros.
- Umm, no –murmuro Syaoran enterrando la cabeza en las almohadas.
- Vamos, mi amor, llegaremos tarde.
- Umm, Sakura –se quejo
Sakura sonrió y volvió a besar la espalda de Syaoran, ahora él estaba más atento así que de vez en cuando se podía sentir pequeños temblores que le declaraban a Sakura que sus atenciones estaba teniendo resultado.
Dios, como le gustaba la espalda de Syaoran, antes Sakura había estado obsesionada con el pecho de su esposo, pero eso fue hasta que descubrió la fuerza y las curvas de la espalda de Syaoran, sus trazos y sus músculos.
- Sakura –susurró Syaoran- ¿Por qué no me has besado como se debe?
- Porque tienes que estar realmente despierto para besarte como se debe. Además, creo que ya se te pasó el tiempo para besos, ya son las 7:30 y tienes que presidir un acto a las 10:00.
- Faltan más de dos horas –dijo Syaoran levantando por fin la cabeza.
- Sabes que ambos tenemos que prepararnos y vestirnos, además de que tienes que repasar tu discurso con tu madre, los líderes de la aldea están muy entusiasmados con que vayas a bendecir su comunidad.
- Entonces nos podemos levantar en media hora, ¿Qué crees?, media hora de amor y cariño para tu esposo.
- Syaoran –dijo Sakura rodando los ojos- la razón de que estemos despertando a estas horas y no más temprano son las atenciones que nos dimos anoche.
- Umm, me gusta cuando tratas de seducirme con palabras –dijo el joven volteándose para tomar a su esposa en sus brazos.
- ¡Syaoran-kun, ya! –dijo Sakura tratando de parecer seria.
La verdad era que Syaoran estuvo muy nervioso con la ceremonia de ese día, durante toda la semana había repasado sus líneas, ya que la aldea adonde se dirigían usaban un lenguaje antiguo que no se usaba más salvo en esa tierra. Como cada vez que Syaoran se sentía nervioso, había pasado la noche liberando su ansiedad de la mejor manera que conocía: en la cama con Sakura.
- ¿No fue suficiente anoche? –dijo Sakura mientras su esposo la recostaba en la cama.
- No fui muy rudo ¿o sí? –pregunto Syaoran.
Luego de que el cuerpo de Sakura se acostumbró a la intimidad con Syaoran y de que el descubriera los puntos sensibles de Sakura, la intimidad había ido cambiando. Syaoran no solo era un Lobo de nombre, también tenía un lado salvaje, al principio se mostraba molesto cuando perdía el control y era muy brusco con Sakura, pero su esposa le ayudó a estar en paz con su lado salvaje, además Sakura entendía la necesidad de Syaoran de ser dominante en la cama y le encantaba ver como se ponía como un cachorrito tierno luego del éxtasis. Por otro lado, Sakura no podía fingir el hecho de que ella disfrutaba de la pasión de su esposo.
- Todo está bien –respondió Sakura.
- ¿Y por aquí, cómo está todo? –pregunto Syaoran hablándole al pequeño bulto en el vientre de Sakura.
- Está bien –dijo Sakura con una sonrisa.
Su primer bebe nacería en unos 5 meses, pero aun nadie fuera de ellos los sabia, solo Yelan, Fujitaka, Tomoyo y Wei. Syaoran había mostrado desde el principio de su matrimonio su deseo de que Sakura siguiera sus estudios antes de quedar embarazada, lo que fue una decepción para los miembros del Consejo, pero como eran jóvenes no hubo protestas. Ahora con el bebe de camino Syaoran había duplicado la seguridad de Sakura y había hecho unos resguardos a mano en tela para que Tomoyo los cosiera en cada pieza de ropa que usaba Sakura, comenzando por los trajes para ceremonias. Así que, cualquiera que analizara a Sakura, solo sentiría la presencia de Syaoran en ella y no percibirían su poder, o el nuevo ser que guardaba en su vientre.
- ¡Qué bien hueles!
- Syaoran, por favor, debemos irnos –dijo Sakura sin dejar de besar a su esposo.
- Ok, ya voy a ducharme, ¿vienes conmigo?
Fue una pregunta totalmente retórica, ya que Syaoran no esperó la respuesta para cargar a su mujer y dirigirse al baño. Ya luego de pie durante la ceremonia Sakura miraba fijamente a su esposo mientras hablaba con los ancianos de la aldea. Syaoran se veía tan regio e imponente, y tan diferente al hombre que estuvo en la ducha con ella hace unas horas.
- ¿Te sientes bien querida? –escucho Sakura a Yelan a su lado.
- Sí, todo está bien.
- Debemos apurarnos con las noticias –dijo mirando el vientre de Sakura- así el Consejo dejará los viajes de Syaoran por un tiempo.
- Hasta ahora no he tenido ningún contratiempo y las pociones de Syaoran me han ayudado mucho con los síntomas.
- Me alegra de que haya sucedido ahora, yo… quiero que Syaoran ocupe mi lugar para su 25to. Cumpleaños.
- Pero…
- Ya está más que capacitado, no sé por qué debemos esperar más, además te tiene a ti para ayudarlo en todo.
Sakura fijo la mirada en su esposo nuevamente, pudo sentir el poder de Syaoran en su túnica cubriéndola a ella y al bebe en su vientre. Él estaba más que preparado para tomar el liderazgo del Clan, de hecho muchos de los miembros de la familia ya lo consideraban la cabeza.
De regreso a la casa, Syaoran dormitaba con la cabeza recostada del pecho de Sakura, mientras ella pasaba sus dedos por sus cabellos.
- Cuando lleguemos quiero que me acompañes al jardincito –dijo
El jardincito era una parte del patio trasero donde solo entraban ella y Syaoran, era un lugar especial como lo que tenían en Tomoeda en el parque pingüino, pero más verde y lleno de flores, no siempre tenían el tiempo de ir a la playita de Syaoran, así que tomaron esa parte de la casa para tener un tiempo a solas de recreación.
- ¿Qué vamos a hacer? –preguntó Sakura
- Ya verás.
Entraron a la propiedad y se dirigieron directamente al jardincito, cuando Sakura entró se llevó una gran impresión al ver un arbusto que había sido podado para darle la forma de un osito con un cartel al lado que decía Te Amo y muchos globos alrededor del jardín.
- ¡Syaoran-kun!
Cuando Sakura se volteo a ver a Syaoran este tenía un ramo de flores en sus manos.
- Sakura, en esta tarde tan hermosa quiero expresar mis sentimientos hacia ti. Cuando te conocí no eras más que un obstáculo en mi camino para cumplir mis propósitos, pero luego entendí que mi propósito era estar a tu lado. Sin darme cuenta te amé desde un principio y ese sentimiento siguió creciendo hasta hoy.
- Syaoran…
- Debí decirte lo mucho que te amaba hace 5 años cuando nos casamos, pero tú te me adelantaste. –dijo con una media sonrisa
- Jiji
- Debí decirte lo mucho que te amaba cuando apareciste en la sala del Consejo como mi prometida, pero está confundido.
- Mi amor…
- Debí decirte lo mucho que te amaba cuando te tuve entre mis brazos antes de irme de Tomoeda y antes de eso tuve muchas oportunidades para decirte que te amo, pero mis temores e inseguridades no me lo permitieron. Ahora estamos esperando un bebe, y no quiero que pase la oportunidad antes de que nazca para decirte que te amo, no por ser una buena esposa aunque lo eres, o porque sé que serás una buena madre. Te amo porque te robaste mi corazón con tu sonrisa, cuando yo apenas tenía 12 años de edad.
- Syaoran-kun, yo también te amo mucho –dijo Sakura con lágrimas en sus ojos.
- Quería tener este momento especial hoy contigo, ¿sabes que un día como hoy fue que me di cuenta de mis sentimientos por ti?
- ¿En serio?
- Si, hace 12 años, cuando tenía 12, un día antes de la feria de osos de felpa, ¿recuerdas esa feria? Fue donde nos quedamos atrapados en el ascensor.
- Si, fue cuando comenzamos a llamarnos por nuestros nombres.
- Si.
- Creo que yo ya te amaba también, me puse muy feliz de poder tener esa intimidad contigo.
- Y ahora te tengo y quiero que sepas que soy muy feliz, y que voy a mejorar cada día.
- No tienes nada que mejorar.
- Bueno tal vez no mejorar, pero si te debo muchas cosas, como…
Syaoran le hizo señas a Sakura de que se volteara y cuando lo hizo salió un pequeño panda de entre los arbustos.
- ¡Ay qué lindo bebe panda!
El oso juguetón se agarró en seguida de la pierna de Sakura, la cual se agacho para poder abrazarlo, se dio cuenta de que del cuello del oso salía una cinta roja que decía
¿Quieres ser mi novia?
- Syaoran…
- Te lo debía, esa pregunta… entonces… ¿quieres ser mi novia?
Sakura vio el sonrojo de su esposo y se le aguaron los ojos, no podía creer que Syaoran después de 5 años de matrimonio aun tuviera vergüenza de ciertas cosas con ella.
- No sé qué decir –respondió Sakura- creo que debo hablar con mi padre y mi hermano primero.
- Jajaja, eso podría tardar un tiempo.
- Es broma, ¡Claro que sí, quiero ser tu novia! –dijo Sakura dejando al oso y lanzándose a los brazos de su esposo.
- Ahora lo único que tenemos que hacer es no dejar que mi esposa se entere.
- Ok –dijo Sakura con una sonrisa cómplice.
- Te amo, mi Sakura.
- Yo también, ¿seguro que no te arrepentirás de esto?
- Jamás, es la mejor decisión que he tomado.
