Advertencia: El capítulo a presentar a continuación podría no ser apto para aquellas personas que tienen fijado una visión única y rígida sobre cómo deberían ser los personajes de Inuyasha, especialmente tomando base la historia canon. Se recomienda discreción en ese sentido.
Día 155 – Reunión 24
El consejo de sabios se encontraba bastante aburrido en algún lado de quién sabe dónde. El no contar con la madre de Oigumo para que les siguiese contando sus historias y anécdotas, y que Tsubaki estuviera contra el suelo y constantemente llorando desde que se enterara de la supuesta muerte de Kikyo a manos de Naraku, había quitado completamente la vitalidad a las reuniones.
─ Hijo de puta Naraku. El día que lo vea lo mato. Juro que el día que lo vea lo voy a matar ─ dice la sacerdotisa por millonésima vez en el día.
─ Esto es tan aburrido que da asco ─ dice Kagura con Akago durmiendo en sus brazos ─ ¿Cómo es posible no tengamos otra cosa que la ausencia de Naraku para pasar el rato? Eso nunca nos había detenido antes ¿Qué pasó con los juegos y las cosas que Kagome nos regaló?
─ Fue el miserable de Naraku ─ dice Kageromaru ─. El muy desgraciado destruyó todos nuestros juegos de mesa antes de dejarnos. Se nota que está en todo momento pendiente de echarnos a perder el día. No pierde el tiempo para desmoralizarnos a todos.
─ ¿Qué está pasando, muchachos? Se ven muy mal ─ saluda Kohaku desde la rama alta de un árbol.
─ Al menos uno de nosotros se ve de humor ─ opina Goshinki.
─ …Lo haré trizas… Se arrepentirá de haberle puesto un dedo encima a Kikyo ─ continúa llorando Tsubaki.
─ ¿Qué le pasa a Tsubaki? ¿Le salió fallida una maldición? ─ se extraña el chico.
─ No. Lo que le pasa es que está despechada porque Naraku eliminó al amor de su vida, y desde que se enteró no lo supera ─ dice Kageromaru sin que le preocupase que Tsubaki le oyese.
─ Eso suena bastante trágico ¿Y de quién estaba enamorada? ─ pregunta Kohaku con total inocencia.
─ Es que no te enteras de nada aunque te lo digamos de frente ─ dice Kagura con aburrimiento ─. Kageromaru se refiere a Kikyo. Naraku asesinó a Kikyo en el monte Hakurei, y resulta que Tsubaki se enteró y se ha derrumbado completamente. Pobrecita.
─ ¿Por qué demonios no le confesé mis sentimientos? ─ Tsubaki se vuelve a tapar el rostro con ambas manos mientras seguía llorando ─ ¿Cómo pude ser tan ciega como para no darme cuenta de lo especial que era ella? Kikyo, quiero irme contigo. No tiene sentido seguir viviendo si tú no estás…
─ He visto parejas de muchos años que no alcanzan la mitad de ese drama cuando uno de los dos se muere ─ apunta Goshinki ─. Realmente Naraku se ha pasado, y él todavía tranquilo como si no hubiera hecho nada a nadie. No debería extrañarse si un día de estos nos deshacemos de él de muy mala manera ¿Creen que se daría cuenta si envenenamos su té el día que nos volvamos a encontrar?
─ No serviría de nada. Su corazón lo tengo yo, y por lo tanto no serviría nada ─ dice Akago, que finalmente había despertado ─. Él lo pensó todo con demasiado detalle. Para que se puedan vengar de él deben primero acabar conmigo, o de lo contrario será imposible matarlo.
─ Eso no me preocupa, si es hasta mejor ─ apunta Kagura ─. Si ese desgraciado es inmortal, significa que podremos golpearlo y darle la mayor paliza que le haya dado nadie en su vida, que igualito no se va a morir, y así seguiremos hasta que estemos todos satisfechos ¿qué dicen ustedes?
─ Para mí está bien ─ dice Tsubaki ─. Con todo el odio que le estoy teniendo, creo que necesitaré otros cincuenta años dándole golpes, palos y patadas para que se me alivie lo que tengo por dentro… Nada me gustaría más que verlo desfigurado y más amasado que mezcla para hacer fideos. Mi nueva ilusión es oírlo sufrir y rogar por clemencia mientas atoro mi pie en su trasero por la patada que le daré ¡Quiero que se arrepienta por todo lo que le hizo a mi Kikyo!
─ Al menos ya no es tan tsundere y admite sus sentimientos ─ dice Kageromaru ─. Ahora veo que sí es verdad eso de que las tragedias cambian vidas. Y yo que sólo me reía cuando oí a Goshinki decir eso.
─ Vaya, realmente lo siento mucho, Tsubaki ─ dice Kohaku mostrando aflicción ─. Por cierto, tengo una noticia que les va a interesar ─ todos, como muestra de interés, prestan atención a Kohaku ─: invité a Suiryu para que se una a nuestra reunión en el consejo, y ella me dijo que sí.
─ Eso suena bastante bien ─ manifiesta Kagura ─. La hija del señor feudal Rinryu de nuestro lado. Eso ya sería casi como si fuésemos de la realeza, además que hemos estado queriendo conocerla desde que nos dijiste que eran novios.
─ Es una lástima que la abuela no esté aquí. Seguramente haría un festín para recibir a la hija del señor feudal Rinryu ─ dice Goshinki un poco divertido.
─ ¿Y cuándo vendrá esa chica? ─ se interesa Akago.
─ Ella estará esperando a que volvamos al barrio youkai, y entonces se las podré presentar como es debido ─ dice Kohaku suspirando como un enamorado (lógico, ¿no?) ─. No sé si sea por el tiempo que llevamos sin vernos, pero les aseguro que está mucho más hermosa que antes. Me dejó sin aire cuando me encontré con ella.
Tsubaki rompe nuevamente a llorar, y Goshinki le hace señas a Kohaku para que no entrase más en detalles con el encuentro con su novia. Kanna nota unas señales en su espejo, y toca un hombro de Kagura para mostrarle lo que transmitía el espejo: un grupo de youkais estaba pasando por la zona, y al parecer venían con ganas de buscar pelea y asesinar a cualquiera que vean débil.
─ Tsubaki, mira esto ─ llama Kagura ─. Supongo que con estos tontos podrás al menos calentar los puños para cuando te encuentres con Naraku.
─ No es que me anime demasiado la propuesta, pero lo voy a aceptar ─ dice Tsubaki ─. A lo mejor acaba siendo mejor de lo que espero. Tengo la cara de Naraku tan grabada en mi mente que podría verla en esos youkais, y así podré drenar un poco de la ira que tengo ¿Quién quiere acompañarme en la diversión?
─ Pensé que no lo dirías ─ Kageromaru se monta en los hombros de Yuromaru, quien se levanta y mueve los dedos para prepararlos para una buena pelea.
─ Pobres tontos inocentes ─ Goshinki también se levanta y sonríe con malicia ─. Parece que se creen muy duros, pero sólo serán nuestros sacos de boxeo personalizados… Caray, ya hasta se nos pegó el vocabulario de Kagome. Cómo se nota que ella ha impactado muchísimo en nosotros.
─ Entonces está decidido ─ Kagura deja a Akago a un lado y toma su abanico para pelear ─. Kohaku, cuida del bebé por el momento, que vamos a estar ocupados un rato.
─ Está bien.
Tsubaki y las extensiones de Naraku se retiran de allí y dejan a Kohaku solo con Akago, el cual sólo se dedica a verle la cara al chico. Kohaku sólo se queda jugando con su hoz de forma distraída.
─ Oye, niño ─ dice Akago ─ ¿Sabes cambiar pañales?
─ No, y nadie me ha enseñado nunca a hacer eso ─ responde Kohaku con sinceridad ─ ¿Por qué dices eso?
─ Porque necesito un cambio ahora mismo. Puedes verlo como una práctica de tu vida a futuro con la tu novia.
Kohaku estaba completamente mudo, pero tuvo que admitir que Akago tenía bastante razón con lo que había dicho. Sabía de antemano que podría no agradarle la labor, pero igual se puso a ello, pues sabía que no iba a tener otra cosa que hacer mientras los demás estuviesen en lo suyo.
CONTINUARÁ…
Este fue de los capítulos que más rápido había creado, a pesar de que al principio tuve algunas dificultades para estructurarlo, pero en fin. Sólo me queda invitarlos para el siguiente capítulo, que ya llegará a su debido día :D.
Hasta otra
