DISCLAIMER: ni soy dueña de nada del Universo de Harry Potter, ni recibo pago alguno por lo que publico a continuación. La historia es 100porciento salida de mi imaginación e impulsada por la maravillosa saga de HP.

Capítulo #21 (parte cinco): ANDEN 9 y 3/4

Scorpius está con los nervios a flor de piel. Siente las miradas de algunas curiosas persona que le han clavado la vista y una que otra vez es empujado por la exorbitante cantidad de gente que se aglomera en el andén 9 y ¾.

Lleva el mentón obstinadamente levantado y los ojos grises mirando con indiferencia a todos quienes pasan a su alrededor. Está nerviosismo, si, pero no es como para que los demás lo noten también.

Entre sus pálidas manos aferra su baúl, dentro del cual lleva las únicas cosas que le mantendrán ligado a su hogar… y unos cuantos libros, su escoba, algunos calderos y esas estúpidas cosas escolares que sólo hacen que se le encarrote el brazo de cuando en cuando por el exceso de peso.

A su lado, Draco camina erguido y con una expresión muy parecida a la suya. Viste una túnica negra abotonada hasta el cuello y su el pelo eternamente engominado –y rubio- deja entrever unas pronunciadas entradas; mas sin embargo, sigue siendo tan condenadamente apuesto como su hijo.

Entre ambos, Astoria va con la mirada perdida entre la multitud de magos… no volvería a ver a su bebé hasta las vacaciones de navidad. Los ojos se le humedecen ligeramente, pero enseguida mira hacia arriba, obstinada en detener las lágrimas.

Cuando estuvieron los tres frente al Expreso de Hogwarts, Astoria se volvió para mirar a Scorpius.

-Prométeme que me escribirás cada que sea posible Hyperion- el aludido y su padre entornaron los ojos y Draco además soltó un bufido ¿es que Astoria no entendía que si el niño llevaba ése como segundo nombre es porque era horrible? Aún así, Scorpius dibujó en su rostro una sonrisa ladeada –cuánto se parecía a su papá a veces- y contestó.

-Si mamá, pero solo cuando tenga tiempo.

La rubia se inclinó para besar a su hijo, quien pese a parecer abochornado, no se movió ni un centímetro.

Y así estaba la cosa, con Astoria asfixiando a Scorpius y éste rojo como un tomate, cuando la vio.

El mundo no se detuvo repentinamente, sino que comenzó a pasar un poquito menos aprisa, y el aire se volvió tan pesado que a Draco se le dificultó el respirar. Sus ojos grises no podían despegarse de esa silueta tan familiar.

Hermione llevaba el cabello esponjado y enmarañado como siempre, de un castaño talvez más oscuro del que recordaba. La cintura era ahora un poco menos esbelta pero seguía conservando esos brazos delgados, que terminaban en un par de manos suaves y…

-¡Draco!- Astoria parecía impaciente -¿qué ves con tanto interés?- la rubia siguió el camino de sus ojos pero al no ver nada excepcional, volvió la vista a su marido.

Suponiendo el motivo por el que le habían distraído, Malfoy se agachó ligeramente para hablar en tono cómplice con su hijo

-no me importa cómo le hagas, pero quiero excelentes calificaciones…- Scorpius abrió un poco más de lo normal los ojos, y luego contuvo el aire –y que hagas enfadar tanto al profesor de herbología como te sea posible- le guiñó un ojo y el menor exhaló, aliviado.

-Con todo gusto- se acercó hasta su padre y le dio un breve abrazo, al tiempo que el Expreso comenzaba a sacar humo y a producir un chillido molesto.

Scorpius volvió a tomar su baúl y se dispuso a entrar al tren, mientras Astoria no le despegaba los ojos de encima, y Draco hacia lo suyo con Hermione.

Weasly, a su lado, la tenía de la mano mientras hablaban y él estaba seguro de que en algún momento de su segura aburrida conversación, le habían volteado a ver. Se encogió de hombros momentáneamente y tomó la mano de su esposa, quien ahora sí, lloraba en silencio mientras le sonreía a su retoño.

10 minutos transcurrieron antes de que el andén quede desprovisto de tren y aún así, Draco seguía observándola.

-La casa va a estar muy silenciosa sin Hyperion- comentó Astoria, como quien no quiere la cosa, mientras se secaba una lágrima de la mejilla.

-Nos las arreglaremos- tiró de la mano de su mujer para irse de King's Cross lo más antes posible, porque estaba seguro de que si continuaba ahí, con la vista inmersa en Granger, no sería dueño de sus acciones. Un lujo que no podía permitirse. Y los millones de recuerdos enterrados que ahora salían a la luz no eran nada bueno.

Pero por Merlín que la volvería a ver, y en esa ocasión podría hablar con ella o dejaba de llamarse Draco Lucius Malfoy… y todos sabemos lo mucho que al rubio le gusta su nombre.


Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

Me gustaría pedirles que por ser el último capítulo de "La serpiente no es como la pintan" me dejaran un lindo y enorme review sobre lo que les pareció la historia.

Y cambiando a otras cosas, si. Lo sé. No tengo perdón por este final tan inconcluso y espantoso, pero es lo que hay. Si no lo escribía ya, jamás terminaría.

Quiero decirles que, en lo que respecta a escritura, este ha sido uno de las más gratas experiencias que he tenido. Sus reviews me hicieron sonreír en incontables ocasiones, dándome un poquito más de confianza en mi misma.

A todas(os) los que se tomaron la molestia de lee, mis sinceras gracias. Y a lo que además dejaron un review, todavía más. Les juro que son simplemente lo mejor.

Y a tres personas que adoro y con las que pude mantener una relación más allá del vínculo escritor-lector: Ly, Jackie y Lamsi…. Gracias preciosas.

Y ni qué decir… extrañaré subir capis jeje

Por cierto, algunos retos se me traspapelaron (dos, si no me equivoco) y prometo responderlos en cuando me sea posible –si, seis meses, un año o dos, pero lo haré. Soy una mujer de palabra, no de tiempo xD- pero como historias independientes.

Y bueno, eso es todo, creo.

Nuevamente, gracias por todo.

Sin ustedes, este fic no hubiera sido nada.

Con todo su amor y aprecio

T A N I Zz…