Harry POV.

-No puedo Diana- Solté- Tengo miedo- Dije aun con los ojos cerrados.

-¿Miedo de que?- Murmuro.

-De que Severus se me borre del pensamiento- Al decir esto dos lagrimas gordas me salieron de los ojos- Tengo miedo de que tarde o temprano... si lo olvido... dejare de amarlo... y no puedo hacer eso. Simplemente no puedo.

-Harry- Murmuro Diana- Sé que al principio va a ser duro porque lo amas... pero tienes que aprender a vivir sin él... tiendes que dejarlo atrás... yo lo amo como hermano. Pero lo que está haciendo no tiene nombre- Su voz se escuchaba enojada.

El agua caía y azotaba la ventana, mi reflejo se veía en el cristal mientras que la suave lluvia se veía de fondo. Ya eran las seis de la mañana y la lluvia había empezado hacia un rato. Mi mente no dejaba de carburar ideas y el corazón muerto no dejaba de dolerme. Faltaban ya pocas horas para verlo y cada vez el nerviosismo se hacía más grande en mí.

-Harry- Hermione me llamo desde el otro lado de la puerta.- ¿Puedo pasar?

-Adelante.- Murmure mientras que seguía con la vista perdida en mi reflejo en el cristal.

Se escuchó el clic de la puerta al abrirse y cerrarse y el inconfundible olor de Hermione lleno mis fosas nasales.

-¿Qué sucede?- Susurre sin moverme de mi lugar.

-El maestro dice que los clanes completos estarán aquí en una hora, necesitamos estar todos para recibirlos. Aparte,- Dio un suspiro y su tono se hizo de insinuación. -Lestat ha dicho que tu perteneces a la familia Snape y que debes de estar ahí presente.

Mi ceño se frunció al instante.

-Yo no pertenezco a nadie.- Gruñí mientras que me giraba a encararla.

-Hey... a mí no me lo tienes que decir. Él fue el que lo dijo.- Puso una mueca en su angelical rostro mientras que se acercaba un poco más a mi.- Sé que vendrá él, y sé que no quieres tocar el tema. Pero, por favor Harry date una oportunidad de volver a sonreír. Te estás muriendo por dentro.- Su voz sonaba preocupada.

Yo no dije nada, el silencio se apodero de la situación.

El corazón comenzó a doler de repente con una rapidez indefinida. ¿Era tan obvia? Al parecer así era.

Hermione me sonrió por última vez antes de salir por la puerta, dejándome así solo de nuevo en la grandeza de mi habitación de cristal. Me sentía como en una pequeña casa de muñecas, todos observándome desde afuera pero sin poder hacer nada por dentro.

Regrese a mi lugar inicial en la ventana, recordando las palabras de Hermione en mi mente.

"El maestro dice que los clanes completos estarán aquí en una hora, necesitamos estar todos para recibirlos."

Algo hizo clic en mi mente.

El tiempo se acercaba, ya no quedaban días ni horas... Simplemente quedaban minutos para que aquel bello y doloroso rostro apareciera frente a mí.

Los sollozos ocultos quisieron volver a salir de mi boca.

¿Estaba listo?, ¿Estaba realmente preparado para lo que se venía?

No sabía la respuesta.

Aquel hombre que miraba su reflejo era un completo extraño para mí. El cabello rebelde, la ropa blanca, la tez pálida, los labios rellenos, los ojos verde esmeralda con unas espesas pestañas... el era un completo desconocido, a pesar de que era yo mismo.

Me había matado.

Una gota callo justo en el ojo de mi reflejo y se escurrió por el rostro... desee llorar, desee poder ser humano y haberme muerto de una buena vez. Desee que esto jamás me hubiera pasado.

Pero ahora yo era un vampiro.

El tiempo a mí alrededor se iba con rapidez, pero yo jamás abandone mi posición junto a él cristal. Estaba consciente de que me necesitaban haya afuera pero mi mente estaba dormido. Estaba intentado encontrar alguna manera de salvarse de lo que se le avecinaba. Estaba consciente de que lo vería mas no sabía de qué manera reaccionaria.

Di un último suspiro y una última mirada a aquel extraño que se veía en el cristal, a aquel querido desconocido que era mi futuro.

Di la vuelta y camine hacia la puerta con paso lento, no queriéndome enfrentar a lo que sea que estuviese detrás de el. Tenía miedo y no sabía cómo lidiar con él.

Sentía que con cada paso que daba mi supuesta valentía se iba haciendo más pequeña. Necesitaba mantener la mente en frio, necesitaba distraerme para no aceptar lo que sabía que era contundente.

El aire llegaba a mis pulmones de forma apresurada mientras caminaba por aquel pasillo de altos paneles de madera y suaves alfombras aterciopeladas. El nerviosismo aumentaba desmesuradamente mientras que las luces del pasillo iban siendo apagadas una a una por la suave luz grisácea que traspasaba los ventanales.

Hoy era un día nublado, aquellos días en que los de la guardia podían salir sin descaro alguno a Roma y ser vistos por los humanos. En lo personal no me gustaban ese tipo de juegos previos a la comida. Prefería quedarme aquí antes que ir... pero ahora mismo mataría por poder salir y escaparme de lo que me esperaba.

Llegue al hall aun con la mente perdida en mis propios pensamientos. ¿Han sentido lo que es no poder salir de las trampas de tu cerebro? Pues así me sentía yo, su cara, su sonrisa, sus ojos, todo me tenía en un masoquista intento de hipnotización que estaba funcionando realmente.

-Harry- Murmuro con sus ojos hipnotizantes en los míos.

-¿Si Severus?- mi voz se quebró en la última letra.

Dudo un poco pero luego hablo.

-Siento mucho de que te hayas enterado de mi boda con Andre de esa manera- Me vio con ojos tristes- Yo... te lo iba a decir... solo que no sabía de qué manera.

Sentí como si me sacaran todo el aire del cuerpo, "No por favor... otra vez no!" grite en mi fuero interno, requirió de todo mi autocontrol para poder responderle sin que me pusiera a llorar.

-No importa Severus- Murmure- De todos modos, ya se veía venir.

-Harry.- Me llamo Blaise sacándome de los recuerdos.

Sacudí la cabeza, algunas veces para regresar a mi realidad.

-¿Qué sucede?- Respondí mientras que una cálida mano se pasaba por mis hombros.

-¿Listo para darles la bienvenida a los Clanes? No te pongas nervioso, algunos de ellos si son bastante cerrados y con cara de pocos amigos, pero estoy seguro de que les encantaras...- Mi mente estaba perdida en los recuerdos mientras que la voz de Blaise se escuchaba como un zumbido en mi oído. Odiaba recordarlo... pero a la vez amaba ver su cara en mis pensamientos.

-Severus, por favor... eso lo dices para que no me sienta miserable en este momento... pero sabes bien lo que va a pasar cuando ustedes se vayan y yo me quede con Louis, mi existencia va a volver a ser vacía y sin sentido.

Me apretó más contra él y suspiro.

-¿Y qué hay de Sebastián? ¿Acaso no es tu novio?- Su voz tomo un matiz de enojo.

-No, solo somos amigos.- Murmure contra su pecho. Mis mejillas se tornaron un poco más rojas.

-¿Y entonces por qué lo besaste?

Eche mi cabeza para atrás para poder observarlo, tenía los ojos cerrados y la mandíbula apretada, tenía una suave arruga en la frente.

-Para poder olvidarte- Susurre.

Y jamás lo olvide, él siempre fue, es y será lo único que necesito para poder sobrevivir. Y no era que no lo amase... aquí lo que importaba era que yo hubiera superado lo que nos había separado y que el aun quisiese estar conmigo.

-... Y así Harry... los Clanes se forman por más de tres personas. Aunque bueno tú lo vas a investigar ahora porque ya llegaron los primeros.- Termino Blaise mientras que yo levantaba la mirada al instante. Sentía mariposas en el estómago y el corazón se me empezó a calentar. Esperaba que fueran ellos.

-Hola.- Dijo una suave y femenina voz.- Soy Marietta y nosotros somos del Clan irlandés.- Aquella pequeña de Rizos negros hizo que saltara un poco de mi lugar a un lado de Blaise. Odiaba a mi corazón, empezaba a tener esperanzas antes de que nada sucediese.

-Hola. Soy Blaise y el es mi compañero Harry.- Musito mi amigo vampiro a un lado mío viendo fijamente a esa pequeña que tenía una belleza inigualable. -Adelante por favor, los guiare hacia la sala de juntas.

La mujer corpulenta y el hombre hermoso que venían tras de la pequeña de rubios negros siguieron a mi amigo por el pasillo. A mi lado Hermione se burlaba un poco de la cara de idiota de su hermano. Yo... seguía perdido en mis pensamientos.

-Ya llegaron los siguientes.- Mascullo Mione mientras que ponía una mueca de desacuerdo en su angelical rostro. A ella no le gustaban estas juntas, se sentía desplazada.

-Hola, soy Abraxas nosotros somos del clan Egipcio.- Dijo aquel muchacho moreno, realmente bello mientras que una sonrisa suave se formaba en su rostro y una mano se tendía para que yo la alcanzara.- ¿Tu eres?

-Soy... Harry.- Murmure mientras que tomaba su mano.

-Mucho gusto Harry.- Volvió a sonreír brillantemente.

-Síganme los guiare hacia la sala.- Susurre mientras que me daba la vuelta para caminar pero una pequeña mano me impidió el paso.

-No, permíteme llevarlos yo.- Dijo la pequeña Herms con una sonrisa de complicidad en la mano. -A ti te tocara el próximo Clan.

La fulmine con la mirada pero deje que pasaran. Abraxas me dio una sonrisa fugaz antes de seguir a Herms.

Empecé a hiperventilar.

¿Qué iba a hacer? Yo aún no estaba listo para verlos, yo aún no podía... no quería. No, esto no era lo que yo había pensado.

Unos olores demasiado conocidos inundaron mi nariz.

Seguía dándole la espalda a la puerta, no queriendo darme la vuelta para no enfrentarlos. Tal vez, todo esto sería un sueño y despertaría en mi cama en Londres junto con Louis. Rogaba porque así fuese.

-Harry.- Una tintineante voz chillo a mis espaldas.

Me gire lentamente, sosteniendo el aire. Mi corazón muerto empezaba a doler cada vez con más fuerza. Los ojos me picaban por las lágrimas contenidas. Todo era demasiado duro.