Capitulo 25: La Tormenta


Arlen abre los ojos lentamente, había estado dormido con el sol apuntándole desde los últimos veinte minutos, mira a su alrededor y puede notar que está sentado bajo un árbol en el medio de un bosque, no recuerda nada de lo que pasó. Se levanta y lentamente se estira, algo adolorido, mirando hacia abajo chequea su traje y es el mismo que usa para salir a trabajar.

El cielo azul y el sol brillando casi lo ciega y debe taparse con una mano para poder mirar a sus alrededores con más detalle. Como dicho anterior mente, es un bosque verde y vivo, parece profundo en todas las direcciones.

- ¿Dónde demonios me he metido? - Bufa el muchacho, sus dos manos ahora en su cadera.

De a poco comienza a caminar hacia una dirección aleatoria, espera encontrar la salida pronto y a su grupo, si es que vino con uno, mientras intenta recordar a que ha venido a este bosque.

Parece un lugar muy tranquilo y muy familiar, la forma de los árboles y los lugares donde no hay de estos para formar claros, como si en el fondo supiera donde está pero no logra darse cuenta. Pronto camina unos metros entrando en un claro y mirando hacia arriba.

Una columna de tierra y humo se ve hacia donde él se dirige, alguien acaba de explotar por allí, o algo parecido, Arlen decide ir a investigar rápidamente. Cruza los bosques corriendo y prepara una espada en su mano, el humo desaparece pero él sabe bien donde está y consigue acercarse hasta el claro de donde proviene.

Al llegar puede ver a un chiquillo, está sangrando en el suelo y parece que está llorando, se acerca enseguida.

- Oye, levántate –

El chiquillo voltea, su cara denota miedo y rabia, pero Arlen es sorprendido por él, sus cabellos rojos y sus cicatrices, todo es como... si fuera él de pequeño. Ahora ve la espada tirada cerca del pequeño Arlen y es como si viviera otra vez sus recuerdos.

Una mano lo toma por el cuello y lo acerca, el Arlen adulto observa a su yo de quince años aterrado – No puedes ganarle –

Sus ojos son grandes como si ambos fueran platos, el niño ya no está y la agradable brisa de un día soleado es reemplazado con fuertes vientos y lluvia aun más fuerte, todo cayendo en su espalda mientras se mantiene de rodillas donde antes había un niño, ahora hay un adulto asustado como un niño.

Unos pasos se acercan por detrás, Arlen voltea lentamente y ve lo que no quería ver, ese hombre de armadura y capa negra larga, su cabello rojo largo al viento y sonrisa de dientes puntiagudos mientras sostiene esa condenada espada larga.

- Recuerda, Arlen, tienes dos derrotas, sabes lo que significa –


Arlen se levanta de repente, sentado en el sofá de su hogar, asustado por un fuerte ruido afuera, un trueno muy ruidoso que acaba de rugir. La lluvia de su sueño cae afuera y la noche cubre toda la ciudad, pero él no lo sabe, solo recuerda la cara de su padre en el sueño.

Respira agitadamente y mira a sus alrededores, apenas se da cuenta de que alguien más está en el living con él y esta es Cana, dejando su bolsa sobre la mesa. Ella debió causar un ruido que con el trueno de afuera fue suficiente para levantarlo.

La chica rápidamente se acerca caminando, no sabe qué ha pasado, acaba de llegar invitada por Arlen, pero al verlo dormido decidió ponerse cómoda hasta que despertara.

- Tranquilo, soy solo yo... estabas dormido, tonto, y llueven gatos y perros afuera – Ella lo intenta calmar y se acerca para notar su cara de susto.

- Cana – Él se mira las manos, temblorosas y temerosas – Fue un sueño –

- ¿Pesadilla? Discúlpame, cariño, no era mi intención – Arlen sube la mirada y muestra sus ojos, el terror puede verse en él fácilmente, y Cana conoce esa mirada, ese labio que tiembla y no puede expresarse - ¿Estás... bien?- Una pregunta algo estúpida.

Arlen enseguida la toma por las mejillas, siente su piel mojada por la lluvia, es real, todo es real. Prosigue con un abrazo trayendo a la mujer hacia el sofá con él, ella no dice nada, solo cierra los ojos e intenta dejarse llevar, no lo disfruta para nada, no disfruta verlo así.

Claro, Arlen abraza a su amada, pero aprieta sus puños, su voz tiembla y es incapaz de producir más que un quejido antes de que lagrimas caigan por sus mejillas. La ira y la impotencia, aunque fue un sueño, no pudo enfrentársele cara a cara, tuvo miedo.

- No fui fuerte, no soy fuerte y jamás lo seré, jamás podré hacerlo – Murmura el chico, ahora llora en silencio sobre el hombro de Cana, ella lo escucha y su corazón se parte en mil pedazos, si alguien con tanta confianza como Arlen tiene miedo de Jack...

- Arlen, no digas eso –

- No podré hacerlo –

- Claro que si, podrás vencerlo y demostrarle...-

- Ese no es el problema – Arlen aprieta mas el abrazo, sus músculos están tensos, las lagrimas siguen cayendo mientras él recuerda las palabras de su padre en el recuerdo.

- Recuerda Arlen, tienes dos derrotas, sabes lo que significa – Arlen puede verlo claramente, ese demonio de pelos largos rojizos atados tras su cabeza, su barba color carmesí, sus pequeñas pupilas de asesino y su sonrisa malévola mientras termina la frase – La próxima vez solo uno saldrá vivo, tendrás que matarme...-


Un pequeño drabble, corto y rapido, no pensaba publicarlo pero creo que es un buen pequeño capitulo para hacer tiempo hasta que llegue el siguiente capitulo :D

Gracias por leer y por los nuevos favoritos y reviews!

Ciao!