LOS PERSONAJES DE BLEACH PERTENECEN A TITE KUBO, LOS DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO.
Advertencias: Puede contener OoC. Puede no concordar con varios eventos recientes de los mangas. (Gracias a Tite "Troll" Kubo)
Gracias: Natsumivat: Pobre Itachi, se quedó en la friendzone. Respecto al crossover que mencionas, ya no lo continué porque se me fue la inspiración. Sinceramente no sé cómo seguirlo. SCarrieS: Para pensar en esos hashtags me tardé una eternidad, me alegra que te gustara la parte cómica, pues creo que es lo que se me dificulta más. ShadowyWriter: gracias por leer y comentar, ya sabes, debe haber un poco de drama romántico. Inverse L Reena: Esos niños le traerán muchos dolores de cabeza a nuestro querido capitán. Me da pena la situación de Itachi, pero el IchiRuki manda. Elizabeth warrior: Gracias por leer la historia, espero este capítulo te guste. Aly Zama: Me alegra que te hayas divertido con el capítulo. Matsumoto es muy cruel al comparar sus pechos con los de Sakura y Rukia, siempre terminarán perdiendo, y no sólo ellas. Marifer Potosme: gracias, me alegra que te haya gustado. Zafir09: Los golpes son la manera en la que Rukia le demuestra su amor a Ichigo, aunque si hubiera dicho algo diferente lo más probable es que terminara peor. Yura Afrody1: No tienes por qué agradecer, me gusta complacer sus peticiones, siempre que pueda hacerlo, como retribución por tomarse el tiempo para leer la historia. Rukia- Kuchiki- lol-14: jajaja, Ichigo es perseverante así que si le antoja manejar elementos, tal vez termine por dominarlos. Gracias por leer y comentar. KUBL: Me alegra que le dieras una oportunidad a la historia. Te comprendo porque he pasado por lo mismo, por eso desde el principio he tratado de tener poco OoC, y darle a cada quien su momento para brillar, porque me encontrado unos fic que exageran un poquito en las habilidades de un personaje. Espero que los capítulos posteriores te sigan gustando. IchigoandRukiaKurosaki: El comportamiento de Sakura tiene una justificación que no está alejada de lo que piensas, se descubrirá pronto. Y sí, tampoco ayuda el que Sasuke tenga muy poca inteligencia emocional. Esa foto (sino se me olvida), será usada más adelante, Rangiku tiene que reservar material. A estas alturas el ByaYoru es muy evidente, lo quería hacer más sutil pero mi obsesión por ellos no me lo permitió, así que buscaré los momentos para poner más sobre ellos. FrikiHimechan: Por supuesto que Sasuke aprenderá su lección, pero seguirá sufriendo un poco más, en los fics casi siempre es Sakura la que sufre más. Ya sólo faltó decir que también era un Vocaloid, pero no creo que los Shinigamis sepan de ellos.
LAS SIETE PUERTAS DEL INFIERNO
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Capítulo 25.- Un hombre llamado Zaraki y el legendario entrenamiento del escuadrón once.
El capitán de la sexta división se encontraba detrás de su escritorio llenando reportes, disfrutando de la calma y el silencio que aquello representaba.
Una parte de él estaba preocupado por dejar solos a los ninjas con Ichigo y Rukia, pero confiaba en que su hermana los pudiera tener controlados y no causaran problemas. Además necesitaba un descanso, no podía estar detrás de ellos todo el tiempo, sino su dolor de cabeza nunca desaparecería.
En eso notó luces parpadeando y giró hacia atrás con todo y silla para fijarse en la ventana abierta. Ahí de pie y tomando fotos estaba la teniente del décimo escuadrón.
—¿Qué está haciendo? —preguntó de forma imponente poniéndose de pie. —No intente huir, no lo lograría. —añadió acercándose a la ventana, y luego de que Matsumoto retrocediera con las claras intenciones de escapar.
Matsumoto sabiéndose vencida ante la rapidez de Byakuya, optó por quedarse quieta.
—Yo… yo sólo tomaba fotos de las oficinas. —respondió nerviosa alzando un poco su cámara. —es para un nuevo artículo "Las oficinas más limpias del Gotei Trece". —mintió esperando que su vida no corriera peligro. —no quiero adelantarme ni nada, pero creo que ganará usted capitán, si viera la del capitán Kyoraku, botellas por aquí y por allá.
—Teniente. —Byakuya interrumpió su parloteo sin sentido. Ella tragó saliva, él ya estaba en la ventana. —quiero que me explique el artículo de la revista.
—Pues eso, se trata de escoger la oficina más ordenada y...
—No ofenda a mi inteligencia. —volvió a interrumpir el capitán, esta vez más enojado. —ya sabe que me refiero al que nos involucra a la capitana Soi Fong y a mí.
—Bueno capitán, eso lo tendría que explicar usted. —mencionó con una sonrisa traviesa. El miedo se había ido dando paso a la curiosidad. —se dice que le gusta seducir capitanas en lo oscuro. —sí, estaba exponiendo su integridad física, pero todo era en pro de las noticias. —dígame, ¿es cierto eso? ¿Qué tiene que decir a su favor? ¿Besó a la capitana Soi?
Cien. En su mente ya había contado hasta cien para no explotar ante la teniente. Pero le era muy difícil controlarse.
—Teniente Matsumoto, espero que no se le ocurra publicar esa nota. —mencionó, con una amenaza implícita.
—Lo siento capitán, pero la verdad no puede ser silenciada. —dijo y entonces si huyó de la escena.
Byakuya estaba a punto de seguirla, pero unos golpes en la puerta lo detuvieron.
Recordó que tenía una desagradable cita ya programada.
Se giró hacia la puerta y autorizó la entrada. Se quedó de pie hasta que tres figuras estuvieron dentro de la oficina. Eran dos ancianos y una anciana con capas blancas que en la parte de atrás llevaban el símbolo del clan Kuchiki.
—Byakuya-sama. ¿Ya tiene una respuesta para nosotros? —preguntó la mujer tomando asiento. Los hombres se quedaron de pie junto a ella y Byakuya ocupó su silla de nuevo.
Su silencio les hizo saber que todavía no.
—Byakuya-sama, sé que es el momento menos indicado para esto. —habló el anciano que usaba unas gafas cuadradas. —pero entienda que es nuestro deber velar por el clan Kuchiki.
—Pero tal vez mis planes para el clan sean diferentes a los de ustedes. —sentenció. No quería ser presionado con un tema tan delicado.
—En ese caso la responsabilidad caería en Rukia-sama. —intervino el otro anciano. —y dada su condición ella no tiene opciones, deberá acatar nuestras decisiones.
Byakuya los miró con molestia. Lo estaban acorralando al amenazarlo con ella. Sabían que si un punto débil tenía, era Rukia.
—Está bien. Lo pensaré. —respondió. —pero mi respuesta se las daré cuando termine la amenaza de los demonios.
Esperaba ganar tiempo, quizá a algún demonio se le ocurriera hacerles una visita.
—Por supuesto. —respondió con una sonrisa la anciana. —mientras tanto revisaremos candidatas.
Obviamente sólo perderían su tiempo, pero eso se los diría después, los dejaría entretenerse un rato y así evitaría que lo molestaran.
Los ancianos se despidieron y él regresó a su papeleo.
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Itachi, Sasuke, Naruto, Ichigo y Rukia caminaban por el Seireitei en busca de Tsukishima, pero parecía que al chico se lo había tragado la SS porque no lo veían en los alrededores, ni siquiera podían detectar su presencia.
—Usa el modo sabio. —ordenó Sasuke ya hastiado de la búsqueda infructuosa.
—Aunque lo usara no lograría nada, ya que no he captado su esencia antes. —respondió Naruto.
—Tsk. Inútil. —bufó enojado.
—Sasu-chan, no te desquites con Naruto cuando ha sido tu culpa todo este embrollo. —comentó Itachi abrazando a su ya no tan pequeño hermano.
Sasuke deshizo el abrazo con brusquedad y siguió avanzando.
Por eso estaba tan enojado, porque sabía que de haber dicho lo que pensaba de forma menos hiriente Sakura no habría reaccionado asi, pero no era Naruto y las palabras no eran su fuerte.
Itachi se rio mientras seguía avanzando junto a Naruto. Rukia e Ichigo iban atrás.
—¡Ichigo! —la efusiva y alegre voz de Nell los hizo girar hacia la izquierda.
Rukia frunció el ceño al ver a la arrancar adulta correr hacia el Shinigami sustituto con los brazos abiertos.
—¡Ichigo! —volvió a gritar abalanzándose hacia el bien formado cuerpo del chico de cabello naranja.
Pero esta vez Rukia no permitiría ningún acto obsceno en su presencia, por lo que ante las miradas atentas y divertidas de todos empujó a Ichigo con su brazo hacia un costado, haciéndolo caer al suelo.
Nell logró parar a tiempo para no terminar de bruces en el suelo.
—Diablos Rukia ¿Por qué hiciste eso? —preguntó Ichigo molesto levantándose del suelo y sacudiendo sus ropas.
—Por favor no, no soportaría otras de sus peleas conyugales. —interrumpió Grimmjow con burla.
Rukia no dijo nada porque agradecía la interrupción, no sabía cómo responderle a Ichigo. Los demás empezaban ya a fastidiarse de ese hombre.
—¿Y ahora tú que quieres? —preguntó Ichigo.
—La revancha. —comentó desenfundado su Zanpakuto.
—¿En serio está tan obsesionado con Ichigo? —preguntó Naruto en un susurro, para que no lo escuchara el Espada.
—Sí, está tan obsesionado con pelear con Ichigo como tú lo estabas con regresar a Sasuke a Konoha. —respondió Itachi avergonzando a Naruto.
—¿Ahora comprendes lo fastidioso que eras? —atacó Sasuke.
Naruto sólo hizo un puchero de disgusto. Él no era fastidioso.
—Mira, ahora estoy muy ocupado buscando a Tsukishima como para ponerme a luchar contra ti. —mencionó Ichigo dándose la media vuelta.
—Sé dónde está ese tipo. —dijo Grimmjow logrando capturar su atención. —si luchas conmigo te lo diré.
Ichigo lo pensó y miró a cada uno de sus amigos. Rukia negó con la cabeza, para ella era mala idea, sabía que si peleaban terminarían perdiendo el control.
—Podemos encontrarlo sin necesidad de hacer algo tonto como pelear en medio de los escuadrones. —mencionó Itachi.
—Ya me cansé de buscarlo. —mencionó Naruto.
—Ya no hay que perder más tiempo. —señaló Sasuke. —pelea con él y que te diga dónde está.
Nell no dijo nada porque estaba deprimida. Rukia la sujetaba del brazo para impedir que otra vez se lanzara a los brazos de Ichigo, pero ella no podía evitarlo, Ichigo era tan adorable.
Ichigo se rascó la cabeza. Las opiniones estaban divididas, Rukia e Itachi eran los más sensatos, por lo que tenía que hacerles caso.
—De acuerdo, peleemos. —respondió.
No le daría la razón a Itachi y además así se libraría por fin del acoso del Espada.
Grimmjow sonrió con arrogancia, por fin tendría su tan ansiada revancha.
Con un Shunpo un miembro del escuadrón trece apareció junto a Rukia. Era un muchacho joven, de piel morena, cabello rubio corto y ojos verdes.
—Teniente Kuchiki, la necesitamos en el escuadrón. —mencionó con pena. —discúlpenos por ser tan inútiles. —casi lloró el hombre.
—No digas eso. —le dijo Rukia. —ustedes trabajan muy duro. —le sonrió con amabilidad. El Shinigami se sonrojó.
Y se sintió incómodo al tener sobre él dos fuertes miradas. Itachi e Ichigo lo miraban con hostilidad. ¿Por qué Rukia tenía que sonreírle de aquella forma?
—Tengo que irme, pero por favor no causen problemas. —les dijo a todos. —Y tu Ichigo, ni se te ocurra actuar de forma inmoral. —le advirtió.
Y luego junto a su subordinado desapareció de ahí.
Nell viéndose libre otra vez se lanzó hacia Ichigo, pero esta vez él la esquivó, y así lo estuvo haciendo todo el tiempo que ella los acompañó.
—Bien Grimmjow, comencemos. —indicó.
Así una feroz batalla entre Zanpakutos empezó, sólo que la emoción del encuentro aumentó y Naruto y Sasuke terminaron envueltos en ella.
Varios Rasengan, Katon, Getsuga Tensho y ceros se encargaron de destruir el área alrededor.
Itachi y Nell sólo se veían angustiados por no poder detener aquello.
—Son unos idiotas. —murmuró el único hombre sensato del grupo, viendo como aquello se había vuelto un todos contra todos.
De pronto todos se vieron rodeados por varios Shinigamis de bajo rango.
—Kurosaki Ichigo, Uzamaki Naruto, Uchiha Sasuke y Jaegerjaquez Grimmjow. —llamó con fuerza Hisagi apareciendo a un costado con su arma desenfundada.
Los aludidos se detuvieron y se vieron rodeados por Kira, Hisagi, Omaeda, Rose, Hirako, Kensei e Iba.
—Han causado mucho alboroto, tendremos que llevarlos a detención. —Mencionó Hirako colocando su Zanpakuto al hombro. —Ichigo, no lo hagas difícil.
—¡Tatuaje-San! —exclamó Naruto emocionado al ver a Hisagi, quería ir a preguntarle por su tatuaje pero sabía que no era buen momento.
—Chicos, sabemos que nos pasamos un poco. —mencionó Ichigo nervioso. —pero ¿no podríamos arreglarlo más tarde? —preguntó.
—Lo sentimos chico, pero son órdenes del comandante. —anunció Rose dando un paso al frente y sacando su Zanpakuto.
Ichigo y los demás se acercaron formando un pequeño círculo.
—Les dije tontos que no era buena idea causar alboroto. —reprochó Itachi, que no sabía porque seguía con ellos sino era acusado de nada.
—No es hora de reproches Itachi, debemos idear un plan para escapar. —dijo Sasuke. Si tan sólo pudiera usar el Sharingan los pondría bajo un Genjutsu.
—Yo no escapo, me enfrentaré a ellos. —señaló Grimmjow dando un paso al frente, pero Nell lo detuvo.
—Sabes que si causamos alboroto no nos dejarán entrar más a la Sociedad de Almas. —le recordó. Él se tranquilizó puesto que Hueco Mundo era un sitio aburrido.
—Bien, tengo la solución. —exclamó emocionado Naruto. —pero debemos correr rápido.
Y les comentó su plan. Sólo Sasuke le tuvo confianza pues ya lo había visto funcionar anteriormente.
Naruto se adelantó unos pasos y luego hizo distintos sellos con las manos, los Shinigamis estaban muy pendientes de lo que pasaría después.
Se formó una gran explosión de humo y a los Shinigamis les dio una hemorragia nasal al ver a varias rubias de coletas en traje de baño, pues Naruto había utilizado el Jutsu Harem.
Algunos como Kira y Hisagi hasta se desmayaron.
Así que aprovechando la oportunidad, Ichigo y los demás desaparecieron de ahí.
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Sakura salió del cuarto escuadrón sin saber que sus amigos habían causado un revuelo. Estaba contenta porque junto con la capitana Unohana y la teniente Isane había hecho una píldora mejorada para hacer recobrar las fuerzas perdidas. Esta no sabía ni se veía tan mal como la del soldado.
Urahara le había comentado a Unohana acerca del tratamiento que usó con Isshin y por eso surgió el interés en ella.
Como era muy temprano para ir al onceavo escuadrón decidió buscar un lugar para practicar, esperando ver a Tsukishima. Le seguía preocupando que Naruto y Sasuke se mostraran tan molestos con él.
Ella lo quería mucho, Tsukishima había sido el primero en defenderla cuando de niña la molestaban por su frente, y después entrenó con ella hasta que llegó el momento de abandonar la aldea. Ella quiso ir con él, pero rechazó la oferta diciéndole que no la quería exponer a peligros innecesarios, pero que volvería por ella.
Se golpeó las mejillas levemente al sentirlas arder. Movió la cabeza alejando esos pensamientos, lo mejor sería concentrarse para la pelea con Zaraki, sabía que no sería fácil.
Y todo fue a causa de su enojo.
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Sakura caminó sin rumbo hasta que sin darse cuenta llegó a un lugar con varios árboles y rocas. Estaba furiosa por lo que Sasuke le había dicho.
Empezó a descargar su furia con los árboles, pero cuando ya no fueron suficientes empezó a partir las grandes piedras concentrando chakra en sus manos.
—¡Estúpido Uchiha! —exclamó golpeando el suelo con su puño, causando la formación de un gran cráter y la elevación de tierra.
Suspiró de forma tranquila, su enojo se había calmado. Destruir un par de cosas sí que funcionaba, se dio la media vuelta pero enseguida escuchó de nuevo ruidos y la tierra cimbrar.
Se dio la vuelta y se asustó. De los escombros una gran figura se estaba elevando.
Retrocedió al ver el brillo siniestro de los ojos, lo único que pudo distinguir por la capa de polvo.
—¿Tú causaste esta destrucción? —preguntó la figura frente a ella. Tenía un imponente rostro con una cicatriz que le atravesaba un lado, un parche y el cabello negro hacia atrás. Recordó haberlo visto en la reunión de capitanes.
Zaraki se había quedado dormido recargado en una piedra cuando de la nada fue sepultado por tierra y pedazos de roca.
—Sí. —respondió tartamudeando Sakura, con las manos recogidas sobre su pecho.
—Bien, tengamos una pelea. —mencionó con una sonrisa sádica. —hace mucho que no veo a alguien con tanta fuerza.
Y sin avisar Zaraki dejó caer con fuerza su Zanpakuto, Sakura logró brincar hacia un costado, recibiendo una herida en el brazo y el corte de un mechón de cabello, pero si no se hubiera movido ese ataque la habría cortado a la mitad.
Sakura apenas y tuvo tiempo de parpadear cuando ya estaba esquivando otro poderoso golpe.
—Anda chiquilla, saca tu Zanpakuto. —ordenó Zaraki mientras Sakura rodaba por el suelo librándose de sus ataques. —te daré ventaja de un golpe.
—Pe…pero no tengo una. —se quejó mientras volvía a saltar hacia atrás. Nozarashi se enterró en el suelo, pero con facilidad la sacó para atacar de nuevo a la chica. —ni sé manejar una katana. —gritó cerrando los ojos al sentir su espalda chocar contra un árbol.
Moriría ahí, estaba casi segura. Ese hombre le daba tanto pavor que no sabía cómo actuar.
—¿Qué no eres ninja? —escuchó preguntarle al hombre y se atrevió a abrir los ojos. Se asustó otra vez al tener su rostro tan cerca, inspeccionándola. —¿Cómo no sabes manejar un arma?
Él le dio espacio.
—Sé usar Shurikens y kunais, pero soy ninja médico. —respondió ella. —aunque tengo mucha habilidad para manejar el chakra y por eso tengo gran fuerza.
Zaraki hizo una mueca de fastidio.
—Yumichika, Ikkaku. —gritó. Al momento ellos se aparecieron junto a él. Habían estado observando todo desde las ramas de un árbol. —Quiero pelear con ella, así que entrénenla. —les ordenó, dio media vuelta pero se detuvo. —Y si no me satisface en la pelea, me desquitaré con ustedes. —declaró.
—Capitán Zaraki. —llamó Yumichika al ver que tomaba camino hacia la izquierda. Zaraki volteó a verlo. —El escuadrón está hacia el otro lado. —señaló la dirección con el brazo.
El capitán le lanzó una mirada de enojo pero cambió su rumbo.
Sakura se dejó caer al suelo. ¿Por qué a ella le tenían que pasar esas cosas?
….
—¿Estás seguro que esto me servirá? —preguntó Sakura con dos esponjas en la mano.
Al final accedió a ir con Yumichika e Ikkaku para entrenar, ya Zaraki había fijado la pelea y era mejor que estuviera preparada. Además le gustaba la idea de aprender a usar una katana.
—Por supuesto. —respondió Ikkaku. —este es el legendario entrenamiento que todos los miembros del escuadrón once hacen. —dijo mostrando orgullo. —siéntete honrada en ser dotada de tan especial conocimiento.
—Pero no veo como esto me vaya a ayudar. —se volvió a quejar la Kunoichi.
—Sakura, aceptaste hacer lo que te digamos y no cuestionarnos. —regañó Yumichika.
Ella suspiró resignada.
—Recuerda. —habló Ikkaku. —mano derecha, dar cera. —dijo haciendo un circulo con la mano en esa dirección. —mano izquierda, pulir cera. —ahora el círculo lo hizo con la mano izquierda. —Dar cera, pulir cera. —le volvió a explicar.
—Tienes que apurarte porque las paredes del dojo son grandes. —acotó Yumichika.
La dejaron sola y ella realizó lo que le pidieron.
—¡Pero que entrenamiento más extraño! —declaró dando cera. Se rio al imaginarse a Zaraki haciendo lo mismo.
—¡Recuerda inspirar por nariz y expirar por la boca! —gritó Ikkaku por la ventana.
Después de eso le tocó el turno de lijar el piso de madera.
Renji, que iba a dejar unos documentos, se acercó al dojo al ver a Yumichika e Ikkaku recargados de la ventana viendo el interior y sonriendo.
Sakura estaba hincada en el suelo con una lija de madera redonda en cada mano.
—Lijar piso. —susurró ella mientras hacia un círculo grande con la mano derecha. —lijar piso. —ahora hizo uno con la mano izquierda.
—¿Qué se supone que hace? —preguntó Renji a sus antiguos compañeros de escuadrón. —¿Por qué la pusieron hacer lo que vimos en aquella película*? —en una de sus estadías en el mundo humano y como estaban aburridos vieron televisión en casa de Ichigo, y esa en particular les había llamado la atención.
—Necesitábamos limpiar el dojo pero nadie quería hacerlo. —soltó con simpleza Ikkaku.
—¿Saben que si Sakura se entera que han estado engañándola les molerá los huesos? —les preguntó Renji y luego los dejó solos.
Los oficiales tragaron grueso. Sería mejor que empezaran con el verdadero entrenamiento.
Después de eso Sakura recibió verdadero asesoramiento para manejar una katana, aunque claro no le fue fácil, pues ellos fácilmente la desarmaron al principio.
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Cuando Rukia llegó al cuarto escuadrón, ya Sakura se había ido. Terminó su trabajo y pensó en hablar con la Kunoichi, quizá ella podría explicarle la situación y lograr que dejara de estar enojada con Sasuke.
—Rukia-san. —la saludó Hanataro con alegría. Ella le había pedido muchas veces que quitara los honoríficos pero el muchacho era muy tímido para hacerlo. —hace tiempo que no la veía.
—Hola Hanataro, es que he estado algo ocupada con los visitantes. —respondió. —y con la amenaza de los demonios.
—Ojalá que todo esto se solucione pronto. —dijo él.
—Hanataro. —llamó Lemura corriendo hacia ellos, seguido de otros Shinigamis cargando unas camillas. No se podían distinguir los ocupantes.
Hanataro y Rukia se preocuparon y corrieron a su encuentro.
—¿Qué les ha pasado? —preguntó Rukia al ver a Kira, Hisagi, Kensei y Hirako en las camillas. Los Shinigamis que las llevaban siguieron corriendo para que recibieran la adecuada atención médica.
Kensei y Hirako se veían peor, tenían moretones en todo el cuerpo. Kira y Hisagi se veían pálidos.
—¿Ha habido un ataque? —volvió a preguntar la teniente.
—Nada de eso. —respondió Lemura.
Kira y Hisagi habían perdido un poco de sangre por la hemorragia nasal, y Kensei y Shinji habían sido golpeados por Mashiro y Hiyori respectivamente, pues habían llegado a tiempo para ver el Jutsu de Naruto.
—¡Esos idiotas! —exclamó Rukia con enojo al terminar de escuchar el relato. Y se fue de ahí decidida a encontrarlos.
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En una de las cuevas del infierno, los hermanos demonio observaban cinco cristales en forma de prisma que estaban suspendidos sobre un cáliz hecho de piedra, envueltos en una esfera de energía oscura.
—No se han llenado completamente. —mencionó Nergal, el demonio de ojos verdes.
De aquellos cristales sólo uno estaba lleno de un líquido negro a más de la mitad, dos más estaban como a un cuarto de su capacidad y los dos restantes apenas y tenían un poco de líquido.
—No te preocupes, haremos que se llenen los que necesitamos. —comentó Ereshkigal.
Con dos cristales que se llenaran bastaba. Ese había sido su plan desde el principio, pero le gustaba ser precavida y por eso optó por tener tres de reserva.
—Hermana, ya está casi todo listo para el sacrificio, pero no podemos correr el riesgo de que lleguen a interrumpir de nuevo. —mencionó Nergal. —Necesitamos distraerlos.
—¿Y que se te ocurre?
—Un ataque directo. —sonrió.
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Más tarde, el sol se estaba ocultando cuando en los alrededores del Sereitei, en un lugar plano con árboles y rocas, Sakura y Zaraki estaban frente a frente.
A una prudente distancia todos los miembros del onceavo escuadrón estaban sentados ovacionando a su líder. Alejado de ellos estaba el grupo de ninjas y Shinigamis. Acompañados de Ikkaku y Yumichika.
Unos cuantos de otros escuadrones que se habían enterado de la pelea, también estaban ahí.
Naruto, Sasuke e Ichigo tenían una gasa en la cabeza, producto de la furia de Rukia cuando los encontró. Y sí ya podían estar libremente era debido a Byakuya, pues personalmente se comprometió a reparar los daños con el capitán comandante. Además de que en cualquier caso, ellos eran parte importante en la lucha que aún seguía y no podían mantenerlos prisioneros.
Aunque su búsqueda seguía sin dar frutos porque todavía no lograban dar con el paradero del Fullbringer.
Byakuya aprovechó que la lucha no comenzaba para acercarse a Yoruichi.
—Sobre lo de hace rato…
—No me interesa. —lo interrumpió ella. —tus razones tendrás para haberlo hecho. —claramente se mostraba molesta, no lo volteó a ver en ningún momento.
—Lo arreglaré todo.
—Bien por ti. —le dijo y se alejó de él para reunirse con Urahara que reía con Ikkaku y Yumichika.
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—¿Ya vas a atacar o qué? —preguntó Zaraki visiblemente ansioso, con su Zanpakuto apuntando al suelo.
Sakura llevaba en las manos una Asauchi, que le fue otorgada por Yumichika e Ikkaku. Brevemente le habían explicado que eran las Zanpakutos selladas, aquellas de las que no se conocía el nombre.
Ella la empuñaba con las dos manos y apuntando hacia arriba.
—De acuerdo, empezaré yo. —exclamó el capitán al ver que ella no se movía.
Corrió hacia ella con gran velocidad y asestó un golpe en diagonal de abajo hacia arriba, Sakura apenas y pudo atajarlo, pero por la fuerza y rapidez a la que iba, ella salió expedida hacia el aire.
Pudo controlarse y dando una vuelta hacia atrás cayó con una rodilla en el suelo, inmediatamente tuvo que brincar hacia un costado, pues la Zanpakuto de Zaraki estaba por golpearla.
"No durarás mucho tiempo así" de nuevo aquella voz se hacía presente. No quería hacerle caso pero era cierto, no podía estar esquivando solamente.
De nuevo Zaraki la atacó y después de atajar el golpe con dificultad, pues el hombre tenía una gran fuerza física, separó la Asauchi para tomar impulso y atacarlo ella.
Para Zaraki fue muy fácil de bloquear.
—Si no me atacas con todas tus fuerzas jamás me ganarás. —declaró el capitán mientras le lanzaba otro fuerte ataque, el cual hizo a Sakura deslizarse hacia atrás, dejando un rastro en la tierra.
Ella ejerció presión en los pies para detenerse, pero de nuevo Zaraki fue a su encuentro, chocando su arma contra la de ella y arrastrándola hacia atrás.
"No le ganarás aunque te esfuerces, bien lo sabes"
El cuerpo de Sakura chocó contra una roca, provocando que gimiera débilmente por el dolor. Zaraki se separó de ella, dándole a propósito la oportunidad de atacarlo.
Sakura levantó la Asauchi y con fuerza la dejó caer sobre el pecho de Zaraki, con incredulidad vio como no le hizo ningún rasguño.
—Cuando levantes la espada debes hacerlo con el propósito de cortar. —exclamó y nuevo la atacó, esta vez Sakura no pudo hacer nada para defenderse y recibió una herida en el brazo, luego Kempachi le dio un golpe con la mano, arrojándola hacia un costado.
Ella cayó al suelo de lado.
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—¡Sakura! —gritó angustiado Naruto. —debemos parar la pelea. —exclamó.
—No. —le dijo Sasuke a su lado. Estaba igual de preocupado. —si lo hacemos entonces le estaremos diciendo que no confiamos en ella.
Recordó la breve charla que tuvo con Byakuya, si se le podía llamar así. Eso le abrió los ojos, en su afán por protegerla no la dejaba crecer, ni tampoco creer en ella.
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Zaraki se acercó a ella y le dio una patada en el abdomen, haciéndola rodar por el suelo.
—¡Levántate! —exigió.
—No puedo. —susurró débilmente mientras intentaba sentarse con las rodillas flexionadas. —Soy débil.
Finalmente había sucumbido ante la verdad: ella no era fuerte, no era una guerrera, sólo era una simple chica jugando a ser Kunoichi.
—La única forma de ser más fuerte es luchando, niña. —dijo él. No quería volver a dar el mismo discurso que le dio a Ichigo la primera vez que pelearon, pero quería tener su pelea. —¡Si quieres el poder para controlar a tu enemigo, atácalo! ¡No hay otra opción! **
Sakura alzó la vista para ver aquella figura, que desde su lugar ahora se veía más imponente.
—Quise pelear contigo porque pensé que tenías talento, sentí que también disfrutabas la lucha. —mencionó. —No me decepciones, no aceptes la derrota tan pronto, no persigas la muerte tan fácilmente**.
—¿Y si pierdo? —preguntó Sakura. —no quiero ser débil.
—Si pierdes, pero no mueres, sólo significa que fuiste afortunado. ¡En ese momento piensa únicamente en sobrevivir! Sobrevive, y piensa sólo en matar al hombre que te perdonó la vida**.
Ella se levantó lentamente.
—¿Ahora que harás? —preguntó Zaraki. —¿Te rendirás o me demostrarás quién eres?
Sakura clavó la Asauchi en la tierra y luego lo miró con determinación. Se ajustó su banda ninja y luego se puso sus guantes.
Le sonrió dándole su respuesta. Zaraki también sonrió con satisfacción y se abalanzó hacia ella.
*El legendario entrenamiento del onceavo escuadrón es el del señor Miyagi en Karate Kid. Pobre Sakura, fue timada.
** Frases de Zaraki dichas en el anime/manga en la primera pelea que tuvo con Ichigo.
Saludos y ojalá les haya gustado este capítulo.
