Los personajes que aparecen en esta historia no son de mi pertenencia.

Capítulo 25: Movimiento

La mujer de pelo negro y ojos azules al fin había llegado. Se había infiltrado en el castillo, escurriéndose entre los guardias y disfrazándose de sirvienta para poder pasar por dónde ella quisiere. Por una vez en mucho tiempo llevaba un vestido, uno con el que estaba radiante para ser de criada. Se encontraba en la habitación del noble, viendo como dormía plácidamente tapado con una sábana de lino muy fina que facilitaba la deducción de que no llevaba ningún tipo de ropa puesta. Lo miraba con mucha atención, tal vez no pudiera ver aquello ni una sola vez en su vida o por el contrario si la encontraban la obligarían a verlo hasta que aquel maravilloso cuerpo envejeciera. La había guiado la rabia tanto por el camino de la taberna al castillo como de la puerta del castillo hasta los aposentos del "nuevo prometido de una niñata con sangre real", pero en aquel instante no tenía ni idea de que hacer.

Había dormido a los guardias de la puerta mezclando con su cerveza algunos hongos del bosque que provocaban el sueño y tras escuchar algunos ruidos descubrió que acababan de despertar. Aguzó el oído. Los guardias se reían de su sueño, pensaban que no era cerveza lo que habían bebido y que tras beber y beber se habían quedado dormidos. Empezaron a carcajear demasiado fuerte y a ella se le calló el alma a los pies. El noble se movía.

No podía salir y acallar a los guardias sin mas, era evidente que le preguntarían porqué demonios estaba ella con el noble. La situación empezaba a escapar de sus manos. Se giró hacia la puerta e impotente escuchó como reían y gritaban, estaban armando un gran escándalo y nadie parecía detenerlos. Se acercó a la puerta e intentó ver que pasaba al otro lado y escuchar por sea caso se les ocurría entrar en la habitación.

-Por dios, callad esas malditas bocazas -murmuró la mujer.

Poco después, en tan solo un segundo sus manos fueron atrapadas y su boca también para que no pudiera gritar. Fue un instante en el que su corazón estuvo a poco de estallar.


Karen intentó forcejear, pero estaba en los brazos de alguien, que a su parecer era extremadamente fuerte. Lo único que oyó fueron pisadas, al parecer sobre suelo forestal. Estaba aterrorizada. Sólo quería ver que su amiga estaba allí, leyendo tranquilamente. Quería recibir una bronca apocalíptica por su parte y estar castigada el resto de su vida, quería recibir una bofetada suya, quería que le recordaba que ya no era una niña, quería volver a casa. Se echó a llorar.

De pronto recibió un golpe en la cabeza que la dejó inconsciente.


Honey miró al chico como si hubiera encontrado al mas valioso de los tesoros. Se dio cuenta de que estaba en mitad del camino e intentó levantarse, pero no podía, le dolía mucho el tobillo. Con lágrimas en los ojos, resultado de recordar todas sus malas experiencias con su tío, intentó moverse hacia adelante arrastrándose.

Pronto los dos chicos que venían por el camino se acercaron a ella corriendo para verificar tu estado. El moreno era quien miraba su cuerpo en busca de heridas, o al menos eso quería creer, hasta que al fin dio con su tobillo, y las dudas de ella se aclararon. El rubio fue el primero en hablar.

-Hola, ¿Como te encuentras?

-Eso no importa... ¡Estas aquí!

Sin pensarlo se lanzó a sus brazos, agarrándolo lo mas fuerte que pudo y acto seguido se echó a llorar. Los dos chicos se miraron sorprendidos ¿Quien demonios era? Desde luego el rubio no la recordaba.

-Di-disculpa -le dijo- pero ¿Quien eres tú?

Honey se quedó de piedra y miró interrogante al otro chico sin darse cuenta, casi como un acto reflejo. El moreno se dio cuenta y empezó a explicarle.

-Mi mujer lo encontró con una herida en la cabeza y...

Honey gritó y empezó a llorar con mas fuerza

-¡No! ¡No puede ser! ¡No podemos tener tan mala suerte!

-Tranquilízate -le dijo el moreno con voz dulce acariciándole las manos.

El rubio la miraba desorbitado, sin atreverse a formular una duda que bailaba por su cabeza. Aquella chica...

-¿Tu... sabes algo sobre mi... "vida anterior"?

-Lo sé todo, lo sé todo.

La acompañaron hasta la casa de la familia, dónde cambiaron sus ropas, curaron sus heridas, la pusieron junto al fuego e hicieron una sopa calentita para todos. Honey parecía estar mas calmada y su respiración se calmó en cuanto se durmió bien tranquilita junto al fuego.

-Esa mujer dijo que sabía de mi "vida anterior" -murmuró el rubio.

Ya habían recogido la comida y el bebé estaba dormido, en la mesa estaban sentados la pareja y el rubio al que le temblaban las manos.

-Tal vez pueda darte respuestas -dijo Liza sonriente.

-Si, y tal vez pronto te largues de aquí -dijo él con una sonrisa.

Wulfric bromeaba, pero en el fondo le había pillado mucho cariño al chico y quería que pudiera reencontrarse por fin con su familia. Bien se lo había ganado. Se dio cuenta de que su esposa le enviaba una mirada de desaprobación.

-Estamos muy contentos de que ahora puedas saber quienes son los tuyos ¿Que le preguntarás primero?

-No lo sé, hay tantísimas cosas que...

-¡Preguntale sobre tu "espectro"! -gritó Wulfric.

-¡Wulfric! -gritó Liza.

Honey dormía como un tronco pero el bebé se despertó y empezó a llorar. Liza inmediatamente comenzó a acunarlo en sus brazos olvidando la conversación en la que estaba involucrada. Wulfric había lanzado el tema del "espectro" con una sonrisa, pero en realidad sabía que al joven rubio no le hacía ninguna gracia y llevaba un año completo obsesionado con saber quien era ese "espectro", conocía su físico pero no su identidad.

La había visto varias veces, todas ellas como si fuera una persona normal e incluso la había tocado y había sentido su fina piel bajo sus dedos, pero aun así estaba seguro de que nadie mas podía verla. Era una mujer joven, que aunque pasara el tiempo ella no cambiaba de aspecto, pelirroja, con los ojos como el chocolate y un cuerpo de escándalo, vestida con ropa muy humilde, descalza y portando una pequeña bolsa de tela.

Su postura o su gesto dependía de en la situación en la que se encontrara. La había visto desde andar hacia él y acariciarlo hasta quedarse quieta en la lejanía observando con tristeza. Siempre lo asustaba, aparecía de repente y hasta que no se fijaba en ella no conseguía calmarse.


Flash Back

Una noche de luna llena, Wulfric, Liza y su bebé dormían abrazados en la misma cama. Parecían estar disfrutando de sus sueños o al menos eso envidiaba el rubio que no podía evitar estar despierto. Por alguna razón el insomnio había entrado en su cabeza aquella noche y no le permitía dormir. Estaba posicionado de lado, de forma que lo único que podían ver sus cansados ojos era una pequeña porción de una de las paredes de la casa. Se había girado decenas de veces hacia un lado y hacia el otro, la primera vista enfocaba una triste pared y la segunda era ver el salón con una mesa en el centro, Wulfric, Liza y el bebé... no era muy emocionante. No entendía por qué no lograba dormir pues había trabajado muy duro durante el día y se sentía agotado, sabía que tendría que levantarse al alba ¿¡Por qué sus malditos ojos no querían cerrarse!?

Estaba harto. Tal vez si se giraba una vez mas... y ahí estaba.

Giró su cuerpo con los ojos cerrados y tras varios minutos sin moverse abrió los ojos incapaz de dormir y ahí estaba ella, sentada en la mesa del salón. A poco le dio un infarto y mucho menos le faltó para gritar, lo único que hizo realmente aterrado fue levantar instantáneamente el tren superior de su cuerpo y apoyarlo contra la pared con los brazos extendidos sobre la misma. Poco después se dio cuenta de que estaba desnuda.

-¿Que haces aquí?

Ella se bajó de la mesa. Él tragó saliva.

-¿Por qué nunca hablas?

Ella caminaba lentamente, hasta que llegó un punto en el que ya no podía avanzar mas sin chocarse con el chico que ya se había relajado bastante. Estaba frente a él aunque el chico seguía sentado en el suelo. La extraña mujer, se arrodilló junto a él de forma que se agachaba hasta que su frente tocaba con el suelo, parecía que adoraba a un Dios.

-¿Que quiere decir esto? ¿Tu me sirves? ¿Me serviste en el pasado?

Ella siguió en su posición y no habló. A él le dio mucha pena y cogió sus hombros, ella se levó hasta mirarlo cara a cara.

-Debes de tener frío.

La abrazó y con ella se situó bajo la manta, no dejaban de mirarse. Ella parecía complacida y lo miraba con aprobación. Él se sentía orgulloso de no haberse aprovechado de la situación. Sonrió y le acarició el pelo, era preciosa. Ella le dio un beso en la frente y poco después se durmió como un lirón.

Al día siguiente Wulfric lo despertó echándole un cubo de agua por encima y se dió cuenta que de forma muy penosa estaba abrazando la manta.

Fin Flash Back


Sin duda Wulfric no dudó en recordarle su bonita escena con la manta. También había tenido problemas para relacionarse con las chicas de la aldea, en cuanto se acercaba a alguna aunque fuera para hablar a solas ella aparecía en alguna esquina a lo lejos con gesto triste mirándolo como diciéndole "¿Por qué me haces esto? ¿No soy lo suficiente para ti?". Algo sabía seguro, no podía negarle nada a esa carita, en cuanto la veía dejaba de hablar con la mujer con la que estuviera hablando o dejaba de ligar pero en cuanto desviaba la mirada ella ya no estaba. Se quedaba con las ganas de susurrarle un "Perdón" al oído. Se comportaba de forma extraña y por lo tanto se había ganado el "cartel" de raro en la aldea aun así era tan agradable que en cuanto hablaban con él olvidaban todo lo malo que hubieran podido escuchar sobre su persona.

Pero una vez, ocurrió algo... de lo que se arrepentiría durante mucho tiempo...


Flash Back

Era día de fiesta en la aldea, un día feliz en el que las preocupaciones se dejaban de lado. Había música por todas partes y en la plaza por la noche pusieron una gran hoguera. Entre los jóvenes del pueblo se decía que quien no "pillara"esa noche, sería un auténtico pringado hasta el año siguiente cuando la fiesta volviera a celebrarse. Estaba con Wulfric y sus amigos pero aunque parecía pasárselo bien no paraba de darle vueltas a la cabeza. Si se acercaba a alguna, ella aparecería en la lejanía pero si no Wulfric y los demás se reirían de él hasta los restos ¿Que podía hacer? No soportaba su triste mirada, aunque fuera un "espectro" no tenía ni idea de por qué no soportaba verla desdichada. Suspiró sin darse cuenta y decidió aguantar a Wulfric y al resto de la aldea. Al menos le quedaba el consuelo de que ella apareciera mas de vez en cuando, hacía semanas que no aparecía y estaba empezando a echarla de menos. Cuando empezó a aparecer vivía asustado ya que podía estar en cualquier lugar y momento pero luego empezó a acostumbrarse a su presencia... le gustaba mucho estar con ella. Habían dormido juntos varias veces, se habían acariciado y habían paseado juntos pero ella nunca hablaba, el silencio ocupaba su boca por mucho que él insistiera en que necesitaba escuchar su voz.

Cualquiera pensaría que estaba loco y que pasaba el tiempo entre alucinaciones pero para él era tan real que... a veces se cuestionaba que fuera una alucinación. Había hablado con toda la aldea y nunca nadie vio a una mujer joven, pelirroja y vestida con ropa humilde.

Todo el mundo estaba de fiesta y a lo lejos se podía ver como Wulfric y Liza bailaban acompañados de la niña. Tenía un par de años menos que Wulfric y la misma edad que Liza pero nunca había logrado formar una familia o al menos que él supiera. Tal vez alguien le buscara en la plana tierra (supuestamente) pero no se habían encontrado, tal vez él también tuviera alguna criatura revoloteando por todas partes, hubiera sido maravilloso.

-¿Te encuentras bien? -escuchó a sus espaldas.

Se dio cuenta de que estaba algo apartado de la fiesta sentado en el suelo con la espalda en la pared. Intentó averiguar de dónde venía la voz y se dio cuenta de quera una voz femenina que venía del frente.

-Estoy algo mareado -se excusó.

-No pasa nada -dijo ella cordialmente.

La miró fijamente y se dio cuenta de que era preciosa. Era morena con los ojos del color de las almendras y el pelo liso. La acompañaba una bonita sonrisa y un cuerpo de infarto, también se dio cuenta de que la mayoría de gente de la plaza los miraba. Estaba buscando no destacar y había conseguido a la que era la chica mas guapa de la fiesta. Estupendo.

-¿Quieres sentarte? -le dijo él, no había razón para ser groseros.

-Por supuesto.

Se sentó entre sus piernas apoyando la espalda contra su pecho. Las cosas no iban bien. Instantáneamente buscó con la mirada a la pelirroja. No aparecía.

-¿Buscas algo? Pareces desorientado -dijo ella.

-No, es que...

Se encontró con la mirada de Wulfric que lo atravesaba con algo de severidad, intentó leerle los labios.

-Esa no...

¿Por qué esa no? Se preguntó el chico, era muy guapa y encantadora. Seguro que Wulfric intentaba engañarlo para quitársela, no valía la pena hacerle caso. Si ella no aparecía seguramente no tendría que aguantar a Wulfric el resto del año.

-Te ha visto muchas veces por el pueblo, pero sueles esquivarme...

-Lo siento mucho desde luego no he pretendido esquivarte no es de buena educación hacia una dama.

Ella sonrió.

-Soy Lily y se habla mucho de ti por la aldea... sobre todo ellas.

-P-pues lo cierto es que no lo entiendo mucho, señorita, porque yo apenas hablo con las mujeres.

-Lo he notado.

Se quedaron en silencio. Él estaba muy incómodo, sólo quería irse a casa, seguía buscando con la mirada y ella no estaba. Empezaba a asustarse.

-Creo que no me encuentro bien, será mejor que vuelva a casa...

-Creo que deberías relajarte, tranquilo... podemos alejarnos de la fiesta.

Le dio la mano y comenzaron a alejarse de la plaza. Wulfric seguro que se estaba reventando en ese mismo instante, era la único bueno de la situación. Ella no aparecía por ninguna parte o al menos si estaba no la había visto, nunca había experimentado a ignorarla mientras estaba con otra chica por ello temía por Lily tal vez se pusiera violenta y la atacara. Por otro lado comenzaba a olvidarla y a relajarse. Lily sabía perfectamente a donde iban, a una pequeña zona de bosque a las afueras de la aldea. Temía que hubiera proscritos pero sin duda podría defenderse bien.

-Pareces mas relajado.

Él pasó su brazo derecho por encima de los hombros de la chica, y levantó su barbilla con el izquierdo.

-Mucho mas.

Empezaron a besarse con pasión.

El bosque estaba cerca, en aquel instante estaban en un camino de noche lo cual no era muy seguro pero no iban a llegar hasta el bosque. De todas formas el bosque era mas peligroso todavía.

-¿Que demonios es eso? -preguntó asustada Lily.

El llanto persistió pero se hizo mas lejano, como si se trasladara.

-¡Maldita sea que susto me ha dado! Será alguna a la que habrán rechazado ¿Continuamos? -dijo Lily.

-Pero... debe de estar sola, eso es muy peligroso tenemos que ayudarla.

-Yo tengo mis propios problemas ¿¡Quieres venirte conmigo o no!?

El llanto se intensificó.

-Parece que se acerca... -dijo él.

No veían nada, estaban completamente a oscuras. De pronto algo voló hacia ellos. Él haciendo acopio de sus reflejos se dio cuenta a tiempo y la tiró al suelo cayendo en cima. Lily sonrió.

-Valla, admito que me has asustado pero tu excusa a sido muy buena.

-¡No! ¡Esto no es una broma intentan matarnos!

-Vamos ven...

-¡No me entiendes!

Miró a su alrededor para saber si era ella la que intentaba saltar sobre la mujer pero habría jurado que no era una persona lo que había sobre ellos sino un objeto. Buscó con la mirada aterrado nada hubiera pasado si se hubiera ido a casa. La había echo llorar y ahora estaba enfadada.

Al fin en la lejanía lo vio, o mas bien la vio... un hacha.

-¡Tenemos que irnos!

Estaba muy asustado aquella hacha que había lanzado, podría ir hacia él o hacia Lily. Lo peor es que Lily estaba reaccionando de la peor manera posible. Lo besó de nuevo.

-¡Están en juego nuestras vidas!

Lily no hizo caso, lo cual fue su perdición. Se dispuso a empezar cuando otro objeto voló, entonces si lo vio y sin poder evitarlo su propio peso hizo que cayera sobre el chico que miraba la escena horrorizado. La mujer que tenía delante tan solo era una cabeza un torso y unas piernas, los brazos cayeron junto a él y la sangre comenzó a chorrear por su cara, su ropa y el suelo. Al principio había visto algo volar de nuevo y luego se había sostenido un poco sobre él pero se dibujaron unas finas líneas sangrientas en sus brazos y poco después se desplomaba sobre él.

Lily empezó a gritar, él no se podía mover, nunca en vida había visto algo tan atroz. Vio unas luces y luego se desmayó.

Fin Flash Back


Había pasado un mes desde la fatídica fiesta y Lily a veces visitaba la casa, pese a que apenas solía salir de la suya. Siempre tapada con una capa procuraba no acercarse mucho a él pero aun así lo visitaba a menudo y gustaba de su compañía. Todos habían visto volar objetos desde el bosque, sabían que él no le había echo nada malo pero había tenido horribles pesadillas. Esta vez la chica misteriosa de pelo rubio iba a acompañarlos y no quería que sufriera ningún daño aunque pasado un mes ella no había aparecido. Tampoco lo quería, se merecía la muerte por la burrada que había echo, no quería volver a verla nunca mas y aunque había escuchado su llanto muchas veces, siempre la había ignorado.

Se lo merecía.

Por mucho que la hubiera querido ya era agua pasada y lo mejor era que ahora la chica rubia iba a contarle todo sobre su antigua vida, volvería con los suyos y la olvidaría para siempre. Teniendo aquellos oscuros pensamientos, la volvió a escuchar llorar.

Pegó un golpe en la mesa con el puño. Wulfric y Liza se llevaron un susto y Honey se despertó, el bebé se echó a llorar de nuevo.

-¿¡Que demonios te pasa!? -gritó Wulfric.

-Nada... solo quiero que Lily venga cuanto antes


Poco después Lily llegó con gesto triste, como siempre solía ir y con dificultades para hacer muchas cosas. Estuvieron hablando con la desconocida que no soltó ninguna palabra hasta que la conversación finalizó y todos la miraron buscando alguna palabra en sus ojos.

-¿Eso -preguntó Honey mirando el lugar dónde deberían estar los brazos de Lily- te lo ha echo mi tío?

Lily se sorprendió, al igual que todos.

-En realidad... -dijo triste-, no sé quien me hizo esto.

-¿No le viste la cara?

-No, pero de todas formas sé que es una mujer.

-¿Por qué?

-Oímos un llanto de mujer...

-Tal vez fuera la esposa de mi tío.

-No me gusta hablar de ello -dijo Lily.

Todos miraron preocupados a Honey.

-¿Quien es tu tío? -preguntó el rubio posando las manos en sus hombros.

Honey estuvo en silencio unos minutos interminables.

-Él es Queen, el conquistador...

Cundió el pánico. Lily gritó y se levantó de forma tan brusca que la silla calló al suelo con Wulfric pasó lo mismo. Este tomó a Liza del brazo quien llevaba al bebé y se resistía. El rubio cogió a Honey del brazo que se asustó mucho y se echó a llorar.

-¡Eres familia del hombre que lo está arrasando todo! -dijo el rubio.

-Por favor... -suplicó.

-¡Tenemos que retenerla como "prenda" para que accedan a nuestros deseos!

Wulfric le pegó un golpe en la cabeza y lo cogió del cuello.

-¿¡Estas idiota o que te pasa!? ¡Hay que entregarla, hay carteles de búsqueda en cada rincón! ¿¡Sabes lo que le pasará a mi familia si nos cogen!?

Honey gritó aterrorizada. Calló al suelo y se arrastró hasta topar con la pared y coger un leño. No resultaba nada amenazante sentada en el suelo con el leño por delante en gesto de defensa, mas bien daba mucha lástima.

-¡BASTA LOS DOS, ESTOY MAS QUE ARTA! -gritó Liza.

Nunca la había oído gritar, parecía muy enfadada y en seguida los hizo callar.

-¡Esta chica a sufrido mucho! La he repasado de arriba a abajo y las burradas que le han echo no tienen nombre ¿¡me oís!?

-Pero podría dejar de oprimirnos si... -dijo el rubio con un hilo de voz.

-¡CIERRA LA BOCA! ¡ESTA ES MI CASA Y TU VAS A HACER LO QUE YO DIGA!

Él salió corriendo. Estaba harto, corrió y corrió empujando a todo aquel que estuviera cerca, hasta llegar sin darse cuenta al bosque. Cuando se percató de la situación puso su espalda contra un árbol y lloró. Escuchó otro llanto y se puso furioso.

-¡NO QUIERO OIRTE! ¡VETE!

Pero entonces algo inesperado sucedió, algo que siempre quiso que sucediera, algo que había imaginado en sueños.

-Perdón.

Él levantó la cabeza y ahí estaba ella. Tan bella como siempre pero con el rostro surcado de lágrimas.

-Perdóname por favor.

La miró. Su silueta se recortaba contra la del bosque, en realidad se recortaba con cualquier cosa existente. Se levantó corriendo y la abrazó. Para ser una imaginación estaba muy viva y podía sentir su piel, su pelo y sus ropas. Besó su cabeza y su frente en repetidas ocasiones para volver a abrazarla mas fuerte todavía.

-¿Por qué hiciste algo así? ¿Por qué no me permites que me acerque a otras mujeres?

-Yo... no me gustó lo que vi... como te lo pasabas bien sin mí... yo. Lo cierto es que ni si quiera lo pensé.

No quería seguir mas tiempo enfadado con ella solo quería que estuvieran juntos eternamente.

-Yo te entiendo... -dijo ella-, sé que quieres cambiar las cosas... sé que buscas un mundo mejor.

-¿Lo entiendes?

-Si...

-¿Por qué hablas conmigo hoy?

-Porque... esta será la última vez que nos veamos de esta forma.

-¿¡Que!? ¡No! ¡Quédate, no estoy enfadado!

-No se trata de eso... ahora vas a hallar muchas respuestas y si quieres volver a verme tendrás que esforzarte en saber mas sobre ti y sobre mi.

-¿¡No puedes estar conmigo durante ese tiempo!?

-No... tengo que irme... se acaba el tiempo.

-¡NO!

La figura que se hallaba en sus brazos, dejaba de ser sólida y empezaba a evaporarse.

-¡ESPERA TENGO COSAS QUE DECIRTE!

Ella no dijo una palabra mas, simplemente depositó un beso en su mejilla antes de desaparecer. Ya no estaba, ya no iba a volver nunca mas y eso... le destrozaba el alma. Escuchó una última voz antes de convencerse para embarcarse en la aventura de su vida.

-Tu quiero.

-Yo también a ti.

Lucharía por volverla a ver y moriría si fuera necesario. Sentía que no era un ser como los demás. Tan sólo la brisa del bosque y la soledad lo acompañaron durante horas, varias hojas cayeron sobre su pelo y fueron removidas por el viento que las había sacado de su hogar en el árbol. Acabarían destrozadas pero no tanto como su corazón.

Continuará...

Bueno, este fin de semana adelantamos un poco de todos y mucho del rubio que ahora va a buscar respuestas aunque sea debajo de las piedras...