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Todo sueño debe acabar
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Estaba alucinado mirándola, detallando su espalda y la bella forma como parecía iluminar esta fría habitación con su sola presencia, Rey recogía sus cabellos en una alta coleta, pero le interrumpí y le pedí que se los dejara sueltos llevándola conmigo a la cama, era su tercera noche en la base, al final dado el resultado de las cosas en Naboo se decidió que iríamos a buscar los nuevos candidatos para la Orden Ren en unos días, tiempo en el cual, no quería desprenderme de ella ni un solo segundo, estaba perdido en su aroma, en su cercanía, en su cuerpo, en su manos cuando me acarician, en su pecho que me recibía al quedarme dormido, en su sonrisa, en su forma tan excitante como susurra mi nombre cuando hacemos el amor, eso último se ha repetido demasiadas veces.
Y a decir verdad no me canso, de tenerla entre mis brazos, de hacerla mía, me encanta perder todo razonamiento cuando nuestros cuerpos desnudos se complementan el uno al otro, sentirme en su interior, escucharla gemir para luego suplicarme por más, más pasión, más entrega, más amor.
Quien diría que el jefe de la Orden de los Caballeros Ren estaría como un ladrón en la cocina, buscando comida sin ser descubierto, dado que los alimentos suministrados normalmente para mí no eran suficientes para dos personas, o que necesitaría excusarme todo el tiempo para estar encerrado en mi habitación, cuando antes prefería estar atento a todo lo que sucedía en la base.
Pero así estaba, como un idiota perdido en el sueño de abrir una puerta y encontrarme con ella esperando por mí, para recibirme con un beso, deseaba que eso se volviera constante en mi vida, acabar todo esto y alejarme de todo y de todos excepto de Rey, estas cuatro paredes se habían convertido en nuestro mundo, pero todo sueño tiene que acabar y este tenia las horas contadas.
― Ya te estoy extrañando ― dijo Rey medio dormida, estaba desnuda en la cama, al parecer los ruidos que hacia mientras me alistaba para salir la despertaron.
― Regreso tan pronto como pueda, a veces debo seguir viéndome imponente, tu sabes, para que crean ― bromeé regalándole un beso en la frente.
― No te tardes ― pidio ella.
― No puedo prometer eso, creo que Hux sospecha que traigo algo entre manos, es decir casi nunca venía a mi piso ahora no quiero salir de este.
― Definitivamente el negro es tu color, unas túnicas negras te deben quedar preciosas ― el comentario me incomodó un poco para ser sincero, recordar mi época como caballero Jedai no era de mi agrado.
― En realidad usaba tonos cafés ― fue todo lo que le dije para no demostrarle mi molestia ― regreso en un rato ― coloqué el pesado casco sobre mi rostro y salí del lugar.
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Llegué hasta donde Hux estaba esperando, evidentemente molesto por mi retraso, pero no pensaba disculparme por haberme quedado dormido, es que; luego de hacer el amor hasta agotarme no se ni como logré abrir mis ojos y levantarme de esa cama.
― Últimamente llegar tarde se ha vuelto una costumbre para ti ― dijo en tono desafiante el pelirrojo.
― No tengo que darte ninguna explicación de mi actuar, lo que sea que tengas que decir que sea rápido.
― ¿Tan ansioso estas por regresar a tu soledad?
― Cualquier cosa es mejor compañía que tener que ver tu molesto rostro, necesito entrenar constantemente, pero eso es algo que alguien como tú no puede comprender, así que general infórmeme, ¿para que fui solicitado? ― no necesitaba demostrar mi fastidio, mi tono de voz y el casco ya hacen mucho por mí.
― Ren, pasado mañana iremos a ver a los candidatos para caballeros, ya fueron avisados y habrá que movernos a diferentes puntos en la galaxia para conocerlos ― la noticia, aunque esperada, me revolvió todo por dentro, mis días con Rey estaban por llegar a su final.
― ¿Algún otro caballero Ren irá conmigo? ― pregunté.
― El líder Snoke confía solo en tu criterio, así que la decisión final queda en tus manos, no olvides…
― Llevarlos ante él ― le interrumpí.
― Exactamente.
― Solo lo más calificado merece portar el nombre y el honor de ser un Caballero Ren, me encargaré que eso se mantenga.
La mirada de Hux hablaba por él, siempre estaba ese rastro de desconfianza ante mí, mis palabras o mis acciones, durante mucho tiempo me sentía ofendido, estaba cegado fielmente a darlo todo por la Primera Orden, tentado por el lado oscuro de la fuerza, pero ahora ya nada de eso importaba ―Confío en que así será, Líder de los Caballeros Ren ― fue el comentario de Hux.
Luego de la molesta conversación me dispuse a dar una ronda por la base, necesitaba recordar con exactitud, cada pasillo, si en dado caso necesitaría sacar a Rey de aquí, aunque no lo dijo claramente, es obvio que Hux sospecha, la idea de no estar cerca de ella me desagrada completamente, pero es necesario en estos momentos volver a dedicar más atención a la Primera Orden si lo que busco es parecer normal ante todos.
― ¿Señor?― interrumpió un oficial mi guardia, sin decir palabra solo giré mi rostro― le traigo la lista de planetas a visitar, esperando sus órdenes para hacerlo como usted desee y preparar todo desde ya.
Me limité a extender mi mano y recibir el documento, en una rápida ojeada estaba la "academia" donde lacayos de Snoke entrenaban a los jóvenes afines con la fuerza, luego venían los reportes de usuarios de fuerza en diferentes puntos de la galaxia, algo así como diamantes en bruto esperando por ser pulidos, algunos sin ningún entrenamiento.
Skywalker vino a mi mente, hubo una época en que lo acompañé muchas veces a reclutar esos diamantes en bruto para la Orden Jedai, tantos rostros conocidos, tantos recuerdos de sus vidas apagándose por mis manos.
Marqué el orden de las cosas, primero la academia y luego los diamantes en bruto, después de todo si valían la pena los usuarios de fuerza registrados por la Primera Orden aún si no estaban listos para ser un caballero, era mejor entrenarlos para usarlos en un futuro, devolví el documento y el oficial se retiró mostrando sus respetos, mirando de reojo vi como sus piernas temblaban, igual que todos los que tienen que acercarse a mí por cualquier asunto.
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Luego de muchas horas de tiempo perdido por la base, finalmente regresé a mi habitación, la comida aún yacía servida, normalmente cualquiera del personal entra y deja la bandeja, escuchaba el sonido del agua, era fácil deducir que Rey estaba en la ducha, me despojé rápidamente de todo y entre para hacerle compañía.
El humo que provocaba el agua caliente sólo ayudaba a que su cuerpo resaltara en medio de todo, la forma tan perfecta de su espalda y sus manos removiendo sus cabellos era una imagen que quería recordar por siempre, percibí como el agua recorría mi cuerpo al invadir su espacio, mis manos se posaron en sus hombros y sentí como se relajó, la abracé y ella detuvo el correr del agua ― Tardaste demasiado ― me dijo.
― Lo importante es que ya estoy aquí― respondí. Rey se giró para tomar mi rostro entre sus manos y me miró alzando la ceja y mofándose con su boca, luego revolvió mis cabellos y ambos sonreímos, pasé mis manos por su cintura y la atraje hacía mí, aprovechando el impulso la besé.
Ambos sabíamos cómo terminarían las cosas.
Nuestras lenguas se encontraron provocando un cúmulo de sensaciones que recorría mi cuerpo, sus labios son mi droga favorita, nunca puedo desprenderme de ellos, nunca tengo suficiente de su sabor y me gusta, atrapar su boca entre la mía, perderme por completo en el éxtasis de su sabor.
Me detenía de besarla sólo para verle, podía mirarme reflejado en sus ojos, ojalá ella también le guste verse a través de los míos tal vez así entienda todo lo que no soy capaz de decirle por que no encuentro palabras adecuadas para hacerlo― te amo ― susurro, cerré mis ojos y uní nuestras frentes mientras sonreía, mis manos manchadas de tantos crímenes la acariciaban con un ansia descontrolada, por la necesidad desbordante que existe en mi interior por su piel; la humedad ayudaba a deslizarse con mayor facilidad, desde sus hombros, bajando por su pechos, su vientre y luego mis dedos de abrieron paso en su interior.
La escuché gemir y mi hombría respondió, mi nombre saliendo de sus labios entre jadeos, estaba por desatar la locura en mi interior, sentí como su cuerpo temblaba y avanzando unos pasos la arrinconé contra la pared, mordí levemente su cuello y la escuché ahogar un grito de placer, lo que sentía no era producto del agua que limpió su piel antes, era ella, humedeciendo mis dedos con sus fluidos.
Era nuestro espacio, nuestra intimidad, nuestro mundo.
Pasé mis manos por su cintura y haciendo uso de mis músculos la alcé dejándole sostenida a una altura que me permitió de una sola embestida abrirme paso en su interior, la gravedad la bajaba hasta que nuestras pelvis entraban en completo contacto, dejando toda mi hombría dentro de su ser, casi sentía retorcerme del placer, luego mis brazos volvían a levantarla para repetir el ciclo vicioso de entrar y salir de ella.
Rey se aferraba a mi como si su vida dependiera de ello, su aliento en mi cuello y sus gemidos tan cerca de mi oído que me estremecieron, yo me concentraba en las embestidas, no necesitaba pensar, me bastaba con sentir su húmedo y caliente interior, la forma como su intimidad me atrapaba para dificultarme la salida logrando que cada penetración fuera más excitante que la anterior, una contracción acompañada de un largo suspiro me indicó que ella había alcanzado el orgasmo, me detuve para bajarla y sus piernas le fallaron al tocar el suelo, la abracé para evitar que cayera, quien tomó la iniciativa del beso esta vez fue ella, tomando mi miembro aún erecto entre sus manos para brindarme placer.
Percibía que mis poros hervían y mi interior era una flama que sólo se calmaría hasta dejar salir la lava contenida en su interior, no soporté más su estímulo y la giré, su pecho y mejilla hicieron contacto contra la pared, pero sus caderas estaban agarrados por mis manos ― hazlo ― me dijo mirándome de reojo con una sonrisa pícara, entendí que ella también deseaba continuar, empujando mis caderas contra sus glúteos entré en su interior nuevamente.
El tiempo dejó de tener importancia mientras disfrutaba de hacerla mía, entre jadeos los únicos sonidos que cobraban vida eran nuestros nombres y palabras monosílabas, en un par de ocasiones la sentí volver a llegar al punto máximo, luego que todo el deseo se acumulara en un solo punto no quedaba más que dejarlo fluir sin control, mi cuerpo se relajó y mis pulmones se extendieron demandando aire, había dejado finalmente mi semilla en su interior.
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― Señor ― el oficial llegó para indicarme que habíamos aterrizado ―todo se encuentra listo, lo están esperando― me levanto del asiento y salí para dirigirme al lugar, incluso con los filtros del casco podía sentir lo pesado del aire en este planeta.
El grupo de jóvenes era bastante interesante, todos habían recibido adiestramiento de Snoke y luego dejados para seguir entrenando por su cuenta para ganarse un lugar, igual que hizo conmigo, diferentes razas, pero una presencia se levantaba con más fuerza que las demás, mis pies se movieron buscando al ser que desprendía tal fuerza, una chica que a ciencia cierta no puedo decir que especie de esta basta galaxia pertenece, su piel azul es lo que más resaltaba, cuando notó mi presencia se detuvo, lo poco que vi de sus movimientos con la lanza fue suficiente.
― ¿Cuál es tu nombre? ― exigí, la mujer me miró de forma despectiva, su rostro cambio dos segundos después al parecer sólo tardó un poco en reconocerme
―Señor― habló de forma respetuosa― mi nombre es…
―Olvídalo― no la dejé terminar ―ahora toma tus cosas y empaca, estás bajo mi cargo, vendrás a la Primera Orden conmigo, tu nombre de ahora en adelante es The Assasin de la orden de los caballeros Ren― le di la espalda para continuar mi camino
― ¿Cómo sabe que me especializo en matar sin ser percibida? ― sin duda la mujer estaba impactada, su pregunta me detuvo y sólo giré un poco mi cuerpo para verle.
―Soy tu Maestro, si quieres volver a dirigirte a mi evita hacer preguntas innecesarias― inmediatamente percibí su temor por mis palabras.
―Si señor― dándome una reverencia, ignoré su insolencia y salí de la habitación donde estaba entrenando, mi aprendiz había sido decidida.
Al principio opté por escoger gente poco preparada y usar la excusa que tenían potencial, pero sólo necesitaban entrenamiento para debilitar a la orden al momento de la batalla, pero eso puede generar sospechas y eso es lo que menos necesito en estos momentos.
Las siguientes personas vistas no despertaron el mismo interés en mí, me fui del lugar en busca de los reportes de usuarios de fuerza sin entrenamiento por la galaxia.
Cada visita era más aburrida que la anterior, muchos avistamientos, demasiados seres sin el potencial suficiente para serles de utilidad a la orden, cuando creía que todo era una pérdida de tiempo llegamos hasta un lugar de mala muerte lleno de bandidos y desperdicio de la galaxia, entre tanta multitud un joven nanoriano en un esquina brotaba una aura de sangre que para mis sentidos no podría pasar desapercibida, no estaba seguro de su potencial así que decidí probarlos enseguida― tráiganlo― ordené, inmediatamente el lugar se volvió un campo de batalla, regresé hasta la nave y conté en mi mente si demoraban al menos cinco minutos en obligarlo a venir sería suficiente, para mi sorpresa tardaron diez.
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Regresé a la base con dos nuevas adquisiciones, di la orden para que ambos fueran ubicados dentro y mientras me movía entre los pasillos un stormtrooper me interceptó, caminando a mi lado.
― Kay― esa voz y ese nombre, sólo podría tratarse de una persona, Rey, conservé la calma y seguí caminando normal, no me acostumbraba a su técnica que le permite pasar totalmente desapercibida incluso para mí, al cruzar la siguiente esquina y ver que no había nadie alrededor la jalé, dentro de una cabina para interrogaciones.
― ¿Qué diablos?― pregunté
― Hux entró a tu piso aguardado de una tal Phasma y otros soldados, eso fue tan pronto te fuiste, tenías razón que sospechaba, logré esconderme― se quitaba el casco dejándome ver su bello rostro― no podemos tardar, el momento ha llegado, sé que estar aquí te pone entre la espada y la pared, perdóname por imprudente.
― No digas eso― le pedí acariciando su mejilla ―No cambiaría nada de lo que hemos vivido por tu insensatez.
― Me temo que ni siquiera tu estas seguro en este lugar, con ese hombre siempre pendiente de tus pasos, no me gusta y es evidente el odio que siente por ti― sabía que se refería a Hux, en nuestras largas conversaciones de estos últimos días nos hemos contado demasiadas cosas.
― Por eso no quería dejarte sola, y eso que traté de regresar lo más rápido posible.
― Pude arreglármelas sin causar alboroto, sentí cuando llegaban hasta donde me encontraba y me escondí en los conductos de aire, luego ya ves, he tenido que hacerme pasar por FN-4567, no me preocupo por mí, me preocupo por ti ― sabía que sus palabras eran totalmente sinceras.
― ¡A la mierda todo! Contacta a leía, no te arriesgaré ni un segundo más, acabemos con esto de una vez por todas – sentencié consciente que mis palabras daban el primer paso a la batalla final.
Regrese! mas de un mes T.T lo siento realmente hubiera querido subir el capitulo antes pero me fue imposible por muchas razones, la maestria, las clases de chino me consumen, y para rematar un bloqueo que no se ni como supere, pero bueno, aqui estamos el proximo capitulo es el final OMG, finalmente sabremos que pasara con la galaxia y esta hermosa pareja.
El final no tardar, espero tengo parte de el escrito y quiero el fin de semana dejarlo terminado para enviarselo a mi beta: Aylin, ya despues de sus revisiones se sube, ahora por otro lado, gracias por esperar, por leer y por siempre comentar, esos lectores constantes, se les quiere con todo mi corazon de verdad, les mando un abrazo gigante.
Nos leemos pronto, desde el otro lado del mundo... Cindy
