CAPÍTULO 25: ¿Y AHORA QUÉ?
La policía tomó declaración a Kurt, Blaine, Nick y Jeff, pero ninguno pudo aportar ninguna información sobre los asaltantes. No había pistas, por lo que la captura de los culpables de la agresión sería muy difícil. Ninguno de los chicos confiaba en que atraparan a los culpables. Los dos días que tuvo que estar el castaño en el hospital fueron una pesadilla. Blaine y el resto de sus amigos tenían que asistir a clases, por lo que sólo podían pasar un rato con él a la tarde. Su padre y Carole trabajaban y lo visitaban en los ratos que tenían libres. Por las noches tenía pesadillas que no le dejaban dormir y acababa llamando por teléfono a Blaine para que lo calmase.
Kurt salió del hospital y fue directo a su casa a pasar el fin de semana. Nick llevó a Blaine a la residencia de los Hummel-Hudson para que pasara el fin de semana allí. Burt decidió darles un poco de espacio y salió a comer el sábado con Carole a un restaurante y después irían al cine y a pasear, tenían planeado toda una cita y convenció a Finn para que fuera a casa de Rachel. La pareja se quedó sola, sabían que tenían unas horas y decidieron aprovecharlas.
Lo primero que hicieron fue comer. Los dos se daban la comida y jugaban con ella entre besos y caricias. Kurt estaba sentado encima de su novio y ninguno comía sin la ayuda del otro. Después subieron a la habitación que compartían con Finn. Se tumbaron en la cama de Blaine y se besaron. Los dos estaban nerviosos, no sabían hasta donde llegarían, pero confiaban en su compañero lo suficiente como para estar seguros... Se acariciaban y besaban dulcemente pero a la vez apasionadamente. Las manos de los dos recorrían el cuerpo del otro sobre la ropa. Sus lenguas luchaban por el control y su excitación aumentaba hasta que el moreno levantó la camiseta de su novio y, al ver el pecho de Kurt, se separó.
– ¿Qué pasa? – Preguntó el ojiazul.
– No... no puedo. – Respondió el menor casi temblando sin mirar a su novio.
– Tranquilo, Blaine... Mírame a los ojos. – Dijo Kurt moviendo la cabeza de Blaine hacia él y cuando el otro lo miró siguió – ¿Qué pasa?
– Los moratones... Tengo miedo de hacerte daño. No quiero lastimarte. – Confesó el ojimiel.
– No me lo harás, nunca me lo harías.
Volvieron a besarse pero el momento de pasión había pasado y el mayor no quería incomodar a Blaine... Ya habría tiempo para volverlo a intentar... Tenían toda la vida para amarse.
Después del incidente se pusieron a ver un poco la televisión... aunque realmente no la vieron. Estuvieron besándose y perdieron la noción del tiempo. Escucharon que unas llaves abrían la puerta y entraban Burt, Carole y Finn.
– ¿Qué tal chicos? – Preguntó la mujer – ¿Qué habéis hecho?
– Nada, hemos visto la tele. – Respondió Kurt.
– Si, ya. ¿De qué va la peli? – Se burló Finn. Kurt se volvió hacia la televisión. No lo sabía porque no le había prestado atención.
– Los extraterrestres invaden la tierra y... – Kurt realmente no escuchó como le contaba la película a Finn... ¿Cómo lo sabía? Habían estado besándose durante toda la tarde, no podía saber tanto. Cuando los dos se fueron a la cocina a preparar la cena, el castaño preguntó.
– ¿Cómo sabías de qué iba la película?
– Elegí esa porque supuse que no la ibamos a ver y ya la había visto, sólo por si preguntaba tu padre... No quería que pensara mal de mi. – Respondió el moreno.
– ¿No eras tú el que decía que no tiene nada que ocultar? – Dijo el ojiazul. Como respuesta recibió un beso de su novio.
– Eso no significa que quiera que piense mal de mi.
Mas tarde, Burt llamó a su hijo para hablar a solas.
– ¿Todo bien? – Preguntó el mayor.
– Si, ¿Por qué no habría de estarlo? – Quiso saber el Kurt.
– Supongo que hoy has tenido tu primera vez y quería saber que te ha respetado. – Dijo el padre.
– No ha pasado nada... No ha podido, no quiere hacerme daño. – Se sinceró el castaño.
– No lo entiendo. – Comentó Burt.
– A visto mis moratones y se ha frenado. – Dijo el ojiazul frustrado.
– Me alegra que te quiera cuidar... Espero que tu no lo presiones. – Añadió el adulto.
– Lo quiero, Papá. No le haré daño.
El lunes llegó. Los dos chicos se dirigían al comedor de la mano cuando Blaine se paró. Kurt dirigió su mirada hacia donde la tenía fija el moreno y no pudo creer lo que vio. Antes de que pudiera reaccionar, el moreno se acercó a los dos chicos que estaban allí.
– ¿Qué haceis aquí? ¿Habeis venido a acabar con lo que empezasteis? – Gritó el ojimiel.
– Sólo queremos saber cómo está Kurt. – Dijo Karofsky.
– Nosotros no le hicimos nada. – Añadió Azimio.
– Ellos no fueron, los habría reconocido. – Comentó el castaño intentando tranquilizar a su novio.
– ¿Podemos hablar en un sitio más privado? Tengo algo que contarte. – Dijo Dave mirando a Kurt.
– Vamos a la sala de los Warblers... Pero ni por un momento creas que voy a dejarte solo con Kurt. – Amenazó el menor.
– Solo quiero hablar. – Respondió el estudiante del McKinley
N/A: Feliz año a tod s, pronto acabará este fic, pero ni por un segundo penséis que os dejaré... Cuando acabe con este, publicaré la secuela que se titula Yo te amaré y que está casi terminada de escribir, por lo que seguiré actualizando tod s los días... Gracias por vuestros comentarios, espero que no dudéis en seguir dándome vuestras opiniones... Besos
