Hashtag: #EntreQuidditchYEstrellas

Pareja: Linny


Una plaga de nargles vuela por encima de su cabeza. Luna tararea, juega con su collar de ciruelas dirigibles y avanza por el pasillo que da al aula de Adivinación. Sus ojos grandes y grises observan todo a su alrededor, buscando su varita sin éxito alguno. Tal vez también pueda encontrar su libro de Aritmacia, que también lo ha perdido. Su pie golpea una pequeña piedra en el suelo, que rebota por el pasillo, dejando un eco a su paso.

Hogwarts está silencioso y oscuro. Peeves ya no se deja ver, los cuadros han sido descolgados de las paredes y, en noches como esa, no hay ninguna luz que ilumine el colegio. Es precisamente gracias a esa oscuridad, que Luna evita que el director Snape la encuentra vagando por los pasillos a deshora. Así que continúa tarareando, y sus dedos se enredan más en los hilos de su collar.

— ¿Luna? —la chica se gira, encontrándose con Ginny, que esta escondida tras un pilar del pasillo. Lleva su varita consigo, e ilumina el lugar con un tenue lumos. El cabello de Ginny brilla y a Luna le recuerda a las plumas de un Fwooper, relucientes y llamativas—. ¿Qué haces aquí?

— Busco mi varita —responde tranquilamente.

— ¿A estas horas? Si alguno de los hermanos Carrow te pilla, te castigará. Y créeme, no va a ser agradable.

Luna la mira, con una sonrisa soñadora creciendo en sus labios.

— Qué bonito es que alguien se preocupe por ti, ¿no?

La pelirroja suspira con pesadumbre, saliendo de su escondite, dejando ver la escoba que llevaba en su mano izquierda.

— ¿Quieres acompañarme?

— ¿A dónde?

— A volar. Estoy harta de estar encerrada aquí.

Luna asiente, porque ella también echa de menos sentir el aire fresco.

En Hogwarts los partidos de Quidditch se habían suspendido, así como las salidas a Hogsmeade. Los alumnos solo podía salir del castillo para su clase de Cuidados de las Criaturas Mágicas, y eso solo era un par de horas a la semana.

Le sigue por los largos pasillos del colegio, mientras tararea. El cabello de Ginny está atado en una coleta alta, que se balancea mientras camina, haciendo que sus pichones de pelo se desperdiguen por el aire. Le recuerda a la cola de un dragón Bola de Fuego Chino, y ese pensamiento le hace soltar una risita cantarina.

Ginny se gira, con sus ojos marrones escrutándola con curiosidad. No entiende porqué se ha reído, pero le sonríe igualmente, lo que hace que la mirada de la rubia se ilumine.

Se dirigen con sigilo hacia el campo de Quidditch del colegio, Ginny deshace el lumos en cuanto llegan al lugar. Luna eleva la vista, dándose cuenta de lo mucho que brillan las estrellas ese día.

— ¿Vuelas conmigo?

— Yo no sé volar.

La pelirroja sonríe confiadamente, tendiéndole la mano.

— Yo guiaré la escoba, no te preocupes.

No duda a la hora de acepta la invitación. Sube a la escoba con cuidado, y se aferra al delicado cuerpo de Ginny cuando esta emprende el vuelo.

Los nargles les acompañan durante todo el viaje mientras sobrevuelan el cielo. El aire es frío pero Luna está demasiado feliz como para que eso le importe. Las estrellas brillan con fuerza en el oscuro cielo, acompañando a la luna llena que hay esa noche.

Ginny suelta una carcajada espontánea que le hace reír a ella también, mientras zigzaguean peligrosamente de un lado a otro, pasando por encima del Bosque Prohibido. El estómago de Luna se agita cuando caen al vacío y luego se vuelven a alzar velozmente.

Tararea, mientras sus dedos se entrelazan sobre la túnica de Ginny, y su mejilla se apoya en su hombro.

No sabe cuánto tiempo han estado volando, pero cuando vuelven a pisar tierra, Ginny tiene las mejillas sonrojadas, la coleta desecha, la nariz roja por el frío y una gran sonrisa que no había visto desde hacía mucho tiempo.

— Eso ha estado genial.

Luna ríe cándidamente, mientras asiente para darle la razón. Se da cuenta de que su collar se ha enredado en su pelo, y que su varita está Justo a sus pies. Se agacha para cogerla, con una pequeña sonrisa en los labios.

Cuando vuelven al colegio, Snape las espera a las dos con el rostro serio y con una mirada que promete un doloroso castigo.

Pero a Luna no le preocupa, porque esa noche a conseguido encontrar algo más importante que su varita.

A Ginny.


Ah.. siento que sea tan corto, pero no se me da bien escribir sobre una pareja femenina. Aún así he intentado hacer mi mejor esfuerzo.
Voy a ver si puedo publicar el siguiente hashtag hoy ^^