El Poder del Equilibrio
–Esto es malo, Tyrantrum. Ya no podemos guardarnos nada, usa Testarazo.
A pesar de estar un poco desorientado por el gran movimiento de tierra, el tipo Roca/Dragón fue capaz de correr a toda velocidad hacía mi cocodrilo carmesí, que, aunque intentó esquivarlo, falló, recibiendo el movimiento de tipo Roca. Mi mandíbula se desencajó al ver a mi compañero recibir tremendo ataque con toda su cara, la fuerza del impacto fue tal, que empezó a sangrar justo donde recibió el golpe. Peor fue mi sensación, al ver que el Tyrantrum seguía en su mismo estado de antes. "Cabeza Roca", pensé, al ver que no había recibido daño de retroceso.
–¡Perfecto! Lo tienes donde lo deseamos, es hora de usar otro Testarazo para acabar con él.
–¡Mierda! Krookodile, no te quedes ahí, usa Excavar cuanto antes.
Todavía atontado por semejante golpe, mi cocodrilo carmesí era incapaz de hacer nada, y si recibía de nuevo ese ataque, sería el fin. El dragón de la antigüedad se preparó para dar el golpe de gracia, podía cambiar de Pokémon, pero empezar la batalla recibiendo tal ataque sería más que perjudicial para cualquiera de mi equipo. Al ver que el fósil iniciaba su carrera, entrecerré los ojos esperando lo peor, al escuchar el golpe sabía que ya habría acabado todo.
–¡Por Arceus! ¿Estás bien, Tyrantrum?
Al escuchar a la chica, miré el lugar donde sucedió todo lo anterior. Para mi alegría y enorme sorpresa, Krookodile no estaba a la vista desde ningún ángulo del estadio. Al parecer el cocodrilo de tierra pudo escapar justo antes de recibir el golpe, provocando que el dragón de roca quedara con su cabeza clavada en el muro de la barrera, literalmente.
–Muy bien amigo, eso fue genial. Ahora es momento de contraatacar, usa Roca Afilada desde la tierra, y al salir sigue con Triturar.
Sin saber en qué parte del campo se hallaba mi lagarto de arena, esperé a que él decidiera atacar. No tuve que esperar por mucho tiempo, ya que, a los pocos segundos de haberme callado, un tumulto de rocas afiladas golpeo al tipo Roca/Dragón en su estómago, haciéndolo rugir de dolor. Luego de eso, Krookodile salió del suelo, con sus mandíbulas preparadas para morder. Penosamente, en ese momento el fósil logró zafar su cabeza del muro y responder a las suplicas de su entrenadora, usando Garra Dragón. Después de un corto intercambio de rasguños y mordiscos, ambos Pokémon se separaron, regresando con su respectivo entrenador.
–Ese Tyrantrum es increíble, debo decirlo, me sorprende que sea capaz de aguantar tantos golpes de Krookodile.
–Lo mismo puedo decir de tu Krookodile, Tyrantrum es mi segundo Pokémon más poderoso.
–Pues ya deseo conocer al más poderoso. Krookodile, usa Roca Afilada.
–Pues no permitiré que lo hagas. ¡Tyrantrum, Poder Pasado!
Varias rocas, imbuidas en poder antiguo, se precipitaron hacia mi Pokémon, algo que ya tenía más o menos previsto, así que le ordené que usara Roca Afilada para destruir los ataques. Mientras eso ocurría, aproveché la distracción para ordenarle que atacara con Terremoto. El resultado fue el mejor posible, aun distraído por la colisión de rocas, el tipo Roca/Dragón se descuidó, recibiendo el poder del ataque tipo Tierra. A pesar de ser súper efectivo, no fue suficiente para dejar fuera al dinosaurio, que ya se encontraba respirando de manera forzada, con un poco de sangre saliendo de su hocico.
–¿Puedes continuar, Tyrantrum? Te ves bastante herido. –El Pokémon gruñó mirando al frente. El mensaje era claro, no se rendiría. Al verlo hacer eso, el dragón de roca se ganó mi respeto. –Entonces sigamos, ataca con Garra Dragón.
Yo me mantuve callado, viendo como mi tipo Siniestro/Tierra hacía su esfuerzo por recuperarse un poco del cansancio; su salud parecía estar bien, pero el sobre esfuerzo estaba haciendo mella en su cuerpo. Sabiendo que si seguía así perdería, necesitaba acabar con el dinosaurio rojo en ese momento. Y justo cuando las garras del dragón fósil brillaban con un color verde, le ordené a mi compañero que usara Roca Afilada en sí mismo. El tumulto de piedras apareció debajo de Krookodile, que se elevó evitando el ataque; el Pokémon rival no pudo hacer nada y pegó en las rocas. Sin darle más tiempo de reacción, ordené Terremoto de nuevo, el tipo Roca/Dragón no pudo hacer nada para salvarse del ataque, que destruyó el tumulto sobre el que estaba Krookodile. Mi Pokémon cayó al suelo, preparado en caso de no haber sido suficiente para noquear al Tyrantrum.
El fósil dragón se mantuvo en pie unos segundos, respirando pesadamente y mirando con rivalidad al tipo Siniestro/Tierra. Tras el momento tenso, el Pokémon no pudo más y calló noqueado. La chica lo devolvió agradeciendo su esfuerzo, pero yo seguía con la mirada del dragón en mi retina. Me hallaba admirado por tal muestra de perseverancia, rememorando ese momento en mi cabeza. Un fuego empezó a arder con fuerza en mi interior, un fuego que permanecía dormido y necesitaba oxígeno para despertar. Esa llama tenía, desde la llegada al estadio, de haberse encendido, y de a poco había crecido, y aunque le hace falta más para llegar a alumbrar aquello que he perdido, ya está más cerca de lograrlo. Mi pasión por las batallas va en aumento al ver tales escenas de fuerza, perseverancia y estrategia.
–Te necesito de nuevo Raipi, tenemos que acabar lo que empezamos.
Aun en silencio, le indiqué a Krookodile que volviera, Raichu lo supo interpretar, para salir de nuevo al campo de batalla. La rubia me miró extrañada por mi súbito cambio de actitud, pero no dijo nada.
–Raipi, está claro que no nos servirá de nada seguir usando ataques de tipo Eléctrico, así que por ahora usa Ataque Rápido.
–Raichu, ya sabes que hacer.
–¡Raichu, rai rai chu!
Mientras se acercaba el roedor contrario, Raichu se estaba preparando para el contraataque, sin importar con que nos respondieran. Cual rayo de luz blanca, el tipo Eléctrico apareció al frente de mi tipo Eléctrico/Psíquico, y con aquello que suponíamos sería parte de la estrategia, tenía su puño iluminado, preparando un Karatazo. Raichu ya esperaba eso, así que antes de ser golpeado, saltó para luego golpear la cara de su rival con Cola de Hierro.
–¡Raipi!
El golpe fue tal, que la marca roja que dejó en la cara del Raichu convencional, empezó a sangrar de a poco, convirtiéndose en un derrame nasal. Algo estaba claro de esa pelea, y era la diferencia de poder; en el fondo sabía, que de no ser porque Raichu se sabe controlar con los Pokémon, esa Cola de Hierro podría haber roto el cráneo de su equivalente continental.
–Raichu, lo mejor es que no alargues la pelea. Acabalo con Psíquico.
–¡No! Yo soy consciente de la diferencia de poder… Raipi, ven.
–¡Chu, Raichu!
–Pero Raipi, podrías resultar lastimado.
–Raiiii…
–¡Está bien, usa Karatazo! –Otra vez me hallaba asombrado, los Pokémon de esa chiquilla tienen que ser noventa y nueve por ciento gónadas para poseer semejante gallardía. Definitivamente mi respeto sería para ellos, y por eso no podía dejarlos sin presenciar todo mi poder.
–Raichu, usa la combinación que practicamos con Psíquico y Cola de Hierro. Pero antes, recibe el ataque.
–Ya veo lo que haces... Raipi, combina el Karatazo con Ataque Rápido, y al impactar, usa Trueno.
El Raichu de Kanto se lanzó a la carga, mientras mi compañero se colocó en posición para recibirlo de frente. El ataque de velocidad cambió de blanco a rojo, mientras el puño del tipo Eléctrico sobresalía del brillo perteneciente a su cuerpo. Al impactar, el sonido sordo que generó fue sorprendente, el viento que levantó fue capaz de moverme tanto a mi como a la rubia. Pero eso no bastó para derrotar a mi Raichu, que se estaba preparando para usar su combinación. Y mientras eso pasaba, la cara de decepción en la entrenadora lo dijo todo, el Trueno, conocido por su tendencia a fallar en caso de no haber lluvia, lo hizo en esa ocasión en especial.
–Es una lástima, pero Raichu no es tan paciente como para darles otra oportunidad. Hazlo, amigo mío.
Y sin más demora, el brillo rosa se apoderó del color azul de los ojos de mi Raichu, que empezó a golpear salvajemente a su rival contra el suelo, luego lo arrojó contra los muros del estadio y cuando parecía que terminaría ahí, lo atrajo de vuelta, para recibirlo con otra Cola de Hierro en la cara, dejándolo fuera de combate. El protocolo de la chica fue el mismo que con sus otros dos Pokémon. Lo que me aturdió un poco, fue ver que estaba mirando de manera perdida la Pokéball que tenía en su mano, su último Pokémon.
–¿No piensas usarlo o qué?
–La verdad no pensé que lo necesitaría antes de las semifinales. –Escucharla me descolocó. ¿En serio se tenía tanta confianza la niña? Fuera lo que fuera que tenía, no podría ser tan poderoso, aunque es cierto que solo ha mostrado cinco Pokémon en el torneo; los tres que ha usado hasta ahora, un Florges y un Heliolisk. Supongo que podré ver al último.
–Déjate de tonterías. Vamos tres sobre cero y solo te queda un Pokémon. Lo mejor es que tomes la decisión rápido, a mí me da igual que Pokémon uses al final. –La chica me miró conflictuada, para devolver su vista a la Pokéball una vez más.
–Está bien. Pero te vas a arrepentir por haberme impulsado a usarlo. ¡Yo te elijo, Puni-chan!
–¿Puni-chan? –Pregunté, intrigado por la identidad del Pokémon misterioso.
Al verlo, una ligera risa empezó a salir de entre mis labios, fuera lo que fuera esa cosa, se veía muy débil. A simple vista era como ver un Goomy, pero de color verde con una especie de círculo rojo en su abdomen. Simplemente era imposible tomarse en serio la escena; como pretendía la chica rubia, pasar por encima de mis cuatro Pokémon con esa cosa babosa.
–¿Arbitro, es legal usar a lo que sea eso? Estoy bastante seguro de conocerme la Pokédex Nacional completa, y eso no figura en ningún lado. –Cuestioné al árbitro del combate, viendo si me conseguía un Pokémon de verdad cómo último obstáculo, antes de avanzar a octavos de final; lo cual ya tenía asegurado.
–Completamente, eso solo es la forma núcleo de un Zygarde. Número setecientos dieciocho de la Pokédex nacional, según el profesor Augustine Sycamore, de Kalos. Así que, si no hay más dudas, pueden continuar. –Me respondió el tipo, usando una especie de Pokédex bastante avanzada, similar al HoloCaster, pero con detalles distintos; como su tamaño más amplio y el ser completamente trasparente.
–Vas a lamentar haberte burlado de Puni-chan. ¡Fuerza Telúrica!
Y aun si poder reaccionar, desde que escuché que me encontraba frente a uno de los Pokémon del trío legendario del Equilibrio Natural, vi como el Goomy verde pasaba a ser una especie de can Pokémon verde con negro. Completamente en shock, no pude hacer nada para advertir a mi Raichu, que recibió un poderoso ataque, que destruyó el suelo de la plataforma de batalla, y golpeó con toda la fuerza del terreno a mi compañero, que cayó bastante dañado.
Raichu se puso de pie con dificultad y tras gritarme un par de veces, volví en mí, para seguir con la batalla. A pesar de tener a uno de los legendarios más poderosos del mundo al frente mío, era consciente de que, sin al menos otro núcleo, no superaría su forma del cincuenta por ciento. "Yo sé cómo funciona la naturaleza de Zygarde, solo que no reconocí al núcleo... Y eso es toda la ventaja con la que cuento por lo que queda de la batalla, porque, aun así, Zygarde es extremadamente poderoso." Dejando de lado la idea de aquella desventaja, miré a Raichu decidido, él, aun respirando dificultosamente, me miró igual, ambos éramos conscientes en ese momento, de que estábamos frente una prueba para demostrar nuestro valor y coraje. Nos sonreímos, y nos dispusimos a proseguir con la batalla.
–Mierda, nos voltearon la batalla, Raichu. A partir de ahora no podremos darnos el lujo de cometer un solo error, o mañana mismo estaremos en Alola. Empieza usando Psíquico.
Usando su poder telequinético, intentó elevar en el aire al perro dragón, pero la velocidad de éste bastó para esquivar el ataque y, usando Velocidad Extrema, volver a golpear a mi bastante debilitado Pokémon.
–¡Giratina! Si seguimos así no podremos provocarle ninguna clase de daño. –Estaba con las manos atadas, bien podía usar el movimiento Z de Raichu, pero mi cuerpo no es capaz de aguantar usar los movimientos Z y la mega-evolución en un mismo combate, podría perder la conciencia en medio de la batalla y eso sería contraproducente. Contra un legendario como ese, la mega-evolución resultaría muy necesaria, así que eso descarta el uso los movimientos característicos de Alola.
–Al parecer no sabes cómo atacar a Puni, así que yo haré el siguiente movimiento. Puni-chan, usa Velocidad Extrema de nuevo, creo que bastará esta vez.
La velocidad de movimiento del tipo Dragón/Tierra se elevó al punto de no ser visible, solo las ráfagas de viento que dejaba a su paso permitían calcular donde podría hallarse. Y eso era mi única salida, por lo tanto, le ordené a Raichu usar Psíquico tras de sí, al sentir una ráfaga pasar cerca de él. Los músculos de mi boca se tensaron ante la expectativa, de realizar un mal cálculo, Raichu estaría fuera de combate.
–¡Raiiiiii Chu! –Para mi grata sorpresa, el plan se ejecutó de manera correcta, por lo que ahora el perro de tierra se encontraba bajo el efecto del Psíquico.
–Perfecto, es ahora o nunca. ¡Cola de Hierro!
Y de manera similar a como ejecutó la combinación con el Raichu de la rubia, mi roedor empezó a intercalar varios golpes con su cola revestida de metal en diversas partes del cuerpo del legendario. Entre cada golpe reforzaba su poder psíquico, golpeándolo contra el suelo; con toda su fuerza, a diferencia del combate anterior. Pero aquello jamás bastaría para doblegar al poderoso Pokémon, que, habiendo sufrido varios golpes, logró liberarse del amarre de la telequinesis, para inmediatamente responder con Pulso Dragón; la luz morada golpeó a mi Raichu en su abdomen, debilitándolo finalmente.
–Lograste dañarlo, eso era justo lo que necesitaba, gracias. Muy bien, es tu turno de participar, Charizard. –Probablemente ya consciente de la situación en la que nos encontrábamos, mi lagarto de fuego no hizo la típica presentación que suele hacer; se conformó con un rugido que hizo temblar la estructura del lugar, y se plantó serio, frente al amenazante rival.
–Al fin usaste a ese poderoso Charizard. Puni, él no será un rival fácil en ningún aspecto, así que empecemos usando Mil Flechas.
Aun incapaz de reconocer que ataque era ese, vi aterrado como miles de rayos verdes empezaron a salir del suelo alrededor del Zygarde, intentando acertar en mi pseudo dragón.
–Parece ser un ataque tipo Tierra, no tiene sentido que afecte a Charizard. Amigo, vuela lejos de esas flechas verdes y no dejes que te dé ninguna.
Mi inicial de fuego empezó a volar por el campo, esquivando cada flecha que intentaba impactar en su cuerpo. Al principio parecía estar dando resultado, pero uno de esos rayos verdes logró golpear un ala de mi tipo Fuego/Volador, que empezó a quejarse del dolor, además de perder altura y capacidad de vuelo. Aprovechando el momento, el legendario usó el mismo ataque de nuevo, y en honor a su nombre, mil flechas verdes golpearon el cuerpo de mi Pokémon.
Sin poder hacer nada más que mirar, presencié como Charizard perdió elevación hasta caer al suelo, alzando una nube de polvo y tierra. Mientras se difuminaba la nube, me encontraba inhabilitado de usar mi respiración, la idea de perder a mi más poderoso Pokémon con solo un ataque, significaría una derrota asegurada. Al fin pude volver a respirar, al advertir que mi lagarto de fuego se encontraba de pie y sin daños mayores.
–Estuvo cerca amigo… Ahora, vuela y ataca con Cuchillada. –De nuevo la tensión se adueñó de mi cuerpo, al ver que mi tipo Fuego/Volador, era incapaz de usar sus alas. Por más que saltaba y se esforzaba por tomar vuelo, no lograba despegarse del suelo.
–Ese es el efecto secundario de Mil Flechas. No solo afecta al tipo Volador siendo un ataque tipo Tierra, además inhabilita su capacidad de vuelo; ahora Charizard está a merced de cualquier ataque al que antes era inmune.
–¡Mierda! Esto será un enorme problema. Bueno, no importa amigo, aun así, los golpes no serán súper eficaces, así que no es tan terrible. Nosotros demostraremos porque somos los mejores, aun si no puedes volar. Corre en zigzag y usa Cuchillada el tenerlo cerca, altérnalo con Ataque Ala.
Notándose un poco incómodo por no poder volar, Charizard empezó a correr a zancadas torpes en dirección al perro dragón, que se limitó a esperar. O eso es lo que cualquiera vería, de no ser porque ya había entrenado a todo mis Pokémon, para luchar sin poder usar varias de sus técnicas más comunes. Como vuelo, en caso de Charizard, poderes psíquicos con Raichu, Excavar con Krookodile. También entré previendo luchar en paisajes que limitan el movimiento, y por lo tanto la velocidad, con Sceptile, y en caso de no poder usar sus brazos con Infernape, todo previniendo situaciones de peligro mortal durante misiones. Me di un par de palmadas imaginarias en la espalda, alagándome por mi ingenio estratégico.
Justo como lo habíamos planeado, Charizard estaba fingiendo torpeza, con el fin engañar a su rival. La rubia, dejándose llevar por la trampa, le ordenó Velocidad Extrema a su Pokémon, que desapareció del campo. La ráfaga de aire se dirigía directo a mi lagarto de fuego, y ambos éramos conscientes de ello. Antes de recibir el golpe, Charizard saltó sobre el legendario, para así lanzar un Lanzallamas directo a su cara, cegándolo momentáneamente. Dándole uso a tal recurso, empezó a golpear al legendario con la combinación que anteriormente le ordené.
El inhabilitado legendario no pudo hacer nada ante la lluvia de golpes, tanto con las garras como con las alas, que Charizard le estaba dando. Cuando percibí que la rubia encontró el flanco para ordenarle a su Pokémon escarpar, o caso contario, contraatacar, le indiqué a mi lagarto que usara Cuchillada en la cara del perro, para así volver a usar Lanzallamas; eso lo volvió a desorientar.
–Es el momento Charizard, salta atrás y usa Rayo Solar.
Sabiendo que de noche es más complejo cargar energía solar, era necesario una estrategia para responder, y esa fue que cargara la energía de a poco entre golpe y golpe. Al alejarse del legendario, mi lagarto terminó de cargar la energía, dando uso a los valiosos segundos que la desorientación de su rival le entregó. La energía solar ahora brillaba refulgente en su hocico.
–¡Ahora, Charizard!
El rayo de luz verde se proyectó desde la boca de mi lagarto, hasta al cuerpo lastimado del legendario de Kalos, que, aunque lo intentó, no pudo evitar recibir tremendo ataque. El Rayo Solar dejó increíblemente dañado al Pokémon, que empezó a perder varias células, lo que hizo que su estado del diez por ciento empezara a flaquear. Mi amigo me miró sonriendo orgulloso, y yo le agradecí levantando mi pulgar. Estaba claro que ni un legendario, estaría al nivel de mi monstruo de Kanto.
–¿Estás bien, Puni-chan? –Preguntó la rubia a su dañado amigo, a lo que él respondió con un ladrido. –Supongo que no queda de otra, debemos usar todo el poder que puedes alcanzar sin la necesidad de Sonato. ¡Es hora de usar tu forma del cincuenta por ciento!
Y al escuchar las palabras de la rubia, murió toda la calma que estaba sintiendo; al fin empezaría la verdadera batalla. Un montón de luces verdes se empezaron a aglomerar alrededor del perro, que empezó a brillar. Al cesar el brillo verdoso que el legendario desprendía, la figura canina fue reemplazada por la forma más conocida de Zygarde, la serpiente de la tierra, el Pokémon Equilibrio.
–Genial, ahora si daremos todo de nosotros. Puni, usa Pulso Dragón.
–Charizard, es bien conocido que con esa forma pierde velocidad, pero gana poder, es primordial que evites cualquier ataque y aproveches para atacar con Ataque Ala.
El dragón empezó a usar Pulso Dragón sin detenerse, cada rayo de energía purpura estaba más cerca de golpear a mi cansado pseudo dragón. Pero fue en un momento de dilucides, que pude ver un hueco en su defensa, así que le ordené al lagarto aprovecharlo. Al acercarse, pudo golpear con sus alas el celuloso cuerpo del legendario que, a pesar de haber recibido el daño, pudo girarse e impactar con un Pulso Dragón a mi amigo.
–Es hora del sacrificio Charizard. Usa Rayo Solar.
–Puni, no debes dejarlo cargar ese Rayo Solar, usa Fuerza Telúrica.
El legendario volvió a generar un terremoto de rango limitado, pero de enorme poder destructivo, que impactó a mi inicial de Kanto. Fiel a su fuerza de voluntad y orgullo, Charizard aguantó el transcurso de todo el ataque tipo Tierra, y casi incapaz de mantenerse en pie, pudo escupir el rayo de luz verde, que volvió a impactar en la cara del legendario, provocando que varios núcleos se desprendieran. Aunque recibió el Rayo Solar, el legendario seguía listo para combatir, a diferencia de mi Pokémon, que ya se encontraba debilitado.
–Gracias por el esfuerzo Charizard. ¡Krookodile, yo te elijo!
Sin afán de perder un solo segundo, saqué de nuevo al cocodrilo carmesí, que notándose completamente agotado, se esforzó para encarar como es debido al tipo Dragón/Tierra.
–Ese Krookodile se encuentra muy débil, no podrá aguantar un solo golpe más. Usa Pulso Dragón para que pueda descansar.
Era consciente de que Krookodile no haría mucho, pero lo poco que pudiera hacer sería útil, así que le ordené usar Triturar, confiando que eso haría la cantidad de daño necesaria. El dragón legendario volvió a la carga con otro surtido de Pulsos Dragón, y entre todos los rayos morados, Krookodile escapó usando Excavar, y a una velocidad increíble, apareció detrás de su contrincante. Mi lagarto atacó, ejerciendo el daño base por el impacto de Excavar, al que le añadió un poderoso Triturar en la cola del legendario. La mordida fue de tal magnitud, que el Pokémon de la rubia rugió adolorido, pero para inmediatamente responder con un último Pulso Dragón, que logró su objetivo, dejando fuera a mi penúltimo Pokémon.
–Mierda, ya solo me queda un Pokémon. Chiquilla, debo admitir que sí lamento no haberme tomado en serio al Goomy verde ese, pero eso no significa que me hayas vencido, no aún.
–Te dije que lo lamentarías, y lo lamentaras aún más.
–Eso está por ponerse a prueba. Sceptile, es hora de acabar con éste combate. –Mi inicial tipo Planta hizo su aparición en medio del campo; sin su rama, como habíamos acordado después de la batalla contra Gary Oak. La seriedad era perceptible en el aire. –Sceptile, no tenemos nada más que perder, así que vamos a empezar con todo, mega-evoluciona.
Pasada la conocida luz de la mega-evolución, una forma más amenazadora y poderosa de mi Pokémon de Hoenn hizo aparición. Con el tipo dragón como su nuevo segundo tipo elemental, sabía que estaba ante un arma de doble filo. Ahora tendría stab con Pulso Dragón, pero el mismo ataque del Pokémon de mi rival sería súper eficaz; así que solo con estrategia saldríamos adelante.
–Usa Pulso Dragón, Sceptile.
–Has lo mismo, Puni-chan.
Una batalla de intercambio de movimientos se dio a lugar, pero el estado óptimo y la gran velocidad de mi Pokémon lo estaban dejando como el ganador temporal. Viendo que al fin la batalla se inclinaba a mi favor, lo ordené a mi tipo Planta/Dragón acercarse y empezar una batalla cuerpo a cuerpo, usando Tijera X. Así lo hizo mi compañero, que también de cerca empezó a destacar.
–¡Usa Fuerza Telúrica!
Ni siquiera uno de los ataques insignia de Zygarde era suficiente para doblegar a mi Pokémon, que usando su agilidad esquivó cada grieta, fisura y temblor que provocaba el legendario. Viendo la oportunidad, le ordené que usara Tormenta de Hojas, y aprovechando la situación, Gigadrenado. Las hojas limitaron la vista del tipo Dragón/Tierra, y en ese momento se acercó Sceptile y absorbió parte de su vitalidad. Haber luchado contra cuatro Pokémon, le pasó factura, así que la serpiente cayó casi debilitada. O eso parecía, ya que volvió a ponerse en pie, para que una luz verde muy potente apareciera en su boca.
–¿Eso es? Puni, lograste reemplazar Pulso Dragón por Núcleo Castigo. Perfecto, ese ataque será más que suficiente, úsalo con todo lo que te quede de poder.
Mis ojos se desorbitaron al comprender el dilema en el que me encontraba. Un ataque como Núcleo Castigo no solo es súper eficaz en Mega-Sceptile, también tiene un poder muy alto y cubre un enorme rango, eso haría muy difícil el poder esquivarlo. Si Sceptile no lograba vencer a Zygarde antes de que atacara, sería el fin de nuestra participación en el torneo, y el desenlace prematuro a mi búsqueda de respuestas.
–Sceptile, necesito que te acerques lo más que puedas, y ataques directo a donde está cargando el ataque, usando con Pulso Dragón. Si eso no es suficiente, nada servirá.
Sceptile asintió con su cabeza, dándome a entender que había captado la idea. Usando su enorme velocidad, se acercó hasta una distancia prudente, y se detuvo, cargando toda la energía draconiana que era capaz de reunir en su boca. La energía se liberó en dirección al hocico del Zygarde, que se tambaleó al recibir el ataque. La colisión de energías impidió que pudiera seguir mirando hacia mi Pokémon. Por lo tanto, no me quedó de otra que desviar la vista y rezar a Arceus que todo saliera bien.
–Scceeep, ¡Tile!
El grito de mi Pokémon se intercaló con el gruñido del Zygarde. La luz se hizo más intensa aún, y pocos segundos después, una explosión ocurrió, empujándome hasta el muro, del que me sostuve, usándolo como apoyo. Cuando la onda expansiva se disipó, vi como la rubia también había sido empujada a un costado del campo de batalla. Ambos miramos el lugar donde ocurrió la explosión de energía, a la expectativa de ver el resultado.
–Scep… Tile…
Para mi éxtasis, el tipo Planta salió de entre los escombros polvorientos del campo, sin su mega-evolución, pero capaz de caminar. En donde se supone que estaba Zygarde, solo quedaba el núcleo verdoso. Bonnie corrió en dirección de su Pokémon, para así poder alzarlo y llenarlo de mimos, agradeciendo su gran trabajo en la batalla. Verla, me hizo darme cuenta que, comportándome como un engreído y confiándome, jamás ganaría ese torneo, debía aprender humildad de entrenadores como ella. Me acerqué a la chica, con Raichu en brazos, dormido, y Sceptile caminando a mis espaldas.
–Es increíble ver a una chica tan joven, capaz de controlar a un legendario y de paso, ayudarlo a liberar tal poder. Puedo apostar a que en unos años no solo serás una de los mejores líderes de gimnasio del mundo, sino que probablemente, Campeona de alguna región. Ash Ketchum realmente estaría muy orgulloso.
–Gracias. –Me respondió la rubia sonriéndome de manera cálida. –Creo que Serena se equivocó un poco contigo; realmente no eres tan malo. Sea lo que sea que busques en el torneo, y con Ash en general, te deseo suerte.
Dicho aquello, la chica se despidió de mí con un apretón de manos, y con paso cansado, se encaminó a su camerino, Puni-chan en brazos. Yo hice lo mismo, pero en dirección al mío.
–Tengo mucho que aprender, pero me emociona saber que lo haré al lado de ustedes, chicos. –Dije mirando mi cinturón, a Raichu y a Sceptile, que seguidamente devolví a su Pokéball. Una sonrisa de satisfacción apareció en mi cara, al rememorar la batalla que acababa de tener. –Supongo que sí será necesario seguir tus pasos, Ketchum…
Notas de Autor
Bueno, no suelo escribir notas de autor ni nada por el estilo, pero la ocasión lo amerita. Como algunos sabrán, esta fue el primer Fanfic que empecé a escribir formalmente; un día se me ocurrió la idea y simplemente me dejé llevar. La cuestión es, que éste capítulo lo tengo terminado desde mayo, y fue en pro de La Cruda Realidad, mi otro fic, que dejé de escribir esta historia. Pero ahora que le di una segunda revisada y corregida a todos los capítulos, sería un desperdicio no continuarla de una vez. Entonces, a partir de ahora voy a actualizar mínimo una vez por semana, puede ser un miércoles/jueves, o un viernes/sábado. Si alguna semana me inspiro, puede que publique más de un capítulo, pero claro, yo tengo otras cosas que hacer además de esto, así que también depende de mi tiempo.
Bien, ahora dejando eso de lado, a éste "arco", si es que se le puede llamar así, le queda bastante… Faltan las mejores batallas, y más secretos por desvelarse. Así que espero que les agrade lo que está por venir.
Para finalizar, quiero agradecer las muestras de apoyo que ha recibido la historia, desde favs y follows hasta los comentarios; quiero añadir que, ante cualquier duda, siempre pueden preguntar, no tengo el más mínimo problema en responder, claro, mientras no sea un spoiler. Y eso es todo lo que quería decir… ¡Así que muchas gracias por leer y apoyar!
