Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, como muchos pueden notar, es 1ro de marzo y en efecto, es cumpleaños de Ron Weasley xD

No, hablando en serio, hace dos años, iniciaba con este proyecto y por fin puede ver su final, me ha costado mucho trabajo esta historia, porque a pesar de que sabía como continuaba, que pasaba, al momento de intentar escribir, no podía, era frustrante, fue mi proposito del año pasado terminarlo, y mi propósito de este año, me tuve que obligar a escribir, lo sentí forzado y creo que el epílogo es lo más corto que he escrito que yo recuerde, y... sinceramente, espero poder darle un buen cierre, ojalá les guste.

Muchísimas gracias por el apoyo, por sus favoritos, sus reviews, sus follows, gracias a todos los que han seguido la historia desde que inicie a publicarla hasta este momento, y muchísimas gracias a todos aquellos que han llegado y terminado esta historia después de terminada, lo agradezco mucho, en fin, muchas gracias.

Espero que el destino nos una en alguna otra aventura.

Muchas gracias.


El comentario los dejó pegados al suelo, ninguno de los presentes habían visto a uno en su vida ¿cómo lucirían? ¿Qué les harían? Serían tan amigables como Arthur Weasley decía, y la mejor pregunta ¿por qué ellos querían a Lily? Bueno, sólo Ted sabía la respuesta.

—Jamás se han visto Lampyridaes tan cerca, esta zona…

—Es una excepción a la regla, para ser verdad.

—Pero tú trabajas para el ministerio –soltó Victoire, caminando lentamente para ponerse delante de Lily, para evitar que llegaran más rápido a ella.

—No, estoy dentro de la ciudad, pero no trabajo para los magos asquerosos que lo único que han hecho es…

—Nosotros queremos cambiar eso –soltó Lily.

—Claro que no, nosotros ya tenemos nuestro plan.

—El cual consiste ¿en? –cuestionó Sebastian.

Los Teriformes observaron al joven y guardaron silencio, examinándolo con cuidado, pero no pronunciaron nada de su plan, siguieron perdiendo el tiempo, para Ted, lo mejor habría sido comenzar a correr antes de que se acercaran a ellos los Lampyridae.

—Creo que deberíamos marcharnos antes que lleguen –habló Victoire, externando los pensamientos de Ted.

—Muy tarde.

Los chicos observaron a su alrededor, no podían decir que no estaban sorprendidos de lo que estaban viendo, aunque habían intentado adquirir forma humana, no les había funcionado del todo, porque aun parecían unos insectos gigantesco, con dos piernas y dos brazos como un ser humano, pero lo demás era de insecto, no piel ni cabeza humana, Ted, Jarvis, Sebastian y Victoire hicieron una mueca de asco.

—Vaya, son… diferentes.

—Y de hecho les brilla el culo –saltó Jarvis con una risa al ver la luz que tintineaba.

—Pero qué falta de respeto –soltó Lily enfadada.

—Sí, sí, lo sentimos –se disculpó Ted, recordando que aunque la pelirroja no tuviese esa forma gracias al cielo, ella era una Lampyridae también.

Los insecto-humanoides se acercaron sin decir ni una sola palabra en dirección a Lily, que retrocedió totalmente desconfiada, jamás habían tratado con uno y desconocía sus intenciones ¿Qué tal si no querían charlar y sólo matarlos?

—Deberíamos… irnos –habló Lily, retrocediendo aún más, giró para toparse con los Teriformes cubriendo la ruta de escape.

—Me temo que tendrás que ir con ellos.

—O—

Hannah sonrió cuando vio a Sebastian Keller acercarse a ella junto a los demás, que iban inconscientes, gracias a las habilidades de los suyos, incluso Lily Luna lo estaba.

—Vaya, me alegra que llegaran –se puso de pie –me estaba aburriendo.

—No comprendo el plan –soltó Sebastian.

—Bueno, creo que mataré a estos y después, comenzaremos a pasar a la ciudad, acabaremos con todo aquel mago que se nos cruce en el camino, y que se niegue a ser nuestros esclavos.

—Así que sólo cambiaremos el orden de las cosas, nosotros domaremos y ellos… obedecen sin chistar.

—Así es –informó Hannah –su pequeña ventaja es que pueden usar magia pero nuestra ventaja es que no nos afecta –rió.

—Debo admitir que… creí que era un plan más estratégico que eso –soltó Sebastian.

—Bueno, es estratégico, pasé años intentando verme así –se señaló –y no así –dirigió una mirada los otros Lampyridae –y bueno, Lily Luna sólo ha sido un experimento, ahora sabemos que se puede nacer con forma humana y procrear con magos –sonrió.

— ¿Cómo? –cuestionó sorprendido.

—Bueno, que ella y Lupin hicieron lo que tenían que hacer y el resultado es un bebé.

—Y planeas matarla aun así.

—Claro, como hice con su madre cuando ella nació.

—Así que tendrás al bebé de Lily, y será otro experimento más.

—Tenemos que estar seguros, y ver como solucionamos la mutación para que los Teriformes también puedan procrear –sonrió.

Sebastian fingió haber despertado tan sólo un poco antes que ellos, exceptuándolo a él y Ted, todos se sorprendieron de tener a Hannah enfrente, les sonrió.

—Pero… ¿qué haces aquí, Hannah? –cuestionó Victoire.

—Ella es la villana –soltó Ted.

—Parece que no se los dijiste, me sorprende que les ocultaras algo así a tus amigos, Edward.

—No se los oculté, bueno, sí, pero esperaría a que estuviéramos solos y con Lily para explicarles todo lo que ocurrió.

—Eso quiere decir que –señaló a Sebastian –no confías en él.

—No.

— ¡Teddy! –chilló Vic.

—Lo lamento ¿sí? Pero no confío en él.

—Que no les compartieras la información, es malo, significa que tendré que explicarles mi malévolo plan, bueno, ya está él, mientras se encarga de ponerlos al día, yo y la pequeña Lily nos iremos.

—Sobre mi maldito cadáver –bramó Ted, removiéndose como loco.

—Vaya, vaya, cálmate, tal parece que la noticia de tu paternidad te ha vuelto sobreprotector.

— ¿Qué? –Le observó incrédula Lily –serás… ¿padre?

—Lily cariño… yo no…

—Como sea.

Hannah sujetó el brazo de la pelirroja y la levantó con gran facilidad, por más que Ted peleó, no pudo evitar que eso pasara, así que ante la mirada acusadora de sus compañeros no le quedó más que comenzar a explicar lo que acababa de ocurrir.

—X—

Lily cayó de bruces, sabía que Hannah era más fuerte que ella, después de todo, era la encargada de matar a los Teriformes que habían roto las reglas, siempre había sido amable y amorosa, así que en definitiva, le sorprendía que fuese quien tenía un plan secreto que no sería para nada bueno.

—No sé para qué me separaste del resto.

—Bueno, te necesito, después de todo, tengo que hacer contigo lo mismo que hice con tu madre –sonrió.

—Mi… mi madre ¿sabes quién era yo antes de ser una teriforme? –se incorporó un poco, con la mirada brillante ante la esperanza.

—Tú nunca fuiste humana antes que teriforme, lamento desilusionarte.

—Eso no es posible –soltó frunciendo el ceño –tuve que tener una familia…

—La tienes, desde luego que tienes una larga colonia de familia, querida –se burló –tu madre, era mi hermana, y en cuanto las mutaciones funcionaron y supimos que el huevecillo –negó –el feto en su interior tenía forma humana, bueno, fue nuestro mejor momento eureka, ahora sólo necesitábamos saber cómo se comportaría, y bueno… eres más humana que Lampyridae –hizo una cara de asco.

—No creo nada de lo que estás diciendo –soltó.

—Presta atención, concéntrate un poco, podrás sentirlo en ti, al menos es lo que tu madre dijo cuando supo que venías en camino.

—Mi padre… él era… ¿un mago?

—No –aceptó sin darle importancia –pero aun así naciste con apariencia humana, eres cien por ciento Lampyridae, experimentamos con tu madre y conmigo, hasta que pudimos volvernos humanas, luego seguimos experimentando, para saber si podíamos traer al mundo un hijo con apariencia humana aun siendo Lampyridae mujer.

—Entonces ¿también tienes un hijo?

—No, tu padre la eligió a ella en lugar de a mí, así que… eres la única nacida humana.

—Quieres decir que… ahora… yo espero un hijo de Ted.

—Sí, sólo por eso dejamos que estuvieran juntos, teníamos que esperar a que tu cuerpo madurara, así que perfeccionamos, tus ampolletas eran… corrompidas y los alimentos de Ted también, así… terminarían involucrados.

—Scorpius…

—Sí, él nos estorbaba, lo liquidamos, como a Arthur Weasley, como a Luna Lovegood, como haremos con tus amigos.

—Por eso me trajiste aquí.

—No creo que le ayude al embrión que veas morir a su padre.

—Eso jamás pasará –soltó Lily –no voy a dejar que mates a ninguno de…

Se giraron cuando escucharon un alboroto en el lugar donde se habían quedado los demás, Lily se puso de pie ya que Hannah la había soltado sabiéndose más fuerte, corrieron de regreso.

— ¡Teddy! –chilló Lily cuando vio a un montón de magos del ministerio atacando a todos los Teriformes y Lampyridaes, que comenzaron a atacar sin detenerse a ver quiénes estaban de su lado y quiénes no.

La tierra volaba a causa de los hechizos, lo único que le quedaba a Lily era buscar a Ted y a los demás, encontró a Victoire siendo protegida por el ministerio, mientras ella cuidaba las espaldas de los que buscaban protegerles, estaba por volverse loca, cuando ubicó a Ted, lanzando hechizos a diestra y siniestra, hasta que lo desarmaron, y en ese preciso momento caía al suelo, gracias a eso, logró evitar que la maldición asesina de Sebastian Keller le golpeara en la espalda.

Lily corrió en dirección al metamorfomago, se inclinó a tomar la varita y justo cuando Sebastian lo apuntaba de nuevo, gritó desesperada y de la varita que tenía sujeta en la mano, salieron chispas rojas que iluminaron el cielo oscuro.

La pelea se detuvo en ese momento, todos se giraron a observarla incrédulos, jamás en su vida había tocado una varita, y se suponía que los Teriformes no podían hacer magia, el claro ejemplo era Jarvis, que al ser un híbrido su magia no era tan buena, fallaba en todos los hechizos complicados.

—Tú –murmuró incrédulo el ministro de magia –haz hecho… que salgan chispas rojas de la varita.

—Según el cuarto decreto de las leyes mágicas establecen que todo aquél capaz de hacer magia con una varita tiene que reconocérsele como mago –habló un miembro de la escolta del ministro.

El ministro estaba siendo forzado a aceptar que Lily tenía que ser considerada ahora una bruja, su mueca de enfado lo dijo todo, asintió con la cabeza, esperando que aquello diera tregua a que el conflicto terminara sin derramar una gota más de sangre mágica.

—Teddy –la joven fue hasta él –Teddy ¿estás bien?

—Sí, un poco magullado –admitió –si ahora eres bruja, no hay decreto alguno que nos impida ser una pareja –sonrió.

—Ella es una Lampyridae –soltó Hannah enfadada –no una asquerosa bruja.

—Ha podido sacar chispas de una varita, tenemos que respetar nuestras leyes –sonrió Victoire.

—Porque está embarazada de un metamorfomago, quizás de ahí robó la magia o la habilidad para…

Los Lampyridae retrocedieron un paso y se agacharon, haciendo que todos se pusieran en alerta con la varita en ristre, apuntando a lugares oscuros a través de los arbustos un poco lejanos, la única que permaneció inmóvil fue Hannah, debatiéndose entre hacer reverencia o permanecer con la cabeza en lo alto, al final optó que mantendría la postura rebelde.

Un enorme insecto-humanoide con pequeños destellos rojos en su extraña cubierta apareció con una gran cantidad de Lampyridaes, sus brillos daban una sensación tranquilizante, mientras todos se encogían por el miedo a lo que fuese hacerles, Lily se puso de pie, logrando llamar la atención de aquél Lampyridae que imponía demasiado a los demás.

—Supongo que es tu padre –informó Ted –Hannah dijo que eras algo así como la realeza entre ellos, y si él impone tanto, significa que es tu padre, o familiar más cercano, al menos.

Lily observó a Ted y después avanzó un paso un poco indecisa, no sabía que tan cierta era la historia de Hannah, quizás sólo la había inventado.

—Es tu hija –habló la mujer, con el mentón en lo alto.

El Lampyridae volvió su rostro al de Hannah, no dijo nada, todo el mundo estaba esperando escucharlo hablar, saber cómo se escuchaba uno de ellos, sin embargo no dijo nada.

—No te estoy mintiendo –contestó de nuevo, como si hubiese una conversación, pero los humanos sólo escuchaban la de voz de la mujer. —Abandonarla era parte del plan inicial, saber si podíamos pasar por uno de ellos, y mira, se ha enamorado de ese –señaló a Ted –así que sí, podemos mezclarnos, es lo que hemos querido, lo que quería tu padre y el mío, lo que mi hermana…

Hannah y todos los demás retrocedieron cuando la luz del Lampyridae se incrementó, en un tono rojo fuego, idénticos a los ojos de Lily cuando se activaba su lado teriforme, o su cabello.

Lily observó al Lampyridae, preguntándose la razón por la cual no entendía aquella conversación o el miedo que expresaba el rostro de Hannah cuando el silencio reinaba entre todos, el ambiente era tenso, soltó la varita de Ted y levantó la mano dispuesta a tocar a su padre, el contacto provocó una gran descarga que le causó cosquillas en la palma.

—No te entiende –informó Hannah, la pelirroja no supo a quién le decía, pero las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas. —Yo no me…

La mujer avanzó hasta ellos, el enorme Lampyridae incrustó algo en la garganta de Hannah, haciendo que se convulsionara un poco.

—Todos ustedes no pertenecen de este lado de la periferia –la voz sonó tranquila en el tono de Hannah –cuando vinieron a este lugar a cazar a los míos, prometieron que habría paz, si sacrificábamos unos cuantos, ellos mismos tomaron su decisión de ir con ustedes, fueron sus experimentos, los que nos han traído hasta este punto –se giró al ministro –nosotros no hemos llevado a su raza a la extinción, buscábamos evolucionar para evitar que los humanos nos usaran con sus propios propósitos, aun cuando mi padre acordó con su ministro la paz, nos siguieron cazando, culpando y creando seres corruptos con nuestros dones ¿ahora quieren que les perdonemos la vida por venir aquí?

—No todos son así –habló Lily, llamando la atención de nuevo –hay magos buenos y Teriformes que también lo son, muchos de nosotros sólo queremos paz y tranquilidad, que se nos trate como seres vivientes, nada más.

—He escuchado tantas veces esas palabras, que permíteme dudar de un mago.

—Puedo lucir como ellos, pero soy como ustedes.

—No sabes nada de nosotros.

—Ni ustedes de los magos, sólo se quedan aquí a juzgar a una raza por las acciones de unas cuantas, el miedo consumió a los demás, no sabían que pensar, así que creyeron en las palabras de una persona que les juró protegerlos, es lo mismo que estás haciendo con ellos –señaló a los demás Lampyridae –ellos creen tus palabras de que los magos y sus derivados son sus enemigos, y no es así, he sido cuidada desde que era una niña por dos magos maravillosos, que darían su vida por mí y uno de ellos lo hizo –soltó dolida –si quieren que exista paz, creo que debería ser negociada por dos partes razonables y sin prejuicios, buscar la libertad y la igualdad mientras hay odio de por medio, sólo iremos al mismo camino una y otra vez.

El silencio reinó de ambos bandos, el ministro no tenía el valor de oponerse una vez que había sido evidenciado, y era cierto, que los Lampyridae no habían atacado a nadie, bueno, al menos los que estaban detrás del padre de Lily.

—La disposición está de nuestro parte –habló Victoire abriendo paso para llegar junto a Lily –Jarvis –le extendió la mano.

—Tú no eres un mago –soltó al ver a Jarvis.

—Soy un híbrido de lo que usted llamó ser corrupto y un mago, el ministerio me convirtió en esto, y al amor de mi vida en una teriforme caníbal –se burló –simplemente porque querían acallar mi protesta de que Teriformes, Lampyridae, mago o muggle fuesen lo mismo, con los mismos derechos.

—Prometemos que llegando a un acuerdo, sin duda retiraremos la barrera llamada periferia –prometió Victoire –buscaremos a la gente más capaz y ayudaremos de forma honesta a todo Lampyridae que quiera adoptar forma humana y respetar el anonimato del que lo prefiera.

El Lampyridae observó a la pelirroja, liberó a Hannah, que fue sujetada por dos de los que le acompañaban y asintió, ni Victoire ni Jarvis o Lily entendían, pero tomaron el gesto como para que le siguieran.

—X—

Lily esperó fuera del lugar donde se estaba llevando acabo el primer acuerdo entre Lampyridaes y magos, observaba a su alrededor, era una ciudad bastante bien estructurada entre los árboles, los niños corrían alegres, como no lo hacían los pequeños magos a causa de los temores infundados del ministro, le agradaba saber que la paz quedaría gracias a alguien como Victoire y Jarvis, que habían sido activistas de ella.

Los niños se detenían, sabía que le decían algo pero ella no podía entenderles, suspiró, era parte de ellos y no podía comunicarse, sólo le quedaría esperar a que alguien decidiera convertirse físicamente en un humano.

—Me dijo que había hecho hasta lo imposible para evitar que te comunicaras con ellos, o arruinarías sus planes –informó Ted, acercándose a ella.

—Es cruel –admitió.

—Lo comprendo, cariño, sólo nos queda esperar a que tu padre decida volverse un humano físicamente y puedan convivir y entenderse.

—Mi padre –se burló –todo este tiempo imaginando como habrían sido mis padres.

—Hubo alguien cruel de por medio evitando que se reencontraran, no dejes que eso siga ganando.

—O—

El trabajo en los nuevos acuerdos les había tomado cerca de seis meses, al menos el que daba pie a eliminar la barrera y a usar las investigaciones de Hannah para ayudar a cualquier Lampyridae que quisiera una forma humana, Victoire y Jarvis informaron a toda la comunidad sobre lo que el ministro había hecho, y se le había condenado a Azkaban, las barreras en todos lados se habían derribado, dando clandestinidad a cualquier teriforme que la quisiera, usando el descubrimiento de Arthur Weasley, pudieron crear algo que alteraba la mutación, eliminando la necesidad de ingesta de carne humana.

Hannah, Sebastian y Xenophilius habían sido acusados de traición y enviados junto al ministro a la prisión de máxima seguridad, esta vez, ya no custodiada por dementores, sino por Lampyridaes que se habían negado a ser transformados físicamente, manteniendo una comunicación imposible y todas sus habilidades puras para evitar que alguien escapara.

El padre de Lily se había negado a que le convirtieran en humano, así que la comunicación entre ellos era igual de imposible que al inicio.

—Te tengo una sorpresa –le sonrió Ted, acercándose a Lily, mientras acariciaba el abultado vientre.

—No sé qué esperar –contestó divertida.

—El ala muggle en el edificio gubernamental mixto, creo algo que podrá ayudarte a comunicarte con tu padre, es modelo único y… ya sabes, está prohibido por los decretos, permitido exclusivamente para la ministra de magia Victoire Weasley, pero… te permitirá hablar con tu padre.

Lily sonrió feliz, se dejó guiar a través de la ciudad de Londres hasta la oficina de la ministra en el ministerio, su padre estaba ahí, de pie tan alto e intimidante como siempre.

—Los dejaremos solos –informó Victoire y se llevó a Ted consigo.

La pelirroja observó el pequeño medallón que titilaba en color rojo, así que se lo puso, observó a su padre, era tan extraño saber que un Lampyridae en su forma más pura era su padre.

—Es también complicado para mí –informó la voz de su padre, haciéndole sonreír.

La comunicación entre ellos era telepática, claro que podían hablar, pero una vez que se transformaban en humanos, como en el caso de Hannah, ella lo hacía a través del habla, no de la mente, aunque podía escucharlos en su cabeza, no podía transmitir de la misma forma su comunicación, era oral.

—Lamento ese pensamiento –se disculpó.

—Tan raro es para ti verme así, como para mí verte así.

—Quiero saber ¿por qué decidiste no transformarte?

—Bueno, hay una gran cantidad de Lampyridaes como nos llaman, que no quieren convertirse, así que he decidido permanecer junto a ellos de la misma manera, seremos la última generación en permanecer así, la mayoría somos mayores, cuando nosotros terminemos nuestro ciclo, seguirán nuestros hijos, tú, en este caso, quedarás al mando de ellos, y tu hijo aun nonato después de ti.

—Me hubiese gustado crecer con mamá y contigo –informó.

—Tu madre era una buena criatura –informó –su sueño era lograr vivir entre los magos, cuando éramos pequeños, nos gustaba escaparnos y observarlos, pero los caminos de mi padre y los del suyo nos llevaron por caminos diferentes, ella volviéndose físicamente humana y yo permaneciendo así, ya estaba embarazada de ti cuando se sometió a la transformación, quizás fue eso lo que te hizo nacer como humana.

—Hannah dijo que…

—Las cosas fueron muy complicadas, pero creo que con ayuda de la ministra de magia, tendremos mucho tiempo para hablarlo.

—O—

Lily sonrió encantada cuando vio a su hijo siendo cargado por su padre, era algo extraño, pero al parecer, el pequeño bebé lograba entender a su abuelo, ya que se quedaba muy atento, balbuceando.

—Te diré algo, para mí, esos dos están muy juntos ¿no lo crees? –soltó Ted, robando la atención de la pelirroja.

Jarvis que ahora era el nuevo secretario estaba frente a Victoire, colocando un mechón rubio detrás de la oreja pequeña adornada con un arete en forma de cisne, sonrió feliz, los dos tenían derecho a ser felices.

—Me agradan juntos, es una lástima que Jarvis perdiera a Audrey, y que Sebastian fuera un maldito, pero se encontraron y son buenos el uno para el otro.

—Dime ¿quieres que sean los padrinos del bebé?

—Me encantaría –sonrió.

—X—

El patio de la nueva casa del matrimonio Lupin estaba repleto de personas, Lampyridaes y muggles, los tiempos habían cambiado demasiado, en la época de Voldemort eso jamás se hubiese imaginado, pero después del casi exterminio de los magos, habían tenido que abrir las puertas a todos.

Victoire caminaba con su pequeño ahijado en brazos, traía un hermoso vestido color plata, resaltando su belleza por completo, y por lo que Ted y Lily pudieron darse cuenta, Jarvis también se había dado cuenta de ello, se acercó a ella y le quitó al bebé de los brazos y le dijo algo que por la distancia Ted no alcanzó a escuchar.

— ¿Qué le dijo? –interrogó a su esposa.

—Que los estoy escuchando –rió.

—Ah, entonces, concéntrate en mí y déjalos declararse su amor.

El metamorfomago sujetó a su esposa y la arrastró consigo a la pista de baile, la joven sonrió divertida, nunca había hecho algo así, y menos en público, a pesar de que eran mejores tiempos, le costaba un poco acostumbrarse a que por fin, el amor que se tenían Ted y ella, era libre para mostrarse.