Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead

Advertencia: En este capítulo y en los otros sucederán cosas que aparecen la historia corta de Richelle Mead "Homecoming", si aún no lo lees entonces tienes que saber que hay ciertas cosas aquí que sucedieron en esa historia, yo extraje algunas partes y las puse aquí. En caso de que lo hayas leído te darás cuenta con facilidad cuales ideas originales de Richelle Mead.


~ Instinto de Sangre ~

Capítulo 25:

De vuelta en casa

.: Rose :.

Decir que yo había tenido la peor suerte del mundo combatiendo contra Strigoi era decir poco, pero siempre hay alguien que puede tener una situación peor que la mía. No imaginaba ver a Dimitri como un niño pequeño asustado de que el "cuco" viniera a por él. Siempre lo vi como el tipo de persona que no le teme a nada y daría lo que fuera por los demás. Esto rompe mis expectativas, pero no me hace verlo de forma diferente.

Después de haber lanzado mi maleta sobre la cama decidí ir a ver a Dimitri, él estaba sentado en su cama con la mirada agachada y realmente tenía esa posición. Sonreí ligeramente. Sentada a su lado permanecí en silencio mientras él pensaba un poco sobre su situación.

– ¿Crees que realmente estén felices de verme? – Pregunto con un tono suave.

– Yo creo – Coloque una mano en su brazo – Que van a estar más que felices de verte. Son tu familia y estoy segura que les va a sacar una sonrisa y lagrimas verte

Dimitri me sonrió ligeramente colocando una mano sobre la mía que aún estaba en su brazo. Mire a la puerta de la entrada y vi a Abe con las manos en los bolsillos. Sonreí ligeramente y luego mire a Dimitri.

– Iremos cuando quieras o estés listo – Lo besé en la frente y luego salí.

– ¿Estás segura que no quieres que vaya yo también? – Pregunto Abe mientras bajábamos las escaleras – Como padre responsable…

– Olvídalo – Lo interrumpí divertida – No te ofendas pero a todos les incomoda tu presencia

Sonreí acercándome a Sydney que estaba en la mesa con su laptop. Tome asiento a su lado y Abe al otro extremo. Los tres estábamos sentados en una mesa con las patas de madera y la superficie de cristal, vidrio. Entrelace ambas manos mirando a Abe intrigada, él me sonrió divertido y miro a Sydney.

– Entonces… – Dije – ¿Cuánto tiempo vamos a estar aquí y qué me ocultan ustedes dos?

– Unos pocos días, probablemente dos semanas – Dijo Abe tranquilo – Estaré buscando un nuevo lugar para irnos así que hasta el momento deberán quedarse aquí. El viaje fue repentino y no pensé que en Castle Combe nos fueran a atacar tantos

Levante una ceja por el plural que había usado. Nosotros fuimos quienes fueron atacados, no él con nosotros. Separados. Como sea. Abe no le importo nada de lo que dijo, y tampoco tomo en cuenta mi expresión ya que siguió hablando.

– Aquí ambas saben que es muy difícil encontrar Strigoi así que es posible que ellos no las encuentre, no creo que sepan que estamos aquí – Dijo Abe serio – Es por eso que no deben mencionar nada sobre lo que está sucediendo, ni la guerra, ni la huida, ni nada

– Otro escape a la fuga – Mascullé recargando mi mejilla izquierda en la palma de la mano con una expresión tediosa.

Abe suspiro – Ustedes dos conocen muy bien la reputación que hay en este pueblo así que, principalmente tú, tienen que evitar que los Moroi hagan estupideces – Dijo el viejo serio. Asentí lentamente.

– No creo que ellos sepan que estamos en un pueblo para prostitutas de sangre – Dijo Sydney cruzándose de brazos sin dejar de mirar la laptop – Probablemente no haya problemas

– No tardaran en darse cuenta – Dijo Abe tranquilo.

– ¿Qué tanto haces con esa computadora? – Pregunte. Iba a mirar la pantalla, pero ella me lo impidió bajando la pantalla. Miro a Abe seria.

– Lo bueno es que no encontraremos Strigoi por unos días – Dijo Sydney sonriendo ligeramente.

– Tú estás rodeada por criaturas de la noche y sonríes así – No pude evitar sonreír divertida – Debes estar loca

– Aprendí que cuando estas cerca debo esperar la locura – Me dijo despreocupada.

No sabía si ofenderme o no, pero no importo ya que le sonreí rodando los ojos mientras Abe sonreía orgulloso de todo. Probablemente su única razón para sonreír así era porque "yo me parecía a él". Las personas deben dejar de decir eso.

– Realmente no sé que esperar – Me encogí de hombros – Bueno, entonces nos quedaremos aquí fingiendo ser humanos ordinarios y despreocupados. Genial

– Por mí está bien – Dijo Sydney – Baia no es el mejor lugar para quedarnos debido a las prostitutas de sangre, pero es un gran lugar donde no encontraremos chupa sangre

– Eso suena bien – Dije sonriendo – Por fin podré relajarme y no pensar en…

– Tú no puedes relajarte – Dijo Abe con una sonrisa burlona. Saco un billete y me lo mostro – Te apuesto que dentro de diez minutos estarás haciendo algo en lugar de quedarte en el sofá, en una cama o en donde sea vagando

Fruncí el ceño y mire el billete. Parte de mí quería tomar el billete y demostrarle a Abe que se equivoca, pero mi otra parte me decía que él tenía razón y lo cierto es que yo también sabía que tenía razón porque yo no soy de quedarme sin hacer nada. Bufé desviando la mirada y Abe rió divertido mientras guardaba el billete.

– Bien, no puedo, pero ustedes me ocultan algo – Dije. Sydney se tenso confirmando que yo tenía razón.

– No tiene nada que ver lo uno con lo otro – Dijo Abe tranquilo. Suspire pesadamente.

– ¡Rose! – Mire a las escaleras y sonreí al ver a Jill bajar con una sonrisa en su rostro – ¡Vamos a la piscina!

Sonreí y luego mire a Abe. Siempre pensé que Abe era el tipo de persona extravagante que le gustaba tener lo mejor de lo mejor y lo cierto es… que no me equivoque. Desde que nos ha ayudado con este problema (aún desconozco sus razones) solo ha traído lujos como si realmente estuviéramos de vacaciones y no en peligro. La nueva casa había traído todo consigo. No parecía una casa en el pueblo… era una casa playera en el pueblo. Ese hombre está loco. Por dentro las paredes eran de un color celeste muy hermoso y el suelo estaba hecho de madera. Tenía un jardín trasero con una piscina grande. El agua era cristalina y se veía muy refrescante. Habían sillas playeras rodeándola y por supuesto una parrilla a un lado.

– Lo siento Jill – Escuche la voz de Dimitri antes de que yo pudiera responder – Ella no puede ir ahora

– ¿Ah no? – Pregunte confundida.

– No – Sonrió ligeramente – Vamos a salir

Abrí los ojos sorprendida y luego me acerque a él sonriendo. Rodeé su cuello con mis brazos. Dimitri me miro con una sonrisa, listo para ir a ver a su familia y enfrentarse a sus temores. Eso era lo mejor.

– Pasaremos unos días allí si no tienes inconveniente – Dijo él sonriendo.

Mire a Abe y luego sonreí a Dimitri.

– No lo creo. Hay dos guardianes aquí y además la casa tiene una barrera protectora – Dije sonriendo – No veo problemas

– Genial – Dijo él sonriendo.

Dimitri me besó en la mejilla y luego fue a la cocina por algo. Yo rápidamente salí al jardín trasero y me sorprendí al ver a todos, incluso mi madre, en el agua. Salvo por unos pocos que estaban tomando sol, pero la cosa era que todos se estaban relajando.

– Ahora nunca podre ver un oso polar – Musite al sentir el calor más fuerte que antes. Jill paso corriendo por al lado mío y se lanzo al agua cerca de Adrian quien le sonrió divertido.

– ¿Me vas a dejar una semana con ellos? – Sydney salió de la nada mirándome aterrada.

– No te harán nada – Sonreí.

– Me preocupa tú amiga, no deja de lanzarme malas vibras – Dijo Sydney preocupada.

Mire a Lissa confundida. Ahora recuerdo que cuando estaba en el avión antes de quedarme dormida pude sentir la rabia de Lissa recorrerla rápidamente, pero entonces estaba cansada y me quede dormida antes de saber la razón. Cuando desperté ella estaba durmiendo así que me había cambiado de asiento con Dimitri.

– Él necesita ver a su familia – Dije sonriendo – Y Lissa es inofensiva. Confía en mí

– Sí – Rodó los ojos.

Me acerque a mi madre que inesperadamente estaba tomando sol. Me crucé de brazos y levante una ceja. Ella me miro de reojo y sonrió ligeramente. Yo pensaba que a esta mujer se la habían raptado los alienígenas y la habían reemplazado con otro ser. Sin embargo creo que la piscina hacía que ellos se sintieran más relajados, entonces ella también.

– Oye saldré unos días – Sonreí – Dimitri y yo iremos a ver a su familia, ¿estarán bien?

– Supongo que sí – Se inclino en el asiento – ¿Irán ahora?

– Sí – Dije sonriendo.

– Bien – Dijo tranquila.

– Genial, Rose irá a ver a su suegra – Dijo Christian con una sonrisa – Cuidadito, nunca sabrás si le vas a agradar

Reprimí comentarios ya que considerando la situación de cuando me fui sin despedirme es probable que estén molestas conmigo y claro, las cosas con Viktoria no podrían ser peor. Volví a entrar en la casa y subí a la habitación de Dimitri donde lo encontré empacando ropa como para una semana.

– Eso es mucho Camarada – Dije sonriendo mientras me dejaba caer en la cama de Christian.

– Solo guardo un poco de ropa – Dijo sonriendo – Tú deberías hacer lo mismo

– Oh no… no quiero – Dije negando con la cabeza – No he desempacado nada así que prefiero llevar la maleta así

– ¿Estás siendo perezosa? – Levanto una ceja confundido.

– Sí – Sonreí. Mire a Dimitri, me puse en pie y camine hasta él colocando una mano en su hombro. Me sonrió divertido y me besó en los labios.

– Todo va a salir bien – Dijo él posando su frente a la mía – ¿Verdad?

– Por supuesto que sí – Dije sonriendo – Todo va a salir bien

Nos besamos nuevamente y en esta ocasión Dimitri me lanzo a la cama con fuerza y luego se lanzo él sobre mí. Me reí por la forma en como actuaba y devoraba mis labios. No puse objeción hasta que sus manos acariciaron mi cintura. Lo detuve antes de que comenzáramos a perder la ropa. No me parecía el mejor momento. Él me sonrió divertido y luego me besó en la frente.

– ¿Sabes que vamos a estar juntos siempre? – Pregunto jugando con un mechón de mi cabello – Para siempre

– Supongo que sí – Dije sonriendo.

– Me gustaría poder tener una familia contigo – Su tono de voz había sonado algo triste que me rompió parte del corazón. Lo besé en la comisura de los labios.

– Lo lamento – Dije sin saber que decir – También me gustaría, pero si puedo estar contigo para siempre… imagino que entonces estaremos bien

– ¿Significa que nos vamos a casar? – Pregunto con una sonrisa de esas que me encantan y me provocan.

– ¿Casar? – Abrí los ojos sorprendida – Oh no… ahora no… supongo que si pienso en casarme será cuando haya un "2" al inició de mi edad

– ¿Arriba de los veinte? – Pregunto divertido mientras yo asentía lentamente. Nos besamos – ¿Qué tal antes?

– ¿Es una propuesta? – Pregunte divertida y sorprendida.

– No, aún no. Quiero una propuesta romántica para ti – Me besó en el cuello – Te amo Roza

– Y yo a ti Dimitri – Dije sonriendo. Él me miro sorprendido – ¿Qué?

– Me llamaste Dimitri – Dijo aturdido – Normalmente sueles usar el término "camarada"

– Uhm – Parpadeé – Sí. No importa. Te amo y eso es lo único relevante

Me sonrió con dulzura y me besó en los labios. Rodeé su cuello con mis brazos y Dimitri paso a besarme en el cuello. Sonreí divertida y luego me mordí el labio inferior.

– Roza – Murmuro contra mi cuello – Roza…

Amaba escuchar mi nombre en ruso cuando salía de sus labios con ese hermoso acento. Me encantaba escucharlo, me encantaba saber que yo era la única que él tenía en su corazón. A la única que amaba románticamente.

La puerta de la habitación se abrió y Dimitri se quito rápidamente y yo reprimí una sonrisa. Christian me miro burlón y se acerco a sus cosas buscando algo. Estaba segura de que él quería decir algo, pronto iba a hacer una broma. Dimitri comenzó a seguir guardo su ropa en la maleta.

– Rose, Lissa está en su habitación y quería hablar contigo – Dijo Christian. Mire a Dimitri y luego salí de la habitación para ir a la mía. Entre en ella y vi a Lissa con un desastre de ropa.

– ¿Dónde has estado? – Pregunto con dos prendas en cada mano y una en la cabeza – Necesitamos ordenar todo esto y prepararnos. No encuentro un hermoso vestido para Jill

– Lis… – Llame su atención.

– Le haremos una cita en la piscina, una la velada – Dijo ella. Camine hasta Lissa y le quite la prenda de la cabeza – Mañana

– Lissa – La regañe – Lo siento, pero no puedo. Iré con Dimitri a ver a su familia hoy

– ¿Qué? – Me miro sorprendida – Acabo de pedirle a Christian que cocinara y Jill y Eddie están de acuerdo. Hable con ellos por separado. Mia me va a ayudar y te necesito allí también

– Dile a Sydney – Dije tranquila – No puedo

– Pero – Me miro molesta – No quiero a Sydney, te quiero a ti

El que Lissa esté molesta no era porque yo iría a ver con Dimitri a ver a su familia, sino porque mencione que puede pedirle ayuda a Sydney. Creo que ahora comienzo a ver lo que Sydney me estaba advirtiendo. Lissa realmente la odiaba, no, odiar es demasiado a ella no le agrada mucho Sydney, pero no sé por qué. Lo tiene bloqueado. No quiere que yo lo sepa, ¿pero por qué?

– Lissa – Dije sorprendida.

– Olvídalo – Se calmo un poco – Tienes que ir con Dimitri y ver a su familia. Él necesita apoyo y es obvio que no puede ir otra persona más…

– Suenas como si no fuera a volver – Dije riendo – Estaremos un par de días fuera

– Lo sé – Me miro preocupada. Sonreí tranquila para que ella me sonriera también y luego me mire la prenda que le había quitado de la cabeza. Era aquel vestido morado que ella había usado en nuestra cita doble con Dimitri y Christian – Es solo que… no sé, no creo que Sydney quiera ayudar

– ¿Te cae mal? – Fruncí el ceño al notar el desagrado en su voz.

– No – Mintió. Lo pude sentir y además Lissa es una mala mentirosa – Sucede que yo…

La puerta se abrió y pude ver a Christian con unas cosas en las manos, unas botellas. En cuanto nos vio sonrió entrando como nada. Yo me crucé de brazos y lo mire confunda.

– Haremos una cena perfecta – Dijo Christian lanzándome una botella que resulto ser salsa barbecue – Haré algo para nosotros también

– Ah eso es – Mire la salsa – Lindo, supongo

Nuevamente la puerta se abrió, pero antes la habían golpeado lo que hizo que los modales de Christian se arrastraran por el suelo. Sonreí al ver a Dimitri ahí parado avisándome que ya era hora. Asentí con la cabeza y mire a Lissa.

– Volveré pronto y hablaremos sobre ella – Dije tranquila. Tome la maleta y salí de la habitación.

Dimitri miro mi maleta y soltó una risa divertido. Yo me encogí de hombros despreocupada y luego salimos de la casa para poder ir a ver la familia Belivoka. Dimitri estaba muy nervioso y se notaba demasiado, además de preocupado. Yo solo le sonreía un poco para tranquilizarlo.

Sé que él odia pensar en todo lo que hizo como Strigoi, a veces incluso cuando está peleando contra un Strigoi tengo miedo de que lo vuelvan a convertir, pero siempre he pensado que él es mucho más fuerte incluso de lo que aparenta así que sé que puedo confiar en que no lo volverán a lastimar así. Su tiempo como Strigoi le había dejado una herida muy grande que apenas se estaba recuperando de a poco, cada día es mejor mientras el tema no se toque.

Al llegar a la casa de la familia de Dimitri nos quedamos allí unos momentos. Parados. Él estaba pensando y supongo que era lo mejor para sí mismo. Yo quería que olvidara todo lo que hizo como Strigoi porque al fin de cuentas no era él mismo. Lo tome de la mano regalándole una sonrisa cálida y él asintió. Cuando se dispuso a golpear la puerta se abrió de golpe y en sus brazos se lanzo Viktoria gritando su nombre en ruso.

Si hubiera sido un Strigoi en ese momento los instintos de Dimitri se habrían activado y lo habría pateado en menos de lo que canta un gallo, pero me sorprendió tanto que ni siquiera reacciono. Se quedo estático. Le tomo un poco reaccionar y envolver a su hermana menor en un abrazo con una sonrisa melancólica. Yo sonreí tranquila mirando a los hermanos.

– Dimka – Dijo ella sonriendo de oreja a oreja – ¡Eres tú! ¡Realmente eres tú!

Dimitri respondió en ruso. Cosa que a mí no me agradaba porque no entendía nada, pero imaginaba que era mejor así ya que ambos necesitan pasar aunque sea una bienvenida solo para ellos. Desvié la vista al cielo, estaba oscureciendo. Sonreí ligeramente cerrando los ojos mientras pensaba que era lindo poder estar afuera sin necesidad de andar con la guardia arriba porque un Strigoi pudiera atacarnos en cualquier segundo. Claro, debería estar preocupada por eso, pero Baia era un lugar en que rara vez se presentaba un ataque y no creo que esos Strigoi me hayan encontrado tan rápido y de ser así dudo que puedan llegar aquí antes de que nosotros nos vayamos.

– ¡Rose! – Salí de mis pensamientos cuando Viktoria me abrazo con fuerza. Yo la mire sorprendida ya que la última vez que nos vimos ella estaba enojada conmigo y no me quería ver nunca más. Comenzó a hablar en ruso y yo no le entendía nada así que solo pude responder con una sonrisa.

Entramos en la casa y enseguida las hermanas de Dimitri se lanzaron contra él en un abrazo. Me di cuenta de que las preocupaciones de Dimitri se fueron cuando volvió a ver a su familia de nuevo. Si no fuera por todo lo que ha pasado esta familia probablemente yo habría hecho un comentario sobre los abrazos y las lagrimas, sin embargo preferí guardármelo y darles su tiempo.

Me senté en el brazo del sillón junto a la puerta mientras Dimitri abrazaba a su madre hablando en ruso. No estoy segura de que estaban hablando, pero por lo visto probablemente ella le decía que era feliz de tenerlo devuelta y quizás él les decía lo mucho que lo extrañaba y cosas así. Me pregunte si algún día estaría así con mis padres, pero bueno… creo que eso no importa.

– Rose – Me puse en pie y abracé a Karolina con una sonrisa. Ella me devolvió la sonrisa con un fuerte abrazo que juro que me quito la respiración por la fuerza. Comenzó a decir unas cosas en ruso y lo único que entendí fue "hogar" y "muerte". De todos modos no importa si no entendía porque quizás me agradecía traer a Dimitri devuelta.

Poco después del abrazo de Karolina siguió Sonja repitiendo lo mismo que su hermana. Al igual que con Karolina solo entendí las palabras "hogar" y "muerte". Después del abrazo y una bonita bienvenida, mientras yo saludaba a la madre de Dimitri, él veía a sus sobrinos.

Lo cierto es que la sonrisa en Paul era genuina y admirable. Observaba a Dimitri de la misma forma en que yo lo hacía cuando peleábamos: como si fuera un Dios. Había oído tantas historias de su tío y tenerlo frente a él fue algo grandioso. También Dimitri se encontraba encantado de verlo. En una manta en el suelo estaba su hermana menor, Zoya junto a un bebé que yo supe que debía ser el hijo de Sonja ya que ella ya no tenía la guatita. Recordaba claramente que tenía seis meses de embarazo cuando me fui.

Nos habíamos sentado en el sofá para que ellas pudieran hablar con su hijo. Yo por mi parte quería salir un rato de la casa, pero Karolina me arrastro junto a ella al sofá. Hice una mueca y luego sonreí tranquila. Dimitri estaba sentado en medio de Viktoria y Sonja mientras que yo estaba con su madre, Olena, y Karolina. Todas miraban a Dimitri esperando saber que había sido de él. Los pequeños se habían sentado en el suelo. Paul lo miraba emocionado de conocer grandes historias de él, pero que el mismo Dimitri se las relatara.

– Aún me cuesta creerlo – Dijo Olena mirando a Dimitri emocionada – Estas aquí. Vivo

Dimitri le sonrió cálidamente.

– Sí. Estoy aquí – Dijo sonriendo.

Rodé los ojos ganándome una mirada divertida de él.

– Eso quiere decir… que quizás nunca te convertiste en Strigoi – Pregunto Viktoria sonriendo, aunque yo pude notar que tenía algo de miedo en su voz.

Yo guarde silencio mirando un punto x en el suelo recordando todo lo que sucedió. El ataque en la academia, las cuevas, la forma en que Dimitri se convirtió en Strigoi, Mason diciéndome que lo era, el viaje que inicie, lo devastadas que están ellas cuando pensaron que estaba muerto, cuando nos encontramos con él convertido en un Strigoi, todas las cosas malas que hizo a inocentes… cuando me pidió convertirme en Strigoi con él y por supuesto la hazaña más grande: cuando Lissa lo devolvió a la normalidad.

Mire a Dimitri y pude notar que él pensaba en las mismas cosas que yo. Miro a Olena con una sonrisa débil y luego a Viktoria.

– No, sí me convertí en Strigoi – Dijo con un tono suave – Pero alguien me devolvió a la normalidad

El silencio se prolongo bastante. Todas se miraban confundidas hasta que la abuela de Dimitri, Yeva, apareció. Él se puso en pie y la abrazo hablando en ruso. Eso ya me estaba hartando. Ella paso a tomar asiento en una mecedora y lo miro intrigada, aunque con un destello en su mirada.

– ¿Y eso como es posible? – Pregunto con un tono de voz que no pude descifrar.

Dimitri la miro sin responder. Entonces tuve que tomar la palabra. Todos me miraron esperando una respuesta.

– Bueno, mi amiga Lissa, que es usuaria del espíritu, encanto una estaca y lo curo – Dije tranquila – El espíritu lo curo por completo y salvo su alma. Creo que fue lo mejor que ella pudo hacer

– ¿Lissa? ¿Te refieres a la Reina Vasilisa? – Pregunto Paul con una sonrisa asombrado.

Parpadeé aturdida por unos instantes y asentí con la cabeza. Como no trato a Lissa de reina normalmente suelo olvidar que lo es, en especial cuando suelo desobedecer sus órdenes.

– Sí, supongo que sí – Dije dudosa – A veces olvido que ya no es una Princesa y es la Reina

Yeva me miro con una sonrisa y ese destello en los ojos que implicaba que estaba por decir algo. Fruncí el ceño confundida y desvié la mirada a las hermanas de Dimitri que estaban con él. Todas se habían sorprendido sobre lo sucedido y tras explicarles un poco sobre la magia del espíritu ellas entendieron, más o menos, que existía la posibilidad de curar con magia.

– Eso es bueno. Lo predije y se cumplió – Dijo Yeva. Yo la mire con el ceño fruncido y ella me apunto con el dedo ligeramente, con una sonrisa orgullosa – Sabía que lo salvarías

– Bueno la definición de salvarlo era diferente entonces – Dije. Yo inicialmente tenía la idea de salvar a Dimitri matando al Strigoi y liberando su alma. Eso significaba perder para siempre al hombre que amaba, pero entonces no sabía que hacer ya que no tenía una forma de salvar su alma y volverlo Dhampir, era imposible – ¿Sabías que iba a devolverlo a ser un Dhampir y no me lo dijiste? ¿Qué si lo hubiera matado?

Ella me miro y negó con la cabeza – Yo lo vi. Sabía que no ibas a matarlo y que encontrarías la forma de traerlo devuelta

Primero que nada: yo no creo en esas cosas. Así que decir que Yeva lo vio para mí es algo a lo cual debo colocar una mirada escéptica. Claro que es normal. Como mi personalidad terca siempre era la primera en saltar a ser impulsiva yo estaba por comenzar una discusión, pero Dimitri me lanzo una mirada divertido con una ligera risa que tenía escrito por todos lados: no lo hagas porque no vas a ganar. Es posible que no gane una pelea con una "bruja" (porque Yeva era una bruja, pero yo sigo siendo escéptica), pero al menos podría defenderme y eso es algo que se me da mejor.

– Demonios – Dije mirándolo resignada. Entonces la conversación paso a otro punto. Ellas querían saber todo sobre Dimitri, sobre su vida antes de ser un Strigoi y claro un poco sobre lo que paso después de la curación. Yo no quería escuchar sobre mi fuga nuevamente así que hice oídos sordos jugando el bebé de Sonja que estaba en sus brazos. Era tan tierno, con las mejillas rosaditas y su cabello marrón chocolate al igual que todos en esa familia.

La conversación había estado bien, supongo, pero lo que más era vergonzoso era escuchar sobre lo que era antes una relación estudiante-maestro visto desde un punto de vista romántico y no entrenamiento. Dimitri no se notaba para nada nervioso o preocupado, mientras que yo apenas podía contener el aliento en mi cuerpo mientras lo escuchaba hablar.

Dimitri comenzó a contar aventuras en las que había peleado contra Strigoi y Paul lo miraba emocionado, escuchaba con aquella mirada de admiración y con cada palabra sonreía más y más, si es que era posible. Apretaba los puños cerca de su pecho escuchando a Dimitri mientras él hacía movimientos exagerados con la mano solo para hacer sonreír al chiquillo.

– Dimka, dime, ¿por qué han venido? – Pregunto Viktoria llamando mi atención – Digo, si hay alguna otra razón para vernos porque en el mensaje de Rose decía que venían a pasar un tiempo en una casa cerca de aquí

Intercambie mirada con Dimitri y negué con la cabeza recordando las palabras de Abe. No podíamos decirle a nadie que estábamos aquí y aunque yo podría confiar en ellos prefería seguir las ideas de mi loco padre. Además, no quería preocuparlas diciéndoles que había una manada de Strigoi siguiéndome para o convertirme en uno o llevarme con Robert. Más la primera opción porque ya pasamos de la segunda. Tampoco esperaba a que supieran de la supuesta guerra.

– Solo venimos de vacaciones con unos amigos. Nos estamos quedando en una casa que Abe Mazur ha arrendado… – Dijo Dimitri sonriendo.

– Más bien comprado – Mascullé desviando la vista. Abe nunca cambiara. Yo realmente esperaba a que arrendara una casa en lugar de comprarla solo porque le parecía bien y su excusa no ayudo mucho. Aún podía escuchar su patética excusa rondar en mi cabeza: «Soy hombre de negocios, millonario, y puedo comprar una casa como esta así que deberías conformarte de que no los deje alojándose en una choza». Ese Moroi se estaba clavando en mi costilla como una fea astilla.

– ¿¡Estarán mucho tiempo!? – Pregunto Sonja emocionada.

– Solo un tiempo – Dije sonriendo – Abe espera que sea un mínimo de dos semanas

– Abe – Note la mirada de Viktoria algo incomoda – ¿Por qué él los ayuda?

Hice una mueca sin saber si debía decirles la naturaleza de mi personalidad así que pensé en mirar a Dimitri para ver si él sabía que decir, vi que estaba pensándolo también, pero luego... ella hablo.

– Es su padre – Mire a Yeva con los ojos entrecerrados – Yo te vi. Venías con unos amigos y tus padres

– ¿Tus padres? – Olena me miro sonriendo – ¿Podemos conocerlos?

– Yo no creo… – Negué con la cabeza frenéticamente y dudosa. Abe… es Abe y mi madre… bueno ella también es el tipo de mujer que intenta ser una madre, pero no lo consigue mucho.

– Sería estupendo – Dijo Dimitri sonriendo – Poder juntarnos como familia

Mire a Dimitri algo sorprendida. Karolina sonrió emocionada pensando en que era una gran idea también, pero yo estaba rogando porque esto fuera un mal sueño del que no he despertado. Yo estaba jugando con mis dedos índice y pulgar juntándolos de forma en que aparecía la figura del símbolo del infinito, luego los movía de tal forma en que parecían una rueda. Juntando índice y pulgar (de la mano contraria).

Olena acababa de decir que el regreso de su hijo tenía que celebrarse en grande y yo recordé la "fiesta" que habían hecho cuando pensaron que estaba muerto. Joder. Si hicieron algo así solo pensando que él estaba muerto cómo será ahora sabiendo que estaba vivo.

Ellas estaban por cenar lo que era bueno ya que no paraba de pensar en la comida que Christian estaba haciendo para la cita de Jill y Eddie así que ayude a Olena a poner la mesa y mientras colocaba los platos Yeva se me acerco.

– ¿Vienes a predecir que ahora pondré los vasos? – Pregunte girando. Por accidente deje caer un plato y Olena lo atrapo antes de que rompiera en el suelo – Eso es coincidencia

Ella me miro y hablo en ruso. Yo rodé los ojos sin entenderle nada y luego Karolina, que traía el servicio, me sonrió divertida.

– Ella dice que tiene algo serio que hablar contigo – Dijo ella – Probablemente se deba a tu relación con Dimitri

La mire tranquila y luego mire a la anciana seria. Estoy segura de que no quiere hablar sobre Dimitri, más bien pienso que quiere hablar sobre algo más. Ok, mientras no me dé una aburrida predicción supongo que estará bien. Al terminar de colocar la mesa nos sentamos y seguimos hablando sobre ciertas cosas, bueno ellos porque yo me mantuve en silencio.

– …lo mejor de todo fue pensar en que podría saltar los obstáculos y, ¿sabes? Lo logre – Contaba Viktoria emocionada – No pensé que pudiera, pero sí pude

Todos parecían intrigados en la conversación, además de divertidos, pero yo estaba mirando por la ventana seria. Tenía el presentimiento que esta no iba a ser una noche tranquila lo cual hacía que me enojara porque realmente pensé que iba a tener una noche tranquila sin pensar en Strigoi o Dhampirs que trabajaran para Robert.

– Tranquila – Murmuro Dimitri a mi oído. Lo mire confundida y él me besó en los labios. No esperaba un beso y mucho menos frente a su familia, parte mí parecía avergonzada y la otra parte aún quería seguir concentrándose en que alguien estaba afuera.

– Aaaww realmente son dulces – Dijo Viktoria sonriendo dulcemente. Yo la mire confundida y luego mire a la puerta. Lo sentí. Había alguien del otro. Enseguida me puse en pie con una expresión seria en el rostro que llego incluso a asustar a Olena.

Golpearon.

Yeva camino tranquilamente hasta la puerta y la abrió revelando a Mark y Oksana. Los mire sorprendida y supe que esa sensación que tenía era por Mark. Yo lo había sentido antes de saber que estaba aquí, pero no fue algo así como las nauseas por Strigoi, más bien era como un impulso de saber que alguien estaba cerca. Como un sexto sentido.

– Escuchamos que harían una fiesta – Dijo Oksana sonriendo – Hola Rose

Estaba aturdida y Mark me guiño el ojo. Sonreí levemente mientras Olena explicaba que no habría una fiesta hasta mañana. Yo no sabía por qué estaban ellos aquí, pero poco después supe que Yeva los había llamado. Dimitri los abrazo ambos y ellos parecían tan sorprendidos de su transformación como su familia cuando lo vio por primera vez. En esta ocasión omitimos detalles de lo que sucedió, ellos ya sabían que yo buscaría una forma de traerlo devuelta sí que no hacía falta explicar anda.

Al termino de la cena estaba por ayudar a Sonja a recoger las cosas cuando ella negó con la cabeza y dijo que fuera a acomodar mis cosas en la habitación de Dimitri. Había un brillo en sus ojos que me llamo la atención, pero hice lo que pidió. No sabía en donde estaba Dimitri porque de un segundo a otro había desaparecido, pero imaginaba que íbamos a tener una habitación separados, probablemente por la misma loca razón que Abe y mi madre nos obligaban a todos no tener habitaciones mixtas.

Entre en la habitación y me quede parada en la entrada mirando sorprendida a Dimitri. Él estaba revisando su habitación con una expresión bastante nostálgica y ni siquiera noto que yo estaba allí. Sonreí ligeramente entrando y dejando la maleta a un lado.

– Te dije que les iba a encantar verte de nuevo – Dije sentándome al borde de la cama.

– Sí – Sonrió levemente – Lo sé

– Que bien porque me encanta tener la razón – Dije sonriendo. Dimitri se acerco y se sentó a mi lado en el borde. Me tomo de la mano y me sonrió.

– No sabes lo feliz que estoy de volver a casa y verlos – Dijo con un tono suave – Ver la belleza con ellos

– A mí me gusta así – Coloque una mano en su mentón e hice que se acercara un poco. Justo cuando estábamos por besarnos alguien golpeó la puerta interrumpiéndonos. Yo volteé a mirar y vi a Karolina sonriendo.

– Rose, la abuela quiere hablar contigo – Dijo.

Gruñí una vez que ella se fue y luego suspire pesadamente.

– Espero que no venga con sus predicciones porque honestamente no creo ninguna de ellas – Dije escéptica.

Dimitri rió divertido y me besó en los labios.

– Ya te lo dije, si piensas ser parte de esta familia vas a tener que aguantarla – Dijo con un tono suave – Además ella es igual de terca que tú

– ¿Qué? – Lo mire levantando ambas cejas con desaprobación – Oh no… Ella y yo no nos parecemos y además yo aún no he dicho que quiero casarme, de hecho recuerdo haber dicho lo contrario

– Roza, Roza, Roza – Sacudió la cabeza lentamente – Ya sabes que nos vamos a casar

Rodé los ojos y antes de que él me besara me puse en pie para salir. Me miro divertido y sorprendido, yo solo le regale una sonrisa antes de ir en busca de Yeva. Había llegado al living cuando vi a Viktoria jugar con Paul. Ella me miro con una sonrisa mientras se me acercaba.

– Hey quería hablar contigo – Dijo – Sé que no me entendiste en ruso así que lo diré en ingles

– ¿Sobre? – Pregunte confundida.

– Tenías razón cuando dijiste eso de Rolan – Dijo ella con una expresión arrepentida – Sonja me lo ha contado. Yo lamento tanto al forma en como te trate y más aún siento tanto haber dicho que no te quería cerca. Me arrepentí de todo cuando supe que te habías ido y quería hablar contigo, pero… fue tarde… perdóname… ya sé que solo estabas preocupada por mí

Sonreí ligeramente y luego asentí.

– Tranquila. Yo no estoy molesta, pero admito que estaba preocupada por la forma en como podríamos estar ahora. Imagine que seguirías enojada conmigo – Admití sonriendo – Sé que estuvo mal meterme en tu vida, pero cuando Abe dijo aquello… yo… no lo sé, solo quería evitar que salieras lastimada. No soy de dejar que mis amigos salgan lastimados

– Gracias – Me abrazo. Correspondí el abrazo con una sonrisa – Por cierto la abuela quiere verte

– Sí, ¿en dónde está? – Pregunte levantando una ceja. Ella indico con la cabeza a la puerta de la entrada y yo salí. Yeva estaba sentada en una banca hablando con Mark que estaba enfrente – Primero que nada – Me acerque a la defensiva – Vinimos porque Dimitri quería ver a su familia no por mí o por otra loca predicción que son falsas

Mark rió entre dientes y Yeva rodó los ojos.

– Yo no me equivoco con mis predicciones – Dijo ella tercamente – Y quería hablar contigo de eso

Me senté en la banca junto a ella mirándola confundida.

– Yo vi que tú y tus amigos venían a Baia buscando un refugio – Dijo seria – Alguien los persigue

– Ellas no tienen que saber sobre eso – Me referí a las Belikova – Nadie debería, ni siquiera tú así que no me quedaré a hablar sobre éstas cosas

Me puse en pie molesta y entre en la casa. Admito que me dio curiosidad por saber que es lo que ella tenía para decirme, pero estaba molesta con ella por haber sabido aquello y peor aún porque según ella lo vio. No quiero ni pensar que más puede ver, lo que digo es que yo soy escéptica y ella un aloca. Fin de la historia.

Fui a la habitación de Dimitri y me deje caer en la cama pesadamente. Él estaba duchándose así que aproveche de sentarme en forma de meditación y ver a Lissa. Quería saber como se encontraba ella y que locura estaba planeando hacer ahora.

~.~.~

Ella miraba a Sydney con los sentimientos negativos que jamás había visto. Me sorprendió. Sydney la miraba nerviosa porque estaban encerradas en una habitación sola y por supuesto que a Sydney le causaba nervios estar con un Moroi. Lissa la estaba fulminando con la mirada.

– Ok… no sé qué te hice, pero ya basta – Dijo Sydney preocupada – No voy a hacerte nada y dudo que lo haga, pero si me da miedo lo que puedas hacerme

Los sentimientos de Lissa estaban tan revoloteados que apenas podía entender que estaba sucediendo. Revise en su memoria rápidamente y supe que ella estaba pensando en un vestido para Jill, estaban todas las chicas reunidas en una habitación cuando Lissa encontró un vestido que decía ser le perfecto.

A Jill no le había parecido tanto y entonces Sydney dijo que lo mejor era ir como ella era porque al final de cuentas no serviría de nada fingir lo que no es. A Lissa le molesto porque pensó que Sydney le estaba diciendo algo malo como que quizás ella quería controlar la situación o como que quería cambiar a Jill, pero Sydney no tenía la menor intención de eso.

Lissa envió a las Moroi lejos de la habitación y se quedo a solas con Sydney. Habían estado discutiendo lo del vestido hasta que Lissa le dijo con unas palabras muy amargas: «eres un estorbo aquí». Eso había molestado a Sydney, pero se negó a dejarse tratar así por lo que comenzaron a pelear y nos levo hasta este momento.

– Quiero que te marches – Dijo Lissa.

Pensé que tal vez ella estaba borracha o algo por el estilo porque yo jamás la había visto así, pero después de pensármelo dos veces y chequearla bien supe que no estaba borracha y realmente no le agradaba la presencia de Sydney. Ella tenía razón, Lissa la odiaba y en su mente se imaginaba las formas en como morderla. Uhg si pudiera estar allí estaría dándole un golpe fuerte a Lissa por pensar en morder a Sydney. Supuse que la oscuridad estaba actuando así que intente absorberla, fue difícil, pero lo hice sin embargo el humor de Lissa no cambio.

– Vale, me iré a mi habitación – Dijo Sydney ya harta de discutir.

– No – Dijo Lissa – No de la habitación

– ¿Quieres que vuelva a Nueva Orleans? Porque créeme que nada me haría más feliz que hacerlo, pero estoy aquí por Abe, ¿sí? – Dijo Sydney molesta – Y por Rose

– Sí. Aléjate de Rose – Dijo Lissa molesta – No quiero que te acerques a ella

Sydney la miro desconcertada y luego frunció los labios intentando decir algo, pero nada dijo. Entonces pensó un poco y luego se cruzo de brazos.

– ¿Por qué? –

Que inteligente la pregunta. A mí se me habrían ocurrido otras mil maneras de responderle, pero bueno, Sydney es Sydney. Pensándolo bien yo también quería saber que es lo que Lissa quería decir con que Sydney no se me acerque. Ella aún tenía un sentimiento bloqueado y aunque era intenso yo no podía agarrarlo para saber cual era.

– Porque sí – Dijo enojada – No quiero que te le acerques más. Vete

– Pues no me alejare de ella porque vine a hacer algo – Dijo Sydney desafiando – Abe me pidió algo para Rose y yo lo acepte solo porque Rose es mi amiga

Sentí una lágrima de compasión. Ella me consideraba su amiga. Bueno nuestra relación es muy extraña considerando que ella odia a las criatura de la noche que vendríamos siendo los Dhampirs, Moroi y Strigoi (entiendo porque a los Strigoi), así que pensé que iba a ser difícil considerarme su amiga, pero por lo visto hemos pasado por muchas cosas y puede llamarme amiga.

– No me importa – La voz de Lissa sonó algo temblorosa y preocupada. Entonces Sydney la miro sorprendida y sonriendo, había entendido esos sentimientos que yo no podía descifrar de Lissa.

– Estás celosa – Dijo – Es por eso que no has dejado de mirarme molesta desde que llegue. Odias que Rose sea mi amiga

– No es cierto – Alzó la voz con un tono a la defensiva. Entonces pude notar que el sentimiento misterioso fue desbloqueado cuando Lissa supo que Sydney lo descubrió. Ella estaba celosa de Sydney porque no solo era mi amiga sino porque habíamos viajado juntas.

Probablemente se deba a Mia. Ella una vez le pregunto a Lissa porque no había ido conmigo cuando me fui de la academia a buscar a Dimitri, luego cuando volví le conté todo y sobre todo de la Alquimista que me ayudo a encontrar a las Belikova y así poder hablar con la familia de Dimitri. Lo que Lissa odiaba era que Sydney estuvo ayudándome cuando ella estaba en la academia siendo engatusada por Avery. Ella quería haber sido la persona con la cual yo pudiera contar en ese momento y no que fuera una desconocida que ahora podía llamar amiga.

– No puedo creerlo – Dijo Sydney molesta – Primero tengo que venir aquí para ayudar a un Dhampir y luego descubro que un Moroi quiere matarme por celos

Lissa la miro enojada.

– Yo no estoy celosa – Dijo – Solo que odio que Rose pase tiempo contigo desde que apareciste. Siento que solo te hace caso a ti

– Eso es estar celosa – Dijo Sydney despreocupada y aumentando la rabia de Lissa – Escucha no me interesa aleja a Rose de ti. Ella es tu mejor amiga y tu guardiana, yo solo vine porque Abe dijo que era importante que la ayudara

– Yo ayudare a Rose con sus problemas – Dijo ella con firmeza – No te necesita

Lissa quería que Sydney se marchara y no volviera a verme nunca más, pero por la mirada de decisión de Sydney supe que no lo haría y se quedaría para hacer lo que sea que Abe le pidió hacer. Pensándolo bien sabía que ellos me estaban ocultando algo importante y ahora tenía la oportunidad de descubrirlo si Sydney lo decía.

Vamos Sydney, suelta el secreto.

– No me iré – Dijo seria – Créeme no tienes ni idea de la razón por la que vine. Y no creo que tú la puedas ayudar. Abe ya me lo dejo claro

– ¡Abe no sabe nada! – Dijo Lissa.

La oscuridad la estaba dominando a ella. Yo estaba preocupada por esos sentimientos de rabia. Sydney salió de la habitación enojada y no dijo nada más. Justo cuando Lissa dejo salir la rabia fue cuando Christian entro sorprendido. Ella lo miro enojada y antes de romper en un llanto incontrolable comenzó a disculparse con él como si hubiera sido la víctima en la pelea.

Christian la abrazo con fuerza consolándola. Él no sabía anda sobre lo que estaba sucediendo, pero tampoco decidió preguntar. Todo lo que quería era que ella se tranquilizara ya que al igual que yo supo que la oscuridad era parte de su rabia. Logro hacer que Lissa se desquitara con él, había llorado en su pecho mojando su camisa.

Ella estaba tan enojada y no sabía por qué. Era una mezcla de sentimientos que la hacían debilitarse. Por un instante la loca idea e que estuviera embarazada se cruzo por mi cabeza y de ser así yo mataría a Christian, pero luego supe que solo estaba confundida porque uno de los temores de Lissa era perderme y lo que ella veía en Sydney ahora era la razón de que yo dejara de ser su mejor amiga y guardiana para estar con ella.

Yo deseaba estar allí con ella en ese momento y abrazara mientras le decía a ciencia cierta que yo jamás en la vida la iba a dejar sola por otra persona. Yo siempre iba a estar con ella cuidándola siempre y no solo porque yo era su guardiana sino porque ella era mi mejor amiga. Decirle que la idea de que yo la iba a cambiar por alguien más era lo más absurdo que ella podía pensar, pero entendía sus miedos. Sin embargo no quería que ella se preocupara.

Luego de que Lissa se tranquilizara ambos se sentaron en la cama y Christian le pregunto que estaba sucediendo. Ella tenía miedo de que Christian pensara que ella estaba celosa, porque ella se negaba a creer que estaba celosa, y también no quería que Christian pensara que era tonto. Finalmente suspiro pesadamente y no dijo nada.

– No es nada importante – Se excuso quitándose las lagrimas – Solo tuvimos una pelea

– Desde que ella llego he sentido que no la quieres cerca – Dijo Christian. Me sorprendió que todo el mundo se haya dado cuenta de que había algo malo en Lissa menos yo. ¡Tenemos el vínculo! Es imposible para mi no sentir sus emociones antes que alguien y ahora yo estaba siendo tan ciega como… un ciego… no eso sería ofender porque estoy segura de que un ciego podría haberse dado cuenta y yo no. Lissa me bloque y yo no estaba acostumbrada a sentir sus emociones sin el vínculo, ni siquiera por tres meses logre hacerlo, me llevo mucho trabajo y no pude. Agradecía que el vínculo volviera.

– Christian no quiera hablar de eso – Ella agacho la mirada.

– Bien – Dijo él entendiendo sus necesidades. La besó en la mejilla y luego la abrazo con fuerza – Cuando estés lista dime, ¿sí?

~.~.~

Volví a mi realidad cuando una sacudida me saco de la mente de Lissa. Dimitri me miraba sonriendo. Apneas habías había salido de la ducha y además de tener todo el cuerpo mojado estaba usando una toalla amarrada a la cintura que si no fuera porque estaba preocupada por Lissa seguro yo habría hecho un comentario sobre eso.

– ¿Sucede algo? – Pregunto alejándose y caminando a su maleta.

– No – Dije desconcertada por el descubrimiento – Solo veía a Lissa

– ¿Ella está bien? – Me miro preocupado. Estoy segura de que si hubiera un ataque y Lissa estuviera en peligro él habría sido el primero en correr en cuanto lo dijera, no… lo dudo, habría sido yo.

– Sí – Dije – Ella solo… estaba con Christian

– ¿Sus emociones te atraparon de nuevo? – Dimitri soltó una sonrisa provocativa que hubiera tenido un efecto muy bueno en mí de no ser porque aún no entendía como es que ella estaba celosa.

Si estuviera celosa de Sydney solo por ser mi amiga entonces, ¿no debería estarlo de Jill, Mia o incluso de Dimitri? Recordé que yo también estaba celosa de ella una vez, con Avery y con Christian. Cuando estaba conmigo y ella estaba con Christian para mí había sido algo molesto y realmente me habían dado celos porque pasaba demasiado tiempo con él.

– ¿Roza? – Levante la mirada a ver a Dimitri y luego sonreí forzada.

– Tu abuelita sabía que vinimos porque los Strigoi nos persiguen. No sé de que quería hablar porque tras mencionar aquello fui grosera y me vine – Me pase una mano por le cabello – Realmente yo no quiero saber nada ahora

Me deje caer en de espaldas mirando al techo, pensando en Lissa aún. ¿Celosa? Dios, no lo logro entender, es decir, asimilar. Luego está la abuela de Dimitri. Esa mujer solo se clava en mi costilla al igual que Abe lo hace. Indignante. Muy indignante.

– Yo creo que ella te quiere – Dijo Dimitri apareciendo de la nada en mi vista. Se había lanzado encima de mí apoyándose con las manos a mis costados para no dejar caer su peso sobre mí.

– Pues tiene una extraña forma de demostrarlo – Rodé los ojos.

– No me refiero a eso, Roza – Me besó en el cuello – Estoy hablando de que ella te quiere porque piensa que eres increíble. Es probable que te acepte enseguida en nuestra familia

Mire a Dimitri – ¿Sigues con eso? Ya lo hablamos, no estoy lista para casarme

Él me sonrió y me besó en los labios. Yo le correspondí colocando una mano en su cuello y la otra en su hombro. Había sido un beso hambriento, voraz y pasional. Tal y como siempre habían sido. Él masculló algo en ruso y luego me miro sonriendo.

– Cuando estés listas – Dijo sonriendo – Pero nos vamos a casar

Me reí ante el entusiasmo de Dimitri por casarse. Para él estaba bien ya que tenía 24 años, pero para mí era como demasiado pronto ya que yo apenas tenía 18 y estaba por cumplir 19. No me parecía en lo absoluto casarme antes de que haya un "2" al inicio de mi edad. Dimitri sabía bien la diferencia de nuestras edades, pero a veces como a mí se le olvidaba.

– Vamos a dormir – Musite acurrucándome en la cama. Dimitri me sonrió y luego se acurruco a mi lado abrazándome con fuerza. Yo no me había cambiado de ropa, pero no importo porque caí en los brazos de Morfeo en poco tiempo.

Continuara...


Bueno aquí ha terminado el capítulo de hoy y ha estado bastante linda la reunión. Espero que las cosas sigan así, pero yo tengo mi lado problemático así que... ujui... me pregunto que va a suceder con Lissa y Sydney oh y más aún... algo que sucede con Rose y Lissa. Tengo algo que podría ser un problema.

~ Comentario:

- ginnyluna griffindor: Maddie... casi, pero casi lo logra. Abe y Sydney, oh lo que hacen será interesante. Por supuesto que es importante que destruyan la espada, esa cosa traerá problemas... muchos problemas...

Ha sido todo por hoy. Espero que te haya gustado y te invito a leer mi otra historia de VA ~ Leyendo el pasado: Vampire Academy ~

Dejen Reviews (y)

Se despide Lira12 (L)