Disclaimer: Los personajes que se mencionan a lo largo de la historia, son de Stephenie Meyer. Yo solo estoy jugando con ellos.
Capítulo beteado por Sarai GN (LBM) y Yanina Barboza, Betas de Élite Fanfiction: www facebook com/ groups/ elite. fanfiction
Sarai, Yani ¿qué sería de mi sin sus correcciones? toda una iletrada de lo piors.
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Edward durmió el resto de la tarde, por suerte para ella.
El silencio que quedó flotando entre ellos después de su pregunta, hizo que la incomodidad entre ellos creciera y la castaña mejor optara por dejarlo solo en el baño. Él parecía aturdido, quería decirle claramente algo pero ella no pudo soportar la espera, quizás debió presionarlo, pero igual tenía miedo a escuchar la respuesta y aquello la tenía todavía hundida en un mar de dudas. Necesitaba con urgencia recolectarse a sí misma para no caer bajo el embrujo de su mirada o sus palabras, incluso casi se volvió loca con tan solo una sonrisa suya hasta el nivel de no poder confiar en sí misma. Cuanto más lo dejaba acercarse, más profundo cavaba el fondo de su tumba. Se recordó de nuevo que lo que Edward sentía por ella era solo físico, permitirse creer en sus palabras, dejarse llevar por un futuro donde él la amaba a ella y a los niños era tan tentador que dolía.
Suspiró terminando de acomodar los víveres en la desierta despensa. La fuerte ventisca anunciaba de nuevo que estaba granizando, por Dios, era terrible. Encendiendo la estufa de leña, Bella se dijo que no podía contar con Edward, solo se tenía a sí misma y ella era lo suficientemente fuerte e independiente para salir adelante sola, con los niños. Porque no podía volver a creer en ese hombre que había tomado su corazón hacía tantos años y lo había destruido, incluso si no lo hubiera hecho a propósito sino como consecuencia de una pérdida irreparable. Su celular vibró sobre la mesa, asustándola, y al tomarlo y ver el nombre de Jasper suspiró; él era encantador, un gran conversador y amigo, además era apuesto y atento, pero mientras miraba titilar la pantalla, pensó que no había manera de que volviera a confiar en nadie lo suficiente como para amar otra vez. En parte comprendía por qué Edward no podía hacerlo.
—¿En serio están bien tú y los niños? —La castaña se mordisqueó el labio, decirle a Jasper dónde exactamente se encontraba, sería como gritarle que lo odiaba.
—Sí, todo está bien, gracias por preocuparte.
—Bueno, cualquier cosa no dudes en llamarme, me estoy hospedando en un pequeño hotel a la salida del pueblo, tiene calefacción, comida al instante y una planta de energía por si se va la luz, incluso creo que hay un área para los mellizos, se divertirían.
La joven sonrió ante sus atenciones, y lo tentador que sonaba estar con los niños en un lugar donde hubiera juegos y… luz, pensó mirando la cocina iluminada únicamente por la linterna a su lado.
—Cómo no se me ocurrió antes ir a un hotel. —Jasper se echó a reír.
—Eso te pasa por ser citadina, la más hermosa que he visto en este pueblo, por cierto —bromeó. A Jasper le encantaba recalcar que Forks era un pueblo, había regresado hacía un par de años para cuidar de su papá enfermo, y al fallecer se quedó más que nada porque le encantaba lo tranquilo del lugar.
—Seguro no has mirado bien, ¿qué me dices de Alice?
—Ella solo es una amiga, a la única que me interesa invitar a pasar una tormenta a mi lado es a ti. —La joven se ruborizó pensando en sus halagos mientras se reía, pero se quedó paralizada cuando echó un vistazo hacia la puerta y se encontró con una mirada verde casi letal, Edward la estaba observando, apoyado en el marco de la puerta—. En fin, si necesitas algo estaré ahí en cuestión de minutos, claro, si la nieve me lo permite.
—Muchas gracias… yo… yo te mantendré al tanto. Nos vemos. —Colgó nerviosa, dejando el celular sobre la mesa casi como si fuera un artefacto maligno, y luego, molesta por su reacción, suspiró girándose de nuevo hacia la estufa fingiendo demencia—. Pensaba prepararnos algo caliente para cenar, ¿puedes acercar la linterna?
Edward se veía mejor salvo por uno que otro carraspeo, su silencio llenando el lugar casi de la misma forma que su imponente cuerpo.
—Pondré velas por toda la cocina y la sala, necesitamos ahorrar las baterías de la linterna lo más que podamos.
—C-Claro, buena idea —murmuró, odiando el temblor en su voz.
Edward estuvo observándola. Todo el tiempo que volvía a la cocina para encender una vela, o buscar otra, sus preciosos ojos la encontraban. Sin proponérselo, Bella dejó caer un tazón, derramó un poco de la comida que estaba cocinando sobre el suelo y tiró una cuchara caliente sobre su pie, todo debido a esas odiosas miradas intensas. ¿Cómo se suponía que iba a concentrarse y no ser una idiota desastrosa con él mirándola así?
—¿Harás estofado de res? Eso me encantaría. —Él estaba sentado justo detrás de ella, y le robó otro escalofrío. El hecho de que no estuviera mencionando nada sobre la llamada la tenía increíblemente peor.
—Traje víveres, pero no exageres —murmuró intentando aligerar el ambiente—. Además, ni siquiera sabía que te gustaba.
—De hecho es mi favorito.
—Claro, y como estoy aquí para poder satisfacer todos tus deseos… —dijo rodando los ojos.
—No todos —murmuró con esa voz ronca que podía erizarle la piel. Isabella suspiró negando, haciéndolo reír, ese sonido extraño que raras veces había escuchado—. Estoy tomándote el pelo, cariño.
—Ya vi —replicó mientras picaba un par de verduras, e ignorando ese apodo cariñoso con el que últimamente se dirigía a ella—. Caldo de pollo es lo más cercano a algo caliente, ¿te gusta?
—Por supuesto.
Y luego se quedó observándola otra vez en silencio, con una minuciosidad tal que ella tuvo que contener el deseo de comprobar el estado de su peinado, aunque bueno, ¿qué más daba? Hasta llevaba su sudadera… Llevar una prenda de él tampoco era algo que se hubiera planteado en los últimos días, pero dado que el mundo parecía haberse vuelto loco, a la castaña no le había quedado otro remedio que aceptarla a regañadientes mientras su ropa estaba secándose lentamente al no haber energía para la secadora. Y aunque todo era un desastre, se limitó a continuar cocinando y a permanecer tan calmada como él.
—Hace un rato en la ducha… no quise ser un asno. —Se pasó una mano por el cabello—. Sabes que te quiero. —Isabella se tensó, por poco cortándose uno de los dedos.
—Está bien —comentó sin poder contener un suspiro.
Eso ya no le era suficiente, eso no era lo que quería escuchar, ¿para qué volver con alguien que se rehusaba a dar todo de sí? Ella lo amaba, no se andaba con rodeos de "te quiero"; por el amor a todo los santo, estaban casados, tenían años conociéndose, un par de hermosos niños, pero si él todavía no podía aceptar del todo sus sentimientos, entonces jamás lo haría, y ella ya no estaba para volar conociendo lo severo de la caída. Edward se tensó ante su respuesta, pudo verlo por el rabillo del ojo.
—Bella, de verdad, yo…
—No tienes que decir nada que no sientas, Edward. No tiene caso. —Él se quedó callado el suficiente tiempo como para que la castaña se sintiera nerviosa.
—¿No tiene caso porque ya sales con alguien más? —De nuevo, la castaña se tensó.
—No estoy saliendo con alguien… de esa forma. No mientras no firmes el divorcio.
Durante un largo momento él la miró como si fuera un gran rompecabezas y estuviera tratando de encajar las piezas juntas. Le deseó suerte, porque nunca había sido capaz de hacer eso ella misma. Siempre había hecho cosas que ni siquiera comprendía, hasta mucho después, como el error de haber aceptado un matrimonio sin amor y vivir esperanzada por años.
—¿No quieres una copa de whisky? —Isabella frunció el ceño ante el cambio de tema, para luego desviar la mirada a otro lado, molesta consigo misma cuando se quedó viendo más del tiempo necesario su apuesto rostro.
—No debes tomar eso con analgésicos.
—Solo será una copa, para calentarme de alguna forma. El fuego en la chimenea está muy bien pero agradecería más el calor de la calefacción. —Bella sonrió involuntariamente antes de rodar los ojos—. No veo la hora en que regrese la energía.
—Eres tan quejumbroso. —Sus ojos verdes chispearon con diversión.
—Solo soy comodino. Te traeré un poco.
¡Llegamos a los 1000 comentarios! Muchísimas gracias por todo su apoyo, por todas sus ideas y por comentar, ¿creen que finalmente Edward empiece a hablar? Si no lo hace, Jasper definitivamente le pasará por encima, ¿cómo ven?
PD. Fiel a mi palabra, aquí les dejo otro capitulo!
