Exención de responsabilidad: Los personajes y la historia creados por Hiro Mashima no me pertenecen, son propiedad suya, y escribo esta historia sin ánimo de lucro
Llegamos al capítulo 24, después del especial de Gildarts vs Acnologia. Volvemos con los personajes principales en un capítulo de planes, peleas y algunas cosas más. Como siempre, muchas gracias a todos por el apoyo, cuanto más hay más motivado me siento y con más ganas escribo. Espero que esta historia siga creciendo
Apenas está empezando, no llevamos ni la sexta parte de lo que será escrita.
Como siempre, espero vuestras reviews.
.
ARCO DE LA ISLA ATLAN
CAPÍTULO 22
LEVÁNTATE Y LUCHA
.
– Y tampoco sabéis, que aquí, el amigo cabeza de llamas ha descubierto el punto débil de vuestro pequeñín ahí atrás presente. Gracias por traerlo hasta nosotros… nos habéis ahorrado el tener que buscarlo – se rió Jack alabando el descubrimiento del día anterior de Natsu.
Y es que ese punto débil que había descubierto Natsu les daba una oportunidad que no pensaban dejar escapar. Los enemigos se sorprendieron y miraron a Natsu, pero, después de unos segundos, Elia se rió.
– ¿Un punto débil de Sawahinait sama? ¡No nos hagáis reír, magos de Fairy Tail! Como si eso fuera posible – se burló Elia de ellos. Iface, más cuidadoso, ya que al fin y al cabo estaba a cargo de que todo fuera bien en ese lugar, les dirigió una mirada evaluadora.
– Podría ser cierto, que hayáis descubierto algún punto débil en nuestro juguete… pero os dará igual, si no podéis explotarlo. Elia, encárgate de Mirajane Strauss. Oksos, elimina a Erza Scarlet. Yo me ocuparé de Laxus Dreyar – organizó las peleas Iface, y los tres enemigos asintieron. Sawahinait, en la distancia, no avanzaba, y se limitaba a observar cuidadosamente y en alerta a los magos de Fairy Tail.
– Eso es lo que se llama investigar a fondo al enemigo – sonrió Laxus mientras daba un paso hacia Iface – Pero… ¿qué te hace suponer que voy a permitir que tu demonio se encargue de ella? – añadió, cruzando una rápida mirada con Natsu, que tenía el ceño fruncido y el puño derecho apretado fuertemente. Nadie daba el primer paso para iniciar la pelea. Había muchas preguntas aún en el aire, cosas que podían determinar el resultado de la lucha.
– Vuestras perras de clase S no podrán ni con Elia chwan ni conmigo, malditos magos – soltó Oksos chocando los puños
– Ten cuidado con lo que dices – soltaron a dúo Natsu y Jack, ambos con el ceño fruncido y a punto de saltar sobre él.
– Basta, Oksos – advirtió Iface, dirigiendo su cabeza sin rostro hacia Oksos, que desvió la mirada temeroso y retrocedió un par de pasos. Laxus tomó buena nota de cómo un tipo tan musculado y aparentemente duro como él retrocedía ante la más leve amenaza o aviso de Iface. Era una prueba más de que ese demonio era alguien importante dentro de la cadena de mando de su organización.
– Haces bien en controlarlos, Iface. Ya sabemos a quién obedeces, y sabemos que Titán está detrás de todo esto – soltó Laxus, interesado por ver su reacción. Pero Iface no se inmutó. Al fin y al cabo, no tenía una cara con la que mostrar expresiones.
– Es evidente que si yo estoy implicado, mi señor también lo está… hace años, fracasé en mi misión por culpa de vuestros mejores magos. No voy a perder contra retoños como vosotros… soy el comandante al mando de la división en Fiore de mi señor Titán, no me subestimes Laxus Dreyar. No soy un cualquiera – anunció con orgullo evidente Iface.
– Dijiste que nos ibas a contar el oscuro secreto de ésta isla… – recordó Gray dando un par de pasos al frente y situándose delante de Natsu y Jack, como actuando de barrera entre ambos y los tres enemigos.
– Efectivamente. Permitidme que os explique la verdadera razón por la que vuestro patético gobierno está sacrificando cientos de vidas por este pedazo de roca en medio del mar – dijo Iface.
– El pescado – razonó Happy.
– Seguramente es un punto estratégico clave militarmente hablando, ¿intentas ganar tiempo con cosas evidentes? – cuestionó Jack, conteniendo la risa por el comentario puntual de Happy. Pero Iface levantó un dedo y lo movió negativamente mientras ladeaba su cabeza sin rostro.
– No es la única isla entre los dos imperios. Eres muy ingenuo Jackie… – Iface tenía órdenes sobre lo que podía decir y no decir, pero decidió extralimitarse un poco. Su señor, Titán, confiaba en él lo suficiente para darle más margen que a casi nadie. Llevaban demasiado tiempo juntos – ¿Sabes una cosa? A Titán le habría gustado tratar contigo personalmente… cuando escapemos de ésta isla antes de que sea destruida, igual te llevamos con nosotros con vida. Puede que Titán tenga planes interesantes para ti… igual que para tu amiguita Lune – añadió finalmente con crueldad. Jack se puso pálido y tragó saliva mientras retrocedía un paso vacilante.
– ¿De qué estás hablando? – preguntó el castaño con voz temblorosa.
– Y no solo tú. Ese otro joven, Salamander, puede ser también útil. Sí, sin duda, tú, Salamander y Lune podrías ser piezas clave para los planes de mi señor – Iface estaba hablando de más, pero quería romper las filas bien organizadas de sus enemigos con sus palabras. Sawahinait, con los magos desorganizados, iría destrozando uno a uno a todos ellos. Estuvo a punto de lograrlo, Jack comenzó a aumentar su poder mágico y algo extraño pasó en sus ojos, señal de que estaba a punto de perder el control. Pero Iface no había contado ni con Mirajane, ni con Natsu, ni con la amistad que unía a los magos de Fairy Tail.
– No le escuches – le dijo Mirajane sosteniendo su mirada. Natsu le puso una mano en el hombro y le murmuró algo al oído.
– Deja que sea el capullo de Laxus quien lo machaque – dijo el peli rosa. Jack suspiró lentamente y cruzó una mirada con Natsu.
– Natsu, sabes que te he oído ¿verdad? – refunfuñó el susodicho. Jack asintió y se calmó. Ni siquiera contestó a Iface. Cuando ganasen, ya se ocuparía de hacer lo que fuera necesario para averiguar lo que Titán quería de él, y de su amiga de la infancia Lune.
– Lástima que no haya funcionado… te he subestimado, Natsu. Con razón Titán está ligeramente interesado en ti… – Natsu no respondió, ni pensaba demasiado en las consecuencias de lo que Iface decía, pero una parte de él estaba ligeramente preocupado porque algo como Titán fuera tras él. No estaba preocupado por sí mismo, pero sí por sus compañeros, y sobre todo, por Erza. Tendría que hablar con el pelirrojo pervertido cuando volviera de su misión – Pero bueno, volviendo a la pregunta de antes, el motivo por el que Alvarez y Fiore quieren ésta isla es simple. ¿Os habéis fijado en esas piedras verdes? Cuando condensas y juntas varios centenares de ellas… se crea algo muy interesante para los mortales. Nosotros, que somos eternos, lo consideramos algo inútil. Pero un grupo de vuestros políticos del Consejo Mágico y de vuestro Parlamento lo consideran muy importante. Alarga la vida. Alarga la vida en función de la cantidad que vayas tomando, pudiendo vivir eternamente mientras lo tomes con asiduidad. Por supuesto, los que han descubierto esto se han negado a revelarlo al resto del mundo… como la cantidad es limitada, lo quieren todo para ellos. El ser humano es así, avaro por naturaleza. ¿No es irónico? Que unos pocos puedan vivir tanto a costa del sacrificio de muchos…
"Y esa es la verdadera razón por la que cientos han muerto, y por la que muchos más moriréis. No se trata de un gran avance para la ciencia, ni para la magia. Ni siquiera es por algo como tener más poder, es para que un grupo de cobardes que le temen a la muerte sigan mandando sobre el resto de vuestros países. Y como Fiore lo consiguió, el Senado de Alvarez, en ausencia del Emperador, ha decidido que lo quieren para ellos. Se consideran los más poderosos, pero lo único que los detiene es ese pequeño juguetito vuestro, el cañón Etherion.
"Por la vida de unos cuantos, todo y todos a los que conocéis, van a ser destruidos. Esa es la razón por la que estáis aquí, magos de Fairy Tail. Es por esto por lo que vais a morir – concluyó su explicación Iface, con una voz que rozaba la burla absoluta. Las caras de reacción al discurso de Iface iban desde el asco absoluto de Lucy y Gray, a las caras de póker de Jack y Erza. Por dentro, todos estaban furiosos y asqueados, pero algunos lo disimulaban porque querían evitar demostrar debilidad.
– ¿Y qué más da? Eso no podemos solucionarlo ahora. La realidad es, que si no os derrotamos y acabamos con esa cosa – dijo Natsu, que señaló con un brazo a Sawahinait – Millones de personas morirán. Eso es lo único importante. De lo demás, ya se ocuparán quienes se tengan que ocupar, cuando nosotros hayamos ganado.
– Idiota, de todos modos aquí no van a quedar piedras inmortales que extraer estando el cabeza hueca de Natsu aquí. Lo destruye todo siempre – se burló Gray, y peli rosa y peli negro chocaron cabezas con los ojos en blanco. Elia y Oksos llevaban rato sin hablar, pero estaban listos para pelear y hartos de esperar. A Laxus no se escapó ese detalle.
– Basta de palabras. Hora de luchar. Jack, eres el cuarto mago de clase S, quedas al mando de los que cazaréis a Sawahinait. No dudes – cortó la discusión Laxus, que, ni bien dijo eso se transformó en centella y alejó a Iface decenas de metros, iniciando por fin una veloz batalla con él que obligaba al demonio a defenderse.
– Suerte chicos – les guiñó un ojo Mirajane, en su forma Satan Soul, mientras saltaba con un evil explosion por delante sobre Elia, que se defendió usando su magia de creación de objetos de veneno.
Erza, casta como pocas, evitó besar a Natsu. Natsu no era tan comedido, y antes de que se fuera la plantó un rápido pero intenso beso. Los demás desviaron la vista azorados.
– Ten cuidado – dijo ella un poco sonrojada, antes de desenvainar sus espadas y lanzarse sobre Oksos, que sacó una gran espada y bloqueó el ataque vertical de la pelirroja. Erza parecía más peligrosa y letal que nunca, sin duda porque ahora ella tenía mucho más que proteger que antes.
Los tres magos de clase S de Fairy Tail alejaron a los tres enemigos del grupo que tenía que ir a por Sawahinait. Lucy, Gray, Natsu, Jack y Happy.
– ¡Moete kita zo! – rugió Natsu, y salió corriendo hacia las crías. Happy le enganchó de la ropa y le llevó volando mucho más rápido de lo que le habrían llevado sus piernas – ¡Gracias compañero! – agradeció el peli rosa.
– Aye sir – contestó Happy. Mientras sobrevolaban la zona de combate, ambos tuvieron un rápido diálogo donde coordinaron rápidamente un plan.
– ¡Oye idiota no te precipites! – gritó Gray, que intentó detenerlo.
– Te equivocas Gray… Natsu está haciendo lo correcto, su intuición es increíble y ni él mismo se da cuenta. Ahora que esos tipos no están Swahinait puede empezar a dispararnos sus espinas y rayos cuando quiera. Tenemos que acortar distancias. ¡Vamos! – defendió Jack a Natsu, y todos salieron corriendo detrás de sus compañeros.
– Ice make ¡Ransu! – (Creación de hielo, lanza) atacó Gray según corría, y en sus manos aparecieron jabalinas que comenzó a lanzar hacia la horda de crías de Sawahinait que se lanzaban sobre ellos en masa.
– ¡Taurus! – dijo Lucy, invocando a su espírito celestial, que apareció delante de ella con el hacha lista para el destrozo.
– Pawaryū no Shotto – (Disparos del Dragón de Energía) dijo Jack mientras cruzaba ambos brazos frente al pecho y hacía aparecer en sus manos bolas de energía de color amarillento.
Natsu sonrió al volver la vista hacia atrás y ver a sus tres amigos lanzándose contra la horda masiva de crías que se habían adelantado al demonio Sawahinait. La criatura gigante reparó en que él iba a enfrentarle el primero, asique dirigió su rostro cadavérico hacia él, y sus ojos brillaron.
– No nos pillarás dos veces con el mismo truco ¡Lánzame Happy! – gritó Natsu, acorde a un plan ideado en cuestión de segundos. Happy giró varias veces en el aire a Natsu, y luego lo lanzó disparado hacia la retaguardia de la horda de veloces crías… para acto seguido, salir a una velocidad muy superior hacia el techo de la caverna. Happy, sin tener que cargar ningún peso, podía aumentar varias veces durante algunos segundos su velocidad. Los rayos de Sawahinait no golpearon a nadie, y se estrellaron contra el techo del fondo de la caverna provocando una explosión que desprendió grandes bloques de roca cerca del lugar donde Mira y Elia combatían.
.
Mirajane y Elia habían iniciado la pelea de forma brutal. Las dos se tenían ganas, y Mirajane ahora sí que no se contenía ni un poco. Rodeados sus brazos y manos de su magia oscura, para responder al ácido que Elia soltaba de sus dedos con cada golpe que intercambiaban. El ácido derretía las hebras de oscuridad que intentaban alcanzarla, y la magia oscura actuaba de barrera con el ácido. Estaban en una situación de empate total.
– Cómo te defendió ese idiota castaño – comentó casualmente pero con un claro toque de rabia Elia.
– ¿Estás celosa acaso? – preguntó Mirajane mientras usaba su cola como un látigo para obligar a su enemiga a saltar hacia atrás.
– No especialmente. Vais a morir los dos – rezongó ella con los ojos entornados, mientras cruzaba sus brazos por encima de la cabeza – Poison make, Big Snake – dijo ella, y de un círculo mágico que había formado salió una serpiente azul y gris de por lo menos un metro de ancho, que se lanzó sobre Mirajane con los colmillos por delante. La peli blanca respondió creando su propio sello mágico encima de su cabeza, del cual salieron varias manos en forma de garra hechas de oscuridad.
– Darkness Stream – contraatacó, y los manos de gran tamaño salieron disparadas hacia la serpiente y hacia Elia. La serpiente quedó atrapada, y Elia convocó una bandada de pájaros veneno que usó para detener y deshacer las manos que la atacaban. Las serpiente atrapada quedó envuelta en un remolino de oscuridad, no quedando nada de ella cuando éste se despejó.
– ¿Pretendes matarme? – preguntó Elia con una sonrisa sádica.
– Voy a derrotarte y capturarte, no a matarte. No me rebajes a tu nivel – contestó Mirajane reanudando la lucha de un salto.
Mientras peleaban, el rayo de Sawahinait pasó sobre ellas y se estrelló en el techo de la zona donde peleaban, arrancando grandes placas y bloques que cayeron sobre ellas.
– Poison make, venom – se defendió Elia lanzando ataques de veneno y ácido contra las rocas que caían y provocando que se deshicieran. Mirajane, en su forma Satan Soul, aumentó su velocidad a niveles difíciles de controlar para ella y consiguió apartarse de la caída de los bloques de roca más grandes.
El humo rodeó la zona donde estaban ambas combatientes, pero las dos se buscaban la una a la otra para poder lanzar un golpe sorpresa que las diera ventaja.
.
Volviendo con el grupo principal, Natsu cayó justo antes de la retaguardia de las crías mientras giraba para caer de pie, rodeaba sus brazos de brillantes llamaradas y formaba entre sus manos una gran bola de fuego.
– ¡Karyū no Kōen! – (Llama brillante del Dragón de Fuego) gritó Natsu y lanzó la bola de llamas sobre la retaguardia de las crías, envolviendo a decenas de ellas y lanzando por los aires a otras muchas. Natsu aterrizó, y comprobó como Taurus se abría paso rotando sobre sus pies mientras usaba su hacha como si fuera un molino horizontal, enviando a volar a un sinnúmero de esas cosas. En el centro, Gray lanzaba una jabalina tras otra, congelando a las crías de esa zona, y en la derecha las bolas de energía de Jack impactaban contra las crías y las mandaban por los aires con todo explotando a su alrededor.
Natsu sonrió, pero la alegría le duró poco. En cuanto se giró, comprobó que Sawahinait había empezado a avanzar hacia ellos, y que todavía debía tener un par de centenares de crías escoltándole en los laterales, como una guardia protectora. La pata derecha se iluminó de luz morada, y las espinas comenzaron a salir disparadas hacia ellos, que aún estaban atacando y no estaban listos para defender.
– ¡Chicos, a cubierto! – gritó el peli rosa mientras intentaba ir hacia ellos. El más cercano era Gray, que formó con su hielo una cúpula de varias capas debajo de la cual se refugiaron Lucy, él y el mismo Gray. Jack estaba un poco más lejos, y reaccionó muy tarde por alguna razón. A duras penas pudo tirarse al suelo y usar el cadáver de una de las crías para cubrirse, cuando las espinas llegaron. La cúpula de varias capas aguantó los impactos y las explosiones para luego desmoronarse, medio derretida, y Jack usó lo que tenía para cubrirse. Aun así, una de las espinas se le clavó en el brazo, aunque no muy profundamente. Otra más fue detenida por el guardabrazo súper resistente hecho de las escamas de Äldunade, y por tanto, prácticamente irrompible.
Impulsado por su buena voluntad y su capacidad de reacción, Natsu usó las llamas de sus manos para salir disparado hacia su amigo y agarrarlo de la chaqueta, alejandolos justo a tiempo del peligro. Aun así, la onda expansiva de las explosiones les alcanzó ligeramente, provocándoles que salieran rodando y dejándoles mareados y con un fuerte zumbido de oídos. Jack se puso de rodillas boqueando, mientras el humo y el polvo de las explosiones les permitían estar ocultos de los ojos de Sawahinait. El brazo donde tenía la herida sangraba y le temblaba, pero podía seguir peleando.
– Oe, ¿estás bien, Jack? – consiguió decir Natsu, que estaba a su lado y se había puesto en pie con un gran esfuerzo.
– No sé si podré hacerlo – susurró, pero en la calma generada por el humo que los rodeaba, Natsu pudo escucharle.
– El idiota de Laxus es idiota, pero a veces tiene razón. Si dirijo yo esto estamos jodidos. Tú eres el más listo de los cuatro, si nos coordinas, podremos llegar hasta Sawahinait y atacarle cuerpo a cuerpo – le animó Natsu, pero Jack negó con la cabeza.
– Me has vuelto a salvar la vida. Esas explosiones podrían haberme matado – replicó el peli castaño. Natsu bufó y tironeó de los brazos de Jack sin miramientos para ponerle en pie.
– Estamos peleando, no pierdas más tiempo ahora – le dijo con seriedad. Jack no supo que decir, pero antes de poder hacer o decir nada, todo el humo se despejó de golpe por una corriente de aire que estuvo a punto de volver a tirarlos al suelo a todos. Sawahinait había usado su cola de escorpión para despejar el humo que los ocultaba, y ahora, estaba moviendo sus patas para colocarse de lado frente a ellos. Cada impacto de las patas del demonio provocaban pequeños temblores que les hacían tener que hacer equilibrios para no caer.
– Esto no me gusta… – dijo Lucy, que hizo volver a Taurus y se rodeó de su magia de cuerpos celestiales. Sawahinait, con un rugido, volteó la cola, estampándola contra el suelo y arrastrándola hacia ellos. No podía golpearlos, estaba aún demasiado lejos, pero las rocas que arrancó del suelo salieron disparadas contra ellos – ¡Kiiaaaaaa! ¡Meteor! – chilló Lucy, pero aun gritando asustada le dio tiempo a agarrar a Gray y salir disparada hacia las alturas, esquivando las rocas. Happy estaba demasiado arriba para llegar hasta Natsu y Jack. Sawahinait, no contento con eso, utilizó el ojo izquierdo de su calavera para lanzar un rayo mágico en su dirección. No podrían esquivar las rocas, y aunque las esquivaran o las rompiesen, seguirían quedando atrapados bajo la explosión.
– Jack, no puedo hacerlo solo – dijo Natsu mirando a su compañero, amigo y familiar. Jack suspiró y asintió.
– Cuando esta misión acabe, renunciaré a ser un mago de clase S y pediré que te den el título a ti, que lo mereces mil veces más que yo – dijo Jack, que comenzó a acumular poder mágico en sus pulmones y estómago. Natsu había hecho ya lo mismo, preparando el mejor de sus rugidos. No había tiempo para decir más, faltaba un segundo para que las rocas y el rayo los alcanzaran.
– ¡Karyū no Hōkō! – (Rugido del Dragón de Fuego) rugió Natsu y de su boca brotó un torrente de llamas rojas, amarillas y naranjas.
– ¡Pawaryū no Hōkō! – (Rugido del Dragón de Energía) rugió Jack, y su rayo de energía de color dorado y blanco se unió al ataque de Natsu. Los dos rugidos impactaron contra las rocas y el rayo de Sawahinait, y los dos poderes forcejearon durante unos segundos.
La luminosidad del impacto, y la energía mágica tan abrumadora que se generó detuvo todas las peleas que se daban por la caverna. Laxus había estado peleando de tú a tú con Iface, que de momento parecía contenerse y se limitaba a protegerse y evaluar al rubio. Laxus tuvo que taparse los ojos por la brillante luz, pero Iface no le atacó. Parecía sorprendido por el impacto de los dos poderes.
– Muy interesante. ¿Asique eso es el unison raid de dos dragon slayers? Con razón Titán está interesado… – dijo en voz alta, pero pensando para sí mismo.
Laxus no dijo nada, pero tomó nota mental de eso. Algo le hacía sospechar que los planes de Titán iban mucho más lejos que reventar una isla y provocar una guerra a gran escala entre países. Pero para poder hacerle frente, necesitarían las piezas del puzle, por mucho que costara juntarlas.
Por su parte, Erza y Oksos, que habían estado peleando a espadazos que cortaron rocas y destrozaron el terreno a su alrededor, se encontraban más cerca del impacto de magias, junto a la sima de la que salía luz roja, y fueron arrastrados ligeramente por la violencia de la presión mágica y el viento.
– Natsu – murmuró ella preocupada. Pero no podía ir allí. Debía dejar que Natsu saliera adelante solo, y hacerse cargo de su parte en toda aquella batalla. En cuanto pudieran volver a moverse, derrotaría a Oksos y ayudaría a quien estuviera en apuros.
Y en cuanto a Gray y Lucy… los dos salieron disparados pese a la magia de Lucy por la cercanía con la zona de impacto, pero Happy los recogió en pleno vuelo y los arrastró consigo.
– Estáis gordos – dijo el neko volador, provocando miradas de ira y gritos de Lucy.
De vuelta con Natsu y Jack, su rugido combinado consiguió desintegrar todas las rocas que el demonio les había lanzado, pero el rayo del ojo de Sawahinait se mantenía estable. Paso a paso, con un sobreesfuerzo, ambos dragon slayers consiguieron hacerlo retroceder hasta una distancia media, donde la sobrecarga de los tres poderes provocó una enorme explosión que incluso derribó a Sawahinait. Natsu y Jack salieron rodando por el suelo.
– Lo ves… si peleamos juntos… podemos hacer cualquier cosa, Jack – consiguió decir Natsu después de unos segundos. La luz de la explosión había cegado a Sawahinait, que soltó un rugido que les obligó a taparse los oídos. La bestia retrocedió lentamente, y les guardó una distancia prudencial. Parecía sorprendido.
– Nosotros… ¿hemos hecho eso? – se asombró Jack, mientras se agarraba la herida del brazo. Por toda respuesta, Natsu le soltó un tremendo puñetazo que le derribó contra el suelo de bruces.
– ¿¡Qué fue eso de dejar de ser mago de clase S!? ¡Estás actuando como un idiota Jack! ¡Dime ahora mismo lo que te está pasando hoy! – le gritó Natsu, que ya no aguantaba más las esporádicas depresiones de su compañero. Jack se masajeó la mejilla golpeada sorprendido, pero no respondió. En su interior, sentía que se merecía aquello por haberse creído la gran cosa – ¡Si no me respondes, te volveré a golpear! – rugió Natsu con los ojos en blanco. Jack ya no aguantaba más, estaban en mitad de una pelea en la que podían morir todos, y no había sido capaz de dirigir a nadie, provocando que cada cual tuviera que apañárselas solo. Natsu le había tenido que volver a salvar, y por dudar, a punto había estado de alcanzarles ese rayo mágico tan bestial. Estaba siendo una carga para todos.
– ¡Es lo que me merezco tío! – gritó Jack finalmente, y se puso en pie mientras zarandeaba – ¡No estoy capacitado para ser un mago clase S! ¡Sólo soy un idiota que se ha creído la gran cosa y que ha tratado mal al resto de sus compañeros y sobre todo a ti durante semanas! – gritó, aunque diciendo eso exageraba muchísimo. El sentimiento de culpabilidad le hacía pensar que había actuado mucho peor de lo que realmente había sido. Natsu no se anduvo con contemplaciones, y volvió a soltarle otro puñetazo en la cara que le lanzó hacia atrás. Furioso, y ciego de rabia, Jack mientras caía le lanzó una patada al mentón que también empujó a Natsu hacia atrás.
– ¡Eso está mejor maldito idiota! ¿Te has calmado ya un poco? – dijo Natsu mientras recobraba el equilibrio y escupía un poco de sangre a un lado. Jack se quedó sentado en el suelo con la cabeza baja y con un surco de sangre que le caía del labio.
– Tengo que pedirte perdón por lo de ayer en la playa… actué como un idiota. Y estas semanas he estado creyéndome algo que no soy. Sólo pasé el examen de clase S porque tú y Gray no estuvisteis en él, si no habría perdido sin duda. No soy más fuerte que nadie… solo quiero proteger a mi familia, y por eso he actuado como un capullo arrogante – se sinceró finalmente Jack, mientras lágrimas amargas comenzaban a caer por su rostro. Natsu, finalmente, sonrió, sabiendo ahora cuál era la razón de que Jack estuviera así.
Tema recomendado: OST] Boku no Hero Academia - Koutekishu to Kaite
– Mira te ha dado mucha caña con todo esto, ¿verdad? Todos aquí somos unos idiotas, Jack. Gray es un chulo pervertido, Erza una mandona, Laxus un capullo arrogante, Mirajane es bipolar, Mystogan insociable y yo soy un idiota que lo destruye todo a su paso. Todos tenemos nuestros defectos, no somos perfectos. Lo importante es que estamos unidos, y nos ayudamos unos a otros. ¿Verdad, amigo? – dijo en voz baja e incluso suave, mientras se agachaba ligeramente y le tendía la mano a Jack. Jack alzó la vista y tuvo que contener nuevas lágrimas. Natsu era simplemente demasiado bueno, demasiado empático. Los entendía a todos a la perfección. Le admiraba más que a nadie en el gremio.
– Hai… – reconoció finalmente, mientras se quitaba de un manotazo las lágrimas.
– Eres un mago de clase S, el único que queda aquí con nosotros. Además, tú eres tan fuerte como yo, estoy seguro… y piensas más las cosas. Mereciste ir al examen, pero no te quepa duda que pronto te alcanzaré. Asique ponte a hacer lo que mejor sabes, planear una estrategia con la información que te di de esa mierda de demonio ¡Que mi trabajo me costó conseguirla! Vamos a partirle el culo. Ponte de pie, y si alguna vez vuelves a dudar de ti mismo, avísame… y te daré otro puñetazo – concluyó Natsu con una gran sonrisa. Gray y Lucy aterrizaron no muy lejos, y corrieron hacia ellos. Sawahinait también se recuperó mientras guardaba la distancia, y se preparó claramente para atacarles de nuevo.
– Nunca podré terminar de agradecerte todo lo que has hecho por mí, primo – sonrió Jack finalmente, mientras agarraba la mano que le tendía Natsu.
– No tienes que hacerlo. Eres mi mejor amigo. Y ahora… ¡levántate, y lucha! – gritó Natsu, y con un tirón, ambos se quedaron de pie, listos para seguir su batalla. Pero esta vez, sin más dudas. Jack respiró profundamente, habiéndose quitado finalmente ese peso del corazón – Lucy, Gray, Happy. Vamos a acabar el trabajo. Tenemos que destrozar a esa cosa.
– Natsu, ¿crees que podrás volver a usar el Loto Carmesí? – dijo Jack con una sonrisa desafiante.
– ¡No te quepa duda! – gritó el peli rosa.
Se vieron interrumpidos por su enemigo, que había empezado a atacar. Mientras los cuatro corrían detrás de unas rocas para refugiarse del primer ataque de Sawahinait, que provocó otro grupo de explosiones procedentes de sus espinas, las demás peleas seguían su curso. Desde esa roca, corrieron por unas trincheras naturales hasta esconderse en una zanja, a salvo por unos momentos del demonio, que dio un par de pasos hacia delante mientras los buscaba. En la distancia se escuchaban los sonidos de las peleas de Laxus y Mirajane. De hecho, se veía a Mirajane sobrevolando a alguien que lanzaba ataques morados en la distancia, y a Laxus por las descargas eléctricas que se veían cada vez más lejos de allí. Claramente el rubio estaba intentando alejar a Iface todo lo posible de sus nakamas para poder así pelear al máximo.
– ¿Qué crees que pasará si combinamos tu Loto Carmesí, y mi Alba Dorada? – preguntó Jack finalmente.
– ¿También aprendiste las técnicas secretas? – comprendió Natsu. Jack asintió.
– No puedo aguantar en ese modo mucho rato, no tengo tanta resistencia como tú. Pero si combinamos nuestros poderes al máximo, justo debajo de ese demonio, estoy seguro de que lo destruiremos. EL problema es llegar hasta él… no puedo pediros esto, Lucy, Gray, pero tenemos que intentar distraerle de alguna manera. Cargando todos a la vez no llegaremos a tocarle – explicó Jack, mientras su mente trabajaba por fin a toda velocidad ideando un plan. Su confianza regresada era todo lo que necesitaba para volver a ser el de siempre.
– Nosotros podemos distraerle. Lucy con su meteor, y yo con Happy, podemos mantenerle entretenido y estar al mismo tiempo a salvo de sus ataques – asintió Gray.
– ¡Oye! ¡A mí no me metáis! – se quejó Lucy asustada. Los tres jóvenes la miraron sin decir nada – Pero… echaré una mano. Quiero derrotar a esa cosa por mis compañeros caídos, aunque tengo miedo.
– ¡Pues está visto! Si llegamos debajo de esa cosa y usamos nuestro poder al máximo, ganaremos el juego y salvaremos a todo el mundo. Te dije que tú eras el mejor planeando estrategias. A mí se me dan bien otras cosas, pero no me gusta pensar tanto como a ti. Pero esta vez, seguiré tu plan. Si sale bien, estaremos empatados – dijo Natsu, pues sabía que combinar lo que él había descubierto, con el plan de Jack, de nuevo al cien por cien gracias a su ayuda, era una gran idea.
– No creo que quede más de una hora hasta que Sawahinait haga lo que sea que vaya a hacer para provocar que todo explote. Por lo que sabemos, ese demonio es la pieza clave en todo esto, si lo eliminamos no hay explosión – dijo Jack.
– Exactamente. Vamos – dijo Natsu, que fue a salir de detrás de la roca, pero Gray le detuvo tirando de su bufanda.
– Nosotros dos somos el cebo ¿recuerdas? Espera un poco maldito impaciente – le espetó, pero evitaron iniciar una pelea. Iban a ir con todo desde el principio, seguramente, si no lograban que las cosas les salieran bien a la primera, no tendrían una segunda oportunidad.
.
Por su parte, Erza y Oksos no estaban a la vista. Habían caído, por la explosión de hacía un rato entre los poderes de Jack y Natsu, y Sawahinait, en la sima roja y aterrizado en una terraza inferior. Ahora, Erza comprendía por qué todo aquél lugar podía explotar y provocar semejante Tsunami. Debajo de ellos, en las profundidades, toda la alargada y enorme grieta estaba llena de lava incandescente. Seguramente recorría toda la espina dorsal central de las montañas de la isla, lo que indicaba que aquella isla era una inmensa caldera, un volcán activo.
Una isla volcánica, que al partirse en dos sobre su núcleo provocaría que todo el mar se desplazara. Cuando alguien tira una roca grande a un lago en calma, las ondas que se producen llegan hasta las orillas cercanas. Lo mismo iba a ocurrir allí, si no lo impedían… pero a una escala miles de veces más grande.
.
.
.
Hasta aquí otro capítulo más. ¡Espero que haya sido de vuestro agrado! Tenía todo planeado en este capítulo desde que empecé a escribir el fic, sobre todo esa parte en la que, finalmente, Natsu lograría devolver la confianza en sí mismo a Jack. Aprender de los errores es un paso más para crecer como persona, y sin duda todos los personajes de la historia lo están logrando. Algún día necesitarán de todas esas experiencias que están viviendo ahora para salir adelante.
Nos vemos en el siguiente, y espero, como siempre, vuestras reviews!
