Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.
Capítulo 25: Combate sobre hielo.
En las hermosas montañas nevadas, se encontraban la familia Saotome y la Tendo, todos ellos muy emocionados, pero la que más entusiasta se veía, era Akane, que mostraba una sonrisa llena de júbilo al estar ahí, sobre la nieve y mirando el espectacular paisaje que el lugar ofrecía.
—¡A esquiar! —Exclamó Nodoka llena de energía.
Todos tenían puesto sus trajes para esquiar, Nodoka lucía uno color azul claro, Kasumi uno de color rosa, Nabiki de color amarillo claro, Ranma uno de color rojo, Genma uno blanco, Soun de color naranja con gorro de oso y Akane uno verde, cada quien con sus gafas de nieve del color de sus trajes.
—Akane, vamos a divertirnos —invitó Kasumi.
—Sí y mucho —sonrió Akane.
Los patriarcas de cada familia parecían niños chiquitos, moviéndose con agilidad entre aquí y allá, Akane sintió vergüenza al ver a su padre con el gorro de oso puesto, quería que la nieve se la tragara en ese momento y más al escuchar las risas y señalamientos de todas las personas ahí.
—Yo ni los conozco —dijo Nabiki que también estaba avergonzada con el comportamiento de su padre.
—¡Hola! —saludó una joven de cabello negro que le llegaba a medio cuello, mirando con ojos enamorados a Ranma.
—¡Hola! —exclamó Akane tirando al ojiazul a la nieve y poniéndose en el lugar de Ranma.
—Ho-hola —la chica se veía encantada con el rubio.
Ranma bufó desde el suelo, Akane había sido muy brusca con él y todo para que esa chica no le hablara, luego esbozó una sonrisita de suficiencia, Akane se había puesto celosa.
Llegaron más jovencitas para admirar a ese apuesto chico rubio, Ranma ahora se sintió celoso, herido en su orgullo masculino, pero cuál fue su sorpresa al encontrarse a Shampoo que esquiaba hacia él.
—¡Ranma! —Exclamó la amazona, llegando a él y aferrándose a su brazo—. Airen venir hasta aquí para ver a Shampoo, ¡hacerme muy feliz!
—Oh, Shampoo, que casualidad encontrarte por aquí —habló Akane con cansancio mientras la fulminaba con sus ojos grises.
—Venir a vender comida china, por ser época vacacional y todos venir aquí —respondió Shampoo mostrando una sonrisa victoriosa.
—¿Y tu abuela la bruja? —preguntó Akane, estaba ansiosa de ver a esa señora.
—¡Allá! —Señaló la amazona a un pequeño restaurante—. Mi abuela no ser ninguna bruja —reaccionó, atisbando con molestia al rubio.
—Sólo porque usa un bastón en lugar de escoba —Akane sonrió al ver la expresión de enfado en la amazona
Ranma siguió con la mirada al rubio que esquiaba hacia donde Shampoo había señalado. La amazona se le echó encima, revolcándolo en la blanca nieve.
—Ah, se me olvidaba —regresó Akane vaciándole agua fría a Shampoo volviéndola gata.
El pelinegro estaba gritando como loco mientras corría en círculos con una gatita morada encima.
—¡Quítenmela, quítenmela! —agitaba sus manos.
«Al fin, maldita vieja, ahora sí conocerás a Akane Tendo» sonreía Akane.
Escuchó unos gritos masculinos que la sacaron de su pensamiento, abrió los ojos como platos al ver a su papá y a su tío Genma corriendo despavoridos y tras de ellos una gran bola de nieve. Ahora eran los tres que corrían para salvarse de aquella bola de nieve que se iba haciendo más grande. Akane saltó a un árbol mientras veía como irremediablemente tanto el señor Genma como su papá habían sido envueltos en esa gran esfera blanca.
—Idiotas —musitó con enfado.
Cerró los ojos al ver como se estrellaba aquella bola de nieve contra un gran árbol y ahí vio a los dos hombres incrustados entre las ramas semiinconscientes.
—Se lo merecen —bufó.
Saltó del árbol, debía seguir hacia donde se encontraba esa anciana.
Nodoka pasó junto a ella, la tomó de la mano y la arrastraba.
—Debes de divertirte un poco, después de todo fue tu idea venir aquí —le dijo la señora Saotome.
Subió con la señora a la aerosilla, miró con desconcierto a la mamá de Ranma, se notaba que le emocionaba.
—Desde aquí tenemos una vista hermosa, ¿no lo crees? —sonrió Nodoka.
—Claro, es precioso —Akane frunció el ceño al ver a Ranma rodeado por varias jovencitas.
—Mamá, por favor no te vayas a lanzar desde esa altura —escuchó a Kasumi.
—Cómo crees, está muy alto, seguro que si me lanzo me romperé los huesos —respondió Nodoka—. Verdad Aka… —Nodoka miró al rubio lanzarse desde el telesilla.
Akane cayó sin problema alguno sobre la nieve donde esquió como toda una profesional, llamando la atención de todos, un chico castaño frunció el ceño al ver a ese rubio que le estaba quitando la atención.
—¡Oye tú! ¿Sabes quién soy? —le preguntó el castaño dándole alcance al rubio.
—No, ni me interesa —respondió Akane que apenas y le dedicó una mirada de un segundo.
—Pues soy el campeón de esquí y veo que eres demasiado bueno en esto, ¿qué tal una competencia? —invitó aquel chico.
—No me interesa —respondió Akane que metió los bastones para dar más velocidad.
El chico se quedó parado, admirando al rubio que se fue veloz.
Akane llegó hacia Ranma echando bastante nieve sobre el pelinegro, casi cubriéndolo.
—Ranma —habló.
—¿Qué quieres? —preguntó agresivo el chico que se estaba sacudiendo.
—Dice tu mamá que vayas a las telesillas, vamos —mintió Akane, no soportaba ver a Ranma rodeado de tantas chicas.
Les guiñó un ojo con coquetería, haciendo que las chicas quedaran embobadas con él, Ranma se molestó por eso.
—Oye, Ken actúas muy extraño —le hizo ver Ranma que iba esquiando junto al rubio.
—¿Qué te pasa? Actúo igual que siempre —refutó Akane que no miraba al pelinegro, cerró los ojos, orgullosa.
—Tal vez si te diviertes un poco… —sonrió Ranma que tomó un poco de nieve y empezaba hacerla bolita.
—Yo no estoy aquí para divertirme, sino para derrotar a la vieja bru-… —Akane se quedó callada cuando una bola de nieve se estampó en su cara.
—¡Te di! —se jactó Ranma que empezó a reírse.
Una bola de nieve lo dejó callado. Pronto los dos se veían arrojándose bolas de nieve, cada quien tras de un fuerte de nieve. Se reían divertidos como niños chiquitos.
—Suficiente, no debo de divertirme más —determinó Akane, seria, cerrando los ojos, orgullosa.
—¡Angelitos en la nieve! —escuchó a unos niños.
Pronto el rubio estaba acostado en la nieve abriendo y cerrando piernas y brazos, marcando su silueta en la nieve, formando angelitos y él súper divertido.
—No, ya no más diversión —dictaminó el rubio, serio, cruzó los brazos a la altura de su pecho.
A Ranma le escurrió una gota al ver a Akane volver a una guerrilla de bolas de nieve con los niños, haciendo muñecos de nieve, uno le salió idéntico al panda. Se encogió de hombros, prefirió unirse a la diversión de Akane.
—¡Esto es tan divertido! —exclamó Akane que iba sobre una tabla de snowboard.
—¡Sí! —respondió Ranma que iba a su lado.
Los grises ojos del rubio brillaban como soles mientras era arrastrado encima de una caja llevada por Ranma.
—¡Más rápido! —pidió Akane.
Ese día se la pasaron divirtiéndose como enanos, contagiando a muchos por su alegría, sobre todo el rubio que no dejaba de reírse de lo bien que se lo pasó. Ranma contempló a Akane, seguro que en su forma femenina se vería más linda.
Ranma frunció la boca porque Akane chico se ponía de coqueto con las chicas que se le acercaban, se las llevaba y las perdía para volver a regresar con Ranma y repetir lo mismo en caso de que aparecieran más chicas interesadas en el pelinegro.
Estaban en el vestíbulo del hotel donde se hospedaban, muy tranquilos tomando una taza de chocolate caliente cuando un castaño apareció frente a ellos.
—Tú, el rubio, ¿Qué dices? Una competencia sana entre tú y yo —insistió el joven.
—¿Y el quién es? —preguntó Ranma.
—Ni idea —contestó Akane que encogió sus hombros, no le tomaban importancia a ése muchacho.
El castaño se quitó las gafas azules, dejando ver sus ojos color café, de tez clara, el chico era bastante guapo y se veía de la misma edad que ellos.
—Me llamo Hiroki Yatsura, esquiador profesional y ganador nacional —se presentó el joven.
—Felicidades —dijo Akane con fastidio.
—Eres bueno, por eso me interesa competir contigo —el castaño señaló al rubio.
—Tengo cosas más importantes qué hacer que andar compitiendo y demostrando lo bueno que soy —respondió Akane.
—No te tomará mucho tiempo, tú y yo desde la montaña más alta, el que llegue primero gana —sonrió el castaño.
—En que idioma quieres que te diga que no —Akane se estaba cansado ante la insistencia de aquel chico.
—De acuerdo, pensé que eras alguien que le gustaban los retos, pero veo que te da miedo enfrentarte a alguien superior a ti.
—¿A qué hora? —preguntó Akane entre dientes, iba a demostrarle a ese presumido quien era superior.
—Mañana a las 10, así que prepárate, amigo —sonrió el muchacho, contento.
Lo vieron marcharse, Akane empuñó su mano.
—Akane, ¿estás segura que le vas a ganar? Ahora que me acuerdo, ése chico es muy bueno, el mejor de todo Japón —inquirió Ranma.
—Yo soy muy buena en todo lo que me propongo, así que será él quien se quedará con ganas de vencerme —respondió Akane sin darle importancia al pelinegro.
Ranma bufó, Akane se estaba volviendo cada vez más insoportable, no sabía si el hecho de ser hombre la hacía más arrogante.
Akane llegó a la montaña, pero ahí había más gente de la esperada, no sólo estaba ese chico que la había retado, entonces vio a la anciana junto a Shampoo que lucía un traje color lila y sonreía coqueta.
—Como premio para el ganador, una semana de sopa gratis en el café del gato y una cita con mi nieta Shampoo —habló la anciana—. Las reglas son muy sencillas, no deben dejar que el muñeco de nieve se les caiga y ser el primero en llegar a la meta.
—Ahora menos te dejaré ganar, saldré con esa bella chica —sonrió Hiroki mientras lo observaba con rivalidad.
—Bah, a mí ni me interesa, hay chicas más bonitas que ella —bufó Akane con cansancio.
Estaba por dar la media vuelta pero notó algo curioso en el cuello de Shampoo, ahí colgaba el estuche rosa.
—No me interesa que salgas con mi nieta, pero quiero divertirme un rato —le dijo la señora apareciendo repentinamente frente a ella sacándole un susto de muerte que se puso tan blanco como la nieve.
La señora le puso el muñeco de nieve a Akane sobre la cabeza.
—Oiga, anciana, ya no caeré otra vez en sus trucos baratos —Akane bajó el muñeco—. Ya no quiero encontrarme un caramelo.
—¿Delicioso, verdad? —interrogó la señora, insinuante.
Akane frunció la boca, era verdad, pero no le diría.
—Vamos, niña, diviértete un poco, no tienes nada que perder, ¿o sí? —continuó la abuela.
—Tienes un reto pendiente conmigo —le recordó Hiroki que no apartaba sus ojos cafés de Shampoo, parecía babear.
—Bien, ya da igual —bufó Akane, molesta.
El rubio tomó el muñeco.
—Bien, que dé comienzo la competencia, en sus marcas, listos… ¡Fuera! —la abuela de Shampoo señaló con su bastón la salida.
Hiroki derribó a muchos de los competidores, les deshacía sus muñecos de nieve con mucha facilidad, que los otros se quedaban absortos, los otros retadores terminaban estampados en algún árbol, enterrados en la nieve, fue que Akane se percató que ese Hiroki no competía limpiamente, y seguramente ella sería la próxima víctima de ése presumido porque que sólo quedaba ella con el dichoso muñeco de nieve. Su sentido de alerta hizo atisbar hacia arriba viendo a Shampoo que trató de destruir su muñeco.
—Shampoo no querer tener cita contigo —dijo la amazona que usaba los bastones como espadas.
—¿Y crees que yo contigo sí? —respondió Akane defendiéndose con los bastones a la vez que protegía el muñeco.
Las dos esquiaban mientras tenían una pelea con los bastones, Shampoo se le lanzó con la pierna extendida, Akane se agachó agarrando el muñeco de nieve.
—Entonces quieres salir con ése chico —señaló Akane al castaño—. Haberlo dicho antes, yo no interrumpiré su cita romántica —sonrió.
—No lo puedo creer, esa linda chica quiere salir conmigo —habló Hiroki encantado.
—¡Claro que no! —gritó la amazona, dándole un golpe con los bastones al chico y destrozándole el muñeco de nieve.
—Auch —profirió el castaño que caía a la nieve.
—Shampoo no dejara tener píldoras fénix a chica violenta —sonrió la peli morada alzando el estuche.
—Es tan fácil como hacer esto —Akane con la punta del bastón le quitó el estuche, dejando a Shampoo desconcertada—. Aunque conociendo lo tramposas que son, par de brujas, sé que estás no son las verdaderas —abrió el estuche y encontró una notita donde la felicitaba—. Maldita vieja —lo dijo con cansancio.
—¡Yo tendré la cita con esa hermosa chica! —gritó el castaño pasando de largo de Akane y llevándose por la cintura a la peli morada.
Akane parpadeó mientras veía como se alejaban, unos segundos después vio el cuerpo del castaño volar por los aires, cayendo a un metro donde estaba ella.
—Lo que tienes de arrogante lo tienes de estúpido —musitó Akane que pasó cerca de aquel chico.
Ya no tenía caso competir, al final llegó a la meta en primer lugar, ahí estaban todos esperándola, pero sentía que hacía falta algo, se tocó la cabeza sin encontrar el maldito muñeco de nieve.
—Oh, que lastima, el único que ha llegado y no trae su muñeco, eso quiere decir que no hay ganador —habló la anciana fingiendo aflicción.
—¡Ya no tengo paciencia para soportar sus jueguitos estúpidos bruja maldita! —exclamó Akane arrojándole el estuche rosa.
Los ojos grises del rubio estaban más oscuros, se reflejaba que ya estaba en sus límites.
—Está bien… ¡entonces sígueme! —la anciana saltó en su bastón por los árboles, Akane no tardó ni un segundo en seguirle la pista.
La familia Saotome, Soun y Shampoo se fueron tras de ellos. Ranma y Shampoo eran los que iban más rápidos, Ranma no dejaba de impresionarse al ver al rubio y a la anciana saltar de las ramas de los árboles con facilidad, dándose cuenta que él ya empezaba a perder algo de condición. El señor Soun también les dio alcance, incluso los adelantó.
Soun saltó hacia las ramas.
—Shampoo no perderse la golpiza que le dará abuela a chica violenta —sonrió la amazona que también saltó hacia las ramas.
—Akane —Ranma estaba preocupado, igual saltó para seguirlos a su ritmo.
La anciana se detuvo frente a un lago congelado, a los tres segundos Akane aterrizaba frente a ella, mirándola con furia.
—Aprendiste la técnica de las castañas, eres más rápida y parece que estás enojada.
—Enojada queda corto, anciana, estoy a punto de explotar, así que deme esas píldoras fénix si no quiere que la lastime —Akane extendió su mano, tratando de mantenerse calmada pero tenía tanto coraje que su mano le temblaba.
—¿Lastimarme? —repitió la anciana con burla.
—¡Sí! —Akane corrió hacia la anciana que desapareció frente a sus ojos.
El rubio atisbó por el rabillo del ojo que la abuela de Shampoo apareció tras de ella, giró su cuerpo hacia su derecha para eludir un golpe que la mujer pretendía darle. Akane juntó sus manos fundiéndolas en un puño para darle un golpe a la anciana, esta vez no se iba a considerar de aquella mujer por su edad. Golpeó el suelo haciendo un gran hoyo y levantando la nieve, la anciana estaba parada sobre su bastón en medio del lago congelado.
—Tienes una fuerza devastadora, pero aun así no podrás ganarme, niña —dijo la mujer con toda la tranquilidad del mundo.
El señor Soun, Shampoo y Ranma habían llegado, sorprendiéndose del aura que emitía el rubio.
Akane no respondió tan sólo se le dejó ir a la anciana con todas las intenciones de eliminar a esa mujer que le había hecho la vida de cuadritos estos últimos días. Shampoo se llevó la mano a la boca al ver que su abuela saltó y Akane ya estaba junto a la señora.
La anciana le trató de golpear con su bastón, pero Akane desapareció frente a sus ojos, apareciendo tras de ella con toda la intención de darle una fuerte patada. El puntapié fue detenido por la larga uña de la anciana, enviando al rubio contra uno de los grandes pinos. Akane con sus manos se sujetó en una rama del pino y giró en la rama para volver a ir hacia la señora. Cologne observó que el rubio tenía el puño preparado para atacarla, movió su bastón sobre el suelo elevando la nieve en forma de un remolino, en pocos segundos se vio el cuerpo del rubio envuelto en el torbellino. Akane giraba y giraba y de repente sentía golpes en su cuerpo, se tocaba las costillas para luego tocarse la espalda, las piernas, los brazos, tan sólo veía una pequeña figurita que se movía entre aquel torbellino y no podía hacer nada para detener los ataques. Cuando el remolino se disipó, vieron caer el cuerpo del rubio en el lago haciéndose una grieta al impacto, mientras que Cologne caía sobre su bastón.
—¡Akane! —exclamó Ranma corriendo hacia donde estaba el rubio.
El resto de la familia llegó, asombrados al ver a Akane en aquellas condiciones, tenía todo el cuerpo golpeado y de las partes visibles se notaban hilillos de sangre.
—Akane, por favor, ya no pelees, mírate… —Ranma la ayudó a incorporarse.
—Esto no es nada, Ranma, yo le ganaré a esa vieja bruja y pronto volveré a ser chica —respondió Akane mostrando una sonrisa.
—Exacto, esto no es nada —vociferó la anciana, sonriendo complaciente.
Volvió a dar un golpe al suelo con su bastón, levantando gruesas capas de hielo, Ranma trato de mantener el equilibrio para no caer al agua helada. Las capas fueron arrojadas hacia Akane, el rubio agarró a Ranma y lo arrojó a la orilla del lago, siendo atrapado por Soun.
—¡El truco de las castañas! —exclamó Akane que hacía uso de aquella técnica para evitar ser golpeada por el hielo.
«No dejas de impresionarme, niña» sonrió la abuela, lanzando más capas de hielo, formó bloques de hielo más gruesos y los envió a Akane.
Saltaba por los bloques para caminar hacia la anciana, ésta sonreía esperando a su llegada pero más bloques de hielo y estalactitas que iban hacia el rubio retrasaban su llegada. Akane saltaba sobre unos, otros los golpeaba destrozándolos en el impacto, usaba el truco de las castañas, de repente la anciana apareció sobre un bloque y le dio un golpe con su bastón en la frente, mandándola a estrellarse contra un árbol.
—Como te dije, niña, te hace falta muchos años para poder superarme —sonrió la anciana.
—No me importa —Akane se levantó, aturdida por el fuerte golpe, más el de la frente que el de la espalda.
—¿Vas a insistir? —preguntó la anciana.
—Hasta el final, vieja bruja —respondió Akane que volvió a lanzársele encima.
Usó el truco de las castañas a más velocidad pero la anciana se movía todavía más rápido, esquivando cada puño del rubio. La señora le mostró una sonrisa burlona, Akane se echó para atrás dando una voltereta en el aire, se había percatado que la anciana tenía planeado golpearla. Cologne estaba del otro lado del lago, Akane saltó por los pedazos flotantes de hielo para llegar a la anciana, donde empezó otra batalla, las dos estaban en el cielo combatiendo, puñetazos, patadas, Akane logró rozar con sus dedos el estuche rosado y aquello le causó una gran felicidad.
—Deberías de darte por vencida, eres más interesante como chico que como chica, así mi nieta Shampoo se quedará con Ranma —habló la anciana.
—Jamás, ¿escuchó anciana decrépita? No me quedaré como chico y no dejaré que su nieta se quede con Ranma —contestó Akane en un murmuro, sus ojos grises se ennegrecieron.
Cologne sintió un pequeño rasguño en su cara, vio que unas gotitas de sangre fluían de aquella pequeña herida y entonces vio al rubio que sonreía por su gran hazaña. La anciana sonrió y con la punta nudosa de su bastón le dio un golpe en el pecho al rubio, mandándolo a estrellarse de nuevo contra ese árbol que por el impacto se partió.
—Eres la segunda persona que logra lastimarme, niña, te felicito, la primera que lo hizo fue hace mucho tiempo, lástima que ya no vive —la anciana emanaba una energía sin igual, intimidando a todos los presentes.
—Ya basta señora, por favor —pidió Ranma que se puso frente a Akane que se notaba debilitada por el golpe.
—Por favor, yerno, no interfieras —contestó Cologne siendo amable con él.
—Ranma, por favor, no hagas que abuela se enoje contigo —Shampoo trató de hacer a un lado al ojiazul.
Akane se levantó, hizo a un lado a Ranma para quedar frente a esa anciana a quien de la energía que emanaba el cabello blanco se le levantaba dando un aspecto más tétrico.
—Tienes coraje, niña, todavía que eres capaz de sentir mi fuerza no te intimidas ante ella —Cologne no apartaba sus ojos del rubio.
—Nah —respondió Akane sin importancia—. No deja de ser una anciana decrépita con huesos llenos de osteoporosis y a punto de irse a la tumba.
—¿Pero qué estás haciendo Akane? —preguntó Ranma, admirado de que la chica todavía se atreviera a ofender a la anciana.
—Niña… —alrededor del cuerpo de la anciana se visualizaba un aura color roja que se iba intensificando más y más.
—Este ser verdadero poder de abuela… Shampoo temerle —la amazona se aferró más al brazo de Ranma que también se intimidó.
—Tranquila anciana, no le vaya a dar un infarto —dijo Akane que bajaba las palmas de sus manos como si estuviera echando aire, mientras una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro.
La anciana lanzó un ataque directo a Akane, ella lo eludió, se fue hacia una parte congelada, vio como de nuevo se alzaban grandes bloques de hielo que Cologne manipulaba. Los esquivaba y golpeaba a todos, la anciana apareció tras de ella pero logró moverse justo a tiempo, siendo uno de los bloques destrozados por la mano de la abuela. Escuchó el grito de Shampoo y notó que varios de los bloques iban hacia ella y a Ranma. Corrió hacia ellos, destrozó con una patada aquel bloque que estaba por golpearlos.
—Ranma, quítense de aquí —le ordenó Akane.
—¡AKANE! —exclamó Ranma al ver a la anciana tras del rubio, dándole un fuerte golpe por la espalda, haciendo que Akane se golpeara bloque tras bloque, haciéndolos añicos en el duro impacto, el rubio azotó bruscamente contra el suelo levantando una cortina de nieve y rebotó hasta quedar boca abajo sin poder levantarse, su rostro estaba lleno de varias cortadas de las cuales salía sangre, cerró los ojos por el agotamiento.
Corrió hacia el rubio llevándose consigo a Shampoo, saltó sobre una capa de hielo que estaba flotando pero perdió el equilibrio cayendo al agua, salió rápidamente de ahí.
—¡ESTÁ HELADA! —exclamó—. ¡AHHHH! —tenía a la gatita encima de él.
Lo vieron correr de un lado a otro con la gata sobre la cara, Genma trató de quitarle el gato de encima por la presión que su esposa ejercía en él, ya había sacado un mazo de quien sabe dónde. Ranma se detuvo en seco y empezó a maullar.
Ranma convertido en gato se fue hacia la anciana que estaba por darle la estocada final al rubio, saltó sobre ella haciendo que Cologne cayera al suelo, su espalda se enarcó y se estremeció a la vez que maullaba con furia a la anciana mostrándole sus dientes, la abuela de Shampoo lanzó hacia el chico gato varios bloques de hielo que el muchacho arañaba a gran velocidad, volviendo prácticamente polvo el hielo, sorprendió a todos por su habilidad. Era rápido en sus movimientos, esquivando los otros ataques de la anciana.
Cologne estaba sorprendida de que Ranma dominara la técnica del gato, sonrió de medio lado, eso se tornó divertido para ella. Alzó el agua del lago directamente hacia el chico, pero Ranma con sus rápidos movimientos de manos hizo camino sin que una gota de agua le tocara, Cologne abrió los ojos como platos, rápida giró su bastón, haciendo que del suelo salieran témpanos afilados de hielo contra aquel chico. Ranma algunos los bloqueaba, otros los usaba como soporte para brincar y el resto los eludía con una agilidad sorprendente.
Cuando la anciana intentó hacer el remolino de nieve, el chico gato saltó hacia los troncos de árboles arañándolos, cortándolos como si se tratara de un talador profesional, intentando porque ésos pesados árboles le cayeran a la anciana, quien con un golpe con su bastón mandaba los árboles caídos por el aire como si se tratara de simples mondadientes. La anciana se paró frente a Ranma, sonriéndole con malicia, apuntó con su bastón al chico, mandando una fuerte ráfaga de viento, obligando a Ranma a cubrirse con sus brazos y maullando, pero el joven trató de mantenerse en el aire, empezó a mover sus manos a gran velocidad, cortando el viento y así llegar a la anciana. Cologne estaba muy sorprendida por la persistencia de Ranma, se quitó antes de que el golpe del chico llegara a ella.
Estaban los dos en medio de un claro de nieve, Ranma en cuatro patas y mirando con absoluto odio a la anciana y ésta con una gran sonrisa enigmática. El chico gato corrió hacia ella, saltando antes de llegar a la anciana. La abuela de Shampoo brincó evitando el ataque del joven que venía del cielo. Cologne movía su bastón evitando los golpes de Ranma, era muy rápido y tenía una agilidad increíble, lo vio saltar hacia una rama de un árbol, para luego impulsarse hacia ella, la anciana se movió, pero Ranma apareció justo donde ella estaba, dándole un arañón en su arrugada cara, separándose una vez que logró herirla.
—Vaya, es muy bueno —admitió la anciana para sí, se llevó su huesudo dedo hacia la cortadita, notando sangre en la yema de su dedo, ahora resultaba que era el tercero en causarle daño—. Sin duda un excelente esposo para mi nieta, aunque… —miró al rubio que estaba en el suelo, derrotado.
Es su pequeñísima distracción, Ranma apareció frente a ella, dándole un cabezazo y mandándola al suelo. El chico gato le maulló furioso y sus ojos resplandecieron de coraje al ver a la anciana. Le quitó el estuche en un movimiento veloz y de inmediato el ojiazul se dirigió al rubio, empujaba su cabeza contra las mejillas del chico. Akane abrió lentamente sus ojos grises, mirando a Ranma con el estuche rosa en su boca, dejó el estuche en el suelo y lo empujaba con la nariz para que estuviera lo más cerca de Akane.
—Miau —Ranma empezó a ronronear acariciaba su rostro en la mano de Akane quien la levantó para hacerle una caricia al pelinegro.
—Creo que fue suficiente —habló la anciana que sacudía la nieve de su ropa—. Esta batalla ha sido muy emocionante, sin duda, Akane y Ranma son chicos muy fuertes para su edad, han demostrado tener la capacidad para herirme, aunque todavía les falta muchísimos años para superarme. Estoy muy complacida por su desempeño, muchachos. Espero volver a verlos pronto y como Akane ya pagó su deuda conmigo, ya no tiene que ir a trabajar de mesero al café del gato.
Akane torpemente se logró levantar y quedar sentada.
—Toma —la anciana le lanzó una pastillita que parecía una menta al rubio quien la atrapó—. Es una medicina china que te ayudara a recuperarte pronto.
Cologne fue por su nieta convertida en gato que se notaba triste y se marcharon del lugar, Akane miró con extrañeza a esa mujer, vio a Ranma y luego posó sus ojos en el estuche, lo abrió encontrando la píldora de color rosa y de inmediato se la tomó, su padre llegó con una tetera de agua caliente y se la vertió encima, volviéndola en chica.
—¡Al fin yo! —exclamó Akane muy contenta.
—¡Qué bueno, cariño! —habló Nodoka que empezó a llorar feliz mientras que en sus manos tenía el mazo y en el suelo estaba Genma con varios chichones sobre su cabeza, que mostró su pulgar en signo de apoyo y sonrió mostrando apenas dos dientes, luego la señora volvió a lo suyo.
—Ranma —Akane miró al chico que estaba a su lado, mirándola con ternura.
—Te lo juro, Nodoka, nuestro hijo sale de ese estado con agua fría —escuchó al señor Genma que iba hacia Akane y Ranma con un balde de agua.
—¡¿Quiere que le dé hipotermia?! —exclamó Akane esquivando el agua.
Ranma erizó su cuerpo y maulló amenazadoramente, lanzándose contra su padre y arañándole la cara, parecía que se la quería rebanar.
—Vamos, Ranma —Akane se fue corriendo saltando por las ramas de los árboles, y el pelinegro le siguió el paso.
—Akane, mi pequeña, que orgulloso estoy de ti —lloraba Soun—. ¿Por qué no te partieron un par de huesos? —lloró con más ímpetu.
—¡Nodoka, no por favor, espera! —suplicaba Genma ante la amenazante Nodoka con mazo en mano.
—Pues vaya, Akane si es resistente, fuera otro y no se levantaría en un mes del hospital —observó Nabiki, admirada por la pelea que había presenciado y que Akane a pesar de los duros golpes que recibió todavía fue capaz de irse saltando por las ramas de los árboles.
Estaba sentada en la punta de la montaña donde podía ver todo perfectamente, sonriendo y con Ranma sobre su regazo ronroneando feliz de estar con ella, Akane le acariciaba la cabeza al chico.
—Eres tan adorable cuando te conviertes en gato —musitó Akane, enternecida de tener a su prometido junto a ella.
Ranma maulló dulcemente, empezó a acariciar su cabeza en el estómago de la chica, subió y colocó sus frías narices sobre sus heridas, clavando sus azules pupilas en los ojos de Akane, volvió a maullar con preocupación.
—Estaré bien, te lo prometo —respondió Akane como si supiera lo que Ranma había preguntado, le mostró la pastilla que le dio Cologne y se la tomó, mostrándole una dulce sonrisa.
—Miau —Ranma volvió a posar sus labios sobre los de Akane por unos segundos y se dejó caer sobre el regazo, el lugar donde más feliz era, ronroneando mientras dormía plácidamente.
—Yo también te quiero… mi hermoso gatito —Akane sonrió, al fin era chica y estaba con la persona que más le importaba en la vida. Acariciaba con suma ternura la cabeza del chico gato.
Ranma volvió a su estado natural, no se acordaba más que cuando cayó al agua, a su lado iba Akane convertido en chico, ella le explicó que pasaron por un pequeño lago que tenía una capa de hielo muy delgada y cayeron en él, por eso Ranma dejó de ser gato y ella se convirtió en chico.
Akane chico usando bóxer y camiseta se metió al agua caliente, contento de que al tacto volvería a su forma femenina.
—¡Sí, soy chica de nuevo! ¡Qué felicidad! —Akane se abrazaba y palpaba sus pechos—. ¡Ahhh como me he extrañado todo este tiempo! ¡De nuevo chica! ¡Sí! ¡Mujer, mujer! —cantaba muy contenta.
Akane abrió los ojos como platos, viendo a muchos hombres en las aguas termales, todos ellos impresionados de verla.
—¡AHHHH! ¡PERVERTIDOS! —se escuchó el grito de Akane.
Se escuchó un gran alboroto dentro de los baños, los Saotome se encontraban en la sala degustando de un rico chocolate calientito.
—Ella que no se fijó que se metió al baño de hombres —habló Ranma con pesadez, sorbió un poco de chocolate.
—Si se hubiera metido al baño de mujeres seguro le hubieran dado una paliza por pensar que es un pervertido o tal vez lo violan por ser un chico tan sexy y guapo —comentó Nabiki muy tranquila, haciendo que toda su familia la mirara desconcertada—. Sin temor a equivocarme, seguro hubiera pasado lo segundo —sonrió con inocencia.
Los gritos de dolor de los hombres los sacó de su sorpresa ante el comentario de Nabiki, un hombre cayó sobre la mesa, destrozándola, se veía sin dientes.
—Una chica… bonita… en el baño… dolor —mustió aquel hombre antes de quedar inconsciente.
Akane estaba feliz de volver a ser chica y ahora más porque ya no había ningún pervertido en el baño, por lo tanto el lugar era todo de ella.
—¡Sí, soy chica! ¡Mujer de nuevo! ¡Qué feliz soy! ¡Chica, chica! ¡Bella, hermosa, única, chica! ¡Sí! —escuchaban los cantos de Akane.
—Yo, ni la conozco —habló Soun que se echó agua fría convirtiéndose en panda.
—Pues mi hermanito también está feliz de que su prometida vuelva a tener ese cuerpo de infarto, ahora si podrá deleitarse cada vez que a mi cuñadita le dé calor —inquirió Nabiki.
Hizo que Ranma escupiera el chocolate sobre el panda que por el caliente líquido se volvió humano.
Akane salió del baño bailando y brincado alrededor de ellos, sólo tenía una toalla envuelta que cubría lo básico de su anatomía, cosa que puso rojos a todos los hombres, sobre todo a Ranma, pero los celos lo invadieron al ver las miradas morbosas que le lanzaban a la chica que de lo feliz que estaba ni en cuenta. Akane se fue rumbo a la puerta, quería gritar a los cuatro vientos que de nuevo era chica, al abrir la puerta un gélido aire entró calándole los huesos, ella gritó y corrió despavorida del frio, volviéndose a meter al agua calientita en menos de un segundo.
—¡Hija, sal de ahí, que me avergüenzas! —pidió Soun colorado.
—No quiero —respondió Akane que se estaba sumergiendo en el agua.
—Pero todos te están viendo —señalaba el hombre con desesperación a todos los curiosos y libidinosos que se asomaban a verla.
—¡No me importa! —determinó Akane que mostró un letrero, asomando sus ojos castaños a la superficie del agua.
—Esta escena la he visto ya varias veces —dijo Ranma con cansancio—. Pero esta es la más linda de todas —susurró para sí, sonriendo dulcemente mientras veía a Akane.
Al instante estaba ahí frente a ella con una toalla extendida para que ya no la vieran más.
En la noche, Akane se encontraba en la sala, todavía feliz de estar en su cuerpo, se abrazaba, consintiéndose, se veía sumamente curiosa con aquel suéter rosa que su tía Nodoka le obsequió, le quedaba grande ya que las mangas le cubrían por completo sus manos. Se encontraba frente a la fogata, sintiendo la tibieza del fuego cerca de ella, recordando lo mal que se la pasó cuando no pudo convertirse en chica, pero también lo que aprendió. Sonrió, al fin volvería a estar cerca de Ranma y pasar más tiempo con él, a su mente llegó el recuerdo de cómo Ranma en su estado de gato la defendió y le quitó las píldoras fénix a ésa bruja para luego entregárselas a ella y cuando estuvieron solos, de nuevo él posó sus labios sobre ella.
—Gracias Ranma —musitó para luego dejar escapar un largo suspiro.
—De nada —apareció Ranma que se sentó a su lado, mirando la fogata.
Akane se puso como tomate, lo que menos se imaginó es que él apareciera justo en ese momento, atisbó todo el salón, encontrándose con la novedad que estaba vacío, a excepción de ellos dos.
—Sí no hubiera sido por ti, seguro ahorita seguiría como chico —Akane bajó la cabeza, esperando que Ranma no notara su sonrojo.
—Bueno, yo creo que aunque yo no hubiera interferido, de todas formas hubieras logrado quitarle las píldoras fénix —respondió Ranma, sonrojado por la cercanía de la chica, además que se le hizo muy tierna, con aquel suéter se veía más pequeña, tal vez de alguna manera ya se había acostumbrado a que cuando era chico era más alto.
—Eh, Ranma —Akane sonrió tímidamente y se animó a levantar la cabeza para verlo—. ¿Estás contento de que yo vuelva a ser chica?
Ranma tragó saliva, ver los ojos de su prometida con aquel brillo lo ponía sumamente nervioso, incluso empezó a sudar, sobre todo cuando los labios de Akane le llamaron poderosamente la atención.
—S-sí —tartamudeó.
«¿Qué si estoy contento? Nada más no salto y grito de alegría como un loco por que despierto a todo mundo» admitió el chico, mostrando una sonrisa boba.
Akane se acercó a él, haciendo que su cuerpo se pasmara, un temblor nervioso se hizo presente, cuando ella colocó su cabeza sobre su hombro y tomó una de sus manos entre las suyas, pequeñas y tibias, sintiendo como una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo hasta hacer que su trenza se levantara de repente.
—Gracias por el beso, Ranma —susurró la chica que empezó a cerrar los ojos, acurrucándose más en él, sonriente, tan linda que dejó idiota a Ranma.
«¿La besé? de nuevo besé a Akane y yo no me acuerdo… ¡Dios, ¿esto debe ser un castigo o qué?!» se recriminó mentalmente, luego vio a su prometida que respiraba tranquilamente, dormida, como un ángel «Ojala un día me arme de valor y la bese de nuevo, pero esta vez que yo también lo recuerde» Acarició suavemente la mejilla de la chica que al sentir el sutil tacto, embelleció su rostro con una linda sonrisa.
Hola! Les traigo este capítulo de Akane y medio, espero que les haya gustado, le meti un poquito de humor, acción y romance :3 a qué no es lindo Ranma convertido en gato? Es la razón por la cual lo dejé con su fobia, para que en un futuro defendiera a su prometida =3 Espero sus comentarios para saber qué les ha parecido =)
muchisimas gracias por todo su tiempo, sus reviews y sus animos, me hacen muy pero muuuuuuy feliz cada vez que los leo, son tan lindas =3 Un millón de gracias!
Gracias a: Cata3, Dayana, Pame-Chan Neko, Suzuki, akane192530, krizz, akarly, Shana, lucero, Hikari chan.
Cata3, espero que te haya gustado el pequeño momento romántico entre nuestros protagonistas :)
Pame-chan, noooo, no te cortes con una galleta, son muy peligrosas, lo digo por experiencia, luego te las terminas comiendo y con ganas de más.
akane192530, muy bien gracias, espero que tu también te encuentres excelente :) muchisimas gracias por leerme n.n
Lucero, estaré al pendiente de la actualización de tu historia ;)
Muchisimas gracias :) Son unos soles!
Se despide de ustedes con un beso y un abrazo: maxhika
Nos leemos pronto n.n
bye bye
