SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Lucía tan sexy con el pelo revuelto ligeramente hacia un lado y cayéndole en el rostro y la barba de dos días. Esto solamente trajo recuerdos de él con el pelo revuelto en la mañana al despertar e hizo que una risa escapara de mis labios. Christian no preguntó nada de porque me estaba riendo ya que fuimos interrumpidos por nuestro almuerzo. Aparté mi vista de él y la enfoqué en lo que Christian había ordenado.
—Buen provecho Sr. Grey, señorita. —dijo el camarero tras servirnos el vino dejar la botella y marcharse.
En ese momento me quedé mirando fijamente mi plato tratando de adivinar que era lo que había ordenado Christian o que mágicamente el plato me hablar y me dijera que cosa era.
—Sunday Roast16. —levanté mi vista del plato y mire a Christian un poco confundida mientras él me miraba sonriendo. —Lo que vamos a comer se llama Sunday Roast. —me dijo mientras yo miraba nuevamente al plato.
— ¿Y qué cosa es?—le pregunté dudando si probar o no algo que nunca en mi vida había comido.
—Es una especie de asado con papas. —me dijo mientras yo lo miraba a él brevemente y nuevamente a mi plato. —No lo mires tanto y pruébalo. —me dijo mientras el tomaba los cubiertos y comenzaba a comer.
Levante el cuchillo y el tenedor y corté un pedazo de carne que lleve rápidamente a mi boca. Y en seguida corté otro trozo. Nunca había comido algo tan sabroso en mi vida. Cortaba un trozo detrás de otro y para cuando me percaté me había terminado el plato completamente.
— ¿Y?—preguntó enarcando una ceja.
—Tenías razón, estaba delicioso, además estaba muerta de hambre. — le dije sonriendo.
—Eso debe haber sido por el esfuerzo físico de esta mañana. —me dijo mirándome fijamente a los ojos.
—Si debe ser. —le contesté riendo.
El camarero retiró nuestros platos y nos trajo la cuenta que Christian no me dejó ni siquiera mirar. Pagó y tras traerle la botella de vino en una bolsa y devolverle la tarjeta nos retiramos rumbo al parqueo del MET y desde allí Christian condujo hacia mi apartamento. ¿Si era el dueño del restaurante porque había pagado? ¡Qué extraño! En algún momento tendría que preguntárselo. Entró en el garaje subterráneo y parqueó justo al lado de mi auto en una plaza vacía que había.
— ¿Cuál es tu auto?—me preguntó mientras bajaba con mi mochila y su maleta y cerraba la puerta.
No me había dejado cargar la mochila con mis cosas, solamente me pidió que llevara la botella de vino que en esos momentos apretaba fuertemente contra mi pecho no sabía porque.
—Este. —dije deslizando la mano por el capó del auto que estaba parqueado a mi lado.
—Así que te gustan los modelos deportivos. —dijo mirando hacia mi mientras caminábamos rumbo al ascensor.
—Si me gustan los modelos deportivos. —le contesté mientras subíamos al ascensor.
El apartamento estaba desierto, al parecer Kate no se encontraba allí.
—Bienvenido a mi humilde hogar. —le dije riendo y haciendo una reverencia.
—Gracias. — dijo riendo el también.
Le di un rápido tour por el apartamento mostrándole la cocina, la sala y las habitaciones así como el baño. Después fuimos hacia mi habitación y dejamos las cosas sobre la cama. Christian fue por dos vasos y al regresar abrió la botella de vino para después ponernos a organizar las cosas.
No tenía un armario como el de Christian pero al menos tenía espacio suficiente para acomodar los trajes de Christian, los zapatos, las camisas y los jeans que él había traído. Vacié una gaveta del armario y se la cedí para que acomodara las medias y los calzoncillos. Media hora más tarde habíamos terminado de acomodar las cosas en el armario y nos encontrábamos sentados en la cama bebiendo el vino y riendo. Juraría que para la cantidad de vino que había bebido hoy debía de estar más que achispada pero no era así. Estaba perfectamente, ya era momento de que comenzara a adaptarme a beber.
—Creo que va siendo hora de preparar la cena. —le dije levantándome de la cama y mirando el reloj de la mesita de noche que marcaba las 5:30 pm.
—Vamos te voy a ayudar. —dijo levantándose también y nos dirigimos hacia la cocina.
Estábamos terminando de preparar la cena cuando sentí la puerta del frente abrirse, debía de ser Kate. Pero para mi sorpresa me encontré con otra cosa. Christian y yo nos miramos un momento y después giramos la vista nuevamente hacia la puerta. Mirábamos aquello asombrados y casi riendo, no lo podíamos creer. Al parecer Kate y Elliot no habían notado nuestra presencia ya que se besaban desenfrenadamente en el medio de la sala.
—No se desnuden en el pasillo. —les gritó Christian mientras ambos se separaban asustados y sorprendidos.
—Hola Ana, Trey. —saludó Elliot separándose un poco de Kate.
—Hola Ana. —dijo una muy emocionada Kate llegando donde yo estaba y dándome un fuerte y efusivo abrazo.
—Hola Trey. —lo saludó después de separarse de mí.
—Creo que vamos a tener que hacer algo con tu nombre. —le dije a Christian mientras él me miraba pensativo por un momento.
—Lo dices por lo de Trey y Christian. —me dijo mientras yo asentía.
—Si no podemos estar llamándote de dos formas diferentes. —le contesté mientras él asentía ante mi lógica.
—Bien no más Trey entonces. —me dijo sonriendo.
—Escucharon, no más Trey. —les dije a Kate y a Elliot que me miraron sonriendo.
—Sí, escuchamos, de todas formas te queda mejor Christian, Trey te hacía lucir viejo. —le dijo Elliot mientras llegaba al lado de Christian y este le daba un ligero golpe en el brazo. — ¡Que! Es cierto. —dijo mientras Christian volvía a darle y todos reíamos.
—Bueno si acabamos las presentaciones, podemos terminar la cena. —le dije a Christian mientras él me miraba sonriendo.
—Si, será lo mejor, creo que somos más para cenar ahora. —dijo muy bajito en mi oído mientras yo sonreía como una idiota.
Miré por un momento hacia Kate y ella me miró entrecerrando los ojos y me hizo gestos de tenemos que hablar.
—La cena está casi lista. —le dije desviando la mirada de ella.
Sabía muy bien que tenía una conversación pendiente de la cual dudaba que me pudiera escapar.
—Ok. —dijo mientras tiraba de Elliot hacia el sofá de la sala y ambos se sentaban allí.
Christian y yo habíamos terminado lo que faltaba de la cena rápidamente y comimos los cuatro con mucha tranquilidad. Después de terminar Christian y Elliot habían insistido en recoger la cocina. Veía como Christian recogía las cosas y a cada rato nuestras miradas se cruzaban y ambos sonreímos.
— ¿Entonces me contarás o no?—me preguntó Kate interrumpiendo mis pensamientos.
Ambas teníamos una copa de vino en la mano y nos acabábamos de sentar en el sofá. Aparté mi mirada de Christian y la dirigí hacia ella.
—No sé por dónde comenzar. —le dije encogiéndome de hombros.
En realidad habían pasado muchas cosas y no sabía que contarle primero o si debía contarle todo.
—Pues comienza por lo esencial, ve al grano y no te andes con rodeos. ¿Pudiste tener sexo con Christian? —me dijo señalándome con un dedo. Wau ella sí que era directa.
—Sí. —le contesté apartando mi mirada de ella y mirando a Christian que me devolvía la mirada muy sonriente.
—Cuéntamelo todo…bueno no todo, ahórrate los detalles explícitos. —dijo ella sonriendo mientras yo me giraba hacia ella.
Le di un trago a mi vino y comencé a contarle todo lo sucedido en el fin de semana, aunque sin entrar en los detalles íntimos. Tampoco le conté los de las crisis de sonambulismo que padecía, no quería asustarla. Solamente le conté que nos turnaríamos unos días aquí y otros en su apartamento. Kate no hablaba solamente me miraba abriendo mucho los ojos o la boca, cuando no estaba dando un sorbo a su vaso de vino. Para cuando terminé de contarle todo lo sucedido ella había acabado con él vino y me miraba como pidiendo que le contara más.
—Entonces estás de acuerdo conmigo sobre lo que hablamos la otra noche. —me dijo ahora mirándome muy seria.
— ¿Qué cosa?—la verdad habíamos hablado de tantas cosas que no recordaba a que se refería específicamente.
—Piensa Ana, porque de tantas personas te logras acostar con él, no es como si no hubieras tenido la oportunidad. —me dijo señalando hacia Christian en la cocina.
Era cierto cuando lo veías desde esa perspectiva te hacía pensar en toda tu vida. Y me puse a pensar en lo que decía Kate y tenía toda la razón. Y si todo este tiempo solamente fue en espera de la persona correcta, o sea Christian. Si eso era cierto, entonces estábamos destinados a estar juntos. No eso era imposible, porque de ser así si Christian no hubiera regresado o no nos hubiéramos reencontrado yo aún fuera virgen. Con Christian no había sucedido nada, ninguna interrupción, ningún desastre, todo había sido perfecto.
—Puede que tengas razón, pero no quiero seguir pensando en ello por ahora. — le dije después de un momento de meditación.
En ese momento los chicos se unieron a nosotras y estuvimos conversando hasta cerca de las 10:00 pm cuando decidí ir a dormir.
—Creo que me voy a acostar, no quiero quedarme dormida mañana, llegar tarde y que mi jefe me regañe. —dije levantándome del sofá mientras Christian sentado a mi lado sonreía.
Caminé rumbo a mi habitación. Podía sentir que Christian me seguía de cerca. Entré a la habitación cogí la ropa de dormir y me dirigí al baño. Me lavé la boca, me cambié de ropa, sacié mis necesidades y me dirigí nuevamente hacia la habitación. Christian se encontraba sentado en la cama sin camisa, de frente al armario y se me quedó mirando entrecerrando los ojos cuando yo salí con solamente mi camiseta vieja y el pelo suelto sobre mis hombros.
— ¿Esa es tu ropa de dormir?—preguntó enarcando una ceja.
Y yo me miré lo que traía puesto. Ana serás estúpida, una cosa es una camiseta nueva, pero otra diferente es lo que traes puesto en estos momentos. ¡Mírate! Me decía a mí misma. ¿Cómo esperabas que fuera a reaccionar con lo que traes puesto? Nunca había imaginado que cara pondría Christian si me viera con mi verdadera ropa de dormir, no la que usé en su casa. Bueno ahora tenía una idea de que cara tenía. Me miraba con la cabeza inclinada frunciendo el ceño.
—Sí, disculpa si no es de tu agrado, mejor me pongo otra cosa. —dije mientras me dirigía hacia el armario en búsqueda de algo mucho más decente para ponerme.
Pero sabía muy bien que no tenía nada en mi armario que estuviera a la altura de lo que imaginaba le gustaba a él ver en las mujeres. Ya me había visto dormir con una camiseta pero aquella era nueva, quizás debería buscarla nuevamente y ponérmela.
— ¿Quien dijo que no es de mi agrado?—dijo interrumpiendo mi búsqueda sin resultados en el armario.
—Pensé que te gustarían más los conjuntos de lencería para dormir. —que solo conozco de verlos en las tiendas. Ni pensar en comprar nunca uno, además para que, si no dormía con nadie.
—Créeme, estoy cansado de Victoria´s Secrets, y Calvin Klein. —dijo con una sonrisa torcida en los labios.
—Y me vas a decir que ahora te gustan las camisetas viejas a medio muslo. —le contesté sarcásticamente mientras me cruzaba de brazos.
—Tienen sus ventajas. —dijo sonriendo malévolamente
—Y esas son. —dije haciendo un ademán con una mano en el aire.
Me encontraba de pie frente a la cama, Christian sentado frente a mí sonriendo, luciendo su sexy sonrisa de chico malo, su pelo cayéndole sobre el rostro, y la misma barba de la mañana, no entendía porque no se había afeitado y no me interesaba la verdad. Así de esta forma lucía menos como el jefe de restauraciones y más como un modelo de revista. Era una visión para quitar el aliento.
—Bueno son diversas. —dijo levantándose de la cama y parándose frente a mí.
Su penetrante mirada traspasaba la mía mientras una de sus manos iba hacia mi mejilla y me acariciaba lentamente. Mi respiración comenzó a acelerarse a medida que él acercaba cada vez más su cuerpo al mío, sus labios en esos momentos estaba muy cerca de los míos, podía sentir su respiración agitada mientras me miraba sonriendo. Entonces bajó ambas manos hacia el borde de la camiseta y en un rápido movimiento la sacó sobre mi cabeza haciéndome quedar solamente en bragas y con la cadenita enganchada en el cuello.
—Es mucho más fácil quitar una camiseta que un conjunto de lencería. ¿Sabes el cuidado que hay que tener para que no se rompan?—me preguntó sonriendo mientras tiraba la camiseta a una lado de la habitación
—No, no lo sé. —le contesté mientras sus manos comenzaban a deslizarse por mi cintura.
—Tal vez en otro momento te lo demuestre, porque ahora voy a perderme en tu cuerpo hasta saciarme completamente de ti. —dijo juntando sus labios con los míos.
