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Cuando pienso en ti
Los Potter estaban pasando el verano en una preciosa cabaña que Harry había alquilado en la zona costera de Tampa, en la costa oeste de la Florida. Para Lily las vacaciones se estaban haciendo eternas, el mes de Julio estaba por finalizar, al día siguiente sería su cumpleaños número 14 y no lo pasaría con Diego…
La castaña se encontraba sentada en el alfeizar de su ventana observando el ocaso, un sol naranja se ocultaba en las aguas del mar pintando de amarillo las nubes… Comenzó a cantar una melodía que había escrito durante la noche anterior.
No creí que iba a enamorarme así,
Tenerte entre mis brazos es como tocar el cielo para mí.
Descubrí otra manera de sentir,
Y todo es diferente desde que te conocí.
Cuando pienso en ti me muero de amor,
Se encienden las luces de mi corazón.
Cuando pienso en ti me muero de amor
Si tengo el cielo, el cielo te doy… - soltó un suspiro. De pronto alguien puso una mano en su hombro, la chica dio un leve respingo y regresó a ver para encontrarse con su papá.
¡Qué hermosa canción!, ¿es para él? –comentó con naturalidad, pero clavó la mirada hacia la ventana, como si viese el mar. La chica lo miró contrariada, sabía bien que a su progenitor no mucho le había gustado la noticia de su noviazgo con el rubio.
Lily… sé que… -titubeó, como si quisiera decir algo importante. Pero fueron interrumpidos, esta vez no sólo se había escuchado el ya acostumbrado portazo avisando que James regresaba de su día en la playa, sino que ahora fue acompañado por un grito molesto. – ¡Ay, bendita lechuza, me mordiste! ¡Genial, lo que faltaba!
Y ahora qué - ironizó la ojiverde, Harry regresó a ver desconcertado; en ese instante James entró en su habitación, venía escurriendo, con una toalla en el cuello y sus bermudas rojas estaban empapadas.
Es para ti – dijo aventándole una cajita cuadrada envuelta en un papel dorado, Lily la atrapó en el aire. El ojimiel arqueó las cejas sorprendido, vaya que los reflejos de la chica eran buenos, debían serlo gracias al Quidditch. Y sin decir más se dejó caer sobre la cama de su hermana; Nugget, quien estaba durmiendo en ella, se metió bufando bajo ésta.
¿Qué es esto? –inquirió, y lo vio de forma desagradable porque el chico estaba mojando la colcha. Harry también lo miró negando, pero él ni se inmutó.
Lo envía el pálido de tu novio –respondió, sacudiéndose el cabello. Lily le lanzó una mirada envenenada, aparte de que la salpicó estaba el insulto hacia el ojigris.
Le hubiese hecho bien venir a tomar un poco de sol, ¿no crees?- ella lo miró peor.- Así me hubiera ahorrado el molesto sonido de sus constantes llamadas.
Qué rápido aprendió a usar el teléfono… Por cierto, no te ha llamado hoy ¿verdad? –preguntó con un tonito malicioso, sin embargo Lily ya no le estaba haciendo caso a sus palabras pues con cuidado abrió el obsequio.
Y descubrió que el interior de la caja brillaba con una lucecita dorada, causada por un hechizo leve… pero eso no era nada comparado con el objeto dentro; se trataba de un anillo de plata con incrustaciones en esmeraldas y diamantes que rodeaban y a la vez formaban una estrella. - Los ojos de la castaña se abrieron como plato, sin embargo cuando leyó la nota escrita por la caligrafía que reconoció como la de su novio se le olvidó lo ostentoso del obsequio.
Eres la canción en mi cabeza… ¡Dulces 14!
Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas de emoción y sonrió radiante. James continuaba hablando pero al ver la expresión de su hermana la quedó viendo como sacado de onda. Harry también la observaba, pero hasta ahora no había dicho nada. Lily pareció regresar a la realidad y les mostró el anillo mientras se lo ponía en el dedo anular de su mano izquierda.
¡Vaya regalo! ¡Es un exagerado! Se nota que no tiene en qué gastar - rió burlón Nick. Ella lo ignoró, nada podía empañar su felicidad. Harry le sonrió levemente a su hija, pero a él tampoco le había parecido el obsequio. En eso sonó el teléfono, James iba a contestar pero la castaña se precipitó y le ganó la auricular; su hermano resopló con queja.
Hola, Diego –saludó con una voz alegre.
¿Te gustó? –dijo el rubio al otro lado de la línea.
¡Me encantó! –respondió, viendo el anillo mientras movía sus dedos.
Ya se estaba tardando- comentó James con sarcasmo y puso los ojos en blanco, Harry le tapó la boca y lo jaló hacia la salida a pesar de sus protestas.
Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas –señaló mientras se dirigían a las escaleras.
¿Qué hay de cenar? – sus ojos marrón brillaron y esbozó una amplia sonrisa; su papá negó resignado y lo despeinó.
****
Eran cerca de las diez de la noche, James se había dormido desde hacía ya más de medía hora y Lily se disponía a hacer lo mismo cuando su papá entró en la habitación.
Hola –saludó, como apenado.
Hola –la castaña contrajo las cejas, extrañada. El ojiverde se acercó a ella y la cargó de improviso, poniéndola sobre la cama y cubriéndola con la sábana como si fuese una niña de tres años.
¿Papá, qué haces? – exclamó entre sorprendida y divertida.
¿Recuerdas que cuando eras pequeña no te dormías sino te cantaba una canción de cuna?- se acomodaba a lado de ella.
Eso fue hace como diez años –rió, sus mejillas adquirieron un sonrojo.
Yo lo extraño… ¿tú no? –murmuró, jugando con la mano de su hija.
Haces esto porque piensas que te desplacé en mi vida – más que preguntarle estaba segura. Lo sorprendió viendo recelosamente el anillo que portaba.
Si crees que no debo conservarlo se lo devuelvo mañana mismo a Diego - dijo seria, él la miró con los ojos como plato, ¿tan evidente era? Estaba conciente de que tenía celos, muchos celos del rubio, y es que con qué derecho ese ojigris venía ahora a ocupar el centro del universo de su niña; esa que alguna vez creyó que los niños tenían bacterias peligrosas, y el que él deseara que siempre fuera así era muy estúpido. Pero era hora de dejar aun lado esa actitud de padre egoísta, si ese desabrido como burlonamente lo llamaba James, era la felicidad de Lily; y para él no había prioridad alguna que no fuese esa.
Lily, es difícil para un padre sentir que pierde a su niña – confesó.
Papá, no me estás perdiendo – le sonrió.
Lo sé, pero para mí no es fácil ver cómo mi nena crece y se interesa en chicos –admitió, ceñudo.
No, sólo me interesa uno. Y así será por siempre…- suspiró, sus ojos verdes brillaron.
¿No pensaste eso de Sean? – Harry hizo una mueca.
No… Sean fue una ilusión de niña – soltó una risita.
Y Diego de adolescente – dijo esperanzado.
Papá, él es el amor de mi existencia – lo miró significativamente.
Eso dices ahora… pero te falta tanto por vivir –comentó convencido. Lily lo vio negando.
¿Ah sí? ¿Cuántas novias tuviste tú? –preguntó tomándolo por sorpresa. Harry aspiró aire sonoramente, y se puso nervioso.
¿Conozco alguna? – la castaña arqueó una ceja, bastante interesada.
¿Has oído ese dicho que dice que la tercera es la vencida?- carraspeó incómodo.
¡¿Tuviste tres novias?! –aunque no parecía una exclamación de sorpresa sino de acusación y reclamo.
Bueno, la primera vez que me gustó alguien fue extraño, la segunda fue un grave error, y casi pierdo a… - se detuvo.
¡¿Te enamoraste tres veces?! –chilló con un tono de reproche.
No, sólo una… - declaró, Lily contrajo más las cejas de un modo que a Harry le recordó a Hermione. - …De tu mamá – finalizó. La expresión tensa de la ojiverde se relajó, apenándose un poco por esa reacción de celos, al fin de cuentas eso había sucedido cuando su papá era un adolescente.
En realidad siempre la amé, sólo que fui demasiado estúpido para reconocerlo luego – dijo con un tono de recriminarse a sí mismo.
Tú la sigues amando –dijo con voz bajita, sabía bien que a su papá le dolía la ausencia de su mamá, y no negaría que a ella también le afectaba.
Como bien dijiste, es el amor de mi existencia… y sé que cuando acabe mi vida aquí, nos reuniremos de nuevo –sonrió, ella pudo distinguir las lágrimas que se asomaron en sus ojos esmeralda.
Sé de otro chico que me interesa – apuró para que él no se pusiera triste.
¿Quién? –saltó, frunciendo el entrecejo.
Tú – sonrió divertida.
¡Oh, honey! – dijo aliviado. - Lo siento – se disculpó, sabía que hace mucho ella no le gustaba que le llamase así.
No, puedes continuar diciéndome así. Pero un favor, no en el colegio –le guiñó un ojo con complicidad.
De acuerdo – prometió, y se ponía de pie para marcharse. – Oye, no es necesario que le devuelvas el obsequio a Diego, estoy seguro que para él vale mucho más allá de lo monetario – también le cerró un ojo.
Dulces sueños – besó su frente.
Te quiero, papá –exclamó, su mirada verde brilló.
Te amo, cielo –le sonrió, caminó y apagó la luz de la habitación cerrando la puerta al salir.
*****
A la mañana siguiente Harry se había levantado temprano para hacerles el desayuno; fruta, hot cakes y jugo de naranja.
Buenos días –saludó contento, cuando la castaña entró en el comedor.
Qué buenos, tanto como para que te confundan con la alfombra – dijo sarcástica, jalando la silla y sentándose muy molesta.
No le pasó nada al bendito gato, en todo caso yo casi muero de un sobresalto –escuchó las protestas de James, quien entró casi detrás de ella.
¡Es un kneazle! –remarcó Lily; el ojiverde se desconcertaba, no es que fuese una escena ajena a él, sin embargo tenía semanas que no se suscitaba en el desayuno.
Sí, como sea –dijo sin importancia Nick.
¿Me quieren decir qué pasa? –requirió su padre.
Pasa, que el torpe de tu hijo no se fija por dónde camina y aplastó a Nugget –su mirada fulminó al ojimiel.
Sólo le pisé la cola, y fue por error. En cambio yo la libré de rodar por las gradas, sin contar esto – señaló una línea roja y muy marcada en su mejilla.
¿Nugget te hizo eso? –respingó Harry.
No, hasta el monstruo es un manso corderito a lado del animal que tienes por hija –subrayó irónico.
Te lo merecías –ella apretó los dientes y sonrió orgullosa. James la miró con reto.
¡Ok, ya basta! Lo bueno es que no pasó a mayores –intervino el ojiverde.
¿Ah no? Nugget traerá la cola vendada durante semanas –atajó indignada.
Y yo tendré cicatrices de por vida –protestó enfadado.
Sólo fue un rasguño, llorón – acentuó con simplicidad.
Me refiero a la emocional – marcó.
¿Cuándo será el día que podamos desayunar como una familia normal? – terció sarcástico Harry.
Cuando alguno de los dos se mude –ironizó Lily, viendo insinuante a su hermano.
Pues espero que lo hagas pronto, y te lleves contigo a tu lindo minino –rezó con una dulzura fingida. Ella le lanzó una mirada peligrosa.
James, ya basta, discúlpate – le llamó la atención su papá.
¡¿Qué?!, ¿yo, disculparme con ese gato? – chilló escandalizado; resultaba que Nugget acaba de entrar en el comedor y maullaba para atraer la atención de su dueña.
Alguna vez dijiste que no tendrías inconveniente –recordó la castaña.
Yo no me refería precisamente a Nugget, pero estaría bien… -musitó sorprendido el ojiverde.
Ok, pero sólo se la pediré a él –recalcó, mirando desafiante a Lily, ella puso los ojos en blanco. Harry lo miró negando y con el entrecejo fruncido. James se puso de pie y cargó al kneazle. El ojiverde contuvo la respiración y la chica lo observó recelosa.
Nugget, supongo que… lo siento - dijo forzadamente, y lo puso en el piso casi inmediatamente, sacudiéndose la playera. Aunque el felino salió disparado, como si quisiera estar lo más lejos posible del chico, y bufando muy molesto.
Lo que pasa es que ese gato nunca me ha querido –expuso James.
Te tiene el mismo afecto que tú a él –rezó con sarcasmo, Nick la miró feo.
Mañana, primero de Agosto, regresamos a Londres –abordó su papá, como para evitar que continuasen con su discusión, aunque también resaltó la fecha como si quisiera comunicar algo importante.
Necesitan túnicas nuevas, libros… si quieres que te compre algún regalo… -dijo insinuante hacia la castaña. Pero sus hijos parecían continuar su pelea con miradas y gestos.
Sí, ignórenme, no estoy aquí –se paró bruscamente y exclamó en voz alta, los dos chicos regresaron a verlo sobresaltados. - Y Lily, muy feliz cumpleaños a ti también –dijo dolido, y se marchó. James y ella hicieron muecas de Ups.
***
Notas:
La song que escribió Lily en realidad la canta Laura Esquivel/Patito
