Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Ginny W31, yo solo hago la traducción.
Capitulo 25
A término.
Después de enviarle el mensaje a Edward, me llamo para preguntarme donde estaba y después llamo a Ángela para enviarla a que se sentara a mi lado. Mike la seguía, aparentemente ya había tenido suficiente de su padre.
Una, dos, tres… ¿Cuanta gente entraba en un baño?
Mi cabeza seguía doliendo, pero mi respiración empezaba a calmarse mientras Ángela me ponía una toalla húmeda en la frente y me hablaba con dulzura.
¿Por qué tardaba tanto Edward? Se que apenas hace unos minutos le mande el mensaje, pero lo quería aquí. Lo necesitaba aquí. Mi cuerpo temblaba; estaba aterrada de lo que sucedía. No quería pensar que algo estuviera mal con mi bebé, así que trataba de encontrar alguna excusa para mi estado. Tal vez no había comido bien, o no había dormido lo suficiente, o tal vez era el estrés de preparar la junta. Por supuesto las inesperadas revelaciones de Jack podrían tener algo que ver. Las posibilidades eran infinitas, y lo único que hacia que no me volviera completamente loca era el saber que Edward venia en camino.
Cerré los ojos y espere, escuchaba la suave voz de Ángela hablándome y tranquilizándome, Mike maldecía por lo bajo a su padre haciéndolo responsable si algo le sucedía a mi o al bebé. No pude evitar sonreír con sus divagaciones.
Y Edward apareció.
En el momento que entro al baño, yo empecé a calmarme y todo me pareció más sencillo.
Edward estaba ahí y todo estaría bien.
En el momento que escucho de que tanto me dolía la cabeza, me tomo entre sus brazos y dijo que me llevaría al hospital. Mi palpitante cabeza descanso contra su hombro mientras pasábamos frente a la sala de juntas, Mike y Ángela nos seguían de cerca. Vagamente escuche que abrieron la puerta y a Mike discutir con su padre, pero no lograba comprender las palabras. Edward apretó la quijada y acelero el paso hacia la salida hasta su auto.
Me llevo al hospital por una entrada lateral e insistió en entrar conmigo en brazos; mientras yo trataba de mantener la calma. En cuanto vio una silla de ruedas me sentó en ella y me llevo directamente hacia el ala de maternidad, ordenándole a la encargada que nos abriera la puerta y ella le señalo la primera habitación que estaba vacía. Se giro hacia la habitación que le habían indicado y rápidamente me metió en ella. De repente nos vimos rodeados en la habitación con un enjambre de personas. Hablo con la enfermera que tenia un teléfono en la mano y llamaban a mi ginecóloga, mientras otras dos enfermeras me ayudaban a entrar al baño y cambiarme la ropa por una bata de hospital. Después de eso, me estaban checando los signos vitales y me inyectaron una jeringa para sacar una muestra de sangre. Yo aturdida contestaba sus preguntas, mientras la gente a mi alrededor se movían tan rápido que parecía una emergencia. Yo quería más que nada decirles que todos estaban exagerando y que no fueran ridículos, pero al darle un vistazo a la cara de preocupación de Edward que hablaba por el teléfono que la enfermera le había entregado, me di cuenta que era mas serio de lo que yo pensaba y él estaba más preocupado que cualquiera de las otras veces que había exagerado.
Edward le regreso el teléfono a la enfermera. Ella siguió con la llamada y escribía unas notas en su portapapeles. Edward se acercó y se sentó en la silla al lado de mi cama, sostuvo mi mano mientras una de las enfermeras ajustaba los cinturones en mi vientre para monitorear los latidos fetales, y logre escuchar los latidos de mi bebé.
"¿Estas bien?" Le pregunte, mis ojos vagaron a las líneas de preocupación que habían en su cara, era fácil enfocar mi energía en preocuparme en él en lugar de reconocer lo confundida y aterrada que estaba.
Edward resoplo, negó con la cabeza y esbozó una pequeña sonrisa. "Eso debería de ser lo que yo te tengo que preguntar, pero estaré bien." Paso su mano por mi mejilla. "Te ves más tranquila. ¿Te sientes mejor?"
"Yo-" Negué con la cabeza, sintiendo la oleda de un ataque de pánico, en el momento que empecé a pensar que era lo que pasaba a mi alrededor. Así que hice lo que me mejor se me daba, esquivar sus preguntas. "¿Qué es lo que sucede?"
"Te están haciendo algunas pruebas. Cuando traigan los resultados de la muestra de sangre, decidiremos que hacer. ¿Todavía te duele la cabeza?"
"Aja. Ya no es tan fuerte como hace rato, pero todavía me duele."
Asintió con la cabeza. "¿Recuerdas hace dos semanas cuando le pedí Maggie hacer muchas pruebas?"
"Si."
"Fueron por tus dolores de cabeza y que tu presión estaba ligeramente alta. Te hicimos una prueba de Preeclampsia."
"Pero el resultado fue negativo." Le recordé. Yo era vagamente conciente de lo que era la Preeclampsia- era una complicación que leí en los libros del embarazo que compre hace unas semanas.
Edward suspiro y miró alrededor de la habitación hacia los monitores. "Es algo que puede aparecer repentinamente. Y solo por que esas pruebas salieran negativas hace dos semanas, no quiere decir que serian negativas en este momento. Tu presión alta, tu dolor de cabeza, las nauseas… todo eso son síntomas. Más añádele el ataque de pánico que tuviste el sábado, yo pienso que Maggie va a querer inducir el parto."
Sus palabras causaron que mi ritmo cardiaco aumentara en el instante. "¿Ahora? Es demasiado pronto."
Con nerviosismo paso su mano por sus cabellos, aumentando mi miedo. "Es antes de lo que quería, pero no es malo. Hay una fuerte posibilidad de que ni siquiera tenga que ir a cuidados intensivos. Todo va a estar bien." Sus palabras fueron pronunciadas en manera tranquila y relajante, que ayudo a calmar mi acelerado corazón y aliviar un poco el manojo de nervios que era mi estomago. Sentí las lagrimas pinchar en mis ojos mientras comprendía lo que me decía. "Shh." Me tranquilizó, se hizo para adelante hasta que sus codos descansaron en la cama y su cara quedara cerca de la mía. "Los dos van a estar bien. Lo prometo."
Justo como lo predijo, mi doctora apareció veinte minutos después con los resultados del laboratorio en su mano. La mayor parte de lo que dijo no lo capte, pero Edward si lo entendía y preguntaba mientras yo asentía con la cabeza como si lo entendiera. Comprendí lo esencial, sin embargo los resultados demostraban que mis riñones y el hígado funcionaban correctamente, pero algunos de los niveles apenas y estaban en los rangos normales. Por lo tanto supieron que tenía Preeclampsia justo como Edward sospechaba, sin embargo todavía no era grave, pero tanto la doctora Swanson y Edward sentían que lo mejor es que el bebé naciera ya, especialmente tomando en cuenta todo el estrés que sufrí últimamente.
Mi doctora hablo sobre estadísticas y probabilidades de alguna complicación. Dijo que a las treinta y seis y media semanas, el bebé estaría bien, pero que el hospital tenia un nivel IV en cuidados intensivos neonatos por si había algún problema.
Que el saber eso, solo hizo que me pusiera más nerviosa. Por supuesto era grandioso saber que mi bebé tendría todos los cuidados que necesitaría, pero por otro lado, también significaba que tenía que empezar a pensar en mi hijo como una entidad separada. Cuando estaba pensando en ello anoche en la mecedora, realmente pensé que todavía me faltaba algún tiempo para hacerme a la idea.
Aparentemente eso no iba a suceder.
La doctora Swanson hablo sobre los métodos de inducción y como ella pensaba que podría tomar algunos días, porque aparentemente mi cuerpo todavía no estaba listo para el parto. Incluso nos dio la opción de la cesárea, diciendo que ella podía hacerla sin ningún problema, pero el imaginarme una cirugía mayor sin que fuera realmente necesaria era incluso más aterrador que el parto natural. No era su primera opción ni tampoco la de Edward. Los dos dijeron que primero preferían intentar inducir el parto antes que la cirugía. La doctora Swanson menciono algo sobre la posibilidad de utilizar un medicamento para controlar mi presión arterial si fuera necesario, pero también dijo que quería que fuera lo último de intentar. Ella quería que me quedara en cama y que estuviera lo mas calmada posible. Y escuche que le dijo algo a Edward de incluso limitar las visitas, si eso fuera necesario.
Y con eso firme las formas de consentimiento, y con la ayuda de la enfermera, mi doctora hizo el primer paso para inducir el parto.
Edward salio para llamar al jefe de su departamento, para informarle que estaba pasando y después fue para reorganizar su agenda. Cuando salio de la habitación, aparentemente también salio de la sala de espera, envío a Ángela y Mike a que entraran y se sentaran conmigo. Ellos nos siguieron desde la oficina y querían saber que sucedía antes de irse.
"¿Entonces vas a tener el bebé?" Ángela pregunto cuando entro. Pude ver la mezcla de emoción y nervios en su cara mientras entraba y se sentaba en la silla que Edward había ocupado.
"Aja, realmente voy a tenerlo."
"¿Estas emocionada?"
"Um. En realidad estoy aterrada. ¿Eso cuenta?"
Ella se rió y apretó mi mano. Después giro su vista por la habitación. "Y bien ¿Qué es lo que te están haciendo?"
Me encogí. "La doctora uso esa porquería de gel. Algo acerca de ablandamiento o maduración… no se como funciona." No me había lastimado ni nada de eso, pero era frío y un poco asqueroso.
"Ewww."
Mis ojos instantáneamente se fijaron en Mike. Sus ojos giraban alrededor de la habitación con nerviosismo y temor. Tuve que contener la carcajada. "Tienes suerte que no te han obligado a estar en una habitación de estas antes." Le bromeé.
Abrió con sorpresa sus ojos y negó con la cabeza. Yo le sonreí como respuesta.
Después de un minuto, una sonrisa apareció en su aniñado rostro y pareció relajarse un poco. "Mira Bella." Dijo después de otro momento. "Necesito disculparme por lo que sucedió antes."
"No es tu-"
Mike levanto la mano. "Déjame terminar."
Asentí.
Respiro profundamente. "No puedo creer que la semana pasada me equivoqué. Bueno tenía razón, pero… nunca creí que mi papa llegaría a esos extremos. Claramente en este momento ya esta desquiciado. Lo siento. No puedo creer que incluso llego a los extremos de decirte que tuvieras el bebé en este momento para que te pudieras mudar de regreso a Phoenix al tronar de sus dedos."
El sonido de la puerta al cerrase llamo mi atención, y gire mi vista para ver que Edward había regresado. Su vista vago entre Mike y yo antes de fijarla por completo en mí y preguntarme en una forzada calma. "¿Regresas a Phoenix?"
"Yo pienso que tenemos que irnos." Ángela se apresuro a decir. Se puso de pie y agarro a Mike del brazo y lo saco de la habitación. "¿Necesitas que llame a tu familia?" Me pregunto cuando llego a la puerta. Edward negó con la cabeza, sin quitar su mirada de mí. "Muy bien. Llámenos si necesitan algo."
"Gracias Ang." Le dije y ella y Mike se despidieron con la mano antes de salir corriendo de la habitación.
Edward dio tres pasos hacia mí. "¿Te regresas a Phoenix?" Me repitió, solo que esta vez su faso tono tranquilo desapareció. Esperaba que estuviera enojado incluso que me peleara. Sin embargo lo que vi en su cara solo podía describirse como dolor.
Abrí la boca para contestarle, pero él se acerco a mi cama y se sentó en la orilla. Puso su mano sobre mi vientre antes de regresar su atención a mí. "Esta bien si te quieres ir Bella. Haz lo que tu quieras." Me dijo suavemente.
Las lágrimas brotaron de mis ojos mientras hablaba. Me sentía rechazada de nuevo. Él quería que me fuera. Ni siquiera había considerado mudarme nuevamente a Phoenix. El fin de semana después de hablar con Edward, yo esperaba que me despidieran o presentar mi renuncia. Cuando Jack anuncio que nos quería de regreso en Phoenix, sentí como si me estuviera castigando, tratándome como si fuera una niña chiquita que necesitaba que la volvieran a meter en cintura. Y de ninguna manera le permitiría que me tratara de esa forma. Yo no era un peón al que pudiera manipular fácilmente, sin importar que delirios tuviera ese hombre en este momento.
Pero ahora, no pude evitar pensar en que Edward había encontrado una manera sencilla de deshacerse de mí.
"Hey." Dijo acariciando mi mejilla con sus dedos y limpiando las lágrimas que caían. "No llores. Haremos que esto funcione. Te lo prometo. Solo necesito hacer unas llamadas y ver que es lo que necesito para que me transfieran a otro hospital."
"¿Transfieran?" Le pregunte, una pequeña esperaza crecía en mi pecho.
Me dio una pequeña sonrisa. "A donde tu vayas yo te seguiré."
Sorbí con fuerza, maldiciendo las estúpidas lagrimas que seguían cayendo, que solo acrecentaban el sentimiento que mi vida estaba fuera de control. "No tienes que hacer eso."
"Bella, no me voy a quedar viendo que te vayas a dos mil quinientos kilómetros de aquí y no ir contigo."
"No me voy a ir a dos mi quinientos kilómetros de distancia. Nunca dije que lo haría." Empecé a buscar pequeñas pelusas de la cobija, tratando de distraerme de ver las emociones pasar por su mirada.
"¿No te vas?"
"Hablamos sobre que yo tomaría unos meses después de que él naciera. ¿No fue ese el motivo por el que estuve de acuerdo en mudarme contigo?"
"Lo platicamos, pero fue hace dos días, y yo no quería dar por sentado nada. Has estado bajo mucha presión. Y he estado pensando mucho desde esa conversación y había la posibilidad de que cambiaras de opinión y que tu jefe no te despidiera. No quería que te sintieras presionada para hacer nada que no quisieras. ¿Qué paso en la junta?"
Tragué con fuerza y respire profundamente, tratando de calmarme antes de ver a Edward. El solo pensar en las cosas que me dijo Jack me hacían estresarme más. Juro que podía sentir presión arterial subirse con cada latido de mi corazón. "No me despidió. Me anuncio que cerraría la oficina y que Mike y yo debíamos de regresar a Phoenix a final de mes." Negué con la cabeza. "No lo voy a hacer."
"Eso es… ¿En serio?"
"Él actuó como si fuéramos unos niños desobedientes que necesitaban castigarlos sentándolos en la esquina. Y aunque no lo dijo, creo que él quiere que Mike y yo nos sentemos en la esquina juntos."
Edward apretó los dientes por un momento antes de relajar la quijada y me pregunto. "¿Y que es lo que vas a hacer?"
"Renunciar. Tú tienes razón, hay más que suficiente para una demanda de discriminación. Y de ninguna manera voy a alejar a mi hijo recién nacido de su familia."
Edward dejo salir el aire que contenía al esperar mi respuesta. "¿Sabes? realmente te hubiera seguido."
Vi sus ojos verdes y vi la sinceridad de sus palabras. "¿Te hubieras mudado por mi?"
Se rió entre dientes. "Bella, la primera noche en que te conocí, recuerdo haber pensado en mudarme en ese preciso momento con tal de estar contigo."
"Nunca me disculpe por eso." Le conteste después de un momento.
"¿Disculparte? ¿Por qué? Si mal no recuerdo, yo fui el que necesita disculparse por irse de la forma en lo que hice."
"Y por la nota." Añadí.
"Y el condón."
Le sonreí. "Pero yo fui la que insisto en que solo nos dijéramos nuestro nombre y nunca el apellido. No quería llevar las cosas demasiado personales. Todo hubiera sido mucho más fácil si hubiera guardado tu nota, o al menos saber tu apellido, o en que te especializabas, o en que hospital trabajabas."
Él se hizo hacia atrás y asintió con la cabeza, pero no dijo nada, alargo la mano y acomodo un mechón de mi cabello atrás de la oreja.
Edward se inclino y me beso suavemente antes de enderezarse y volverse a sentar en la silla a mí lado. Una vez sentado, tomo mi mano entre la suya.
"Llame a Alice y a mi mamá. Espero que nos bombardeen con sus visitas pronto."
Asentí completamente sorprendida por sus palabras. Todos querrían estar aquí. Además que mi mamá estaba en la cuidad. Suspire. "Se que voy a escucharme terriblemente egoísta, pero…"
"¿Pero que?"
"No me importa que vengan a visitarme, pero por favor ¿podrías asegurarte que no se quedaran tanto tiempo? No creo que me gustaría que un gran grupo de personas se queden viéndome como si fuera una especie de entretenimiento."
Se rió. "Realmente no creo que ellos encuentren una clase de entretenimiento viéndote. Solo quieren darte su apoyo y acompañarte. Pero si me das una señal, los sacare a todos de la habitación sin importar si así lo quieren, y cuando tu quieras."
"Gracias Edward."
"De nada, amor."
Mi mamá, Phil y Brett fueron las primeras visitas en llegar seguidos de Esme y Alice.
"Ya lo tengo todo planeado." Alice dijo mientras ella y su mamá se acercaban a mí. Saco una libreta con lo que parecía ser un itinerario. En una columna estaban los horarios y en otra los nombres. Incluso estaban por colores. "Edward, aquí es cuando puedes irte a casa a bañarte, a comer, cambiarte de ropas. ¿Te vas a quedar a dormir aquí? No estaba segura."
"Alice no me voy a ir."
"En algún momento tienes que irte para cambiarte de ropa. Especialmente si esto puede tardar un par de días."
"Tengo un locker abajo y un cambio de ropa. También puedo bañarme ahí, y probablemente me ponga ropa de quirófano."
"Necesitas comer."
"Comeré con Bella."
"Bueno, necesitaras hacer unas llamadas e ir a ver tu oficina."
"Ya lo hice. El doctor Williams no me espera hasta que el bebé nazca."
"Pero eso no es justo." Exclamo.
Me incline hacia delante arrebatando la libreta de sus manos para ver que se le había ocurrido y ver cual era su problema, sacudí la cabeza. Alice había programado cada minuto de las próximas treinta y seis horas. Había escrito con frecuencia –con mucha frecuencia- descansos para Edward con variadas actividades, que incluían, desde checar sus emails, hasta poder ir al Starbucks más cercano a comprar café para él. En cada momento en que estaba programado que Edward saliera de la habitación, su nombre aparecía para estar en el lugar de él y con diversas actividades. Juegos de cartas, pedicure, película, plática de chicas, rompecabezas, sopas de letras… la lista seguía y seguía. No sabía si reír a carcajadas o gemir de irritación. Yo sabia que lo hacia con buenas intenciones, pero…
Suspire.
"No." Edward dijo. Lo mire y vi que se había acercado a mi lado para leer la lista.
"Pero yo quiero-"
"No." Dijo con más firmeza.
Alice se cruzo de brazos y fulmino a su hermano con la mirada. Él la vio de la misma forma. Finalmente después de varios minutos el concurso de miradas termino cuando Alice resoplo con fuerza y bajo los brazos. "Bien. Lo haremos a tu manera."
Edward no pudo evitar sonreír pagado de si mismo, ni siquiera si hubiera encontrado la cura del cáncer.
Hubo un flujo constante de visitas durante la tarde. Esme se fue un rato pero regreso a la hora de la cena con comida, declarando que tanto Edward como yo necesitábamos comer mejor comida que la del hospital. Renee y Phil regresaron en la tarde, al igual que Ángela y para mi sorpresa trajo a Mike otra vez. Kate y Tanya fueron un momento. Pero la que más me sorprendió fue la visita de Emmett y Rosalie. Se quedaron solamente cinco minutos, Emmett estaba tan jovial y alegre como siempre, gastándole bromas a Edward a sus costillas y justo antes de que se fueran, Rosalie se detuvo junto a mi cama, me dio una pequeña sonrisa. "Buena suerte." Me dijo y se fue, dejándome con la sensación que tal vez no me odie tanto como yo pensé al principio.
El resto de la tarde fue sorprendentemente tranquila. A las nueve, mi enfermera entro y me entrego una pastilla para dormir diciéndome que el verdadero trabajo empezaría en la mañana. Por la tarde me había sentido un ligero calambre, pero nada demasiado serio. Me asustaba pensar que se pondría peor.
Edward se había cambiado por ropa de quirófano, tomo una almohada, una cobija y se acomodo en el sillón reclinable que estaba a mi lado.
"¿Vas a poder dormir ahí?" Le pregunte y bostece empezando a sentirme somnolienta.
"Bella estaré bien. Solo descansa. Maggie regresará en la mañana."
Debí quedarme dormida porque la siguiente vez que desperté, la habitación estaba a oscuras excepto por el resplandor de algunas de las maquinas que estaban conectadas a mí. Mi enfermera estaba de pie frente a mí escribiendo algo en la computadora. Debió de escucharme por que giro su cara y cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad vi la sonrisa que me daba. Me hizo varias preguntas sobre como me sentía, enfocándose mas que nada en los síntomas por los cuales me internaron –el dolor de cabeza, la visión borrosa, nauseas y toda una lista de demás cosas, yo estaba muy cansada como para poder pensar en ello. Sin embargo aunque me sentía terriblemente cansada, de todo lo demás me sentía muy bien. Incluso el dolor de cabeza había desaparecido. Ella escribió mis respuestas en su computadora y apago el monitor antes de irse otra vez.
En el momento en que salio de la habitación, Edward se movió en su improvisada cama, pude ver la silueta de su cuerpo mientras se levanto sobre sus brazos. "¿No estas dormido?" Le pregunte.
"Lo intento."
"Eso no puede ser muy cómodo."
Se rió entre dientes. "He dormido en peores lugares, pero normalmente estoy tan exhausto que no tiene importancia."
"Y nos estas exhausto ahora."
"No."
Mis ojos vagaron de su improvisada cama al espacio vacío a mi espalda. No seria mucho más cómodo. "Puedes… ¿Te gustaría acostarte a mi lado?" Le pregunte, moviéndome a la orilla de la pequeña cama.
"Yo…" Hizo una pausa. "¿Estas segura?"
"No es muy cómoda ni nada por el estilo, pero es mejor que eso."
Enderezo el respaldo, bajo el reposapiés y se puso de pie. Agarro su almohada y camino al otro lado de la cama, puso su almohada al lado de la mía. Quedábamos apretados en la cama, Edward acerco mí espalda a su pecho y pasó su mano por mi vientre cuando se acostó.
"¿Estas bien con esto?" Me susurro en mi oído.
"Si." Logre decirle. Además del hecho que la cama obviamente estaba hecha para una sola persona, me sentía cómoda y… era correcto que estuviera acostada y entre sus brazos.
Beso mi nuca y yo me estremecí con su contacto. "Duerme Bella. Buenas noches."
"Buenas." Murmure, cerré los ojos y me di cuenta que tan cansada todavía estaba.
El martes empezó muy bien, pero no me tomo mucho tiempo para aprender por que razón las mujeres platicaban esas historias de terror de el parto.
El día empezó cuando una enfermera y mi doctora entraron y me despertaron a las siete de la mañana. Al parecer Edward estaba despierto desde hacia rato y ya había ido a su locker para bañarse y cambiarse por otra ropa limpia de quirófano. Era asqueroso verlo tan alegre con solo unas cuantas horas de sueño. Mi doctora reviso todo y decidió saltarse el paso dos del plan que habíamos acordado ayer, diciendo que ella no creía que fuera necesario, así que pasaríamos al paso tres.
Aparentemente el paso tres consistía en darme la medicina más vil que jamás hayan inventado. La enfermera cariñosamente lo llamo 'El Pozo de Goteo' después Tanya me dijo que ella creía que las enfermeras lo llamaban así por que lentamente conducía a una mujer por el camino serpenteante de los más profundos abismos del infierno. Tanya estaba empezando a caerme muy bien.
Mientras el tiempo pasaba, el medicamento lentamente empezaba a incrementarse. Para las nueve y media de la mañana, empezaba asentirme incomoda. A medio día sentía el peor dolor menstrual de mi vida. Y cuando le pregunte a mi enfermera, una mujer cascarrabias que se veía de mas de sesenta años, simplemente me dijo que me calmara y que no me podría dar nada para el dolor hasta más tarde.
Yo quise ahorcarla.
Edward… bueno era un santo. Era dulce y cariñoso, y para cuando mi doctora regreso a la hora del almuerzo para revisar mi progreso, me sentía terrible por tenerlo atrapado aquí conmigo. De sus labios no salio ni un quejido. Aunque si fulmino con la mirada a la enfermera que estaba sentada en mi habitación leyendo un libro y poniendo los ojos en blanco cada vez que a mi me salía un quejido por las contracciones.
Y al igual que el día anterior, estaba completamente segura que la maldita puerta tenia un mecanismo que siempre la mantenía abriéndose. Desde temprano en la mañana la gente había entrado y salido de mi habitación sin parar. Al principio no me molestaba. Pero conforme pasaba el día, empezaba a molestarme con toda la maldita alegría y emoción que todos mostraban. Lógicamente yo sabía que trataban de ser solidarios, pero no podía quitarme el sentimiento que yo tenia que entretenerlos o algo parecido.
A las tres de la tarde Charlie apareció con Sue.
"Bells la sala de espera esta abarrotada." Dijo cuando se sentó.
"Estoy segura que mucha gente esta teniendo bebés." Le respondí sabiendo que había muchas pacientes en el ala. Había escuchado a mi enfermera hablar con alguien sobre que necesitaban más personal para cuidar a todos.
Charlie se rió entre dientes. "Creo que más de dos tercios de la gente de ahí afuera esperan tener noticias tuyas."
Y hablando sobre presión.
A las cuatro mi doctora regreso y rompió mi fuente. ¡Mierda! Y yo había pensado que me había dolido antes. El dolor de las contracciones se incrementó por diez casi al instante de que el líquido inundo la cama.
A las siete, estaba empezando a sentirme ligeramente mejor, pero creo que tenía que ver con el hecho que la perra cascarrabias vejeta enfermera se fue a su casa y fue reemplazada por la joven enfermera mandada del cielo. Su primer comentario fue, "Bueno Nancy dice que ella no cree que estés haciendo mucho. ¿Qué puedo hacer para ayudarte?"
"¡Con una mierda que no estoy haciendo nada!" Espete.
Y le tomo poco a la enfermera mandada del cielo para convencerse que todo estaba progresando correctamente, y en veinte minutos ya me habían puesto la epidural y ya comenzaba a sentirme nuevamente como un humano.
Amaba a la enfermera mandada del cielo. Llamaría a mi primera hija como ella. ¡Carajo! Incluso le pondría su nombre a mi hijo.
Eran cuarto para las nueve cuando mi enfermera me dijo que era momento que empezara a pujar. Por mi petición, a las únicas personas que le permitieron entrar a la habitación además del personal medico, eran Edward, Renee y Esme. Y entre contracciones, Edward inmediatamente se acercaba al monitor para estudiar el resultado. Pasaba la mano por sus cabellos, respiraba profundamente y regresaba a la cama con una sonrisa. "Él va muy bien." Me tranquilizaba.
Yo estaba completamente segura que si en algún momento el bebé no estuviera bien, la enfermera lo diría o llamaría a la doctora. Sin embargo, no podía negar que era simpático ver como Edward se ponía nervioso. Conforme pasaba el tiempo, lentamente empezaba a doler más y él me susurraba palabras de apoyo al oído.
"Bella lo estas haciendo mil veces mejor de lo que yo podría soñar hacerlo yo mismo." Me dijo suavemente cuando yo le dije a la enfermera que ya no podía hacerlo más. Edward acaricio mi frente con sus dedos y me sonrío. "Tu puedes hacerlo."
Y así seguí. No es como si realmente tuviera otra opción, pero Edward fue un gran apoyo –justo lo que necesitaba.
A las 22:22 del martes 20 de Enero, mi hijo Jeremy Charles nació.
No hubo nada hermoso o sorprendente en ello. Fue complicado incluso con la epidural fue doloroso. Para cuando termino, mi cara estaba sudorosa, y mi cabello que hacia horas se había escapado de la colita de caballo que sostenía la mayor parte, estaba pegada a los lados de mi cara. Me sentía como si hubiera corrido un maratón, sin llegar a ninguna parte. Pero en el momento que la doctora puso al pequeño envuelto en una manta sobre mi vientre, ya nada más me importaba.
Los recién nacidos no son bonitos Tenia la cara roja y brillante, su cabeza estaba picuda, y estaba lleno de sangre, su rostro arrugado y estaba gritando. Pero al verlo mientras la enfermera seguía limpiándolo y animándolo a llorar, yo pensaba que era lo más hermoso que he visto en mi vida. Edward cortó el cordón y luego siguió a la enfermera cuando se llevo al bebé para examinarlo al otro lado de la habitación.
Renee lo siguió, tomando fotos todo el tiempo.
Esme apretó mi mano, levante la vista y vi su cara llena de lágrimas y con una enorme y brillante sonrisa. "Gracias por permitirme estar aquí con los dos." Me dijo.
Yo también le sonreí. "De nada. Me alegro que estés aquí."
Mi doctora termino de limpiarme al mismo tiempo que la enfermera término con mi bebé. Pero no era la enfermera quien me traía al bebé firmemente envuelto- era Edward. Y no había forma de esconder su amplia sonrisa aunque lo intentara. Y una vez que puso el pequeño bulto en mis brazos, finalmente sentí que mi mundo estaba en armonía.
Tan pronto como mi doctora se fue y la enfermera termino de limpiar, todo el mundo que estuvo atrincherado en la sala de espera desde el lunes, entraron a ver al bebé. Renee beso mi mejilla y me dijo que se iría al hotel con Phil y Brett que se había quedado dormida en la sala de espera y pensaba que no era justo para nadie que escucharan a mi hermana pequeña en una rabieta si se despertaba. Regresarían en la mañana a vernos y yo estaba bien con eso.
A mi papá se le llenaron los ojos de lágrimas cuando le dije su nombre. Sostenía al pequeño Jeremy Charles entre sus brazos y empezó a hablarle sobre todos los viajes de pesca que planearían cuando estuviera lo suficientemente grande para sostener una caña de pesca entre sus manos. Charlie me dijo que Jacob estuvo sentado con él y Sue todo el tiempo para hacerles compañía, pero que no quería inmiscuirse justo después que el bebé naciera, así que mejor decidió irse. Aparentemente Jacob dijo que regresaría en algún momento de mañana para conocer al bebé y felicitarme.
Mike y Ángela también se acercaron, pero solo se quedaron unos minutos, antes de ambos decir que necesitaban despertarse temprano para trabajar. Ellos admiraron al bebé y nos felicitaron a Edward y a mí antes de irse. Y no se escapo de mi atención que salieron tomados de la mano. Sonreí al verlos y no pude evitar peguntarme que fue lo que sucedió entre ellos mientras estaban en la sala de espera.
Rosalie no me dijo nada, pero mientras sostenía a Jeremy entre sus brazos y le susurraba cosas, vi las lágrimas formarse en sus ojos. Ella y Emmett no se quedaron mucho, pero Rosalie me dio una pequeña sonrisa e inclino ligeramente la cabeza antes de irse con su marido, finalmente tuve el presentimiento que empezaba a calmarse conmigo.
Alice hizo un gesto dramático por que no le permití que entrara a la habitación durante el parto, pero una sonrisa maliciosa en su cara me decía que estaba bromeando conmigo. Me dio un abrazo y arrullo a su sobrino. "¿Cómo se les ocurrió Jeremy?"
Mis ojos vagaron hacia Edward que estaba de pie hablando animadamente con Carlisle y Jasper. "¿Sabes por que razón Edward me dejo esa noche?" Le pregunte como respuesta, asumiendo que ella sabia a que noche me refería.
"No." Me contesto, en su tono había cautela.
"Un ex paciente suyo estaba muriendo. Fue a estar con él y su esposa, hasta que murió. Su nombre era Jeremiah." Alice entrecerró los ojos pensativamente, y sentí la necesidad de continuar. "Tal vez suene morboso, pero ese hombre era importante para Edward. He pensado mucho las cosas las pasadas semanas, y se que si algo hubiera sido diferente, nada seria como en este momento. Yo creo…" Hice una pausa por un momento para poner mis pensamientos en orden. "Yo creo que todo tenia que suceder de esta manera. Había tantas cosas que los dos necesitábamos lidiar personalmente – para llegar a un acuerdo – y hemos sido capaces de lograrlo por que las cosas sucedieron de esa manera y… no lo se… creo que era necesario por si hay alguna esperanza para nosotros podamos continuar. ¿Me entiendes?"
"Se exactamente a que te refieres." Alice me sonrío. "Jamás me hubiera ido, ni me hubiera conocido a mi misma, y saber de que soy capas de lograr, si Jasper no me hubiera rechazado o si no se hubiera ido con María."
Asentí, recordando la historia que Alice me platico de cómo ella y Jasper finalmente estuvieron juntos.
"Jeremy le queda bien." Alice dijo, acariciando con su dedo su mejilla, causando que abriera la boca, y la girara hacia ella. Su sonrisa se hizo más grande y se inclino para besar su frente.
Paso casi dos horas hasta que nos cambiaron a otra habitación, y ya todos se habían ido a descansar.
"Bella, es hermoso." Edward dijo y puso al bebé ya limpio y dormido en mis brazos. Me moví para hacerle espacio y permitirle sentarse con nosotros, Edward me acerco para que descansara sobre su pecho y me mantuvo cerca de él. "Gracias." Me dijo.
No dije nada, simplemente asentí con la cabeza aun contra su pecho, mis ojos se empezaban a sentir pesados por todos los eventos que sucedieron, había sido un día muy largo
Él se estiro y quito la liga que sujetaba mi cabello, empezó a pasar sus dedos entre mis cabellos enmarañados. "Te debo todo. El hecho que decidieras tenerlo, que intentaste encontrarme, e incluso aunque me porte terrible contigo, te diste la oportunidad de conocer a mi familia. Por dejarles ayudarte y por dejarme ayudarte. Por perdonarme y permitirme estar aquí contigo."
"No tienes-" Empecé pero me acallo.
"Bella me diste un hijo. Y por eso te debo mi vida. Gracias."
Gire mi cabeza para poder verlo a los ojos. "¿Crees que es tuyo?" Le dije tratando de aligerar el humor, sus sentidas y sinceras palabras me hacían sentirme ligeramente incomoda. No de una mala manera, sino en el sentido que no sabía si estaba lista para lidiar con emociones tan fuertes con su declaración.
Edward puso los ojos en blanco por mi intento de chiste, pero sonrío. "No he dudado de eso desde hace mucho tiempo, pero con el cabello rojizo no hay ninguna duda." Dijo y movió su mano para acariciar el suave cabello de Jeremy.
Yo le sonreí de oreja a oreja y Edward se inclino para besarme castamente.
El bebé dejo salir un suave suspiro y se acurruco mas cerca de mi pecho, mientras Edward rodeaba sus brazos para mantenernos seguros entre sus brazos. Éramos una familia, y finalmente había encontrado la protección y la seguridad que siempre necesite pero que nunca supe que quiera.
Continuara…
Hola a todos: Solo queda un capitulo y un epilogo. Seguido de dos outakkes de Edward PoV. Espero que les gustara el capitulo, voy a hacer todo lo posible para actualizar antes de navidad, pero no les prometo nada por que en estos momentos por el trabajo no tengo días libres.
Así que nos leemos la próxima y muchas gracias por todos sus mensajes, alertas y favoritos.
Ale Snape Li :)
16 Diciembre 2010
