Disclaimer: Pokémon no me pertenece.

Pairing: Red/Yellow

Letra: X de X-mas


X-mas

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Las navidades no son algo que Red suele celebrar con especial entusiasmo. Su celebración se resume en una cena modesta y acompañado únicamente de sus pokémon, lo que le sacaba alguna que otra carcajada que le alegraban la noche.

Ese año, sin embargo, estaba menos emocionado de que llegara la fecha en cuestión que otros años. No sabe exactamente cuál es la razón de su reciente desánimo, pero esta vez no tiene deseos ni siquiera de comer, por lo que decide dejar a sus pokémon en casa y salir únicamente con Pika a un paseo esclarecedor por el bosque.

Afuera, el aire se siente fresco y helado. Se sujeta el cuello de la chaqueta que trae puesta y camina con las manos puestas en los bolsillos por el sendero que él sabe muy bien que lo lleva al bosque.

Incluso a él le inquieta un poco sentirse así de melancólico durante una navidad. Se supone que la navidad es una fecha de amor, amistad y felicidad, pero él no se siente, en absoluto, de esa manera. O tal vez sí. No está realmente seguro de lo que siente. Solo sabe que esa noche se siente solo.

─¿Qué pasa conmigo, Pika?─le pregunta a su amigo, que camina junto a él.

El roedor tan solo lo mira con una expresión preocupada por el reciente comportamiento extraño de su compañero humano. Conoce bien esa mirada melancólica en el rostro de Red y sabe que es debido a la chica que siempre acompaña a su linda Chuchu. Pika piensa que para las personas las cosas son mucho más complicadas. Pobre Red; ojalá fuese para él la mitad de fáciles que fueron para él y para Chuchu, porque de ser así, su compañero definitivamente suspiraría menos.

Por el momento, no puede sino brindarle su apoyo moral incondicional.

─Ay, Pika, no sé ni para qué te lo pregunto─ suspira Red, resignado─: para ti es tan fácil.

El pokémon tan solo emite un pequeño comentario entendible únicamente para su dueño. Ambos parecen siempre entenderse a la perfección, tanto así que parecen la misma conciencia en dos cuerpos distintos.

Ya ha pasado la media noche cuando Red decide que ya es momento de volver a casa y dormir hasta que todo rastro de la navidad haya pasado. Además, el aire invernal del bosque ya le ha helado las orejas a él y al pobre Pikachu, y no han probado bocado en varias horas.

Cuando ya está frente a su casa, ve una pequeña silueta justo en frente del pórtico, sentada junto a la puerta. Pika se alegra de pronto y corre a la puerta de entrada de la casita en Pueblo Paleta. Red siente que sabe de quién se trata al ver la alegría de su compañero al oler la brisa del bosque y reconocer el buen presentimiento que acude a su corazón.

─Yellow─ balbucea impresionado una vez que puede verla por completo─ ¿Qué haces aquí? Digo…feliz navidad, uh…

Ella se acerca la otra mitad del camino con lo que parece un paquete en las manos.

─Feliz navidad, Red─ le saluda ella.

Lleva el cabello suelto y la cabeza cubierta por un pequeño gorrito hecho de lana, un abrigo blanco que hace juego le cubre el cuerpo y la protege de la fría noche de invierno. Red no puede evitar verla embobado, pues parece un bello ángel de navidad.

Yellow le extiende el paquete que lleva en las manos con un ligero sonrojo que él no sabe distinguir si se debe al frío o a alguna otra cosa. El campeón lo coge y le agradece, aún sin ver el contenido. Ella, a través de una sonrisa y una escueta explicación nerviosa, le insta a que lo abra.

─Yo, uhm…lo hice yo misma. Espero… que te guste, ya sabes…pensé que sería de utilidad. ¡Por favor no te sientas obligado a aceptarla!─ Yellow balbucea como nunca antes la ha visto hacerlo. Debe confesar, entonces, que se ve adorable con ese rubor que la invade las mejillas y las orejas, que contrasta con su conjunto de gorro y abrigo.

Red sonríe enternecido por el balbuceo de la pequeña. Se decide por abrir el regalo y de la bolsa saca una bufanda hecha a mano. Él la coge por completo, impresionado, y bajo la mirada tímida de Yellow, se la envuelve alrededor del cuello.

─Muchas gracias, Yellow─ le dice, con las manos envueltas entre las hebras de la bufanda─, dime… ¿ya cenaste?

Suponiendo que esa es una invitación, ella acepta gustosa, y ambos entraron por la puerta hacia la calidez del interior del hogar de Red, que no tiene adornos navideños, pero que con la llegada de la chica, se acaba de llenar de un renovado espíritu festivo.

Ahora Red ya no se siente ni solo, ni melancólico; siente que tendrá una muy feliz navidad.

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¡Ay, pero qué ternura! Son tan lindos, que me provocan caries.

A estas alturas, era complicadísimo en pensar palabras con estas letras del alfabeto, es decir, ¿palabras con "x"? Pls, mein gott.

Cuenta regresiva.

Revisado: 23 de enero del 2017