No esto no es un espejismo de verdad estoy actualizando en menos tiempo del que he demorado con los anteriores, porque con todos los review que han dejado es lo menos que puedo hacer, esforzarme un poco más.

Lo siguiente es que de ante les pido disculpas a quienes tengas conocimientos médicos y lean esta historia, porque seguramente no es precisa ni en conceptos ni enfermedades, pero mi fuerte no esa Área mi conocimiento se limita a las 8 temporadas de Greys Anatomy que he visto nada más.

Gracias por sus comentarios! Y aunque este capitulo según mi concepto personal es más emotivo que dramático, espero que sea de su gusto porque para quienes me lees es para las que escribo, sino, esto no tendría sentido.

Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo Veinticinco: "Gris"

Dos horas antes:

Sus dieciocho años de vida siempre habían estado plagados de absolutos. De hacer las cosas bien o mal, de tener lo que deseaba o no tenerlo, de una relación maravillosa, perfecta a romper con su novia, volcar su auto y despertar sola y con el corazón roto.

En la vida de Kayle Carpentier todo había sido siempre blanco o negro. Así la habían educado, así se había acostumbrado, así simplemente pensaba que era la vida.

Pero aquella noche todos esos conceptos se habían derrumbado. Ya nada era absoluto, ya no tenía nada claro, porque primero Francis si la había engañado, pero fue una trampa, Alison la amaba, pero se había ido. Santana, su latina la quería pero jamás tendría por completo su corazón.

Grises, verdades a medias, amores no correspondidos, acciones erróneas sin mala intensión con consecuencias desastrosas. El reporte de los daños, totales.

El sonido que la puerta produjo al cerrarse hiso que Kayle reaccionara. No podía mentirse, ella sabía lo que Alison sentía desde antes que la pelirroja se lo dijera, fueron muchas las señales, era demasiado lo que se conocían y no es que no la quisiera, la amaba, era la única constante que había conocido, era su luz al final del día oscuro.

Sin embargo, era cierto lo que dijo. Estaba rota, estaba jodida, estaba al borde de un abismo con todas las intensiones de saltar. Porque no veía salidas, no sentía que su corazón estuviera latiendo. Todo lo que le importaba, todo lo que necesitaba para poder respirar, ya no lo tenía. Y nunca se había sentido tan sola y desprotegida.

El aire comenzó a faltarle, cómo si todo ese dolor empezara a hacerse físico. Intentaba tomar bocanadas de aire por la boca con desesperación, pero era cómo si el oxigeno se negara a pasar de su garganta para llegar a los pulmones, se atascaba en el nudo que comenzaba a sentir. Buscó su celular y cuando lo tenía ya en su mano, una punzada que se sintió como un puñal atravesándole el pecho la desestabilizó. Soltó el aparato para llevar su mano a su corazón. No sabía que le estaba pasando, pero tenía miedo, pánico.

Cuando hiso el intento de buscar el aparato en el suelo, se mareo al punto de no poder mantener su equilibro. Sus rodillas cayeron con brusquedad directo al frío suelo y al intentar levantarse fue peor, las piernas no le respondieron, produciendo que se diera un fuerte golpe en la frente con la punta de la mesa.

El aire no había vuelto a sus pulmones, el dolor en su pecho se acentuaba y aquel golpe había sido la estocada final para hacerla perder el conocimiento.

Aquellos hermosos ojos verdes se cerraron, sin tener la certeza de que los podría abrir de nuevo.


Santana ya estaba en su casa. Se sentía tan agotada que lo único que quería era cerrar los ojos y no abrirlos mínimo por las próxima doce horas. Se sacó su vestido y se metió al baño, una ducha tibia seguro ayudaba para hacer que durmiera mejor.

Mientras el agua recorría su piel bronceada. Comenzó a rememorar la intensa noche que había tenido. En especial esa última conversación que tuvo con Brittany.

Flashback.

Santana se había refugiado en los brazos de la bailarina. Sus susurros habían conseguido calmarla, cómo siempre lo hacían, no importa lo que pasara, siempre Britt podía lograr que se sintiera mejor y eso producía que se sintiera aún más culpable por lo que había pasado.

-Britt, por favor perdóname, yo no quiero dañarte, sé que es tarde porque ya lo hice pero no quiero, tienes todo el derecho de mandarme al demonio, soy una egoísta, me estoy comportando cómo una niña que no sabe lo que quiere-. Murmuraba-.

La rubia la escuchaba y no sabía que decir. No podía responder que la perdonaba porque eso no era cierto, dolía, dolía tanto saber que Santana había besado a Kayle que en ese momento no iba a mentir y decir que todo estaba bien.

-Rompí tu confianza en mi y lo peor es que tienes razón, no fue algo del momento, me odio tanto, me odio porque estoy hiriéndote e hiriendo a Kay, y no quiero hacer eso, no quiero ser la culpable de que las dos estén sufriendo-.

A Brittany le dolía más escuchar eso, prefería que Santana le dijera que había sido un error, prefería engañarse, olvidarlo todo y seguir junto a su latina cómo había sido los últimos meses.

-Sé que no es lo que quieres escuchar, y créeme me gustaría poder decirte que todo esta bien, pero no lo esta, te amo, eso lo sé, pero una parte de mi se niega a olvidarla, la quiero-. Confesó entre lágrimas-.

-Será mejor que estés sola-. Pronunció la rubia con dolor-.

-Lo sé, pero egoístamente no quiero perderte-.

-Pero yo necesito que estés segura, necesito que si estás conmigo, tú corazón sea solamente mio, que tú mente este pensando sólo en mi, que tus labios nunca vuelvan a besar a alguien que no sea yo-. Dijo distanciándose para mirarla a los ojos-.

-¿Me esperaras?-. Preguntó insegura-.

-Con todas mis fuerzas lo intentaré -.

Santana sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al escuchar la duda en la voz de su rubia. Nunca desde que Britt dejo a Artie la había sentido dudosa respecto a que lucharía por ella, ahora no sé veía con esa misma fuerza. Se veía cansada, decepcionada y ella no podía culparla, esa actitud era el resultado de todo lo que ella había hecho.

-Lo entiendo-. Expresó bajando la mirada-.

Brittany le puso el dedo en el mentón y se lo levantó para que la mirara a los ojos.

-Yo te sigo amando, siempre lo he hecho desde que tengo memoria, y creo que lo haré hasta que muera, pero también debo pensar en mí y si tú no vuelves quiero ser capaz de soportarlo, debo poder seguir mi vida, encontrar alguna forma si es que tú ya no vas a estar conmigo-. Explicó-.

-Lo sé, sólo no te olvides que yo también te amo-.

Brittany si acercó despacio y depositó un tierno beso en los labios de Santana quien lo recibió cerrando sus ojos para así no olvidar aquel momento, ni su sabor, ni todo lo que producía en ella.

Fin flashback

Las lágrimas se confundían con el agua que caía sobre su cabeza. ¿Y que pasaba si la perdía? Sí alguien más notaba lo evidente, y veía lo especial que era su bailarina y la conquistaba, porque no tenía dudas que Brittany con esa inocencia, belleza y particular forma de ver el mundo, podía conseguir que cualquier persona se enamorara de ella.

Es sólo hecho de pensar en poder perderla, de que por todo ese remolino que era en ese instante, pudiera alejarla para siempre, se le volvía a partir el corazón. Y esta vez no porque dos chicas estuvieran en el, sino del puro dolor.

Salió de la ducha, se puso algo cómodo y estaba dispuesta a dormir, pero unos golpes acelerados y nerviosos azotaron su puerta.

-San, cariño ¿Estás despierta?-. Preguntaba su padre-.

-Sí, pasa-. Respondió confundida-.

Marcos entró con una visible expresión de preocupación.

-¿Qué pasa?-. Preguntó de inmediato la latina-.

El hombre no sabía cómo decirle a su hija, sabía que la información que estaba por darle causaría estragos.

-Papá ya dime que sucede-. Exigió nerviosa, nada bueno tenía que ser.

Santana se preocupó porque su papá nunca dudaba, era un hombre directo y seguro, que siempre sabía cómo enfrentar una situación de la mejor manera, por eso verlo en esas condiciones estaba comenzando a desesperarla. Ya se estaba imaginando lo peor.

-¿Algo pasó con Santiago?-. Atinó a preguntar preocupada-.

-No cariño, tú hermano esta bien, es sobre Kayle-. Dijo de una vez-.

Santana se quedó estática y su respiración se detuvo en el acto.

-¿Qué…que sucede?-.

-Me acaban de llamar del hospital, Kayle fue ingresada de emergencias, llegó con los signos vitales muy bajos y aún no han logrado estabilizarla-. Explicó-.

-¿Qué?...no…no…debe haber un error…ella…-. Dijo con desesperación-.

-Yo ahora iré a supervisar, esta todo un equipo médico con ella, yo te llamare a penas sepa algo, tienes que estar tranquila, te prometo que me encargaré de ella-.

-¡No! Yo…voy contigo, no me puedo quedar aquí, dame cinco minutos para vestirme-. Expresó buscando ya que ponerse-.

-Santana, no sé si sea buena idea, yo preferiría que te quedaras, nada puedes hacer allá, descansa y así te vas temprano- Quiso convencerla de manera inútil -.

-Sabes que no me quedare aquí, así que espérame en el auto-. Contestó con autoridad sin dejar lugar a ninguna objeción-.

Marcos sabía que nada ganaba con seguir discutiéndole, cuando Santana tenía una idea, no había quien se la sacara, era tan testadura cómo él.

-Está bien, apresúrate-.

Santana estaba mirando su ropa, pero realmente no veía nada, estaba en un estado muy parecido al shock, por lo que se puso lo primero que tomó por inercia y salió corriendo rumbo al vehículo dónde la esperaba su padre.

Ya dentro de el, comenzó a buscar un número, el aparato podía caer en cualquier momento dado que sus manos temblaban y las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas.

-Hija, tienes que intentar calmarte, todo estará bien-.

-No me pidas que me calme cuando no sé que pasa con su vista en el celular-.

-Puede que no sea tan grave, quizás se desmayo a causa de todo lo que pasó esta noche-. Dijo para que se tranquilizara-.

-¡No intentes mentirme! No estarías así por simple desmayo, te conozco, además dijiste que había llegado inconsciente y aún no la han logrado despertar, eso no es un desmayo, yo…yo ¿Sabes lo último que escuchó de mi? Un cobarde "lo siento", y otra vez la deje, otra vez le hice daño ¡Ni te imaginas todo el daño que le he hecho! Así que no me pidas que me tranquilice, porque hasta que no vea que esta bien no lo haré-. Contestó con su voz quebrada-.

Marcos no dijo nada más. Mientras que la latina seguía buscando el número, olvidando por completo que con sólo apretar el dos, por marcación rápida iría directo al celular de Quinn. Cuando por fin logró comunicarse, escuchó varios tonos y luego el buzón de voz, en su segundo intento si pudo comunicarse.

-¿Santana?-. Se escuchó-.

-Quinn…-.

-No Santana, habla Rachel, Quinn está hablando con Judy en la otra habitación ¿Qué sucede?-. Preguntó preocupada por el tono de la latina-.

-Rachel, voy…yo estoy con papá camino al hospital, algo pasó-. Dijo intentado controlarse-.

-¿Qué pasó Santana? ¿Estás bien?-.

-Sí, yo lo estoy, es Kay, entró de urgencias y no saben que le pasó…

-¡Dios que le paso ahora! -.

-Mi papá no lo sabe, ya no nos queda mucho para llegar, ahí vamos tener más información, Quinn también es amiga de Kay, yo sólo…-.

-Tranquila San, yo le avisaré de inmediato y nos vamos para allá, tardaremos lo menos posible, tú tienes que calmarte, Kayle es fuerte-.

-Lo intentaré-. Respondió para nada convencida-.

-Nos vemos en unos minutos-.

Rachel cortó la llamada y fue a buscar al closet de Quinn algo que usar, ya que sólo llevaba su vestido. Mientras se cambiaba la rubia entró a su habitación con una sonrisa que se borró al ver a su novia.

-¿Qué haces?-. Preguntó confundida-.

-Quinn, vístete algo pasó debemos salir-. Expresó muy rápido-.

Lo cierto es que la llamada de Santana la había dejado muy nerviosa y no sabía cómo explicarle a su novia que es lo que ocurría. Quinn lo notó por lo que se acercó a ella y la tomó de los brazos suavemente cómo siempre lo hacía cuando quería tranquilizarla.

-Ahora cariño, te vas a calmar y me vas a decir que es lo que esta pasando, porque cuando balbuceas no entiendo nada-. pidió amorosa-.

-Santana llamó Quinn, ella iba camino al hospital-. Respondió respirando profundo antes para hacerse entender -.

Quinn palideció de inmediato y ninguna palabra quería salir de su garganta, el sólo pensamiento de que algo le pudo pasar a su mejor amiga, era un golpe directo al corazón. Y Rachel al verla reparó en que no se había explicado bien.

-No es Santana Quinn, es Kayle, algo le pasó a ella, no saben que es aún, así que Santana iba camino al hospital, estaba mal, te necesita-. Aclaró al ver la expresión de Quinn-.

-¿Qué?-. Expresó cómo si su mente se hubiera bloqueado no escuchando nada de lo anterior-.

-No sé más que eso, así que vístete, mientras yo bajo a encender el auto, apresúrate, le dije a Santana que estaríamos pronto en el hospital-. Dijo dándole un beso en los labios antes de bajar-.

La rubia comenzaba a procesar todo en su mente con suma lentitud, esa noche ya había sido lo bastante intensa cómo para ahora añadirle esto. Buscó un par de jeans, una sudadera y su chaqueta, para bajar pronto.

Rachel ya había entrado al vehículo, tenía una idea de quien también debía saberlo. Marcó en su celular y esperó que le contestaran.

-Me estaba quedando dormida, así que espero que sea algo importante, Rachel-.

-Francis, hay algo que deberías saber-. Contestó dudosa-.

-¿Qué pasa? -. alertándose por la voz de su amiga-.

-Yo…Santana llamó a Quinn, para…ella quería avisarle a Quinn…-.

-¡Que sucede Rachel! ¡Habla ya!-. Exclamó desesperada-.

-Kayle está en el hospital, creo que es algo más o menos grave-. Dijo temiendo la reacción de la rubia-.

-¡Qué!-. Gritó-. No…esto no puede estar pasando…¿Qué…que le pasó?-. Preguntó con la voz ya visiblemente afectada-.

-No lo sé, cuando estemos en el hospital te llamó, porque ahora no sé más que eso-. Se explicó-.

-No, yo me voy para allá…llamaré un taxi, me levantó… no…dios no sé que hacer-. Decía nerviosa no siendo capaz de hilar algo coherente-.

Rachel sabía que no había nada más preciado en la vida de Francis que Kayle. Sabía que la rubia probablemente ya estuviera llorando y con crisis de nervios, por lo que no encontró seguro que se fuera sola en esas condiciones.

-No llames ningún taxi, nosotras pasaremos por ti, sólo espéranos lista-.

-Lo haré-.

-Nos vemos en un rato-. Se despidió-.

-Rach…-. con clara muestra de que ya lloraba-. Gracias por pensar en mí y avisarme, seguro que nadie más lo habría hecho-.

-No hay porque, pasó por ti en diez minutos-.

Quinn subió al vehículo cuandoRachel había recién cortado la llamada.

-¿Santana llamó otra vez?-. Preguntó la rubia-.

-No, yo llamé a Francis-. Respondió poniendo en marcha el auto-.

-Rach…no sé si eso haya sido buena idea, estará Santana y posiblemente Alison, yo no…-.

¿Y ella no tiene el mismo derecho de estar ahí?-. Preguntó Rachel-. ¿Qué acaso ni siquiera merecía que le llamara? Entiendo tu amistad con Santana y Alison, pero ella si está aquí en Lima, es por Kayle y cualquier cosas que le pase le afecta-.

-Lo sé, es sólo que quiero evitar un problema-. Respondió-.

-Y lo entiendo, pero tienes que ser un poco más objetiva y darte cuenta que en la mayoría de las ocasiones, los problemas no los comienza Francis, no es una mala persona, de todas es la única que ha dejado todo por Kayle-.

-Tienes razón-. Aceptó-. ¿Te has equivocado de calle?-.

-No, le dije que pasaríamos por ella, estaba muy nerviosa y era inútil decirle que se quedara en su casa, así que es más seguro que se vaya con nosotras que en taxi-.

Quinn no tuvo ninguna otra oposición. Algo que le encantaba de Rachel, era que siempre se daba el tiempo de conocer a las personas antes de juzgarlas, tenía ese gran corazón, que la hacía preocuparse por todas las personas que tenía a su alrededor.

Cuando estuvieron al frente del edificio dónde vivía Francis, no fue necesario llamarla ni nada, la rubia esperaba pacientemente afuera, llevaba un jeans, un abrigo para aminorar el frío de la madrugada y su pelo tomado en una desordenada coleta. Se rodeaba a si misma con los brazos, quizás por el frío o quizás por los nervios.

Rachel le tocó la bocina y en un par de segundos la rubia ya estaba dentro del auto.

-Hola-. Saludó Quinn-.

-Hola-. Respondió-.

Quinn y Francis nunca se habían tratado mucho. La ex capitana de las Cheerios, mantuvo siempre esa distancia por su amistad con Santana y luego por Alison, pero dejando fuera eso, realmente no tenía un motivo para que Francis le desagradara, por lo que le hiso caso a su novia. Podía ver que los ojos de la rubia estaban rojos, seguramente había llorado desde que Rachel la llamó y nunca en todo lo que llevaba en Lima, la había visto tan desarreglada.

-¿Llevabas mucho tiempo ahí afuera?-. Preguntó la castaña-.

-No lo sé, desde que llamaste, busqué algo y salí, he perdido la noción del tiempo Rachel, ¡Ni siquiera sé que diablos traigo puesto!-. Expresó rompiendo en llanto-.

-Ya tranquila, tienes que mantenerte fuerte, tienes que serlo por Kay, porque sabes que ella odia verte llorar-. Consoló Rachel mirándola por el espejo retrovisor-.

-Yo debí ir tras ella, no dejar que se fuera con Alison-. Murmuraba la rubia intentado controlar su respiración-. es mi culpa que ella peleara con Austin…si eso no hubiera pasado, no habría sabido la verdad y ahora estaría bien-.

-No pienses en eso ahora-. Le pedía la diva-.

El sonido del celular de Quinn interrumpía aquel momento, puesto que las chicas pensaron que podían ser nuevas noticias.

-Es de Santana, ya llegó al Hospital-. Habló Quinn-.

Francis se detuvo a pensar por un momento.

-Quinn, si quieres yo cuando lleguemos puedo esperar unos minutos antes de ingresar para que no tengas problemas con Santana, seguro no le gusta que me haya avisado Rachel y que me hayan recogido-. Dijo-.

-No te preocupes por eso ahora, San lo entenderá, no es momento para crear más problemas, Kayle nos necesita a todas-. Respondió-.

Rachel le dio una sonrisa orgullosa por el comportamiento de su novia.

-Gracias-. Expresó Francis.


Santana cruzaba la puerta doble del hospital corriendo. Su padre le indicó que debía subir al tercer piso dónde estaba el área de cuidados intensivos. Él debía separarse de ella, ya que primero tenía que reunirse con los médicos a cargo de Kayle para que le informaran de la situación.

La latina al escuchar las instrucciones de a dónde estaba ya no oyó nada más, sus nervios no le dieron ni siquiera para esperar el ascensor, subió las escaleras de dos en dos, hasta que llegó al piso indicado.

Lo primero que vio al irse acercando fue la figura de Alison sentada en el suelo con sus rodillas dobladas escondiendo su rostro en ellas, podía oír sus sollozos desde esa distancia. Se apresuró más hasta quedar al frente de ella.

-Alison-. Llamó la latina-.

La pelirroja levantó la cara para mirarla, tenía todo su maquillaje corrido, llevaba aún el vestido negro de la fiesta, su cabello era un lio, esa imagen podía romperle el corazón a cualquiera.

-Santana-. Dijo levantándose-.

-¿Qué sucedió?-. Preguntó-.

-No lo sé-. Susurró con su voz rota, bajando la mirada-.

-Tú estabas con ella, cómo que no lo sabes-. Presionó la latina con nada de tacto-.

-Yo la encontré, estaba inconsciente, en el piso…no sé que pasó Santana, no lo sé-. Contestaba desesperada-.

-¿Cómo que la encontraste? ¿Dónde estaba? -. confundida insistía -.

-Discutimos, yo…me fui por unas horas, ella estaba bien, pero luego cuando regrese la encontré así, no debí irme nunca, me lo pidió, me rogó que no me fuera y yo la deje sola, todo esto es mi culpa, si le llega a pasar algo no me lo perdonaré jamás-. Explicó con su voz entrecortada-.

-No debiste dejarla sola después de todo lo que le pasó, se supone que si se fue contigo era para que la cuidaras, eres su mejor amiga-. Le reclamó entre lágrimas-.

Alison la miró a los ojos, Santana le mantuvo la mirada, ambas estaban casi en las mismas condiciones, con todos los sentimientos a flor de piel por lo que cualquier cosa podía detonar en ellas que sacaran toda esa frustración de no tener información de Kayle, metiéndose en una discusión.

Por suerte en ese instante tres chicas llegaron.

-¡Santana! - Llamó Quinn corriendo-.

La latina se volteó para encontrarse con su mejor amiga, quien la abrazó inmediatamente pegándola a su cuerpo. Haciéndole saber que estaba ahí para ella.

-Tranquila San, ya estamos aquí y juntas esperaremos hasta que Kay salga de esta-. Susurró en el oído la rubia-.

-No sé que le pasó Quinn, nadie nos dice algo sobre como esta, ni siquiera papá lo sabe-.

-Tenemos que tener paciencia, ya saldrá alguien a explicarnos que es lo que tiene Kay-. Le hablaba-.

-Sí algo le pasa, yo no me lo perdonare Q, nunca lo haré porque ella cuido de mi cuando yo más la necesitaba y…y yo no fui capaz de cuidar de ella, no fui capaz de correr para asegurarme que estuviera bien, cada vez que corrí fue para escapar-. Se desahogaba-.

-Nadie tiene la culpa de esto San, nadie, es sólo que a veces cosas malas le suceden a personas buenas cómo Kay-.

-¿Y si ella…si ella se hiso algo?-. Murmuró tan bajo-.

Santana no quería pensar que Kayle pudo atentar contra su propia vida, pero a falta de respuestas concretas, muchas hipótesis le estaban golpeando en la cabeza.

-No digas eso, la conocemos y ella jamás haría algo así-. Expresó la rubia segura-.

Mientras esa interacción ocurría, una incomoda situación vivían las otras tres chicas. Francis quería acercarse a Alison a preguntarle si ella sabía algo más, era la única que podía manejar más información de la que ellas tenían, pero simplemente no sabía como hacerlo. Desde siempre ellas había usado la discusión cómo medio de comunicación y ahora eso no podía pasar, no era el momento.

Rachel vio en el rostro de su amiga esa batalla interna que tenía, por lo que optó por dar el primer paso.

-Alison ¿Tú sabes algo más?-. Preguntó la castaña-.

La pelirroja giró su cabeza en negación.

-¿Ningún doctor ha salido aún?-. Insistió-.

-No, sólo sé lo que dijeron los que la atendieron en la ambulancia camino acá y es que sus signos vitales eran bajos, los latidos de su corazón eran bajo lo normal y la entubaron porque no podía respirar sola-. Contó intentado recordar lo que había escuchado-.

Quinn se volteó para mirar a su también amiga. La recorrió y se comenzó a quitar la chaqueta que llevaba para dársela ya que verla así sólo con ese vestido, le encogía el corazón, ella era la que se había llevado la parte más difícil hasta ahora. Se acercó para ponerla sobre sus hombros y se percató de algo.

-¡Alison estás sangrado!-. Exclamó la rubia-.

La pelirroja miró su pecho que tenía manchas de sangre al igual que su vestido, sólo que no eran tan nítidas por el color.

-No… no es mía-. Respondió recordando el porque las tenía-.

-¿Cómo?-. Preguntó Santana-.

-Es de Kay, cuando la encontré la coloque sobre mi pecho, estaba sangrando, tenía un corte en la frente-. Explicó-.

Santana y Francis palidecieron ante esa nueva información, eso cada vez se estaba poniendo peor.

Escucharon pasos acelerados y al mirar hacia dónde estaba el ascensor vieron que venían los padres de Kayle y James, quien traía el rostro desencajado, no tenía esa inexpresión que tanto lo caracterizaba. Isabel no emita palabra, en tanto Benjamín no dejaba de hablar por celular, presumiblemente para que alguien viniera a establecer el estado de su hija.

No hubo mayor interacción entre las chicas y la familia de la morena. Y sólo bastaron algunos minutos desde que los Carpentier habían llegado cuando Marcos López, salió al pasillo para informarles.

-Buenas noches-. Saludó el médico-.

-¿Qué tiene Kayle?-. Preguntó James para nada paciente-.

-Primero me gustaría hacerles algunas preguntas, necesitamos llenar algunos vacíos que tiene el expediente médico de Kayle-. Expresó sin dejarse presionar-.

-Por supuesto, dinos que necesitas saber-. Contestó el padre-.

-¿Hay antecedentes de cardiopatías congénitas en su familia?-.

James Carpentier, el poderoso hombre que nunca en su vida se había derrumbado sintió que estaba siendo castigado por lo que había hecho al escuchar aquella pregunta.

-Mi esposa murió de un infarto-. Respondió el hombre-.

Las chicas escuchaban atentamente lo que el doctor decía.

El doctor López anotó eso en la ficha clínica de la paciente.

-¿Puedes decirnos ahora que es lo que le pasa a mi hija?-. Insistió Isabel-.

-El estado de Kayle es delicado, ahora que sé que hay antecedentes familiares, puedo decir con mayor seguridad que lo que Kayle sufre es una Bradicardia, los latidos normales del corazón por minutos son 100 en forma aproximadamente, Kayle cuando fue ingresada tenía menos de 55, esto no suele ser mortal, pero dado los antecedentes hereditarios, creo que hay algo más, este ritmo produce que el corazón no bombee la suficiente sangre con oxigeno, lo que detono la crisis -. Explicó-.

-¡Tiene 18 años! ¡Cómo es posible que algo así le haya pasado!-. Exclamó James impotente-.

-Las causas son variadas, estrés sumado a que posiblemente alguna de las válvulas cardiacas tengan anomalía congénita, pudo haber provocado la crisis, eso es lo que estamos averiguando-. Contestó-.

-¿Cómo esta ahora?-. Pregunto Santana sacando la voz-.

-No hemos podido lograr que su corazón lata de manera normal, por lo que debemos intervenirla de inmediato, su corazón no esta recibiendo el oxigeno necesario y eso podría provocar que se detuviera-. tratando de suavizar la información lo más que pudo-.

-De ninguna manera, llamaré de inmediato para que manden un helicóptero médico desde el Hospital de Columbia, no dejare que ustedes, que ni siquiera saben bien que sucede con ella, la toquen, así que prepara el traslado de inmediato-. Le ordenó James prepotente-.

-Señor Carpentier no es recomendable un traslado en este momento, Kayle no esta estable, podría pasarle algo durante el viaje y no tendrían los instrumentos necesarios para salvarla-. Recomendó Marcos-.

-Su opinión no me importa en este momento, así que haga lo que le digo sino quiere perder su puesto-. Amenazó el hombre-.

-¡Ya es suficiente!-. Paró Ben-. Kayle es mí hija, mía y de Isabel, nosotros vamos a tomar la decisión, no te corresponde a ti papá, ya has hecho suficiente por esta noche y no te permito tampoco que le hables así a Marcos, porque él tiene toda mi confianza-.

-No me hables así… -.

-Después de todo lo que ha pasado con mi hija, no voy a seguir permitiendo que le manejes la vida, así que guarda tus opiniones, no es el momento de que hagas valer quien eres, eso no le salvará la vida a Kay-.

James guardo silencio, aún la culpabilidad lo carcomía y lo único que quería era poder ver a su nieta otra vez, sana y que fuera capaz de perdonarlo.

Isabel ya había firmado el formulario de autorización para la intervención y ahora se lo entregaba a su marido, que sin dudarlo estampo su firma.

-Confió en ti Marcos, por favor salva a mi niña-. Le pidió el hombre acongojado-.

-Haremos todo lo posible para que Kayle este bien, tienes mi palabra-. Dijo ofreciendo su mano-.

Ben tomó la mano del doctor López en señal de confianza, en sus manos estaba entregando la vida de su hija, su única hija. El médico volvió a entrar a aquella sala, dónde comenzarían a prepararla para trasladarla al quirófano.


El blanco y negro se pueden definir como luz o ausencia de ella. Dominantes, positivo o negativo, paz o guerra, cualquiera de los dos afectan de manera visible lo que tocan, el blanco se ve manchado por el negro, y este último debilitado por la luminosidad de su antagonista.

Con el gris es un poco más complejo, no es todo o nada, no es tampoco la línea de separación, no es lo uno o lo otro. Es una mescla, es un melancólico día nublado pero con una cálida brisa, es la mescla entre felicidad y tristeza. ¿Es aquel estado entre la vida o la muerte?.

¿Puede ser homologado al estado de inconsciencia?, a ese aún desconocido mundo en dónde una persona tal vez puede oír pero no responder, a ese incierto momento en que no sabes si aún vives, porque tú cuerpo se mantiene ahí resistiendo, conteniendo a eso que llamamos alma que lucha por salir, pero tú te sientes cada vez más lejos de las personas que formaron parte de esa vida, que ahora estás observado como mero espectador.

Quizá, tal vez sea posible que cuando los ojos se cierran no sea negro lo que se ve, sino gris, una fotografía de tú vida sacada en una hermosa escala de grises.

Podía sentir el lento latir de su corazón y aquel tubo que estaba en su garganta, sus parpados pesaban toneladas o eso creía porque no podía abrir los ojos. Los ruidos a su alrededor eran inquietantes, sólo escuchaba pasos acelerados que iban de un lugar a otro, voces que no reconocía, manos que le eran extrañas, tenía frío, se sentía desnuda, frágil, totalmente entregada a un destino incierto.

Sintió cómo su cuerpo era trasladado de una camilla a otra, y esta comenzó a moverse. El aire produjo que se le erizaran los vellos, ahora escuchaba otras voces, unas que sí lograba reconocer pero no diferenciar, algunos sollozos, respiraciones agitadas. Fueron sólo algunos segundos antes que todo se volviera a hacer lejano, junto con aquel sonido estridente que hacían las ruedas de la camilla.

Antes de dejar todo sintió un calor en su mano, alguien se la había tomado, alguien que sabía había tocado antes, alguien a quien sin duda amaba por todo lo que produjo al sentir su cálido aliento en su oído y se estremeció ante ello.

-Sé fuerte Kay, tienes que volver, te amo-. Susurró-.

Y sabía que eran palabras verdaderas, pero no lograba saber de quien se trataba, era cómo si esa otra mitad que sentía fuera de ella, se hubiera llevado parte de sus recuerdos.

Lo que no olvidaba era lo cansada que estaba y el cómo su corazón se estaba apagando lentamente a causa de todo lo que vivió. Quería hacerle caso a esa voz y poder volver, volver para ser feliz pero no estaba segura que su corazón quisiera darle otra oportunidad, ya muchas veces lo había entregado y fue roto. Ahora estaba ahí por no haberlo cuidado de la manera apropiada.

-¿Cómo están los signos vitales?-. Preguntaba un medico alarmado por el particular sonido de la maquina-.

-Cayendo con velocidad, debemos apresurarnos-. Respondía la enfermera-.

Todos quienes estaban ahí esperando tener noticias de Kayle se alertaron al escuchar el sonido ensordecedor de la maquina. Giraron hacía dónde se perdía la camilla, ingresando a uno de los quirófanos. No podían hacer nada, simplemente esperar.


Las horas se estaban haciendo particularmente lentas. Y Santana estaba comenzando a odiar ese color blanco y el olor a medicamentos que tenía todo ese pasillo. Su estómago se revolvía al inhalar el viciado y tenso oxigeno que ahí se respiraba. Las incomodas sillas estaban haciendo mella en su cuerpo, había llegado cerca de las 4:30 de la madrugada, y ya podía ver cómo los primeros rayos del sol se colaban por una pequeña ventanilla que daba hacía fuera.

Aún nadie salía a decirles cómo había resultado la operación, aunque por lo que le había adelantado su padre, ser trataba de una cirugía que podía tardar horas, más si existían complicaciones. Después de todo no sabían con que se podían encontrar.

Impotencia no era suficiente para describir su estado, tristeza tampoco alcanzaba para darle un nombre a lo que sentía, era una mescla tal que le nublaba la vista y hacía que sus piernas se volvieran de gelatina, nadie había logrado consolarla, ni siquiera Quinn.

Había tenido muchas veces la idea de llamar a Brittany, pero no estaba segura de que eso fuera correcto. ¿Qué le diría? Que la necesitaba porque no podía aceptar la idea de que algo le pasara a Kayle y perderla. Eso no sonaba cómo algo que Brittany quisiera escuchar.

-Santana voy a la cafetería ¿quieres algo?- Preguntó Rachel-.

Las horas de espera no sólo le estaban afectando a la latina sino a todos los que estaban ahí.

-No Rachel, gracias-. Respondió-.

-Rach, tráele un café por favor, aunque no lo acepte lo necesita-. Pidió Quinn-.

-Está bien, vuelvo en unos minutos-. Dijo la castaña-.

Santana le sonrió a Quinn quien se ubicó a su lado.

-¿En que piensas?-. Preguntó la rubia-.

-Quiero ver a Britt, pero no sé si sea lo correcto llamarla-. Respondió sincera-.

-Probablemente en unas horas, lo demás chicos del Club Glee estén aquí también San, Francis habló con Kurt hace un momento y va a venir con Blaine, seguro él le dice a los demás, no creo que a Britt le gustaría enterarse por ellos-.

-Eso es cierto, la llamaré-.

Las chicas siguieron conversando pero una discusión captaba la atención de todos.

-¡Te dije que no me voy a ir a ninguna parte!-. Exclamaba Alison-.

-¡Tienes que cumplir con tu contrato Alison!-. Amenazaba Lindsay-.

La publicista había llegado hace unos minutos, y estaba intentado por todos los medios convencer a la pelirroja que abordara el avión a Los Ángeles para seguir con la grabación de su disco, pero no estaba teniendo éxito, Alison se negaba rotundamente a irse de Lima, mientras Kayle estuviera en la cama de un Hospital.

-No te das cuenta que nada puedes hacer aquí, tú no eres médico y ella cuando salga te llamara-. Decía la morena bajándole totalmente la importancia-.

-¡Cómo puedes decir eso! ¡No te has dado cuenta de lo grave de la situación!-.

-La única situación grave que me preocupa es que tú no te subas al avión, porque sabes perfectamente que Adam tiene una agenda ajustada, y si se atrasa con tu disco, se va a atrasar con todos los demás, eso es perdida de dinero y ninguna discográfica pierde dinero con una artista debutante, aunque su papi sea influyente cómo el tuyo, cariño-. Dijo sarcásticamente-.

-¡Vete de aquí!-. Expresó haciendo un gesto con su mano-. Has acabado con mi paciencia, no te quiero ver más, así que vete y súbete tú ¡A tú puto avión!-. Exclamó perdiendo toda la compostura-.

-Yo no voy a arriesgar mi trabajo porque a una niñita mimada cómo tú se le ocurre que no quiere irse para cuidar a su pobre amiga, así que te vas conmigo aunque tenga que llevarte a la fuerza-. Le advirtió-.

Nadie había intervenido hasta ese momento, pero esa discusión estaba llamando demasiado la atención, incluso del personal del Hospital que se veía alertado por aquel comportamiento tan fuera de lugar.

Y ante eso una rubia tuvo la mala ocurrencia de intentar detenerlo.

-Pueden tener esta discusión en otra parte, es absolutamente desubicado que se griten aquí-. Dijo Francis-.

-Tú no te metas en esto Johansen-. Contestó Alison-.

-Me meto porque todos estamos alterados y sus gritos no están ayudando a hacer que mejore esta situación-. Argumentó-.

Alison no estaba razonando normalmente. Había pasado por diferentes estados durante las horas que llevaba ahí. Porque cuando la encontró lo único que hiso fue llorar y pedir a quien pudiera escucharla que su morena abriera los ojos. Al llegar la ambulancia y ver que los paramédicos tampoco lograron nada, su desesperación y ese sentimiento de culpabilidad aumentaba. Pero sin duda lo más difícil fue cuando llegaron al Hospital y debió separarse de ella, ver cómo se alejaba en una camilla, la terminó por destrozar.

-¡Te dije que no te metieras en esto!-. Exclamó sacando toda su rabia en la rubia-.

-¡Ya basta si! O crees que eres la única que lo esta pasando mal aquí, no te das cuenta que Kay no sólo es importante para ti-. Dijo para hacerla reaccionar-.

-Tú jamás vas a poder entender lo que es ella para mí, porque tú eres incapaz de sentir lo que yo siento por Kayle-. Atacó gratuitamente-.

Francis no tenía la intensión de comenzar a discutir pero la pelirroja atacaba dónde dolía, porque ya estaba cansada que todos le dijeran que sus sentimientos por la morena no eran reales.

-¿Siempre abandonas a quienes amas? Porque eso hiciste no, la dejaste sola cuando más te necesitaba, esto se pudo haber evitado si tú hubieras cuidado de ella-. Contratacó-.

Eso fue poner el dedo y retorcerlo en la herida abierta que tenía la pelirroja.

-Si te quedas callada es porque sabes que tengo razón, te lo dije Alison, te dije que tú lugar siempre iba a ser el de mejor amiga, que no intentaras algo más, pero lo hiciste y ya vez las consecuencias, así que ahora no hagas más problemas de lo que ya has ocasionado-. Finalizó y se iba a dar la vuelta-.

-Porque mi lugar era el de mejor amiga, es porque Kay seguía durmiendo conmigo, mientras tú eras la novia, suena lógico-. Respondió irónica -.

Ellas sin duda sabían los puntos débiles de la otra y cada palabra era dicha con el objetivo de dañar lo mayor posible.

-¿Y que ganaste con eso? Porque por lo que recuerdo, desde que estuvo por primera vez conmigo, ya no volvió a tú cama Foster, me eligió a mi, se enamoró de mi y fui yo quien la hiso feliz, cómo tú nunca pudiste hacerlo, porque a ti si te ama, es cómo amiga, entiéndelo de una vez-. Expresó manteniendo un tono neutro-.

Alison reacciono dándole un empujón con una fuerza totalmente desmedida.

Quinn y Santana se miraron entre sí y se levantaron de inmediato para evitar que eso llegara a más. La rubia fue directo a Alison, mientras que Santana no dudo a tomar a Francis.

-Al, ya basta, no es el momento-. Le pedía Quinn-.

-Escuchaste lo que me dijo-.

-Sí lo escuché, pero es mejor que lo dejes, toma el bolso, yo te acompaño al baño para que te cambies-. Le dijo-.

Alison tomó el bolso que le había traído su publicista, porque no sabía cuantas horas más iba a estar ahí y debía ya sacarse ese vestido.

-Tú vete no quiero verte aquí cuando vuelva-. Le advirtió a Lindsay-.

Las dos chicas caminaron al baño más cercano que estaba a sólo unos metros de ahí, ninguna quería ir muy lejos tomando en cuenta que en cualquier momento algún médico podía salir con información.

Quinn se apoyó en la pared con sus brazos cruzados, mirando cómo Alison con una toallita húmeda se quitaba todo el maquillaje, para luego sacarse el vestido y remplazarlo por un pantalón y una sudadera ancha.

-¿Qué pasó Al?-. Preguntó-.

-No me ama y yo no fui capaz de mantener mi promesa después de eso, me fui, la deje sola y ya vez lo que pasó, todo esto es culpa mía Quinn-. Contestó apoyando ambas manos en el lavamanos-.

-Al, no fue tú culpa, esto por lo que explicó el médico le habría pasado estuvieras tú ahí o no-. Dijo acercándose para quedar de frente-.

-Sí pero yo habría estado ahí para ayudarla de inmediato, ni siquiera se cuando tiempo pasó ahí tirada en el suelo, cuanta sangre perdió por la herida, su piel estaba fría Q, tan fría que pensé que estaba muerta-. Expresó rompiendo en llanto-.

-Ya cálmate, ven aquí-. La abrazó con fuerza-. Kay esta viva y permanecerá así por mucho tiempo, estoy segura-.

-No me ama Quinn-. Susurró-. Johansen tiene razón, yo siempre seré su mejor amiga, nada más-.

-Te lo dijo ella, te dijo que no te amaba-. Preguntó-.

-Me dijo que estaba rota, que su corazón estaba hecho mierda y que así no podía amarme-. Recordó-.

-Bueno eso para mi no suena a que no te ama, sino a que no esta lista y es entendible Alison, tuvo uno noche del terror, necesitaba un poco de calma, no más presiones, debes darle tiempo-.

-Soy una imbécil, no tome en cuenta por todo lo que había pasado, ni siquiera cómo amiga soy buena-.

-No seas tan dura contigo, has sido una gran amiga con ella. Lo único que tienes que hacer ahora es esperar para cuando puedan hablar otra vez, con calma y distancia de todo lo que ha pasado-.

-Eso significa que es mejor que me vaya y cuando ella este lista que me busque-. Preguntó-.

-Cuando salga de esta, ella misma te dirá que es lo que quiere-. Contestó con una sonrisa para subirle el ánimo-.

-Gracias Quinn-. Le dijo y se aferró a ella más-.

Mientras en el pasillo.

-¿Estás bien?-. Preguntó Santana soltándola después de que Alison se fue con Quinn-.

Francis miró hacía ambos lados y alzó las cejas sorprendida.

-Si, te hablo a ti Johansen-. Agregó la latina-.

-Hasta que Kay no abra sus ojos y me sonría no estaré bien-. Respondió-.

-No sabes lo que yo daría ahora por una de sus sonrisas-.

-Ella puede lograr cualquier cosa cuando sonríe, yo jamás le puede negar nada-.

-Ni yo-.

Ambas se miraron extrañadas por la situación.

-Esto es bizarro, nunca pensé que tú y yo pudiéramos hablar de Kay sin gritarnos-.

-Supongo que yo tampoco, pero algunas cosas han cambiado-. Expresó-. ¿Vamos a la cafetería? Berry ha tardado mucho- Invitó Santana-.

-Vamos-.

Ninguna de las dos tenía la fuerza para enfrentarse a la otra, no era el momento, lo único que amabas deseaban era que Kayle estuviera bien.

Al ir llegando a la cafetería vieron cómo Rachel estaba hablándole no muy amablemente a la dependiente.

-¡Cómo es posible que no tengan leche de soja! Sabe que hay un porcentaje importantes de personas que no bebe leche que ha sido extraída mediante la explotación a un indefenso animal, no puedo creer que es Hospital no tenga opciones para personas con conciencia-. Le reclama aireada la castaña-.

-Lo siento señorita yo sólo atiendo aquí…-. Se disculpaba la dependiente-.

-Ya basta Berry-. La detenía Santana-. Discúlpela está algo nerviosa-.

La dependiente le hacía un gesto de aceptación a Santana y se fue otro lado para escapar de Rachel.

-Sabes que ella no tiene la culpa verdad-. La regañaba la latina-.

-Claro-. Respondió corriendo su flequillo con indignación-.

-Puedes beber un café tradicional y ya llevarle uno a Quinn y a Alison que seguro lo necesitan, en vez de perder el tiempo discutiendo con la pobre chica que tuvo la mala suerte de atenderte-.

-Está bien-. Aceptó entre dientes-.

Pidieron los cafés para que Rachel los llevara.

-¿Y ustedes?-. Preguntó la castaña-.

-Nos quedaremos a beber nuestros cafés-. Respondió Santana a lo que Francis aceptó con un gesto de afirmación-.

-¿Las dos?-. Insistió Rachel confundida-.

-Sí la dos-. Respondió la rubia-.

-¿Seguras? ¿Sin gritarse ni intentar golpearse?-.

-Ya vete Berry o sino a la que golpeare será a ti-. Expresó la morena-.

Rachel desviaba su mirada a Francis cómo para asegurarse de que todo eso estaba bien y la rubia le dio una media sonrisa tranquilizadora, por lo que tomó su orden y se dirigió al pasillo a buscar a su novia.

La latina quería mantener a Francis ahí hasta que los ánimos se calmaran con Alison.

-Entonces ¿Qué quieres?-. Preguntó la morena-.

-Un Latte está bien gracias-. Aceptó-.

-Si quieres te puedes ir a una de las mesas yo voy enseguida-.

-Seguro-.

Santana esperó a recibir su pedido y se fue a la mesa dónde ya estaba sentada Francis, con la mirada perdida hacía una de las ventanas.

-Es un día extraño, de esos nublados pero en dónde el sol va a salir en cualquier momento, Kay ama estos días-. Dijo la rubia-.

-No lo sabia-. Contestó sentándose-.

-Yo los odiaba porque nunca sabía que usar, pero ella me decía que debía apreciar la dualidad, la mescla que se producía en días cómo este-. Siguió hablando-.

Francis agarró la cabeza y sus lágrimas no tardaron en salir.

-Habría preferido que siguiera pensando que la culpable de todo era yo, nunca debió saber que James lo planeo con Austin para separarnos, yo sabía que cuando lo supiera, iba a ser devastador-. Se lamentaba la rubia-.

Santana la escuchó y se sorprendió.

-¿Tú lo sabías? ¿Sabías que te habían tendido una trampa?-. Preguntó-.

-Sí, Austin me lo dijo cuando yo lo enfrente después de que le mostro a Kayle el video, pero no quise que ella lo supiera-.

-¿Por qué no? Eso te habría ayudado a que te perdonara más rápido, a tenerla de vuelta-. Razonó-.

-¿Te has dado cuenta como mira Kayle a James?-. Recibió un gesto de afirmación de parte de Santana-. Ella puede perderme a mí, a ti, a Alison, pero no a James, él es su súper héroe, por él aprendió a tocar el piano, a jugar Hockey, memorizó cada uno de los presidentes cuando tenía 10, por él iba a entrar a Yale, hacerse abogada y ser presidenta de la compañía aunque odie usar trajes y tacones, no podía ser yo quien le dijera que ese hombre que ha tenido un peldaño por sobre incluso sus padres toda su vida, había hecho eso, no iba a ocasionarle ese daño, prefería que me odiara a mí-. Explicó la rubia-.

-¿Por qué él no te quiere con Kay? Porque se empeño tanto en separarlas, no lo entiendo-.

-No lo sé, supongo que pensaba que iba tras Kay sólo por su dinero y la posición social de su familia, digamos que tengo un historial familiar no muy confiable-. Contestó desviando la vista y dándole un sorbo a su café-.

-Supongo que no quieres hablar de eso, menos conmigo-.

-Mis papás comenzaron su relación cuando él aún estaba casado con otra mujer, mi papá tiene un lugar en la alta sociedad de Nueva York, no así mi madre, entonces para todos es que ella rompió su matrimonio para quedarse con su dinero y hacerse un lugar-. Explicó la rubia-. Pero no fue así, ellos simplemente se enamoraron-.

-James es algo anticuado, supongo que te vio cómo una amenaza a los intereses de Kay-.

-Seguramente y es injusto que lo haya hecho, eso es algo de mis padres por lo demás yo no me avergüenzo de eso, ellos se aman y siempre me han dicho que uno debe luchar por amor, supongo que porque piensan así me apoyaron para venirme a Lima, fue una completa locura-.

-Lamento haber dudado de tus sentimientos por Kayle, pero no nos conocimos de la mejor manera y yo tenía pésimos antecedentes tuyos-. Expresó la morena-.

-Y yo lamento haberte dicho "chica corriente de pueblo", pero apenas llegué me di cuenta que tú no eras algo pasajero en su vida, yo me rehusaba a perderla y tú eras un obstáculo para que volviera conmigo, hasta anoche te seguía viendo así, pero Kay me dijo algunas cosas y tiene razón-.

Se miraron a los ojos, era primera vez que podían conversar abiertamente, sin querer golpearse ni insultarse. Era el momento adecuado, ambas eran importantes en la vida de Kayle y ellas lo vieron así.

-Come, tenemos que mantenernos fuertes para cuando Kay despierte nos vea bien-. Dijo la morena-.

-Creo que podría comer todas las medialunas de la cafetería y aun así no me ayudaría a no parecer un desastre, ya viste lo que traigo puesto, estoy asesinando a la moda muy lentamente- Dijo para alivianar el ambiente-.

-De hecho estoy a punto de tomarte una fotografía y enviarla a una de esas revistas en las que solías salir-. Bromeó-.

Francis le dio una media sonrisa y desvió su mirada hacía la puerta de la cafetería.

-¿Llamaste a Britt?-. Preguntó Francis-.

-No aún no, ¿Por qué?-.

-Porque ahí viene-. Respondió haciendo un gesto para que mirara hacía la puerta-.

La rubia bailarina venía acelerada y con una expresión de preocupación en su rostro.

Santana se levantó para recibirla e inmediatamente la rubia la rodeo con sus brazos.

-¿Por qué no me llamaste?-. Preguntó-.

-Lo iba a hacer, pero no estaba segura de que decirte-.

-Con sólo decirme que me necesitabas yo iba a estar aquí y lo sabes, independiente de todo lo que haya pasado con Kay, no deseo que algo malo le pase-.

-Lo sé, tú serias incapaz de desearle mal a alguien, eres demasiado buena para eso-. Susurró en su oído-.¿Cómo lo supiste?-.

-Lo vi en televisión esta mañana cuando desperté-. Respondió distanciándose levemente-.

-¿Por televisión?-. Preguntó la latina sorprendida-.

-Sí, de hecho para entrar es un lio, una de las enfermeras amigas de tú papá hiso que me dejaran pasar, porque no querían-. Explicó-.

Francis había escuchado a Brittany y le pidió a la dependiente que por favor encendiera la televisión.

Y era cierto, varios canales cubrían la noticia y estaban agolpándose en las afueras del Hospital para saber que sucedía con la heredera del imperio Carpentier. Acompañado de eso, programas menos serios de corte sensacionalista lanzaban la teoría de que había fuentes que aseguraban que Kayle había atentado contra su vida.

-Estos idiotas cómo pueden inventar semejante estupidez-. Expresaba Francis enfurecida-.

-Han saltado de una hipótesis a otra durante toda la mañana-. Añadió Brittany-.

Francis se levantó.

-Voy a volver para decirle lo que esta pasando, gracias por el café Santana-. Dijo sincera-.

-No hay porque-. Respondió de igual manera-.

Brittany había fruncido levemente el ceño al ver esa interacción, ya le había llamado la atención al entrar que estuvieran las dos chicas ahí, solas y manteniendo lo que parecía ser una civilizada conversación.

-¿De que me perdí?-. Preguntó Britt-.

-Nada, simplemente no es momento para pelear, lo importante es ahora que Kay se ponga bien-. Respondió-.

La bailarina acercó una silla y se ubicaron muy cerca una de la otra. Brittany le tomó la mano a su latina en señal de apoyo, de hacerle de ver que ella estaba ahí.

-Sabes que le pasó-.

-Es su corazón, papá nos lo explicó, pero no lo procese todo, sólo sé que es algo grave y que no esta latiendo como debería, es cómo si estuviera cansado, ahora la están operando y nadie ha salido a explicarnos cómo va todo- Contestó cabizbaja-.

-Lo lamento mucho-. Dijo sincera y le pasó un brazo por la cintura-.

Santana ante esa acción apoyo su cabeza en el hombro de la rubia.

-Ella siempre es tan fuerte, tan protectora, ella cuido de mi cuando yo era un desastre, y ahora me siento tan impotente de no poder hacer nada, el sólo hecho de imaginármela en un quirófano y no quiero pensar que algo más pueda pasarle, no podría soportarlo- En un tono bajo intentado no volver a llorar-.

-Sé lo que ella significa para ti San-.

-Gracias por estar aquí conmigo pese a todo lo que ha pasado-. Murmuró-.

-Siempre estaré contigo, apenas vi lo que ocurrió corría hacía acá, no te iba a dejar pasar por eso sola-. Contestó dándole un beso en la frente-.

-Me siento más tranquila cuando estás conmigo-.

-Me gusta poder producir eso en ti, porque por como te veo necesitas tranquilidad y si puedo darte aunque sea algo de eso en este momento, es suficiente para mí-.

-No sé si lo merezca después de todo lo que he hecho-. Reconoció-.

-No es momento de reclamarte ni nada de eso, sólo de apoyarte y estar contigo San, no te voy a dejar sola porque sé que no estás bien-.

Santana se fundió más en sus brazos escondiendo su rostro en el cuello de la rubia, aspirando ese olor tan característico, aferrándose más a su cintura.

-Gracias por estar conmigo-.

-Somos amigas San, hemos sido siempre las mejores amiga, antes incluso de comenzar con nuestros dulces besos de señorita y las amigas nunca se dejan-. Contestó naturalmente-.

La latina le dio una media sonrisa y se distancio para mirarla a los ojos con completa adoración en ellos.

-Te amo, siempre lo haré-. Murmuró-.

-Y yo a ti -.

Santana se volvió a apoyar en el hombro de Brittany, necesitaba recargar energías antes de volver a la realidad, esa dura realidad que aún no quería asumir totalmente.

Francis había vuelto a dónde estaban los demás, no sin antes haber pedido unos cuantos cafés para llevarles. Se dio cuenta que Claire la tía de Kayle, ya estaba ahí y hablaba con su hermano, seguramente para informarse del estado de su sobrina.

Se acercó a Isabel para ofrecerle un café a lo que la mujer lo aceptó, agradeciéndole con una sonrisa, luego fue hacía Ben, quien hiso lo mismo.

Ahora venía lo difícil. Francis respiró profundo. James estaba en una esquina solo, después de la discusión con su hijo no había vuelvo a emitir palabras ni opiniones, se había mantenido distantes de todos. La rubia se lo ofreció, acción que produjo que el hombre levantara la vista.

-Acéptalo, seguro lo necesitas, todos llevamos muchas horas despiertos-. Dijo nerviosa-.

James seguía sin decir una palabra pero lo aceptó. Francis iba a dar la vuelta para retirarse e ir con las otras chicas.

-Francis-. Llamó-.

-¿Qué sucede?-. Preguntó descolocada-.

-Puedes sentarte junto a mí unos minutos, creo que debemos hablar sobre algo-. Le pidió extrañamente amable-.

La rubia se sentó junto a él.

-Te escucho-.

-Para mi no es fácil reconocer cuando hago algo que no esta bien, siempre he actuado velando por el bienestar de mi familia, sobretodo por el de Kay, ella fue la única capaz de hacer que quisiera seguir viviendo cuando mi esposa murió-. Explicó-.

-Lo sé, sé todo lo que es Kay para ti-.

-Mis métodos pueden no ser los más adecuados pero en ese momento lo que me importaba era el fin, el que ella estuviera a salvo-. Siguió-.

-¿A salvo de mi? Aun no entiendo todo tú odio por mí, yo de verdad la amo, ella es el amor de mi vida-. Le decía dolida-.

-Ella estaba tan enamorada de ti, nunca la había visto así antes por nadie, me hablaba de sus planes, de que cuando se graduaran se irían a recorrer el mundo para luego entrar a la misma Universidad, que se veía contigo formando una familia, tenía 16 años y ya pensaba todo eso, que me asustó, me dio pánico pensar que tú sólo la quisieras por ser una Carpentier y le rompieras todas esas ilusiones-.

-Pero yo no la amo por eso, la amo porque es sincera, atenta, protectora, tierna, hermosa, Kay es maravillosa-.

-Austin me dijo que tú coqueteabas con él a espaldas de Kayle y que le habías confesado que sólo estabas con ella por su apellido, me enfurecí tanto que le dije que te alejara de Kayle y no me importaba el cómo, hasta anoche seguía pensando que él decía de ti era cierto, pero verte ahora el cómo estás por ella, el que anoche no dijeras nada para hacer que ella me odiara más, me hace darme cuenta de lo equivocado que estaba y lo lamento Francis, lamento haber desconfiado de tus sentimientos por ella-.

-Te disculpó, yo también tengo que asumir mi parte de la responsabilidad que me corresponde, él me puso una trampa pero fui yo la que caí, y de la peor forma-.

-Lo único que deseo ahora es que pueda despertar y perdonarme-.

James puso una mano en su rostro para esconder las lágrimas que iban cayendo.

-Lo hará, eres a quien más ama y respeta, ella sabrá perdonarte-. Consoló la rubia-.


Los estados de inconsciencia son aún desconocidos para el mundo de la ciencia. No tienen la certeza de si las personas pueden escuchar, oír o sentir lo que sucede alrededor, es un misterio.

Kayle sabía que las cosas no iban bien, lo podía sentir porque su cuerpo estaba cada vez más cansado, no sentía latir su corazón, y el frío no se iba, de hecho algunas partes de su cuerpo las sentía como si estuvieran congeladas.

Algunas imágenes de las que antes no tenía consciencia comenzaron a pasar por su cabeza. Su infancia, sus padres, su tía Claire con sus cuadros, su abuelo enseñándole a montar la bicicleta, la escuela, Alison con sus locuras, sus días en aquella playa dónde supo lo que era por primera vez entregarse a alguien en cuerpo y alma, Francis y su primer te amo, ese amor vivido con intensidad, su accidente, Lima, Santana golpeándole con una puerta, su latina mal educada pero tan hermosa que había sido imposible no enamorarse de ella.

Una convulsión la sacó de sus recuerdos, sintió cómo su cuerpo se levantó de la camilla para azotarse en ella al caer y aquel sonido ensordecedor volvía a llenar la habitación.

-¡La maquina de resucitación ahora!-. Pedía el doctor López-. ¡Hacía atrás! pedía dirigiéndose a su equipo médico-.

Hicieron caso al profesional.

-Vamos Kayle, vuelve, tienes gente que te ama esperándote afuera-. Le pedía el doctor-.

-¡Carguen a 100!-. Repetía dado que no había funcionado la primera vez-.

La maquina seguía mostrando aquella línea horizontal que tanto odiaban los médicos y esa alarma que determinaba que el paciente ya no tenía signos vitales.


Santana había ligado su meñique con el de Brittany y se había levantado para volver al pasillo dónde todos esperaban tener noticias de la operación de la joven.

Quinn abrazaba a Rachel, Francis parecía tener una conversación con James, Alison estaba sentada jugando con sus manos para aminorar los nervios, Isabel caminaba de un lado para otro sin descanso.

Cuando el doctor López salía del quirófano y procedía a caminar hacía dónde estaban los familiares para informarles. A penas lo vieron todos se acercaron.

Santana conocía a la perfección a su padre y ese gesto que tenía no la tranquilizó para nada, al contrario un nudo se alojó en su garganta y las lágrimas ya corrían por sus mejillas. Brittany al notarlo la rodeo por la cintura para atraerla a su cuerpo.

-Marcos por favor dinos cómo salió todo-. Pidió impaciente Ben-.

El médico se quitó la gorra que usaban para operar, respiro profundo y esquivó la mirada de su hija, tenía mucho que explicar.


No me odien, en el fondo no soy una mala persona sólo me gusta el drama.

Espero actualizar pronto, así que nos estamos leyendo, Gracias otra vez por todos sus comentarios!

Saludos!

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