Capítulo: 25
Corre, ¿Hacía dónde?.
"No te hubieras ido, si hubiera hecho una elección diferente"
No sabías la razón del porque seguías viniendo, ah claro, era culpa, simplemente culpa, o tal vez porque te recordaba a Umi, si eso creíste, pero tu propia mente te jugaba pasadas, haciendo que creyeran que con venir a la casa de los Sonodas todo terminaría, pero no fue así, no, pero aún así te alegrabas que ninguno te culpara por todo, aunque te lo merecías, y era porque nadie sabía que la causante de todo esto fuiste tú, ninguno sabía que gracias a ti uno de sus integrantes murió en manos de otro miembro de la familia, nadie se percató de que detrás de esa sonrisa escondías dolor y frustración pero más culpa, si tan solo hubieras hecho una elección diferente que el anterior, pero el miedo pudo más.
— lo siento mucho Umi-chan— le dijiste al retrato de una joven peli azul que se encontraba sobre una altar que el dojo ponía para cada integrante fallecido, aquel malestar regresó, un Ascó horrible se apodere de tu boca, y no era por el café amargo que te dió está mañana la señora de la casa, no, era por ver tu reflejo reflejado sobre el cristal del mueble, no podías evitar sentir eso— tal vez si no nos hubiéramos visto ese día tal vez tú seguirías aquí— reiste, pero de la manera más débil, lo recuerdas?, Si, claro que lo hacías, recuerdas ese día de verano en las que solías trabajar en un café, donde una chica bastante atractiva vino a salvarte de aquel hombre.
Salias a tirar la basura del negocio, lo malo es que los basureros se encontraba atrás de dicho negocio, no te quedó de otra que salir de ahí e irlos a tirar, concentrada en tu labor no sentiste la presencia de alguien de tras de ti ni lo fuerte que te azotaban contra la pared, cerrastes los ojos por miedo y por el fuerte empujó, pero el abrirlos pudistes ver el rostro de un hombre, su mirada reflejaba maldad, temias por tu vida o tu integridad, creíste que te haría algo, pero no llego, ¿Porque?, Alguien había llegado a salvarte, era, una chica, pero no cualquier, ella era hermosa en todos los sentidos, te gustó, creíste en el amor a primera vista y creiste en los príncipes de cuentos de hadas, al fin conociste a tu príncipe azul o ¿Armadura plateada?, En fin daba igual eso, regresaste a tu presente, suspiraste una última vez, salistes de aquel dojo de la manera más sigilosamente posible, el día estaba más nublado cómo estas últimas semanas desde que empezó el año, el frío congelaba cada centímetro de tu piel descubierta, y solo era tus mejillas y manos, ni con ese gran abrigo podías mantenerte en calor, el frío cada vez se podía sentir, las calles se podían ver grises, o ya eran así, tal vez, o tus ojos deprimidos optaba por ver todo de manera fría y triste, claro a eso se debe a tu resiente depresión, ¿Te lo merecías?, Supongo que sí, después de todo tu llevaste a su final a la persona que más amabas en todo el mundo incluso en todo el universo, Umi lo era todo para ti, creías con que casarte con su primo estarías muy cercas de ella, pero todo salió mal, ¿Porque tus padres tenían que a ver escogido al primo de Umi?, Tal vez por el gran poder que poseían o porque ustedes tenían problemas económicos, ¿Tú? O ¿Tú familia?, Tú no tenías nada que ver con eso pero tu amor por tu familia hizo que los ayudarás dejando tu felicidad con esa chica de cabellera azul, la sorpresa que te llevastes al saber que ambos peli azules eran familia más bien para tu propia familia, ¿Qué cosa?, "Haste amiga de ella y acércate más a su primo", Ascó, eso fue lo que sentiste de tu familia, donde había quedado los valores, por ningún lado, supones, querías decirle la verdad a Umi que solo estabas a su lado por interés, solo eso, pero en el fondo de tu corazón querias seguir así, ¿Interés? ,No, solo querías estar cercas de ella, por el corto tiempo, debías de mantener una gran amistad pero tus sentimientos salieron a flote, ¿Por?, El beso que te dió umi en ese día de práctica, te sentiste feliz ella correspondía a tus sentimientos, solo necesitabas que te pidiera ser algo más que amigas pero tú cordura pudo más, habías olvidado del plan desde el principio, pero ahora que recordaste tuviste que rechazarla pero aún así de vez en cuando te besabas con ella en secreto importando que podías lastimarla más a futuro, te dió igual solo querías disfrutar este bello momento con ella.
Creíste en la felicidad pero no duro, aquel joven se intereso en ti así que tu tiempo con umi se a corto, ¿Ella lo supo?, No, la verdad es que querías mantenerlo en secreto, pero tus reuniones secretas con Umi jamás dejo de ser o hasta que dieron anuncio a tu fiesta de compromiso que fue todo sorpresa y que donde umi participó, umi se había enterado y no por ti si no por tu familia, tu madre sospechaba de tus sentimientos por ella, así que utilizo un plan de lo más bajo.
— Oh disculpé— te disculpastes por chocar con aquella chica de melena castaña que pasaba por tu lado, ella solo te sonrió amablemente, haciendo un ademán con su mano en señal de disculpa para dar media vuelta, algo dentro de ti te hizo pensar que ese rostro se te hacia conocido pero lo dejastes de lado— extraño.
Continúas con tu camino hasta tu solitario departamento, pero había algo que te molestaba y desde ayer, ¿Debías de visitar a Umi?, No, no podrías hacer eso, no cuando estabas vetada de aquel lugar, tal vez sería mejor solo llegar a casa y tirarte sobre tu sofá y dormir , dejando que los problemas se fueran por un tiempo y luego despertar al día siguiente, entonces porque estás aquí?, Sin darte cuenta habías llegado al cementerio de la ciudad, ahora solo mirabas la fría lápida y lees el nombre, "Sonoda Umi", tenía tiempo que ya no ibas ahí, dos meses para ser exactos, lo unica vez que la viste fue cuando intento salvarte de que tu prometido no te matará a golpes, solo de cerrar los ojos podías ver sangre por todos lados, agitaste la cabeza varias veces, intento olvidar esos recuerdos, estabas en total silencio, no había nada ni nadie o eso creíste, a lo lejos de la entrada del cementerio pudiste ver a dos personas una jamás la habías visto pero la otra, la chica de pelo naranja si, era la amiga de Umi, ¿Pero de que hablan ambas?, Lo único que notaste fue cuando la otra pasaba de largo, mientras la última solo se quedaba de pie llorando de una manera fuerte.
— Dios—tus ojos empañados por las lágrimas voltearon a mirar hacia el cielo, rogando que ese dolor se fuera, y que dejaras de sentir pena por aquella chica, ni siquiera la conocías, ¿Entonces porque llorar?, Ni idea.
Tal vez estaban más que unidas de lo que te imaginas.
