Un capitulo bastante corto… me está costando retomar el ritmo del fic. Pero hare mi mejor esfuerzo para mejorar los capítulos que faltan y ver si puedo terminar esta historia para agosto (porque de lo contrario el final no estaría sino para diciembre y debido a que no puedo escribir dentro de los meses intermedios a esos dos de seguro el final no sería el mismo)
Capitulo 24: guía oculto.
La situación del Taro parecía empeorar a cada segundo. Los médicos se encontraban desconcertados y no sabían qué hacer, nunca antes habían tenido que lidiar con un caso parecido. Su condición no coincidía con ninguna enfermedad conocida y ya habían descartado envenenamiento al igual que el efecto de algún tipo de maldición, eso ultimo a petición de la Hokage.
Al no saber si lo que padecía era contagioso, sumado a su delicado estado de salud, el pequeño había sido puesto en un cuarto aislado siendo vigilando constantemente. Por más que Shikamaru había insistido en que lo dejaran estar a su lado, simplemente le respondían que no era posible y que lo mejor que podía hacer ahora era esperar.
Esa espera se le estaba haciendo eterna y en medio de su frustración por no poder ayudar a su hijo, Shikamaru golpeó la pared más cercana. Había dejado el hospital hace solo media hora y en esos momentos se encontraba en su casa tratando de pensar en qué hacer con Sayumi.
Faltaba menos de una hora para que se cumpla su reunión con ella, tenía que ir para rescatar a Junko y para ello necesitaba un plan, pero su mente sencillamente había decidido no cooperar. No podía ir a buscar ayuda, eso era lo único que tenía seguro. Los delirios de Sayumi habían mostrado ser radicales y estaba convencido de que estaba vigilándolo en ese momento, a ella le bastaría que se acercara a alguien para decidir que Junko era prescindible e intentara deshacerse de ella, ese era un riesgo que no pensaba tomar.
Sin embargo, por la forma como se refería a Temari estaba convencido de que le era indiferente lo que ella hiciera. Sus únicas acciones contra ella habían sido para alejarla de una manera u otra. Quizás enviaría a otro grupo de ninjas controlados a atacarla, pero su atención estaría completamente enfocada en él. Por lo que lo que esa era su única oportunidad de pedir refuerzos y confiaba en que fuera capaz de lograrlo.
"pero Temari no sabe donde será la reunión, solo pude decirle el cuándo. Si comenzara una búsqueda le tomaría mucho tiempo por lo que deberé de asegurarme de dárselo"
Pensó recostándose a la misma pared que había golpeado. Estaba a punto de dejar su mente en blanco y tratar de pensar nuevamente en un plan cuando escuchó a alguien tocar la puerta.
…..
– no hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy.
Susurró Temari dándose cuenta de que lo mejor era acabar con esa situación esa misma noche. Tenía la corazonada de que Sayumi era la directa responsable de la enfermedad de Taro y por lo que le habían informado el pequeño necesitaba un milagro para sobrevivir esa noche.
El secuestro de Junko también era algo que la tenia alterada, la crueldad de los Negai con sus prisioneros era prácticamente su sello personal. A esa mujer solo le interesaba que la pequeña estuviera con vida, las condiciones la debían de tener sin cuidado.
– solo faltan treinta minutos para el momento de la reunión – dijo elevando un poco la voz – esperaremos un par de minutos después de eso y luego actuaremos.
Las personas detrás de ella asintieron ante esa idea. Todos eran conscientes de la situación y sin dudar se habían ofrecido a capturar a Sayumi. Pero hasta que el momento llegue debían seguir en esa pequeña habitación a oscuras fingiendo estar enjuiciando a Temari.
…
Tenía miedo. Junko nunca antes había experimentado tanto miedo como en ese momento. La mujer que la tenia capturada no dejaba de arrojarla y hablar de cosas que no entendía. Le aterraba su extraña sonrisa, el brillo en sus ojos y sobre todo su risa.
– papi… mami.
Susurró en medio de las lágrimas. Quería que vinieran a buscarla, quería volver a su casa. Sus lágrimas poco a poco fueron cayendo con más frecuencia hasta que finalmente se encontró llorando a todo pulmón, no le importaba que esa mujer se enojara con ella porque todo lo que quería era que sus padres la escucharan y fueran a buscarla.
Escuchaba como le gritaba para que se callara y agitaba el espejo donde estaba encerrada, sin embargo eso no le importaba. Junko no pensaba complacerla, siguió llorando incluso a pensar del dolor que esto le provocaba porque no detendría su llanto hasta que fueran por ella. Estaba decidida.
Con cada lágrima que de sus ojos brotaba y con cada grito que de su garganta las marcas que Sayumi tenía en su pecho comenzaran a brillar provocándole un fuerte ardor. Sin entender lo que la niña estaba haciendo, Sayumi simplemente dejó caer el espejo en el suelo haciendo que este se rompiera liberando a Junko.
– interesante – se dijo Sayumi jadeando y tratando de recuperándose del repentino dolor – tal parece que el poder de mis antepasados era más grande de lo que creí. Pensaba únicamente crear un ejército de guerreros a mi disposición con Sameru, pero esta parece que puedo usar a mis hijos para liberar mi propio poder – una vez que el dolor había desaparecido colocó sus manos en las marcas en su pecho – finalmente podre deshacerme de esta horrorosa marca de nacimiento que mantenía mi verdadera fuerza sellada.
Ante la expectativa de cómo sus planes parecían mejorar a cada paso descuido por un momento a Junko y cuando se acordó de ella no podía verla en ningún lugar de aquella habitación. Creyendo que se encontraba escondida cerca comenzó a buscarla sin mucho cuidado, pero a cada momento que pasaba su desesperación comenzaba a aumentar.
– acabo de enterarme de algo maravilloso… ¡ni creas que por tu culpa me perderé de esta grandiosa oportunidad!
Gritó al tiempo que creaba un espejo de cuerpo entero frente a ella. Había colocado un total de mil espejos en los alrededores, sin embargo era incapaz de encontrarla por medio de estos. Sin entender como no era capaz de encontrarla, abandonó la habitación para buscarla personalmente.
Una vez fuera de la habitación, Junko salió de su escondite. La habitación estaba llena de una gran cantidad de cajas y ella simplemente se había ocultado detrás de una de ellas. Estaba levemente confundida del motivo por el cual había ignorado únicamente la caja donde estaba. Entonces sintió como alguien la llamaba, en un primer momento había escuchado esa voz indicándole que era seguro esconderse detrás de esa caja y ahora le pedía que saliera de la habitación.
Sabiendo que esa voz la guiaría hasta un lugar seguro, siguió sus indicaciones convencida de que pronto estaría con su padre porque cada vez que lo buscaba era esa misma voz quien le decía donde encontrarlo, aunque esta era la primera vez que esta le hablaba sin que ella la llamara. De esa manera, salió de la habitación sin darse cuenta de la silueta de una persona detrás de ella que simplemente deshizo la ilusión con que la había ocultado detrás de esa caja y que ahora la seguía para llevarla hasta a donde debía estar.
"Lo que mi hermana está haciendo es imperdonable. No soy capaz de detenerla, ya he fallado en una ocasión y para mí no hay segundas oportunidades." Pensó la misteriosa figura indicándole mentalmente a la pequeña cuando debía detenerse, girar o esconderse "se que quiere ir con sus padres, pero primero debo reunirla con su hermano. Mientras los dos estén juntos estarán a salvo y de esa manera será más fácil mantenerlos fuera de esta batalla que no les concierne"
