Capítulo 25

Milán… Otra hermosa ciudad de la cual me llevo excelentes recuerdos que jamás olvidaré, casi lamento que el plazo de nuestra estancia ahí se venza, pero Britt y yo tenemos que dirigirnos a nuestro siguiente destino de inmediato: Florencia.

Mamá y papá han estado ahí en varias ocasiones por su trabajo, pero yo nunca había podido visitar la ciudad y ni siquiera lo había imaginado, hasta ahora que mi mejor amiga me ha contado todo lo necesario para disfrutar nuestra estancia ahí. De verdad que ni en mis mejores sueños hubiera podido imaginar un viaje tan largo y tan agradable con la chica que hace acelerar mi corazón, afortunadamente no tuve que imaginarlo porque ya lo estoy viviendo y vaya manera.

Entre las cenas en restaurantes lujosos, el hospedaje en hoteles de cinco estrellas y la idea de una falsa luna de miel ante todo el mundo, comienzo a creer que preferiría seguir viviendo esta mentira que parece sacada de un libro de Nicholas Sparks que regresar a la realidad. Sé que en unos días todo esto quedará en el pasado y entonces tendré que enfrentarme a la realidad pero justo ahora sólo quisiera seguir disfrutando del aroma que despide la piel de mi mejor amiga mientras nos encontramos abrazados todavía en el avión que está a punto de aterrizar en nuestro nuevo destino.

– ¡James! – Se escucha de repente un grito y ambos volteamos hacia atrás para averiguar qué está pasando.

– ¿Ves? Por tu culpa ya llamamos la atención de todo el avión. – Se queja un chico castaño al notar que su amiga ha conseguido que todos los veamos.

– ¡Quiero mi brazalete de vuelta! – Grita sin dudar la chica y el joven rueda los ojos antes de levantarse y caminar hacia nosotros.

– Hola, scuzi... Ciao, ya no sé ni cómo presentarme… – Dice torpemente y yo intento contener la risa que lucha por escapar de mis labios.

– No te preocupes, hablamos español. – Lo tranquiliza Britt.

– ¿De verdad? Yo… Lo siento… Mi amiga perdió su brazalete y parece que está debajo de sus asientos, ¿me permitirían? – Comenta señalando debajo de nuestros asientos y yo me levanto para ayudarlo en su búsqueda.

– Yo lo hago, espera…

– No tienes por qué… – Lo escucho decir detrás de mí pero ya he conseguido lo que necesita.

– No es nada, aquí tienes. – Le aseguro devolviéndole el brazalete y él estrecha mi mano.

– Muchas gracias, soy James… – Dice cortésmente.

– Blaine y Brittany. – Nos presento y lo veo sonreír aún más.

– Mucho gusto James. – Le hace saber Britt divertida al notar que no despega su mirada de mí y él parece regresar a la vida.

– Igualmente, buen viaje y de verdad muchas gracias Blaine, no sabes de la que me salvaste. – Dice intentando centrar su atención en mi amiga pero me parece percibir un sutil guiño hacia mí.

– No hay problema. – Respondemos mi amiga y yo al mismo tiempo mientras vemos cómo se aleja el chico de nosotros para ocupar su lugar.

– Wow… – Murmura Britt por lo bajo.

– ¿Qué? – Pregunto curioso.

– Puedo ver los corazones flotando en el aire. – Dice entre risas y yo desvío la mirada.

– No sé de qué hablas.

– Le gustaste a ese chico… – Insiste.

– Es una lástima porque te recuerdo que estamos en nuestra luna de miel cariño. – Le recuerdo y es inevitable que ambos terminemos riendo ante la situación.

En cuestión de minutos se escucha en los altavoces que estamos a punto de aterrizar y todos nos alistamos colocando los cinturones de seguridad. El azul del cielo comienza a ser remplazado por las imágenes de algunas construcciones de la ciudad y creo que todo es mucho mejor de lo que imaginé. Sin duda los paisajes de Italia son algo que no olvidaré y seguramente hablaré de ellos en repetidas ocasiones el resto de mi vida. Aeroporto di Firenze veo a lo lejos en cuanto tocamos tierra y sé que otra aventura está por comenzar.

Como siempre, al salir del aeropuerto ya con nuestras cosas un chofer nos espera para llevarnos al hotel y una vez ahí noto que la expresión de mi amiga cambia en cuanto bajamos las maletas del auto. – No mires pero el chico del avión viene hacia nosotros. – Dice con una sonrisa divertida.

– ¿Cómo? – Pregunto confundido y ella me toma del brazo mientras sigo su mirada intentando averiguar de qué habla.

– Sólo sonríe Blaine… – Me tranquiliza mientras observo que James camina hacia nosotros con una sonrisa y dos acompañantes.

– ¡Hey! Parece que vamos para el mismo lugar, ¿les molestaría si los acompañamos? – Dice entusiasmado el chico.

– No, claro que no. – Responde mi amiga.

– ¡Perfecto! Ellos son Tom y Ashley, mi hermano mayor y su novia. – Nos presenta a sus acompañantes.

– Ciao ragazzi, gracias por rescatar mi brazalete en el vuelo. – Saluda la castaña y nosotros reímos.

– No hay de qué, yo soy Brittany y él es Blaine.

– Mucho gusto. – Dicen ellos estrechando nuestras manos.

– Igualmente. – Es lo único que puedo decir al notar que James nos observa minuciosamente al ver que Britt y yo nos tomamos de la mano.

Quizá no es necesario tanto show pero lo último que quiero es tener una especie de "aventura" en Italia, menos ahora que estoy pasando los mejores días de mi vida. Lo que sé es que es evidente que Britt no se ha dado cuenta de lo que siento por ella porque incluso la noté entusiasmada con el hecho de que James se mostrara interesado en mí, y he de decir que eso me preocupa un poco. ¿Cómo le explicaría el que James no me hiciera sentir nada si es un chico guapo? No quiero ni pensarlo…

Por suerte, no tengo que preocuparme de eso inmediatamente porque según la señorita de recepción las habitaciones de los chicos se encuentran en el lado opuesto del hotel en el que coincidimos. Parece que después de todo no habrá mucho problema en lo que se refiere a ese chico, o al menos eso creo hasta que escucho pasos detrás de nosotros mientras nos dirigimos hacia nuestra habitación y de pronto su voz invade el pasillo. – ¡Oigan, chicos esperen! ¿Les gustaría ir a comer con nosotros? – Grita antes de alcanzarnos y nosotros lo miramos sorprendidos.

– Ah… ¿Justo ahora? – Tengo que preguntar.

– ¡Sí! Bueno, no. Quiero decir… Quizá cuando nos hayamos refrescado un poco… – Balbucea apenado.

– Yo no sé tú Blaine, pero yo me estoy muriendo de hambre. – Comenta Britt divertida y sé que no tengo otra salida al mirar la expresión de su rostro.

– Pues yo quisiera tomar una ducha antes de comer, si les parece. – Les hago saber intentando no sonar descortés.

– Claro, ¿les parece si nos vemos en una hora?

– De acuerdo. – Digo resignado y una amplia sonrisa aparece en su rostro.

– ¡Nos vemos James! – Agrega mi amiga a modo de despedida y cada quien se dirige a su destino.

Confieso haber aceptado contra mi voluntad, pero la verdad no me siento listo como para dar explicaciones a Brittany sobre esa parte de mí que apenas estoy descubriendo. Por supuesto que quiero decírselo pero no quiero que eso arruine este viaje que ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Es por ello que intentaré llevar la fiesta en paz con James para evitar que alguno salga lastimado, aunque si es que le gusto a ese chico entonces no prometo nada porque tampoco voy a engañarlo.

¡Dios! No sé qué me ha pasado en las últimas horas que me he estado sintiendo algo irritable, por suerte la ducha parece caerme bien porque al salir al encuentro con los chicos ya me siento un poco más relajado. No diré que no estoy alerta porque sí lo estoy, pero ya no me siento tan a la defensiva como antes. Quizá es por eso que comienzo a disfrutar un poco más de la ciudad e incluso de los chistes de nuestros acompañantes que se han portado muy amablemente con nosotros.

– Si no les gusta el lugar que Tom eligió, podemos cambiarlo por ustedes. – Nos comenta James en algún momento de la conversación.

– Gracias "hermano" – Se queja el rubio al escuchar su comentario y todos reímos.

– La verdad es que es la primera vez que venimos así que no tendremos problema con lo que elijan. – Comento para intentar tranquilizarlos y noto la emoción en la mirada del castaño.

– Yo tampoco había venido antes, ellos nunca me habían querido traer…

– Cállate James. – Le pide su hermano un tanto cansado y la risa de Ashley hace más ligero el ambiente.

– Discúlpenlos chicos, cosas de hermanos. Y no se preocupen, les aseguro que les gustará el lugar. – Dice tranquilamente y nosotros sonreímos.

– Seguro que sí. – Responde Britt animada

Al llegar al lugar la pareja se dirige hacia uno de los empleados y él nos guía hacia una mesa del lado del restaurante, ya que en el lado opuesto hay un bar un tanto discreto que parece tener un ambiente muy tranquilo; sin embargo, todavía no nos es posible pensar en otra cosa que no sea comer algo porque desde el desayuno en Milán Britt y yo no hemos probado bocado. Por eso el que el camarero nos atienda de inmediato es lo mejor que podría estar pasándonos del otro lado del mundo, al menos en ese momento. Los chicos nos han recomendado probar el menú que incluye un platillo con un nombre que ni siquiera puedo pronunciar pero Britt me explica que está hecho de pasta con salsa de carne y verduras a la mantequilla, cosa que suena bien para mí.

Durante la comida comenzamos a conocernos un poco más y nos enteramos que los dueños del lugar son amigos íntimos de los padres de los chicos, por lo que no es una casualidad que nuestro servicio de camareros sea sumamente eficiente. Ashley nos cuenta que ellos viven en Londres pero su novio y ella han estado estudiando algunos años en Nueva York porque siempre han estado encantados con esa ciudad, incluso James quiere ir a estudiar allá pero todavía le falta un año en el instituto para postularse a la universidad.

Al parecer la pareja realiza el mismo recorrido por Europa cada año, ya sea para olvidarse de sus problemas o simplemente por gusto, pero esta vez han decidido darle una oportunidad al más pequeño de la familia de acompañarlos y por lo visto James es el más feliz con la idea. A decir verdad, a simple vista no parece que el castaño sea menor que nosotros pero eso explica por qué está tan emocionado con todo y, aunque no quiera, eso me incluye a mí. Para este entonces ya hemos terminado con nuestra comida y nos hemos movido al área del bar para compartir una bebida, sin alcohol en el caso de James, mientras seguimos hablando un poco más.

Por supuesto que la conversación no sólo gira alrededor de ellos, Britt y yo también tenemos nuestro turno en esta historia y les contamos un poco sobre lo que han sido nuestros años en el instituto y sobre lo que mi amiga tiene planeado para su futuro. Y es justo en ese momento en el que tanto James como yo terminamos un tanto perdidos en la conversación que mantienen los demás y sin querer cruzamos miradas seguidas de una sonrisa, en mi caso de cortesía.

– ¿No te parece gracioso que hayas estado en el coro escolar como yo? – Me pregunta para llamar mi atención y yo respiro hondo.

– Es una gran coincidencia… – Digo intentando sonar interesado.

– ¿Tienes novio Blaine? – Suelta de pronto y yo casi me ahogo con lo que estoy tomando.

– ¿Por qué asumes que…?

– ¿Me equivoco? – Insiste y vaya que me sorprende su seguridad.

– Yo… No… No, no tengo. Terminé una relación hace algunos meses y no quisiera… Ya sabes… – Intento explicar torpemente y él suspira.

– Lo sé, nada serio. – Comenta algo triste y yo asiento mientras intento integrarme nuevamente a la charla que tienen los demás.

He de decir que el tiempo se pasa volando cuando la pasas bien y sin duda los Morgan y Ashley son muy buena compañía después de todo. Incluso James se ha comportado a la altura y no ha insinuado nada con lo que me pueda sentir incómodo, cosa que agradezco infinitamente. No sé ni cuántas horas han pasado entre tanta plática, sólo logro ver por los ventanales del lugar que ya se ha oscurecido y comienzo a sentirme un poco cansado, pero no quiero arruinarle el día a Britt que se ve tan divertida.

– Bueno chicos, nosotros tenemos una sorpresa esta noche y temo que tendremos que despedirnos. – Dice Tom apenado después de un rato.

– La cuenta ya está pagada por si quieren quedarse un rato más, ojalá puedan acompañarnos en otra ocasión. – Le sigue Ashley y todos nos ponemos de pie.

– Claro, será un placer acompañarlos otro día. Por ahora será mejor que vayamos a descansar… – Responde mi amiga amablemente.

Todos nos dirigimos a la salida y una vez ahí comenzamos a despedirnos ya que nuestros caminos se separarán esta noche. – Ciao. – Dicen cada uno de ellos y el último en despedirse de mí es James.

– Ciao. – Murmuro como con los demás pero justo cuando voy a darle el beso en su mejilla él gira su rostro y corta la distancia entre nuestros labios provocando un silencio ensordecedor a nuestro alrededor. No sé cuántos segundos pasan pero sigo sintiendo su aliento sobre mí y simplemente no puedo, no puedo corresponderle. – Lo siento. – Digo separándome de él y me alejo de ellos a toda prisa.

– ¿Por qué hiciste eso? – Escucho que le reprende alguien pero no es su culpa, yo mejor que nadie sé que en el corazón no se manda.

En un momento escucho pasos detrás de mí y de pronto una mano me detiene. – Blaine, espera, ¿estás bien? – Dice Britt preocupada y yo inhalo profundamente.

– Sí, sólo… ¿Podemos ir a descansar un poco al hotel? – Casi le suplico.

– Seguro, vamos. – Responde de inmediato y tomamos un taxi.

El camino al hotel se me hace eterno y el silencio entre los dos no se rompe para nada, no sé qué está pensando Britt pero comienza a preocuparme porque no ha dicho nada desde que subimos al auto. ¿Qué es lo que le voy a decir? No tengo idea. ¿Será el momento indicado? ¡Claro que no! No puedo decirle la verdad en este momento, ¿o sí? ¿Qué va a pensar? Todas esas preguntas comienzan a dar vueltas en mi cabeza y no logro encontrar la respuesta adecuada para cada una de ellas, sé que sólo Britt podría ayudarme con todo esto y para ello tendría que decirle todo, o al menos una parte.

Al llegar a nuestro destino ambos nos seguimos de largo a nuestra habitación y una vez ahí ella se acerca a mí tranquilamente. – ¿Quieres hablar sobre lo que pasó con James? – Dice suavemente.

– No lo sé… – Respondo de inmediato.

– ¿Te recordó a Kurt? – Pregunta sin rodeos

– No, para nada. Parece que James sí tiene corazón…

– ¿Entonces qué pasó? – Quiere saber y yo me siento en el sofá de la pequeña sala.

– Lo intenté… – Me defiendo aunque sé que no me está acusando de nada.

Ella me mira un tanto confundida y se sienta a mi lado haciendo que la mire a los ojos. –¿Qué intentaste?

– Corresponderle el beso, pero no pude. – Le confieso.

– ¿Qué te lo impidió?

– Britt… No sé cómo decirte esto… – Pienso en voz alta y comienzo a sentirme un poco mareado.

– Sólo dilo. – Sugiere ella con tanta naturalidad que no sé qué podría salir mal, después de todo ella me está pidiendo que se lo diga, ¿no?

– Desde hace tiempo he tenido una idea en la cabeza y poco a poco confirmo que no sólo es una idea… – Comienzo a decir y veo que su expresión no cambia así que tomo aire y simplemente cuento hasta tres: 1… 2… 3… – Britt, ¿qué se hace cuando dudas si te gusta el sexo adecuado? – Termino preguntando y ella parece no comprender.

– ¿Qué?

– No pude corresponderle el beso a James porque creo que comienzan a interesarme las mujeres… – Le explico detalladamente y veo que abre un poco los ojos.

– Yo… Yo jamás creí escucharte decir algo así… – Dice sinceramente.

– Lo sé y, antes de que me preguntes, sí estoy seguro de lo que siento.

– Blaine, yo no soy nadie para juzgarte y así me digas la cosa más difícil de asimilar, tú y yo vamos a ser mejores amigos siempre. – Se apresura a decir después de mi comentario.

– Lo sé, pero… Britt, quiero que seas muy honesta conmigo. ¿Crees que yo podría atraerle a una chica como tú? – Tengo que preguntar y siento que mi corazón late mil veces más rápido que de costumbre.

– Serías perfecto para alguien como yo. – Me contesta con una sonrisa en el rostro y simplemente no puedo explicar lo que estoy sintiendo.

– ¿De verdad?

– Te lo juro, no tienes que dudar de ti mismo Blaine. Eres el chico más maravilloso que he conocido en todo el mundo y la chica que esté a tu lado será la más afortunada del universo. – Me asegura sin titubear.

¡Dios! Tengo unas ganas de decirle que quiero que ella sea la chica más afortunada del universo, pero lo único que sale de mi boca son dos palabras. – Gracias Britt…

– No hay nada que agradecer, sólo digo la verdad. – Comenta tranquila y se acerca para abrazarme. – ¿Por qué no me habías dicho antes? – Pregunta con curiosidad.

– Creo que yo también lo estaba asimilando y tenía un poco de miedo…

– Me alegra que me lo hayas dicho, prometo no volver a molestarte con ningún chico. – Me asegura dejándome libre de su abrazo y yo me niego a soltarla.

– Gracias, pero tampoco lo hagas con chicas… – Le pido un poco nervioso y ella me mira con una sonrisa que no había visto antes.

– No se preocupe señor Anderson, le recuerdo que durante este viaje usted es mi esposo y nadie va a poder alejarlo de mi lado.

– Gracias Britt, no tienes idea de cuánto te quiero. – Digo con el corazón en la mano y siento sus brazos a mi alrededor nuevamente.

– Yo también te quiero Blainey, mucho.


¡Hola! Gracias por seguir leyendo esta historia, todavía nos quedan otros dos capítulos con esta pareja en la bella Italia. ¿Quizá haya otra sorpresa? Ya lo verán... Una graaaaan disculpa por la tardanza, pero aunque ahora si he tenido tiempo creo que tuve un bloqueo con todas las historias, no he podido avanzar ninguna porque no me convence nada. La buena noticia es que ya estoy saliendo de eso y espero poder actualizar las otras historias pronto. ¡Les mando un abrazo! Y hasta la próxima ;)