Nat-Marie: Bueno, gracias por la espera :) Espero que disfrutes este

Yo me quiero despedir de Tim pero al mismo tiempo me da lástima. Igual, no se va del todo, tiene un pequeño rol que todavía no juega...

Sara: ¡Me alegra! Gracias por comentar!


Capítulo 23: Marlene McKinnon tiene bolas

17 de Febrero, 1997

Despacio, la pelirroja cerró la puerta que daba a la Sala de los Menesteres, escuchando un ruido seco seguido por una maldición.

Con pasos sigilosos, siguió los ruidos, y esquivando algún que otro objeto olvidado por antiguos estudiantes, llegó a su destino.

Draco le daba la espalda. Se había quitado su chaqueta y corbata, y su cabello estaba desordenado, como si lo hubiera jalado. La puerta del armario evanescente estaba abierta, y algo yacía sobre su piso oscuro.

-¿Todavía no funciona?-le preguntó, ante lo que el rubio pegó un salto.

-¡Merlín, Morgan!-exclamó Draco, llevándose una mano al pecho-Casi me matas del susto.

La bruja se miró los pies, sintiéndose culpable. Draco estaba bajo mucho estrés; la fecha límite que Voldemort le había dado se acercaba, y si ese armario no funcionaba para entonces, Draco y su madre pagarían las consecuencias.

Decidió que la próxima vez se anunciaría desde lejos.

Se acercó tímidamente y le ofreció un paquete envuelto en tela.

-¿Qué es esto?-preguntó, mirando el paquete con un deje de desprecio.

-Tu cena. No fuiste al comedor, así que pasé por la cocina antes de venir.

El chico le dio la espalda.

-No tengo hambre.

Morgan volvió a levantar la mirada y la clavó en su espalda, frunció el entrecejo de manera casi imperceptible.

-Aún así tienes que comer. Estás perdiendo peso.

-No tengo hambre-repitió Draco distraído, sacando al canario muerto del armario.

-Draco, se que no has comido desde el desayuno-insistió la pelirroja, tomando un paso en su dirección.

-¡Déjame en paz!- le habló con fuerza, volteando para verla con los ojos en llamas-Tengo cosas más importantes que hacer que jugar a la casita.

Morgan lo miró dolida, y Draco pareció arrepentirse de sus palabras de inmediato, pues su expresión se suavizó y se acercó a ella.

-Lo siento, no lo dije en serio-habló con más suavidad, pero todavía tenso. Morgan tomó un paso atrás, y él estiró un brazo-. Morgan, vamos, lo siento. A ver, ¿qué trajiste?

La pelirroja le tiró el paquete, golpeándole en el pecho, para luego voltear y salir de la habitación con pasos apurados. De repente, rechazar la oferta de Daphne de escabullirse hasta Hogsmeade y emborracharse en La Casa de los Gritos le pareció mala idea. Tal vez, si se apuraba, podría alcanzarla.

Sacudió la cabeza. Le vería los ojos rojos y sabría porqué estuvo llorando, y en ese momento no necesitaba otro de sus sermones.

Deseaba poder hablar con el tío Remus, tal vez él podría ayudarlos, pero Draco no quería que nadie supiera que estaba tramando algo. Fue muy claro respecto a eso.

Escuchó pasos detrás de ella y aceleró los suyos, pero fue inútil. En unos instantes, una mano se posó sobre su brazo y la volteó.

Morgan se rehusó a hacer contacto visual, y se encogió cuando Draco la atrajo en un abrazo y besó su frente.

-Solo intentaba ayudar-masculló contra su pecho, sin devolverle el abrazo.

-Lo se. Lo siento-Se alejó un poco, tomando su rostro entre sus manos y quitándole las lágrimas de las favor, no llores.

-Lo siento-se alejó de él y se limpió las lágrimas ella misma, prefiriendo mirar por una de las ventanas. La noche había caído sobre los terrenos del castillo, y la luna no podía ser divisada.

-Tengo que volver-le dijo Draco con cuidado, no queriendo molestarla aún más.

Morgan se encogió de hombros, tragándose el amargo sabor del rechazo.

¿Le levantará la voz a Parkinson?-se preguntó, pero no le dio voz al pensamiento.

Suspirando, Draco se acercó a ella y plantó sus labios sobre los suyos. Morgan le devolvió el beso de inmediato, recibiendo el familiar gusto a manzanas al que aprendió a disfrutar. Intentó llevar las cosas al siguiente nivel, pero Draco se alejó y colocó sus manos sobre sus hombros.

-De verdad tengo que volver.

Morgan casi volvió a su pozo de emociones negativas, pero entonces Draco le dio una sonrisa rápida y un beso en la mejilla, y de repente todo volvía a estar bien.


1° de Septiembre, 1976

Lily se calmó luego de un par de minutos encerrada en el baño de las chicas, y Morgan solo se fue cuando la Gryffindor le aseguró que no se tomaría desvíos camino a su reunión de prefectos.

Sintiéndose algo insegura, recorrió el tren. Algunos compartimentos estaban vacíos, pero no sabía si sería buena idea sentarse sola, pues temía lo que su malévola mente fuera a crear para hacer a Bertúpido pagar por su infidelidad. Tampoco podía ir con Timothy, porque ir con él era ir con la peste misma, aunque Morgan no pudo evitar notar que no estaba tan molesta con él como debería.

¿Estaría más molesta si Sirius hubiera hecho lo mismo?

Sacudió la cabeza, deshaciendose de esa idea. Sirius no tenía nada que ver con esa situación, solo era su amigo, a veces, cuando no se comportaba como un completo imbécil prejuicioso.

De la nada, se sonrojó, recordando que solo la noche anterior, aburrida y sin poder conciliar el sueño, dejó que sus manos vagaran por su cuerpo, sin darse cuenta de que lo hizo pensando en el pelinegro hasta que fue demasiado tarde, pero en ese momento se encontraba tan cerca que no quiso detenerse.

Lo que era seguro, es que si Black se enteraba, nunca le dejaría olvidarlo.

Definitivamente, no quería ir con los Merodeadores. Pettigrew debía estar ahí en esos momentos, y tampoco quería pasarse la tarde en un espacio confinado con Sirius (¿Lo mataría, o lo asaltaría frente a todos? se preguntó ella casualmente, mientras se detenía para comprar una empanada de calabaza), y mucho menos quería lidiar con James, a quien Morgan consideraba apodar "La vieja chusma" o "satélite".

Tal vez podía buscar a Alice o Dorcas, pero descartó la idea. Eran chicas amables y simpáticas, pero no se conocían lo suficiente, y no quería quedar de tercera.

En ese momento, una puerta se abrió y de ella salió un joven alto para su edad, con familiares facciones aristócratas y el cabello negro corto y peinado de forma prolija.

-No estoy seguro, Rosier-estaba diciendo, retrocediendo a través del angosto pasillo.

Desde dentro, una voz habló.

-Déjalo ir, Evan-Morgan estaba casi segura de que el que hablaba era el padre de Daphne-. Ya volverá, cuando se de cuenta de lo que le conviene.

Alguien cerró la puerta, y solo entonces el chico notó la presencia de la pelirroja.

Morgan le dio una sonrisa nerviosa, no completamente segura de lo que acababa de ocurrir. ¿Acaso ese grupete ya trabajaba para Voldemort? Sí era así, tenía que informarle a Dumbledore cuanto antes.

-Eres de Slytherin, ¿verdad?-le preguntó el chico, observándola resguardado, arreglándose las solapas de su saco. Vestido con su traje negro, le recordó a Draco y a Blaise.

Ella asintió y le ofreció una mano.

-Soy Morgan, creo que estoy un curso adelante.

El chico aceptó la mano y le dio una sacudida débil.

-¿Morgan, tienes un apellido?

-Edevane.

-Es un placer, señorita Edevane. Mi nombre es Regulus, de la noble y ancestral casa Black-su tono era extremadamente formal, el opuesto de su hermano mayor.

-Igualmente-le dijo ella, soltando su mano y metiéndola dentro de uno de los bolsillos de sus jeans. ¡Merlín, como odiaba esos jeans acampanados! Tampoco le gustaba llevar la ropa de arrastro, por lo que no ir caminando a patadas era difícil. Señaló la puerta del compartimento con la cabeza, la cortina estaba baja, por lo que no podían verla-¿Está todo bien? ¿No te están molestando?

Regulus puso la frente en alto, mirándola desde arriba.

-Agradezco su preocupación, señorita Edevane, pero puedo manejarme solo. No necesito ayuda, en especial no de alguien que fraterniza con traidores y sangre sucias.

Morgan se cruzó de brazos y asintió lentamente. Así que así venía la cosa...tendría trabajo que hacer.

-Ya veo. Al menos los traidores y sangre sucias son amigos de verdad, no bravucones que disfrutan intimidandome.

Regulus parecía a punto de bufar, pero se recompuso.

-No tiene idea de lo que habla.

-¿Ah, no? En ese caso deberá disculparme, solo soy una ingenua mestiza.

-Una que parece disfrutar metiéndose en los asuntos de los demás.

En realidad ese es James, pero dudo que le importe.

Suspiró, viendo que si seguía así, la cosa terminaría justo como había acabado con Snape: siendo un absoluto desastre.

-Como quieras-le dijo, forzándose a suavizar el tono-, pero si te molestan, puedes venir a buscarme.

-No necesito ayuda, y mucho menos la de una…

Morgan pasó por su lado y continuó caminando, sin darle oportunidad a terminar de hablar.


Al final, acabó sentándose con Alice, Dorcas y Marlene. La primera la vio pasar y salió del compartimento para invitarla a pasar el rato.

Morgan debía admitir que la pasó bien. La perorata de Alice la mantuvo distraída, y Dorcas se aseguró de que la rubia no fuera muy abrumadora. Marlene no les prestó mucha atención, demasiado enfrascada en su revista.

-Creo que Sirius y yo volveremos-dijo finalmente, luego de un par de horas.

Alice quien le estaba contando a Morgan sobre los ridículos vestidos que la madre de Frank usaba, se detuvo en seco. Junto a Marlene, Dorcas levantó la vista de su libro; Morgan no estaba completamente segura, pero sospechaba que estaba leyendo sobre rocas.

-¿Qué?

Marlene giró la revista y se las mostró.

-Hice este test. Mi resultado dice que al final mi brujo ideal se dará cuenta de su error y seremos felices.

Morgan intentó fusionarse con el asiento. En ese momento, incluso la aparición de los mortífagos sería bienvenida.

La pelirroja sintió como su cabello cambiaba de color, y al ver su reflejo en la ventana notó con horror que se había teñido de varios colores. Una parte era verde, seguramente por celos; mientras que otra era rosa y otra púrpura, delatando sus verdaderos sentimientos por el pelinegro; otras partes eran amarillas, dejando en evidencia su incomodidad; mientras que sus puntas se tornaron blancas, lo que daba a entender que estaba batallando contra algo internamente.

-Dijiste que ya lo habías superado-dijo Alice lentamente.

Marlene se encogió de hombros.

-Sí, pero luego en la fiesta de Potter dijiste que se enamoraría de alguien y…

-¿Asumiste que serías tú?-le preguntó Morgan sin pensar, casi incrédula.

Marlene le dio una mirada sucia.

-Sí. ¿Acaso es tan difícil de creer? ¿O pensabas que se enamoraría de tí?

La pelirroja no dijo nada, regresó a su tarea anterior de ser engullida por el asiento, lo que pareció satisfacer a Marlene, quien volvió su atención a sus dos amigas, que la miraban preocupada.

-¿Qué?-les preguntó.

Alice y Dorcas compartieron una mirada, mientras Morgan rezaba por que el tren se estrellara o descarrilara. A este punto se conformaría con cualquiera.

-Bueno, recuerdo lo que dije Marl, per…¿no crees que sí-Alice se detuvo, buscando la manera de suavizar el golpe-, sí fuera así, ya lo sabrías?

Se encogió de hombros.

-Tal vez no se atreve a acercarse porque cree que lo voy a rechazar, o porque quiere darme espacio.

-Eso no suena como Black-dijo Dorcas, pasando una página de su libro.

Marlene se cruzó de brazos, a la defensiva.

-Oooh, ¿por qué tu lo conoces mucho mejor que yo?

-¿Sería tan difícil de creer?-preguntó la chica, con tono aburrido.

-No eres su tipo-dijo Marlene, tajante.

Todo lo que sea humano y tenga alma es el tipo de Sirius-pensó Morgan, recordando la variedad de gente que vio desfilar dentro y fuera de la habitación del Gryffindor durante el verano.

Luego la imagen de aquel chico con Sirius contra la puerta le vino a la mente, y una sonrisita vaga le apareció en el rostro.

Esperaba llegar a Hogwarts pronto. Necesitaba su privacidad.

-Como sea-fue la respuesta de Dorcas, quien suspiró con cansancio, como si lidiar con el capricho de Marlene fuera su pan de cada día.

-Lo que Dorcas quiere decir-intervino Alice, inclinándose sobre su asiento-,es que tal vez deberías intentar olvidarte de él. Hay muchos peces en el mar, estoy segura de que cualquier chico que elijas será muy afortunado.

Marlene le frunció el ceño.

-Puedo tener a quien quiera-protestó.

Alice le dio la razón.

-Por supuesto.

-Y lo...

-Mira-le dijo Morgan finalmente, antes de que Marlene continuara con su berrinche-, si de verdad quieres saber si Sirius está enamorado de tí, ve y pregúntale. Él no es del tipo que anda con rodeos, así que tendrás una respuesta rápida, y luego de eso podremos avanzar con nuestras vidas.

Marlene la miró desafiante y asintió.

-Muy bien. Iré a preguntarle ahora mismo. Pero ustedes vendrán conmigo para que vean que se equivocan.

-¿Se equivocan con qué?

La puerta, que estaba entreabierta, terminó de abrirse, y la vieja chusma,..es decir, James, apareció junto a Lily y Sirius.

La pelirroja parecía haber estado llorando, pero bajó la cabeza y se adentro al compartimento, tomando asiento junto a Morgan y moviéndose hasta que sus pies estuvieron sobre el asiento y su cabeza sobre el regazo de la otra chica.

Alice le dio una mirada, y luego otra a Morgan, quien negó con la cabeza de forma casi imperceptible, dándole a entender de que no era buen momento.

La metamorfomaga volvió su atención a los intrusos. Marlene tragó en seco, de repente no parecía tan intrépida.

Sirius tenía los ojos clavados en Morgan, y ésta, recordando lo que había hecho la noche anterior, se sonrojó y apartó la mirada. Casi podía verlo por el rabillo del ojo, como sus hombros se sacudían en una risa silenciosa.

Alice le dio a Marlene una sonrisa alentadora, y la rubia se colocó un mechón rubio detrás de la oreja, enderezó la espalda y miró al pelinegro.

-Sirius-le llamó, ganando una mirada rápida y desganada.

-¿Mm?

-Tú me amas, ¿verdad?

Que bolas tiene-pensó Morgan, pasando una mano por el cabello lacio de Lily, quien resollaba levemente, pero parecía estar calmándose; las penas de la otra chica distrayéndola de las suyas.

Las cejas de James se dispararon y perdieron en su línea de cabello, y miró a su hermana como preguntando "¿De dónde salió esta loca?"

Sirius no dudó en responder. Bufó, y sonriendo divertido preguntó:

-¡No! Pff, ¿quien te dijo eso?

Morgan sabía que no lo decía así por malicia, pero aún así creyó que pudo tener algo más de tacto.

La postura de Marlene flaqueó, y en el compartimento, las otras chicas dejaron de respirar.

-P-pero…

-¿De donde sacaste esa idea?

-Es que, Alice dijo,...y luego la revista…

-¿Le haces caso a lo que las revistas te dicen?-le preguntó burlón.

Los ojos de la rubia se humedecieron, y Morgan contempló la idea de huír con James, sintiendo pánico ante la idea de lidiar con dos adolescentes deprimidas.

Sirius presionó los labios en una fina línea por un momento, y luego exhaló con fuerza.

-Mira, no se de donde sacaste esa idea, pero lo nuestro fue meses atrás, y fui muy claro cuando te dije que solo era algo casual.

Los hombros de Marlene se sacudieron, y Morgan consideró saltar del tren.

-Oh...ok.

-¿Estamos bien?

La Slytherin lo miró incrédula. ¿De verdad le estaba preguntando eso?

Marlene asintió, y Sirius sonrió y le mostró un pulgar hacia arriba. James y Morgan compartieron una mirada rápida.

-¡Genial! Bueno, ya te devolvimos a Evans-asintió en dirección de Lily, quien todavía miraba a Marlene boquiabierta, y luego subió la mirada a Morgan. Le guiñó un ojo y sonrió de vemos luego.

Los otros dos se fueron sin cerrar la puerta, y las cinco se sumieron en un silencio incómodo.

Me hubiera quedado muerta.


Una vez que salieron del tren, Timothy la alcanzó. Morgan no le dijo nada, continuando su camino, arrastrando su baúl, al que ató la jaula de Júpiter, quien ya debía de estar durmiendo con las otras lechuzas del colegio.

Timothy se miró los pies.

-¿Podemos hablar?-le preguntó, acercándose para que nadie más escuchara.

-Ya estás hablando-se encogió de hombros ella.

El castaño asintió, tragando en seco.

-Mira, de verdad lamento lo que Bertram le hizo a Lily.

-¿De verdad?-le preguntó con sarcasmo.

-Mira, él es mi amigo; ¿qué se supone que iba a hacer?

-No lo sé…tal vez, ¿hacerle frente?-Morgan se detuvo y volteó a verlo-Tim, veo la forma en que te trata, a tí y al resto. ¿Por qué lo dejas?

El chico apartó la mirada y se encogió de hombros, metiendo las manos en los bolsillos de sus jeans.

Morgan suspiró, derrotada y exasperada.

-Nunca te haría algo así-le dijo serio-, como lo que Bertram le hizo a Lily.

Ella lo sabía, pero escucharlo de él le hizo sentir culpable, y los ojos de cachorro que le estaba dando eran de terror. Dudando un poco, Timothy se acercó y plantó un casto beso sobre sus labios. Morgan se forzó a sonreír, lo que el chico tomó como una buena señal, y pasó un brazo por su cintura mientras continuaron caminando rumbo a los carruajes.

Morgan estaba tensa, pero dejó que la guiara.

-Estaba pensando-le dijo él-, ¿qué te parecería tener un picnic este sábado? Podemos ir al lago y...

-¡A un lado!

Sirius apareció en medio de la pareja y le dio un caderazo a Timothy, haciéndolo tropezar. Ignorando la débil queja del Ravenclaw, Sirius pasó un brazo por los hombros de la serpiente y la atrajo hacia su costado. Morgan se dejó llevar con facilidad, y de forma inconsciente colocó una mano sobre su torso, dejándola ir debajo de su chaqueta, sintiendo los músculos que años de Quidditch ayudaron a desarrollar.

Le sonrió con soltura, y Sirius bajó la mirada, frotando su hombro.

-¿Sabes? Eres muy pesado-le dijo Morgan.

-Ooh, a tí no te molesta. Admítelo.

Más adelante, esperando junto a un carruaje, Morgan divisó a Lily y Alice, que observaban la escena de cerca.

-¿Se te ofrece algo? Además de ser un estorbo.

Sirius le dio una sonrisa lobuna y, con increíble rapidez, inclinó su rostro hacia el suyo. Antes de que Morgan tuviera tiempo de asustarse por la cercanía, Sirius le mordió la oreja, arrastrando sus dientes por la piel sin causar dolor, y volvió a alejarse, como si nada hubiera pasado.

Volvió la vista al frente, pero Morgan lo observaba atónita, deseando que nadie lo hubiera visto. ¿Acaso estaba loco?

Sirius la miró de reojo, totalmente despreocupado.

-Solo quería advertirte: no bebas el jugo de calabaza.

-¿Qué? ¿Por qué no? ¿Que hicieron?

-¿Por qué asumes que hicimos algo?

Ella le dio una mirada.

-Solo no lo hagas. Pero tú sí, Alberts. Bebe todo lo que quieras-le dijo al castaño, que volvía a alcanzarlos.

Timothy estaba ocupado terminando de guardar las cosas en su mochila, pero levantó la mirada.

Sirius lo ignoró, y dándole un último apretón al hombro de Morgan, se alejó del par, en busca de los otros Merodeadores.

-¿Qué fue eso?-le preguntó Timothy, mirando entre ella y la figura en retirada del Gryffindor.

-¿Qué cosa?-devolvió Morgan, con una forzada sonrisa que esperaba pareciera encantadora.

-Eso-le dijo, haciendo ademanes con los brazos-¿Qué tan cercana eres con Black?

Morgan se encogió de hombros, pero apartó la vista.

-No tanto, la verdad. Él simplemente es así con todo el mundo.

-Claro-respondió Timothy, en un tono que dejaba entrever que no terminaba de creerle-. Creo que voy a sentarme con los chicos.

Se alejó rumbo a un grupo de estudiantes que parecían estar en medio de un debate, mientras Morgan se detenía junto a Lily, que la mirada como si esperara que le confesara algo.

Morgan notó que no sintió la necesidad de reconfortarlo, ni de ir detrás de él. Decidió que arreglaría las cosas al día siguiente.


-Bienvenidos, bienvenidos-Dumbledore les sonrió cálidamente a las cuatro mesas, sus ojos yendo de rostro en rostro. Morgan gruñó internamente. Tenía hambre y quería bañarse antes de llena de alegría ver tantos rostros viejos, al igual que me alegra ver los nuevos-agregó, sonriendo cómplice al frente de la mesa de los leones. Entonces, su expresión se ensombreció debo admitir que es una pena, ver que este curso el comedor no está tan lleno como el anterior-se tomó un momento para ordenar sus pensamientos, mientras los estudiantes miraban de un lado al otro, notando que el anciano no se equivocaba, y de hecho parecía que había más espacio en las ataques por parte de Voldemort y sus seguidores, tanto a magos como muggles, han incrementado de manera significativa durante los últimos meses-los estudiantes comenzaron a cuchichear entre sí, casi todos igualmente preocupados. Morgan notó que Rosier y sus compinches estaban sonriendo. Vio que James se inclinó sobre la mesa para hablar con Remus y Sirius, y que Lily asintió a algo que Dorcas dijo con expresión Ministerio de la Magia intenta ocultar esto, y aunque estoy seguro de que lo hacen solo con las mejores intenciones en mente, creo que todos tienen derecho a la verdad.

Tiempos oscuros acechan, más cerca de lo que creen, y es imperativo que estén preparados para lo que les espera afuera de estos muros-Dumbledore sonrió de manera no deben preocuparse; aquí en Hogwarts, pueden contar con nuestros profesores, que se asegurarán de que se conviertan en los mejores magos y brujas que puedan ser.

El anciano pasó a hablar sobre los lugares que estaban fuera de los límites para los estudiantes, y la recientemente extendida lista del señor Filch, quien aparentemente no quería más estudiantes con el cabello en llamas por los pasillos, ni truchas en los baños de las chicas.

La comida apareció sobre la mesa, y la pelirroja no desperdició su tiempo, sirviéndose una porción de sus favoritos.

Tomó la jarra de jugo de calabaza y dudó, recordando la advertencia de Sirius. La bajó, sin advertir al estudiante de tercero a su lado que acababa de tomarla, y se sirvió agua.

Comenzó a cortar su carne, y no pasaron más de diez minutos cuando escuchó un horror.

Todos voltearon a ver. Solo unos asientos frente a Morgan y a la izquierda, una chica observaba horrorizada como el jugo volvía a salir por su nariz, mucho más espeso de lo que debía ser. Morgan no pudo evitar compararlo con el gel para el cabello de James, viendo que era sustancia era demasiado viscosa como para ser considerada un líquido.

Más gritos se escucharon, y antes de que pudiera decir "James Fleamont Potter" casi todo el colegio intentaba quitarse el material de las narices. No sabía qué demonios hizo su hermano con su banda de patanes, pero cada vez que intentaban tocar el gel que solía ser jugo de calabaza, este volvía a meterse dentro de las bocas o narices de los estudiantes.

Ni siquiera los profesores se salvaron, aunque Dumbledore era el único que le encontraba algo de gracia.

En la mesa de Gryffindor, James, Remus, Sirius y Pettigrew se partían de risa, y una McGonagall furiosa caminaba a toda velocidad en su dirección, su túnica verde esmeralda volando detrás de ella. Se veía aterradora, y la serpiente no entendía cómo era que los otros cuatro no le tenían miedo.

Los cuatro patanes salieron del comedor detrás de la mujer; Remus parecía ser el único que sentía una pizca de culpa.

Morgan volvió a su puré, queriendo terminar de comer lo más rápido posible, y así huir del escándalo.


Al día siguiente, le pidió su horario a Slughorn en la mesa de profesores antes de encaminarse hacia la de Gryffindor, donde tomó asiento frente a Lily, quien se veía como si un dementor acabara de chuparle el alma.

Se abstuvo de decírselo.

-¿Qué hay, Evans? Te ves horrible-comentó Sirius, dejándose caer a su lado.

Morgan lo miró mal, pero él se hizo el ignorante.

James se sentó a su otro lado, mientras que Pettigrew le arruinó el apetito al sentarse junto a Lily, directo en el campo de visión de la otra chica.

La rata rió de manera exagerada, y Morgan hizo una mueca de desdén.

-¡Buena esa, Canuto!-le felicitó, extendiendo el brazo para chocarle los cinco.

Sonriendo dulcemente, Morgan interceptó el brazo de Sirius, devolviéndolo a su lugar y tomando su mano bajo la mesa, entrelazando sus dedos. Eso le ganó su completa atención.

James se estaba ahogando con su cereal, ajeno a lo que sucedía a sus alrededores.

-¿No crees que estás siendo un poco crudo?-le preguntó, manteniendo contacto visual.

-Oye, Evans, te ves tan deprimida que ni el chocolate de Remus te ayudaría-dijo Pettigrew en voz alta, intentando ganar la atención de su amigo.

Morgan le dio una mirada pasmada. ¿Ahora era comediante?

-Vamos, Pete, eso no es agradable-volvió su atención a la siento Evans. No era cierto. De hecho de te ves muy linda. ¿Cuál es tu rutina para mantener ese pelazo?

La chica no dijo nada, demasiado ocupada observando su reflejo en su té verde.

-¿Desde cuando te gusta el té verde?-le preguntó Morgan, confundida.

Tal vez su memoria le fallaba, pero recordaba a Lily diciendo que no era una gran fan de su sabor.

-¿Qué? Oh,...-se removió sobre su asiento, y con vergüenza, admitió:-Bertie...Bertram, sugirió que cargaba con un par de kilos extra, y mi hermana usa este té para adelgazar y pensé que…

-Evans-la interrumpió James, quien se tomó un respiro de su clase de buceo para dirigirse a la chica-, no le hagas caso a lo que ese tarado dice. Te ves genial.

-G-gracias, Potter-masculló, haciendo el té a un lado lentamente.

Morgan bajó la mirada a su mano, entrelazada con la de Sirius, y se obligó a soltarla.

Pettigrew se inclinó sobre la mesa, intentando ganar la atención de los demás.

-A-anímate, Evans. Te liberaste de una buena. De todas formas, Aubrey tiene una cara tan fea que los boggarts le tienen miedo.

Lily le dio una sonrisa minúscula, que ni por asomo llegó a sus ojos.

Morgan, irritada con su existencia, se volvió hacia Pettigrew.

-¡Ja! Mira quien habla. Sí un boggart se acercara a tí, solo necesitarías un espejo para hacer que se largue.

James y Sirius no se molestaron en disimular sus risas, y Morgan sonrió triunfante, mientras que Pettigrew le lanzó dagas con los ojos, volviendo a acomodarse sobre su asiento.


N/A: Cuanto drama en un solo capítulo! Dios santo!

*Cantando*

Se va, el Timmy ya se va.

Se despide de Morgan y va…

Pero no muy lejos porque viven bajo el mismo techo y comparten dos clases :p

Es oficial, volvemos a sufrir! Yay! ^-^

La verdad es que estoy ansiosa por escribir muchas cosas en este curso! AAAAAAHHHHHHHHH!

¿Qué les pareció Regulus? Lo iba a escribir un poco más educado y tímido, pero de la nada me salió con esa actitud que me dejó, literalmente, tipo "Bueno! Bueno! Cálmate! Baja los humos! Ya te escribo, mocoso"

¿Saben? Me pasó lo mismo con Daphne. Tenía una imagen mental de una chica muy pedante pero apropiada y de la nada me salió tremenda ordinaria rebelde y más leal de lo que planeaba que fuera xD

So, en twitter subí el horario de clases de Morgan, por si lo quieren ver es BolenaBorgia...si, me gusta la historia, y sí, soy consciente de los escándalos de esas familias. ¿De donde piensas que salieron Jaime y Cersei?

Les quería decir algo más pero no me acuerdo…

Gracias por leer :D

PD: Tengo sueño y no puedo pensar bien: Es "Tú y él" o "él y tú"? La pregunta me carcome y no encuentro la respuestaaaaaaaaaaaaaaa Aiuda!