¡Aquí está el esperadísimo capítulo final! Ya me gustaría... jajajaja. Bueno, no os entretengo mucho. Por fin sabremos como acaba la historia de Syo y Akiko. He de confesar que tengo mucho miedo de que no os guste el final, pero ya me diréis qué tal. Espero vuestros review :) Una mención especial a yui-kamui-shion que sigue mi fic desde el principio. Muchas gracias :3
CAPÍTULO 24
Sí. No me lo estoy imaginando. Me entran ganas de pellizcarme la mejilla para comprobar si estoy soñando pero me reprimo. Estoy boquiabierta y me tiemblan las piernas, creo que me falta poco para derrumbarme. Por favor, que sea rápido. No podré aguantar mucho.
-Akiko, te amo. Eso ya lo sabes, pero escucha atentamente porque este será un momento único en tu vida- me mira con ojos profundos- Akiko, lo que más deseo en este mundo es… que te cases conmigo. ¿Me concederías ese honor?
Me quedo sin palabras, mirándole fijamente. Entonces las lágrimas empiezan a salir precipitadamente de mis ojos. Le tiendo mi mano temblorosa y entre susurros, sollozando de felicidad, le digo:
-Por supuesto, pero… el honor es mío- sonrío un poco.
Él me pone el anillo. Se levanta y me observa, yo no aguanto más y me lanzo a sus brazos. Lo beso. Lo beso. Lo beso una y otra vez. No me canso de besarlo. Empiezo a llorar en sus brazos, soy tan feliz.
-Vamos, nena, no llores.
-Es que… soy tan feliz… tan feliz…
Estamos así un rato bajo la atenta mirada de los que están a nuestro alrededor y luego el me dice.
-Qué, prometida, ¿volvemos a casa y recogemos las cosas?
-¿Eh?
-Sí, ya sabes, tengo que presentarte a mis padres y que lo organicen todo. Y supongo que Kaoru tiene ganas de verte también, aunque me da miedo que…
-No seas tonto- le digo muy seria.
-Va… vale.
Llegamos a la casa de los padres de Syo. Hace mucho que no los veo. ¿Qué pensarán de mí cuando se enteren todo o que ha pasado? Tengo miedo. Syo me lo nota.
-No te preocupes, ya les he avisado y se lo he contado todo.
-¿En serio?
-Sí- me sonríe con dulzura.
-Ahora estoy más tranquila, gracias.
Llamamos al timbre. Abre Kaoru y se nos queda mirando con los ojos muy abierto. Luego se lanza a mis brazos y hace que se me caigan las maletas.
-¡Akiko, qué de tiempo! ¡Qué alegría verte!– me agarra por los hombros y me mira de arriba abajo- Mírate, estás preciosa.
Syo lo mira con mala cara. Kaoru le sonríe divertido, me agarra por el brazo y me lleva dentro. En el salón nos esperan los señores Kurusu.
-Oh, eres tú. Pensábamos que Syo nos había mentido. Qué alegría que una chica tan buena como tú sea por fin la esposa de nuestro hijo. No nos ha querido contar por qué lo dejasteis pero me alegro tanto de que al fin os hayáis reconciliado… Fuiste de mucha ayuda cuando lo de la operación. Te volcaste con él. Gracias, eres muy buena chica- la señora Kurusu me sonríe. Es una sonrisa maternal. Sin querer se me saltan las lágrimas por lo que me ha dicho. Soy tan feliz.
-Yo… no sé que decir. No me merezco sus palabras. Yo soy quien debe darle las gracias por traer al mundo al hombre de mi vida…- estallo en sollozos.
La madre de Syo me abraza y me lleva al sofá para calmarme. Una vez me he desahogado, me invitan a merendar, aunque es un poco tarde. Cuando acabamos de merendar, el padre de Syo nos lleva a su habitación. Entro y Syo se queda fuera hablando con su padre, cuando entra me dice:
-Mi padre insiste en organizarnos la boda.
-¿Tu padre?- le digo sorprendida.
-Sí… quiero decir, no él, la familia. Ya sabes…
-Claro, por mí perfecto, pero solo una cosa. Mi vestido lo tienes que elegir tú.
-¿Cómo dices?
-Sí, sino no hay trato- cruzo los brazos y hago una mueca divertida. Estoy sentada en la cama así que también me cruzo de piernas.
-Conque esas tenemos, ¿eh? Ahora verás- dice, y se lanza encima de mí tirándome atrás. Empieza a hacerme cosquillas. Las cosquillas son mi debilidad.
Así comienza nuestra nueva vida. Sé que será estupenda. Lo sé porque él está conmigo.
Estoy muy nerviosa. Mi vestido es blanco, obviamente. Es un palabra de honor. Largo y esponjoso como el de una princesa. Tiene tela de tul por toda la falda. Pero no es un tul cualquiera, tiene motivos florales, precioso, delicado. En definitiva, me encanta mi vestido. Lo ha elegido él.
Voy camino del altar. Lo ve allí, esperándome y me entran ganas de salir corriendo y besarlo. Su traje es muy… bueno, está muy sexy. Sí, sexy.
Por fin llego y el cura suelta la típica parrafada. Menos mal que no es en una iglesia y que estamos celebrándola al aire libre. Espero impaciente el momento en que pronuncie las palabras: "Puede besar a la novia". Cuando lo hace, Syo se gira. Le miro con ojos de súplica y él me da el beso más dulce que jamás me ha dado. Y sé que a partir de ahora todos sus besos van a ser así.
El banquete es muy animado, estoy muy contenta de tener a todos mis amigos conmigo. Después de la comida, Syo y yo pasamos a una mesa más grande en la que están todos.
Nanami, Tomo-chan, Kana, Masato-san, Ren, Otoya, Nacchan (que no para de llorar desconsoladamente), Tokiya, Seth y Kaoru. Hitomi estaba invitada pero no ha aparecido. Desde que Syo la dejó cortó toda relación con la familia Kurusu.
Después de la boda llega… bueno, eso todo el mundo lo sabe. Y luego la luna de miel. Vamos a ir a la Polinesia francesa. Estoy impaciente, pero estoy más impaciente por vivir al máximo esta vida, pues me considero una persona muy afortunada por haber encontrado a mi alma gemela en este mundo tan grande.
Cojo en brazos a la pequeña Himeko. Me mira con sus enormes ojos, Syo dice que son como los míos. Me encanta acariciarle la cabecita, está llena de pelos rubios con destellos cobrizos, igual que los de su padre.
Oigo la puerta abrirse.
-Por fin has vuelto, te hemos echado de menos- digo sonriendo.
-Sí, lo siento, nos hemos retrasado con el ensayo- Syo suelta un suspiro, exhausto- Hola, princesa- dice, y besa a nuestra hija en la cabeza con suavidad. Ella se ríe, siempre me ha encantado la risa de los bebés.
- Entonces yo ya no soy tu princesa- le digo con una rabieta infantil fingida.
-No- me dice, y me besa en los labios- Tú eres mi reina. Siempre lo serás.
Llevamos a Himeko a su cunita y ponemos música clásica para que se duerma. Empieza a sonar el Rondó para violín y orquesta de Mozart.
¿Qué os ha parecido? ¿Está bien? espero que sí. Qué decir... no mucho. Sobre todo que he disfrutado mucho escribiendo y espero que vosotras hayáis disfrutado leyendo. Por curiosidad aquí tenéis el Rondó de Mozart: watch?v=3bKbBgws8gI
En breve empezaré otro fanfic, aunque no quiero adelantar nada. Vale... os digo algo pequeñito: será también de Uta no prince-sama, aunque esta vez no creo que Syo sea el protagonista masculino. Y con esto y un bizcocho... ¡ADIOS Y GRACIAS! 3 3 3 3
