Holaaaa!! Aquí estoy con otro capítulo.
Antes que se me olvide, quiero dar las graciasa Drehn y a blakikabla por sus reviews ;)
DISCLAIMER: Ni Harry Potter ni sus personajes me pertenecen.
CAP. 24 Navidad
Nada más entrar en la mansión, una niña de unos diez años se abalanzó sobre Godric.
- ¡Hermanito! Qué bien que has venido.
Él le dio un gran abrazo a su pequeña hermana.
- Chicos, os presento a mi hermana Ariadna.
- Hola – dijo la pequeña de los Gryffindors.
Ciertamente, era muy parecida a Godric: tenían los mismos ojos, y la misma sonrisa.
La pequeña se acercó a mi y me miró unos segundos.
- Tu debes ser Helga, ¿Verdad?
- Pues si – contesté bastante sorprendida – pero cómo...
- Mi hermano en sus cartas no hace más que hablar de ti.
Godric se sonrojó.
- Pequeñaja, deja ya de hablar más de la cuenta ¿Dónde están papá y mamá?
- Están en el salón. ¡¡ Y no me llames pequeñaja!!
En ese momento, por una puerta apareció una figura conocida. Era Merric, el hermano mayor de Godric.
- ¡Hola! Por fin llegáis. Os esperábamos hace más de una hora...
- Si, lo siento – se disculpó el mediano de los Gryffindors – Es que tuvimos problemas para encontrar un traslador.
- ¿Qúe tal os va, chicas? – dijo Merric, saludándonos a Rowena y a mi.
- Muy bien – respondimos las dos.
Ciertamente, Merric estaba aún más guapo ahora que el día que le conocimos (el mismo día que conocimos a Godric). Ahora llevaba el pelo corto, y vestía una túnica muy elegante.
La puerta del salón se abrió y aparecieron los padres de Godric.
El fue a saludarlos, y después hizo las presentaciones.
- Vaya, así que tu eres Helga. – dijo el señor Gryffindor - Godric nos ha hablado mucho de ti... estábamos deseando conocerte.
- Así es – continuó la señora Gryffindor - Ahora veo que no exageraba al decirnos lo linda que eres.
Ese era mi turno para sonrojarme.
- Bienvenidos – dijo el padre de Godric, una vez hechas las presentaciones – Estáis en vuestra casa.
Después nos guiaron hasta nuestras habitaciones.
Rowena y yo dormiríamos juntas en una gran habitación, al lado de la de Ariadna. La pequeña quería que estuviéramos cerca. A excepción de su madre, solo había chicos en casa, y al parecer, estaba encantada de tener dos chicas con las que charlar y jugar.
Una vez instaladas, bajamos al salón a cenar. Después de la cena, Godric y sus hermanos nos enseñaron toda la mansión, y los jardines. Tras el ¨ tour ¨ por la casa de los gryffindors, decidimos irnos a la cama temprano, ya que al día siguiente era Navidad, y sería un día bastante largo.
A las siete de la mañana, nos despertó el grito de Ariadna:
- ¡¡Es Navidad, despertad, que hay que abrir los regalos!!
Oímos que Merric iba tras ella, para que volviera a la cama.
- Pequeñaja, los regalos seguirán ahí dentro de un par de horas. No van a desaparecer.
- De eso no puedo estar segura – insistió la pequeña – A lo mejor, si tardo demasiado, Santa Claus piensa que no los quiero, y se los lleva...
- Mira que puedes llegar a ser pesada – la reprendió su hermano – Anda, vuelve a la cama, que vas a despertar a todo el mundo...
- Demasiado tarde – dijo Godric. Al parecer, a el también lo habían despertado los gritos de su hermanita. – Todos los años nos haces lo mismo, pequeñaja.
Visto lo visto, Rowena y yo también nos levantamos. Después de todo, ya no seríamos capaces de volver a conciliar el sueño...
En el pasillo estaban Merric, Salazar, Godric y Ariadna.
Un momento después que nosotras, llegaron los padres de Godric y el señor Ravenclaw.
Ya que estábamos todos levantados, bajamos a abrir los regalos.
De parte de Godric, recibí un cáliz de oro, con un tejón y una letra H grabados. N.A.: seguro que ese caliz os resulta familiar ¿verdad?
Ese fue el primer regalo que me hizo. Desde ese día lo guardé como un tesoro.
De parte de Rowena, una preciosa capa nueva; y Salazar me regaló un bonito joyero.
El día entero lo pasamos muy entretenidos, sobre todo al ver a la pequeña Ariadna tan contenta con sus regalos.
La noche llegó antes de lo que esperábamos. A las ocho Rowena y yo nos fuimos a nuestra habitación y nos pusimos a prepararnos para la cena. Era Navidad, una ocasión especial (la primera que compartiríamos con los chicos), así que nos arreglamos con esmero.
Cuando llegamos al salón ya todos estaban ahí. Al entrar, Godric y Salazar nos miraron impresionados. Lo cierto es que ellos nunca nos habían visto tan arregladas. Normalmente, Rowena y yo, para ir a las clases, solíamos llevar un vestido muy simple, y por supuesto, no llevábamos maquillaje.
No obstante, nosotras también estábamos sorprendidas. Ellos estaban muy guapos. A mi chico la túnica de gala le sentaba de muerte.
La cena transcurrió sin nada especial que mencionar (salvo porque Ariadna le vertió la jarra entera de zumo de calabaza encima a su padre. Sin querer, por supuesto)
Después de la cena, salimos todos a dar un paseo por el hermoso jardín. La nieve le daba un aspecto especial. De fondo se veían las montañas, iluminadas por la luz de la luna, y más allá, se podía percibir un reflejo oscuro, que era el mar.
Media hora después, todos se retiraron a dormir, excepto Rowena, Salazar, Godric y yo. Ahora que estábamos las dos parejas solos, el paisaje nos parecía incluso más bonito.
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Bueno, ¿qué tal? Espero que os haya gustado.
Gracias por leer. Hasta el próximo cap.
