Ho… ho… hola. Yo soy la autora que escribe este fic, espero que aún me recuerden. Se preguntarán, ¿en dónde demonios ha estado metida esta chica? Resulta que decidí embarcarme en un viaje con Ryoga y pues ya saben… Ahora además del chico eternamente perdido, tienen a la autora eternamente perdida que le hace competencia a ver cuál dura más en volver a casa.
Bueno, ya poniéndome seria… Sé que no hay excusa que valga por tantos meses de ausencia. Podría explicarles muchas cosas, pero lo que me importa realmente es pedirles que me perdonen por no darles la talla y cumplir con mi labor de actualizar. Yo sé lo que se siente cuando uno se engancha con un fic que le gusta mucho y la autora lo deja guindando. Nunca quise ser una de esas escritoras, pero ahora resulta que lo soy. Lamento haber caído en el grupo de las que actualizamos cada muerte de obispo (como decimos en mi país).
El capi que leerán a continuación se suponía lo iba a publicar el Diciembre del 2011, pero ya ven, 8 meses después por fin logré concluirlo. Una vez más pido disculpas por la espantosa tardanza.
A quiénes han estado esperando que actualice, me han presionado para que no deje el fic botado, me han dejado reviews de aliento y todas aquellas personas que leerán a pesar de que llevo siglos sin actualizar: ¡un millón de gracias! Espero que les guste esta entrega…
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo XXV Blanca Navidad
Emocionada miré el calendario que estaba colgado en la pared: ¡era Navidad! De todos los días festivos del año este era uno de mis favoritos y siempre me emocionaba cuando por fin llegaba la Navidad. No era una celebración típica japonesa, pero igual me hacía mucha ilusión. Casi todos los años organizábamos algo especial y éste no sería la excepción. Para esta ocasión Kasumi había decidido realizar una cena en familia y un intercambio de regalos.
Al pensar en lo último suspiré con nostalgia. Me dirigí hacia mi mesa de noche, me senté al borde de la cama y abrí la gaveta. Un paquete envuelto con papel rojo y un lazo dorado se encontraba listo para ser entregado a su dueño. La sola de idea de darle un presente a Ranma lograba alterarme el pulso. ¿Le gustaría lo que le había comprado?
El año pasado mi bufanda hecha a mano quizás no había sido la mejor elección. Ranma al inicio no pareció muy satisfecho con el regalo, pero al final terminó usándola. Quizás lo hizo por puro compromiso, sin embargo, el gesto logró llenarme de emoción. Lo acepto, no soy buena con las manualidades y la prenda me había quedado algo irregular… bueno, está bien: ¡era una atrocidad! Lo importante era que había puesto todo mi empeño.
Bajé la cabeza algo decepcionada de mí misma. En esta ocasión las cosas serían diferentes, estaba segura que a Ranma le iba a gustar lo que había conseguido para él, pensé con una leve sonrisa.
Cuando se trataba de regalos tenía que reconocer que "mi prometido" me llevaba una amplia ventaja. Siempre me obsequiaba cosas que necesitaba, o cosas que quería. La Navidad anterior se había dado cuenta de la foto que tenía colocada sobre la pared y me había reglado un hermoso portarretrato. Aquello había significado mucho para mí. No creía a Ranma capaz de percatarse de esos detalles. No lo veía como el tipo de chico atento y amable, así que su obsequio me dio una grata sorpresa.
Aún sentía en mi pecho aquella emoción al recordar cuando recibía sus presentes. Incluso me producía una enorme felicidad el devolverme en el tiempo y revivir la primera Navidad que habíamos pasado juntos…
Flashback
Caminaba de vuelta a casa; minutos antes había gritado a los cuatro vientos y a las "prometidas" de Ranma que él pasaría aquella y todas las Navidades conmigo, que dejaran de ser tan egoístas y desistieran de acosarlo… Tal vez había hablado de más, pero necesitaba sacar lo que sentía. Ya era hora que esas niñas bobas dejaran de fantasear con que Ranma estaría con alguna de ellas en Nochebuena. ¡Iba a estar conmigo y con mi familia!
Aunque… no sabía nada de él y comenzaba a tener mis dudas de que en realidad pasaría la noche en casa. Suspiré con tristeza. Justo cuando pasaba enfrente del parque con los juegos para niños mi vista se desvió y me percaté de su presencia.
-¡Hola!- dijo animado.
-¡Ah! Ranma- musité sorprendida.
Bajó de un salto de donde estaba subido y caminó hacia mí. -Me dio algo de pena entrar a casa así que decidí esperarte aquí-.
-¿Por qué?- cuestioné de forma apenas audible sin comprender el porqué me había esperado.
-Pues verás tenía algo de prisa así que no pude envolverlo, espero que te guste, es el osito de felpa, pero aún hay más… aquí está caja musical y te advierto que pasé muchas dificultades para conseguirla. Aquí están las tarjetas y el pañuelo…-
-¡Ay qué lindo, Ranma!- pronuncié emocionada y con un ligero sonrojo.
A mí mente vino justo el instante cuando le comenté en el centro comercial lo que quería para esa Navidad. Ranma había puesto atención a cada palabra… Es más, había conseguido todo lo que había deseado. Me aferré a los regalos como si fueran mi más preciada posesión. Casi no podía creer lo que estaba sucediendo. Cerré los párpados y apreté las cosas con fuerza contra mi pecho. La emoción era tan grande que temía que el corazón me explotara en cualquier momento.
-Veamos si hay algo más… ¡Ah, está nevando!- le escuché decir. -¿Ah, qué te pasa Akane?-
-Nada…- susurré con un hilo de voz. Sonreí aún con los ojos cerrados y embriagada de un calor agradable que inundaba todo mi ser.
-¡Oye, qué oportuno ahora si tendremos una blanca navidad!
Permanecimos algunos minutos afuera disfrutando al mirar la nieve caer. Luego de un día de tantos problemas al fin las cosas salían de la forma en que yo quería. Ranma y yo estaríamos juntos esa Navidad…
Fin Flashback
En el fondo Ranma era un chico tierno, aunque fuera difícil de creer. Sorpresas como las de ese día me confirmaban poco a poco que bajo esa coraza de idiota insensible existía un chico diferente, uno que me hacía suspirar con sus raras y esporádicas atenciones.
Luego vinieron a mi mente imágenes de la Nochebuena del año anterior. El cierre no pudo ser más perfecto…
Flashback
Mirábamos desde el balcón la lluvia de estrellas. Había traído a Kasumi para que no se perdiera el espectáculo. Era tan hermoso…Casi mágico. El cielo iluminado por cientos de destellos.
-Así que esto debe ser lo que estaba en la caja…- pronunció mi hermana.
Continuaba con la vista fija en las estrellas cuando un movimiento de mi prometido desvió mi atención. Pasó su brazo sobre mis hombros y me abrazó. Me atrajo ligeramente hacía él y yo incliné un poco mi cabeza para quedar suavemente recostada sobre su hombro.
Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza. ¡Ranma me estaba abrazando! Apenas y podía creerlo. Un calor agradable me invadió. El cielo iluminado, Ranma a mí lado abrazándome y su regalo aún junto a mi pecho. No podía pedir más para Navidad. Todo lo que necesitaba estaba ahí…
Fin Flashback
Continuaba en medio de mis fantasías cuando un par de golpes quedos contra la puerta mi hicieron reaccionar.
-Akane…- habló mi hermana mayor entrando a la habitación.
-¿Qué sucede, Kasumi?-
-¿Podrías venir? Necesito tu ayuda con algunas cosas para la cena-.
-¡Claro, te ayudaré con todo lo que necesites para la cena, cocinar, decorar, lo que sea!- respondí sonriente.
Finalmente lo había logrado. ¡Tenía el regalo de Akane! Luego de semanas de pensar y de maquinar cómo conseguir el dinero, al fin había logrado mi objetivo. Con una ligera sonrisa recibí el paquete de la dependiente de la tienda.
-Acá tiene joven. Gracias por su compra y vuelva pronto-.
-Gracias…-
Salí sintiéndome satisfecho. -Espero que le guste…- susurré para mí mismo.
Al pensarlo me di cuenta que no tenía de qué preocuparme. Las dos Navidades anteriores mis regalos fueron un éxito total. Además para esta ocasión había recibido ayuda adicional. No cabía la menor duda de que era genial, siempre lograba obsequiarle a Akane cosas que le gustaban o que parecían tener un significado para ella.
"Mi prometida" era una chica diferente y agradecía a la vida por ello. Akane era sencilla, no le interesaban las cosas extravagantes o costosas. Los detalles más pequeños la hacían feliz y lograban hacerla sonreír. Una de sus sonrisas era la mejor recompensa luego de pasar por todo el martirio de comprar regalos. Lo odiaba, pero lo hacía por ella.
Esperaba que este año fuera igual de exitoso que el anterior…
Flashback
Huía de las locas que se hacían llamar mis prometidas a toda máquina, sin embargo, al mirarla de pie sobre el tejado me asusté, en especial sabiendo que las otras chicas habían lanzado sus ataques.
-¡Akane!- grité preocupado. La tomé en brazos y emprendí vuelo con ella.
Observé como las armas de las chicas fallaban, al menos había logrado salvarla. Akane lanzó un chillido y fue cuando me percaté que no estaba preparado para caer. Nos estrellamos de forma aparatosa contra el techo sin que pudiera evitarlo. Atravesamos las tejas y por varios segundos todo se volvió negro.
Me quejé por el impacto de la caída. La sentí moverse ligeramente sobre mí. Podía percibir tu torso contra el mío y sus manos sobre mi pecho. Al abrir los ojos su hermosa mirada avellana chocó con la mía. El fulgor de nuestras pupilas era intenso. Pronunciamos nuestros nombres al mismo tiempo.
-Akane…-
-Ranma…-
Ella se alejó dándome la espalada. Lo cual me dio la oportunidad de erguirme.
-¿Estás molesta todavía?-
-No-
-¡Sí, lo estás!-
-¡No estoy molesta!-
-¿De verdad?- volví a preguntar no muy seguro de su respuesta.
-¡De verdad!- respondió convencida. Hizo una pausa, -Toma- dijo extendiendo un paquete blanco frente a mí. -Es para ti… Es Navidad. No es mucho pero…-
Sorprendido acepté la bolsa y saqué lo había dentro. Era una cosa amarilla bastante extraña. No lograba descifrar lo que era.
-Es un cinturón de trabajo… No… ¡Es una malla de pescar!- intenté adivinar.
-¡Es una bufanda! ¡La hice yo misma!- gritó enfadada.
-Ambos sabemos que eres puros pulgares y tú insistes…- le dije observando la atrocidad que hacía llamar bufanda. Todos sabíamos que era torpe para las cosas manuales. Al analizar la prenda con más detenimiento miré mis iniciales bordadas, el detalle me había conmovido.
-¡Si no te gusta devuélvemela!- Se volteó con rapidez dispuesta a quitarme la bufanda de las manos.
Reaccioné con rapidez evitando que pusiera sus manos sobre ella. Enrollé la prenda sobre mi cuello.
-Tonta. ¡Nadie más va a ser atrapado ni muerto con este pedazo de bufanda!-
-Ranma…- musitó sorprendida.
-Toma, es para ti…- Extendí las manos con el regalo que había comprado para Akane. Ella lucía atónita. -No es mucho, pero como tú dices es Navidad. Ábrelo...- finalicé cerrando los ojos y fingiendo que no me interesaba lo que sucedía.
-Es un marco de foto. Esa es la única que pude encontrar-.
-Tú escogiste ésta…-
-No está hecho a mano, pero soy bastante torpe. Disculpa- al terminar volteé para ver su reacción. Abrazaba el regalo contra su pecho con los ojos cerrados, al igual que lo hizo el año anterior. Negó con la cabeza, me miró con dulzura y luego habló.
-Gracias, Ranma. Significa mucho para mí-.
La miré emocionado. -Akane…- Un crujido arruinó el momento y en menos de tres segundos caímos en medio del dojo.
Fin Flashback
No había terminado de la mejor manera, pero aquel momento que compartimos fue especial. Aún sentía un ligero vacío en el estómago al recordar ciertas escenas vividas a su lado… Sacudí mi cabeza para salir de mis alucinaciones. Se estaba haciendo tarde y debía volver a casa cuanto antes.
Caminé por entre las tiendas y justo doblando en una esquina choqué de frente con alguien.
-¡Oiga, fíjese por dónde camina!- reclamé molesto.
-Ranma…-
¡Era Akane! Entré en pánico y por inercia guardé a toda prisa el paquete en mi bolsillo. Por suerte el tamaño del regalo no era muy grande así que pude esconderlo para que pasara desapercibido.
-A… Akane… ¿Qué… haces por aquí?- pregunté nervioso.
-Hola, Ranma- respondió sonriente. -Kasumi se dio cuenta que le faltan algunas cosas para un platillo que piensa cocinar para la cena. Me ha pedido ayuda y vine a comprar lo que necesita…-
-Ya veo…-
-¿Y tú qué haces por acá? Sé que odias venir a la ciudad cuando todos andan haciendo compras navideñas- afirmó desconcertada arqueando una ceja.
Una risa nerviosa fue mi primera reacción. No podía confesarle que estaba comprando su regalo a última hora. ¡Maldición!
-Eh… este… yo…- balbuceé con torpeza.
No pude continuar con mi patético intento de explicarme porque algo se interpuso en mi campo visual. Me eché para atrás alejándome de la planta que hacía cosquillas sobre mi nariz.
-Maldición… ¿Qué demonios fue eso?-
-Ranma, me debes un beso- habló Shampoo quien sostenía lo que segundos atrás estaba sobre mi rostro.
-¿Qué quieres decir con eso?- reclamó Akane enfadada, -¿Por qué Shampoo afirma que le debes un beso?-
-Yo… no sé de qué rayos está hablando…-
-La tradición dice que si un chico y una chica se encuentran debajo del muérdago deben besarse- afirmó Shampoo colocando la planta de nuevo sobre nosotros y enganchándose a mi brazo.
-¡Shampoo, por favor basta!-
-No seas tímido, Ranma… Bésame…- susurró insinuante acercando su rostro al mío, cosa que me provocó un ataque de pánico.
-¡Esto es colmo! ¡Me voy de aquí!- gritó Akane dándonos la espalda.
-¡Espera, por favor!- le dije mientras intentaba soltarme de la loca amazona.
-Quédate a besar a tu querida Shampoo- espetó con resentimiento.
Estaba perdido y lo sabía…
**/**
Exhalé una gran bocanada de aire satisfecho. La cena navideña estaba deliciosa, prueba fehaciente de que Kasumi no había dejado que Akane ayudara más allá de lo necesario. Gracias al cielo no había cocinado nada que pudiera matarnos a todos. Mis ojos se dirigieron hacia ella, comía despacio evitando cualquier tipo de contacto visual conmigo. Incluso se había sentado del otro lado de la mesa para no estar cerca de mí, de seguro estaba furiosa. Permanecía callada mientras los demás conversaban sobre temas triviales.
-¿Por qué tía Nodoka no cenó con nosotros?- preguntó Nabiki.
Había estado tan distraído con todo el asunto del regalo de "mi prometida", su ataque de celos y luego cegado por el hambre, que no me había percatado que mi madre no estaba en la mesa y por lo visto los demás tampoco hasta que Nabiki sacó el tema a la luz.
Luego de su pregunta hubo un silencio total. Noté que mi padre y Soun intercambiaron miradas algo nerviosos, aquello era un poco sospechoso. Mi padre se aclaró la garganta, pero antes de que pudiera responder algo Kasumi se le adelantó.
-Tía Nodoka recibió una llamada de unos familiares lejanos. Parece que una tía se ha puesto algo mal, decidió ir a visitarla- dijo con convicción. -Es una pena que no haya podido quedarse con nosotros…-
-Sí, es una lástima. Esperemos que la señora se recupere pronto- afirmó Soun.
-Lamento que haya tenido que perderse tu sabrosa cena, Kasumi- habló papá. -Yo me puedo comer su porción para que no se desperdicie- sugirió y después soltó una carcajada.
Achiné los ojos y lo miré con desaprobación. -Patético- susurré para mí mismo.
Recogieron la mesa, luego trajeron té, dulces y postres para terminar la cena. Akane se incorporó más a la conversación, pero seguía evadiéndome hasta donde le fuera posible. Me sentía algo tenso, eventualmente iba a tener que hablar con ella.
Una vez que todos terminaron de comer, Kasumi se puso en pie con una gran sonrisa. -¡Es hora del intercambio de regalos!-
-¡Al fin! Mi parte favorita de la noche- habló Nabiki emocionada.
-Vamos, Tendo- dijo el viejo.
-Después de usted, Saotome…-
Todos fueron saliendo, Akane fue la última en levantarse. Antes de que cruzara la puerta la sujeté suavemente por el brazo.
-Oye… ¿Puedo hablar contigo un momento?-
Su ceño fruncido y su mirada llena de resentimiento no eran una buena señal.
-No tenemos nada de qué hablar- respondió secamente. -Vamos al intercambio de regalos- finalizó soltando el agarre.
La miré marchase y suspiré fastidiado. ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil con esa chica?
Debía controlarme… Era Navidad y nuestra familia de seguro ya se había dado cuenta que estaba enfadada con Ranma. Lo peor era que pronto nos tocaría intercambiar regalos frente a todos. Llegué al dojo en donde mis hermanas habían puesto la decoración navideña. Al minuto de haber entrado también lo hizo Ranma.
El árbol lucía precioso y debajo había muchos presentes, unos grandes otros pequeños, todos con envoltorios hermosos y lazos brillantes. Al alzar comenzamos a tomar los obsequios e irlos entregando a sus respectivos dueños. Feliz iba abriendo y dando regalos hasta que me tocó recoger el paquete rojo que era para Ranma. Aunque estuviera enojada tenía que darle su regalo.
"Mi prometido" se encontraba recostado sobre el marco de la puerta del dojo mirando con desinterés hacia afuera. El estómago me dio un vuelco y el corazón me comenzó a palpitar de forma descontrolada. Caminé hacia él intentando controlar mi nerviosismo.
-Ra… Ranma…- musité para llamar su atención. Su mirada se posicionó sobre mí.
-¡Tan lindos! ¡Los enamorados haciendo intercambio de regalos!- pronunció Nabiki a propósito para avergonzarnos.
-Ranma, espero que esa caja tenga un lindo anillo de compromiso para mi hija…-
-Hijo, no me decepciones…-
Sentí que las mejillas me ardían y al mirar a Ranma pude ver su sonrojo. Ambos clavamos los ojos en la duela.
-Vamos chicos, no sean tímidos. Queremos ver sus regalos- insistió Nabiki intentando avergonzarnos más.
Me sentía incómoda, éramos el centro de atención de todos. De ninguna manera iba a entregarle el obsequio enfrente de todos.
-Oye…- susurró sin mirarme.
-¿Qué pasa?-
-¿Por qué no vamos al jardín?-
-Me parece una buena idea. Vamos…-
Volteamos sin fijarnos en los demás. Una vez afuera nos paramos frente al estanque en silencio. Se suponía que debía estar enojada con él, pero las reacciones de mi cuerpo me traicionaban. La situación del intercambio me generaba ansiedad y emoción.
-Este… verás… yo…- pronunció rascándose una mejilla.
Tragué en seco y miré el pequeño paquete que sostenía entre sus manos. Luego nuestras miradas se encontraron y un fuerte color carmín se hizo presente en nuestros rostros.
-Yo…- mascullé extendiendo mi regalo hacia él.
De repente oímos un ruido extraño.
-¿Qué demonios?- dijo Ranma frunciendo el ceño.
Caminamos rápidamente hacia la equina de la casa y como era de esperarse nuestra querida familia estaba espiándonos. Papá y tío Genma fingieron jugar shogi.
-Creo que le ganaré, Saotome…-
-Eso lo veremos, Tendo…-
Kasumi y Nabiki nos dieron la espalda. -Ves, justo acá hay un hongo raro en la pared. Deberíamos hacer algo…-
-Sí, tienes razón- respondió preocupada Kasumi.
Fruncí el ceño, un aura intensa me rodeó. -¡Esto es el colmo! ¡Por qué tienen que espiarnos!- Ante mi grito todos se me quedaron mirando con ojos desorbitados. Iba a seguir diciéndoles más cosas cuando sentí un agarre sobre mi muñeca.
-Vámonos de aquí… Ellos nunca nos dejarán en paz…- me susurró al oído.
-¿Lo dices enserio?- pregunté escéptica.
Sin responderme nada me jaló y emprendió carrera. Rápidamente atravesamos el portón de mi casa y corrimos sin rumbo por las calles de Nerima. ¿Por qué habría tenido esa reacción tan repentina? Entendía su deseo de salir huyendo… ¿Pero en realidad era eso la mejor solución?
-Estás loco, sabes…-
-Perdón, tenía que hacerlo, de lo contrario nunca nos dejarán tranquilos- respondió si detener su marcha.
-¿A dónde vamos?-
Mi pregunta lo hizo frenar de golpe y soltar su agarre. -No lo sé- me dijo preocupado.
Nos quedamos en silencio reflexionado por algunos segundos. -¿Te… te… parece si vamos al par… parque?- sugirió.
-Me parece bien…-
Caminamos hasta llegar al lugar. Nos sentamos, dejando una distancia prudencial entre ambos, en una banca que estaba justo debajo de un faro. No emitimos sonido alguno, solamente el leve mecer de las ramas al son del viento invernal era lo que se podía escuchar. Me sentía un poco nerviosa y no sabía si lo mejor era entregarle mi regalo de una vez para acabar con aquella situación tan incómoda.
Ranma se aclaró la garganta interrumpiendo mis pensamientos. -Oye, ¿sigues molesta por lo de esta tarde?-
La pregunta me resultó incómoda, quería olvidar el incidente, pero él lo sacaba de nuevo a flote. -Mejor no hablemos el respecto- le contesté secamente.
-Sólo quiero aclararte que no pasó nada con Shampoo. Ya sabes cómo es, sale con sus necedades, me acosa, pero… a mí no me interesa en lo más mínimo-.
-Te dije que prefiero no hablar sobre el tema, déjalo…-
-Es que no quiero que te enfades por boberías o las estupideces que dice Shampoo. Jamás la besaría ni nada parecido. Yo sólo podría be…-
Le interrumpí antes de que pudiera continuar, -Venimos a intercambiar regalos y creo que es mejor que hagamos eso- hablé suavizando mi voz. Era Navidad, quería olvidar el disgusto que me hizo pasar la amazona en la tarde y disfrutar del intercambio de regalos y el resto de la velada.
-Tienes razón…-
Tomé la caja que sostenía entre mis manos y la coloqué en medio de los dos. -Es para ti… Espero que te guste…-
Miré el empaque rojo con lazo dorado que ella había puesto sobre la banca. Con el pulso algo tembloroso lo tomé hasta llevarlo a mi regazo. Aunque sabía que Akane tenía buenas intenciones tenía que estar preparado para cualquier monstruosidad que pudiera venir en esa caja. Sin importar si se trataba de algo hecho a mano y deforme tenía que actuar agradecido. Por mi propio bien debía contener cualquier burla; ya en la tarde se había enfadado y no deseaba que se volviera a repetir, quería llevar la fiesta en paz.
Con las manos aún trémulas a causa del nerviosismo alcé la tapa para mirar el contenido. Adentro había una bonita camisa china de seda de un color que parecía una mezcla de azul claro y gris. Era tal y como me gustaban. Junto con la camisa también había dos muñequeras de color negro. Al sacar una noté que tenía en pequeño mis iniciales bordadas de una forma un poco torpe. Aquellas letras creadas en un hilo plateado eran su signo. Era ella quien las había cosido a la tela.
Podía sentir sus ojos expectantes sobre mí, a la espera de mi reacción. Giré el rostro para mirarla y le sonreí.
-¿Te… te… gustó?- masculló temerosa.
-Sí- le respondí aún sonriente.
-Pensé que… el color te quedaría bien. Ha… Hace juego con tus ojos- dijo tímidamente.
-Gracias, Akane. Me gusta mucho el regalo, en serio…-
Ella ensanchó sus labios feliz de saber que su regalo había sido un éxito. Tapé la caja y de nuevo la coloqué entre los dos para prepararme y darle mi presente. Me sentía un poco nervioso, no estaba seguro si mi idea era algo atrevida. Inseguro metí la mano en mi bolsillo derecho para sacar lo que le había comprado.
Estaba contenta, ¡a Ranma le había gustado! En medio de mi alegría observé como buscaba algo en la bolsa de su pantalón negro. Sacó aquella caja azul… Mi corazón se detuvo. El ver lo pequeña que era y al recordar lo que había dicho el tío Genma me puso a pensar: ¿acaso se trataba de un anillo? Entré en pánico, no estaba segura de cómo actuar. Yo sentía muchas cosas por Ranma, sin embargo, el formalizar nuestro compromiso de aquella manera, quizás era demasiado.
Lo miré ponerse en pie y mi estómago dio un vuelvo. Si se ponía de rodillas juraba por todos los dioses que me iba a dar un paro cardíaco. Por suerte esto no sucedió, solamente extendió su mano para entregarme el presente.
-Toma…-
-Gra… Gracias…- musité con el corazón en la garganta.
Ranma tomó asiento nuevamente. Mi pulso estaba tan alertado que el pequeño empaque tiritaba entre mis manos. Rocé el azulado terciopelo y abrí el obsequio. Mis ojos se expandieron impresionados. No era un anillo lo que había adentro, sino una cadena plateada con un dije en forma de gota de color azul. Era hermoso… No podía creer que Ranma hubiera comprado eso para mí.
-Es precioso, muchas gracias- hablé quizás demasiado emocionada. Lo miré sonrojada y sonreí.
-Kasumi me ayudó un poco. Cuando lo vi pensé en ti… Pensé que… que… bueno que te quedaría bien- dijo nervioso.
Coloqué la caja de mi regalo sobre la de él, quedando ambas entre los dos. Un cortó silencio nos acompañó por algunos segundos hasta que Ranma se dirigió a mí.
-Oye… quieres… ¿quieres que te ayude a probártelo?-
-¿Eh…?-
No tuve tiempo de responder propiamente porque una voz interrumpió mis deseos.
-Vaya, vaya, ¿pero qué tenemos aquí?- la ya conocida y odiada voz de Kodachi llegó a mis oídos.
-Te hemos estado buscando, Ranma- agregó Shampoo quien salió de las sombras.
-Fuimos a buscarte a tu casa, pero la familia nos dijo que tú y Akane habían huido- mencionó decepcionada Ukyo.
¡Esto no podía estar ocurriendo! ¡Ellas de nuevo interrumpiendo nuestra Navidad! Tenía que parar… No era posible que tuviéramos que pasar lo mismo año tras año.
¿Cómo demonios nos habían encontrado? ¿Hasta cuándo iba a tener que soportar a esas locas? Yo sólo quería un momento a solas para intercambiar regalos con Akane, sino era la familia, eran ellas arruinándolo todo. Bufé hastiado y las miré con el entrecejo fruncido. Iba a reclamarles cuando un movimiento me desconcertó. La cinta rosada de Kodachi voló hasta alcanzar los regalos que estaban sobre la banca y halarlos hacia ella.
-¡Oye, devuelve eso!- gritó Akane molesta.
La risa enfermiza de la rosa negra invadió mis tímpanos. -Me parece de muy mal gusto que no hayan incluido a más personas en su intercambio de regalos…-
-¡Ya escuchaste a Akane, devuélvelos!- vociferé poniéndome en pie en forma desafiante.
Kodachi me lanzó una mirada llena de fuego y resentimiento. Realizó un rápido movimiento con su cinta y lanzó con fuerza los presentes a cielo abierto. Las cajas salieron volando hasta perderse en el infinito.
-Ups, se me resbaló- dijo con fingida inocencia.
-¡Cómo te atreves! Me la vas a pagar- masculló Akane con un aura rojiza envolviéndola.
-¡Esto no se los perdonaré nunca!- dije en tono amenazante.
-Ranma, nosotras no hicimos nada… Fue Kodachi- habló Ukyo algo preocupada.
-A mí me parece justo, no está bien que sólo Akane tenga un regalo- intervino Shampoo.
-Ranma mi amor, es mejor que se perdiera esa baratija que te regaló. Yo te conseguiré un regalo mucho mejor- su risa segundó la patética afirmación.
-¡Ya tuve suficiente de ustedes! ¡Van a ver!-
Sin previo aviso Akane avanzó con ánimos de atacar, pero mis reflejos fueron más rápidos, no iba a permitir una pelea de tres contra una, ¡eso jamás! Tomé a "mi prometida" por la espalda y ágilmente la acomodé entre mis brazos. Ella se quedó en estado de shock por unos segundos y luego vinieron los reclamos.
-¡Qué demonios crees que estás haciendo!- me gritó mientras intentaba zafarse del agarre.
-Vamos a buscar los regalos- afirmé con naturalidad mientras echaba a correr. -Creo que se fueron en aquella dirección- hice un movimiento con la cabeza para indicar el rumbo al cual me dirigía. No estaba seguro si aquella era la trayectoria en la que habían volado. Mi intención era el salir de ahí cuanto antes, pero la idea de buscar los presentes era un objetivo adicional.
Detrás de nosotros podía escuchar a las locas gritando amenazas y exigiendo que paráramos. Aumenté la velocidad mientras sentía como Akane se acomodada mejor y se aferraba mi cuello; un ligero sonrojo se hizo presente al darme cuenta de lo cerca que la tenía.
Al cabo de unos minutos dejé de percibir las voces y las pisadas de las chicas. Las había dejado atrás, considerando mi superioridad aquello era obvio, no iban a poder mantener el ritmo mucho tiempo…
**/**
Yo seguía corriendo sin rumbo por encima de los tejados de Nerima intentando identificar si veía los regalos encima de alguno de ellos, Akane hacía lo mismo con la mirada. Me pareció extraño que se quedara junto a mí en aquella posición sin alegar o exigir que la pusiera en el suelo. Por más que buscábamos era inútil, jamás encontraríamos nada… ¡Maldita Kodachi!
La escuché suspirar y mi atención se desvió hacia ella. -Esto es una pérdida de tiempo, no los encontraremos. Es mejor que bajemos- dijo decepcionada.
Asentí con la cabeza, salté un par de veces más, me apoyé sobre un torii y finalmente descendí. Con cuidado la solté y ella puso los pies sobre el suelo. Ambos nos quedamos en silencio y volteamos hacia la entrada de aquel humilde templo que teníamos en frente. Akane se mostraba cabizbaja, se acercó a uno de los pilares de aquel arco dándome la espalda y miró con tristeza el suelo.
-Lamento lo que pasó…- musité acercándome un poco a ella.
-No es tu culpa- me respondió por lo bajo.
-Todo lo que tenga que ver con ellas es de una forma u otra es culpa mía- dije rascándome la mejilla.
Ella se volteó y esbozó una leve sonrisa. -Te debo un regalo…-
-Y yo uno a ti…-
Nos sonrojamos y evitamos nuestras miradas. Silencio otra vez… El estar a solas con Akane me ponía tenso e inseguro, todo era más sencillo cuando había gente alrededor. Mi trayectoria visual divisó algo que no esperaba, pequeños fragmentos de color blanco comenzaron a caer.
-Está nevando- pensé en voz alta.
-¿Enserio?- preguntó Akane emocionada.
Levantamos la cabeza para ver hacia el cielo, los copos de nieve eran esporádicos, pero avecinaban una blanca navidad. Colgando del torii había algo que era inusual… Eran un montón de plantas justo como la que Shampoo había colocado sobre mi cabeza temprano. Pude notar que se trataba de la misma porque el arco de madera no era muy alto y los detalles eran fáciles de distinguir. ¿Qué clase decoración navideña era aquella y cómo lo hacían justo a la entrada de un tempo?
-Muérdago- susurramos al unísono.
Nuestros ojos se encontraron asustados. No era cómo que tuviéramos que besarnos, ¿o sí? Después de todo, si era cierto lo que decían, se trataba de una estúpida tradición occidental… Sin embargo, al analizar aquel rostro sonrojado y al desviar la vista hacia sus labios, un deseo se apoderó de mí. Me sentía mal de no poder reprimir aquel pensamiento que me atravesó la cabeza de forma inesperada. Habían pasado varios meses desde lo ocurrido entre nosotros, pero dentro de mí la necesidad de volver a besarla se presentaba más a menudo de lo que estaba dispuesto a admitir… Hoy era una de esas ocasiones.
¿Cómo podía siquiera insinuar mis intenciones? Sacudí la cabeza de forma violenta. No, imposible.
El corazón me latía con vehemencia. Recordaba a la perfección las historias que se tejían alrededor del "famoso muérdago". No fue precisamente gracias a la odiosa amazona que conocía sobre el tema.
Ranma me estaba dando "aquella mirada". Así había decido catalogar una forma extraña en la que me veía, me ponía nerviosa y alteraba mi pulso. Me hacía recordar la forma intensa en que me observaba cuando pasó lo de Okinawa. ¿Acaso estaría pensando en poner en práctica la tradición?
Sentí mis mejillas arder aún más. Respiraba con dificultad, sólo podía pensar en una cosa: besarlo. Aunque quisiera mentirme, constantemente rememoraba aquel corto beso que habíamos compartido, deseaba repetirlo, pero sabía que era imposible. ¿Existía alguna forma disimulada de darle a entender mis intenciones? Luego de varios meses había llegado a la conclusión de que no podría hacerlo; sin embargo, nos encontrábamos en una situación que quizás podía prestarse para algo más. No estaba segura de cómo actuar, ni qué decir. Su voz interrumpió mi debate mental.
-Akane… yo… nosotros…-
-¿Qué cosa?- dije en un hilo de voz.
Silencio… De nuevo la ausencia de palabras que me provocaba mayor ansiedad.
-¿Ranma?-
Me quedé en blanco ante sus preguntas. En situaciones de esa índole me volvía más idiota que de costumbre. Una idea me asaltó, quizás era tonto, arriesgado, pero quizás valía la pena intentar una técnica. Tal vez podía darle una cucharada de su propia medicina.
-Olvídalo… No tendrías el valor…-
Lo había hecho, había lanzado el reto. Si ella fue capaz de hacerlo algunos meses atrás no veía porqué yo no. Ahora sólo quedaba esperar a ver cómo reaccionaba y si caería en el plan.
Su rostro se desfiguró, lucía muy sorprendida. -¿Qué has dicho?-
Estaba nervioso, sin embargo, continué con la técnica. –Tranquila... Ya dije que no me prestes atención- hice una pausa a propósito, -Algunas personas tienen el valor y se animan y otras no…-
Ella arqueó una ceja, -¿Acaso quieres… quieres que… tú sabes… seguir la tradición?-
-Yo…- Los malditos nervios comenzaba a hacer su aparición, tragué en seco y continué. -Pienso que… no tendría nada de malo, si es que… bueno… te animas…-
¿Me estaba retando? Todo parecía indicar que de eso se trataba. ¿Qué debía hacer? ¿Debía seguirle la corriente? Parecía que estaba usando la misma técnica que yo había utilizado en Okinawa. Por un lado sabía lo que quería hacer, no podía engarme a mí misma, pero por otro no quería complicar las cosas. Tenía una idea… Respiré hondo para reunir el valor.
-¿Crees que no lo haría?- dije cruzando los brazos sobre mi pecho.
-No, en realidad no…- respondió con una mirada desafiante.
Bufé algo enojada. -¿Crees que por lo que hiciste hace unos meses tienes más agallas que yo?-
Ranma se rió de medio lado de forma fanfarrona. -Supongo que esta es tu oportunidad de demostrarte lo contrario… Dame un beso a ver si te atreves…-
Beso, beso, beso… Aquella palabra retumbaba en mi cabeza. Ya me había tirado al agua y no podía echarme para atrás, seguiría con mi plan hasta el final.
-Lo haré- expresé segura de mí misma, aunque en realidad era todo lo contrario. La expresión de pánico de "mi prometido" fue lo mejor. No se esperaba mi reacción.
-Está bien- pronunció con voz temblorosa.
-Cierra los ojos. Esta vez es… es tu turno de hacerlo…-
Él movió la cabeza de forma afirmativa e hizo caso a mi petición. Me lanzó una última mirada en donde se delataba toda su inseguridad antes de cerrar bajo sus parpados aquellos bellos ojos azules. Era el momento decisivo, todo dependía de mí.
Respiré hondo sintiendo como el corazón retumbaba en mi pecho con ímpetu. Yo podía hacerlo… Di un par de pasos para acercarme más a él. Me coloqué de puntillas para poder llegar a su altura. Despacio fui aproximando mi rostro al suyo; el sentir su cálida respiración tan cerca era embriagante. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano por mantener la cordura. Mi nariz rozó suavemente la suya, cerré los ojos, moví la cabeza y con extrema lentitud lo besé muy cerca de la comisura de sus labios. Mi intención era hacerlo en su mejilla, pero el cálculo me había fallado. Me separé rápidamente quedando a la espera de su reacción.
Creí que había volado hasta el cielo cuando percibí su rostro junto del mío. Su cercanía era algo que deseaba desde hacía tanto… Noté como nuestras narices chocaban y esperé el instante en que sus labios se unieran a los míos, sin embargo, esto no ocurrió. Suavemente me besó entre la mejilla y la esquina de mi boca. Un calor arrollador me recorrió por completo al sentir sus labios sobre mi piel, el retumbar de mis palpitaciones era casi ensordecedor.
La sentí alejarse y abrí los ojos. Su beso había me gustado, me había elevado hasta el infinito, pero no era lo que esperaba. Nos quedamos mirando sonrojados sin saber qué hacer. Un impulso de apoderó de mí, nunca sabré de dónde saqué las agallas para tomarla por el brazo y pronunciar lo primero que se me vino a la mente.
-Eso fue trampa…- mascullé con la voz enronquecida.
Me observaba con mucha intensidad en sus pupilas. Quizás en fondo ella deseaba lo mismo que yo…
-¿Ranma… Akane?-
Aquella voz pronunciando nuestros nombres nos desconcertó por completo. Sabía a quién pertenecía, lo que no lograba entender era lo que hacía ahí, justo en ese momento. Volteamos la cara hacia el inicio de aquella pequeña escalera en la entrada del templo. Abajo se encontraba mi madre mirándonos con una mezcla de asombro y felicidad. Esbozó una pequeña sonrisa. Yo sentía que el rostro me iba a estallar.
-¿Qué hacen tan lejos de casa?-
-Nos… nosotros… tía No… Nodoka… verá…- tartamudeó Akane, de seguro igual de temerosa que yo con respecto a lo que había visto mi madre.
-Bus… buscábamos unos re… regalos que perdimos- secundé sonando ridículo.
-Una larga historia- dijo Akane cabizbaja.
-¿Se piensan quedar aquí, o van a volver a casa?-
-¡Volver!- hablamos al mismo tiempo.
Descendimos las escaleras cabizbajos y nos colocamos cada uno al lado de mi madre para caminar rumbo a casa. El trayecto fue un poco tenso debido a lo nerviosos que nos veíamos, no obstante, mi mamá intentó suavizar el ambiente hablando de su viaje y de temas superficiales. Cuando por fin llegamos, ella se adelantó dejándonos solos en el recibidor.
Akane caminó hacia el inicio de la escalera asegurando cierta distancia entre nosotros. Me dedicó una tímida sonrisa.
-Gracias por el regalo, aunque no lo tenga conmigo la intención es lo que cuenta. Feliz Navidad, Ranma…-
-Feliz Navidad, Akane- contesté devolviéndole la sonrisa.
La miré hasta que se perdió al subir por los escalones. Por inercia me llevé una mano hacia la zona que había besado minutos atrás y me quedé idiotizado rememorando el momento…
Continuará…
Notas:
Wow 25 capítulos publicados, no sé a ustedes, pero a mí me parecen un montón. Es una pena que las actualizaciones sean tan distantes entre sí. Una vez más solicito me perdonen por ser una autora irresponsable y desconsiderada.
Quiero hacer una aclaración que ya tengo en mi perfil, no obstante, vale la pena repetirla por aquí… Este fic no se quedará sin un final (a menos que me muera o quede impedida para escribir). El que no actualice con una frecuencia decente no quiere decir que lo vaya a dejar botado. De hecho, a pesar de haberme visto tentada, he decidido no escribir ningún otro fic tipo serie (de momento tampoco one-shot) hasta no concluir con este. He pensando en ideas para dos series AU, incluso hasta para una serie de otro fandom, pero temo que se si empiezo algo este fic se quede aún más estancado.
Cuando inicié con "La Historia de Nuestro Amor" sabía que era un proyecto ambicioso, complicado y de largo plazo… Tuve la idea de que la pareja nos fuera narrando en primera persona recuerdos de su pasado y de cómo su relación avanza. Temo confesar que creo que la idea se me ha salido de las manos. Nunca tuve "claro" cuál era el camino que iba a seguir, quería que las cosas fueran tomando forma conforme avanzaba y ese ha sido mi error.
Se suponía que más o menos luego del primer beso la historia debía tener otro punto de giro que cambiara radicalmente las cosas… Quiero hacerles una pregunta y agradecería que me la contestaran a través de sus reviews. ¿Qué prefieren: que busque darle pronto un final a este fic para cerrar el ciclo, o que siga con la idea original que tenía en mente aunque tarde un buen tiempo hasta concluir historia?
Les hago la consulta anterior porque me encuentro en una encrucijada personal. No sé si vale la pena que sigan esperando a que mi musa regrese y pueda llevarles actualizaciones periódicas siguiendo más o menos la línea que tenía trazada para la historia, o si les gustaría un final precipitado como para sentir que se concluyó este fic.
Pasando a este capítulo algunas acotaciones:
1- *Torii* es uno de esos arcos tradicionales japoneses ubicados a la entrada de los templos. Sé que quedó medio explicado en la narración, pero quería aclararlo en las notas también. No me gusta usar muchas palabras en japonés, pero creo que debía incluir esta.
2- No sé si el final estuvo algo OOC. En mi mente la idea del muérdago-beso en la mejilla tipo reto fue lo primero que se me ocurrió cuando decidí hacer este capi, pero a la hora de narrarlo se complicó y no quedé complacida. Intenté que los chicos parecieran ellos, si no lo logré lo siento. Culpo a ciertas chicas… cof… que me dijeron que prefieran avances aunque no estuvieran totalmente IC. Ustedes saben quiénes son. XD
3- Un capítulo navideño en Agosto… ¡Vaya desastre! Se suponía que debía publicar par la Navidad pasada, pero los meses se fueron pasando y pasando sin que la musa viniera a mí y lograr terminar de escribir. Quería que la fecha coincidiera, pero ni modo. Aún así espero que al menos les haya hecho sonreír y quizás sentir ese aire navideño.
4- Los flashback provienen de: episodio 125 "Una navidad sin Ranma" doblado por Audiomaster 3000, OVA 2 "La Revoltosa Navidad de los Tendo".
5- Gracias quiénes me dieron ideas para los regalos navideños. Fue hace tantos meses que ya no recuerdo quién me sugirió qué cosa.
6- No garantizo una buena edición así que si ven detalles que pueda corregir se agradece me lo comenten.
7- En general espero que les haya gustado la actualización. Sé que no es la gran cosa, incluso luego de haber escrito dos one-shots navideños quizás me repetí un poco. No creo que haya valido la pena por sus meses de espera, yo hubiera deseado darles algo más emocionante. Sin embargo, como siempre agradezco sus comentarios. Dejen sus reviews para saber de cómo van sus vidas, saber si aún me siguen, y por supuesto para me dejen saber qué les ha parecido y qué quieren leer a continuación.
Gracias de todo corazón a quiénes han leído hasta acá. Doble gracias a quiénes se tomarán un par de minutos para dejar sus reviews. Triple gracias a quiénes han dejado sus reviews en el capi pasado, espero no brincarme algún nombre, acá vamos, miles gracias a: dita30, MM4, karla eves, kotoko, Nati, MaRce kid nicky's girl, Percy, Minue, lerinne, galadrielcullen, Pam Elric, Josciel, Dika1990, KohanaSaotome, Akima Susume, AnaIz16, AndreKimiko, Neko-chan120, Sole.e, Annie, Ely, Bell, Monikawaii, cjs, chikselene, M3rmaid Akane, sabrina torres, joa-chan, giselleapril, marlene, ATM, abby hibiki.2, Sole, jaine, sofii brindis.
También gracias a quiénes han dejado sus reviews en otros capis durante este tiempo aunque no fuera en el 24 específicamente. Durante las siguientes semanas los estaré contestando a todas, por lo menos a quiénes tengan cuenta o tenga sus correos a mano.
Sin más que agregar me despido. Me pondré a trabajar para ver si logro traerles un nuevo capi en Octubre, pero no prometo mucho…
Cuídense mucho y gracias por seguir leyendo.
Un besote y un abrazo,
AkaneKagome
28 de agosto del 2012
