Notas de Mayumi: Hola otra semana más! ¿Qué tal todo? Espero que bien. Os dejo un nuevo capi.

Basado en Naruto

Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

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Cumplir la promesa

-¿Todo el mundo tiene claro lo que debe hacer?- preguntó Shikamaru. Siete cabezas se movieron afirmativamente- Bien, pues vamos a ello- dijo con la mayor convicción que fue capaz de aparentar. La idea era desesperada y suicida, tenía pocas posibilidades de éxito y muchos números de cobrarse más de una vida. Pero era lo único que tenían, y estaban dispuestos a darlo todo.

Cada uno de los ocho shinobis que participaba en el plan se dirigió a sus respectivas posiciones. Sakura, Temari, Chouji y Shikamaru se internaron en el bosque, dispuestos a dar un pequeño rodeo para sorprender a Kyuubi por detrás. Sasuke e Itachi se encaramaron a los árboles y se acercaron al zorro por las alturas. Neji y Gaara se miraron en silencio unos instantes, esperando a que los otros tomaran posiciones.

-Gaara, si me pasara algo…- empezó el Hyouga con voz grave.

-No te va a pasar nada- se apresuró a cortarle el pelirrojo. No era momento para desanimarse.

Neji le dedicó una mirada de escepticismo. Siempre había sido alguien muy pragmático, y aunque la superioridad numérica pareciese arrolladora, no se olvidaba que estaban tratando con Kyuubi, el demonio que había arrasado Konoha y acabado con la mayoría de los anbu de la aldea. Aunque Naruto impidiese que se manifestara por completo, siete colas no eran algo a lo que menospreciar.

-Si me pasara algo- se obstinó- dile a Hinata…- se atragantó un poco con aquellas palabras tan personales- que la amo.

-Yo podría realizar tu parte- ofreció una vez más el kazekage. Sentía que su obligación como máximo representante presente de los shinobis era defender a los que dependían de él, especialmente cuando se trataba de sus amigos. Y el Hyouga hacía tiempo que era un amigo.

-Tú tienes una aldea que te necesita- le recordó Neji. Había aceptado su deber. Sentía miedo, por su puesto que lo sentía, pero no podía dejarse vencer por él, no cuando la vida de la persona que le consideraba un genio estaba en juego. No podía fallar a Naruto.

-Y tú una persona que te espera- punzó Gaara, clavando sus intensos ojos aguamarina en Neji.

El Hyouga dudó un segundo ante esas palabras, recordando la sonrisa dulce y entregada de Hinata. Sintió una pequeña punzada en el corazón, un súbito impulso de aceptar quedarse al margen, pero en seguida descartó la opción. Activó un instante el byakugan para asegurarse de que Shikamaru y su grupo estaban en posición, antes de volver a poner su atención en Gaara.

-Pero si fallamos, tu arena será lo único que se interponga entre Sasuke y la furia de Kyuubi- dijo, negando al pelirrojo cualquier opción a réplica. Todos tenían presente que había muchos números de fallar.

Tras dirigir una mirada a Gaara que al pelirrojo le pareció un adiós definitivo, Neji se plantó resuelto ante el zorro de nueve colas. Su misión consistía en distraer la atención del demonio de la retaguardia. No era difícil, pero sí arriesgado. Las venas características de la visión de su clan volvieron a hacerse presentes alrededor de sus ojos. Comprobó la magnitud del chakra de Kyuubi, sobrecogido. Sus puntos vitales tenían tal concentración de energía que parecían imposibles de anular. Supo en ese instante que ni el mangekyo de Itachi ni la arena de Gaara tendrían opción alguna contra semejante despliegue chakra. Pero Naruto le había enseñado que la verdadera fuerza no radicaba en las posibilidades que uno tenía, si no en la creencia de que se podía lograr lo que uno deseaba, en no rendirse hasta el final. Por eso tenía que actuar como si creyera que iba a vencer. Aunque sólo fuese por el resto de sus compañeros.

-Inconsciente- le reprochó la voz estentórea de Kyuubi cuando el primer golpe de juuken le impactó. No era más que una molesta picadura de insecto para él.

Neji golpeó y aceptó los golpes sin una queja, mientras los minutos le parecían eternos. Le dolía todo el cuerpo, pero tenía que ganar un poco más de tiempo. Sakura debía estar a punto de acabar el jutsu de traspaso de energía. Aunque normalmente se utilizaba como técnica médica para reponer el chackra de los heridos, esta vez la pelirrosa lo iba a utilizar para traspasar la energía de Chouji, de Temari y la suya propia a Shikamaru. Una de las colas se lanzó contra él como si se tratara de un látigo. Intentó ponerse en pie, pero su dolorido cuerpo no le respondió. Contuvo la respiración, consciente de que era su fin.

Kyuubi rugió furioso y olvidó su ataque para centrar su atención en algo más molesto. Había sentido otra de aquellas irritantes picaduras justo a su espalda. Se volvió para deshacerse del nuevo y molesto humano de un manotazo, pero ya no se encontraba allí. Hinata había sido lo suficiente rápida como para alcanzar a Neji y cargarlo sobre su hombro.

-¡Hinata, no te expongas tontamente!- le regañó su prometido. Ella bufó despectiva antes de contestar. Acababa de superar un genjutsu que la había enfrentado con algunos de sus peores temores, y no se iba a dejar amedrentar por Kyuubi.

-No seas absurdo- respondió la muchacha con tranquilidad, mientras se apartaba del alcance de las colas con tanta brusquedad que se estampaba contra unas rocas cercanas-. El mes que viene voy a casarme contigo, y ni nuestra familia, ni este examen, ni Kyuubi va a impedírmelo- le garantizó, con una convicción que era imposible pasar por alto-. Nadie me va a robar mi final feliz- dijo desafiante, y Neji no supo si se lo decía a Kyuubi o a él mismo-. Ni tampoco el de Sasuke o Naruto- volvió a hacerse a un lado con una agilidad sorprendente, cargando con facilidad a su malherido novio.

-Me conmueves- se burló el zorro, y lanzó una de sus garras de sombra al ataque. Sombra que al instante se vio inmovilizada, así como todo su cuerpo. Rugió con rabia, sin acabar de comprender que estaba pasando.

-Kagemane no Jutsu realizado con éxito- anunció Shikamaru con la voz temblorosa por el esfuerzo de mantenerlo inmovilizado. Aunque contase con reservas extras, no sólo los distintos chakras de sus compañeros eran difíciles de manejar, si no que Kyuubi seguía teniendo una fuerza monstruosa.

-¡Ja, ja! ¿Cuánto rato piensa que puedes retenerme con eso?- inquirió el demonio con sorna. No parecía en absoluto preocupado.

-El suficiente- respondió Itachi. Él y su hermano acababan de entrar en escena. El mayor preparó el Mangekyo y clavó la mirada en los ojos rojizos de Kyuubi, mientras Sasuke corría hacia el zorro.

Sabían que sólo tenían una oportunidad. En el estado actual Kyuubi era prácticamente invencible, pero si la atadura de sombras lo mantenía inmóvil, Itachi podría enviar unos segundos a la conciencia de Kyuubi al mundo del tsukiyomi, y Sasuke podría sellar de nuevo al demonio. Todos los que no tenían un papel activo en ese momento contuvieron el aliento. Sasuke estaba ya muy cerca del demonio. Itachi preparó su ataque, haciendo que sus tres pupilas girasen hasta adquirir un dibujo extraño.

-¡Te equivocas!- rugió inesperadamente Kyuubi, y aunque con esfuerzo, se deshizo del jutsu del Nara.

Sakura soltó un grito ahogado, Hinata se apretó contra el pecho de Neji, no queriendo ver la escena, Shikamaru contuvo el aliento. La garra del zorro se cernió en torno al cuerpo de Sasuke y lo alzó en vilo. Sólo la arena de Gaara impidió que el Uchiha fuera aplastado, formando una barrera en torno a su cuerpo y luchando contra la fuerza que ejercía el zorro para aplastar al moreno. Pero el pelirrojo sabía que no resistiría un segundo envite. Kyuubi sonrió de manera sádica. Y entonces Sasuke hizo lo que no había hecho jamás, ni si quiera por su propia vida. Suplicar.

-Kyuubi, por favor…- pidió, con los ojos brillantes por las lágrimas que estaba conteniendo- Devuélveme a Naruto- rogó.

El zorro lo contempló con incredulidad. Aquel mocoso engreído debía de haberse vuelto loco de remate. Naruto aún le estaba plantando cara, impidiéndole sacar las dos últimas colas, pero pronto se agotaría, y él volvería a ser libre por completo. Sólo tenía que presionarle un poco más, que continuar engatusándolo para hacerle creer que era un peligro innecesario para el mundo, y cuando su contenedor se hubiese rendido por completo a la desesperación, él podría ser de nuevo libre. ¿Por qué iba a hacer algo tan estúpido como devolver a la persona que le mantenía sellado?

Pero Sasuke ya había puesto su mente a trabajar con toda velocidad.

-Piénsalo por un momento- insistió el moreno, ignorando la presión que el puño del zorro estaba ejerciendo sobre su cuerpo-. ¿Crees que te van a permitir vagar libremente por el mundo?- inquirió con voz burlona- Je… Te sellaron una vez, y esta no será distinta. ¿Quieres empezar de nuevo? Un nuevo jinchuuriki, una nueva cárcel…- notó como el demonio le prestaba ahora más atención- Con Naruto tienes una relación aceptable, ambos os respetáis a vuestra manera, pero… ¿Cómo será el próximo jinchuuriki?- la presión en torno a él había desaparecido. Ahora simplemente le sujetaba para mantenerlo a su altura, aunque Gaara no retiró su arena por precaución- Tal vez sea más fuerte… tal vez ni siquiera necesite de tu poder y caigas en el olvido. Déjame sellarte.

El silencio se hizo presente, dando al momento una sensación de tensión extrema. Nadie se atrevía a moverse.

-Naruto no quiere volver- dijo al fin el zorro.

-Yo le convenceré- aseguró Sasuke, mucho más confiado ahora que sabía que había tocado uno de los puntos débiles del demonio. Hacía tiempo que lo intuía, la soledad, el miedo a convertirse en un mero recuerdo que se borra con el paso del tiempo… los miedos de Naruto los compartía Kyuubi, y estaba dispuesto a utilizarlos en su contra.

El zorro se lo pensó detenidamente. Tan solo tenía que utilizar un poco de su colosal fuerza para acabar con aquel mocoso engreído y rebelde que tantas veces le había devuelto al fondo de su odiosa prisión. No obstante, sabía que sus palabras tenían más de cierto que de desesperadas. Konoha le había derrotado una vez, y sabía que la actual hokage era una mujer de armas tomar. No dudaría en utilizar una técnica suicida como hicieron sus predecesores. Y lo que menos quería ahora era volver a empezar, o tal vez peor… desaparecer, volverse un simple cuento que se narra en las noches de tormenta para asustar a los niños.

-Está bien- concedió finalmente el zorro-. Te dejo intentarlo en reconocimiento al chakra maldito de tu clan, pero si Naruto se niega a salir, los dos os quedareis atrapados para siempre en mi interior- advirtió, no por compasión si no porque realmente había llegado a respetar a los Uchiha.

-Estoy dispuesto a correr el riesgo- aseguró Sasuke con determinación.

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Sasuke corría por los laberínticos y angostos pasillos. Llevaba tanto tiempo forzando a sus músculos que a penas sentía el agotamiento. No sabía exactamente a donde debía dirigirse, ya que se habían cambiado las tornas. Normalmente recorría los recodos de la mente de Naruto, en la cual ya había aprendido a orientarse, pero esta vez se trataba de la de Kyuubi. Y su mente era mucho más retorcida y complicada. Dobló una esquina, y tuvo la impresión de que ya había pasado por allí con anterioridad. Estaba dando vueltas en círculos. Golpeó con rabia una de las paredes, y al instante le llegó el rugido de protesta del zorro.

-Tuerce en la segunda desviación a la izquierda- indicó la voz de Kyuubi. En sus dominios podía comunicarse con cualquier intruso. A diferencia de Naruto, el zorro había pasado muchas horas solitarias en las que únicamente contaba con su mundo interior, así que conocía cada recoveco de él.

Siguiendo las indicaciones del demonio, Sasuke llegó por fin a una zona que parecía ensancharse lentamente. Y al final de ella la encontró, la celda en la que se había encerrado su rubio, un sitio tan frío y lúgubre como el resto de aquel lugar maldito. Se acercó con el corazón convertido en una bomba de relojería.

-Naruto…- le llamó con voz temblorosa. Su aspecto deplorable le asustaba.

El kitsune estaba acurrucado en un rincón, abrazándose a sus rodillas y al parecer concentrado en algo que le estaba suponiendo un esfuerzo. Alzó sus ojos azules, carentes de su habitual brillo, para posarlos en la persona que le llamaba. Y una pizca de curiosidad se dibujó en aquel vacío, pero se apagó al acto, para contemplar al moreno con apatía. A Sasuke le recordó terriblemente al estado en el que había encontrado a Kiba, solo que a Naruto no podía reconfortarlo con su cercanía. Volvió a llamarle con voz ahogada, a través de las rejas.

-Sasuke…- su voz era tan ausente que provocó un escalofrío en el Uchiha- He logrado detenerle… no le he dejado sacar más colas- esbozó algo parecido a una sonrisa, mientras se apretaba con más fuerza contra su propio cuerpo- Parece que no soy tan inútil después de todo- anunció, aunque había más indiferencia que orgullo en aquella voz pausada.

-Tú no eres inútil, Naruto- reconvino el moreno con paciencia. Se apoyó pesadamente contra los gruesos barrotes, agarrándose al frío metal. Tenían el tamaño justo para impedir que su cabeza entrara en el pequeño cubículo, por lo que tenía una varilla a cada lado de la cara. Le irritaba aquel frío y duro metal, era como si el rubio quisiera interponer un muro entre ellos dos.

Naruto se encogió de hombros, como si la cuestión al fin y al cabo no tuviese más importancia. Se había encerrado en si mismo, desentendiéndose del mundo exterior y concentrándose únicamente en impedir el avance de Kyuubi, y ahora no podía sentir absolutamente nada. Su mejor amigo le tendió una mano, pero el rubio no hizo ademán de moverse. Ni si quiera pareció ser consciente del gesto. Entonces una idea cruzó por su mente.

-¿Has venido a despedirte?- preguntó el kitsune, mientras ponía su atención en el suelo y empezaba a dibujar algo con el dedo índice.

-¿Por qué iba a despedirme?

-Porque me vas a matar- respondió con una voz tan carente de cualquier emoción que hizo estremecer a Sasuke.

-No te voy a matar, Naruto- corrigió el Uchiha con pesar. Se le partía el corazón de ver a su amado rubio en aquel estado tan derrotado. No parecía él. Sabía que tenía que ser delicado y paciente, aunque tuviese ganas de asestarle un par de bofetadas para hacerle reaccionar.

De pronto, Naruro le miró como si le acabase de traicionar, entre dolido y enfadado. Sasuke pensó que al menos era una señal de que todavía sentía algo, que no se había dejado caer del todo en la indiferencia. Kyuubi aún no había podido anularle por completo.

-Me lo prometiste- le acusó, y una chispa de enojo brilló en sus ojos.

-Te prometí que lo haría si no quedaba otra opción- replicó Sasuke tajante, y volvió a ofrecerle su mano abierta. Pero Naruto se mantuvo obstinado en el lugar en el que estaba.

-¿Y que otra opción nos queda?- preguntó con amargura. Echó la cabeza hacia atrás, haciendo que sus dorados cabellos ondearan con gracia. No quería morir, por supuesto, pero tampoco podía permitir que Kyuubi volviese a vagar libre por Konoha.

-Siempre habrá otra opción… La encontraré cueste lo que cueste- tuvo que hacer un esfuerzo para que su voz no sonase con su habitual prepotencia. Quería que Naruto entendiese que estaba dispuesto a luchar por él- Vuelve conmigo- pidió.

-No puedo volver Sasuke… aunque pudiera, no debo hacerlo. Es lo mejor, es lo mejor para todos.

El moreno negó con la cabeza. Estaba empezando a perder su escasa paciencia.

-No es lo mejor Naruto, ni para ti… ni para mí…- el rubio le miró con curiosidad renovada al escuchar aquello- ni para nadie. Todos te están esperando. Sakura y Hinata-chan, Gaara y Temari… Todos- insistió, y observó con alivio como un poco de su habitual brillo volvió a aquellos hermosos orbes azules al escuchar el nombre de sus amigos.

-¿Todos?- repitió Naruto esperanzado, al pensar que, a pesar de todo, le continuaban apoyando. Nunca hubiese imaginado que pudiera ganarse semejante cariño.

Sasuke asintió con la cabeza.

-Yo te estoy esperando- añadió, y comprobó complacido como el rubio se había inclinado un poco hacia él y, a cuatro patas, había dado un paso titubeante hacia los barrotes. Sasuke se dijo que era el momento de olvidar el orgullo y mostrar sus sentimientos al desnudo-. Yo… yo no quiero vivir una vida sin ti… - confesó, sin avergonzarse por ello- Te amo, Naruto. Sin ti nada tiene sentido.

El rubio tardó unos segundos en procesar las palabras de Sasuke. Nunca se había imaginado que llegaría a escuchar algo así de sus labios. Sabía que eso era lo que sentía, no tenía dudas de cuanto le quería, pero de ahí a tragarse su orgullo y mostrarse tan vulnerable ante él… Sonrió, comprendiendo al fin. No estaba solo, nunca lo había estado. Se puso en pie y de un salto se agarró al cuello del moreno. Si sintió el golpe que se dio contra los barrotes, no pareció notarlo. Cogió a su koi por las mejillas y lo atrajo hasta él para besarlo, tanto como le permitía la reja que los separaba. Sasuke necesitó unos segundos para reaccionar ante el súbito cambio y comenzar a corresponderle.

Los dos se dejaron llevar desesperados por aquel beso, transmitiéndose en él todas sus desordenadas emociones. Amor, confianza, deseo, la convicción de que vivían el uno por el otro. Entregados por completo al momento, con los ojos cerrados, solo podían sentir la calidad de sus suaves labios, el contacto cada vez mayor entre sus cuerpos a medida que la prisión que se había auto impuesto Naruto se iba disipando. En cuanto acabó de esfumarse el metal, el rubio se aferró con fuerza a la nuca su koi, profundizando el beso con ansias. La dulzura fue dando paso a un beso desesperado, hambriento y salvaje. No hacía ni veinticuatro horas que se había separado de él, pero a Naruto le parecía toda una eternidad. El rubio lo empujó un poco con su cuerpo, llevándolo hasta la pared del angosto pasillo, palpando el conocido cuerpo por encima de la ropa, colando las temblorosas manos bajo la camiseta y reconociendo cada uno de sus detalles. Detalles que solo él conocía, que Sasuke reservaba para él. Sentía como su koi se estremecía cuando su lengua inquieta se abría paso con fogosidad en la boca del Uchiha, o como se le escapaba un gemido ahogado cuando devoraba sus labios con apetito, o como temblaba ligeramente cuando le daba un mordisco juguetón, o como sonreía de manera inconsciente cuando depositaba un inocente beso en la mejilla. Su corazón parecía que fuese a estallar de alegría ahora que sabía que era capaz de despertar en Sasuke las mismas sensaciones que él le provocaba.

El moreno se separó de Naruto, respirando con dificultad por causa de la excitación. No era una acción que le apeteciese realizar ahora mismo, pero tenía que sellar a Kyuubi antes de que fuese demasiado tarde. No solo estaba el peligro de encontrarse en aquel mundo maldito, es que además empezaba a ser él quien no quería salir de allí, empezaba a parecerle tentadora la idea de quedarse en aquel mundo privado perdiendo la cordura con su rubio, amándole una y otra vez hasta la extenuación. Sonrió ante el puchero de enfado de Naruto y le dio un beso fugaz en los labios.

-Tenemos…- empezó a decir el Uchiha.

-Sí, sí, lo se, tenemos que salir de aquí- el kitsune soltó un suspiro de resignación. Sasuke y su irritante manía de tener razón en todo, aunque fuese el momento menos oportuno. Realmente aquel no era un lugar apropiado en el que permanecer, los dominios malditos de Kyuubi causaban un gran desgaste en el cuerpo. Naruto lo notaba cada vez que volvía de una posesión, sus fuerzas le fallaban un poco, y en ocasiones hasta perdía el conocimiento. Y nunca había pasado allí tanto tiempo como ahora, no podía prever las repercusiones que tendría aquel encierro sobre su cuerpo. De pronto sonrió con picardía- Pero… ni creas que vas a librarte de mí ahí fuera- advirtió, mientras atraía a Sasuke por la cintura y le daba un último beso acalorado- Te voy a abrazar y mimar cuanto me de la gana- aseguró, ante lo cual Sasuke soltó un bufido molesto.

Luego, a desgana, Naruto se puso a buscar a Kyuubi por los pasillos, entrelazando una mano del moreno con la suya y arrastrándolo con él.

Sasuke esbozó una sonrisa de medio lado y le siguió. A pesar de que siempre protestaba, no tenía la más remota intención de intentar librarse de él o de sus exageradas muestras de cariño. No tardaron en encontrar otra celda que prácticamente había dejado salir al demonio de nueve colas. Kyuubi hizo una mueca de desagrado, pero no dijo nada cuando Sasuke puso una mano en su cabeza, permitiéndole que le sellara de nuevo. El zorro contempló con apatía como los dos shinobis desaparecían lentamente.

-Definitivamente… Cada vez detesto más a los humanos- afirmó, mientras se dejaba caer en unos mullidos cojines, pensando en lo lento que pasaba el tiempo allí dentro.

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Tsunade echó la cabeza hacia atrás, recostándola en el respaldo de la silla y se dejó resbalar unos centímetros por ella. El examen había pasado una factura muy alta, y ella se sentía culpable por no haber podido hacer nada. Kyuubi había causado estragos, Akatsuki había campado a sus anchas por Konoha y las pruebas habían tenido consecuencias desastrosas para más de un ninja. De los ochenta y siete participantes, cuatro habían resultado muertos, veintinueve presentaban heridas leves y doce estaban hospitalizados, entre ellos Tenten y Naruto. Dejó escapar un largo y prolongado suspiro y miró a las personas que había citado en su despacho. Ante ella tenía a los nueve shinobis que se habían enfrentado a Kyuubi. Sabía perfectamente que debían estar agotados, ella misma se encontraba al límite de sus fuerzas y no había tenido que pelear, sólo sufrir el ataque de nervios de la impotencia. Con desgana, centró su atención en su principal quebradero de cabeza: Uchiha Itachi. No tenía la más remota idea de que hacer con él. ¿Confiaba en el ninja renegado y le permitía volver a la aldea? ¿Lo ponía en un periodo de prueba? ¿Lo encarcelaba? ¿Lo metía en una caja con un lacito y se lo devolvía de nuevo a Akatsuki como muestra de buena voluntad? Pensó en lo bien que le iría tener una botella de sake a mano, seguro que le ayudaba a pensar con más claridad, porque cada opción que se le ocurría era sin duda peor que la anterior.

-Está bien, agradezco que os hayáis quedado a darme un primer informe de la situación. Quiero uno más detallado y escrito de cada uno de vosotros para dentro de dos días- indicó-. Ahora podéis retiraos a descansar…- volvió su atención a Itachi, quien la miraba tranquilamente desde el fondo de sus ojos carmesí- Comprenderás que no puedo confiar en ti…- soltó un gruñido de irritación- aunque puedes pasar esta noche en la casa de los Uchiha, enviaré un escuadrón anbu para que monte guardia en torno a ti. Mañana te escoltarán ante el consejo de ancianos y se resolverá que hacer contigo- decidió al fin. No estaba muy segura de que a Sasuke le hiciese gracia hospedar a su hermano, pero al fin y al cabo la casa de los Uchiha era tan suya como de Itachi, y la hokage tenía la sensación de que al Akatsuki no le iría mal enfrentarse a su pasado. Esperó una protesta por parte de Sasuke, pero este se limitó a bajar la mirada, visiblemente incómodo pero sin replicar a la sannin. Al fin y al cabo, a él le habían dado, sin preguntas, una segunda oportunidad.

El mayor de los Uchiha mostró su acuerdo con un simple asentimiento de cabeza. Se encontraba maniatado por unas cuerdas anuladoras de chackra, pero a excepción de aquel pequeño detalle le habían acogido bastante bien gracias a que Sakura y Gaara habían intercedido por él. Siguió a su hermano, quien no había abierto la boca, hasta su antiguo hogar, mientras los recuerdos de la matanza que había provocado años atrás le iban asaltando a medida que avanzaba por las conocidas calles, removiendo antiguas sensaciones casi olvidadas. No se sorprendió al comprobar que aquello no le causaba ningún remordimiento. Tal vez le pesaba un poco la muerte de su madre, pero no pensaba mostrar debilidad por ello.

Llegaron al fin ante el que fue su hogar años atrás. Sasuke metió la llave en la cerradura y se introdujo en la casa. Itachi le siguió, rememorando cada objeto, cada uno de los olores que aún flotaban en el ambiente. Su ototo había cambiado muy pocas cosas. Con un suspiro, cerró la puerta, dejando su escolta atrás. Aunque los Anbu no les perdieron de vista, se mantuvieron en todo momento a una distancia prudencial, y no dieron muestras de tener intenciones de entrar en la casa. Los dos hermanos se encontraron por fin a solas. Y entre ellos cayó un incómodo y asfixiante silencio.

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TRAS EL TELÓN

Mayumi: Bueno, pues ya ha pasado el examen, y en el próximo capi el final del fic, que creo que ya se ha alargado bastante.

Naruto: Sí que ha sido largo… explotadora.

Itachi: Oe, que tengo que reconciliarme con mi ototo, déjala que escriba...

Sasuke: ...

Itachi: Tú siempre tan comunicativo, Sasu-chan

(Vena enorme en la frente de Sasuke al escuchar ese modo de dirigirse a él)

Naruto: Pero… ¿Me voy a recuperar, no? Porque todavía no he explicado como se prepara el ramen de sobre, y dije hace un montón de capis que lo haría.

(Caída en plan anime de todos los presentes)

Mayumi os recuerda: No olvidéis vuestra consumición semanal de LEMON que la vitamina C es esencial para la salud .

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Notas finales: Bueno, hasta aquí el capi... ¿que tal? ¿Dejamos que Naruto se recupere sin problemas?

Naruto: (ojitos brillante) ¿Me dejáis explicar como se prepara el ramen pre-cocinado?

Sasuke: Todo el mundo sabe como se prepara, usuratonkachi

Naruto: ¬¬

¡Estaba hablando yo! ¡No os metais en las notas finales! Bueno, me estoy planteando la posibilidad de sugerirle a Tsunade que sí, que ponga a Itachi en una caja con lacito, y me lo mande a mí en vez de a Akatsuki... pero puedo aceptar sobornos si alguien lo quiere XDD

Nos vemos en el capi final!!