—¿Por qué dudas de nuestra relación?
—No es que dude… —Titubeé sintiendo mi corazón contraerse dolorosamente.
—¿Y me estás diciendo que esas palabras no son de duda? —Un par de dedos largos me tomaron de la barbilla levantando mi rostro directamente a sus ojos violetas.
¿Por qué tengo tantas ganas de llorar?
—N..no..
—Es suficiente Misaki. —Declaró con tosquedad.
—¿Eh?
Me soltó de su agarre y dio media vuelta encaminándose a la puerta.
—¿Usagi-san?
—No puedo soportarlo más, ocupo pensar las cosas.
—¿Pensar..? ¿D..de que..? —Intenté preguntar mientras mi voz se entrecortaba volviéndose un hilo.
—Sobre ti, sobre nosotros… ya no sé si quiero en verdad permanecer contigo…
—¿Qué? —Mi aliento terminó de irse y mi garganta se seco por completo.
—Era inevitable Misaki ¿Acaso esperabas que siempre viera por los dos?
Lo miré impotente apretando mis puños, con las lágrimas en los ojos, mi corazón no paraba de latir con intensidad, a un ritmo desenfrenado, dolorosamente desenfrenado.
¡Usagi-san!
Antes de lograr sacar más palabras de mis labios, Usagi dio media vuelta y comenzó a alejarse, no podía mover mi cuerpo, estaba paralizado, pero necesitaba alcanzarlo, no podía terminar así. No ahora, no cuando habíamos acordado a decirle a mi hermano, no después de todo lo que habíamos pasado, no cuando sólo podía pensar en ti, no cuando descubrí que nunca podre a amar a alguien más que a ti.
¡Usagi-san! ¡No te vayas!
Me desperté en mi cuarto de un sobresalto, apreté los cobertores, mi respiración estaba agitada, apenas podía controlarme de comenzar a sollozar, pero las lágrimas amenazaban con derramarse.
¿Fue un sueño?
Cerré los ojos dejando sacar algunas lágrimas, hundí mi cabeza en la almohada, mi corazón estaba descontrolado y dolía, mucho…
Sólo fue un sueño.. sólo un sueño…
Miré a donde se encontraba la habitación de mi casero, sabía que Usagi-san debía de estar ahí o quizás en su oficina trabajando, había optado por dormir en mi cuarto mientras terminaba mi tesis.
Sin duda había tenido mucho estrés últimamente, y no había hablado apropiadamente a mi tonto y pervertido casero en unos días, no quería admitirlo pero era lo suficiente para que me hiciera falta…
¿Siempre fui tan dependiente de él?
Recordaba mi sueño y me estrujaba el pecho, era sólo un sueño, no debía importarme… pero el realismo en aquel sueño me daba escalofríos, y sin duda me aterraba que en verdad Usagi pensara aquello.
Él no me dejaría ¿Verdad? Él dijo que no me dejaría por nada, que incluso me amarraría y encerraría con tal de que permaneciera a su lado.
Pero ahí yacía yo, completamente solo en mi cuarto, era simplemente que Usagi estaba siendo considerado conmigo, dijo que me dejaría trabajar.
Mi pecho volvió a estrujarse, mañana iba a hacer otro día, donde iba a verlo y todo iba a estar bien.
¿Verdad?
.
No podía creer lo que estaba a punto de hacer. En algún punto de mis pensamientos me llevaron justo en frente de la puerta de mi casero.
Sólo quería dormir, ocupaba dormir, y no podía hacerlo sintiéndome así… sólo era eso…
Y a Usagi-san.. no creo que le importe…
Abrí la puerta despacio, pasé entre los juguetes con una maestría increíble, cuatro años pasando por ese mismo cuarto no eran nada.
Ahí estaba, dormido tranquilamente sin estar consciente de lo mucho que me había preocupado.
Me adentre entre los cobertores, no era la primera vez que dormía en su habitación, definitivamente no era la primera vez, tampoco era raro que usáramos su habitación para dormir en días normales, pero no podía evitar sentirme avergonzado.
—¿Misaki? —Escuché poniéndome los pelos de punta.
—N..no digas nada o me iré… —Murmuré con el rostro en llamas abrazando mi almohada— Sólo quise dormir aquí… ¿Acaso está mal?
Usagi se rió y me tomó entre sus brazos sin que pudiera resistirme.
—Claro que no, siempre eres bienvenido, después de todo, pronto compartiremos cuarto ¿No es así?
Ante sus palabras me quede en shock, mis manos lo tomaron de su camisa, mi corazón dio un respiro y sentí cómo mis ojos se querían aguar por una razón completamente diferente que a la de hace unos minutos.
—¿Misaki? —Me llamó extrañado mirándome preocupado.
Caí en cuenta que normalmente le hubiera reclamado por decir lo anterior, pero en ese momento no estaba con los ánimos de seguir aquel juego.
—¿Qué pasa? —Me susurró tomando de mi cabello empujándome hacía él, mi corazón quería salirse de mi pecho, con tan sólo unos toques y me estaba derritiendo en sus brazos.
—S..sólo tuve un mal sueño…
—Hmp.. ¿Otra vez pensando cosas innecesarias? —Dijo suavemente colocando sus labios sobre mi frente—. Tonto.
—Eso debería decir yo… ¿No te dije que si decías algo me iría?
—Pero no parece que quieras irte.
Me tomó con fuerza, sus brazos sosteniéndome con firmeza y a la vez con delicadeza, contuve mis lágrimas y me hundí en su pecho, su aroma, su calor, sus latidos, toda su presencia me tranquilizaba.
—No quiero… —Respondí sutilmente aún con el miedo de que mi indecisión lo hiriera, no estaba indeciso, yo sabía que lo único que deseaba era seguir a su lado, a pesar de todo, justo así.
Usagi se recargó en mi cabeza, escuché una ligera risita seguida de un suspiro.
—Entonces yo jamás te dejaré ir.
Mi mueca se torció en una sonrisa, seguida de una risa ahogada en la tela de su camisa.
—Idiota posesivo..
De nuevo sucumbiendo al gran Usami-sensei.
No se me ha olvidado mis ff, en serio o.o
En serio en serio o.ó
Pero bueno ver para creer no, pues aún no jjejejej (sí mátenme)
Ah. . estoy tan cansada, el internado acabara conmigo.
He estado escribiendo pero me agarro una etapa insegura y desecho casi todo lo que escribo, espero que con este ff ya vuelva a publicar más.
Nos leemos, las quiero a todas las que leen y comenta, las que leen y no comentan y las que escriben.
Bye Bye.
