Resurrección
¿Quien sabe cuales son los límites entre la vida y la muerte? ¿Que es esa parte que separa a los hombres de la bestias? ¿Es la razón? ¿La inteligencia? ¿O es aquello que llamamos corazón? Tenía todo lo que cualquier persona podría desear, amigos, familia, una vida feliz. Pero cuando los recuerdos del pasado se van revelando poco a poco, su realidad se vera trastornada a tal punto que ya no se puede ver la fina línea que diferencia el bien del mal. Y si la persona en la que más confías te oculta una oscura verdad ¿Qué debería hacer? ¿Continuar como si nada, intentado ignorar un pasado demasiado doloroso como para olvidar, o abandonarlo todo, y a esa persona para cumplir aquella antigua promesa echa hace ya tanto tiempo?
IchigoxUlquiorra forever and ever :D
Yeeeeeeeeeeah! Wenas mis queridos lectores, si es que todavía los tengo T-T siento mucho la demora, pero hubo razones de esto: este capitulo se me puso particularmente difícil en algunas partes; me surgió otra nueva obsesión con la película Inception, porque tuve el afortunado error de ver los fics que había por allí, y me termine enamorando de la pareja EamesxArthur, aunque el echo de que me los imagino como si fueran Grimmjow y Ulquiorra respectivamente ayudo un poco XD; los estudios me joden como no saben; tengo nuevos proyectos en la cabeza, etc, etc. Pero este fic ya esta llegando al final, aun se tiene que resolver todo el misterio, y estamos llegando a una parte que me estaba muriendo por escribir XD así que el otro capi por ahí sale más pronto que lo que tardo este.
Con el manga, estoy contenta de que Nell y otros arrancars volviera después de tanto tiempo, y estoy de los nervios por ver a Grimmy, siento que lo veremos muy pronto. Juro que si llega el capitulo en que Ulquiorra vuelva a la vida pego tal grito que me van a escuchar hasta en sus casas XDDD Aunque también estoy un poco turbada, un personaje shinigami murió y Hueco Mundo fue invadido, no se ustedes, pero me parece que esta va a ser la saga mas oscura de todas.
De este fic, calculo que serán tres o cuatro capítulos mas y un epilogo, como sea, tengo que ir apurando y terminar pronto antes de que algo salga en el manga y arruine la línea que plantee en este fic jeje.
Wow, terrible nota, si no la leyeron, no los culpo. Ahora si, al fic
Bleach y sus personajes son entera propiedad de Tite Kubo. Si fuera mío, seria asquerosamente rica, me compraría un harem de hombres hermosos y les haría cirugías para que se parecieran a todos mis personajes favoritos de de esta y otras series XD
Dos mitades de uno
ººººº
"Siempre había sido así desde el principio, el más fuerte domina al mas débil. Son los poderosos los que sobreviven al final. Eso era lo único en lo que creía.
Sin embargo, a pesar de su asombroso poder, y de adquirir aun mas poder luego de haberse arrancado su propia mascara, termino allí, en esa nada oscura y silenciosa. Casi había acabado con todos esos malditos shinigamis, pero cometió un error, los subestimo. Creyendo que intentaban huir, los siguió hasta aquella cámara bajo tierra, todo para caer estúpidamente en su trampa. Se suponía que se quedaría encerrado allí para toda la eternidad, consumido por su ira y sed de venganza, y quizás, habría sido así… de no ser por un afortunado giro del destino.
Después de siglos y siglos de espera, algo cambio. No podía saber que era lo que pasaba afuera, pero pudo sentir un enorme poder condensarse muy cerca, causando que el sello que lo encerraba se debilitara por momentos. Un torrente de emoción se disparo por su cuerpo, ¡esta era su oportunidad de escapar! Esperando el momento, el gran poder estallo, y una pequeña parte llego hasta él, y sin dudarlo, logro destruir el sello.
¡Por fin libre!
Pero el paso de los años lo habían debilitado y la destrucción del sello le costo parte de lo que le restaba de su fuerza. A pesar de su orgullo y su deseo de venganza, no era sabio quedarse allí, no dejaría que los shinigamis lo aniquilaran estando en ese estado tan débil. Ocultando su ya de por si bajo reiatsu, hizo su camino fuera de la cámara subterránea. Llego a la cámara principal, y vaya que fue una sorpresa ver que todos esos vejestorios que controlaban a la Sociedad estaban muertos. Era una pena, le habría gustado tanto masacrarlos el mismo.
Oyendo pasos acercándose, se escondió detrás de una esquina. Un shinigami de nivel capitán y una teniente aparecieron, horrorizados por la masacre, luego otro más apareció en una de las salidas y vaya a saber porque fueron tras él. Interesante, parecía que las cosas estaban un poco caóticas, teniendo en cuenta las expulsiones de reiatsus que sentía a los lejos. No podía ser mejor, de esta manera nadie notaria que él estaba suelto. Sintió mas presencias acercarse, así decidió que era hora de largarse, no quería tener nada que ver con esta pelea. Encontrado otra salida, vio la luz del solo por primera vez en siglos. Quedo deslumbrado. Era increíble lo mucho que había crecido esa ciudad, no recordaba que hubiera tantos edificios y casas.
Evitando a los grupos de shinigamis que corrían de aquí para allá y usando sonido, logro salir de la ciudad sin ser detectado. No paro hasta que estuvo en un área desierta del Rokungai. Nuevamente, el destino le favoreció cuando a lo lejos vio la abertura de una enorme Garganta en el cielo con docenas de Menos esparciéndose. Había temido que si el mismo se habría una Garganta para escapar a Hueco Mundo, los shinigamis investigarían y le descubrirían. Pero de esta forma, con toda la conmoción, su escape pasaría desapercibido. Con una sonrisa que prometía volver, con sus últimas fuerzas se encamino a la oscuridad de Hueco Mundo.
Por un tiempo deambulo en el desierto blanco, consumiendo almas y matando otros hollows. Su poder volvía de a poco. Era muy molesto, pero sabia que debía seguir esperando hasta recuperar la fuerza que solía poseer. Pero estaba de suerte, pronto llego a sus oídos los rumores sobre un hombre, un exshinigami, que era capaz de dar gran poder arrancando las mascaras a cambio de que su unieran a su ejercito. Así supo de Aizen y sus planes.
Rio a carcajadas, vaya iluso, sea lo que estuviera planeando, no funcionaria. Aunque la idea de mas seres como él si le interesaba…"
Con solo su nombre siendo pronunciado, era como si el tiempo se hubiera detenido en ese lugar. La sorpresa en casi todos los rostros de los shinigamis era agradable.
-Así es, soy Arturo Plateado. Han pasado siglos, me sorprende que alguien todavía sepa mi nombre.
-Los antiguos libros hablan de ti como si fueras una leyenda. Pero todas las leyendas deben tener algo de verdad en ellas.- espeto la mujer morena.
-Me siento alagado.- respondió con una sonrisa burlona.
De repente, una gran carcajada estallo. Dando un paso al frente, Kempachi apunto con su desgastada espada al arrancar.
-¡Hahahahahaha! Así que eres un tipo fuerte, ¿cierto? ¡Dos mil o diez mil años, no me importa que tan viejo seas si me das una buena pelea!
-¡Kempachi!- el capitán Komamura intento detenerlo, pero Kempachi ya se había lanzado contra el arrancar parado sobre el bloque de ejecución. El solo golpe levanto todo una columna de polvo. Pasaron los segundos hasta que el polvo se disipo.
-Es rudo atacar a alguien cuando esta hablando, ¿sabes?- la voz de Arturo sonó a lo alto. Arturo estaba en medio del aire todavía sosteniendo al pelinegro, para nada afectado por el ataque. El bloque nuevamente volvió a ser partido a la mitad y Kempachi se emocionaba cada vez más.
-¡Así me gusta! ¡No seria divertido si mueres tan pronto!
Con una sonrisa maniática, volvió a atacar. Arturo solo entrecerró los ojos, ese hombre ya empezaba a molestarle. Kempachi estaba a centímetros de él y dio un sablazo. El filo paso atraves del cuerpo del arrancar, pero desapareció, solo era una imagen de Arturo. Se dio vuelta al instante al sentir que estaba a sus espaldas.
-Eres molesto, no estoy interesado en pelear contigo…
El arrancar volvió a desparecer cuando intento cortarlo, e iba a buscarlo de nuevo, cuando noto un pequeño cubo blanco delante de él. Ni siquiera tuvo tiempo de parpadear; el cubo brillo intensamente, abriéndose y envolviendo al confundió shinigami. Ante los ojos asombrados de todos, Kempachi desapareció en la nada.
Hubo algunas exclamaciones de sorpresa. Yamamoto, entendiendo que no podía dejar que las cosas se salieran de control, iba a alzar su bastón para convocar a su zapakkuto… pero Arturo ya estaba detrás de él.
-Ahora sabrás lo que yo sentí cuando me encerraron en ese maldito agujero… Comandante General Yamamoto…
El intenso brillo le envolvió, desapareciendo él también.
La confusión y furia empezaba a extenderse a todos los shinigamis presentes, ¿como era posible que un solo arrancar hiciera desaparece a dos Capitanes? era inconcebible. Negándose a quedarse sin hacer nada, algunos se lanzaron a atacar también, mientras otros intentaban entender que acababa de pasar. Arturo sonrió.
Todo paso en apenas un par de segundos. Arturo volvió a desaparecer cuando cuatro sombras aparecieron de repente, lanzando unos pequeños cubos al azar. En solo unos instantes, Capitanes iba desapareciendo uno a uno en los brillos, solo quedando Byakuya y Hitsugaya.
Aturdidos y desconcertados, todos quedaron boquiabiertos ante la figura sonriente de Arturo.
-Eso fue tan fácil que incluso fue aburrido.-murmuro burlesco.
-… ¡M-Maldito! ¡¿Que fue lo que les hiciste?-Hitsugaya fue el primero en estallar, empuñando su zampakkuto fuertemente en sus manos.
-Porque no se lo preguntas… a ellos.
Las cuatro sombras reaparecieron, mostrándose por primera vez desde hacia un buen tiempo.
Los Espadas sobrevivientes de la Guerra de Invierno: Coyote Starrk, Tia Hallibel, Nnoitra Jiruga y Szayel Aporro-Grantz.
Un terror helado se sentía en la atmosfera, aquellos poderosos enemigos que habían creído derrotados estaban frente a ellos, y por sus reiatsus, mas poderosos a como eran entonces.
-Che, ¿porque tuviste que hacer desaparecer al tipo con el que quería pelear? Solo quedaron estas porquerías débiles.-gruño Nnoitra, acomodándose su gran espada en su hombro.
-¿Acaso ellos están…?-la descolocada voz de Ichigo se escucho, temiendo lo peor. El peliazul a su lado quien respondió esta vez.
-No. Esas eran Cajas Negación, aunque con su nivel de poder no se cuanto tiempo estarán encerrados.
-Como una media hora o más… aunque, para cuando salgan, ya no habrá quedado nada de su amada Sociedad de Almas.-afirmo arrogantemente Arturo sin dejar de sonreir.
Respiraciones agitándose, la incertidumbre paralizando la voluntad de los shinigamis. ¿Que podían hacer? Difícilmente habían podido vencer a los Espadas en la guerra de Invierno, y ahora, contando con solo dos Capitanes…
-No nos subestimes.-el tono neutra y centrado de Byakuya rompió el silencio.-Aun sin los Capitanes, cada shinigami en toda la Sociedad de Almas a sido preparado para pelear por defenderla. Por fuerte que sea el enemigo, estaremos dispuesto a darlo todo en la batalla… juntos.
Tales palabras reafirmaron la convicción de los presentes. Ya se habían peleados incontables peleas contra hollows y arrancares antes, y si había algo con lo que podían contar, era que siempre habría un compañero allí para ayudar cuando lo necesitaban.
-… que conmovedor.- sin embargo Arturo y los restantes Espadas no parecían preocupados.-¿Pero que les hizo pensar que nosotros estábamos solos?
Todos ensancharon los ojos.
-Ya es hora.-comento Szayel mirando al horizonte. Alrededor de todo el Sereitei varias grietas enormes se iban abriendo, y múltiples brazos blancos se hacían paso, ensanchando aun mas las grietas.-No es fácil abrir una Garganta para llegar directamente aquí, solo los arrancares mas fuertes pueden hacerlo, pero si juntas muchos menos en varios puntos… bien, creo que eso habla por si mismo.-el sutil tono malicioso de Szayel quedo imperceptible, ya que todos estaban concentrados en las docenas y docenas de Menos que salían de los agujeros, empezando su destructivo paso entre las calle del Sereitei. Los gritos de shinigamis jóvenes retumbaban junto con el estruendo de los edificios cayendo. Una vista horrorosa para los shinigamis.
-La ciudad ahora es suya… hagan lo que quieran con ella.-como si estuvieran de acuerdo, dando un breve vistazo, Starrk, Hallibel y Nnoitra saltaron, dirigiéndose a distintas partes de la ciudad, empezando su propia ola de destrucción.
-Ichigo Kurosaki.-dicho pelirrojo se volteo, enfocándose en la espalda de Byakuya.-Te dejaremos ese hombre a ti… ni se te ocurra perder.
Dio una media sonrisa a esto.-No hace falta que me digas eso, lo se.
Dando un breve asentimiento, el sexto capitán uso su shumpo, preparado para entrar en combate.
-¡No se queden allí de pie! ¡Vayan a detener a esos Menos antes de que acaben con todo!-dando la orden, Hitsugaya también se lanzo a la pelea. Renji, dándole un pequeño vistazo a Ichigo, junto con todos los tenientes corrieron y se dispersaron en varias direcciones. La guerra había comenzado.
-Supongo que yo también debería ir a ayudar.-murmuro Yoruichi, también desapareciendo con una sonrisa. Pronto, en la colina del Sokyouku no quedaron más que Ichigo, Grimmjow, Szayel, Ulquiorra y Arturo.
Arturo observo fijamente a Ichigo, con un gesto frio y despectivo. Para luego volverse hacia el moreno aun en sus brazos, su rostro se suavizo ante ese rostro pacifico, casi mostrando añoranza.
-Así que eres Arturo Plateado.
Dejando sus pensamientos, volvió a concentrarse en el shinigami. Una gran seriedad marcaba el rostro de Ichigo. Entendiendo sus intenciones, el peliverde, con suavidad, deposito a Ulquiorra en el suelo, haciéndole un breve gesto a Szayel de que lo vigilara. Incorporándose, rehízo su camino hasta quedar frente al pelirrojo. –Y tú eres Ichigo Kurosaki, shinigami sustituto de la ciudad de Karakura.
Ichigo se sorprendió un poco.-¿Te sorprende que sepa esto? Los estuve vigilado desde hace un tiempo, se todo sobre ti, tu familia y amigos. Incluso predije que vendrías aquí a detener la ejecución… no hay nada mas molesto que un niño con complejo de héroe.
-Si lo sabias, ¿porque no hiciste nada para evitarlo?
-Oh, pero si lo hice. Si pude haberte matado antes, pero no quise perder el tiempo con basuras como ustedes.-el pelirrojo sintió un pequeño escalofrió, la forma en como había dicho basura se parecía tanto a como Ulquiorra solía decir… -Lo que no esperaba era que "alguien" les ayudara a atravesar esa barrera que pusimos…
Los ojos dorados de Arturo se clavaron ahora en Grimmjow. Este se puso tieso ante esa mirada gelida.
-Aun tienes oportunidad de venir a nuestro lado ¿sabes?... ¿o me vas a decir ahora que viniste a pelear del lado de los shinigamis?-exclamo sonriendo burlonamente. Grimmjow frunció las cejas, enfocándose en el pelinegro en el suelo. La única razón por la que había venido era para salvarlo, pero ¿cual era la verdadera amenaza? Los shinigamis intentaron ejecutarlo por un crimen que estaba seguro que no cometió, y Arturo fue quien lo salvo en el último momento…
-Los shinigamis intentaron matarlo porque saben que es uno de nosotros, eso es lo que hacen, siempre seremos demonios para ellos… solo ven a nuestro lado, podemos cambiar el mundo a nuestro antojo… un mundo de noche eterna…
-Yo… no…
-Ya cállate.- Ichigo exclamo muy seriamente, arto de ese estúpido palabrerío.- Deja de compararlos contigo, yo e estado con ellos por algún tiempo pero se que no son como tu. No son monstruos. Yo confió en Ulquiorra y en Grimmjow con mi vida. –Alzando su espada, apunto al pecho del peliverde, hablando con una voluntad inquebrantable. -Te vence y acabare con lo que sea que quieres hacer, y luego todos volveremos a casa. Eso te incluye a ti también Grimmjow.-la ultima parte estaba claramente dirigida al arrancar tras el.
-Kurosaki…-murmuro el peliazul mirado a su espalda, soltó una pequeña sonrisa de gratitud.-Idiota.
Arturo adopto una expresión incrédula.-¿Vencerme?- Tomándose su tiempo, alzando su mano, extendió sus dedos, dejando que su reiatsu le envolviera, formando una especie de sable negro que blandió, dirigiéndola al pelirrojo.-Eso lo veremos…
…
Casi con elegancia, Byakuya cayó sobre un tejado de una de las casas. Era perfectamente consiente del terrible caos alrededor, shinigamis gritando y peleando como podían contra la orda de Menos, el mismo acabo con un par en el camino, pero parecía que mas de esos hollows seguían saliendo de las grietas. Solo podía esperar y confiar que los tenientes lograran mantener el control hasta que él derrotara al otro hombre en el tejado.
Nnoitra sonrió, poniéndose de pie y tomando su gran espada.-Ya era hora de que alguien fuerte llegara. No es divertido matar a estas pequeñas mierdas que corren por ahí como cucarachas.
Byakuya no se inmuto, no esperaba menos de un arrancar. Con su expresión de piedra, Desenfundo su espada.
-¿Oh? Eres un tipo directo. ¿Ni siquiera vas a decirle tu nombre a un oponente?
-No tengo intenciones de decirle mi nombre a una bestia como tu.
Sus espadas chocaron al siguiente instante. Nnoitra hervía de ira, no había nada que odiara mas que ser llamado bestia, y esa mirada inexpresiva le jodia todavía mas.-¡Como quieras, de todas formas no recordaría tu nombre porque pronto te partiré con mi espada!
…
Sosteniendo fuertemente a Hgyorinmaru en sus manos, el capitán del Decimo escuadrón estudio a su oponente. Según lo que le conto Shunsui, este hombre era el Primera Espada, Coyote Starrk, su actitud podía ser desganada, pero era un peligroso rival, subestimarlo seria un error fatal.
El hombre castaño suspiro, llevándose una mano a la nuca. Su expresión era resignada, como si quisiera estar en cualquier otro lado que allí. –Que fastidio… tener que pelear con un niño…
-… no importa si parezco un niño, ambos somos enemigos, esta pelea es inevitable.-contesto Hitsugaya seriamente.
-No me gusta las peleas. Es muy cansado…- volvió a suspirar. -Preferiría estar durmiendo ahora mismo en algún otro lado. Las peleas nunca resuelven nada.
De alguna manera, estas palabras, y la forma resigna en que las decían, lograron consternar al pequeño Capitán. Este hombre le confundía, los arrancares se suponían que debían ser destructivos, sin sentimientos, pero este hombre irradiaba tristeza y apatía. –Si tanto odias pelear… ¿entonces porque estas aquí, siguiendo a ese hombre?
Esos grises ojos se enfocaron nuevamente en el.-Si no quieres que mas gente muera… entonces lucha… Esas fueron las últimas palabras que Lillinette me dijo…
…
Patada, puñetazo, patada, puñetazo, puñetazo.
Saltando hacia atrás, Yoruichi contemplo a la arrancar. Era bastante fuerte. Le había bloqueado cada ataque y no parecía cansada para nada. Aunque Yoruichi también había bloqueado sus ataques, si estaba un poco agitada. Oh bien, este era el precio por estar holgazaneando los últimos cien años.
-Eres una excelente oponente, tengo que admitirlo.-exclamo Hallibel con respeto hacia Yoruichi.
-Vaya, no esperaba que mi enemigo me alagara, me siento especial.- sonrió gatunamente.
-¿Es tan raro que respete a mis oponentes?.-observo como Yoruichi volvió a ponerse seria.-Nos ven y piensan que nosotros somos igual que los demás hollows. Pero no es así, nosotros recuperamos nuestra conciencia y razón cuando nos arrancamos las mascaras. No todos peleamos por instinto, tenemos una razón para estar aquí, una razón para luchar.
-Entonces, ¿cual es tu razón para pelear justo ahora?
-Por mis compañeras. Ellas se sacrificaron en la Guerra de Invierno, y yo les prometí que las vengaría.-hizo una pausa, sin dejar de observar a la figura de Yoruichi.-Ese hombre, Arturo Plateado, nos salvo de morir, y nos dio una razón para pelear.
-Ichigo lo vencerá, su razón para pelear es más fuerte que cualquier deseo de venganza.-exclamo con determinación. Hallibel negó con la cabeza.
-Kurosaki Ichigo perdió su oportunidad de ganar cuando decidió enfrentarse a Arturo.
En ese mismo instante, el potente choque de dos fuerzas devastadoras pude ser sentido en todo el Sereitei. Yoruichi se volvió, sus ojos agradándose en horror. Ambos reiatsus eran tan poderosos que inundaban toda la colina. Y el de Ichigo se iba opacando poco a poco a la creciente fuerza del arrancar.
-Ichigo…- murmuro Yoruichi preocupada.
…
Apretando los dientes, Grimmjow se cubrió con los brazos. Las fuerzas de ambos era increíble, apenas se podía respirando en donde el estaba. Maldijo en su mente. ¿Que debería hacer? Bien podría sacar a Ulquiorra de ese lugar tan peligro justo ahora, pero con Szayel allí tan cerca del moreno, no estaba seguro de lo que podría hacerle si se acercaba. Noto su sonrisa maniaca a través del denso aire. Demonios.
Era imposible. Solo fue un choque de espadas y ya sentía su cuerpo ser aplastado por ese monstruoso poder. Este hombre, Arturo Plateado, no era como cualquier otro enemigo con los que había peleado. Su reiatsu era sofocante, y seguía creciendo a cada segundo. ¿Realmente era posible que tanto poder se concentrara en un solo punto?
-¿Que pasa shinigami? Solo fue un pequeño choque y ya estas temblando.-murmuro de forma aburrida Arturo, sus fríos ojos clavados en los de Ichigo. Reaccionado, Ichigo salto atrás al sentir el sable alzarse un poco para luego caer con fuerza en el lugar donde antes estaba parado, un cráter se formo al instante. Era demasiado poder, demasiado, había algo mas allí, lo intuía.
-Demasiado lento.-cuando se dio cuenta, Arturo ya estaba detrás de él. Al siguiente segundo, se sintió arroyado contra el suelo, un horrible dolor en su espalda adonde había sido pateado. Jadeado y con el cuerpo temblando, intento incorporarse en sus brazos. Arturo estaba delante de él, mirándolo divertido.-Tipo duro ¿eh? Bien, me divertiré contigo un rato más.
-… tu…-jadeo el pelirrojo, sosteniéndose sobre su espada. Tomo aliento para poder continuar.-… tu… reiatsu… es extraño…
-¿Oh? ¿Extraño como?-pregunto, agachándose al nivel de Ichigo. Al parecer, le entretenía tener esta conversación con su enemigo.
-Fue como si… hubiera sido golpeado… por un millón de zampakkutos…
-… interesante, así que te diste cuenta.- murmuro un poco asombrado.-Tienes razón, eso es porque tengo el poder de Sokyoku en mi ahora.
La sorpresa se dibujo en el rostro de Ichigo mientras Arturo volvía a incorporarse.-Yo solía ser él arrancar mas poderoso que hubiera existido, pero los shinigamis me sellaron por dos mil años, mi gran poder se fue desvaneciendo hasta ser casi una miseria.-gruño, recordando los años de oscuridad en esa nada.-Y cuando salí de ese lugar, me vi obligado a esconderme y esperar a que mi fuerzas volvieran…
"Luego de sentir como él ultimo shinigami dejaba Hueco Mundo fue cuando decidió entrar al ya destruido palacio. Por mucho que le fastidiara tener que esconderse como una rata, sabia bien que no debía exponerse todavía a los shinigamis, debía ser paciente y pensar cuidadosamente sus próximos pasos.
En los restos del techo el cielo roto todavía brillaba débilmente, que iluso por parte de ese shinigami el haberlo creado. Continúo su camino, buscando arrancares sobrevivientes, pero los pocos reiatsu que pudo sentir estaban muy debilitados. Se dio prisa, usando sonido, recorrió toda la parte bajo el cielo, dentro de los edificios ya no había nadie.
Fue una suerte que pudiera encontrar a tres arrancares, dos de ellos desangrándose en la arena y uno con una espada atravesada en el cuerpo. Recitando con nostalgia un viejo conjuro que había aprendido hacia mucho tiempo, fue capaz de salvar la vida de ellos. Pero lo que fue mas sorprendente fue cuando una Garganta se abrió, y una mujer morena, trayendo a cuestas a un hombre, cayeron en la arena blanca, sus estados eran bastante críticos y era un milagro que la mujer lograra llegar tan lejos con esas profundas heridas. Mientras la curaba le hoyo murmurar "Solo puede traerlo a él… ellas… ellas se sacrificaron… por mi…"
Las relaciones entre ellos tampoco estaban mejor, cada uno concentrado en su patética derrota por tal o cual shinigami, a los que perdieron, que toda esta guerra había sido para nada…
-Aizen nos uso… al final iba a sacrificarnos a nosotros también…
-Y eso te sorprende…- Nnoitra gruño, desde la roca en la que estaba apoyado. Ni se inmuto ante la mirada gélida de Hallibel.-¿Y que esperabas? ¿Un mundo donde todos pudiéramos vivir jodidamente felices y nadie tuviera que morir?
-Aizen me había prometido…
-¡Te jodio! ¡A todos esos cretinos que les prometió tal o cual mierda se los jodio bien jodidos!
-Ya basta.
Exigió con suavidad, pero su presencia emanaba tal fuerza que el silencio se hizo. Camino un par de pasos, quedando en medio de todos los arrancares heridos que le observaban fijamente.
-Se como se sienten, el saborear la victoria tan cerca, para luego ser derrotado y humillado de tal forma que desearías morir.
-Tsk, ¿que mierda vas a saber? Solo viniste aquí cuando ya todo se había ido al carajo. Odio los tipos como tu que se creen la gran cosa.-gruño Nnoitra enderezándose en toda su altura a pesar del dolor de las heridas. – ¡Pero lo que mas odio es que me hayas curado! ¡¿Quien mierda te dijo que lo hicieras? Esa era mi batalla, yo debí morir allí pero tú… ¡tú me quitaste mi destino!
-… ¿destino? ¿Realmente quieres que tu destino sea morir a manos de un bastardo que se jactara de tu derrota, como una mísera victoria mas para el? -la voz de Arturo era tranquila, pero el desprecio en su tono era casi palpable. Sabiendo que ahora tenía la atención de todos los arrancares, extendió sus manos al aire.
-Yo soy Arturo Plateado, un arrancar igual que ustedes, por eso solo yo puedo ofrecerles lo único que ese bastardo de Aizen no podía… venganza.
Hizo una pausa, dándoles un momento para pensar sus palabras.-… pero no los voy a forzar a seguirme, si quieren irse, vayan a vagar por el desierto para siempre o intenten matar a tantos shinigamis como puedan, es su decisión… pero si se quedan, se los juro, juntos, podremos hacer lo que nadie podría haber imaginado…"
-No fue fácil, todos estos meses esperando, volviéndonos más fuertes. Hasta creí que tendría que esperar por años por la oportunidad perfecta… hasta aquella noche…-una sonrisa iba apreciando a cada palabra que pronunciaba.-… aquel ataque de hollows por todo Japón no fue una coincidencia… yo mande a esos hollows para distraer a los shinigamis e infiltrarme aquí, pero lo que no espere fue sentir aquel poderoso reiatsu desatarse en Karakura… el de Ulquiorra…
Ichigo apretó los dientes de solo oír su nombre en la boca de ese hombre.-Bastardo… no lo entiendo, si lo único que quieres es vengarte de los shinigamis, ¿que tiene que ver Ulquiorra en todo esto?
-¿Que tiene que ver?... pues todo… ¿Nunca te preguntaste porque Ulquiorra tiene tanto poder a pesar de no ser un arrancar? ¿Porque alguien tan pacifico como él se convertiría en hollow?- Ichigo agrando los ojos, era cierto que si se había preguntado eso alguna vez, pero no entendía que relación podría tener con este hombre.- No, creo que la pregunta clave aquí es, ¿seria capaz Ulquiorra de asesinar a alguien?...
-No. Lo conozco, el no lastimaría a nadie.-espeto Ichigo apretando el mango de Zangetsu.
-Es cierto, el no lo haría…- Ichigo estaba anonado por la respuesta. La forma como habla Arturo de Ulquiorra era como si el ya lo conociera de antes. El peliverde sonrió, y paso su mano sobre su rostro, al instante, Ichigo sintió su sangre congelarse en sus venas.
-… pero yo si.-rio Arturo, ahora con el rostro de Ulquiorra. –Me infiltre en la Sociedad tomando la forma de un shinigami, vigilando cada movimiento, y ustedes ni siquiera lo sospecharon.
Incorporándose lentamente, alzo la cabeza, con furia reprimida.-Y fuiste tú… el que ataco a Ukitake-san e inculpo a Ulquiorra…
-… necesitaba un señuelo para que activaran el Sokyouku.
Todo sucedió muy rápido. Con los ojos asombrados, vio a Grimmjow saltar sobre Arturo con la espada desenfundada. Intento herirlo por atrás, pero el otro arrancar fue mas rápido, bloqueando su ataque con su sable de energía. Volvía a tener su forma normal. Apenas se podían oír las palabras del peliazul de tan fuerte que apretaba los dientes.
-Hijo de perra… ¡eras tú aquella noche! ¡Tu intentaste matarme a mi y a ella usando el rostro de Ulquiorra!
-Como te había dicho, eso fue tu propia culpa.-murmuro con expresión aburrida. Dando un rugido, Grimmjow retrocedió, y volvió a la carga, dio un sablazo, pero Arturo volvió a bloquearlo, quedando en frente de el. –Pudiste ser de los nuestros…-susurro en su oído, al segundo siguiente, le atravesó el vientre con su sable.
-¡Grimmjow!-obligado a sus piernas a moverse, el pelirrojo intento golpearlo, pero el arrancar ya no estaba allí, ni tuvo tiempo para darse cuenta cuando sintió un horrible ardor atravesarle la espalda. Ambos cayeron al suelo a la vez, con su sangre derramándose en la tierra, y la sombra del peliverde sobre ellos.
-No tiene caso, tengo el poder del Sokyouku dentro de mí, ya no hay nadie más fuerte que yo.-suspiro, notando como ambos trataban de ponerse de pie, a pesar de la gravedad de sus heridas.- Tsk, realmente son necios. Terminemos con esto ahora.-Alzo su sable de energía, con un brillo de satisfacción en los ojos, por fin se podría librar de esos estorbos.-Pero sepan, la razón por la que morirán, no es porque se opusieron a mi, es porque el no necesita a basuras como ustedes… ¡lo único que necesita es…!
-¡DETENTE!
A este grito, un gran silencio cayó.
Y fue cuando la miradas de los tres convergieron en la misma persona. La persona por la que esta guerra había empezado.
-Ul… quiorra.-murmuro Ichigo con esfuerzo.
Dicho moreno estaba de pie, con expresión aterrada. Apenas había vuelto en si hacia unos momentos, sin entender lo que estaba pasando. Se había incorporado, intentado orientarse, hasta que vio a Ichigo y Grimmjow en el suelo, ambos desangrándose. Sin pensar, se puso de pie y hubiera corrido a detener a ese hombre, pero alguien le tomo del brazo. Szayel le había detenido, y si saber que más hacer, había gritado que parara.
Por unos tensos segundos, nadie dijo nada. Finalmente, Arturo bajo el brazo, su sable se deshizo en el aire. Y lentamente fue haciendo su camino hacia el pelinegro. Desesperándose, Ichigo intentaba incorporarse para evitar que ese arrancar fuera a hacerle algo a Ulquiorra, pero el dolor le paralizaba en su lugar, Grimmjow no estaba mejor, respirando agitadamente, sosteniéndose el vientre y sangre saliendo de la comisura de su boca.
-¡Espera! ¡Deja a Ulquiorra en paz!-gritaba el pelirrojo, pero Arturo le ignoro, continuando su paso.
Ulquiorra estaba asustado, el poder de ese hombre le aplastaba. No tenia idea de que pensar siquiera. Se suponía que ahora mismo el debía haber dejado de existir, pero allí estaba, de alguna manera en medio de una gran guerra que hubiera querido evitar. Temblando levemente, observo al hombre en frente suyo, y algo extraño paso. Ulquiorra sabía que debía temerle a ese hombre, que había lastimado a Ichigo y Grimmjow, lo sabia, sin embargo, ya no sentía miedo. Ese rostro lo había visto, estaba seguro, su cara pálida y delgada, esos ojos afilados y decididos, esa sonrisa tan cálida…
Una mano se poso en su mejilla, acariciándole con suavidad. Arturo le sonreía con amabilidad.-Me recuerdas, ¿verdad? Después de tantos años… di mi nombre, por favor.
-… Arturo… hermano…
Escuchar estas palabras, después de milenios, fue demasiado para Arturo, sin poder contenerse mas, rodeo al moreno con sus brazos y lo abrazo. Atestiguando esta escena, Ichigo casi perdió el aliento. ¿Realmente había escuchado bien? Ese hombre realmente era…
-Ahora todo… tiene sentido…-murmuro como pudo Grimmjow a su lado.
-¿Que estas diciendo?-su voz tembló un poco.
-Cuando vi a ese hombre la primera vez… sentía algo familiar, que me hacia recordar a alguien…-entrecerrando los ojos, Grimmjow veía en su mente a Arturo y luego a Ulquiorra, ambos de contextura similar y piel pálida. A pesar de tener expresiones tan opuestas, el primero de ojos afilados y agresivos, el segundo una mirada vacía y carente de vida, si los mirabas juntos no era difícil creer que fueran hermanos. –…fue Aizen quien le dio a Ulquiorra el nombre de Cifer… -noto la confusión en el pelirrojo.- Aizen sello el poder de Ulquiorra después de que el intento revelarse en contra suyo… creo que eso sello sus recuerdos y por alguna razón los míos también… ahora lo recuerdo… su verdadero nombre es Ulquiorra Plateado.
-No puede ser…
Arturo rompió el abrazo para mirar a Ulquiorra, sin dejar de sonreír.-Nos sabes cuanto tiempo había esperado esto… desde aquel día en que yo… la única razón por la que luche y me volví mas fuerte fue para que un día volviéramos a estar juntos.
-Hermano… pero que…-Ulquiorra balbuceo, en su mente breves imágenes afloraron, recuerdos lejanos, una casa de madera en medio del bosque, noches de luna y estrellas, risas mientras corría por entre las plantas, su reflejo en el agua de un lago, lagrimas de dolor mientras era abrazado… aquellos ojos dorados detrás de las monstruosa mascara blanca…
Cerró los ojos de golpe con un gesto de dolor. Le dolía recordar, había algo allí, demasiado horrible como para poder soportarlo.
El peliverde le sostuvo de los hombros, susurrando en su oído.-Esta bien Ulquiorra, se que duele, pero pronto pasara, cuando estés completo de nuevo.
Su cuerpo se tenso, no entendiendo lo que Arturo le decía. Una sensación fría en su estomago empezó a extenderse.- ¿Que estas… diciendo? ¿Completo?
-Ya lo entenderás. Szayel.-el peliverde se dirigió al otro arrancar. Szayel ladeo la cabeza a un costado, como si estuviera escuchando algo, para luego dar una torcida sonrisa.
-En cualquier segundo, si es que ese idiota no lo arruino todo…
Detrás suyo, el espacio fue rompiéndose como si fuera cristal, y de un golpe una Garganta se abrió, de donde apareció la gran figura de Yammy arrastrando algo con una gran cadena.-Hasta que decidiste venir a complacernos con tu presencia.-murmuro sarcásticamente el pelirrosa acomodándose las gafas.
-¡Ey! Que querías que hiciera si la cosa casi me arranca un brazo cuando la traía.-gruño Yammy dando un fuerte tirón de la cadena. Una criatura negra, atada con cadena al cuello cayó al suelo entre gruñidos. Como pudo, logro incorporarse, Ulquiorra sintió el terror recorrer su ser cuando esa cosa clavo sus ojos en el.
-¿Lo reconoces, hermano?-a su lado, Arturo susurraba vilmente.
-No… no puede ser… esa cosa…-su respiración se agito, y su cuerpo tembló. Esa criatura lo había perseguido en el desierto hacia mucho tiempo, era la criatura que plagaba sus pesadillas, y ahora estaba allí, a unos metros, con sus fríos ojos amarillos fijos en los suyos.
El peliverde le soltó los hombros, fue casi un milagro que no cayera al suelo de la impresión. Arturo fue hasta la criatura, parándose a un lado. Soltó un suspiro, decepcionado. –Oh Ulquiorra, pensé que tu sabrías mejor… - con sus manos, corrió el largo pelo que cubría casi toda la cara de la criatura.- ¿Que es que no puedes reconocer… a tu propio rostro?
Continuara…
Oh cielos, que estará pasado? Arturo y Ulquiorra hermanos? Un Ulquiorra hollow? Ni yo misma me aguanto el suspenso XD
Bien, espero que hayan disfrutado el capitulo, la resolución de esta historia esta cerca, casi me pongo triste de pensarlo T-T este fic ya lleva como un año desde que lo publique, estoy tan orgullosa de el… pero si todavía quieren seguir sabiendo de este fic… les tengo una sorpresa preparada… pero tendrán que esperar al ultimo capitulo del fic para saberlo muahahahaha!
Ichigo: pero que demonios! Que estas escondiendo ahora? Mas te vale que no sea algo avergonzó de mí.
Ulquiorra: o que me involucre a mi en trajes de sirvienta o enfermera.
Grimmjow: o a mi haciendo… algo estúpido!
Miko: relájense chicos, tiene un poco de las tres, pero ese no es el tema central :D
Ichi, Ulqui y Grimm: oh… dios… mio…
Bien, ya no tengo mucho mas que decir, o sea, ya lo dije todo al principio. No hay muchas noticias de Bleach, y me estoy poniendo al tanto en otros fandoms. Como sea, miren de vez en cuando mi cuenta, les aseguro que el próximo capitulo saldrá por lo menos en dos semanas mas, ya que es un capi que tenia ganas de escribir hace bastante.
Nos estamos viendo.
Miko.
