¡25 drabbles ya! ¿A dónde va a ir a parar mi obsesión por el Helsa? D: Necesito ayuda.

Disclaimer: Ninguno de los personajes que ven a continuación ni nada de lo que se relacione con ellos, me pertenece. Tristemente solo puedo jugar con sus emociones, para satisfacer una malsana adicción a una pareja imposible.


Días de invierno


Andando con especial cuidado entre la nieve, Hans avanzó hasta la entrada del jardín de su casa, buscando un rato de entretenimiento lo más lejos posible de sus hermanos. Nueve años de vida eran suficientes como para saber que mientras más alejado se mantuviera de ellos, era mejor para mantenerse a salvo.

Un movimiento procedente del patio de al lado captó su atención. Le bastó volver la cabeza para ver, desde la acera, como su pequeña y rubia vecina se hallaba concentrada en apilar una enorme bola de nieve con algo de esfuerzo. Al parecer quería hacer un muñeco. Sonrió con malicia. Todo indicaba que había encontrado una buena manera para divertirse.

—Hola, tonta—saludó una vez que se hubo encaminado hacia la niña.

Un par de ojos azules lo miraron con enfado infantil.

—¡Vete de aquí, Hans! ¡Estoy ocupada!

El pelirrojo ignoró por completo las exclamaciones de la chiquilla y pateo un poco de la nieve que ella había acumulado.

—¿No te cansas de hacer muñecos de nieve, Elsa?

—¡Le diré a Gerda que venga!

—Hacer un muñeco es algo muy tonto.

La niña se puso de puntillas y le dio una fuerte palmada en la frente con su mano.

—¡Déjame en paz!

—¡Ouch! ¡Oye!—el chico le tomó la mano y la miró con el ceño fruncido—¡Estás helada! ¿Qué no te han enseñado a usar guantes?

—Los perdí—Elsa le dirigió una expresión demasiado altiva para una personita de tan solo siete años de edad—. Además, a mí el frío no me molesta.

Él la miró un momento y luego, repentinamente le agarró la otra mano con la suya restante, para llevar ambas cerca de sus labios y exhalar lentamente. La pequeña se ruborizó sin darse cuenta, al sentir el aliento cálido de su inesperado acompañante encima de su piel.

—¿Qué haces?—le preguntó mientras experimentaba un cosquilleo raro en el estómago.

—Caliento tus manos—respondió Hans como si fuera lo más natural del mundo—Solo tú eres tan tonta como para perder tus guantes.

—No me llames así—ella hizo un puchero y trató de deslizar sus palmas entre los dedos enguantados que la sujetaban.

—Quédate quieta—le dijo él desviando sus orbes esmeraldas de sus manos unidas hasta su rostro y a continuación, sonriendo con gesto burlón—. Estás toda roja.

Elsa parpadeó un par de veces y le sacó la lengua de forma adorable.

El niño la observó por un instante y no pudo reprimir una sonrisa de lado. Su vecina se veía realmente bonita cuando hacía muecas como esa e incluso con el cabello, sujetado en una diminuta trenza, lleno de copos de nieve.

—Ya puedes soltarme las manos.

El cobrizo salió de sus pensamientos ante aquellas palabras y deshizo su agarre, poniéndose colorado.

—C-claro… eh, disculpa—se llevó una mano hasta la nuca y se preguntó porque se disculpaba. Casi nunca se ponía nervioso enfrente de esa niña torpe.

La pequeña liberó una risita.


Me di cuenta de que en todas mis microhistorias Helsa no había incluido ninguna que fuera infantil y bueno... esto fue algo random que se me ocurrió ayer. ¿Lo disfrutaron?

Ahhhh el invierno, sin duda es mi estación favorita. Ya me entró el espíritu invernal y todo eso, es que no lo puedo evitar, copos de nieve. Por algo Frozen luego luego se convirtió en una de mis películas favoritas de todos los tiempos. ¡No hay nada más perfecto que el hielo y la nieve! (Aunque en donde vivo no pueda disfrutar de ellos porque nunca nieva u.u)

F: Gracias a ti por sugerir, me alegra que te haya gustado el drabble anterior. Besitos al Bebeto. :3

La semana que viene aparecerán por aquí unas sugerencias que tengo pendientes por ahí. ;) Bon week end à tous!