One Piece y todos sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.
Mi OC es producto de desvaríos míos.
25. Legendary Guardian
Comenzó a tocar de nuevo, y los chorros de agua comenzaron a inclinarse hacia el centro, encerrándolos. El shichibukai no se lo pensó dos veces y saltó hacia arriba, colgándose después de uno de sus hilos para salir del encierro.
-No creas que me vas a meter en una jaula tan fácilmente, Kaia. Eres muy joven aún y yo llevo décadas peleando con los piratas más rastreros del mundo.
-Supongo que así te convertiste en uno de ellos-apostilló ella.
Doflamingo rió por lo bajo, como era típico de él. La stormdancer no perdió el tiempo y usó los dedos para tocar las cuerdas de su violín como si fuera una guitarra, haciendo que los chorros de agua salieran hacia arriba.
-Muy lento-masculló él.
Kat se volvió a toda velocidad y comenzó a tocar frenéticamente. Law se permitió formar una pequeña sonrisa: fuese lo que fuese, aquella estocada alcanzaría a Doflamingo.
-MARE NOSTRUM!-exclamó.
-Room.
A sabiendas de que el agua del coliseo alcanzaría unos niveles insospechados, el doctor se teletransportó hacia una zona alta en las gradas sin quitarle el ojo a su compañera. En un instante las aguas que circundaban la arena se agitaban con ira y comenzaban a ascender. Después de todo, conectaban con el mar.
La chica golpeó el suelo con uno de los pies de forma rítmica, marcando un compás, hasta que el agua le llegó por los tobillos. Doflamingo seguía suspendido en el aire, pero su semblante se tornaba serio.
Los chorros de agua se agotaron y Kat levantó la vista y el arco del violín para mirar a su oponente a los ojos. Law sintió un peso sobre el estómago y tragó saliva. Instintivamente cerró la mano con fuerza en torno a su nodachi.
-¿Cómo quieres que te llame, última de los Saeglopur?-preguntó el joven amo, volviendo a su expresión socarrona-¿Por tu nombre de mentira o por el olvidado con tus muertos?
Ella lo apuntó con el arco.
-Mi nombre es Saeglopur Kaia, no está olvidado con los muertos, porque yo sigo aquí para ser la guardiana de nuevo.
Lentamente, comenzó a tocar una canción con tono fúnebre y grave. Law flexionó las rodillas. Podía oír voces que sabía que no estaban allí.
Doflamingo se dejó caer unos metros.
-Tu apellido se entona en los rezos fúnebres de los stormdancers. Ni siquiera el destino tenía preparada más que muerte para ti. Hvilst, Saeglopur. Descansarás, ¡PERDIDA EN EL MAR!
Kaia apretó el ritmo y se echó hacia atrás, consciente por primera vez de la diferencia de altura entre ella y su oponente. Gracias a su poder, Doflamingo se mantenía sin problemas alejado del suelo de agua, pero podía acercarse lo suficiente como para atacarla.
Esquivó sistemáticamente buscando una vía de escape que le permitiera alargar un poco más las notas.
-Vamos, vamos, vamos…-murmuró Law.
Lo logró y comenzó a ganarle terreno a su oponente, empujando con el Haki. Cuando lo hubo alejado lo suficiente, giró sobre sí misma, levantando agua con el pie hacia él.
Las perlas saladas salieron a toda velocidad hacia él y lo empujaron y empaparon. Apretó los nudillos, asegurándose de que sus hilos no se soltaban, a la vez que los dientes.
La violinista se permitió coger aire unos segundos, alargando las notas antes de volverlas frenéticas de nuevo, y arremeter de nuevo con el Haki. El agua se levantaba en forma de pico a su paso. El cirujano estaba boquiabierto.
La canción, antes fúnebre, casi evocaba el brillo del oro mientras Doflamingo se recomponía y salía hacia atrás una vez más. Kaia bailaba, se movía hacia delante, hacia atrás, viraba con la suavidad de un barco y la velocidad de un delfín.
Cuando la sangre de Doflamingo salió disparada como una flecha de su hombro, Law ahogó un gemido. Parecía que ni siquiera Kaia se lo creía.
Dio un traspié con una nota y lo lamentó.
-¡TÚ…!-escupió el joven amo.
Sin importarle nada, se dejó caer al suelo mojado y apretó la mano derecha, lanzándola a toda velocidad hacia el costado de la guardiana. Ella no tuvo tiempo de huir pero sí de girarse, sintiendo como los dedos de su enemigo arañaban la piel de su espalda y arrancaban un buen trozo de tela. Con una nota corta y aguda, terminó de rasgar los hilos que aún nos unían para evitar que la atrajera hacia sí.
Tuvo que pararse a recobrar el aliento y dejar de tocar un momento, sin dejar de desplazarse a una distancia prudencial. Recordó lo que le había dicho Law el único día que había accedido a entrenar con él.
"Tu fuerza es explosiva". La explosión duraba un instante.
El agua bajaba de nivel poco a poco. Doflamingo rió por lo bajo, acariciándose el hombro sangrante.
-¿Ya está? ¿Eso es todo lo que tiene que ofrecer la guardiana?
Kaia apretó los labios, sabiendo que no debía caer. Podía escuchar a su amigo tragar saliva desde allí, pero se quedó quieta, a sabiendas de que necesitaría cualquier pequeño gesto para aparecer a su lado y era lo último que quería.
-Ahora que nos hemos calmado, déjame hablar de mi propuesta…
Ella no dijo nada para ganar más tiempo, pero percibió que había logrado agotarlo ligeramente.
-Eres la última de tu familia. Se convertirá en un recuerdo aquí y hoy.
Sus músculos se recuperaban del cansancio. Sólo prestaba la mitad de la atención a las palabras de aquel hombre enfundado en un abrigo de plumas rosas, la otra mitad estaba pendiente de cualquier gesto que mereciera reaccionar rápido.
-Podrías tener una vida cómoda aquí y no morir ahora. Y sólo tendrías que…-se inclinó hacia adelante con fingida elegancia-Ser mía.
Kaia dejó caer la mandíbula inferior, frunciendo el ceño con una expresión de horror. Durante un segundo quiso caminar hacia atrás, pero en lugar de eso adoptó una posición defensiva y llevó el arco de nuevo a las cuerdas. Respiró despacio por la nariz, tratando de apaciguar el latido de su corazón.
Las comisuras de la boca de Doflamingo se curvaron hacia arriba.
-¿Te asusto? Puedo ser muy benevolente con quien aprecio, ¿lo sabías?
-Solo quieres otro arma, una subordinada más.
Él rió.
-No, una más no. Tú podrías dormir en la misma cama que yo todas las noches.
La chica contuvo una arcada apretando los dientes. No era momento de perder los nervios. Su enemigo comenzó a acercarse con el cuerpo relajado. Ella otra vez quiso alejarse, pero en lugar de eso, apretó más los músculos que la mantenían de pie.
-Has pasado de ser una mocosa a una atractiva mujer, con ese largo cabello negro azulado tan…
Kaia no se lo pensó dos veces: se bajó el violín del hombro, agarró todo su pelo en una coleta, lo retorció, y agarrando con fuerza el arco, que comenzó a brillar, lo cortó, dejándolo caer sobre la arena mojada. Miró a Doflamingo con rabia.
Este solo sonrió y dejó de acercarse a ella, deteniéndose con suavidad a pocos metros.
-También me gustan tus dedos, si eso hace que te los cortes.
-¿Ah sí?-respondió de inmediato Kaia, haciendo una peineta-Este es mi favorito, ¿y el tuyo?
Su contrincante dejó que una de sus características risas contenidas en la garganta le pusiera los pelos de punta. A su vez, comenzó a sentirse cada vez más recuperada del cansancio. Si lo entretenía lo suficiente, podría volver a tocar en breve.
En las gradas, Law y Luffy observaban atentamente. Ninguno se había sorprendido de que la chica se hubiera cortado el pelo con un gesto tan simple, aquello carecía de importancia. Sin embargo el capitán de los Mugiwara tuvo que agarrar del brazo al cirujano cuando Doflamingo se insinuó.
-Déjala seguir un poco más, lo está haciendo bien-murmuró con seriedad.
Su aliado obedeció, reconociendo que tenía razón, pero sin poder quitarse de encima el asco que sentía.
Kaia respiró hondo una vez más y devolvió el arco a las cuerdas.
-Mare… Nostrum.
Las reviews están un poco abandonadas pero es normal, hacía mucho que no actualizaba y ahora llevo tres capítulos algo más seguidos ;_; Anyway si alguien sigue leyendo espero que le guste. La canción de este capítulo es Legendary Guardian de Taylor Davis.
Have a whale day!
