Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^

Torre eiffel

Jasper's POV:

-Emmett ¿podemos hablar? – pregunté a mi gran amigo, una vez que lo encontré en el iluminado pasillo.

-¿No hacemos eso ahora? – soltó una carcajada y yo le di un puñetazo en el hombro.

-Hablemos con seriedad, por favor – noto mis ojos serios y se puso en el mismo estado – quiero pedirle matrimonio a Alice.

-¡¿Qué?! – Su grito de emoción casi me dejo sordo - ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Estaré ahí? ¡Yo quiero estar! – parecía un bebe que le quitaron su paleta y la intentara recuperar.

-¡Emmett! – Regañé – Esto es algo entre ella y yo. Se lo pediré en la torre Eiffel esta noche.

-Yo quería estar ahí – dijo con una sonrisa burlona – pero no importa, algún día mi corazón sanara de esta dura desilusión y te personare sin ningún rencor.

Nos echamos a reír luego de su frase. Emmett, siempre tan… él.

-Bueno, ¿ya tienes el aniño? – pregunto de repente.

-Claro – conteste con un tono falsamente ofendido – lo tengo aquí guardado. Igual, le compre una cadena.

-Magnifico, entonces… ¿soy el único que sabe de esto? – pregunto con unos ojos brillantes de la emoción.

-Sí – sonrío de oreja a oreja.

-Emmett – llamó Alice mientras salía de nuestro cuarto – ve por Rose, cuando este contigo vayan a la habitación de Edward y Bella.

-Si señorita – hizo un saludo militar y luego se fue marchando. Me empecé a reír, luego Alice se fue acercando a mí, yo la envolví con mis brazos y luego la bese.

-Bueno, vamos – dijo cuando nos separamos.

Caminamos, por mi parte con un poco de pereza y por la suya, con una gracia infinita, que aún no sabía de donde salía.

-¡Chicos! – Grito Alice, hiperactiva, como solo ella lograba ser, luego de que ella y yo entramos al cuarto de Edward, Seth y Bella – Vamos a pasear, vamos a pasear – repetía y repetía cual niño de cinco años cuando quiere subirse a un juego mecánico en un parque temático.

-Alice, tranquilízate – regañó su hermano – queremos dormir…

-Pues no se que habrán echo anoche que aun están cansados, tomando en cuenta que ya es la… - volteó a ver el reloj que estaba situado en la mesita de noche – una de la tarde

-¡Alice! – La volvieron a regañar, pero esta ves fue Bella - ¿cómo se te ocurre pensar morbosidades? Lo que paso es que Seth estaba muy inquieto, quién sabe que le dieron de cenar Rose y Emmett.

-Oye – llamó Emmett desde la puerta, con Rose sujeta a su mano - ¿dudas que lo hallamos cuidado bien mientras ustedes cenaban y no lo querían llevar?

Alice y yo nos miramos a ver, ¿cómo era posible que ellos dos no quisieran tener a Seth? Siempre lo llevaban a todas partes. El morbo invadió mi mente. Y los deseos de golpear a Edward, por haber tocado a mi hermanita, invadieron mi cuerpo.

-No hicimos nada malo, morbosos – aclaro Bella. No sabía si creerle ó no.

-¿Cómo saber si es verdad lo que nos dicen? – exigió saber Alice.

-Dios – exclamo, exasperado, Edward – son desesperantes – llevó su mano derecha a su frente y luego paso su mano por su desordenado cabello.

-Morbosos – grito Bella, quien, estaba en este mismo momento roja como un tomate.

El silencio gobernó la habitación durante unos minutos, hasta que Emmett soltó una carcajada, que nos contagió a todos, a excepción de Edward y Bella, quienes tenían miradas amenazantes.

-Bueno – dije cuando recupere el aliento, luego suspire y me reí mudamente por unos segundos más – entonces… Vamos a pasear.

-No – respondió Bella, con voz enojada e indignada.

-Bueno, amargados – a Alice no le gustaba un "no" por respuesta – entonces ustedes quédense aquí, ENCERRADITOS – remarco la ultima palabra – mientras nosotros nos divertimos – tomo mi mano y encabezo la caminata fuera de la habitación, cuando llegamos a la puerta se paró y giró hasta ver a Bella y Edward que se habían quedado en shock – pero les advierto, me entero que salieron de esta habitación y de verdad conocerán a Alice Cullen – luego de que cerro la puerta, todos estallamos en carcajadas.

-Alice – dijo Emmett cuando recupero el aliento – eres pura maldad en tan pequeño paquete.

-Las cosas más malas vienen en pequeños paquetes. La prueba soy yo – entonces recorrió desde de sus pechos hasta la mitad de su muslo, del lado derecho, con la mano abierta y con una sonrisa divertida.

-Igual las más hermosas – conteste, rodeándola con mis brazos.

-Bueno noviecitos – interrumpió Emmett, justamente cuando la iba a besar. En momentos como estos me encantaría golpear a Emmett - ¿Qué les parece si ustedes van a pasear por su cuenta y nosotros por la nuestra? – mi amadísimo, queridísimo y adoradísimo amigo me guiño el ojo.

-Bueno – dije, sin darle oportunidad a ninguna de las dos en aportar alguna idea – vamos Alice.

Le agarre la mano, sin dejarla hablar, aún, y empecé a caminar por el pasillo.

-Jazz ¿a dónde vamos? – pregunto con voz inocente.

-A pasear – respondí simplemente, encogiéndome de hombros, como restándole importancia.

Llegamos a la puerta principal del hotel.

-¿A dónde vamos a ir a pasear? – intentó otra vez.

-A Paris – contesté con un falso acento francés.

Ella se rió y no volvió a decir nada más.

-Disculpe – llame a un muchacho alto, musculoso, con hoyuelos, de cabello castaño, con ojos verdes, y una tez pálida, aunque no tanto como la mía o la de Alice - ¿le importaría pedirnos un taxi?

-Claro – contesto sin mirarnos – un minuto - alzó su cabeza y nos miro.

Primero le sonrió a Alice, pero cuando me volteó a ver a mí, sonrió aún más alegre. Escuche la musical risita de Alice.

-Si necesita que alguien le acompañe, solo hábleme – dijo mientras se inclinaba más en el escritorio – me llamo Nicolás.

Me quedé en shock, ¿este chico se me estaba insinuando? No lo podía creer. Esto es muy raro.

-No te preocupes – contestó Alice por mí, yo no podía, ni aunque hubiese querido – yo me encargare de él. Soy Alice – estiro su manita hacía Nicolás y este la tomo caballerosamente – y él es mi novio Jasper – dijo con un movimiento en la mano, señalándome a mí.

-¿Novio? – Preguntó decepcionado – que lastima, ooohhh... bueno… - su voz sonó triste ahora - otro chico guapo que no puedo tener – dijo con una nota un poco más bromista en su voz, pero aún sonó un poco triste.

Alice solo contesto riéndose, yo por mi parte, aún estaba ligeramente choqueado. Me concentre en la risa de Alice, lo que me basto, solo unos segundos, para lograr calmarme.

-Bueno, ya les consigo el taxi – dijo Nicolás Lugo de un momento de risa – por cierto, llámenme Nick.

-Claro, Nick – contestó Alice, con su alegre risita y su voz de niña pequeña.

Nick, nos consiguió rápidamente un taxi. Antes de que nos fuéramos nos dio su numero telefónico y su correo electrónico.

Paseamos por varios museos. Luego de un rato, como a las cuatro de la tarde, decidimos comer un poco. Aunque yo sabía que era un desperdicio venir a Francia y no comer comida típica de aquí, Alice insistió que sería más rápido comer comida rápida. Y yo no me atrevía a negarle algo.

Seguimos paseando por varios lugares, ella insistía en ir a la torre Eiffel, pero yo no lo podía permitir…

-Jazz ¿Por qué no? – hizo un pucherito, casi sedo. Pero me recordé a mí mismo que no era el momento, apenas eran las seis – quiero ir – dijo cruzándose de brazos.

-Más tarde, Alice – le decía con voz calmada y azucarada.

-Ahora – exigía – por favor…

-Luego – contestaba serio. Poniéndole fin a la discusión.

Ella no rechisto, pero puso cara d pocos amigos.

Dos horas más, mi amor. Solo dos horas y ya iremos. Pensaba, aunque no lo diría en voz alta, eso despertaría su curiosidad.

Seguimos paseando, de monumento en monumento, de museo en museo, hasta que, por fin, la espera se acabo. Ya eran las ocho, el cielo se había vestido con su capa oscura y las estrellas había echo acto de presencia en tan bello escenario. Había luna llena, mi favorita, junto con la luna de otoño.

-Vamos, Alice – el cielo, apesar de estar oscuro, se veía un poco nublado – vamos a la torre Eiffel.

Su sonrisa se volvió radiante, corrió junto conmigo. Estábamos lejos, me di cuenta de que si caminábamos desde aquí, hasta la torre Eiffel, tardaríamos mucho, así que pedimos un taxi.

Llegamos rápidamente, ella estaba impaciente, yo, por mi parte, estaba demasiado nervioso. Por suerte, Alice estaba tan feliz y emocionada, que ni cuenta se dio de ese pequeño detalle.

Subimos lo más alto que pudimos. En ese momento, empezaron a caer una pequeñas gotitas de lluvia. Pero eso no me importo, ya tenía muy claro que no me iría de Paris, hasta haberle pedido matrimonio a Alice.

-Alice – llamé, las gotas d lluvia empezaron a bañar mi cabello. Rebusque en el bolsillo trasero de mi pantalón la pequeña cajeta de satín negro en la que estaba en anillo, luego me arrodille frente a ella, tome una de sus manos con mi mano libre – Desde que mis ojos se posaron en los tuyos, yo supe mi destino: estar junto a ti. Luego, una estúpida confusión nos separo – se estremeció ante el recuerdo – pero, aquí estamos. Aún después de eso: seguimos juntos. Y yo no me conformare con un amor pasajero, porque yo quiero uno duradero. Uno que aun cuando los años pasen, siga intacto. Unos que pueda compartir contigo. No dudes que yo te daría lo que tú quisieras. Siempre lograre que estés feliz. Cuando una sola lágrima corra tu mejilla o amenacé con salir de tus hermosos ojos, haré lo que este en mis manos, y aún mucho más, por impedir que caigan más. No me importaría ahorita mismo perder todo en mi vida, si lo único que puedo conservar, eres tú. Si solo te tuviera a ti en mi vida, a nada y nadie más, yo sería, aun así, la persona más feliz de todo el mundo. Por estas y muchísimas más razones, que no me alcanzaría una vida entera para decirte, yo no puedo vivir sin ti… - la mire directamente a los ojos - ¿Quisieras casarte conmigo? – abrí la pequeña cajita, poniendo al descubierto el hermoso aniño, con un zafiro en el centro. La estrecha banda era de oro. Era un anillo muy sencillo, pero como ella, era hermoso por eso.

-Claro que quiero, mi amor – dijo, para luego agacharse y depositar un casto beso en mis labios – no me imagino una vida sin ti.

-Yo tampoco, mi princesa – contesté, luego, coloque el anillo en su dedo anular.

Cuando termine, bese el anillo, para después besar la punta de sus dedos. Seguido me pare frente a ella y de mi otro bolsillo, saque una pequeña bolsita de tela, donde tenía guardado el collar que había mandado a hacer, ya hacer algún tiempo, pero que no había podido dárselo.

-Este – dije sacando el collar de su bolsa – es solo una pequeña muestra de mi afecto, espero que lo uses siempre que estés junto a mí.

Extendí el collar, la cadena de este estaba formada por una secuencia de "A&J" que estaba en color morado, a lo largo de todo el collar, a excepción del centro, donde decía "Mi princesita" en color rosado, el collar parecía de fantasía, aunque en realidad era de oro bañado con dichos colores.

La rodeé para estar justo atrás de ella, coloqué el collar y luego deposite un beso en su cuello y otro en su nuca.

-Es hermoso – comentó.

-Nunca más que tú, belleza como la tuya, nunca.


Ok, me gusto lo que le dijo Jasper (: hehehe Bueno, idea de este capítulo: mi hermanita: Amibar xD, frases 100% originalmente alex :P (derechos reservados) hehehe ok perdón, es que estoy muy feliz =D demasiado! Ya casi es mi cumpleaños!!!! (= &aparte vendra una amiga a mi casa!! wii!! xD Bueno, dejo de molestarlos xP Adiós

.: * ฆℓәx * :.