Hola gente!!, ¿seguís odiándome? xD Este capítulo es como se dice "de transición", aviso que no hay mucho momento RoMione, pero pasan cosas que creo que están bien y que hacían falta, aprovecho para decir que adoro a Molly Weasley y al Harry amigo :D y que me lo pasé genial escribiendo sus escenas ^^

Esta vez cuelgo antes, para que luego digáis ¬¬ xD

Gracias a todos los que me seguís con fidelidad, en especial a aquellos que dejáis review, animándome a continuar con esta historia: Luriadna, Javiera-6, GraJo, Emmanuel, hare_griffindor, CarinaD'PotterJonas, Merak84, CristiRHr, alexdir, RoSaNgElEs, , Albireo, Celestews, Alecita-Luna, .epilogo, Daniels-Delirious19, miuri, Fer Cornamenta, manzanaaa, Skinniy, VremyaLuny, danielaweasley, nena weasley granger, Javiuwsh, JuulietWeasley.

GraJo: Muchas gracias por tu review ^^ me alegra mil que te gusta lo real que es todo esto. Eso pretendo, a veces la vida es una mala z**** y en esta historia quería que se viera eso :D Ya te digo que habrá más penalidades para ambos jajaja. Hoy aparece un personaje que igual te encanta xD Besakos y abracines de la diosa YsIs ;)

Emmanuel: tu primer review me afectó bastante, la verdad, pero el segundo me alegró. Bueno, sé que no fue el mejor de mis capítulos, sobre redacción te doy la razón, pero en cuanto a que sufran y que todo lo vean negro, es lo que hay, si quisiera una historia de sólo felicidad, a parte de que duraría mucho menos jajaja, no sé si sería capaz de escribirla, me sale el drama escriba lo que escriba, lo siento ;) Espero que no abandones el fanfic y sigas leyendo, aunque te pases a comentar de tarde en tarde, pero a tu elección lo dejo ^^ Besos!

Hare_griffindor: bien dicho jajaja Hermione se lo buscó un poco xD Siempre que leo tus review me sacas una sonrisa y me infundes ánimo para seguir con esto :D muchas gracias! Un besazo!

CristiRHr: Jajaja ya he visto que lo vivís con mucha intensidad, intentaré no tomarme a pecho todo lo que decís, que estáis loquitas jajaja. Esta vez Ron no estuvo acertado con Hermione y le hizo mucho daño. Veo que estás intrigada por que lleguen muchos momentos :D poco a poco, paciencia. Hoy verás a Molly ^^ Me alegra que te guste Cedric, porque ganará algo de importancia más adelante jajaja. Gracias por tus palabras ^^ Un beso muy fuerte guapísima!

Albireo: vas un poco retrasado en la letura jajaja a ver si nos ponemos al día, aunque yo tb te debo lecturas xD Besos!!

A leer se ha dicho :D


Capítulo 26. Intuición femenina y un nuevo confidente

Hermione se arregló en silencio. Tener una audiencia con la reina de Inglaterra le causaba nervios pero al mismo tiempo se sentía bien, cuando la conoció, al inicio de la farsa, le resultó una mujer muy agradable y cercana. Lo que la preocupaba era la razón de dicho encuentro, ¿tal vez algo no iba bien?, ¿o es que los monarcas habían pensado alguna novedad para ella y el príncipe? Rogó que no fuera lo último, no podría soportar más acercamientos de los necesarios con Ron.

La euforia por los celos que creía haber causado en la castaña se había evaporado. Ron se sentía vacío y de mal humor. Al fin y al cabo, lo que deseaba era tenerla a ella, no darle celos con Pansy.

—Alteza, Sirius les espera en la entrada con el coche.

—Gracias Snape —contestó sin entusiasmo.

—Buenos días —pronunció Hermione en un tono neutro, sin apenas mirarlo a la cara.

—Buenos días. —La respuesta del pelirrojo no fue muy distinta.

En el coche no se dirigieron la palabra. Sirius Black intentó entablar conversación en más de dos ocasiones, pero fue en balde. Miraba por el retrovisor los rostros de ambos jóvenes, preguntándose qué había ocurrido para que ya no se hablasen. Cuando entraron en Buckingham, el moreno aprovechó un momento para acercarse a Ron.

—Alteza, ¿qué ha ocurrido entre la señorita Granger y usted?, están muy raros.

—Nada Sirius, ni ha ocurrido ni ocurrirá nunca nada. —Sonrió con tristeza y se dirigió hacia la entrada de palacio, donde le esperaban Snape y Hermione.


La reina Molly los recibió en uno de sus salones, en el ala de apartamentos de palacio, pues no se trataba de un encuentro oficial, sino de la visita de su hijo. Al verlos entrar les mostró su amable sonrisa, pero algo llamó su atención, Hermione caminaba dos pasos detrás de Ron y ninguno de los dos parecía considerar la presencia del otro.

—Hola madre. —El príncipe se acercó hasta Molly y la besó en la mejilla.

—Majestad. —El saludo de la castaña fue mucho más formal. Hizo una reverencia a unos pasos de la reina y estrecharon sus manos.

—No hace falta que me trates con tanta pompa, cariño —exclamó Molly con dulzura—, nos hemos visto ya varias veces y las que quedan. —Se rió y Hermione al fin mostró una discreta sonrisa.

—Gracias maj… —Se quedó boqueando unos instantes.

—Molly, con eso basta.

—Gracias Molly. —La reina la miraba con verdadera felicidad.

—Os estaréis preguntando el porqué os mandé llamar… —Ambos jóvenes la observaban con atención, mientras Snape rodaba los ojos sonriendo— Bien, podéis respirar tranquilos, sólo quería felicitaros personalmente. —El gesto de Ron se relajó.

—¿Hicimos algo especial? —preguntó su hijo.

—Tú hiciste lo que llevaba tiempo esperando que hicieras Ron, comportarte como un digno príncipe heredero… —Miró a Hermione— y usted señorita Granger…

—¡Llámeme Hermione por favor! —Molly sonrió con el impulso de la muchacha.

—Y tú… Hermione… has sido una maravillosa ayuda para el zoquete que tengo por hijo. —Se rió. Snape también, pero disimuló tapándose con una mano. El príncipe lo miró de reojo, con mala cara.

—Muchas gracias… Molly. —Se sonrojó un poco, no todos los días se recibían tales palabras de la mismísima reina de Inglaterra.

—A ti Hermione, por ser como eres… sin que nadie lo predijera, estás siendo una gran influencia para Ron, ¿verdad hijo mío? —Lo encaró, pero el pelirrojo mantenía una expresión seria, muy seria.

—Eso parece, eso decís todos… —afirmó de mala gana. Para él, la influencia de Hermione en su vida no había sido sólo maravillosa. El resto del mundo desconocía todo lo que había sentido y demonios, seguía sintiendo por ella.

—¿Acaso no estás de acuerdo Ron? —La reina entornó los ojos— Creo que es evidente que la gente te está empezando a tener aprecio desde que te ve con Hermione, y no digamos la prensa, que siempre te ponía de vuelta y media.

El príncipe apartó la mirada, dudando si decir lo que deseaba decir, al final habló.

—Madre… todo eso me parece muy bien, pero mientras tanto mi vida es un asco —Molly lo miró con expresión de asombro—. Para mantener intacta esta maldita farsa, tengo que olvidarme de vivir, y es algo que ya me está pasando factura.

La reina se fijó en el gesto de la castaña cuando Ron habló, mostraba tristeza, incluso ¿dolor? Miles de ideas cruzaron su madura mente.

—¿Quieres decir, hijo mío, que te parece demasiado duro estar unos meses sin juergas ni chicas ligeras de cascos a cambio de salvar tu reputación y la de Hermione?, ¿es eso?

Ron apretaba los labios, si replicaba a su madre, seguro que acabaría perdiendo. Ella no podía entender sus necesidades de hombre, ni que fuera duro cambiar tan drásticamente de modo de vida. Aunque en el fondo, todo eso le importaba poco, lo que le dolía era desear a Hermione y no poder tenerla.

La castaña observaba a la reina y su hijo, en medio del pequeño desencuentro de opiniones. Se alegró al ver que la reina estaba más bien de su parte. Molly tampoco veía un gran sacrificio pedirle moderación en el terreno sentimental, al menos los meses de la farsa.

—Mira Ron, si me dijeras que has conocido a una gran chica —Instintivamente se volvió hacia Hermione unos segundos. El príncipe cerró los ojos, evocando la sonrisa de Hermione—, y que te cuesta no poder mostrar tus sentimientos por ella a todo el mundo porque no puedes poner en peligro el montaje, podría entenderte, aunque seguiría pidiéndote que lo mantuvieras en un discreto segundo plano… pero lo que me dices es que te molesta no poder ir de juerga y eso… eso es algo que no toleraré más Ron, ni ahora ni nunca. Esa vida se terminó para ti, y cuanto antes lo asumas mejor. Un heredero no puede tener ese tipo de comportamiento libertino y despreocupado. —Salió la Molly estricta en asuntos del deber.

Hermione deseó que Ron contestara a su madre, que le dijera que sí había conocido a esa gran chica, que la tenía a unos pasos de él.

"Tonta de mí… ¿por qué pienso esas cosas?" se reprendió internamente.

—Está bien… tendré que soportar los cambios en mi vida. Pero no esperes que lo haga con una sonrisa de oreja a oreja.

—Eres un cabezota, ojalá en eso te parecieras más a tu hermano Charlie.

—Sí, Charlie era perfecto en todo… —exclamó con amargura.

—No quise decir eso Ron y lo sabes. Charlie fue un gran príncipe heredero. Y le preocupaba mucho el estudio y el deber. Sólo me gustaría que tú compartieras eso.

—Siento decepcionarte madre.

Hermione sintió una punzada de lástima por el pelirrojo, pero el recuerdo de Pansy comiéndole la boca apartó de un manotazo su compasión por él.

—¿Cuándo entenderás que te quiero tanto como a tu hermano o a tu hermana? —La castaña se sintió un poco incómoda, como si estuviera asistiendo a una conversación demasiado privada entre una madre y su hijo. Retrocedió unos pasos, pero la reina la retuvo— ¿Ves Hermione?, ojalá Ron fuera menos orgulloso y más entregado al deber.

La sonrisa de la muchacha le indicó que estaba de acuerdo con ella.

—Pero no te preocupes madre, ahora que tengo a Hermione a mi lado, me estoy volviendo un buen chico —pronunció con acidez.

Molly miraba alternativamente las caras de ambos jóvenes, intentando descifrarlas. Gestos de tristeza, orgullo, dolor, rencor… ¿Qué es lo que se había perdido?

—Espero que la cosa siga como hasta ahora, Arthur y yo estamos muy contentos con vosotros y con lo que estáis haciendo, por favor, seguid así… y tú Ron, sé un poco más humilde hijo. —El príncipe rodó los ojos.

La reina se acercó hasta Hermione y le cogió las manos con verdadera dulzura.

—No sé como agradecerte todo lo que estás haciendo Hermione. Otra en tu lugar no lo soportaría y… —Se acercó a su oído— Probablemente no lo haría tan bien como tú. —Le guiñó un ojo con cariño, más como una cálida madre que como una distante monarca. Cada encuentro con Molly Weasley la sorprendía y agradaba un poco más. Definitivamente, Inglaterra tenía muy buenos reyes y Ron… muy buenos padres, lástima que a veces no supiera apreciarlo.


La reina pidió hablar con su hijo en privado y Hermione salió del salón. La princesa Ginny la esperaba fuera.

—¡Hola Hermione! —La saludó efusivamente.

—Hola Ginny.

—Uy que cara más larga, ¿ha pasado algo?

—No, que va… todo está bien…

—Mmmm no sé qué pensar, pero seguro que te animas esta tarde, he invitado a Luna, Harry y Cormac, comeremos juntos y pasaremos la tarde en los jardines —explicaba con ojos brillantes.

—Estupendo… —tal vez la compañía de esas personas la hiciera olvidar un rato sus celos— ¿Sabes algo de Malfoy? —Realmente quería preguntar por Pansy Parkinson, pero no se atrevió.

—¿De Draco?, bueno, hablamos algunos ratos por teléfono, es un encanto, la verdad.

—¡Hola chicas! —Harry hizo acto de presencia. Pero su atención se dirigió hacia la castaña— Hermione, ¿puedo hablar contigo un momento?

—Sí, claro Harry. —La princesa los miró con cierta molestia. Primero Cho Chang y ahora Hermione Granger, ¿qué le pasaba últimamente a su mejor amigo que parecía tan pendiente de otras mujeres aún cuando ella estaba presente?


—¿Qué es lo que querías decirme en privado madre? —preguntó con cansancio.

—Esperaba que tú me contaras algo a mí.

—¿Cómo?

—Ron, no estoy ciega… he visto cómo os mirabais, o mejor dicho, como no os mirabais… ¿qué ha ocurrido entre vosotros?

El príncipe no sabía que decir, así que prefirió dejar que su madre siguiera hablando.

—Sé que al principio no os llevasteis muy bien, pero creía que después la cosa había mejorado mucho… de hecho, hace una semana parecíais una verdadera pareja cuando la prensa os abordó a la salida del hotel GR. ¿Qué ha pasado Ron, para que ahora casi no podáis miraros?

—No ha pasado nada madre… es sólo que… —Un impulso de sinceridad quiso apoderarse de él, y contarle la verdad a su madre, pero logró contenerlo— Que ambos estamos un poco cansados de este montaje, nos resulta duro a los dos.

—Sé que no se trata sólo de eso hijo, pero veo que no estás por la labor de contárselo a tu madre. —Intentó el chantaje emocional, cuando Ron era pequeño solía funcionarle.


Harry se llevó a Hermione a un rincón apartado del jardín de palacio. Cuando vio que estaban suficientemente lejos de oídos indiscretos, empezó a hablarle con calma.

—Es posible que no quieras contestarme, pero necesito hacerte una pregunta.

—¿Qué pasa Harry?, me estás asustando.

—Tranquila, no ha pasado nada, bueno… o sí, pero parece que no, bueno… —Se hacía un lío con las palabras— Iré directo al grano, la otra tarde, cuando te saludé en Clarence House ¿habías llorado? —La expresión de la castaña mostró asombro.

—¿Eh?... no… en absoluto… —La tardanza en contestar y la falta de firmeza en su voz la delataron.

—No necesitas mentirme, yo no soy Ron, pero si prefieres hacerlo…

—Harry yo… —El moreno era íntimo amigo del príncipe, contarle acerca de sus sentimientos por él podría ser una gran insensatez ¿o tal vez no?

—No quiero que te sientas obligada a contarme nada Hermione, ni que pienses que vengo enviado por Ron. Aquel día te vi muy triste y como llorosa, y creo que es por mi amigo el cabezota, pero sólo es mi opinión personal… —Empezó a darse la vuelta.

—¡Espera Harry!... es verdad… estuve llorando antes de que nos saludásemos. —Había bajado la mirada. El moreno volvió hasta ella y la contempló unos instantes.

Le había estado dando vueltas desde que la vio en Clarence House. Estaba convencido de que a Hermione le gustaba Ron y bastante, a juzgar por como se había tomado el verlo con Pansy. Y los besos y momentos que su amigo le había contado lo terminaban de convencer. Ron, por su parte, estaba loco por Hermione, él mismo se lo había confesado, eso y que incluso creía quererla, algo increíble para un chico tan mujeriego como él. Si Hermione le confirmaba que también le gustaba Ron, que lo quería o que sentía algo, lo que fuese, por él, tendría en sus manos acercarlos y propiciar que ambos hablasen con sinceridad de sus sentimientos, tal vez hiciera algo al respecto, sí. Lo que no haría jamás es irle con el cuento directamente a Ron, porque el pelirrojo podría utilizarlo en contra de Hermione, lo veía demasiado vengativo últimamente, y porque se lo debía a ella, del mismo modo que ella no le contaba a Ginny sobre los sentimientos de Harry. Ellos mismos tenían que decirse lo que sentían, y en eso nadie más debía intervenir.


—¿Qué quieres que pase?, es sólo eso… cansancio, agobio… todo esto cuesta mucho.

—Pues así aprenderás a pensar antes de actuar hijo, porque cuando actuamos, siempre hay consecuencias. —Ron apartó la mirada. Molly sabía que se estaba callando algo importante pero no sabía cómo lograr que se lo contase por propia voluntad. Ella tenía sus propias hipótesis pero no quería meter la pata.

—Créeme, me estoy dando cuenta de eso. —La reina se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia una de las grandes ventanas de la estancia.

—¿Sabes?, tus abuelos querían mucho a Arthur pero tenían miedo de que hiciera una mala elección cuando me pidió matrimonio. —El pelirrojo miraba a su madre con cara de no entender nada.

—¿A qué viene eso ahora?

—No interrumpas a tu madre Ron… —El príncipe hizo una mueca de fastidio. Molly seguía mirando a través del vidrio de la ventana— Después, con el tiempo, me fueron tratando y sus miedos se evaporaron. Me gané su confianza, su respeto y su cariño. Ahora soy yo la que se siente como ellos por aquel entonces, y si te soy sincera hijo mío… —Giró sobre sus talones y lo miró a los ojos— Pensaba que nunca te relacionarías con chicas que merecieran la pena.

Ron frunció el ceño molesto con las palabras de su madre, mas no se atrevió a replicarle.

—Pero debo admitir que me equivocaba. Aunque fuese por casualidad, has acabado conociendo a una gran chica.

—¿Qué quieres decir? —preguntó incomodado.

—No te hagas el loco Ron, sabes muy bien de quien hablo.

—Claro que sé de quien hablas, lo que ignoro es con qué intención lo haces.

—El día que la conocí me lo callé, pero hoy no me da la gana. Creo que Hermione Granger es una chica maravillosa, con muchos valores y buenas cualidades. La he tratado poco, es cierto, pero cada día que pasa lo tengo más claro. Su comportamiento, su sentido de la responsabilidad y el deber, su buena educación, su saber estar… es como si…

—¿Como si qué?, termina la frase mamá. —Sólo la llamaba "mamá" cuando tenía la guardia baja, y estaba claro que los elogios hacia Hermione le habían afectado mucho, en especial porque estaba de acuerdo con ellos.

—Como si el cielo se hubiera apiadado de ti y de todos nosotros y en aquel impulso irresponsable tuyo te hubiera querido dar una segunda oportunidad, permitiéndote conocer a una chica digna de ti y de… y del trono de Inglaterra, qué demonios.

—¡Madre!... Hermione tiene novio y no creo que se le haya pasado por la cabeza convertirse en princesa y en reina del país junto a mí —hablaba como intentando convencerse a sí mismo de que si no le había confesado lo que sentía por ella, no era por cobardía sino por haberse dejado guiar por el buen juicio. Molly se quedó con dos detalles de la respuesta de su hijo, que no negó que Hermione le gustase o le pudiera gustar, y que sólo habló de los obstáculos que él mismo tenía para estar con ella.

—Yo no dije que tuvieras que escogerla a ella Ron —La reina suavizó el tono de su voz, ya tenía lo que quería—, sólo me pareció bueno hacerte saber que ése es el tipo de mujer que tu padre y yo deseamos que algún día comparta tu vida, y no las locas despreocupadas con las que siempre te has juntado.

—Vale, gracias por tus sugerencias, ¿algo más madre?

—No cariño, ve con tu hermana y los demás… creo que hoy vendrán algunos amigos vuestros.

—Muy bien. —Se acercó para besar a Molly y ésta le devolvió el beso con una intensa satisfacción en el pecho. Siguió sus pasos hasta que cruzó la puerta del salón.

"Así que sientes algo por Hermione, mi intuición no se equivocaba… por fin una buena chica ha captado tu atención, ojalá no quedase en nada, ojalá no tuviera novio, ojalá ella y tú… " unos toques en la puerta interrumpieron sus pensamientos.

—Adelante.

—Majestad, ¿me mandó llamar?

—Sí Snape, pasa.


—Tu opinión personal es correcta —Sonrió con los ojos humedecidos, algo en su interior le decía que podía confiar en Harry—. Supongo que ya sabrás de la visita de Parkinson, los vi… a Ron y ella… —Sus labios temblaron.

—Sí, Ron me lo contó…

—¿Por qué me has preguntado esto?

—Porque… tengo especial sensibilidad para los amores en silencio, esos que se sienten muy dentro pero se callan, por… por muchas razones… cada cual tenemos las nuestras ¿verdad? —Le sonrió con complicidad— Creo que sabes que te comprendo demasiado bien.

—Sí. —La castaña le devolvió la sonrisa. No necesitaban decir más. Hermione sabía que Harry quería a Ginny y Harry sabía que Hermione quería a Ron. Ese podía ser el comienzo de una buena y ventajosa amistad para los dos y ambos lo sabían.

—Podría hacerte preguntas incómodas sobre tu relación con Oliver Wood, o contarte cosas que he hablado con Ron, pero eso no estaría bien. Sólo quiero que sepas que si necesitas un amigo, alguien que pueda escucharte y sobre todo… comprenderte de verdad, estoy aquí para ti Hermione, ¿de acuerdo?

—Tú también puedes contar conmigo Harry, lo digo muy en serio.

—Lo sé.

—Por favor… no le digas que lloré por él…

—Claro que no, eso queda entre nosotros. —Le sonrió con ternura, la cogió de la mano y se la apretó un poco, en señal de complicidad. Hermione comprendió que aquel chico era tan noble y cálido como había pensado el día que lo conoció.

Harry quería contarle que Ron no pudo estar con Pansy porque no dejó de pensar en ella, quería decirle que era un orgulloso incapaz de captar los sentimientos de los demás, por tantos años de insensibilidad hacia la gente de su alrededor, pero si lo hacía estaría traicionando la confianza del que siempre había sido su mejor amigo y se sentía incapaz de algo así. Optó por hablar a medias, Hermione era una chica muy inteligente, eso le bastaría.

—Ron puede llegar a ser muy orgulloso y muy cabezota…

—No hace falta que lo digas, lo he comprobado muchas veces. —Rodó los ojos.

—Pero eso no significa que no le importen las personas, es sólo que… a veces se ciega demasiado —La castaña lo miró con atención—. Y le pasa como a mí, le cuesta hablar de sus verdaderos sentimientos. —Harry sonrió y dio por zanjada su intervención en la pareja postiza, por el momento.

—Gracias… gracias Harry, me siento mucho mejor ahora.

—Yo también, ¿estaría mal si te pido un abrazo?

—Desde luego que no. —Ambos se abrazaron con fuerza, encontrando en ese abrazo una calidez y serenidad que no esperaban hallar, casi familiar, como de hermanos.

La princesa no daba crédito a lo que sus ojos veían. Su Harry, bueno, su mejor amigo Harry, estaba abrazando a Hermione Granger, la novia de pega de su hermano. ¿Acaso tenían una relación secreta?, no, eso no podía ser, Harry no podía hacerle eso. Tenía que haber una explicación lógica para lo que se había encontrado al ir a buscarlos.

A unos metros de ella, Harry y Hermione se separaron, con sonrisas en sus labios y se volvieron hacia ella, saludándola sin reparo.

—¿Qué hacíais ahí tan juntitos los dos? —preguntó muerta de curiosidad, ¿y de celos?

—Ah, nada, sólo hablar…

—Sí, hemos comentado un asunto que nos interesaba mucho a los dos ¿verdad Hermione?

—Sí, temas de la universidad, un rollazo. Harry no quería aburrirte con eso y por eso me dijo de retirarnos un momento —El moreno la miraba admirado, en segundos había creado una coartada perfecta. Hermione Granger era una gran chica y si Ron la dejaba escapar es que además de orgulloso y cabezota era imbécil rematado.

La pelirroja no se quedó del todo convencida, pero decidió creer las palabras de Harry, aunque le preocupaba la obsesión que últimamente experimentaba por saber todo acerca de las chicas que se relacionaban con él.


—El que faltaba para estar todos. —Ron reconoció de inmediato la voz de Cormac.

—Ya pensaba que mamá te tenía retenido —dijo Ginny entre risas.

—Algo así —musitó el príncipe.

—Ron… ¡Ron! —Las voces de Cormac y Harry se entremezclaron.

—A ver chicos, de uno en uno, ya sé que no podéis vivir sin mí pero tranquilizaos —bromeó. Hermione lo miraba como estudiándolo. Confiaba en Harry, sabía que no le contaría nada de su conversación. Y la reina, ¿habría notado lo que pasaba entre ellos?

El príncipe se alejó unos cuantos pasos del grupo, acompañado por Harry.

—¿Cómo estás Hermione? —La castaña se volvió hacia Luna, que la miraba con esa eterna expresión soñadora.

—Muy bien Luna, ¿y tú? —La rubia la miró con desconcierto.

—Qué raro, pensaba que te ocurría algo, tienes los ojos muy tristes.

—¿Eh?, no, no, es que he dormido poco y se me ponen muy sensibles, debe ser eso lo que notas —dijo lo primero que le vino a la cabeza, ¿cómo podía ser tan intuitiva esa chica?

—Bueno, si tú lo dices… Cormac me ha sugerido quedar con él. —Ginny se acercó más a ellas, al advertir que había confidencias.

—¿En serio? —exclamaron ambas chicas. Hermione levantó la cabeza y echó una mirada rápida al rubio, para después volver a concentrarse en Luna— ¿Y qué le has dicho?

—Que no…

—¿Y eso por qué?

— No siento la inquietud de salir con un chico como él.

—Su fama lo precede, pobre Cormac. —La princesa se rió. El rubio estaba más pendiente de sus amigos que de las chicas y no se dio cuenta de que era el protagonista de su charla.

—Hermione, tú aún no conocías a Snorkel ¿verdad? —Luna ya había dado por terminada la breve conversación sobre Cormac McLaggen y le mostraba orgullosa su perrito. La castaña se agachó para acariciarlo, tenía el pelaje muy suave, de color blanco con machas negras.

—Es precioso. —El animal empezó a brincar y echarle lametones.

—Es un cocker inglés, me lo regaló mi padre por mi último cumpleaños.


—No te lo dije el otro día porque estabas muy obtuso, pero creo que yo tenía razón. Cuando me marché de Clarence House vi a Hermione…

—¿Y? —Fingió desinterés.

—Y la vi con ojos llorosos.

—Claro, ¿no ves que ha discutido con su querido novio?, yo mismo la escuché llorar cuando Katie vino a verla.

—¿También lloró con Katie? —Harry resopló. Sintió ganas de golpear a su amigo, para ver si reaccionaba de una vez.

—¿Qué pasa?, Wood debe estar contento, la tiene bien enganchada.

—Eres tonto… —Quería gritarle que sus lágrimas eran por él, que Hermione también sentía algo por él, pero no podía traicionarla.

—¿Cómo? —Frunció el ceño muy molesto.

—Tu cabezonería me descoloca, ¿cómo puedes estar tan ciego?... Sería bueno que dejaras de empecinarte en tus maravillosas deducciones y te acercases a ella para comprobar lo que ocurre ente vosotros.

—Ya sé lo que ocurre, que ella quiere a Wood y yo sólo he sido una tentación difícil de resistir pero pasajera. ¿Qué más tengo que saber?

—Espero que algún día tengas más sensibilidad que una cuchara. Me vuelvo con el grupo. —Conforme el moreno se alejaba del príncipe, Cormac avanzó hasta él.

—¿Qué le has dicho?, parecía serio.

—Nada, pero últimamente parece que todo el mundo se empeña en darme lecciones —Bufó con fastidio—. ¿Y qué tripa se te ha roto a ti?

—Tranquilo amigo, que yo no vengo a darte sermones.

—Perdona Cormac. Eres el único que no me exige. Dime, ¿qué pasa?

—Es sobre Lovegood.

—¿Luna Lovegood?

—Claro, ¿conoces a otra Lovegood? —Ron negó con la cabeza.

—¿Qué te pasa con Luna?

—Más bien, qué le pasa a ella conmigo —exclamó en una mueca.

—No te comprendo, sé más explícito porque no te sigo.

—Me ha rechazado como diez veces por Messenger, le propuse quedar conmigo pero siempre me dice que no. ¿Es que le pasa algo a mi cara?, ¿he perdido atractivo? —preguntaba irritado.

—¿Quieres salir con Luna Lovegood? —Ron sonreía incrédulo.

—Quiero quedar con ella como sea, me ha herido el orgullo. ¿Cómo puede rechazarme a mí y diez veces seguidas? —El rubio hablaba como si fuese algo inconcebible.

—A lo mejor no eres su tipo. —El príncipe se contenía la risa, no estaba acostumbrado a ver a Cormac tan agitado por una chica como Luna.

—Por favor… soy el tipo de todas las chicas, no me vengas con esas…

—¿No sabes eso de que sobre gustos…?

—¿Me estás queriendo decir que ves normal que prefiera a Neville Longbottom antes que a mí?

—El físico no lo es todo.

—Já… ¿y eso lo dice el príncipe de Inglaterra, alias culo veo, culo quiero? Por favor Ron, si eres el primero que se fija en el envoltorio antes que nada.

—No empecemos a discutir entre nosotros, menuda racha llevo —musitó.

—Vale, perdona, es que uf, esto me supera… Nunca me había sentido tan humillado por una chica, ninguna me había dado calabazas jamás.

—Para todo hay una primera vez. —Sus ojos azules se escaparon hasta Hermione.

"Hasta para querer de verdad a alguien…"

—Quiero quedar con ella como sea, por lo menos una vez… y demostrarle que sí le gusto, aunque se haga la dura. He tenido una idea pero necesito tu ayuda.

—Te temo.

—Seguro que te gusta, escucha…

—No querréis pasar la tarde montando a caballo ¿verdad? —preguntó Hermione con cierto miedo.

—No sé, yo no tengo nada pensado —contestó la princesa con franqueza—, si se os ocurre algo decidlo ¿eh? —Harry y Luna asintieron.

—¡Chicos!, Ron y yo hemos pensado en algo… —Cormac se acercó a ellos con grandes zancadas. El pelirrojo lo seguía unos pasos detrás.

La castaña lo miró, sus ojos se cruzaron un instante, pero ella apartó la vista y él hizo lo mismo. Habían compartido una mirada y el mismo deseo de hablar y aclarar muchas cosas, pero ¿encontrarían el valor de hacerlo?

—¿Tienes una propuesta para la tarde?

—Pues sí, ¿qué os parece una carrera de motos? —sugirió el rubio con entusiasmo— Primero corremos los chicos y después vosotras… si os atrevéis —Rió.

—¡Yo claro que me atrevo! —replicó de inmediato la princesa— ¿Qué decís chicas?

—Pues que yo voy a pasar —Hermione soltó una risita nerviosa—, nunca he subido en moto.

—Yo tampoco —añadió Luna con tranquilidad.

—Vaya —La voz de Ginny sonaba decepcionada—, entonces sólo puedo correr yo.

—Bueno ya lo decidiréis, que todavía no he terminado. Primero competimos los chicos, pero para hacerlo más interesante… ¡el que gane recibirá un premio! —Todos salvo Ron lo miraban con atención— Una cena para dos en el Dover Street Restaurant & Jazz Bar, pagada por los perdedores claro.

—Entonces seguro que mi hermano se esfuerza —Estalló en carcajadas y el príncipe le golpeó con el codo en el costado suavemente—. Es verdad Ron, tú por comer haces casi lo que sea. —Todos se sonrieron, incluso Hermione, pero en cuanto él la miró su sonrisa se esfumó.

—Yo quiero correr porque necesito soltar energía —afirmó el príncipe con decisión.

"¿No soltaste suficiente con Parkinson el otro día?" pensó la castaña mientras lo miraba entornando los ojos.

—Vale, pues haréis la carrera, voy a avisar a Hagrid que estará en las cocheras.

—¿Y Joe?

—Se ha jubilado, ahora Hagrid trabaja en palacio, se vino desde el castillo de Balmoral, donde había trabajado ya unos años. Se le dan genial los animales, los caballos están encantados con él —explicaba con alegría la princesa.

—Sólo queda un detalle, los chicos deben elegir a la chica con la que disfrutarán la agradable velada si ganan. —El rubio pensó que así Luna no podría negarse a quedar con él, si es que ganaba la carrera. Harry vio la oportunidad de pasar unas horas a solas con Ginny y no lo dudó mucho.

—Yo elijo a Ginny.

—¿Me eliges para qué? —La pelirroja regresaba de avisar a Hagrid para que preparase las motos.

—Para que cenes conmigo si gano yo.

—Gracias Harry. —Eso la había hecho muy feliz, decidió no pensar más en el extraño abrazo con Hermione o las charlas con Cho, quería seguir siendo la chica favorita de Harry y que la escogiera era buena señal.

—Yo elijo a Luna.

—Vale. —La rubia no mostró especial felicidad.

—Entonces Ron… escoges a Hermione ¿no? —se burló Ginny.

—Es lo que hay —pronunció con voz neutra. Hermione lo miró con molestia, habría preferido a Harry o incluso a Cormac, antes que Ron. Deseaba que el pelirrojo perdiese, porque de lo contrario, tendría que compartir una cena con él y no rebosaba de ganas por ello, al igual que el príncipe. Luna los observaba pensativa.


Hagrid los saludó efusivamente, les tenía gran cariño a los príncipes, los conocía desde su nacimiento, porque pasaban todos los veranos en Balmoral, junto a sus padres.

—Es un gran placer conocerla señorita Granger. —El hombre, que medía casi dos metros de alto, le ofreció su enorme mano con afecto. Hermione se la estrechó y notó con sorpresa que no le hizo daño. Todo lo que era de grande, era de sensible y cuidadoso, así era Rubeus Hagrid, no por nada los animales lo adoraban.

Cormac y Harry montaron dos motos propiedad de palacio, Ron utilizó su última adquisición, una Ducati 848 blanca. Se colocaron en la salida del recorrido. Hermione rogaba que el príncipe perdiera, Luna prestaba casi toda su atención a Snorkel, que se entretenía a sus pies con una pelota de goma, rubia y castaña esperaban en la zona final del recorrido. Ginny se preparó para darles la salida.

—¡Adelante! —chilló con todas sus fuerzas mientras agitaba un pañuelo, como había visto en películas del estilo "Fast and Furious".

Los tres chicos arrancaron a gran velocidad. Pronto Cormac se puso a la cabeza, estaba decidido a ganar la carrera y su anhelada cita con Luna. Ron y Harry lo seguían de cerca. Y entonces pasó algo fatal. El perro de Luna se alejó de su dueña, corriendo detrás de la pelota que había rodado hasta el medio del camino. El rubio lo iba a atropellar sin remedio.

—¡¡Cuidado, mi perrito!! —gritó una descompuesta Luna.

Cormac miró rápidamente a Luna y después al perro, y aunque suponía perder la carrera, no pudo pasar por encima, desvió su moto y perdió el control, acabando en tierra moto y piloto. Las chicas contuvieron la respiración durante unos segundos agónicos. Afortunadamente Cormac se levantó sin problemas, sacudiéndose la tierra de la ropa.

—¡Seguid joder, que estoy bien!

Ron y Harry, que habían detenido sus motos, se miraron desafiándose y arrancaron a todo gas. Para desgracia de Hermione, fue el príncipe quien llegó primero, aunque por escasos instantes, ganando así la cena en Dover Street para los dos.

Luna, después de abrazar a su perrito, corrió hasta Cormac y se arrojó a su cuello, pillando al rubio totalmente desprevenido. Después le cogió las manos, agitándoselas repetidas veces.

—¡Muchas gracias por no atropellar a Snorkel!, ¡muchas gracias, de corazón! —exclamaba con entusiasmo la rubia.

Aquel gesto le tocó hondo a Cormac, aunque todavía no fuera consciente de cuanto.

—No pasa nada, no iba a chafar al perro. —Luna le sonrió y entonces se percató de algo y su gesto se contrajo.

—Estás herido, espera… —Cormac se tomó un instante para sentir su cuerpo y notó cierto dolor en la frente, se llevó la mano hasta ella y percibió algo mojado, era sangre.

Luna sacó un pañuelo, chupó una esquina y lo pasó sobre la herida, limpiando la sangre, el rubio se dejaba hacer entre sorprendido y encantado. Después le puso una tirita que sacó de una pequeña caja.

—¿Siempre llevas tiritas en el bolso?

—Casi siempre, es que soy un poco torpe y me doy muchos golpes —le explicó con su voz dulce y una sonrisa— Cormac…

—¿Sí?

—Aunque no hayas ganado la carrera, te mereces esa cita, si aún la quieres.

—Claro… claro que la quiero. —Su rostro se iluminó, de repente los acontecimientos habían pegado un giro inesperado. Ya lo daba por perdido, y al final ella misma le ofrecía la oportunidad de seducirla. El rubio sonrió de lado, recuperando su pose más seductora, aunque Luna no pareció muy impresionada con ella.

Los demás se acercaron a ellos para interesarse por el estado de Cormac e informarle sobre el ganador.

—Iba a ganarte Ron, y lo sabes.

—Sí Cormac, pero al final me tendrás que pagar la cena —bromeaba el príncipe.

—Qué bien te lo pasarás con tu novia a costa nuestra bribón —El rubio lo provocó a sabiendas, para vengarse un poco. El gesto del pelirrojo se torció de inmediato.

Luna lo advirtió y buscó el rostro de Hermione, que también parecía haberse apagado con esas palabras.

"Vaya, así que yo estaba en lo cierto… primero mal, luego bien, ahora otra vez mal, y siempre esa extraña magia alrededor de los dos… la farsa se vuelve realidad…" La rubia sonrió discretamente, nadie se dio cuenta. Luna Lovegood no necesitó que nadie le dijera que la relación entre Ron y Hermione era un montaje, lo supo cuando los conoció, del mismo modo que ahora sabía que entre ellos había nacido algo verdadero, su intuición femenina nunca le fallaba. Miró a Harry, Ginny y Cormac y se preguntó si ellos también estarían al corriente de la farsa y de que ésta había evolucionado.

Hermione avanzó unos pasos hasta Ron, que se había librado del agarre de Cormac.

—Si prefieres… podemos anular lo de la cena. —Su voz no denotaba rencor ni rabia, sino más bien tristeza.

El pelirrojo miró sus ojos castaños con atención y recordó las palabras de Harry. "¿Cómo puedes estar tan ciego?... Sería bueno que dejaras de empecinarte en tus maravillosas deducciones y te acercases a ella para comprobar lo que ocurre ente vosotros." ¿Podía ser que Hermione hubiera llorado por él?

—¡No!, no hace falta anularlo... —Ella lo miró con asombro— Ya que nos pagan la cena, aprovechamos ¿no? —Era la excusa perfecta para estar a solas con ella y hablar de todo lo que estaba pasando entre los dos.

La castaña estaba estupefacta con Ron, no comprendía bien su cambio de actitud hacia ella, aunque desde luego lo agradecía y recordó las palabras del moreno. "Le pasa como a mí, le cuesta hablar de sus verdaderos sentimientos…" ¿El príncipe callaba lo que realmente sentía por ella? Ambos tendrían que sincerarse, y la cena parecía una buena ocasión, ¿conseguiría reunir Hermione el valor necesario?

Luna seguía observándolos discretamente, sin hacer mucho caso a las tonterías que Cormac le hacía a Snorkel, amorosamente acurrucado en brazos de la rubia.

"Y de nuevo esa magia en torno a ellos… es increíble… parece que sus miradas brillan más que hace un rato", sonrió ufana.

CONTINUARÁ…


Para los que os preguntáis que pasará ahora… pronto llegará la cena de parejita ^^ y también habrá una noche de discoteca para Ron, Hermione y los demás :D ¿cuándo trabaja este príncipe? jajajaja