Rurouni Kenshin y sus personajes pertenecen a Nobuhiro Watsuki y Shueisha.
Género: Slice of live.
Ráting: +16
Capítulo relacionado: No.
Advertencias: No.
Palabras: 980.
#25.- Entrenamiento
—Yo no soy Han'nya.
Misao le miró enarcando una ceja ante aquella afirmación tan evidente.
—Lo sé —replicó cruzando los brazos sobre el pecho, a la defensiva, porque que le dijera aquello la hacía sentir estúpida—, lo sé perfectamente.
—No voy a parar, aunque lo pidas, aunque chilles, aunque llores. Es probable que te haga daño y no me importará hacértelo.
—Si me preocupase hacerme daño no estaría aquí.
—Debería preocuparte.
—Soy una ninja, no tengo miedo.
Aoshi suspiró. Seguía siendo igual de testaruda que cuando era pequeña. No quería entrenarla, él no era un profesor indulgente, Han'nya podría haber dado fe de ello, pero Han'nya no estaba. Para él un entrenamiento no dejaba de ser un combate, y Misao estaba muy por debajo de su nivel, aunque no tuviese intención alguna de decírselo.
—No va a ser divertido —siseó como si aquel argumento fuese el definitivo.
—Si quisiera divertirme estaría en cualquier otro sitio.
Cabezota.
Aoshi buscó el modo de escapar de aquella situación, de poder ahorrarse el compromiso de entrenarla, el de evitar lastimarla.
—Si consigues golpearme, una sola vez, te entrenaré.
Misao sonrió, como si hubiese esperado que le lanzase aquel desafío. No era una sonrisa confiada, aún y así, Aoshi, se sintió un poco intimidado por ella.
—De acuerdo.
—Si no lo consigues en diez minutos olvidarás el tema.
—Vale.
Aoshi adoptó una pose defensiva, la más básica de todas, con eso debería bastar para frenarla y sobre todo para no hacerle daño. Esperó, no pensaba moverse.
Misao dio un saltito antes de prepararse para atacarle. ¿Por qué se le veía tan tranquila? Le daba mala espina, no había ni un leve destello de duda en sus ojos verdes. Misao a veces le daba miedo, más que aquella gatling que le asediaba en sueños.
—¿Está preparado?
Aoshi asintió.
Misao corrió hacia a él, un ataque frontal. Aoshi no se movió podía frenarla sin esfuerzo alguno. Ella se desvió obligándole a moverse, ¿qué pretendía? No lo sabía, si buscaba atacarle por la espalda no iba a lograrlo, Aoshi lanzó un golpe con la fuerza suficiente como para tirarla al suelo y quitarle las ganas de continuar, pero no le dió. Misao se agachó y agarró su brazo a la altura del codo, antes de poder deshacerse de ella su pequeño pie estaba en su cadera permitiéndole coger impulso. Su otra pierna le rodeó el cuello y el suelo pareció tambalearse.
Acabó en el suelo, aunque no sabía cómo había ocurrido, Misao estaba sentada sobre su pecho, le golpeó el hombro sin fuerza, sólo un leve toque.
—¿Entonces me entrenará?
La miró, su sonrisa llena de orgullo por haber logrado tumbarle, esperando una respuesta afirmativa. Le había golpeado y además le había hecho caer al suelo.
—¿Aoshi-sama?
—¿Dónde has aprendido esa técnica?
—Me la enseñó un anciano en el asentamiento de Hiroshima.
—¿Ueno Tetsuya?
Misao asintió sin borrar aquella sonrisa resplandeciente.
—¿Le conoce?
—Sí, hace años que no le veo.
¿Cómo no iba a conocer a quien había sido la mano derecha de su antecesor como Okashira? Aquel hombre y el abuelo de Misao habían sido considerados el equipo más letal y efectivo de todo el Oniwaban-shū. Sabía que, tras la muerte de Makimachi Kazuya, se había retirado a Hiroshima, pero no esperaba que continuase en el asentamiento de aquella ciudad.
—¿Te enseñó algo más?
—Un par de ataques rápidos, pero nada más. ¿Me está cambiando de tema?
—No, te entrenaré.
—¿De verdad?
Sus ojos verdes chisporrotearon de emoción, igual que cuando era una niña y se salía con la suya. La Misao que había dejado atrás y a la que había añorado.
—Repito que no será divertido.
—Ya lo sé, no esperaba que lo fuera.
—Si te hago daño...
—Puede que me revuelque un poco por el suelo, pero no pienso quejarme, lo prometo —declaró con una sonrisa.
—Muy bien, levántate, empezaremos ahora.
Misao parpadeó confundida sin atreverse a ponerse en pie.
—¿Qué? ¿Ahora?
—Ahora.
—Pero...
—Si no te levantas tendré que obligarte a hacerlo.
Se levantó con un ágil salto, tendría que haber estado preparada para que aquello ocurriese, al fin y al cabo, Aoshi era un hombre orgulloso al que nunca le había gustado perder, ni siquiera a piedra, papel, tijera.
Aoshi se sacudió el polvo de la yukata sin apartar la mirada de ella, no iba ni a cambiarse. Adoptó de nuevo una pose defensiva, pero esta vez iba en serio, Misao lo supo porque era la misma que le había visto emplear cuando entrenaba con Han'nya.
—Venga, ataca.
Misao le imitó, buscando un hueco para atacarle sin caer en su trampa, porque si atacaba al punto que no tenía protegido sabía que acabaría por el suelo. Eso lo había aprendido de Han'nya, por más desprotegido que pareciese no lo estaba, sólo era un señuelo.
—Prepárese porque va a acabar en el suelo otra vez.
—Inténtalo —replicó con tono sereno.
Atacó, Aoshi la atrapó, antes de poder acabar su movimiento.
—Tienes mucho que aprender.
—Pues enséñeme, Aoshi-sama.
«Descarada» pensó ante el tono con el que había pronunciado su nombre, consciente de que no se refería únicamente al entrenamiento. Porque Misao se había dado cuenta de cómo la miraba y no se molestaba en fingir que no.
—Concéntrate.
Ella soltó una risita, satisfecha al comprobar que él había entendido la insinuación lanzada.
—Es usted quien debe concentrarse.
Tenía su pequeño pie atrapado con la mano, no tenía opción de huir, ¿por qué tanta seguridad? No tardó en descubrirlo, cuando se apoyó en las manos y le golpeó la parte trasera de las rodillas desestabilizándolo. Sin embargo, esta vez no cayó al suelo, la alzó, dejándola colgar cabeza abajo.
—Es bueno que uses ese tipo de movimiento, ya que no tienes demasiada fuerza. Pero ten en cuenta que no te servirá dos veces contra mí.
—No es justo —se quejó.
—Las luchas nunca lo son.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Aquí estoy de vuelta, siento que sea tan cortito, pero no he estoy muy inspirada para escribir, aún me dura la ansiedad y además llevo toda la semana cerrando, así que salgo muy tarde. El viernes comienzo al fin las vacaciones y el sábado salgo de viaje, si puedo subiré el siguiente el viernes por la noche, sino nos vemos el día 9.
Poco que decir sobre el shot, me habría gustado escribir algo más largo, pero no fui capaz de alargarlo por más que lo intenté. Espero que os haya gustado.
º º º
Serena Tsukino Chiba: ¡Hola! Me alegra que te gustase. Necesitaban sincerarse entre ellos para poder avanzar, aunque Aoshi aún no lo ha hecho del todo, pero claro, ya lo hará con Misao cuando llegue el momento.
Espero que este también te guste, un abrazo.
