Capítulo 23: Ella no está ahí

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—¡Qué significa esto!—el periódico fue lanzado bruscamente contra su escritorio en cuanto Lavender pisó su oficina.

"Feliz cumpleaños" Hermione se dijo al suspirar.

Levantó la vista a la "periodista" que la miraba roja de coraje, con las aletas de la nariz dilatadas y la las manos colgando a sus lados. Parecía un orangután.

—Sí, dime Lavender ¿En qué te puedo ayudar?—se lamió los labios mirándola con toda la paciencia que era capaz de recolectar. Suficiente había tenido con las significativas miradas por todo el personal del ministerio.

Harry y Ron se pasaron durante el almuerzo para hacer una rápida celebración de cumpleaños que terminó en vistazos nerviosos y una comida muy silenciosa. No preguntaron nada pero tampoco resultaron compañía envidiable esa maldita tarde.

—Creí que teníamos un acuerdo Granger. He retenido tanto ese artículo porque he creído que el contenido vale la espera, pero esto—señaló el pedazo de papel como a una abominación—¡Esto es traición!

Hermione se contuvo de girar los ojos por la absurda acusación.

—No estaba enterada de que tenía que comunicarte todos los altibajos de mi vida amorosa Lavender—sería absurdo negarlo. Las fotos eran bastante esclarecedoras.

—¡Tu vida amorosa me importa poco mientras no afecte el trabajo que he estado haciendo por meses!—azotó las manos en el escritorio. La castaña la censuró con la mirada.

—¡No es como que haya planeado que publicaran semejante artículo!

—¡Pero pudiste advertirlo! ¡Hubiera tenido con qué defenderme de mi estúpido editor! ¡De qué me sirve ser tu conocida y tener reuniones contigo cada tres días cuando algo tan volátil como un amorío con MALFOY se te pudo haber escapado!

Hermione se calló sin saber qué decir. Había sido ella quien arrastró a Lavender al asunto después de todo.

—Olvide decirte que no quiero publicar el artículo—murmuró con la barbilla baja y la mirada en el periódico.

Hubo una pausa peligrosa en su conversación con una estática Lavender con la boca abierta frente a su escritorio.

—¡QUÉ!—el periódico que tenía frente a ella explotó en miles de pedazos con su grito.

Hermione se levantó de un saltó por el susto pero se recobró rápidamente con la espalda en alto—Lamento esto Lavender pero por ciertas circunstancias ya no está en mis planes exponer a Blaise.

Viendo que la rubia estaba en un silencio del que no parecía poder salir prontamente, añadió—Ahora, si me disculpas, tengo asuntos que atender.

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Ella era plenamente consciente del hecho de no tener más ninguna responsabilidad con Blaise, pero por alguna extraña razón ella era la que se sentía como la perra malvada del cuento, sintiéndose también de cierta manera criminal por su amorío descubierto cuando aún no se firmaban los papeles. Y simplemente porque era el mejor amigo de su (pronto ex-) marido.

Incluso si sabía que explicaciones a nadie le debía, el verlo sería lo peor que podría pasarle a su naturaleza Gryffindor pues muy probablemente balbucearía una confesión.

Fue una suerte de mierda el encontrarselo en un café la tarde siguiente a su encuentro con Lavender.

Estaba solo bebiendo café y leyendo unos papeles. Ella lo notó antes que él a ella.

Trató de darse la media vuelta y esfumarse por la puerta, pero ni un paso había dado cuando una fuerte e imponente voz la llamó por su nombre. Recitando las 156 leyes de la magia en el primer trabajo publicado por Merlín, dio la media vuelta y le regaló una sonrisa escueta al moreno que la esperaba de pie en su lugar con una mirada sobria.

Llegó frente a él y tomó el asiento opuesto al suyo.

—Hola Blaise—su voz fue un intento de fraternidad que no le quedaba.

—Deja la mierda y explicame qué carajo es esto—de debajo de sus papeles sacó el articulo.

Hijo de perra, lo maldijo en su pánico. No se andaba con rodeos.

—Y no te atrevas a decirme que fue luego de encontrarme con Greengrass,i Hermione

Hermione arrugó las cejas un tanto molesta por el ataque.

—Fue de hecho diez minutos luego de encontrarte. Lo supe desde antes (lo de ser infiel, me refiero), pero verte... simplemente—movió los dedos como activando un switch— encendió algo en mí.

Puedo verlo conteniendose por levantarse y abofetearla directo en el rostro .

—Con mi mejor amigo, maldita seas—siseó inclinándose sobre la mesa

Hermione sintió un dolor en el pecho; era cierto.

—Blaise jamás me acosté contigo después de empezar con Malfoy. Tal vez al principio sí tuve la intención de dejar todo atrás y seguir trabajando en lo nuestro cuando me enteré, pero verlo en persona me quito la venda de los ojos.

—Eres una zorra vengativa y malnacida.—se levantó tirando la silla en el proceso y atrayendo más miradas de las que ya tenían encima.

Repentinamente herida, se levantó del mismo modo y escupió insidiosa—Tú te lo buscaste.

Levantó las cejas por la sorpresa de escucharla hablar tan venenosamente cuando siempre fue tan mansita.

Su furia regresó pero no lo hizo sola pues ,la vio con una mezcla entre lujuria y odio que Hermione no comprendió en absoluto, tomándola repentinamente del cuello del abrigo logró que un par de magos alrededor se levantaran de sus asientos apuntando sus varitas a Zabini.

—Qué impetuosa, Hermione—le ladró en voz baja antes de empujarla por el cuello, haciéndola tropezar.

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Regresó a casa con un par de lágrimas en los ojos para ser recibida por un conciliador Codswallop. Notó por el rabillo del ojo que la pintura donde estaba antes habitada por Abraxas tenía huellas de un Kneazle afilando sus garras.

Debió huir a su retrato en la mansión Malfoy.

Regresando la mirada al diminuto y tierno minino, se cubrió los ojos con la mano tragándose los sollozos. Las garras de Codswallop le lastimaron las piernas mientras escalaba sobre ellas hasta que llegó al abrigo de donde se sostuvo, llegando poco después a su hombro y ronronear en su oreja.

Hermione se rió a pesar de todo.

—Codswallop, vamos a mudarnos

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No fue difícil encontrar un lugar luego de una visita a Nott por su permiso para mantener a Codswallop con ella y mencionar discretamente su búsqueda de un lugar tranquilo, discreto y desconocido por periodistas (también por Zabini y Malfoy), céntrico para desplazarse por trabajo y barato (pues ahora solo vivía de su dinero y nunca fue una despilfarradora).

Nott ofreció presentarla a los caseros del edificio donde él personalmente era habitante.

—Fred. George—los saludó inclinando la cabeza.

Por supuesto que sí. Quiénes más podrían ser.

—Escuchamos del pequeño aquí—Fred palmeó la cabeza de Nott que le dio un golpe manteniendo la impasibilidad de su rostro.

—Que necesitas un nuevo condominio—terminó George.

—Creí que vivían sobre la tienda—mencionó confundida

—Y eso hacemos—asintió George

—Esta es nuestra residencia de verano—inhaló fuerte Fred como respirando el aire puro de las playas Italianas.

Hermione levantó una ceja escéptica— A dos cuadras de tienda.

—Escucha Granger solo ocupamos este lugar—señaló sobre su hombro —Cuando tenemos compañía.

Ella de hecho miró sobre el hombro de Fred y sonrió—Muy lindo.

El edificio desde afuera era la imagen de un monumento a la suciedad, el mal estado y escándalo. De cuatro pisos, pequeño, sucio, ventanas rotas, se escuchaban gritos de regaño de una madre a su hijo y de parejas en una pelea bastante pasional.

Se acercaron a la entrada con una reticente Hermione. Uno de los gemelos abrió la pobre y nefasta puerta de madera, que rechinó al moverse.

—Solo vivimos los tres aquí—mencionó Nott.

Ella solo suspiró y se dejó guiar por el trío hasta la entrada. Cuando cruzaron el marco de la puerta principal, todo tuvo sentido.

Los gritos desaparecieron, las paredes mostraron su color original, todo estaba limpio, amplio y olía a flores.

Se encontraron en una estancia cuadrada con una mesa redonda al centro con un frasco con dulces rodeado de flores al azar. El piso era de lustrosa madera y las paredes de un púrpura brillante pero no molesto a la vista.

Cuatro entradas sin puerta estaban en cada esquina invitandola a descubrir el propósito de cada una.

—Esas—señaló Fred—son las escaleras a cada lugar. Ese es el mío—apuntó con el dedo—Ese es de George

—Y este de aquí es el mío—añadió Nott señalando con la barbilla la más cercana de las entradas.

Tomando por permiso las miradas insistentes del resto, Hermione se giró a la entrada más lejana a su lugar y subió por las escaleras que encontró ahí. Lo que parecieron escaleras interminables, terminaron por ser 10 escalones que la llevaron a una entrada de doble puerta excesivamente altas.

—Tienes neoclásico—una voz le susurró al oído haciéndola saltar.

Erizandose como gato Hermione gritó—¡Fred!

Ambos gemelos se rieron de su expresión mientras el lúgubre muchacho explicaba a lo que se referían los pelirrojos.

—Los "loft" son por piso, por eso somos cuatro lo inquilinos, cuatro puertas, cuatro pisos, y cuatro estilos arquitectónicos por cada uno de ellos.

—¿Cuál tienes tú?—mencionó curioseando la puerta.

—Gótico

A su respuesta Hermione se sermoneó silenciosamente por no haberlo visto venir.

—Fred tiene nouveau art y George barroco

—Les queda—se encogió de hombros.

—Y ti por ser nuestra comelibros favorita, te hemos acomodado en neoclasico.

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Pues en realidad sí era muy su estilo, elegante, sencilla, iluminado, alto, amplio, ventanales. Al ser un loft, el tema de neoclasicismo era perfecto pues las pocas divisiones entre las habitaciones explotaban del todo el estilo sin saturar el lugar con la sensación de arquitectura del siglo XVIII.

—Lo tomo—dijo en cuanto terminó su inspección.

Los Weasley se mofaron.

—Por supuesto que sí—concluyeron al unísono.

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Llevaba tan solo una semana desde que se había mudado y todo era de su agrado. El lugar, los vecinos, los alrededores y la tranquilidad sobre todo.

Ron y Harry estaban de mucho mejor humor ahora al saber que estaba con el par de Weasley Nott "cuidandola".

Estaba bajando las escaleras de su lugar para ir de compras y conseguirle a Codswallop algo nuevo que destrozar cuando un agitado Ron al pie de las escaleras la vio bajando..

—¿Hermione estás bien?—le gritó a la cara con preocupación. Codswallop siseó enredando su diminuta cola en la pierna de la bruja. Ron se echó para atrás distraído por el miedo de ser atacado.

La Gryffindor levantó al Kneazle del suelo pegandolo a su pecho, a lo que el animal protestó falsamente.

—¿Qué sucede?

Ron pareció enfermo por un instante antes de entregarle una revista en la mano.

"Nada inocente" era el título del artículo de la portada en la cual se podía ver a Blaise en fotos magicas y al menos 5 mujeres diferentes.

—No—sentenció bajando al felino y tomando la revista de corazón de bruja con ambas manos— Nononononono. Esto no me puede estar pasando a mí.

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"NADA INOCENTE"

Así es como han estado hablando últimamente de la chica del cabello indomable más conocida del mundo mágico.

Según lo que se cuenta de Hermione Zabini, su marido, Blaise Zabini, le ha puesto los cuernos. "Matrimonio" significa que la famosa del trío de oro y la serpiente de Slytherin están casados y por tanto, asumimos que los dos se habían comprometido al tipico "en la salud y enfermedad, en la pobreza y la riqueza" y sobre todo a aguantarse y ser fieles siguiendo los acuerdos comunes en la institución que es el matrimonio.

Pero por si aún no se habían enterado (lo cual quiere decir que tienen menos vida social que OjoLocoMoody) que nuestra dulce chica no es ni tan dulce ni tan inocente como todos creíamos. Pero tampoco hay que apresurarnos a condenar a la Señora Zabini, pues no fue ella quien inició.

Muchos pueden clamar que no es un juego de tira y afloja esto de estar casado, pero el asunto va por ahí. No, queridas lectoras.

De nuevo (y por si usted no lo sabían), Blaise Zabini no cayó lejos del árbol pues su madre es bien conocida por el cambio de parejas que tiene prácticamente de manera anual.

Como sea no nos vamos a meter en asuntos familiares ahora. No. Lo que vamos a abordar es más que nada el lado oscuro del matrimonio que años atrás fue el quiebre del idealismo de sangre puras y que hoy, viene a estallarnos a todos en la cara. Su divorcian. Sí, leyó correctamente. Se separan y ya van hasta ahora varias semanas que no viven bajo el techo .

Tampoco podemos admitir a ciencia cierta que su matrimonio fue alguna vez algo parecido a lo que se veía desde afuera pues la pareja apenas pasaba una noche a la semana en la compañía del otro. Ya sé lo que pueden pensar; "Esa Granger tan mansita que se veía", pero no podrían estar más equivocados, pues ha sido un secreto a voces desde hace años que el novio del matrimonio NUNCA le ha sido fiel a su compañera.

¡NO TE CREO!

Pero hay más.

Todos aquellos cercanos a la pareja estaban enterados de lo sucia que tiene la cama este atractivo Slytherin.

Otras fuentes cercanas a la pareja aseguran que el amorío con Draco Malfoy que ha tenido Hermione ha sido recientemente y luego de acordar el divorcio con el Magnate Zabini.

Escuchamos de fuentes confiables que la señora Zabini enterándose del engaño de su marido hace unos cuantos meses, buscó amistad en el rubio Draco que sin quejas acudió al socorro de la bruja. Sospechamos que fue la misma atracción que se tienen estos dos lo que llevó a Hermione a poner un pie fuera de las nupcias.

Tratamos de contactar con la señora Zabini que de tajo nos advirtió que nada quería tener que ver en el bochornoso asunto. No la culpamos pues las imágenes hablan por si mismas pues aqui podemos apreciar al menos doce mujeres diferente que se vieron en compañía del moreno ojos de azabache.

Entre ellas las hermanas Greengrass (que para nada nos sorprenden), las hijas de varios diplomáticos, una de sus empleadas y la que nos ha sacado de nuestro compostura natural, Pansy Parkinson.

¡OH DIOS MIO!

Ahora no debe sorprender que el mejor amigo de Zabini Blaise lo apuñaló por la espalda al ver que su EX-PROMETIDA fue parte del repertorio.

Dejamos el resto a su criterio con la suspensiva de lo siguiente.

¿Qué será ahora de Hermione y Draco ahora que el rubio no tiene más razones para acompañar la desdichada esposa? ¿Será capaz Zabini de desmentir todo lo dicho en este artículo?

No lo sabemos amigos, pero lo que sí sabemos es que esta maraña amorosa nos va a dar material para un buen rato.

Su corresponsal como siempre Lavender Brown se despide de ustedes con amor.

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Tengo tres palabras para explicarme: Soy un homosexual.

No es cierto.

Bueno chicas, qué les puedo decir. No tengo excusas.

Me fui de vacaciones y la verdad no paso por mi cabeza llevarme mi computadora simplemente porque iba a estar de un lado a otro. Cuando una está tan emocionada simplemente se olvida del mundo.

Lo siento por tardar un mes entero.

Bienvenidas a las nuevas.

Perdón de nuevo.

Bye-bye ヽ('∀`○)ノ