¿Quién echó de menos este fic? XD Pues más vale tarde que nunca, ¿no? Y las cosas buenas siempre se hacen esperar —yo justificando mis demoras para actualizar—. Pero dejando eso a un lado, aquí está la ansiada continuación que les hará maldecirme en todos los idiomas que conozcan. Porque, ¿recuerdan que les mencioné que me gusta mucho en Angst en mis historias…? Pues vayan sacando sus propias conclusiones :D
*I love Okikagu.- Es que Shinsuke y Nobume debían salir sí o sí XD Y qué mejor que con un título bien acá. Y bueno, el BishaSoyo y el OkiKagu ya son más canon que nada, aunque va lenta la cosa, pero algo es algo.
*Mi-chan.- No sé si tu corazón está preparado para lo que se viene XD Tal vez desear la actualización no fue buena idea de tu parte.
*Jugem.- Oh sí, me gustó mucho escribir la cita de esos dos, aunque es algo complicado por la forma de ser del Kamaho, pero se pudo lol Y bueno, sobre tu petición de que nada malo les pase…
*Anonymous.- Pues es hora de temer. Te daré los motivos suficientes para ello, créeme :D
*Guest.- El capítulo de este día te provocará un mini infarto.
*Mitsuki.- Ya vete metiendo a ese ataúd permanentemente, yo sé lo que te digo XD
*Lu89.- Esta actualización te despertará sentimientos contradictorios hacia mi persona jajajaja.
*Guest.- Aquí la tienes, sólo que no me hago responsable si te rompo el corazón jejeje.
Lección 25
Los trozos rotos del tiempo caen en pedazos
Lo había visto todo en cámara lenta. Como una escena que es rebobinada con una pesadez ensordecedora. Como si su propia cabeza estuviera jugándole la peor de las bromas. Pero a diferencia de esos sueños surrealistas, lo que estaba ocurriendo ante sus pupilas era tan vívido que sólo un endeble vidrio polarizado le separaba de extender su mano y transformar su mutismo en estruendo.
¿Pero era capaz de siquiera llevar su mano hasta esa ventanilla y alcanzar la escenografía nocturna que se colaba desde afuera?¿Por qué su propia confusión le había hecho pensar que se encontraba todo en orden cuando su mundo prácticamente había girado?¿Cómo es que su cuerpo se mantenía lejos del techo del auto valiéndose únicamente del cinturón de seguridad que le soportaba y le impedía lastimar por completo su ya mallugada anatomía?
Entonces sintió esa horrible punzada. Era como un taladro que había estado perforándole el oído hasta el punto de dejarle sorda. Incluso su mano derecha podía sentir la fluidez y calidez de la sangre que se abría paso entre sus mechones de cabello para llegar hasta su sien. También podía experimentar ese fuerte mareo que le imposibilitaba liberarse y dejarse caer estruendosamente contra su falso piso.
¿Qué fue lo que ocurrió? No lo conmemoraba con total lucidez. Pero estaba completamente segura de que todo comenzó después de que se diera aquel importante anuncio; uno que no podía ser evadido por nadie y que debía ser atendido.
—…El objetivo ha sido derrumbado por completo…—creyó escuchar a unos cuantos metros de donde permanecía inmóvil y desorientada.
—¿De qué…objetivo están hablando?¿Q-Qué es lo que ha ocurrido aquí…? —¿forzar su agobiada memoria serviría de algo? No. Lo único que obtenía con ello era mermar las fuerzas que le mantenían consciente.
—Será mejor que recojan el objetivo cuanto antes o puede que no resista demasiado. Y también manden a un equipo de limpieza… No fue tan fácil como creíamos y todo ha quedado convertido en un completo infierno —volvió a hablar esa voz desconocida, pero tan golpeada por los años y por su inherente frialdad hacia la desgracia ajena.
—¿Infierno? —sopesó, intentando agudizar sus pupilas para mejorar la nitidez de su visión. Pero todo fue en vano, no lograba enfocar adecuadamente—. E-Ese olor…—la esencia del fuego destruyendo el caucho y el acero era inconfundible. Algo estaba incendiándose demasiado cerca que hasta podía sentir el calor emitido.
—Sáquenla —ordenó de nuevo ese sujeto desconocido.
—¿Quiénes…son…?
—Jefe, al parecer todavía se encuentra consciente —informó uno de los dos perpetradores que echaron la puerta abajo y desgarraron su cinturón de seguridad para liberarla.
—Menos mal o terminaría metiéndome en serios problemas con mi señor si llegara a morirse antes de tiempo.
Aunque hubiera deseado resistirse su cuerpo no le respondería. Carecía del ímpetu necesario para luchar por su propia existencia y libertad. Tal vez a causa de la sangre perdida, de la contusión de su cabeza o del simple hecho de que sabía que no existía manera de que pudiera hacerle cara a esos cinco trajeados hombres.
No solamente eran altos y fornidos, sino que llevaban consigo tan resplandecientes y peligrosas espadas. Esas que reflejaban hermosamente a la redondeada luna y sus diminutas estrellas mezclándose con las llamaradas que estaban devorando su transporte y a quienes lo condujeron valerosamente.
—¿Estás confundida, no es verdad? —cuestionó con burla el mismo que había puesto en tela de juicio su sobrevivencia—. Estoy seguro de que desearías estar en este preciso momento disfrutando de aquella agradable competencia. Sin embargo, personas como ustedes no pueden relacionarse con los que no pertenecen a su propio mundo.
—¿Qué…dices? —intentaba desesperadamente recuperar su lucidez. Sin embargo, solamente topaba contra pared una y otra vez.
—Descuida. No estarás sola —prometió solemnemente como si fuera sinónimo de algo bueno—. Seguramente te harás cientos de preguntas…Maldecirás la sangre que corre por tus venas y lamentarás el lugar en el que naciste… Pero lastimosamente existimos para pagar el karma que no nos pertenece.
—No te atrevas a…—sintió un fuerte embiste sobre su estómago. Experimentó con ello la falta de aire y la perdida absoluta de sus facultades cognitivas. Había al fin perdido por completo la consciencia.
¿Despertó al fin o se trataría nuevamente de una pesadilla, de un sueño demasiado real para hacerle dudar sobre dónde se encontraba y todo lo que había acaecido? No lo supo con absoluta certeza hasta que sintió el frío suelo de piedra de río bajo su cuerpo y esos gruesos y oxidados barrotes.
Se levantó con cierto esfuerzo. El golpe que le dieron todavía le entumecía el cuerpo y la sangre perdida la había dejado indeseablemente débil. No obstante, la dilatación temerosa de sus violáceas pupilas lo provocaría no su actual presente, sino sus acompañantes de celda.
—Vaya que te tomaste tu tiempo para despertar.
—¿Chiaki…? —se giró hacia su espalda. Detrás de donde se postraba sentada se ubicaban las que habían sufrido su mismo destino.
—¿Quién más? —espetó con enfado—. Tienes una cara de desconcierto total.
—Incluso a nosotras nos tomó un tiempo darnos cuenta de lo que había ocurrido —alegaba la gemela de la peli rosa.
—Lo recordarás eventualmente, como nosotras —habló Haruyo quien pese a las adversas circunstancias se mantenía serena.
—Lo último que conmemoro es que estábamos a punto de dar inicio a nuestra competencia, pero…—Tora frunció sus facciones faciales para excavar con su amnesia temporal—…fuimos interrumpidas antes de que pudiéramos continuar…
Sabía que sería ostentoso. Que se valdrían de su dinero e influencias para transformar un evento tan personal en uno que atraería las miradas de todos los alumnos de aquella escuela. Sí, era ese el modo en que esas gemelas hacían las cosas. Ese era el estilo de la mafia moderna y que parecía mantener contenta a las masas.
¿Es que quién podía hacerle el feo a la comida gratis o a lo arreglada que se encontraba la Preparatoria Gintama mientras se repartían panfletos de la gran competencia que tendría lugar en menos de un par de horas?¿Y qué decir de los deberes? Estos habían quedado suspendidos por todo el arguende que estaba armándose.
Había globos de helio con las predilectas a ganar, establecimientos de comida y de juegos diversos. Era como si el festival de verano hubiera llegado con anticipación y hubiera modificado su localidad para el agrado de los estudiantes.
—D-Debo de admitir que estoy impresionada… Nunca imaginé que…esto pasaría —Soyo estaba claramente maravillada por cómo se encontraba su escuela. Es que todos parecían divertirse en grande, aguardando para que la competencia diera lugar.
—Admitiré que…la han sabido hacer —es que Kagura ya se encontraba atragantándose con una orden de alitas y papas a la francesa. Hasta el postre tenía en manos.
—Kagura-chan, no está bien que comas tanto. Hazlo después de haber corrido —la pelinegra y sus buenos consejos.
—Ciertamente el sello de esas tres está por todos lados —alegaba Tora mirando las pancartas, los globos de helio y todo en lo que se pudiera imprimir la cara de esas tres presuntuosas chicas—. Ahora más que nunca tenemos que ganar para poder hacer más vergonzosa su costosa propaganda.
—Estoy segura de que lo harán espléndidamente bien —alentaba Miwa para esas tres jovencitas—. Demuéstrenle de qué están hechas. Es necesario que marquen su territorio y defiendan a sus hombres.
—¿De qué hombres estás hablando? Yo no recuerdo haber dicho que esa escoria me perteneciera. Es más, ni siquiera quiero tenerla cerca de mí —se quejaba la pelirroja a todo pulmón. Al diablo que la oyeran en todo el pasillo.
—¡¿M-Mi?!...¡¿Mi…hombre?! —tartamudeaba Tokugawa con la cara cada vez más roja.
—Bueno. Ustedes dos ya son pareja, por lo que prácticamente ya puedes denominarlo de esa manera —mencionaba la blonda con una sonrisa pícara en los labios—. Ahora puedes llamarme Onee-san —le deletreó lentamente, logrando que ella se cohibiera todavía más.
—Deja de meterte con Soyo. Mejor hazlo con Abuto —defendía Tora burlonamente—. Que ya nos hemos enterado que estás haciendo de las tuyas con él y hasta se mensajean cosas triple X.
—Jojojo…Nunca imaginé que a una mujer como tú le atrajeran los viejitos amargados y desaliñados como él —le codeaba Kagura sin compasión mientras ponía una cara de perversa total. Es que lo disfrutaba la cabrona.
—Conforme vayas creciendo y floreciendo como una hermosa mujer, te darás cuenta que no todo en un hombre es apariencia y estatus social. Que la experiencia es todo lo que requiere para traerle a una mujer completa felicidad.
—¿Experiencia?¿De qué estás hablando? —cuestionaba la oji castaña con creciente interés.
—Soyo-chan, tú no tienes que preocuparte de nada. Estás en buenas manos —le reconfortó.
—¡No digas eso como si te sintieras orgullosa o le estuvieras dando la mejor de las noticias!¡Ten un poco de decencia! —le regaña la castaña a cierta bribona.
—Las mujeres sufrimos mucho cuando nos topamos con un primerizo que no sabe qué hacer… Por lo que terminamos frustradas y con el paso del tiempo nos aburrimos.
—Ciertamente la "experiencia" es primordial para mantener la llama de una relación… Hoy en día los chicos son tan inútiles que parecen bebitos recién paridos que solamente saben chupar el biberón.
—¡Tú tampoco tienes que seguirle el juego, Kagura!¡De hecho todo lo que has dicho ha sonido espantosamente mal!
—¡Ya veo!¡Los hombres mayores y experimentados son los más recomendables para relaciones fortuitas y pasionales!
—No sé qué me da más miedo, que hayas concluido lo mismo que esas dos o que hayas dicho todo eso luciendo tan inocente y pura —mascullaba Tora para la chica que en esencia lucía ingenua e incorruptible.
—Vamos, vamos, ya llegarás a esa etapa en que quieras hacer cosas nuevas…Esas que desconocías porque los chicos te daban asco —decía divertidamente Miwa pata la castaña. Hasta Kagura se encontraba dándole palmaditas, como si se compadeciera por su moralidad.
—¿A dónde demonios he venido a caer?
—¿Ya están preparadas para perder contra nosotras? —justo lo que faltaba. La gemela mayor se vislumbraba a la vista luciendo más glamurosa que una estrella de cine caminando por la alfombra roja.
—Será mejor que busquen un lugar para esconderse después de la vergonzosa derrota que tendrán ante nosotras —Kagura no demoró en soltar su veneno.
—Nunca permitiríamos que unas muchachitas de pueblo nos derroten —espetó.
—¡¿A quién le dices pueblerina?!¡Yo soy 100% de ciudad, maldita guarra! —si no se le echaba encima como una gata salvaje era porque su mejor amiga se encontraba deteniéndola con enorme esfuerzo—. ¡Suéltame Soyo-chan, déjame desfigurarle ese horrible rostro que tiene!
—¿Quién va por ahí con esas ridículas cosas pegadas a la cabeza?¿Es que no tienes más ropa que ese desgastado traje chino? —es que esa gemela se pintaba sola para soltar cizaña.
—Me pregunto si a este nivel realmente vale la pena que Chiemi y tú confronten a Kagura-chan y a Soyo-chan —intervino la rubia, logrando captar la atención de las cuatro muchachas—. Digo, mi hermanito ya me ha dado una cuñada a la cual molestar las veces que yo quiera —miró a la pelinegra con una sonrisa resplandeciente que oculta una maldad intrínseca—. Y el cabeza de papa ya se besuqueó a Kagura-chan las veces suficientes como para dejar claro que es suya y de nadie más.
—¡Él no me ha besuqueado!¡Y yo no soy suya, maldita sea! —alguien estaba a punto de estallar y comenzar la tercera guerra mundial.
—¡¿Qué…?!¡¿Qué has dicho?! —la peli rosa se había mosqueado con la misma intensidad que la pelirroja. Y es que hasta había sacado a su fiel amigo el látigo—. De ninguna manera puede ser cierto.
—Lo es —afirmaba Tora.
—Y aunque lo fuera. No significa que daremos nuestro brazo a torcer —claro, las cosas no pueden ser fáciles con unas mafiosas—. Los tomaremos por la fuerza si es necesario —una amenaza que estaba más que dispuesta a llevar a cabo.
—Eso está por verse —a la pelirroja nadie venía a decirle lo que tenía o no que hacer.
—¿Otra vez están peleándose? —¿en qué momento llegó? Ella juraba que se movía con el sigilo de un felino que espera para emboscar a su presa.
—Te pondré un cascabel de ahora en adelante, Kamaho —sentenció para el sonriente pelirrojo que estaba a sus espaldas con tres brochetas de carne en sus manos.
—Al menos hay comida gratis~
—Sí, no me sorprende que es lo único que pase por tu cabeza en este momento.
—Aunque antes de venir para acá me topé con esa tal Haruyo —mencionó despreocupadamente—. Y me dijo que podía comer todo lo que quisiera.
—Qué amable de su parte —ironizó—. Sabe por dónde llegarle al cabeza de helio.
—¿Y estás segura de que tu ordinario sazón podrá ganar? —con comentarios tan alentadores como esos no se requerían las palabras de ningún enemigo.
—Pues al menos te tragaste todo lo que cociné con ese "ordinario sazón" —le recordó.
—Bueno, nadie puede decirle que no a la comida gratis —había de cabrones a cabrones y Kamui jugaba en las ligas mayores.
—Ojalá te atragantes con lo que estás comiendo y te ahogues.
—Nunca imaginé que maldecirías a alguien hasta el punto de desearle la muerte. Creo que el tiempo te ha hecho una mejor sucesora de lo que pude haber imaginado, Tora —esa voz únicamente le resultaba familiar a tres chicas.
—…Yoshio…—Miwa habría de ser quien ahorrara la presentación del recién llegado.
El templado agua marina de sus pupilas era cautivador como agudo, tan propio de alguien con una agudeza mental de temer. Mientras el verde pálido de su larga y lacia cabellera parecía ser la coloración más digna que alguien que siempre va de traje negro podía poseer.
Un joven tan apuesto, sucesor de una de las siete familias del Harusame, no podía ir por allí sin bellas acompañantes prendadas de sus brazos.
—Veo que tú no has cambiado en lo más mínimo —agregaba la hija de Housen.
—Aunque veo que sigues sin florecer —suspiró con cansancio—. Es por eso que jamás podrás superar a mi hermosa y perfecta Haruyo —mencionó con firmeza, con ahínco—. Su beldad está por encima de muchas mujeres. Su inteligencia es digna de un estratega como yo. Y su escultural figura es propia de una chica de su edad… Es en perspectiva, la mujer ideal para convertirse en mi esposa.
—Pues haznos un favor a todos, despósala y llévatela lejos —pedía Tora para el estúpidamente enamorado peli verde.
—Una dama como ella no posee un corazón fácil de conquistar. Por lo que obtener su atención y cariño es un reto que solamente está a la altura de hombres como yo —profesó con un heroísmo casi cómico.
—El idiota que tienes a un lado de ti le robó el corazón y no hizo absolutamente nada… —mencionaba la castaña para Yoshio. Alguien le había rotó todas sus esperanzas en miles de trocitos.
—¡Tienes que estar mintiendo! —expresó, señalando al susodicho con desdén—. Se ve que es un completo imbécil, troglodita, gamberro sin futuro alguno y un parásito de la sociedad en potencia.
—Has dado en el clavo —apoyaba la pelirroja mientras se hurgaba la nariz.
—Voy a matarte —decía Yoshio a Kamui sin tapujos.
—Quiero ver que lo intentes —y el otro aceptando su desafío.
—No se supone que le debas seguir la corriente —le regañaba Tora.
—Te obligaré a que me devuelvas a mi mujer.
—¿A quién le llamas "mi mujer"? —¿es qué todas las personalidades conflictivas de la mafia se reunirían en ese pasillo escolar?
—¡Mi delicada flor del Edén, ya estás aquí! —como el caballero que era ya se encontraba frente a la pelinegra, sujetándole la mano con delicadeza y más que dispuesto a besársela dulcemente.
—Sabes que solamente te dejé venir aquí porque eres el juez para el concurso de cocina.
—El sazón angelical de tus divinas manos no puede ser comparado con nada terrenal que haya sido elaborado antes.
—¿Siempre es así de enfermizo?¿Este es el futuro jefe de la Cuarta Familia?¿A dónde mierdas ha ido a dar Harusame? —es que Kamui tenía todo el derecho de dudar de ese patético hombre.
—Desde que lo conozco siempre ha estado perdido por Haruyo.
—Los hombres enamorados de verdad que dan asco —criticaban Miwa y Chiaki en perfecta armonía.
—Espero que estés mentalizada para perder contra mí de nuevo, Tora.
—No deberías estar tan segura de ello.
—Dudo que tu cocina le llegue siquiera a los talones a la de mi Haruyo.
—Cállate marimo faldero —demandaba Tora.
—Que no soy tuya, sino de este apuesto y fuerte hombre —la muy bribona ya se había escurrido hasta Kamui. Inclusive le tomaba del brazo de una manera innecesariamente acaramelada—. Después de que gane la competencia él se convertirá en mi mano derecha y mi futuro consorte.
—¡¿Qué has dicho mi frágil conejita?!¡¿Qué harás a ese bárbaro tu esposo?! —al diablo la discreción cuando te están robando lo que es tuyo—. ¿Qué tiene él que no tenga yo?
—Al parecer, más hombría que tú. Y eso ya es decir mucho.
—Kagura-chan, no digas esas cosas. Sólo harás que empeore todo —le recomendaba Soyo.
—Si comparamos a ambos, el cabeza de marimo se ve más delicado y femenino que mi torpe hermano —los hechos hablaban por sí mismos—. Muchas veces a las mujeres nos gustan los tíos malos porque emanan peligro por cada poro de su piel…Es emocionante. Una sensación única que nos vuelve locas.
—¡No lo aceptaré!¡Me rehúso totalmente!
—Tómala por la fuerza y hazla tu esposa. Mafioso que se respeta lo hace así —le aconsejaba inocentemente la castaña a cierto peliverde celoso y embravecido—. Recuerda que si ella gana, obtendrá al cabeza de camarón y tú te quedarás solo como perro. Siendo el hazmerreír de todos. Piensa en tu futuro, Yoshio —le susurró al joven que le escuchaba atentamente—. Así que ya sabes cómo contribuir a la causa.
—Mmm…Suena a un trato justo.
—¡Dejen de cuchichear entre ustedes dos! —les reprendía la pelinegra con justa razón.
Seguramente no había transcurrido demasiado tiempo desde aquello, desde ese instante en que su única preocupación era la de ganar los concursos de los que formaba parte y mantener a esas fastidiosas chicas a raya. Pero ese momento todo se vislumbraba demasiado lejano, como si aquello fuera un mero sueño colectivo al cual ansiaba tanto regresar.
¿Y es que no era lo mismo para quienes eran sus actuales compañeras de celda? Y es que más que miedo podía percibir preocupación y unas ansias peligrosas por saber quién se encontraba detrás de su abrupto secuestro.
—Después de que nos dispusiéramos a iniciar la competencia llegó aquel importante mensaje. Uno que no podíamos ignorar porque era algo que competía a las Siete Familias —las palabras de Haruyo rellenaban los espacios borrosos que todavía conservaba Tora—. Vinieron por nosotros para que nos dirigiéramos de inmediato ante el Consejo.
—…La muerte del jefe de la Primera Familia…—las palabras salieron solas de la boca de la castaña—. No. Corrección. Su asesinato.
—Un hecho como ese no puede ser ignorado y requiere la presencia de cada uno de los cabecillas del Harusame.
—Sin embargo, nuestros padres se encontraban fuera de la ciudad a causa de la reunión anual que tienen con el Tendoshu. Por lo que inmediatamente la tarea recayó sobre todos nosotros —complementaba Chiemi.
—Íbamos de camino hacia el Consejo…pero…—la memoria de la castaña se recuperaba lenta pero consistentemente.
—Fuimos emboscados de una manera infalible que hace ver que todo prácticamente fue planeado desde un inicio para que las cosas se desarrollaran de ese modo —sentenciaba la futura cabecilla de la Quinta Familia—. Pero ello significaría que quien nos ha atrapado se encuentra detrás de la muerte del jefe de la Primera Familia.
—¿Deberían sorprenderse de algo tan obvio? —frente a su celda se encontraba otra tan imbuida en las sombras que no se podía ver quién o quiénes se encontraban allí. Sin embargo, ese timbre de voz era imposible de no reconocer.
—¿Cómo fue que el orgulloso y creído sucesor de la Tercera Familia terminó aquí también? —se burlaba la pelinegra.
—No me metas en el mismo saco que ustedes cuatro. Yo sí ofrecí resistencia hasta el final —y no eran habladurías. Las numerosas rajadas que tenía a lo largo de su pecho y espalda respaldaban que había luchado hasta sus últimas consecuencias.
—Tenemos tantos enemigos que podría tratarse de cualquiera —Yoshio había expuesto una dura verdad—. Aunque es espantoso que me hayan colocado en el mismo lugar que este oxigenado y el fetichista de los sombreros.
—No creas que yo soy feliz por tener que soportarte —se quejaba Bishamon.
—La cuestión aquí no reside en pelearnos mutuamente, como es usual. Sino en encontrar una manera de escapar de donde sea que nos encontremos —Ryohei tenía un punto que ninguno podía negar—. Dejarnos llevar por nuestras diferencias del pasado solamente nos condenará y logrará que nos maten antes de siquiera poder luchar por nuestra libertad… Esto no es un juego y debemos mentalizarnos a que puede suceder lo peor.
—No cabe duda de por qué eres el favorito para convertirte en el próximo líder de la Primera Familia, Ryohei.
No era la profunda y rasposa voz la que captó la atención de todos los sucesores de manera inmediata. Sino más bien el rostro que se escondía tan descaradamente detrás de aquella máscara de dragón. ¿Quién era?¿Acaso importaba eso ahora?
—Sé que se encuentran profundamente confundidos mientras enlistan a los posibles candidatos de su secuestro y meditan sobre lo que va a pasarles a partir de este momento —caminaba con pausas sobre el humedecido y enmohecido sendero, sobre un pasillo que parecía extenderse varios metros y que era decorado por más celdas—. Pero es algo que descubrirán en poco tiempo.
—¿Acaso piensan obtener alguna clase de compensación financiera a cambio de nuestras vidas? —cuestionaba Yoshio con hostilidad.
—El dinero no es algo que nos interese —espetaba el hombre tras detenerse justamente en medio de sus celdas—. No todo en esta vida gira alrededor de eso.
—Venganza entonces —dictaminaba Bishamon.
—El mundo muchas veces se mueve alrededor de una palabra como esa —¿por qué sentían que estaba sonriendo con una satisfacción inconmensurable?—. Llámese venganza o ajuste de cuentas… Este es un modo de saldar las viejas heridas del pasado.
—¿Es que acaso no tienes las agallas suficientes para enfrentar a nuestros padres y obtener tu deseaba venganza? —habló Haruyo con hosquedad.
—Si vamos y los atacamos directamente, hiriéndoles de gravedad, incluso, matándoles…¿Qué ganaríamos con ello? —les preguntó como si estuviera seguro de que les contestaría de inmediato—. La respuesta es: Nada. ¿Y saben por qué? Porque el verdadero sufrimiento sólo se conoce cuando ves a las personas más importantes para ti, desaparecer.
