Jacob
Abrí los ojos cuando el avión aterrizo, estaba ansioso por ver a Ness, aterrorizado de lo que podía encontrar o descubrir y molesto por que ella no había sido capaz de contarme lo de Jared. Me puse de pie luego que todos los pasajeros despejaron el pasillo para salir y tomé mi bolso de mano, dejé el aeropuerto y me dispuse a esperar el taxi que me llevaría al hotel, entonces las palabras de Ness hacían eco en mi cabeza.
No, no, no, estoy bien, es solo que no quiero estar lejos de ti.
No es nada, te quiero Jake y no podrías dimensionar cuanto
Y lo último que me dijo luego que me llamo y no sabía que yo estaba al tanto de que Jared estaba con ella; Espero que una vez que llegues a Nueva York, nuestros planes sigan como antes.
Una vez en el taxi, la llamé para saber en qué habitación se estaba quedando, se suponía que había reservado una habitación más grande para quedarnos los dos, pero esos eran los planes que teníamos antes de que nos enteráramos que yo no podría viajar. El celular marco dos veces y ella contestó.
-Hola amor- su voz me aceleró el pulso.
-Hola nena, ¿Cómo estás?- intenté sonar lo más normal.
-Ansiosa, ¿ya estás en Nueva York?, aun no comprendo porque no quisiste que fuera por ti al aeropuerto-
-Debes estar agotada luego de un día lleno de trabajo ¿no?-
-Pues sí, pero no me hubiese importado para ir por ti- ya se me estaba olvidando mi enojo- ¿en cuánto llegas?-
-¿Cuánto falta para llegar al hotel?- pregunté al taxista- cinco minutos- respondió.
-Espérame en el lobby del hotel en cinco minutos, te quiero- corté la llamada.
Cinco minutos que se convirtieron en una eternidad, en cuanto le pagué al taxista desapareció y tuve que arrastrar mi maleta un par de metros antes que uno de los empleados del hotel saliera a por mi equipaje.
Lujoso era lo menos que se podía decir del ostentoso hotel.
Crucé las puertas con un nudo en el estómago, mis ojos solo buscaban los de ella. Hasta que los encontraron. Estaba más hermosa de lo que esperaba, parecía más linda que el día que la conocí, esos eran los efectos de pasar tantos días sin ver a la mujer que amas.
No le importo que hubiera una decena de personas en su camino, corrió hasta mí y yo me acerque para disminuir la distancia.
Estampó su boca con la mía, dejándome sin aliento. La levante y ella enrollo sus piernas en mi cintura, su pelo se enredó en mis manos que no permitieron que su rostro se alejara del mío. ¡Dios, la había extrañado tanto!
-¡No vuelvas a dejarme sola. Nunca más! , ¿Me oíste?- pude mirarla a los ojos y vi como la primera lagrima estaba a punto de caer.
-La bajé pero sin dejar que se alejara, su cintura fue mi soporte por varios minutos- no lo haré Ness, no volveré a alejarte de mí-
Verificamos la recepción, tomados de la mano subimos al ascensor, no me despegué, la apreté contra la pared del ascensor y la besé apasionadamente, reclamando lo que era mío. Las puertas se abrieron sacándome del éxtasis. La tomé de la mano nuevamente y ella me guio hasta la habitación donde nos quedaríamos. Mientras abría la puerta aproveche para besar su cuello, solo quería hacerla mía, sentirla mía y así dejar de lado las dudas, inseguridades y el miedo de perderla pero todo se fue al carajo cuando del otro lado del pasillo apareció en infeliz de Jared, tuvo el descaro de acercarse.
-Veo que volvemos a encontrarnos los tres- me imaginé tomándolo de su camisa de niño bien para luego enterrarle mi puño en esa cara de farsante, pero tomé aire y lo ignoré.
Ness se puso muy nerviosa.
-No sé porque no me sorprende verte aquí Jared- dije sin dudar.
-¿Por qué tan a la defensiva Jacob?-
-Jacob, yo puedo explicarte esto- se veía muy incómoda.
-No Ness, no es necesario, solo entremos al cuarto- le dediqué una sonrisa fingida a Jared y cerré la puerta.
Ness se sentó en el borde de la cama con los ojos llorosos. –Lo siento, debí decirte, pero tenía miedo de como reaccionarías-
-Shhhh- la hice callar- la puse de pie frente a mí y levante su rostro apenado.
-Ya estoy aquí y solo quiero tenerte, ahora- sonaba como una exigencia pero más bien era urgencia. Le arranque la ropa y la recosté sobre la cama, admiré su cuerpo desnudo unos segundos mientras la besaba a momentos…
-Prométeme que jamás serás de otro, que serás solo mía, que solo yo podré disfrutar de ti-
Ella tornó los ojos, evadiendo los míos.
-Jake, hay algo que debo contarte- dijo en un tono que no me gustó.
